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Fecha: 21-Abr-17 « Anterior | Siguiente » en Gays

Algo imprevisto en Ikea

Jhosua
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No dejaba de pasar gente delante del coche, mientras este no dejaba de magrear mi miembro, echado sobre la ventanilla con su brazo dentro. Dándonos cuenta como la gente no estaban atentas, no dejando de sobar mi peludo pecho, sintiendo mi dura polla por la morbosa situación. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

Algo imprevisto en Ikea

Llevo unas semanas observando mi casa, dándome cuenta que tengo que ordenar y guardar, pero tanto uno como lo otro, me faltan tanto estanterías, como archivadores. Cosa que le hecho saber a mi mujer, contestándome ella…

  • “Pues ya sabes lo que debes de hacer. Mañana, mueves el culo de tu oficina y te acercas al Ikea”.

La idea para nada era mala, lo único malo fu el tono de su contestación, pero bueno, así son las mujeres… ja ja ja. Bueno comenzare con lo ocurrido ayer…

Me levante como todo día laboral, sobre las siete de la mañana. Prepare el café, me duche y prepare dos tazas, tras despedirme de mi mujer. Me encamine hacia mi trabajo, trabajo que se encuentra a las afueras de Sevilla, bueno no tan afuera, pero sí que estoy entre Tomares y Camas, ambos pueblos de Sevilla.

Cuando entre a trabajar, comencé con mi jornada laboral programada, tareas que tengo asignada de ante mano, cumpliendo según el planning semanal. Hasta la hora del desayuno, no siendo otra que entre las nueve a nueve y media, como sabéis, soy de esos que aprovecho el desayuno para otros menesteres. Cosa que mis jefes, aprovechan para mandarme a algunas tareas, ya sea ver una posible adjudicación de obra, o para llevar alguna documentación.

Tras salir de la oficina, pensé en ir a desayunar a la cafetería que hay junto al Leroy Merlín, e incluso bajar y desayunar en la cafetería suelo ir en la Avda. de Blas Infante. Pero mientras bajaba por el ascensor lo decidía, decidiéndome finalmente ir a desayunar al Ikea. Decisión que tome por dos cosas, una porque estoy a menos  de diez minutos y dos por mirar que pretendía, no siendo otra cosa que las estanterías, decidiéndome finalmente por esta última, aunque la verdad el desayuno no es de mi agrado.

Cogí mi coche y tome la Autovía Sevilla-Huelva en dirección a Bormujos, saliendo por la salida 2, hasta la rotonda y tras girar a la izquierda, baje por la carretera que va paralela al mismo Ikea. Carretera que accedes a otra rotonda y que tras girar nuevamente a la izquierda, girando nuevamente a la izquierda, dejando de frente la gasolinera y das hacia el acceso a los aparcamientos subterráneos, quedándome precisamente yo en el menos uno.

Tras dejar mi coche en uno de los estacionarios cerca al acceso de salida, junto a una furgoneta blanca de reparto. Mire la hora y mí reloj marcaba las 9:45 horas, hora buena para desayunar y de paso hacer tiempo hasta que abran la tienda. Mientras desayunaba, escuche por megafonía que la tienda Ikea abría sus puertas, no dándome precisamente prisa.

Tras acabar de desayunar, me encamine hacía oportunidades, zona que está situada junto a la línea de cajas. Pero mi intención no era precisamente recorrerme toda la tienda, por lo que comencé a acortar, una de las cosas buenas que tiene el Ikea. Tome uno de estos atajos, saliendo precisamente a la línea de cajas, zona que delante de estas hay hasta dos líneas de muebles, ya sea de ofertas o como promoción. Me dirigí hacia la zona de oportunidades, mirando bien las cosas, con mi metro de papel en mano, mi lápiz y mi papel.

Dada la hora, se da cuenta uno, el público que suele venir a estas horas de la mañana. Amas de casa, parejas de jubilados o pensionistas, algún que otro estudiante y claro esta parados. Bicheando entre las cosas, llamó mi atención unas estanterías, estanterías que cogí pues por su precio, sinceramente estaba tirado. Cogí también un zapatero blanco de plástico, zapatero que por tres euros estaba más que tirado de precio.

