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Fecha: 17-Abr-17 « Anterior | Siguiente » en Lésbicos

Una inversion riesgosa de amor XXI

summerland
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Tiempo estimado de lectura: [ 20 min. ]
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- Hemos tenido esta discusión antes. Ambos sabemos que somos mejores amigos que amantes. - Suavemente sonriendo, continuó. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

Capítulo 21

Chris marcó el número en la base militar y después de ser puesta a través de varios departamentos, finalmente oyó su voz.

- ¿Chris? ¡Dios mío! ¿Dónde has estado? - preguntó Scott.

- ¿Te mudaste de nuevo? ¿o algo? –

- No… he estado muy ocupada -contestó Chris.

- Siento no haberte llamado en tanto tiempo, pero es realmente importante que hable contigo sobre algo. –

- De acuerdo -dijo vacilante.

- ¿Qué pasa? ¿Puedo ir hoy después de que salgas del trabajo? Me gustaría mucho hablar contigo persona. –

- ¿Estás bien? -preguntó Scott.

- Sí, sí, sólo necesito hablar contigo. Sigues siendo el único mejor amigo que tengo, Scott. Incluso traeré un six-pack de tu cerveza favorita. –

- Hmmm... buenas palabras, alcohol...-

Scott se río entre dientes.

- Talvez me estás tomando el pelo o algo. Pero soy un tonto por las chicas lindas, así que esta noche será. -

Chris sonrió mientras colgaba el teléfono. Sabía que podía contar con él.

Él Siempre fue honesto sin juzgar. Fue la cualidad que más apreciaba en él. Ojalá no la decepcionara esta noche.

Mientras tanto, Lynn estaba en su hotel y recibió una llamada de Todd, su asistente.

- Srta. Gregory, algunas flores fueron entregadas para usted. Nueva novia, ¿quizás?-

Ella sonrió ante la pregunta de Todd.

- No que yo sepa. –

- ¿Quiere que lea la tarjeta? –

- No. -

Respondió ella mientras soltaba una carcajada, sabiendo que él simplemente amaba cualquier chisme que ella compartiera con él.

- ¿Puedes hacer que el mensajero las entregue al hotel por favor? -

Preguntó Lynn.

Ella colgó el teléfono. Flores. ¿Quién le enviaría flores? El mensajero llegó una hora más tarde y Lynn abrió la puerta para encontrar una vasija con muchas margaritas. Agradeció al mensajero y puso las flores sobre la mesa.

Sacó la tarjeta y dudó. ¿Serían buenas noticias o malas noticias? Lentamente, ella leyó la escritura:

 

“Incluso las margaritas no pueden hacer que este lugar se sienta como en casa sin ti. Te extraño. Chris.”

 

Los sentimientos la inundaron. Chris parecía estar cediendo. ¿Significaba esto algo?

 

Lynn llamó a su florista regular y pidió flores para Chris, dejándole unos veinte dólares extra para garantizar la entrega dentro de una hora.

 

Ella dictó el mensaje para la tarjeta:

 

“Puedo volver a casa ahora, todo lo que tienes que hacer es pedirlo. Pero por favor entiende, yo no volveré a casa como una amiga. La decisión es tuya. Te quiero. Lynn.”

 

Lynn también incluyó su número de teléfono. No quería que Chris supiera dónde estaba, y no quería hablar con ella. Estaba nerviosa acerca de cuál sería la respuesta.

 

Cuando el florista entregó las flores a Chris, ella respondió a la puerta y casi tuvo un ataque de pánico. En un momento de claridad, Chris había enviado flores a la oficina de Lynn con una nota diciendo que la extrañaba. Ella no estaba muy segura de lo que sería.

 

Pero sólo quería que Lynn supiera que todavía estaba pensando en ella. Ahora ella temía que Lynn hubiera rechazado las flores y el joven estuviera allí para devolverle el dinero. Chris se sobresaltó cuando el muchacho regreso al camión.

