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Fecha: 21-Abr-17 « Anterior | Siguiente » en Grandes Relatos

Mis memorias septimo capitulo

DIANA
Accesos: 1.876
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Tiempo estimado de lectura: [ 75 min. ]
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La música sonaba sin parar y mis gemidos le contaban mi aceptación a sus caricias. Soltándome el broche del pantalón me lo baje lo que hiso que los dos se quitaran sus franelas Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
Ashley Madison - Ten una aventura. Infidelidad.

El tiempo trascurrió y yo seguía trabajando de prepago y alternando con la universidad. Cosa pesada se me puso y me toco dejar un poco el trabajo, la diversión rechazaba la mitad porque si quería sacar adelante mi carrera tocaba hacerlo y dedicarme a los libros que son bastante voluminosos y no había tiempo. Mi esposo realmente era celoso y eso también me ponía incomoda. Una vez que llegue con el cabello lavado, que me toco lavármelo por la cantidad de semen que me callo, me toco decirle que había ido a conocer un gimnasio y me había bañado aya después de ejercitarme. No me creyó como mucho y quedo cabreado.

 Al año y medio de casados él tenia que asistir a un congreso lo enviaba su patrocinador a Cartagena. Entonces alistamos maletas, nos fuimos aprovechando el hotel y los pasajes y como no tuvimos luna de miel pues este viaje llegaba en su remplazo. Nos quedamos en el Hilton.  Llegamos un miércoles por la noche Bien tarde. Estuvimos en el bar por dos horas escuchando música y tomando margaritas. La noche estaba clara sin nubes dejando ver el mar. Nos fuimos para el cuarto, hicimos el amor de las pocas veces que lo he hecho como en cámara lenta, primero nos dimos una sesión que en esa entonces no le conocíamos el nombre el tantrico. Nos tocamos todo el cuerpo besándonos cada poro, nuestras manos lo recorrían palmo a palmo. nos masturbábamos mutuamente. No hubo penetración e igual ambos nos venimos al tiempo. Descansamos unos minutos tomando cerveza y asomados en el balcón. Yo con una salida de baño el su pantaloneta. Terminamos la noche ahogados en pasión y sexo, amándonos, uniendo nuestros cuerpos, disfrutando placeres excitantes, hasta el cansancio fue casi una hora de sentir nuestros cuerpos fundidos, unidos en uno solo. Terminamos abrazados y así nos levantamos al otro día. Nos arreglamos y nos fuimos para el centro de convenciones, había un desayuno para todos y la inauguración del evento. Duro hasta el medio día en que almorzamos y luego a las dos ya iniciaban ellos. Quedando sola me fui a conocer el hotel, luego Salí a caminar por boca grande. Las playas de el laguito y luego me fui a la ciudad amurallada estuve mirando vitrinas tomando cerveza ese día tenia puesto un pantalón de bota ancha, una blusa suelta, zapatillas bajitas y unos lentes para el sol, grandes cuadrados. La tarde trascurrió y a mí se me iba siendo tarde para llegar, ellos ya habían salido de su congreso y cuando llegue David estaba buscándome por el hotel. Al verme venir toda cargada de paquetes se me acerco dándome un beso me recibió varios, subimos al cuarto. Nos bañamos, nos colocamos ropa más fresca, yo una falda, una blusa suelta y sandalias planas. Salimos del hotel a caminar. Llegamos a la ciudad amurallada entramos, y comimos en un restaurante chino que había y no era muy costoso. Luego salimos a caminar por las murallas ya eran como las 9 de la noche y no había mucha gente. En una de las torres donde hay unos cañones de la época de la colonia paramos a descansar un poco. En uno de ellos nos sentamos y de locos comenzamos a besarnos apasionadamente haciendo crecer las ganas de tener relaciones. Me levanto colocándome encima de él, se desabotono el pantalón y se saco su verga erecta me la acomode en mi cuquita y me deslice por entre ella.  Guua ese fue un orgasmo que nunca olvidare tampoco duramos tanto haciéndolo ahí, estábamos muy arrechos los dos, yo quede toda untada de su semen que me escurría pierna abajo. Seguimos caminando por las calles enamorados besándonos, y jugueteando como dos locos. A las 11 nos devolvimos para el hotel al otro día seguía la convención. Nos despertamos, bajamos a desayunar, luego él se fue. Vi a varias muchachas pasar a la piscina.  Ha rico me subí a ponerme un vestido de baño y bajar después a la piscina. El cielo estaba despejado muy pocas nubes en el horizonte. Me senté en una de las camillas de sol y me aplique bronceador. Había que darle color a mi blanca piel. El mesero me trajo una cerveza fría. Se me quedo mirando de arriba abajo. Yo apenas le sonreí dándole las gracias. Me recosté y me deje un rato al sol. El calor me levanto sudando y me metí a la piscina nade un buen rato haciendo ejercicio. Al salir llame al mesero un muchacho de ojos verdes cabello mono con su traje impecable.

– Me puedes hacer el favor y me traes una cerveza bien fría. – Con mucho gusto mi señora. Al regresar me la dejo encima de la mesita.  – Tu mje puedes hacer otro favor.  – Diga usted.  – Me puedes aplicar bronceador en la espalda.  -  No lo siento no está permitido ese servicio en el hotel. – Ha bueno muchas gracias.

El muchacho se fue y de pronto escuche una voz melodiosa que me decía 

- Senora si gusta yo le puedo hacer ese favor. Al Voltear a mirar quien era. Vaya que me quede mirándolo. Un trigueño bien fornido  de estatura 1 75 más o menos y unos encantadores ojos negros.                                                 

 -¿Y tu no trabajas acá cierto?  - No preciosa estoy hospedado en el hotel.

 Y levantando el bronceador le dije:                                                                                                                                                                        – Me vas a hacer el favor.   – Sera un placer.                                                                                                                                                          Me recosté boca abajo y me solté el cordón de la tanga. Dejándole toda mi espalda a su disposición. La que acaricio mientras me untaba el bronceador.                                                                                                                                                                                    

 - ¿Te hecho en las piernas también?     -  Si claro hazme el favor.                                                                                                                                            Se coloco bronceador en sus manos y me lo comenzó a untar por mis muslos. Bajando suavemente recorriendo por las rodillas y volviendo a subir por mi entre pierna le abrí para que me dejara bien. Sus manos hicieron el amague de seguir por mis nalgas y al ver que no me inmutaba prosiguió untando mi trasero. Haciéndole pegar una erección que se le notaba en su vestido de baño, al que yo observaba y que él no se molestaba en disimularla al ver que lo estaba mirando. 