Cuando me dirigí hacia la primera línea de muebles que hay por delante de las cajas de cobro. Me fije como había un hombre que no apartaba la mirada de mí, persona que tendría alrededor de los sesenta años. Pensé que posiblemente fuera pareja de alguna señora, pero como no simulaba a la hora de mirarme, pensé también que se habría fijado en las estanterías que yo llevaba.

Volví hacia la zona de oportunidades, volví contagiado por esa mirada descarada… mmm. Pero la verdad, este no dejaba de mirarme con mucho descaro, llegue a sentirme molesto al principio, pues pensé que su mujer estaría a pocos metros. Pero el ver como este se separaba del grupo de jubilados, pensé en la posibilidad que viniera solo, dejando de estar molesto y poco a poco sentirme caliente. Sintiéndome excitado, notando como mi polla se me endurecía, pues daba mucho morbo la situación allí en Ikea… mmm.

Pensé en provocarlo, forzar una situación a modo de delatar sus intenciones, llegando a inclinarme hacia abajo al tiempo que dejaba mi trasero en alza… mmm, fingí mirar un precio de unas tablas. Retrocedí unos pasos, simulando que observaba las tablas siguientes, esperando un refregón, caricia o incluso azote, pero la verdad es que ninguno de estos llego. Dejándome en la duda, pensativo de esta persona, dudando de sus aparentes intenciones, deseaba que fuera yo quien provocara un acercamiento, o quizás son de esos que solo pretenden mirar.

Viendo que esto no iría a más, me volví hacia los muebles que estaban junto a la línea de caja, deteniéndome en dos en particular, pues por diecinueve euros no estaba mal. Yo de todas formas no dejaba de mirarlo, lógicamente disimulando, no dejando que me descubriera… mmm. No deseaba levantar sospecha, no tanta como la que el delataba, pero la verdad es que él, no apartaba la vista de mí.

Observe como este finalmente, acabo por dirigirse hacia la línea de caja, pasando sus comprar y pagándolas, marchándose hacia el fondo, lugar donde se encuentran los ascensores, acabando por perderlo de vista.

Yo finalmente no compre nada, solté aquello que había cogido, pues no me agradaba del todo. Tras salir por el acceso o salida sin compra, me dirigí también hacia el fondo, hacia los ascensores. Normalmente suelo bajar por la rampa mecánica, pero ese día, me dio por coger el ascensor. Cuando llegue a donde estaban los ascensores, para mi sorpresa este aún estaba allí, cogiendo ambos el mismo con otras personas, no apartando este la vista de mí. Le mire varias veces, tantas como él a mí… mmm.

Tras salir del ascensor, me dirigí hacia mi coche y este caminaba tras de mí, llegue y me dispuse a abrir la puerta… pasando este de largo, pero sin apartar la vista. Me monte y me quede en el interior, observando como este pasaba una vez tras otra por delante de mi coche, no dejando de intercambiar miradas.

Cambiando de dirección, pues en vez de caminar hacia las puertas de acceso al Ikea, cogió y tomo dirección hacia mi coche, pasando por delante de la puerta del conductor, mirándome descaradamente, mirando con la intención de ver que hay dentro… mmm, no dejándole de mirar en cada una de ellas. Acabando este por acercarse, al tiempo que comencé a bajar la ventanilla, y preguntarle…

  • “Buscas algo”.

No me dice nada, solo se acerca a mi puerta, mira dentro y con descaro, posa su mano en mi pecho. No pasa nadie en esos momentos, pero pienso que quizás alguna cámara haya captado el momento. Vuelvo a preguntarle…

  • “Deseas algo”.

No dice nada, solo actúa. Bajando su mano desde mi pecho hacia mi entrepierna… mmm, aprieta mi miembro, excitado por la situación, pues nunca me había pasado en el Ikea algo parecido. No deja de magrearme mi miembro… mmm, cosa que yo aprovecho, para tocársela sobre el pantalón, notando que esta dura… pero no del todo. Este levanto la cabeza ante un murmullo lejano, me suelta…

  • “Espérate aquí, voy al coche y suelto estas cosas, vale”.