 

- ¡Sólo quería asegurarme de que alguien estuviera en casa antes de traer las flores hasta aquí! -dijo su voz desde los escalones-.

Chris vio cómo regresaba con una docena rosas amarillas. 

- Entrega para Chris Newman. - 

- Soy yo. - 

- ¡Tienes que ser una dama especial! La Srta. Gregory nunca envía rosas. Ella dice que las rosas significan compromiso... o algo así. –  

Chris agradeció al muchacho, cerró la puerta y colocó el ramo en la mesa. Su mano tembló cuando sacó la tarjeta y examinó las palabras. Lentamente se hundió en el sofá.  

“Pídelo... no será como una amiga... la decisión es tuya... amor" las palabras sonaron en su cabeza. Cerrando los ojos, se puso la cabeza entre las manos. Era realmente tiempo de tomar una decisión. 

************************************************************************ 

Llegando a tiempo, Chris llamó a la puerta de Scott. Cuando la abrió, Chris sorprendida, todavía admiraba a un hombre en uniforme militar. Scott se quitó la corbata y tomó el six-pack de cerveza de sus manos.

- Todavía te encanta el uniforme, ¿no?- Se río.

Ella suspiró. La conocía mejor de lo que ella misma. Era una de las cosas que amaba, y que odiaba más de él. 

- ¿Cuál es el gran debate? -preguntó Scott mientras le quitaba la tapa a una botella. Entonces su cara se congeló.  

- No estás embarazada, ¿verdad? - 

- ¡Muérdete la lengua! -exclamó Chris. 

- ¡Gracias a Dios! - Exhaló.  

- Ahora, no más rodeos, porque he tenido un día muy agitado. -

Chris tiró de Scott hasta el sofá a su lado.  

- He estado sintiendo algo por una persona, y necesito tu opinión sobre la situación.- 

- Wow ¿Realmente estás pidiendo mi opinión... o mi aprobación? – Scott cuestiono.  

- Porque no creo que alguna vez hayas pedido mi aprobación sobre una relación. -

Scott la miro con sospecha.  

- Entonces, ¿qué está pasando aquí?

Chris bajó los ojos y retorció sus manos mientras intentaba desesperadamente formular su siguiente oración.

Scott se inclinó hacia delante, tomó el mentón de Chris y le levantó la cara.  

- Sabes que puedes contarme lo que sea, ¿cierto? - Asintiendo, trató de explicar.

- Esta persona... por la que creo que tengo sentimientos... - ella le miró directamente a los ojos.  

- Es una mujer. -

Chris examinó el rostro de Scott, pero no pudo leer su reacción. Sus manos agarraron las suyas y bajó los ojos mientras acariciaba su suave piel.  

- ¿Dime qué estás pensando? -le suplicó Chris.  

- ¿Estás totalmente asqueado? - Scott parecía confundido.  

- ¿Asqueado? –

- ¿Sabes que puedo ser... una lesbiana? - susurró Chris. Scott miró sus ojos.  -

Todo lo que siempre he querido es que seas feliz. Si ​​esto, si ella te hace feliz... entonces a mí me hace feliz. -

Los ojos de Chris se llenaron de lágrimas.  

- Lynn me hace feliz. - Ella sonrió, entonces se encogió de hombros.  

- Pero Scott... –  

- Es toda esa cosa de ser lesbiana, ¿verdad? - Scott se rio mientras él sostenía sus manos apretándolas.  

- ¿No quieres creer que puedes ser gay? -  

- ¡Estás encontrando toda esta situación demasiado divertida! - Chris alejo sus manos.  

- ¿Por qué? –  

- Lo siento -se disculpó Scott mientras buscaba sus manos de nuevo-.

- Siempre tienes que buscarle la lógica a todo. ¿Tienes que analizarlo todo en exceso? –  

- ¿Y qué sugieres que haga, señor sábelo todo? -dijo Chris con sarcasmo-.  

- ¿Dormir con todo el mundo sin pensar en las consecuencias? – 

- ¿No es eso lo que has estado haciendo? - Scott río en voz alta.  