                                                                                                                                                                                                                        – Muchas gracias caballero pero me estas tapando el sol.  – Ha si disculpa preciosa.                                                                                                   Se me acomodo al lado,  seguimos hablando. Quería saber de mí que hacía en Cartagena sola, le conté todo.  La convención, la luna de miel, de Bogotá, estudiante derecho. Y a la vez le preguntaba también. Caleño viajaba de negocios vendedor de una farmacéutica. Le pedí el favor de amarrarme el sostén del vestido, para levantarme ya llevaba casi diez minutos. Ya era la hora del almuerzo y quedamos de vernos por la tarde. Me encamine buscando a David a quien encontré muy bien acompañado, dos hermosas damas lo acompañaban.                                                                            – Hola papi ¿como estas?  Muy bien por lo que veo.                                                                                                                                           Me las presento eran dos de las escribientes que llevaban. Pasamos a almorzar en la azotea del restaurante ya que no podía entrar en vestido de baño al comedor principal. Pedí lo que me gusta Cazuela de mariscos, arroz de coco pataconas verdes, David un arroz de camarones exquisito también.  - Mami y que piensas hace en la tarde.  No sé de pronto salgo a caminar un rato tomarme una cerveza o comerme algún pasabocas por ahí.                       Y en mi mente pensaba en el trigueño de esta mañana.                                                                                                                

– Recuerda que mañana vamos a visitar el castillo y esta noche de pronto vamos a las islas dicen que la rumba haya es fuerte.   – Y que tan fuerte. Me dio curiosidad.    - Acostumbran a hacer fogatas conjuntos vallenatos, mucho licor, una que otra parejita teniendo sexo y hasta droga. 

Pasaron las dos horitas del almuerzo y David regreso al evento. Y yo subí al cuarto tenía que entrar al baño darme un duchazo pero me dio sueño y me recosté un rato. Al levantarme termine de arreglarme y baje otra vez a la piscina. Caminando miraba de reojo haber si veía a mi amigo disimulando la cosa, llegue a donde esta mañana estuve me senté y decidí primero pegarme un chapuzón, nade un buen rato, me Salí y me aplique el bronceador.  Y aquel caballero no apareció en toda la tarde.  Me choco no encontrarlo. Me subí a las 5 a la habitación ya mas bronceadita color caramelo así gustosita me arregle de falda nuevamente  y al ver que no llegaba David baje Como a las 7 de la  noche. Pasando por la entrada del evento vi que todavía estaban varias de las mesas llenas. Y todos los que estaban. Estaba tomando escoses. Entre y preciso en una de las mesas David hablaba con dos colegas suyos. . Hola mami ¿Dónde estabas?  Saliste a camina.   - No, no Salí estuve en el hotel,  - Es que estuve buscándote en la habitación como a las 5 y luego baje por la piscina y no te encontré.      Yo me subi a las 5 a la habitación nos debimos de encontrar caminos diferentes.  David ya tenía sus tragos en la cabeza.  

- Mami quedamos varios de entrar a la discoteca del hotel y si tú quieres podemos acompañarlos. 

– Si claro rico.                                                                              

 Yo tenía ganas de tomarme unos tragos y rumbear un poco.  Entonces subimos a la habitación a cambiarse ponerse algo mas sport. Cuando bajamos la disco estaba llena entramos, la música sonaba a buen volumen de manera que dejara hablar y escuchar. Yo pedí media de ron, ellos siguieron tomando escocés, me empezaron a presentar a las esposas y sus colegas. Una de ellas la vi en la piscina, hoy en la mañana cuando conocí el trigueño. La noche comenzaba y el trago hacia su labor, bailamos bastante. Y de pronto en un piso superior estaba mi trigueño mirándome bailar.  Nuestras miradas se cruzaron, le sonreí y levantándole la mano lo salude.  A los 5 minutos bajo y se nos acerco, saludo a todos como si los conociera. Todos ellos pensaron que era del congreso y lo saludaron,  eso sirvió para que pudiera estar con nosotros, Bailamos varias veces. No le pregunte de esta tarde. Pero me conto que le había tocado ir al hospital a revisar un equipo del laboratorio.                                                                                                                                                       

– A la verdad yo no estuve en el hotel en la tarde.                                                                                                        

Le conté, (que mentirosa) pensé. La fiesta estaba muy buena y ya eran casi 12 de la noche y preciso Daniel ya estaba bien ebrio como varios en la mesa. Los que comenzaron a dirigirse a sus cuartos. Yo apenas me había tomado media de la media de ron que pedí estaba sobria todavía. Y estando bailando con Ricardo que al fin le supe su nombre al ver a la mesa vi a David cabecear.                                                                                                                                                                     

– Me puedes hacer un último favor por esta noche. – Si claro que deseas.  – Me puedes ayudar a llevar a David a la habitación.                                                                                                                                                                                               

  Desperté a David y le dije.  Vamos papi ven a acostarnos ya. Y  en medio de su borrachera se levanto y trastabillando lo llevamos al cuarto, lo acostamos en la cama quitándole los zapatos la camisa.                                                                                                                                                                                         

-  Bueno ya listo. Hay te agradezco que me hayas ayudado.                                                                                                                                                                       

  Nos acercamos a la puerta. Y ambos salimos yo cerré y le dije acercándomele y tocándole su pecho con mi dedos.                                                                                                                                                                                                 

– Bueno la noche es joven todavía ¿vamos a algún lado?                                                                                                                                                    

Lo agarre de la mano y caminamos al ascensor.                                                                                                                                    

  – ¿A dónde te gustaría ir?     - Me contaron de las islas que la rumba es fuerte y hasta el amanecer.                                                                                                                                                                

 – Si son geniales. Vamos entonces a las islas.  Llegamos al embarcadero y salimos en un bote que llevaba otra dos parejas me senté a su lado, su mano me acariciaba mi pierna y yo miraba el recorrido, me coloque una manta pues el agua salpicaba muy fuerte. Y me estaba mojando al llegar me alzo para dejarme sobre la arena.  Vi varias fogatas y os acercamos a una donde se escuchaba aires vallenatos, y la gente cantaba y otros bailaban. Un chico nos ofreció trago y pedimos ron. La música sonaba en agradables compas, la algarabía de la gente era pegajosa y nos entusiasmaba a bailar. Uno de los ritmos era romántico y nos abrazamos bailando bien pegaditos,  vi como parejitas se alejaban en la oscuridad de la playa, mirándonos de frente me beso y retiro su boca yo le agarre la nuca y voltee unos grados mi cara y lo bese. Unimos nuestras bocas en un beso apasionado, sus manos recorrían mi espalda y llegaron a mi trasero arrimándome a su cuerpo. Nos soltamos y agarrándole la mano le dije.                                                                                    

- Ven vamos busquemos un lugar más privado.                                                                                                                              

 Caminamos alejándonos del grupo de baile y empezamos a ver parejitas teniendo relaciones sexuales en la oscuridad yo me solté la blusa y seguimos caminando  nos acercamos a donde habían dos parejas                                                                                                                                                        

– Ven hagámosle compañía.                                                                                                                                                  

