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Fecha: 20-Abr-17 « Anterior | Siguiente » en Lésbicos

La historia de la Dama & su Poeta 7

Rc Adrii Torres
Accesos: 1.051
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Tiempo estimado de lectura: [ 19 min. ]
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Tengo que hacerte una confesion… - Susurré conteniendo mis lagrimas. - Sabes? Siempre me pareciste especial desde que te vi la primera vez, esa mirada agresiva, ese afan de verdad… Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

Capitulo 7

-       La cirugia ha sido un éxito... - Suspiréfrotándome la frente, tenía un tremendo dolor de cabeza y una cantidad cualquiera de sentimiento arremolinados en el corazón. Quería celebrar, pero al mismo tiempo quería llorar. Alexandra tenia un monton de ideas equivocadas en su cabeza sobre mi y sabía que me quería muy lejos de su vida.

Kelly rompió en llanto no sabia si era de felicidad, de tristeza pero tuve que contenerme para no imitar su ejemplo. Mis ojos apenas contenían las lagrimas.

-       Ya pasó lo peor... -

A pesar de que sabia perfectamente de que yo no era de su agrado, me conmovió su dolor, Alexandra en verdad le importaba, quien era yo para juzgar su preocupacion?Si yo no podía cuidarla, al menosalguien como Kelly, que parecía alguien de buenos sentimientos podría hacerlo. Puse mi mano sobre su hombro tratando de confortarla a pesar de que en mi interior estaba a punto de quebrarme.

-       Ya Kelly.... ya pasó. Ahora ella estará contigo y volvera a ser la persona que siempre conociste, tendra una vida normal. –  Sentí que se la estaba entregando, como si estuviera despidiéndome.Ella solo asintió.

-       Cuando podre verla...? - pregunto ella, limpiandose las lagrimas.

-       Por ahora estará en aislamiento en la Unidad de Cuidado Intensivo, me encargaré personalmente de vigilar su estado hasta que vuelva de la anestesia... – Suspiré.

-       Ella querrá conocer a su medico, no quería otra que no fueses tu la operara por eso su estado estaba tan delicado... - Dijo con cierta aprehensión.

-       Estoy segura de que tu sabrás que hacer. - Le dije - En algunas pocas horas debo viajar  para resolver algunos asuntos, por favor, procura que siga la terapia respiratoria y tu trata de descansar un poco, Alexandra te necesitará todo el tiempo. - Le dijesintiendo como me debilitaba en el intento de contener las lagrimas. Mi cuerpo ya no podia masporel esfuerzo y la tension que habia padecido todo el rato. Mi cansancio no era mucho comparado contodo el sufrimentoque Alexandra habia vivido todo el tiempo con su enfermedad, afortunadamente el cansancio que ahora padecería sería el relacionado con su recuperacion.Terminando ese diálogo con una sonrisafingida, corri al baño y me encerré allí.

Sola, como siempre, estuve en libertad para desahogarme y llorar amargamente. De nuevo había perdido, la había perdido, me había perdido. No se cuanto rato estuve llorando. Al final, como siempre, estaba yo misma con mis pensamientos. Antes de salir del baño de damas, ví mi aspecto contra el espejo del tocador. Me veía terrible. Piel marchita y enrojecida al igual que mis ojos, las llamadas ojeras bajo mis pestañas posteriores. Solo me refresqué un poco la cara con algo de agua y procuré que los ojos no se me vieran inflamados de llorar. De pronto sentí que mi estómago hacia ruidos, necesitaba comer algo asi que busqué rapidamente algunas de esas maquinas vendedoras de golosinas y refrescos. Justo cuando iba llegando a ella encontré al neumólogo que habia estado tratando el historial de Alexandra.

Sentí que debía hacer algo.

-       Doctora del Castillo... - Saludó peleando con la maquina para obtener un refresco hasta que por fin este se rindió y cayo de los compartimentos.

-       Profesor… - Nunca pude dejar de decirle asi, incluso después de terminar los estudios. El estaba acostumbrado. - Casi que no, eh? - Sonreí buscando mi lugar frente a la maquina. Compré algo que parecía un emparedado y un refresco.