- ¡Ah! ¡Eso es lo que piensas! ¡No he dormido con Lynn todavía! - El rostro de Scott se arrugó de confusión.  - Entonces por qué... –  

- ¿Por qué pienso que soy lesbiana? -intervino Chris. Su cara ahora mostró dolor.  

- No sé cómo explicarlo, Scott. Pienso en ella todo el tiempo. Su rostro, su sonrisa - se volvió a mirarlo a los ojos-, su cuerpo. –  

- Entonces, ¿por qué no simplemente duermes con ella y terminas con esto?-

Preguntó Scott.  

- ¡Oh, como si fuera tan fácil! -Chris levantó los brazos al aire.  

- ¡Solo duermo con una mujer! ¿Por qué no pensé en eso antes? - Gritó sarcásticamente.  

- ¡Oh, no actúes tan inocente! - Scott respondió con su propio sarcasmo.  

- Hace poco dijiste que piensas en su cuerpo. No puedes decirme que no has pensado en tener relaciones sexuales con ella. ¿Cuál es el problema? -

Scott continuó, respondiendo a su propia pregunta.  

- Oh, que te haría una lesbiana. No, Chris, eso te haría curiosa. Si no funciona, no funciona. -

Chris miró a su amigo con curiosidad.

 - Te has vuelto mucho más liberal. En fin, no dormiré con ella a menos que esté segura de que estoy enamorada de ella. Ella ha sufrido antes, no querría hacerle daño de nuevo. –

Scott bajó los ojos, pero no antes de que Chris viera el dolor que su última declaración había causado.  

- Lo siento, Scott. Nunca quise hacerte daño. En ese momento, pensé que me gustabas. -

Scott levantó la mano para detener su disculpa.  

- Hemos tenido esta discusión antes. Ambos sabemos que somos mejores amigos que amantes. -

Suavemente sonriendo, continuó.  

- Yo creo que eso demuestra exactamente cuánto te importa, Chris. –  

- Quizá. - Chris se encogió de hombros.  

- Esto sería mucho más fácil si fuera un hombre. – 

- ¿Lo sería? - Scott planteó otra pregunta.  

- ¿Con cuántos hombres has dormido Chris? - Entonces sonriendo, él levantó su mano otra vez, y dijo.  

- No contestes eso, yo realmente no quiero saber. Mi punto es que, tal vez no se supone que termines con un hombre. Tal vez te atraen cualidades que no encuentras en un hombre. – 

- Pero ¿cómo puedo estar segura de que no las encontraré en un hombre?-

Scott suspiró.  

- Realmente nunca pensé que discutiría esto contigo, pero aquí va. Y tengo que explicarlo en los únicos términos que puedo, ¿de acuerdo? -

Chris asintió con la cabeza.  

- Cuando tú y yo hemos tenido relaciones sexuales... sentía que estaba volando tan rápido que podía romper la barrera del sonido. -

Chris sonrió ante su referencia sobre volar. Siempre quiso ser piloto y tuvo éxito.  Scott continuó:  

- Pero yo siempre sentí, y dime si estoy equivocado, que tú estabas siempre ... apenas flotando, esperando una señal para aterrizar.

- Tomando aliento, él preguntó:  

- ¿Ha sido así con todos los hombres? Quiero decir, sé que disfrutas del sexo, pero, para mí, era como si cada vez que me tocabas, mi brazo, mi cara, se sentía como una conexión directa con mi alma. -

Chris vio como Scott se sonrojó, luego pensó en sus experiencias sexuales.  - Nunca sentí algo así. –  

- Tal vez, si yo hubiera sido una mujer... -

Scott sonrió, luego revolvió el cabello de Chris.  

- ¡Ja! ¡Ja! ¡Eres un tipo muy gracioso para ser heterosexual! - Dijo sarcásticamente.  

- ¡Tengo mi sentido de humor mi querida amiga lesbiana! - Scott la abrazó.  

- Yo te amo sin importar lo que seas. –  Chris se sentó en silencio.