Yo me solté la falda dejándola caer al piso y la blusa, no tenia sostén. Sentándonos nos miraron, las chicas estaban montadas encima de los muchachos completamente desnudos  follándo.  Se notaban que los caballeros eran de la zona, morenos y de buen tamaño, las chicas paisitas turistas en busca de buen placer. Mi mamo recorrió una de las piernas de uno de los muchachos hasta llegar a tocarle sus huevos las chicas no dejaban de follar gimiendo de placer. Ricardo también se había desnudado, y se me acerco colocándome su verga en frente de mi cara. Lo voltee a mirar agarrándosela y rosándomela por la cara para luego metérmela a la boca, agarrándome de sus piernas deje que me follara por mi boca. El muchacho que acaricie me mando la mano a mi cuquita  y yo abrí mis piernas dejándolo acariciarme, dediandome, la otra pareja pararon y la chica se levanto y acercándose a Ricardo le paso su mano por su trasero. La que el agarro y se la coloco en su verga. Su compañero se me acerco y me metió su mano por mi cuquita y la otra mano una teta. Seguía mamándosela a Ricardo mientras la chica me la sostenía y se besaba con Ricardo. La otra parejita también paro y el muchacho también se me acerco y entre los dos caballeros me agarraron botándome al suelo, uno me cogió por la espalda y me abrazo con sus brazos fuertes y me coloco su verga en la entrada de mi cuquita penetrándome de una y el otro su verga en mi cara la que me metí a la boca,  Mientras las chicas se quedaron con Ricardo acostándolo en la arena, una se lo mamaba y la otra, le coloco su cuquita en la boca para que se la chupara. A mí me seguían follando deliciosamente y me deleitaba mamando la verga de su compañero. Después de un exquisito orgasmo cambie de cliente en sus posiciones. Después de otro orgasmo le dije al que se la mamaba que me la metiera por mi trasero.                                                                                                                                             

El enseguida se coloco, dejándome disfrutar de una doble penetración espectacular, lujuriosa. Todo paso muy rápido sin detenernos a pensar lo sucedido. Solo disfrutamos el momento. Sus cuerpos se unían a mí  en una sinfonía excitante completamente entregados al placer a la lujuria  de tenerlos a ambos dentro de mí y ambos muchachos se vinieron dentro de mí dejándome toda untada, de su semen que escurrió por mis piernas. Me pare buscando mi ropa. Mientras me vestía, Ricardo terminaba con las muchachas derramándose por fuera en uno de sus cuerpos besándose con ambas.  Salimos de ahí con Ricardo, nos montamos en un bote que nos trajo de regreso a la ciudad.  Por el camino. Me quede mirando a Ricardo.                                                                                                                                                              

   - ¿Ricardo que fue eso, que nos paso?   -  No, la verdad no se qué paso, fue la locura. Y juntándonos nos abrazamos y seguimos el viaje. Llegamos al hotel, me dejo en mi habitación.                                      

  - ¿Nos vemos mañana?    - No se talvez no.                                                                                                                

 Ricardo se fue y yo entre. David, profundo, me bañe y me acosté pensativa de lo que había pasado. Se sintió raro.     Al otro día con David nos levantamos tarde y fuimos al castillo. Almorzamos tardísimo como a las 4 de la tarde. Luego en la noche fuimos a conocer un club de yates, nos tomamos unas cervezas y regresamos al hotel.  Al otro día nos levantamos y pisciniamos en la mañana y ya en la tarde nos devolvimos ya para Bogotá.   

Trascurría ya dos años de haberme casado, era el mes de Noviembre y mi esposo terminaba su universidad, graduándose con buen puntaje. Fuimos invitados a una reunión que la empresa en donde realizaba sus prácticas realizo. Estaban celebrando un contrato grande que se habían ganado en una de las licitaciones que presentaron al gobierno. Yo tenía ya dos meses de embarazo. Todavía no se notaba mi barriguita por lo que mi cuerpo provocaba las miradas de los hombres. En esa entonces estaban de moda los vestidos de minifaldas ceñidos al cuerpo. Entonces me coloque uno de fondo crema con florecitas de colores pintadas en el un descote que dejaba ver la redondez de mis tetas y zapatillas altas medias veladas. En esa entonces usaba el pelo encrespado.

Al verme mi esposo solo atino a decirme.                                                                                                                                                              – Guauu mi amor esta divina.     El llevaba un vestido de paño sin corbata, ya que casi no le gusta usarlas.  Llegamos a la reunión había ya bastante gente. Y más de uno de los caballeros se fijaban en mí, nos sentamos en la mesa donde había tres parejas solamente, me presentaron y esperamos a que la reunión diera inicio con un discurso de los jefes agradeciendo la colaboración de sus empleados.

La empresa es filial de una empresa Brasilera. Que por estas épocas actuales anda en graves problemas fiscales. En su país. Además de tener oficinas en otros países como México y Costarica.  El todo fue que después del discurso que fue de casi una hora por que fueron tres los que hablaron. Pasamos a el bufete a servir la comida que dicho sea cierto estaba deliciosa. Me comí mi buen platado de cordero en salsa de champiñones.

Luego nos sirvieron escocés yo no tomaba pero si se los daba a David. Había nos muchachos tocando. No era una orquesta si no un quinteto que nos deleitaban con su música.  En la reunión había no solo Ingenieros Colombianos si no también brasileros Mexicanos y un panameño. Muy simpático, y que me saco a bailar una pieza. Muy respetuoso. Y que me hiso reír por sus ocurrencias se sentó con nosotros por un buen rato. De pronto uno de los mexicanos se nos acerco con la disculpa de hablar con él. Y nos presentaron mi esposo estaba un poco incomodo ya que el mexicano no disimulaba para nada en sus galanteos conmigo lo que a mí me tenia encantada, tanto es así que mi esposo me fue a sacar y a bailar, viéndole la cara de disgusto que tenia, que le dije.                                                                                                                                                 

  – Hay papi lo siento pero esta ya el ingeniero la tenía reservada.                                                                                                        

  Y mirando al ingeniero y abriéndole los ojos el entendió y enseguida dijo que si secundándome en mi, Ya David estaba medio prendido y na que Jartera, porque estaba con sus celos alborotados  En esa entonces mi esposo no tenía ni la menor idea de las aventuras mías con otros hombres y como le tocaba viajar mucho yo aprovechaba y me quedaba con amigos en nuestra cama. No había pista de baile nos tocaba bailar en los corredores del salón por entre las mesas. Un movidito nos toco por lo que me mostro sus habilidades como bailarín, aprovechando en varias vueltas a rozarme el trasero con sus manos y yo le sonreía, la siguiente pieza fue ya más lenta, colocando sus brazos en mi cintura  y yo su cuello, llegue a sentir su cuerpo que se me arrimaba, y sus ojos no dejaban de ver mis tetas, mientras seguíamos hablando conociéndonos. La reunión continuo y conocí a otros ingenieros que se acercaban a saludarme entre ellos otro mexicano que también estaba fascinado conmigo.                                                                           