-       Comida de cirujanos - Comentó el bebiendo de la lata de refresco.

-       No hay de otra. - Respondí aganchandome a tomar mi compra.

-       Por cierto doctora, enhorabuena por la intervención de Alexandra Medina, el estado de la paciente era muy complicado... Todo el equipo comenta, no me extrañaria que le ofreciera algun puesto en el hospital.

-       Eso sería todo un honor, pero aun tengo mucho que hacer en mi pais... - Recordé en ese momento las condiciones de Ojeda, los intentos de Lawan solo habian vertido chorros de dinero mal encausados. - Por cierto profesor, voy a monitorizar a Alexandra hasta que despierte de la anestesia, de ahí en adelante quisiera que usted retomara el caso.

-       Eso no tiene ningun sentido, por qué no podria seguir su avance? - Contestó el algo extrañado.

-       No le estoy diciendo que abandonaré el caso, es solo que quiero que me apoye haciendo las revisiones de rutina de la paciente. - Expliqué mientras disimulaba mis planes comiendo del emparedado.

-       Es algun motivo de tipo personal ? - Replicó. – No tengo que recordarle que nuestra labor está por encima de cualquier razón de esa índole.

-       Son motivos estrictamente profesionales, usted siempre ha llevado su caso. – Expliqué tratando de mostrarme segura.- La paciente se sentirá mas segura y en confianza si su medico de cabecera continua el seguimiento.

-       Lo entiendo. - Dijo lanzando el empaque vacio del refresco en un recipiente de basura cercano. Me sentí aliviada - Como trabajaremos el caso entonces?

-       Conjuntamente, solo que usted firmará las prescripciones de ahora en adelante, yo solo estaré enterada, de la papelería de la cirugía me encargaré yo. - Teniendo en cuenta que Kelly odiaba casi todo lo que tenia que ver conmigo, con un poco de suerte, ella se encargaría de ocultarle a Alexandra que yo habia sido la cirujana encargada.

-       Entonces quisiera entender, no quiere revisarla, pero si quiere estar enterada. - Asentí. - Cuanto tiempo será esto?

-       El tiempo necesario para que la paciente se restablezca por completo. - Respondí muy segura. - Si no le molesta. - Él volvió a examinarme como intentando leerme. Costumbre de médicos.

-       Es bastante importante para usted este caso, verdad? – Replicó. – Supe que la familia de la paciente solicitó estrictamente que fuera usted quien hiciera la intervención.

-       Eso ya no importa. -  Contesté tratándome la bola de pelos que tenia en la garganta. – La paciente sobrevivirá y mi trabajo esta hecho. - El pareció satisfecho con mi explicación.

-       Dos veces por semana le compartiré sus avances vía correo electrónico.

-       No, yo lo llamaré profesor. – Resultó demasiado obvio para el que yo estaba interesada en la paciente, pero el solo sonrió y no dijo nada.

-       No indagaré mas doctora del Castillo, espero que todo resulte bien. – Fingí una sonrisa. Nada estaba bien, al menos conmigo.

Ya lo peor habia pasado... o eso crei yo hasta que escuche mi telefono sonar en mi bolsillo, me encontraba de nuevo en el cafetín tomando un café fuerte para contrarrestar cada mala emocion que me abrumaba.

-       Bueno? -conteste sin revisar el identificador de llamadas, mientras tomaba un sorbo de café-

-       Estamos ya en la clinica... -me ahogue con el sorbo que recien tomaba-

-       QUE! -tosi un poco- tan pronto?

-       Ya estamos aquí y es lo que importa...

-       Estoy en el cafetín los espero!

Dios! Me encontraba abatida por tantas cosas en mi y nada aun era suficiente menos cuando la pareja entro y se sento angustiada en la misma mesa en la que yo me encontraba. Mi estado fisico era deprimente estaba literalmente acabada. Anaís hablo de primero pidiendome explicaciones que no sabia como dar.

-       Kelly por amor! Habla de una vez. Que ocurrio con Alexandra y que ha pasado con Alejandra?