Tras incorporase, desaparece tras de mi coche, supuestamente hacia el suyo, miro la hora y pienso en marcharme, pienso en la locura que me acabo de meter. En no más de diez minutos, la puerta del acompañante se abre, montándose este en el interior de mi coche. Me mira sonriente, soltándome…

  • “Veo que no has comprado nada finalmente. Quizás tu venias por otra cosa… no”.

Le explico los motivos, mientras este no deja de magrear mi miembro y sobar mi pecho… mmm. Pasa gente por delante de mi coche, personas que no están atentas a lo que hacemos, mi polla estaba dura y no era para menos, pues el morbo iba en aumento.

Más aun cuando este me baja la cremallera del pantalón, e intenta soltar el cinturón, siendo yo quien continua, suelto la hebilla y abro el cinturón, desabotono el botón del pantalón. Miro de un lado hacia el otro, ante la atenta mirada de este hombre. Hombre que era de mis preferencias, pues sino no le habría seguido el juego… mmm.

Persona de alrededor de los sesenta y cinco años, quizás algunos más, no muy alto, canoso con cabellos aun oscuros y bigote. Este me miraba atento, mientras no perdía el tiempo y comenzaba a acariciarme el pecho, introduciendo una de sus manos entre los botones de mi camisa… mmm. Presiona mi pezón, pellizca e incluso lo dedeo… aaahhh. Baja su mirada, no perdiendo detalle, como me abría el pantalón, bajaba algo mi short y sacaba del interior mi miembro, erecto y duro… mmm.

Huele en el interior de mi coche a sexo, huele a ese aroma que no es otra cosa que precúm… mmm. Este coge mi miembro, tomándolo entre su mano derecha y sus cuatro dedos… ooohhh, comienza a deslizarla suavemente… uuummm, al tiempo que con su dedo gordo presiona suavemente mi glande… ooohhh. Deja de magreármela, introduciendo su mano aún más dentro de mi pantalón, tomando primero mis huevos y pellizcarme uno de ellos… mmm. Llegando a hacerme daño, cosa que se da cuenta, pero no impide que continúe, pues siento ya sus dedos cerca de mi orificio anal… uuufff.

Me giro un poco hacia él, lo suficiente para bajarle la cremallera y sacar de su interior su polla, no está aún dura del todo, pero no por eso está menos excitado, pues del orificio de su glande emana liquido preseminal… mmm. Este toma mi cabeza con la intención que me agache, pero la afluencia en unos minutos de personas, nos hace desistir. Llegándome a preguntar…

  • “Tienes sitio, donde podamos ir”.

Lógicamente le hago saber que no tengo, explicándole que mi presencia aquí en Ikea, iba a hacer de no más de media hora, tiempo justo para ver si había algo de mi agrado. Contestándome este…

  • “Pues creo, que has encontrado algo de tu agrado”.

Algunas personas están detenidas a escasos metros, pero ninguno de ellos se han percatado de nosotros, este me mira y me propone…

  • “Mira, podemos bajar al aparcamiento subterráneo menos dos. Allí seguro que podemos estar cómodos y a gusto”.

Como en este sitio soy nuevo, le pregunto que si está seguro de eso, cuya contestación me afirma que sí, pues él ya ha estado en otras ocasiones. Dada mi ignorancia, peco de inocente y con una pregunta gilipolla, digo…

  • “Pero entonces, hay que salir para volver a entrar”.

Respondiéndome él…

  • “Claro. Es la única manera de poder bajar”.

Dudo, pues pienso que si… salgo del centro comercial, es para marcharme definitivamente. Llegándole a hacer saber de mis dudas, acabando este por sugerirme…

  • “Mira a ver qué te parece. Podemos irnos hacia el fondo, tiras y te pones perpendicular a la salida, allí hay plazas de aparcamientos, donde no tienen luz, cubiertos por los conductos de aire acondicionados”

Dicha sugerencia y explicación, es de mí agrado. Pongo el coche en marcha y me dirijo hacia allí, mientras este no pierde el tiempo, no dejándome de masturbar… aaahhh. Una vez aparcado en dicho lugar, este salió del coche al tiempo que me decía…

  • “Espérate, no te bajes, voy a mirar una cosa”.