 En la mesa estaba David acompañado por una de las empleadas que a leguas se le notaba que gustaba de mi esposo. Pero era medio feita la pobre y yo los dejaba al ver que David no le paraba muchas bolas. David fue al baño mientras yo volví a bailar con Rodrigo trato de arrimarse un poco más pero por respeto no lo deje, no iba a dejar que fuera tema de conversación en su empresa. David regresaba ya con una cara más descompuestas y tomándose una botella de agua. Al pasar por mi lado se me acerco y tomándome de la cintura me robo de mi bailarín. Estuvimos varias piezas bailando y regresamos a la mesa. Nos refrescamos con agua sentándonos por un breve rato ya que Samuel el otro ingeniero me saco a bailar. Conversamos preguntándole que le había gustado de mi país.                                                                     

  – Me gusta mucho  Cartagena, Medellín y que ahora estaba enamorado de Bogotá por sus mujeres y que entre esas yo. Las ciudades de Armenia, Pereira  y Cali.                                                                                                                                                                                               - Ha muchas gracias. ¿Y que más te ha gustado de mi país?     - La comida me encanta la bandeja paisa, el ajiaco el sancocho de gallina y el pescado me encanta el pescado.    – Un día de estos te invito a comer yo preparo un viudo de capaz exquisito de chuparse los dedos.                                                – Con todo gusto iría preciosa me encantaría probar tu sazón.                                                                  Claro que lo dijo con cierto aire morboso.                                                                                                                                      

– De seguro te va a encantar.    -  No lo pongo en duda preciosa.                                                                                                                                    

Me sonreí mirándole sus caras. Nos regresamos a la mesa, la reunión continuaba y poco a poco la gente se fue retirando para sus casas y David ya el sueño lo estaba doblegando. Al verlo decidí que ya era hora de irnos para la casa. Entonces nos despedimos de los ingenieros sin advertirles lo de la invitación a comer pescado. Yo me fui manejando pues David no podía mantenerse de pie mucho menos manejar.

Nos despertamos al medio día, David medio maluco más bien con gripe que lo tubo todo el Sábado y Domingo acostado. Ni siquiera fue a jugar futbol lo que se me hiso raro.

Almorzamos en la cama y salió a relucir la fiesta y en los cumplidos de los ingenieros mexicanos.                                                                                                                                                                             

 -  Tus colegas si no respetan y son medio maniflojos.       -  Si eso me di cuenta que verracos  y así son con todas las empleadas de la compañía. Además de que tú estabas divina.                                                                                                                                             

  Se me acerco dándome un beso en la boca.  Yo lo bese pero me acorde de su malestar y le dije.                                                                             -  Quieto Satanás que no quiero tu mal.   ¿Y es que acaso yo fui la que propicie que se propasaran? No ve que tal.   – Yo lo único que espero es que no se vaya a convertir en chisme de oficina, que Jartera que cuando me vean se imaginen quien sabe que.

El lunes David pudo ir a trabajar ya sentía mejor. Afortunadamente no hubo nada bochornoso en la fiesta entonces los comentarios fueron buenos. Pero a pesar de todo mi esposo si noto cierto aire con sus colegas mexicanos, quienes desde ese día se convirtieron en sus amigos.                                    El miércoles tuve que hacer una vuelta cerca a la oficina y decidí pasar al medio día a almorzar con David. Nos los encontramos saliendo también a almorzar nos acompañaron. Pero esta vez se portaron como dos caballeros si hasta compartieron un aguacate inmenso que compraron para complementar el almuerzo. La diligencia que estaba yo me demoro toda la tarde. Llame a David para que me esperara y nos fuéramos los dos para la casa. Me pidió que lo acompañara a visitar una tía de él que estaba en hospital y de paso dejábamos a los nuevos amiguitos en su casa ya que quedaba de camino y ellos al saber que iba para esos lares se le pegaron. Los dejamos y ambos se me acercaron a la ventanilla para despedirse de beso en mejilla.

Llegamos al hospital visitamos la tía que se encontraba ya en habitación conectada a un respirador no más. Ya estaban esperando su fallecimiento que fue al otro día en la tarde. Su cuerpo iba a ser llevado a Rivera un pueblo que queda al sur del país. Yo no tenía muchas ganas de ir por mi embarazo y que no soy muy dada a estos eventos. Y que había otras personas que si querían  viajar y pues cedí mi puesto a una de ellas, viajaron por la tarde del viernes.  Un viaje que duro seis horas largas. Esa noche llegue a la casa me puse a ver las noticias, me bañe una bata para ir a la cocina a prepararme algo de comer y acostarme. Al otro día sábado fui a la universidad tenía una clase ese día temprano, como siempre los fines de semana andaba con unos jeans grises, zapatos rosados, una blusa roja y un suéter abierto negro. Termine la clase y de pronto cuando iba en el bus se me ocurrió una gran idea.  Me baje  cerca a un supermercado y compre tres bocachicos, yuca, papa, tomate, cebollas, plátano, limón y condimentos. Y agarre un taxi que me llevara llegue y timbre en la puerta.                                                                                                                                                                     – Hola Rodrigo como estas. -   Doña Diana pero que es esta sorpresa.     Pase no más.  ¿Y eso a que debemos su visita? Y David.  – Vengo a cumplirle un compromiso a Samuel supe que le encantaba el pescado y vengo a prepararles un delicioso bocachico al estilo de mi pueblo. ¿O tienen algo más planeado?  - No Dianita, pues yo iba a preparar el almuerzo. En que te puedo colaborar a.   – Listo me ayudaras a pelar la papa y la yuca. ¿Y Samuel?     - Esta trotando en el gimnasio no demora.                                                                                                                                        

  Nos metimos los dos a la cocina. Y al rato llego Samuel. Yo me había quitado el saco y subido las mangas y me amarre la blusa. Estaba sazonando el pescado. Y alistando la sartén esperando a las papas y la yuca para ponerlas a cocinar.                                                                                             – Doña Diana pero que sorpresa.                                                                                                                                                                         Su cara de felicidad lo delataba.                                                                                                                                                                  

– Pues vengo a cumplirte con lo del pescado que tanto te gusta.    – Pues le cuento Dianita que me encanta tenerla acá. Y si me permite un momento voy a bañarme y bajo a ayudarles.    – Listo bien puedas que acá te esperamos.                                                                                                      

  Volvió a los veinte minutos  bañadito en pantaloneta una camiseta polo y manos a la obra, no había que tomar y eso si les iba tocar a los caballeros traer entonces pidieron a domicilio una de vino seco y para después ellos pidieron cervezas.                                                                                         – ¿Y David?   - El jueves se le murió una tía y se fue a llevar a su familia hasta Rivera en el Huila.   -  ¿Ha que va y tu porque no fuiste?   - Le tengo pereza a los funerales, estoy embarazada y el viaje es muy largo, 6 horas. No para cuando voy de paseo si lo hago, pero para un velorio no me animo a hacerlo.                                                                                                                                                                    