-       Por favor necesito que guarden silencio. Que se callen que solo me escuchen, porque quizas el valor que tenga ahora lo pierda tras hablarles. -dije con un hilo de voz apretando con fuerza una servilleta-

-       Muy bien, pero habla sea lo que sea sabremos aceptarlo -Dijo Alfredo tragando grueso, el tomo mi mano y yo vi en sus ojos el reflejo de las Medina, el cual me ayudo hablar-

-       Ok... Les contare. Todo comenzo hace un año cuando Alexandra se entero que -Suspire- Tenia Fibrosis Quistica. Yo me entere un día antes de que ella viajase a Maracaibo y me dolio tanto verla así, ella no quiso ir a tratamiento, tampoco quiso que nadie mas supiera. Estando en Maracaibo trabajando conocio a alguien que le mostro la sencillez de amar y la impulso a viajar a España para estar en tratamiento. -Baje la cabeza, ante un recuerdo- Su motivo principal fue luchar por su vida para poder volver a Venezuela por esa mujer.

-       Y que ocurrio.? Porque estan aqui?

-       Mujer calmate, deja que nos termine de explicar.

-       Gracias -Le hable a Alfredo.

La noche no habia sido amable conmigo, estuve cada hora monitorizando por mi propia cuenta el avance de Alexandra, seguro llevaba mas de veinticuatro horas sin dormir, comiendo casi nada  y sobreviviendo con café expresso.

Habia algo mas que debia hacer.

Cuando ví que la hora despues del amanecer era prudente, subi hasta la oficina del director. Llamé a la puerta. Crei haber escuchado un “Adelante” y entré.

-       Estefania, que gusto me da veros, cuanto tiempo! – Iñaki Capdevila era un hombre de unos sesenta años, con apariencia de Santa Claus mas que de medico y que tenia ya con mas experiencia en temas administrativos de la medicina que habilidad operativa. Alguien tenia que hacer ese tipo de trabajo, administrar.

-       Señor… - Dije respetuosamente mientras entraba. Iñaki caminó con pasos calmados hacia mi y me saludó besandome ambas mejillas.

-       Os veo cansada, el jefe de cirugía me ha comentado de la travesía que tuvisteis. – Dijo con afecto. – Solo estuve tranquilo cuando supe que estabais a cargo de la situacion, pero venid, tomad asiento para que me conteis de los pormenores.- Luego de tomar asiento Iñaki se tomo su tiempo para indagar en toda la situacion, desde luego, intente dejarlo aparte de todo el contexto personal.

-       Pero he venido para decirle algo… - Pronuncié seriamente.

-       Que es?

-       Con respecto al caso…- Hice una pausa. – No voy a cobrar mis servicios. – Iñaki alzó una ceja.

-       Gustavo ya me ha contado todos los detalles que existen en esta historia. – Sentí un resplandor frio en la espalda. Que era lo que tanto sabia? – Habeis hecho mucho por la familia Medina y parece que os quisierais abstraer de todo.

-       En este caso puntual, quisiera hacerlo… - Pronuncié con seguridad.

-       Ha sido una labor maravillosa, vigilar una cesárea y una remoción de órganos. – Iñaki no lo sabia pero removía con precisión puntos que me dolían. – Luego ejecutar un procedimiento de trasplante,  y como si fuera poco, vigilar luego al paciente.

-       Si… - Fue lo único que pude decir.

-       Y aun asi no queréis ni siquiera gratificacion alguna… - Preguntó el.

-       No quiero tener gratificación, es algo que debia hacer… - Aun Kelly sonaba en mi cabeza como un taladro. “Por tu puta culpa”. – Solo quiero que me ayude coordinando con facturacion para que cuando se cobre el servicio de la clinica, ninguno de los procedimientos que tengan que ver con mi labor tengan algun cobro. – Iñaki solo suspiró y tomó el telefono.

-       Rosa, por favor que venga el jefe de facturación. – Luego de unos minutos, entro por la puerta un hombre de mediana edad.

-       Director me ha llamado? – Dijo con seriedad.

-       Vamos, afloja el rostro… - Respondió Iñaki levantandose de su sillon. – Conoces a la doctora del Castillo? – El hombre respondió negando con la cabeza. – Ok acá esta.