¿Podría ella acostumbrarse a esa palabra "lesbiana"? Scott volvió a interpretar sus pensamientos.

 

- ¿Te olvidarías de toda esa cosa de ser lesbiana? - Él le dio una palmada en la rodilla.

- Sólo tienes que averiguar si la amas, ¿verdad? - Chris asintió con la cabeza. Le pareció a Scott que iba a tener que sacárselo.

- Piensas en ella todo el tiempo. –

- ¿Qué más? -Chris pasó los dedos por su cabello, frustrada.

- No lo sé, Scott ... no puedo describirlo... es sólo una sensación abrumadora en el fondo de mi estómago... en mi corazón... -

Ella se volvió hacia él para entender, esta vez encontrando lágrimas en sus ojos.

- El sentimiento consume toda tu alma... Chris, no hay nada que analizar aquí... Cuando estan juntas, eres feliz. Cuando estan separadas, todo lo que quieres hacer es estar con ella. Cuando te mira, es como si nada más en el mundo existiera... - La voz de Scott crepitó de emoción.

- Scott... - Chris puso su mano en su pierna. Scott la cubrió con la suya.

- Lo siento, es difícil para mí llegar a la conclusión de que finalmente encontraste a alguien... no la dejes escapar, Chris. Sólo espero que tenga la misma suerte algún día. –

- Lo será, Scott. - Chris apoyó la cabeza en su pecho.

- Tú lo serás. - Los dos estaban aturdidos cuando sonó un golpe en la puerta. Scott se levantó de un salto y se arregló la ropa.

- ¿Quién podría ser? -preguntó Chris.

- Oh... esa sería mi cita. - admitió Scott.

- ¿Tu cita? -exclamó Chris.

- ¿Por qué no me dijiste que tenías una cita esta noche? - Scott se encogió de hombros mientras caminaba hacia la puerta.

- Lo siento, quería hablar contigo y yo no pude contactarme con ella para cancelarle.- Con la mano en la perilla, miró a Chris.

- Voy a decirle que ha surgido algo. –

- ¡No! -exclamó Chris.

- ¡No voy a arruinar tus planes para esta noche! -Scott sonrió.

- Estaba deseando tener sexo esta noche. –Chris sacudió la cabeza y se río cuando Scott abrió la puerta. El mientras se puso nervioso ante las dos mujeres.

- Lo siento, ¿estoy interrumpiendo algo? - La mujer preguntó nerviosa. 

- No -respondió Chris.  

- Sólo somos viejos amigos charlando. Me estaba yendo. -

Pasando sus dedos por su cabello, Scott se excusó para cambiarse a una ropa más adecuada.  

Volviéndose para abrazar a Chris, dijo un poco demasiado alto:  

- ¿Puedo confiar en ti? ¿En que no le coquetees a mi cita antes de irte? -

Dejándola, le guiñó un ojo y río. Luego se apresuró a entrar en la habitación de al lado.

Chris río entre dientes y notó la confusión de la mujer. 

- ¿Eres lesbiana? - Le preguntó a Chris.

Chris sonrió mientras se acercaba a la puerta y la abría.

Contestó a la pregunta de la mujer con la suya.  

- ¿Estás segura de no serlo tú? - Ella dejó la pregunta sin respuesta mientras cerraba la puerta suavemente detrás. 

Chris subió a su Jeep, que Matt había traído a casa hoy, ya como nuevo.

Se sintió refrescada mientras el viento le soplaba en la cara. Scott no la había decepcionado.

El hablar con él había sido reconfortador y dolorosamente honesto, tal como lo había esperado.

La conversación le levantó algo del peso en sus hombros.  

Ahora sabía que ser lesbiana no dañaría su relación con su más cercano y querido amigo. “Lesbiana, lesbiana, lesbiana” desgraciadamente la palabra no había sido más fácil. 

Al descubrir que había dado vueltas en círculos durante la mayor parte de una hora, decidió pasar por el bar. La camioneta de Lynn no estaba allí, tampoco el BMW.