Volviendo a los pocos minutos, explicándome su marcha…

  • “He ido a mirar, sí los servicios que hay… ahí, estaban abiertos o no, pues podríamos haber estado más cómodos”.

Mientras me explicaba con detalle esto, se metió dentro del coche, soltaba el cinturón, desabotonaba el botón y se bajaba la cremallera del pantalón, echando hacia abajo su bóxer blanco… mmm. Sacando su miembro fuera, observando que aun siendo erecto, este no tendría más de quince centímetros, pero aun así… mmm, estaba muy buena.

Acabando por echarse encima, su boca busco la mía, haciéndome darme cuenta que era un fumador… mmm. Mientras sus manos, hábilmente comenzaron a desabotonarme los botones de mi camisa, mientras yo le masturbaba… aaahhh. Sus labios abandono los míos, dirigiéndolos hacia mi cuello… mmm, besándomelo primero… mmm, continuando hacia mis hombros al tiempo que los mordisqueaba… aaahhh. Tiempo que aprovecho este, por tirar de mis pantalones hacia abajo en compañía de mis calzoncillos, sintiendo mis nalgas sobre el asiento… mmm.

Yo de vez en cuando miraba hacia atrás, alertado por el sonido de la moto del segurata, nervioso por las voces que se escuchaban a lo lejos. Mientras este me soltaba…

  • “Tranquilo mi niño, no pasa nada. No temas por nada, menos por el segurata… bueno, por el segurata sí”.
  • “Conozco a uno, son de esos que no desearía que viniera, esos de que usan tus porras con tus agujeros. Usando ambas por cada orificio, dejándote dolorido y satisfecho… mmm”.

Fue descendiendo hasta mi pecho, besándomelo y mordisqueándomelo… mmm, acabando por detenerse en mi miembro, sintiendo su cálida boca… tragarse mi glande… aaahhh. Sacándoselo de su boca y lamer mis huevos, bañándolos en saliva para engullírselo después… uuummm, mientras sentía como su dedo meñique taladraba mi orificio anal… uuufff. Soltándome…

  • “Separa las piernas… putita”.

Separe mis piernas… con su ayuda, pues acabo por tirar de mis prendas y sacármela por uno de mis pies. No dejando de chupármela, engulléndosela entera, mientras eran ya dos los dedos que me penetraban… aaahhh. Sacándosela de la boca, coge y me dice…

  • “Dios, como me hubiera gustado cogerte en una cama… uuufff”.

“Mira que conocernos hoy… mmm, con lo mal que me coges. Sí, llegas a cogerme ayer, ya estaríamos en el catre… uuummm, o mejor aún,  estarías siendo encertado por dos… uuummm”.

No puedo aguantar más, los nervios me traicionan, advierto a este que me voy a correr, haciéndome señas que vale al tiempo que acelera su atragantadas. No pudiendo más… comienzo a correrme, soltando toda mi leche dentro de su boca, chupándome hasta sacársela. No habla, solo coge un clínex y suelta toda mi leche, sonríe y me suelta…

  • “Ahora te toca a ti, vamos a ver como lo haces”.

Me incline al tiempo que se la cogí con mi mano derecha, pues con la izquierda me sujetaba al suelo del coche, comencé a restregar su glande por mis labios. Dándole alguna que otra atragantada… mmm, chupando su glande mientras masajeaba sus testículos, sacándome su glande e ir descendiendo por su tronco hasta la base, ascendiendo al tiempo que mordisqueaba suavemente sus venas hasta su glande. Este suspiraba, jadeaba y me insultaba, no dejándome de decir…

  • “Joder, como me la comes. Como sigas en este ritmo… duro aún menos que tu… mmm”

Favorecido por la postura, siento sus manos en mis nalgas, comenzando en mi espalda, deslizando las yemas de sus dedos hasta mis muslos. Deteniéndose en mis glúteos, separándolos y jugueteando con mis huevos, sintiendo como mi polla vuelve a la vida… aaahhh. El que no hace otra cosa que introducir sus dedos… uuufff, siento como el meñique ayudado por algo líquido entra… mmm, continuando con su grueso dedo corazón… aaahhh. Aliviado en parte por ese líquido, que aun cálido es a su vez viscoso, no deseando saber que es, pues sus dedos me hacen gozar… aaahhh.