-       Es un gusto. – Replicó el hombre dandome una sonrisa amable. – Javier Castell.

-       Estefania del Castillo.  – Respondí con mi sonrisa fingida. Ultimamente mis sonrisas eran mas nostalgicas que cualquier otra cosa.

-       Hay un procedimiento que se realizó en el dia de hoy, un trasplante bipulmonar realizado a la paciente Alexandra Medina – Iñaki me sonrió de modo cómplice. Luego explicó brevemente nuestra necesidad al jefe de facturacion, basicamente todo el cobro se haria normalmente, excepto que el cobro mas costoso que correspondia al servicio del cirujano principal, en ese caso yo, no se cobraria.

-       Si me enviais la autorizacion para ese tipo de descuento, informaré al encargado para lo haga efectivo. – Dijo Javier finalizando la conversacion sobre el tema. - Puedo ayudaros en algo mas jefe? -

-       No, solo haced lo que os digo.

-       Vale, asi será jefe.

-       Grandioso Javier, podes retiraros. – Asintiendo con la cabeza, Javier salio de la oficina tan respetuosamente como entro.

-       Vaya, eso si que fue rapido. – Iñaki solto una risita.

-       Si todo en este hospital fuera como vuestros asuntos, pequeña, créeme que sería más feliz. – Su comentario me hizo reir con honestidad. – Ahora aprovechad la hora del desayuno y comed algo saludable.

-       Vale jefe.... – Dije imitando el ejemplo respetuoso de Javier.

-       Todavia os recuerdo en la facultad, mi médico mas rebelde, y mira como has crecido… - Dijo cómicamente Iñaki sabia como hacerme reir.

-       Gracias por este favor. – Dije poniendome de pie, luego le tome una mano. – Algun dia te lo explicaré todo.

Eso espero… - Luego de estas ultimas palabras sali del consultorio con una mejor sensacion. Esperaba ir a revisar el estado de Alexandra nuevamente y finalmente seguir el consejo de comer algo saludable.

Despues de una larga hora explicandole punto tras punto todo estuvo aclarado. Pero Anaís estaba sumamente molesta. Abatida, triste, indignada. Lo sabia. Lo note en su rostro sabia que si veia a Estefania la mataria, para ella la unica culpable era la colombiana aun mas por su trato con Lawan.

Como mas podria sentirse una madre luego de enterarse que su hija a muerto y que otra de ellas esta en una cama sobreviviendo! Nadie comprende el dolor de una madre, pero de que le duele, le duele.

-       Calmate mujer! No creas que eres la unica afectada en esta situacion!

-       Como quieres que me calme Alfredo! He perdido a una hija y otra esta en una cama tirada  recien operada buscando sobrevivir... -Replico ella apoyando su frente en la mesa-

-       Anaís calma, Alexandra nos necesita a todos, y mas ahora que ella sera quien se haga cargo de la bebe.

-       No es posible! Donde esta la doctora que atendió a mi hija!? Donde?

Los gritos a descontrol de Anaís atrajeron la atención de algunos médicos cercanos incluyendo a Estefanía entre ellos... Las cosas iban de mal en peor. Anaís se levanto de la mesa tirando algunas sillas por todo el lugar, esa mujer si que no estaba midiendo consecuencias.

Escuché un ruido proveniente de la zona del cafetín. Mi primer instinto fue girar para ver que estaba sucediendo y divisé lo que parecía una señora de edad con una crisis de nervios, luego divisé a Kelly. Algo me dijo que debia ir alli.

Ya me habia servido un tazo de cereal y algo de fruta, el cuerpo me pedia comida decente, pero todo se me olvidó al dejar la bandeja. Caminé hasta el lado de Kelly, pero mi principal preocupación era la señora que caminaba temblorosa. Necesitaba descifrar todo esto sin precipitarme.

-       Que es lo que está pasando Kelly? – Al verme su rostro cambió de colores.

-       Este no es un buen momento Estefania… - Kelly se puso de pie. – Debes irte de aqui...