Ella se detuvo y se estacionó de todos modos, dándose cuenta de que probablemente Lynn podía ser dueña de muchos coches. 

Chris entró en el bar y se dirigió hacia el final del mostrador. Ella se inclinó justo al lado de una mujer que cuidaba una botella de cerveza. La mujer podría haber sido una modelo, pensó Chris mientras miraba el reflejo de la mujer en el espejo en la pared detrás de la barra. 

- ¿Qué va a ser? -preguntó Sam.

Dándose cuenta de que era Chris, gritó a la mujer en el taburete delante de ella.  

- ¡Dios, Shelly! ¿Dónde están tus modales? Ofrécele tu asiento a esta muy atractiva mujer. -

La mujer se levantó, hizo un gesto a Chris para que tomara asiento, y se apoyó en el mostrador a su lado. 

- ¡Ahora puedes irte, Shelly! -gritó Sam, haciendo un gesto para que la mujer se fuera.  

- ¡Hay un montón de mujeres que aún no han escuchado tus tonterías! -

La mujer agarró su bebida y se fue. 

- ¿Shelly? -preguntó Chris con curiosidad. 

- Shelly. - dijo Sam, asintiendo con la cabeza para confirmar que era una ex de Lynn.  

Bueno, Lynn sabe cómo escogerlas, pensó Chris para sí misma. 

- Ella no está aquí, cariño. - Sam dijo mientras limpiaba el área delante de Chris.

Chris asintió con la cabeza en desilusión.  

- ¿Qué tal un trago de tequila, Sam? -

Sam pareció sorprendida, luego puso un vaso de cristal delante de Chris y lo llenó hasta el borde.

Chris atrapó el brazo de Sam mientras se llevaba la botella de tequila.  

- Déjala aquí, Sam, va a ser una larga noche. -

Sam se apoyó en el bar, viendo como Chris tomaba el primer trago sin inmutarse. Sam le sirvió otro. Chris miró a Sam a los ojos.  

- Supongo que tengo que tomar una decisión. -

Sam sonrió, agarró otro vaso y procedió a llenarlos ambos para acompañarla. 

- La manera en que yo lo veo, querida, ya has tomado tu decisión -dijo Sam, empujando el vaso lleno de Chris hacia ella. Chris lo tomó.  

- ¿Qué quieres decir? –  

- Cariño, mira a tu alrededor. Estás sentada en un bar gay. Todo lo que puedes pensar es en como encontrar a una mujer que no puedes sacar de tu mente, y estás tomando hasta emborracharte porque piensas que tal vez nunca la vas a volver a ver. -

Sam sonrió y ofreció un brindis con su vaso.  

- ¡Me parece que tu decisión ya ha sido tomada! -

Dicho esto, ella coloco de golpe el vaso sobre el mostrador y caminó lejos.

Chris había consumido media botella de tequila cuando Sam volvió a aparecer.  

- Chris, dame las llaves de tu coche, cariño. -

Chris miró a Sam, su cara empezó a parecer un poco borrosa, y le entregó las llaves.  

- Lynn nunca se lo perdonaría, o yo si fuese el caso, si te dejara conducir en ese estado. -dijo Sam mientras guardaba las llaves en su bolsillo.

Chris miró alrededor del bar. Examinó cada rostro. ¿Era ella como todas esas otras mujeres? Le hizo un gesto a Sam para que se uniera a ella.  

- Sam, simplemente no creo que soy como estas otras mujeres. Quiero decir, no he estado atraída a cualquier mujer hasta Lynn. Una sola mujer, Sam... - Chris trató de explicar.  

- Cariño. - Sam hizo una pausa y puso su mano sobre la mano de Chris.  

- ¿No lo entiendes? Así fue para Beth. Así fue como empezó para casi todas estas mujeres. Un día cada uno de ellas se sintió atraída por una mujer. Cada uno de ellas tuvo que tomar una decisión, al igual que tú. – 

Los ojos de Chris se aguaron. De repente, sintió una conexión con todas las mujeres de allí.