 Puse a Samuel a preparar el arroz. Mientras yo alistaba todo lo demás para comenzar a calentarlos, me le acerque a Rodrigo y lo abrace con mi brazo derecho.                                                                                                                                                                          

 – ¿Bueno y tú que cuando vas a tener las papas peladas?   - Jejeje ya casi mamita.                                                                     

Me tome un trago de su cerveza y dándole una palmada volví  a mis labores, eso sirvió para distensionarlos y darles confianza, después de eso sus manos fueron más atrevidas. Y note cierto jueguito de haber quien me caía primero,                                                                                                                                                            - Haber niños ya dejen de pelearse hay que para los dos.                                                                                                                                         Cualquier instante aprovechaban para acercarse y abrazarme por la cintura. Inclusive Samuel muy disimuladamente en una de esas me dejo su mano en mi nalga dejándola por casi un minuto mientras que yo preparaba el guisado al apartarse, deje que me diera un beso en la mejilla, se me quedo mirando por un instante voltee a mirarlo lo agarre de la camiseta acercándolo                                                                                                                                                                                       - ¿y  eso?   ¡Yo esperaba algo así!                                                                                                                                                                           Le di dos besos seguido en la boca.                                                                                                                                                                      – Ahora déjame terminar el almuerzo.                                                                                                                                                                 Samuel quedo en shock solo atino a hacer caso de lo que le dije se retiro y siguió con su trabajo. Después de eso sus abrazos fueron más descarados.

  Para la tres de la tarde el almuerzo estaba listo servimos, ambos me dieron un beso en la mejilla,  nos sentamos a en la mesa a degustar un suculento pescado que me quedo de chuparse los dedos los dos caballeros estaban encantados no ahorraron comentarios. Yo quede repleta, hace rato no tragaba tanto pero estaba exquisito, lo mismo mis comensales, lo que nos hiso demorar en pararnos de la mesa. Luego un tinto que Samuel preparo, me ayudo a bajar la llenura.                                                                                                                                                                   Nos fuimos para la salita y notando en el equipo un bolerito  que aproveche para bailarlo con Samuel, lo que el aprovecho para amacizarme notando como su verga se ponía en erección, lo abrazaba colocando mis manos en su espalda y las suyas alrededor de mi cintura lo que hacía que nos juntáramos más. Al ver que yo dejaba que me restregara su verga sus manos comenzaron a moverse por mi cuerpo. Teniéndome nos dimos un beso por casi 10 segundo,  me fui dando vuelta quedando de espaldas  con movimientos de mi trasero contra su verga Mis manos arrimaban su trasero al mío y yo me movía provocando en el que aumentara su respiración. Rodrigo que venía de la cocina al verlo le hice señales con los dedos que se acercara y dejando a Samuel abrazado de mi cintura,  mis brazos alcanzaron los hombros de Rodrigo atrayéndolo más cerca mientras Samuel me besaba los hombros, Rodrigo soltó el nudo de la blusa, yo lo observaba en señal de aceptación diciéndole:                                                                                                                        

– Continúa soltando los botones.                                                                                                                                                                         Le dije. Lo que el muy acomedidamente realizo, Samuel me quito la blusa dejando mis tetas al aire, yo ya que me había quitado el sostén en una de mis visitas al baño, seguí bailando moviendo mi cintura agachándome, mis manos acariciaron sus piernas sobre sus pantalones subiendo a la vez que me volvía a parar hasta llegar a sus vergas las que acaricie, besándolos en la boca a cada uno metiendo mi lengua cada uno luego se inclino a besarme mis pechos, mis manos acariciaban sus cabezas, y las suyas mi cuquita sobre mi jean que bien mojado estaba.                                                                                                                                                                                      

La música sonaba sin parar y mis gemidos le contaban mi aceptación a sus caricias. Soltándome el broche del pantalón me lo baje lo que hiso que los dos se quitaran sus franelas, seguí con mis interiores quedándoles completamente desnuda.                                                                                      – Mamacita sin es que estas que te comes solita.                                                                                                                                              Me dice Samuel                                                                                                                                                                                                  – hum  preciosa pero que placer verte así provocas hasta un muerto levantarse.  Rodrigo.                                                                                         Ambos me miraban envilecidos, atontados, mis manos buscaron sus pechos, Samuel no tenía pantaloncillos lo que dejaba ver su verga a través de la pantaloneta en completa erección. Metí mi mano dentro de ella se la agarre masturbándolo suavemente, Rodrigo tenía una sudadera lo que facilito también el meter mi mano y al sentirla me sorprendió lo cabezona que era haciéndome sacar la mano de la pantaloneta de Samuel y con mis dos manos bajarle el pantalón y sus calzoncillos a la vez dejándome ver lo bien dotado que estaba. Me arrodille y agarrándosela con mis dos manos se la admiraba                                                                                                                                                                                                             -Guauuu papacito si lo que tienes me va es a matar de placer.                                                                                                                             -  Si muñeca hermosa es toda tuya quiero que me la chupes toda.                                                                                                                           Me avente a su glande dándole besitos en el suavemente me la fui metiendo a la boca sintiendo su cabezota al pasar mis labios por ella, seguí engulléndola tal culebra devora su alimento hasta sentirla bien adentro llenando mi boca de su carne de placer. Volví a realizar el ejercicio como diez veces y luego me voltee a Samuel que pedía a gritos el mismo tratamiento e igual le agarre las pelotas con la mano y me la metí a la boca saboreando sus jugos. Volví a mamarle la verga Rodrigo, y nuevamente con Samuel, varios minutos de sexo oral.

Luego Hice sentar a Rodrigo en el sofá  para seguirle mamando la verga en posición de perrita y Samuel me coloco su verga en mis labios vaginales  restregándomela desde mi trasero hasta mi cuquita, para luego penetrarme. La verga de Rodrigo me calentaba al sentir su cabezota entrar en mi boca me encantan así mi lengua recorría su tronco, y bajaba a chuparle las guevas, luego volvía restregándomela por la cara hasta su glande y me lo devoraba  metiéndomelo todo, Samuel comenzaba a follarme a toda máquina, su verga entraba y salía sin parar lo que me llevo a mi primer orgasmo rápidamente lo que lo hiso detener para soltar mis jugos en chorro, deje de mamársela a Rodrigo y me le monte encima metiéndome su verga de un solo empujón en mi cuquita.                                                                                                                         

  – hooo que puta sos dianita te gusta le verga no.    – Si me encanta ser deseada y admirada ustedes dos me tenían muy caliente el día de la fiesta y toda la semana estuve imaginándomelos así a los dos clavándome sus vergas.    Jejejje nos tocara agradecerle a tu maridito que se fuera de viaje y poderte disfrutar.                                                                                               

  Voltee a mirar a Samuel que sentado atrás se masturbaba y le dije.                                                                                                             -  ¿David? Verdad no debe de estar acompañando a su familia y yo acá divirtiéndome jejejejeje pobrecito ¿no? Vamos muñeco métemela por detrás.                                                                                                                                                            