-       Es usted? – Escuché una voz a mi lado. - COMO SE ATREVE A APARECERSE AQUÍ DESPUES DE LO QUE LE HIZO A MI HIJA!!! – La señora me comunicó con la mirada todo su dolor, habia algo en ella que me recordaba claramente a Alexandra. Quizá fue esa capacidad infinita de transmitirlo todo con una mirada. Sin moverme de mi lugar permití que esta señora llegara hasta mi y casi me empujara en medio de su desesperación. – MATÓ A UNA DE MIS HIJAS Y COMO SI ESO NO LE HUBIERA BASTADO, CASI MATA A MI SEGUNDA HIJA!!

-       Mujer esa no es la actitud, recuerda que ella le salvó la vida… - El hombre a su lado la retuvo.

-       LA MATASTE… - Replicó la señora sin darme tregua para hablar, y que le iba a decir? Que no habia sido mi culpa?

-       Estefania, debes irte de aquí… - Kelly me jaló del brazo. – Vete ya!! – Alarmada por el momento ella intento darme un empujo para que yo me fuera de alli, pero el instinto me hizo detener. Era ahora o nunca, me giré hacia ella.

-       No voy a irme… - Repliqué sin saber exactamente que era lo que iba a decir para quedarme alli.

-       Su madre te matará!!!

-       Dejame!!! – Al darme vuelta vi que la madre de Alexandra se aferraba al señor que habia visto antes, de seguro su esposo. Tomé aire y aclaré la voz. – Sé que en este momento no quieren verme… - En ese momento desee haber permitido que me violara esa noche, asi quizá hubiera saciado su necesidad de control y su capricho conmigo hubiera acabado conmigo. Cerre los ojos. – Lo unico que quiero que sepan es que nunca he amado a nadie en mi vida como amo a Alexandra Medina, y si de algo soy culpable es de haber rechazado a Lawan y de haber incitado su furia contra la persona que yo mas amaba. – Mi voz se quebró. – No sé que le haya dicho Lawan a Alex… No sé como fue que deje de ser suya… - Recordé las palabras de su carta. Sentía las lágrimas en mi cara. -  Yo siempre la he amado… - Recogiendo los pedazos de mi dignidad, habiendo expuesto no se a cuantos unos fragmentos de esta tragedia que no debía haber existido siquiera, comencé a caminar retirándome de allí. Pasé por la puerta que llevaba del cafetín al pasillo y de ahí a las otras salas. Finalmente terminé en la sala de cuidados intensivos.

Una vez me protegí lo suficiente para no irrumpir en el ambiente esteril del cuarto, me acerqué a la cama donde Alexandra yacía conectada a los monitores y demás maquinas.

-       Tengo que hacerte una confesion… - Susurré conteniendo mis lagrimas. -  Sabes? Siempre me pareciste especial desde que te vi la primera vez, esa mirada agresiva, ese afan de verdad… - Sonreí con nostalgia. – No te salvé porque yo sea una heroína o algo como eso, es que no iba a permitir que te lastimaras, ya me gustabas… Y como te detestaba!! – Solté una pequeña risa mientras le acariciaba la mano. – Tu acento españolete… Lo amo!!! Me encanta!! Solo tu combinas no se que acento de Venezuela con el tonto acento de Madrid, eso es tan tuyo… - Suspiré concentrandome en el tacto artificial de mi mano cubierta contra la suya. – Esa noche que… - Se me quebró la voz recordando nuestro primer beso, nuestros primeros acercamientos, cuando haciamos el amor en el asiento trasero de su auto. – Esa noche cambió mi vida… Empecé a pensar en ti cada momento, queria verte, queria escucharte, queria tu estupida prepotencia diciendo cosas tontas que me hacian reir…- La lagrimas salieron de mis ojos sin que yo las pudiera detener. Habia llorado tanto en esas horas como nunca en mi vida. – Te lo juro por lo mas sagrado que jamas tuve que ver algo con Lawan, y asi como se lo dije a tus padres, yo la rechacé… - Hice una pausa con la voz quebrada. – Si yo hubiera sabido que esto iba pasar, te lo juro que le hubiera permitido lo que ella quiso, que me violara para que me anotara en la lista de sus conquistas, al menos tu hermana estaria viva... quizá yo habria podido decidir dejar esta vida concientemente, porque no quiero una vida sin tenerte, te habria dejado esta vida a ti, para que consiguieras alguien mas fuerte, mas apta para ti… no me tendrias a mi, pero tendrias a tu hermana y a tu sobrina, y sé que volverias a ser feliz…

Justo en ese momento comencé a sentirme mareada, me sentía realmente debil y de golpe todas las sensaciones de malestar se me agolpaban en la cabeza.