El gime una vez tras otra, momentos en que no me deja ni respirar, pues una de sus manos presiona mi nuca, oprimiéndome a modo de que no me detenga, no siendo mi propósito… aaahhh. Llegando a dejar de penetrarme con sus dedos, pues ahora son dos las manos en que mueven mi cabeza, moviéndola frenéticamente, tragándome aquella polla una vez tras otra, sintiendo arcadas, no por el tamaño pero si por la falta de aire. No deja de violar mi boca, hasta que acaba presionándome hacia abajo, sintiendo como descarga dentro, sintiendo como trago sin poderlo evitar.

Más tranquilo, comienza a respirar, soltando mi cabeza, reponiéndome, pues me siento mareado, escupo los restos que me quedan en la boca. Comienza a disculparse al tiempo que ambos reponemos nuestras ropas, me ofrece un clínex al tiempo que yo, le doy una de mis toallitas húmedas, acabando por beber algo de agua.

Se baja del coche y antes de marcharse hacia el suyo, nos despedimos, haciéndome saber que cada jueves a eso de las 10:05 horas de la mañana, puedo encontrarlo en Ikea. Bueno cuando llegue a casa, ya de noche, me duche, comí algo y bichee por internet, buscando en google algo parecido a lo ocurrido. No me costó mucho encontrar cosillas, tanto de chicas haciendo mamadas, como parejas follando, ya sean heteros como de gay...

http://www.carlacumlouder.com/porno-amateur-en-los-lavabos-de-ikea/

http://www.sexogratis.org/pareja-joven-pillada-follando-a-saco-en-el-ikea/

http://mirar.xxx/pelicula_1460480/milf_rubia_desnuda_en_el_parking_de_ikea.html

http://www.topxamateur.com/mamada-en-ikea-el-pago-por-llevarla-de-compras/

http://www.pornorabitt.biz/video/Mamada-en-IKEA-aseo/168105

http://www.pornorabitt.biz/video/Bei-IKEA-auf-der-Toilette/280175

http://www.carlacumlouder.com/porno-amateur-en-los-lavabos-de-ikea/.

Por lo que pienso, al final de todo, no es tan descabellado lo que me ocurrió. Os debo confesar que para nada es mentira, pues no gano nada, pero os puedo contar antes de despedirme, que hoy jueves me he acercado esta mañana al Ikea. Deseaba comprobar si lo contado por ese hombre era real, llevándome la sorpresa de que era cierto. Pues me he encontrado a una pareja de dos tíos… follando, dando fe que sí es cierto, dando fe que en el aparcamiento menos dos, hay movida. Quedándome dentro de mí coche mirando, mirando como otros tanto, que al igual que yo, estábamos en una segunda línea disfrutando, no perdiendo detalle… mmm. Teniendo que ir acabar al Charco de la Pava, donde me he dejado hacer por dos tíos, dándome tanta caña que me duele todo… mmm.

Antes de despedirme, deseo que sepáis mi condición sexual, pues me considero curioso. No me reconozco como bisexual, pues realmente no me siento atraído por los hombres… solo algunos; diría que tampoco soy hetero… por mis inclinaciones, quedándome entonces con el término de curioso.

Bueno aquí finaliza esta experiencia… espero que os haya gustado tanto como a mí. Espero vuestros comentarios, pero… por favor, no me seáis muy crueles. Sé de sobra que me gusta recibir como la zorra sumisa que soy, pero aun siendo sumiso me va probar cosas nuevas, moviéndome por el morbo y la curiosidad. Mi email es (lógicamente va todo junto):  Jhosua 1974 @ Gmail . com



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