Ella tomo otro trago, rezando para que el líquido enmudeciera el dolor.

************************************************************************

Lynn se sentó en el sofá de la habitación rodeada de papeleo. Ella se había enojado más y más esa tarde después de enviar las flores y no recibir ninguna respuesta.

Se sentía como si la hubieran tragado y vuelto a escupir. ¿Por qué seguía cayendo?   

Tratando de ocupar su mente en algo más, optó por ponerse al día con el papeleo. Trabajó nueve horas seguidas cuando recibió una llamada telefónica. Reconociendo el número de teléfono del “Rainbow Room”, lo levantó inmediatamente.  

- Lynn Gregory -dijo al receptor-.  

- Hey, es Sam. –  

- Hola Sam. ¿Cómo están las cosas en el bar esta noche? –

Mirando hacia arriba para encontrar el tiempo, Lynn preguntó.  

- Es hora de cerrar, ¿no? –  

- Sí, por eso te estoy llamando. - respondió Sam. Lynn estaba confundida.  

- No entiendo. –  

- Tengo a alguien aquí que necesita que la lleven a casa. - dijo Sam, mirando el cuerpo todavía sentado en el bar.  

- Sam, estoy un poco lejos para eso. - Lynn comenzó a explicar. Sam interrumpió:  

- Mira, Chris está aquí y está hecha más que un desperdicio. –  

- Sam, por favor, no dejes que intente conducir de esa manera. - dijo Lynn suavemente.  

- ¿Conducir? ¡Tendrá suerte si puede caminar! Bebió casi una botella entera de tequila. - Sam explicó.  

- Lynn, ven a llevarla a casa, por favor. Ella te necesita. Toda la noche paso murmurando algo acerca de tomar una decisión. Estoy segura de que sabes lo que eso significa. -

Sam trató de explicar.  

- Sam, tú no entiendes. ¡Incluso si quisiera, lo cual no quiero, me llevaría más de una hora llegar allí! ¡Y eso si el tráfico es bueno! –  

- ¿Más de una hora? ¿Dónde estás? -

Sam preguntó, luego dijo sarcásticamente. 

- ¿O debería preguntarte con quién estás? - Lynn se resintió con la pregunta.  

- Sam. Estoy sola. Estoy en la ciudad. No puedo ir por ella. -

Luego, cambiando de tono, preguntó:  

- Por favor, prométeme que va a llegar segura a casa. -

Sam suspiró mientras miraba a la mujer en miseria.  

- Lo prometo. -

Lynn colgó el teléfono y se imaginó la escena en el bar.  La música ya detenida, la mayoría de la multitud ya se habría ido.

Pensó en Chris sentada sola en el bar con una botella vacía delante de ella. Parte de ella estaba feliz de saber que Chris estaba en tal miseria. Una parte de ella quería abrazarla y consolarla.

Puso el papeleo lejos y apago su portátil. Se acostó en la cama, agotada después de haber experimentado tantas emociones ese día. Felicidad y esperanza sobre las flores, irritación consigo misma por tener esperanza, ira sobre no recibir una respuesta, y finalmente la culpa por el dolor que Chris estaba sintiendo.  Todo acabaría pronto se convenció y finalmente se quedó dormida.  

Chris vio cómo Sam discutía con alguien al otro lado de la línea telefónica. Colgando el auricular, Sam se acercó a Chris.  

- Eso es todo, Chris, ya es hora de cerrar. Tiempo de ir a casa. -

Chris gimió y trató de ponerse de pie. Sam corrió por la esquina de la barra y tiró del brazo de Chris por su hombro, balanceando a la mujer.  

- Vamos, le prometí a Lynn que llegarías a casa a salvo. - dijo Sam mientras ayudaba Chris a salir por la puerta. 

Todo lo que Chris recordó más tarde fue que Matt contestó a la puerta y la ayudó a ir a la cama. Se giró en la cama y lloró cuando todo el cansancio físico desapareció, pero el dolor por dentro en su corazón la abrumó una vez más.  


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