-       Doctora… - Uno de los enfermeros hablo a mi  lado. – Uno de los familiares quiere ver a la paciente.

-       Si… - Repliqué tratando de mantenerme.

-       Recuerde que solo debe haber una persona con la paciente.

-       Conozco el protocolo. – Suspiré dandole una mirada a Alexandra y pronuncié mentalmente. “Te amo”. La sensacion de pesadez en mi frente aumentó cada vez mas.

Una vez sali de cuidados intensivos, intenté ir al baño de damas. Debia refrescarme, sentía que me faltaba el aire. Apoyandome por las paredes corredor, comencé a percibir la sensacion de irme apagando, como cuando me torcí el tobillo, estaba punto de desmayarme. Quisé apoyar la espalda contra la pared pero no pude.

Me apagué.

Para cuando desperté, estaba en una de las camillas de la sala de urgencias. A mi lado estaba una enfermera.

-       Doctora bienvenida.. – Me dijo amablemente.

-       Que me paso?

-       Sufrio un desmayo, le hemos hecho unos analisis y lo unico que tiene es que tiene una buena deficiencia de electrolitos, como si no hubiera…

-       Bebido ni comido bien en varios dias. – La enfermera sonrió. Miré mi brazo y estaban poniendome solución salina.

-       Deberá descansar. – Justo en ese momento Alexandra vino a mi mente.

-       No puedo descansar… - Respondí intentando reincorporarme, pero al hacerlo todo me dio vueltas y tuve que volver a la camilla.

-       Parece que si… - Replicó de nuevo la enfermera. Bufé con preocupacion. – Intente descansar doctora, parece que tiene un caso de vértigo.

-       Bien, lo haré. – No habia mas remedio, con esta dolencia todo pareceria normal cuando estuviera acostada, pero cuando me intentara poner de pie o al menos sentarme, me marearia inevitablemente. Todo aquello era resultado de un cuadro de mala alimentacion, poco descanso, stress, presion emocional y muchas horas trabajando. En ese momento puse mi vista en la sala de emergencias, no tendría otra que ver pasar el tiempo o tratar de dormir, pero como podria hacerlo!! Alexandra recien habia pasado del trasplante, tenia que vigilarla.

Para mi buena suerte, justo en ese momento vi pasar al profesor por la sala.

-       Profesor!!! – Le grité desde la camilla, intenté reinconporarme desesperada pero el mareo me tumbó por segunda vez. – No… - Pensé que habia perdido mi unica oportunidad de procurar que alguien cuidara de Alexandra como yo lo estaba haciendo.

-       Estefania? – Sentí la voz de Gustavo. Al abrir los ojos vi como se asomaba.

-       Gracias al cielo!!! – Respiré aliviada. La cara de sorpresa de Gustavo fue evidente.

-       Que te paso?

-       Tengo un cuadro de vértigo y algo de deshidratacion. – Repliqué con resignacion. – Necesitamos estar muy pendiente de Alexandra Medina, recuerda que sufrió un paro en plena operación… y…

-       Calmate un poco Estefania, los padres de Alexandra Medina ya pidieron a Iñaki d monitorización de su estado cada media hora.  – Respiré tranquila. – Cada 8 horas estoy recibiendo notificación de todos los registros de la monitorizacion en mi tableta electrónica.

-       Como podrías hacerme llegar esos resultados a mi? – Repliqué ansiosa.

-       Eso lo veremos cuando te recuperes, por ahora tienes que pensar en ti… - NO! DE NINGUNA MANERA! Grito mi mente.

-       Pero…

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Gracias por su apoyo! Por no dejar de seguir leyendo la historia y por todos sus insultos y buenos comentarios, han sido de gran inspiracion para mi.

Bendiciones! Desde mi lugar su lugar.


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