Sin pensarlo se paro y me la coloco en la entrad a de mi trasero, nos detuvimos con Rodrigo y me la metió suavemente un dolorcito me invadió dejándomela adentro se movió en círculos para luego sacarla y volver a meterla aumentando su movimiento en la medida que dilataba, ya era placer lo que sentía y entre ambos levantándome quedando arrodillada,  ambos movían sus vergas dentro de mi llenándome de placer.  Fueron caso 20 minutos donde dos exquisitos orgasmos me deleitaron haciéndome temblar en espasmos orgásmicos.                                                                                                

 Samuel me la saco se fue al baño a limpiarse y yo me deje deslizar por el cuerpo de Rodrigo hasta llegar a su verga y mamársela nuevamente,  cinco minutos de sentir su carnosidad sus glande para luego volverme a montar encima y de espaldas colocarla en la entrada de mi trasero dejarme deslizar por su tronco sintiendo dilatar más mi trasero. - Hummm  que rico papi me encanta tú verga esta deliciosa haaa.                                                                                                

  Comencé a moverme en círculos sintiendo todo grosor en mis paredes. Samuel regresaba con dos cervezas en la mano. Me tome un sorbo de una estaba sedienta se paro en frente mío y me dispuse a mamársela por un buen rato.                                                                                                  Mientras cabalgaba a Rodrigo.                                                                                                                                                                            -  Ven  ahora métemela por acá.                                                                                                                                                                          Se monto encima, su mano derecha agarro mi teta y me la chupo,  su otra mano guio su verga en mi cuquita metiéndomela enseguida. Me goce ese momento disfrutando de dos orgasmos que vinieron a mí mientras mis caballeros me penetraban con sus fierros instrumentos de placer. 20 minutos de placer extremo, dicha envolvente mi cuerpo inmerso en lo infinito del goce.

Samuel se venia dándome su leche sobre mis tetas, algunas gotas caen en mi cara las que retiro con mis dedos lambiéndolos. Rodrigo continúa dándome por mi trasero llevándome a un tercer orgasmo a los minutos y a él su primera venida dejándome el trasero pegajoso.

Nos levantamos él se fue a limpiar mientras yo me secaba con papel higiénico.                                                                                 

– Hum  eso estuvo genial muñecos me encanto.  – A nosotros también preciosa que rato fue. Inimaginable tenerte a ti  y yo que estaba envidiando a tu maridito y es que ese día estabas que te comías sola, mamacita me tenias muy arrecho  - Hay Samuelito en verdad te tenia así.  – Si mi vida y el Miércoles que estuviste haya mi corazón se me quería salir de ver lo hermosa que estabas.  

Nos sentamos en el sofá me le coloque de espaldas a él sus brazos me abrazaban y tocaban mis tetas, me voltee a mirarlo, nos besamos largamente su boca me chupaba mi lengua, Rodrigo se había vuelto a colocar su sudadera, Samuel su pantaloneta y yo mi blusa solamente.

Estando los tres charlando escuche que la puerta sonaba alguien estaba llegando. Era su jefe que estaba almorzando fuera de casa. Se dirigió a la sala al vernos reunidos, yo estaba sentada entre Samuel que estaba rodeándome con su pierna a un costado del sillón, mis piernas estiradas Rodrigo estaba en la cocina trayéndonos para mí un refresco y dos cervezas.                                                                                                                                    – Buenas tardes como están… Doña Diana….                                                                                                                                                           Se quedo callado por unos momentos al ver que yo estaba desnuda solo con la blusa sin abotonar. Samuel lo saluda. Jefe como esta.  Yo me quede quieta, espere a que se dieran la mano y luego estire la mía.                                                                                                                                 – Jose como estas.   - No que te dijera sorprendido de verte… y así mujer    - Eso veo Josecito ¿tú también vives acá?   - Si… si señora.   -  ¿y alguien más vive con ustedes? -  Ha si también vive el ingeniero Martínez.       – ¿Y él donde esta?   - Está viajando.                                                               José se sentó en frente de nosotros en el mismo sillón sus ojos no dejaban de mirar mi cuerpo mi cuquita era lo que más miraba  yo tenía mis piernas recogidas le abría las piernas para que siguiera deleitándose.  Al rato ya me estaba acariciando mi muslo y pies. Los estire dejándolos sobre sus piernas, y con la punta de mis dedos de mi pie derecho toque por encima de su bulto el que ya tenía parado.                                                                                                                               

 – jajjaa pero mira como te pusiste José que es eso. -  No Dianita, madrecita esto es tu culpa.          – ¿Ha yo porque?          - Eres una diosa mujer y el verte así desnuda no pensaras que no tenga una reacción.  -  ¿Y que estás haciendo por acá, tu esposo donde anda preciosa?  - No David esta en un velorio en Rivera Huila. Y yo no quise ir me da pereza el viaje y entonces vine hoy a hacer el almuerzo.  – Si jefe, nos acabamos de comer el pescado más exquisito que me he comido, es tremenda cocinera. – Y me encanta hacerlo es una afición que mi madre me inculco.  – No… hubiera sabido me hubiera quedado a almorzar, debiste haber avisado Dianita.  – No solo se me ocurrió cuando Salí de la universidad, para la próxima te aviso.  – Listo preciosa me encantaría probarte.                                                                                                                                                                         Nos reímos                                                                                                                                                                                                           - Ha eso, cuando quieras josecito.                                                                                                                                                                        Mis dedos volvieron a acariciar su pantalón.   Samuel se levanto para ir al baño y yo me le senté al lado de José y recogiendo mis piernas seguimos hablando, conversación que duro poco. Yo estaba volteada asía el, mi  brazo derecho sobre el espaldar del sillón y mi traviesa mano izquierda suelta la que se poso en su pantalón sintiendo su verga en erección y diciéndole.                                                                                                                    – Parece que este niño quiere salir de ahí.  Mi mano subió a su cara y acercándome le di un beso suavemente me retire y él me agarro de mi cintura y me monte encima de sus piernas, le quite el camisa polo que traía y nos besábamos metiéndonos la lengua en nuestra bocas. Mis manos bajaron a soltarle el pantalón. Pero me detuvo.                                                                                                           

– Espera mejor vamos para el cuarto.                                                                                                                                                                   Yo le dije que si camina. Nos encontramos de subida a Samuel.  Que se nos queda mirando. Entramos a su cuarto se quito los zapatos y rápidamente se soltó su pantalón bajándoselo con sus interiores, dejándome admirar su verga en erección nos montamos en la cama. El boca arriba y yo encima colocándole mi cuquita en su cara. Me arrodille sintiendo su lengua  en mi, le acariciaba su verga masturbándolo,  me incline para lambérsela por todos sus costados, restregándomela por la cara, me metí solo su glande chupándoselo continuamente, luego seguí rodando mis labios y mi lengua  por su tronco venoso. Fueron casi 20 minutos de disfrutar ambos, yo con un orgasmo que le emparamo su cara dejándolo ciego por unos instantes y el que casi se me derrama teniendo que parar para no dejarlo venir. Me levante y acostándome boca arriba levante mis piernas, él se me monto dirigiendo su verga a mi cuquita y clavándomela de una se quedo así por un momento.                                                                                                          - Gaua, mamita rica que deliciosa estas, que placer tan hijueputa el sentirte, cosota hermosa.  – Vamos muñeco mueve tu verga quiero sentirla entrar y salir hacedme gozar como puta vamos muévete cabrón.  – Ya mami solo quiero sentir que te la tengo toda adentro. 

Comenzó a follarme lentamente aumentando sus embestidas llevándome a sensaciones placenteras que solo se siente al tener sexo total.                                                                                                                                     

- Me encanta, me encanta que rico me haces sigue así José, vamos sigue, sigue papito clávame que me estas matando de lo rico. Hummm….  – A que putas sos Dianita te gusta la verga no -  si me encanta demasiado.   - ¿Y el cabrón de tu marido sabe que te gusta comer verga.    – Si el sabe que me gusta lo que no sabe es que lo hago con otros hombres que le soy infiel.    – Ha mamacita rica me encantas mujer.  – ¿Y cómo vas a hacer cuando el este ya acá en Bogotá y yo quiera verte?   - Pues me llamas y yo vendré a verte.                                                                                               Cambiamos de pose y él se acostó de lado y yo adelante y me volvió a meter su verga en mi cuquita, follándome otra vez llevándome a otro húmedo orgasmo  vibrando mi cuerpo en toda su extensión. Volvimos a cambiar y me le senté encima clavándomela  nuevamente. 30 minutos más de placer hasta que sentí su cuerpo vibrar y estirándose así atrás su semen inundo mi cuquita a la vez que yo me comencé a venir también sintiéndolo a él.  Me resbale por sus piernas para mamarle con pasión su verga húmeda, untada de nuestros líquidos seminales.  Quedamos exhaustos sudorosos pero felices, me le recosté al lado suyo  y besándolo en la boca.                                                                                                                                     – ¿José me encanto! Eres todo un reproductor.                                                                                                                                          

 Volví a besarlo.                                                                                                                                                                                                   -  Que placer muñeca a mí también me gusto ya ahora que vamos  hacer ha.  -  ¿Por qué?  - Porque quiero volverte a ver. Todos los días me voy a ver con tu esposo y no sé cómo lidiar esa parte.  – Cuidadito y se te sale algo con él, es mejor que no sepa lo que hacemos es muy celoso y no quiero que suceda algo o que me vaya a dejar.   – ¿Amas a tu esposo?   - Con todo mi corazón él ha sido para mí muy importante en mi vida. -  Humm pero que problemita el que tienes mujer, te toca andar con cuidado. – Si eso lo sé y espero nunca arrepentirme de hacer lo que hago porque me gusta.

Luego salimos del cuarto José se coloco una pantaloneta y fuimos a la cocina me sirvió un refresco y el saco cerveza de la nevera. Samuel veía televisión en la sala y Rodrigo en su cuarto, nos sentamos en la sala.                                                                                                                                      - ¿Hola Samuelito como vas?  - No pues acá esperándote,                                                                                                                                     Y jalándome me sentó al lado suyo.                                                                                                                                                                       – Tengo ganas de ti.                                                                                                                                                                                            Nos besamos por casi 5 minutos acariciándonos. Su verga levantaba la pantaloneta, la que agarre sobre la pantaloneta.                                               - ¿quieres más Samuelito?    - Si quiero comerte toda.                                                                                                                     Se levanto y nos fuimos para su cuarto.  Me acostó boca abajo, me abrió las piernas y su boca bajo a chuparme. Durante casi 15 minutos, estaba muy arrecho sus gemidos me lo decían.                                                                                                                                                                                        -  Haaa mamacita que rica es tu cosita me encanta chupártela.                                                                              

Yo le agarraba su cabeza acariciándole sus cabellos ensortijándolos en mis dedos. Su lengua hacía estragos en mi llevándome a otro exquisito orgasmo levantando mi cintura me vine a chorros en su cara la que veía mordiéndome l mis labios como cerraba sus ojos y recibía mis líquidos. Se levanto a orinar y me fui detrás de él metiéndolo a la ducha me arrodille en el piso.                                                                       

– Vamos suelta tus orines anda oríname.                                                                                                                                            

 Agarro su verga en dirección a mi orinándome toda, abrí mi boca y gran cantidad de sus orines me la llenaron, me pare y lo abrace y abriendo la llave nos dimos una ducha. Luego volvimos a la cama se me acostó boca arriba y e le monte encima metiéndome su verga en mi cuquita. Follándome por 20 minutos hasta cuando un orgasmo volví  a mi vibrando mi cuerpo en espasmos seguidos, cambiamos de pose me acosté boca arriba y levantando mis piernas él se me metió entre ellas metiéndome su lengua en mi cuquita saboreando mis jugos. Pude sentir otro orgasmo que movió mis entrañas en espasmos sin control, luego coloco su verga en la entrada de mi cuquita rosándola de arriba abajo. Introduciéndola hasta el fondo comenzó a follarme sin parar llevándome al placer máximo rápidamente me vine, sacándola un chorro de líquidos salió de mi, volvió a metérmela y siguió follándome por 15 minutos más deleitándome.

Cambiamos de pose nos bajamos de la cama  y arrodillándome en el suelo se la volví a mamar, frote su verga entre mis tetas chupándole su glande. Me pare y colocándome en cuatro me penetro, follando por otros 15 minutos, hasta que nos venimos al tiempo sintiendo su orgasmo y el mío unirse en corrientasos  alternos. Nos metimos al baño y una ducha refrescante nos apaga la calentura. Pasamos a la cama y nos acostamos a descansar por unos minutos, me pare y me fui a buscar a Rodrigo dirigiéndome a su cuarto lo encontré acostado en su cama mirando la televisión, cerré la puerta  y me acerque subiéndome a su cama nos besamos acostándome encima de él fui bajando por su pecho besándolo, mordisqueándole sus pezones. Mis manos buscaron su verga metiéndolas por entre las cobijas y la sudadera. Levanto las piernas y se la quito, seguí bajando hasta encontrarla enfrente de mi boca y lambiéndosela tal delicioso helado de fresa que me encanta, por un largo rato se la mame, restregándomela por la cara metiéndomela hasta el fondo, chupando ese rico glande, tierno, sedoso.  Luego nos acostamos enfrente y levantando mí pierna me coloco su verga en mi entrada vaginal, dejándome su glande por unos instantes sacándolo y metiéndolo, luego me la metió toda hasta el fondo sentía su tronco entra y salir de mí, dándome  gustoso placer que duro casi 20 minutos, cambiamos de pose acostándome boca abajo se me coloco encima de mi abriéndome las piernas y metiéndomela por el trasero, que lo tenía medio levantado. Ya estaba más dispuesto a recibirla verga de él y entro sin dolores dándome placer enseguida, llevándome al éxtasis  al rato de estarme follando mi trasero que me taladraba con bastante fuerza. Así en esa pose podía apretar mi trasero haciéndolo venir a los 10 minutos llenándome con su semen. Yo estaba agotada pero dichosa, feliz, después de haber tenido una tarde espectacular y excitante la noche llego y me quede a dormir con José su jefe, al otro día despertamos.  Él José me comenzó a besar por todo mi cuerpo  saboreándome, su lengua me lambia por todos lados y yo excitada me dejaba. Bajo a lamberme la cuquita por un buen rato llenándose de mis jugos su boca. Luego se levanto y levantando mi pierna izquierda puso su verga en mi cuquita y moviendo  su cintura me penetro. Follándome como un pistón, en su máquina aumentando su velocidad y mi placer llevándome a un orgasmo. Cambiamos de pose lo acosté boca arriba y me le monte encima sobre las piernas y se la mame por unos segundos y luego me la coloque en la entada de mi trasero y rompiéndome el trasero me penetro dejándome rodar por su tronco follándo por casi 20 minutos llenos de placer y buenas sensaciones que me llevaron a un explosivo orgasmo. Terminando los dos nos paramos a limpiarnos. Ya eran las 10 de la mañana y David regresaba de su viaje al medio día. Me bañe, me vestí y me fui para la casa, en esa semana recibieron la orden de viajar a Costa Rica. Samuel y Rodrigo. Entonces nos vimos al siguiente sábado en su casa, les organice su despedida llevando también a mis dos hermanas Carolina y Alicia. También les había dicho a dos compañeras de la agencia con las que estuve el jueves con una y el miércoles con la otra trabajando.                                                                                                    

Ese día conocí a su otro compañero y entre todos íbamos a disfrutar una noche de sexo desenfrenado.  Alicia y Carola llevaron  dos amigos con lo que ya tenían programado salir. Y para mí, bienvenidos sean los que quieran pasarlo bien. Con mucho trago, sexo un poco de yerba.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                             

Para ese fin de semana David salía en una de sus carreras de ciclismo que realizaba con un club al que se incorporo, yo fui  la que le insistió para que lo hiciera. Vi la oportunidad de poder en esos días irme tranquila a disfrutar después de una semana agitada, tengo derecho ¿no?   Nos encontramos con mis hermanas  para ir al salón de belleza y luego a la casa y arreglarnos,  yo había mandado a hacer unos vestidos de minifalda ceñidos al cuerpo y de rombos pequeños que dejaban ver en sus aberturas nuestra carne los que usamos sin ropa interior. A mí se me notaban mis pezones  quienes sobresalían por estos orificios. El mío era blanco el de Alicia rosado y azul el de Carola. Nos hicimos un peinado todas de moñitos me deje capul, maquillaje unas pestañas postizas  negras y zapatillas altas de plataforma.

Andrés e Iván llegaron al salón y nos fuimos para la casa de los homenajeados. Al llegar los piropos y halagos no se hicieron esperar. Nos tenían preparados una picada trago y en el equipo música ranchera, puro mariachi. Comimos, bailamos, se echaron chistes, hablamos un buen rato, las botellas de tequila se iban desocupando y el ambiente se ponía caliente, los muchachos estaban cada vez más manilargos, nos agarraban las tetas el trasero a mi me tenían la falda levantada  en la cintura, Alicia y Carola ya con sus tetas al aire, lo que los muchachos agradecían chupándoles los pezones,  José fue el primero en quitase los pantalones dejándonos ver su vega en erección. Luego Samuel y Rodrigo sus camisetas. La música ya estaba más variadita sonaban vallenatos, reggae, uno  que otro bailable. Y hasta música americana. 

En ese momento sonó el timbre de a puerta Rodrigo abrió y veo entrar a Samanta y  Antonia, mis amigas de la agencia,  no pues quede sorprendida no esperaba que vinieran, los muchachos soltaron sus chiflidos la algarabía era estridente. Se quitaron sus abrigos. Venían Samanta con un vestido minifalda negro  ajustado de tiras que se sostenía por su cuello un descote que llegaba al ombligo y zapatillas altas. Antonia una falda de prenses amplia negra también y una blusita amarrilla de botones. Quienes se unieron a la fiesta tomando su primer  tequila, salecita, su limón y adentro. Seguimos bailando un rato más ya estaba yo desnuda al igual que Samanta,  una morena más alta que yo de un hermoso trasero   una tetas naturales grandes.  Antonia una trigueña con pinta de vietnamita  bajita y pelo largo, liso, especialista en masajes eróticos a la que le aprendí bastante. Le decían la asiática, pero era del cauca de descendencia indígena y por su apariencia sirvió para ser una de las más cotizadas masajistas sexuales del gremio. Carola acostada boca abajo estaba encima de las piernas de Rodrigo mamándole la verga. Alicia desnuda sentada de medio lado en las piernas de Samuel, los demás medio desnudos, bailaban, tomaban tequila  y fumábamos mariguana.  Yo por mi estado no tomaba pero si bailaba. Yo me apropie de los amigos de mis hermanas Andrés e Iván, José con Samanta y Pelusa con Antonia, Hasta que llego el momento en que todas estábamos mamándoles la verga a sus parejos, deleitándonos con sus troncos erectos, yo con dos con más ganas. Luego acosté en el tapete a Andrés boca arriba me le senté encima colocándome su verga en mi cuquita dejándome rodar por su tronco  y a Iván a mi lado parado en frente de mi cara para mamarle su verga. Tratando de humedecérsela para que me penetrara mi trasero. En doble follada siendo la única que realizo esta pose. Y con los todos los caballeros. Porque siempre estuve con dos esa noche.  Luego cambie y me hice con Rodrigo y pelusa.  Samanta con Andrés, Antonia con Iván, Carola con Samuel y Alicia con José. Rotándonos, lo que hiso más excitante la fiesta. Un momento en que estábamos todas montadas encima cabalgando nuestros amantes, gimiendo y gritando nuestros cuerpos gozaban como putas las delicias de la carne. 30 minutos de sexo desenfrenado, pasión sin límites que nos llevan a instancias increíbles de sentir en cualquier otra acción. Culminando en una orgia de gritos de las damas al venirse. Volvimos a cambiar y me quede con José y Samuel ambos  me penetraron al tiempo. Mis hermanas intercambiaron amante acostándose con él podría decirse concuñado. Aunque las dos estaban también casadas con otros personajes para esa entonces. Al igual que a mí, sus esposos no tenían ni idea de lo que sus mujeres hacían a escondidas. La fiesta termino y cada una volvió a sus casitas. Samuel y Rodrigo viajaron al otro día y no volvieron por Colombia. Con José estuvimos viéndonos por varios meses. y hasta acá este relato espero les haya gustado ahora espero sus comentarios. 

DIANA LUCIA SAAVEDRAMIS MEMORIAS SEPTIMO CAPITULO


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