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Fecha: 24-Abr-17 « Anterior | Siguiente » en No Consentido

Los examenes de Karina

karina
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Tiempo estimado de lectura: [ 37 min. ]
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Karina tiene que presentar unos examenes, sin imaginarse las peripecias de ese dìa. Kevin, espero que sea de tu agrado. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
Ashley Madison - Ten una aventura. Infidelidad.

DIA DE EXAMENES.

Sólo me faltan estas tres materias y habré terminado mi carrera; pero me ha costado mucho esfuerzo llegar a este punto pues también trabajo, por lo que no he podido dedicar el tiempo que quisiera a la escuela y a mi pesar ya llevo un año de atraso; para colmo estas materias sólo se imparten en semestre impar además de que sólo las puedo tomar los sábados y la verdad no voy muy bien que digamos, haber cómo me va en los tres finales.

Aaaaaaaaaaaaaaaaauummmmmmmmmm, ¡Qué cansada me siento!, ha sido una semana muy pesada en el trabajo sobre todo los tres últimos días, con el retraso de los vuelos la mercancía y equipos del cliente más importante de la agencia llegó hasta la tarde del miércoles en vez de llegar desde la madrugada del lunes y todo se nos complicó para hacer los pedimentos de importación; ¿demonios!, ni siquiera he tenido tiempo de venir a mi casa a cambiarme, ¡ya apesto a rayos!.

Son las 11 de la noche, tengo que repasar las tres materias y ya no aguanto el sueño, aaauuummmm, ¡con lo bien que me caería un rico baño caliente!, pero no puedo … seguro me quedaría dormida, mejor abro la ventana para que entre aire frio ….

Aaauummm, ya llevo dos horas estudiando y no entiendo ni madres, ahorita me caería muy bien una rica cogidita, jijiji, digo, …. para des estresarme un poco, jijiji; me pregunto cómo estará todo con la doña, ya tengo un rato que no me voy de puta a su zona, a ver, me llevaría el vestido verde con escote hasta el ombligo, con lo cortito que es apenas me tapa las nalgas,  jejeje, aunque también me pondría el vestido rojo, recordar mi iniciación me emociona mucho, uuummmm con lo rico que es quedarme sin la tanga porque se rompe o algún cliente se la lleva….uummm, ya de perdida me voy a hacer un dedito que buena falta me hace …

Mmmmmmhhhhhhhh, que rico, si, así, estoy mojadita, mi propio olor me excita, me gusta escuchar el chapoteo de mis dedos, aaahhhhh, ya casi, ya casi, aaayyyy, siento mi brazo entumecerse, ya casi no lo puedo mover, ya ya yaaaaaa, uuufff, apenas puedo respirar, siento mi pecho muy agitado, aaahhh aaahhh, mmm, que rico estuvo eso, descansaré un poco antes de seguir repasando, aaahhh, aaahhh…

Bep bep bep, … bep bep bep, …  bep bep bep, …. Bep bep bep

Ehhh, eeehhh ¿queee?,  ¡demonios!, …. ¡Me quedé dormida!, no estudié nada …  ya ni tiempo de cambiarme siquiera.

¡AAAAAAAAGGGGGGGGGGGGHHHH!, NO PASA EL PINCHE CAMIÒN ….

CHIN, ese que viene no me gusta porque me deja del otro lado del campus pero ya ni modo …

¡ME LLEVA!, ya son las siete y apenas me voy a bajar del pinche camión, todavía tengo que atravesar todo el campus; no me gusta llegar por aquí, todavía está oscuro, en esta zona hay mucha maleza  y siempre está solo, a ver si….

¡AUCH!, ¿QUÈ PASÒ?, ¿QUÈ HAGO EN EL SUELO?, ¿QUÈ ME PEGÒ?, UMMGHHH, ¿Quién ME TAPA LA BOCA?, ¡NOOOO, ME ARRATRAN ATRÁS DE ESOS MATORRALES!.

JAJAJAJA, te dije que tendría que pasar una, JAJAJA, y está bien buena….

SIII, no vamos a divertir un buen rato, JAJAJA, a encuerarla, JAJAJA

NO PUEDE SER,  ME ESTAN QUITANDO A TIRONES LA BLUSA CON TODO Y SUETER MIENTRAS EL OTRO ME ESTA JALONEANDO LOS PANTALONES, ¡AAAYYYY! ¡QUE RASPADOTA ME ESTAN DANDO EN LA CADERA Y EL MUSLO!,…. pongo tanta resistencia como puedo, pateo sin atinar a nada, me dan otro golpe en la cabeza, me aturden, aprovechan para jalonear mi tanga….

JAJAJA, MIRA QUE VIEJA TAN COCHINA, SUS CALZONES ESTAN TODOS TIESOS, JAJAJAJA…

JAJAJAJA, HASTA ACA ME LLEGA SU OLOR, JAJAJA, METESELOS EN LA BOCA PARA QUE SE QUEDE CALLADA JAJAJAJA

Después de meterme la tanga en la boca me ponen boca abajo y me atan las manos a la espalda para luego ponerme de rodillas, parando las nalgas y con la cabeza en la tierra.

Trato de poner resistencia pero lo único que logro es raspar mis rodillas y la mejilla, AAYYY, me están dando nalgadas mientras se ríen a carcajadas, ME DUELE, AAAYYYY, malditos desgraciados.

VOLTÈALA CARNAL, QUIERO OLER SU PANOCHA, JAJAJA, MIRA, JAJAJA, TRAE UN ADORNITO EN EL CLITORIS Y DOS ANILLOS A LOS LADOS, JAJAJA

JAJAJA YO TAMBIEN QUIERO OLERLA, MIRA NADAMÀS, QUE CHICHOTAS SE CARGA ESTA VIEJA, JAJAJA, AQUÍ CUALQUIERA SE ACABA DE CRIAR, JAJAJA Y TAMBIEN TRAE SUS ANILLOS EN LOS PEZONES

AAAYYY, NOGHH MGGGH MGGGDSHH “NO ME MUERDAS MI BOTONCITO, AAAYYY MI CHICHITA, MALDITO NO ME MUERDAS”, AAAYYY NO JALES LOS ANILLOS MMMGGGGHH...

JAJAJAJA, HUELE BIEN RICO, SE NOTA QUE NO SE HA BAÑADO, JJAJAJA, VOLTEALA QUE YA ME LA QUIERO COGER JAJAJAJ

Nuevamente me ponen de rodillas con las nalgas paradas, escucho que se bajan los pantalones, uno se pone detrás de mí y de un golpe me clava la verga,

¡AGHHH!, a mi pesar siento placer, siento sus manos rasposas tomarme de las caderas, me clava las uñas AAAYYY; embiste con fuerza, la siento gruesa, profunda, escucho el chacualeo de sus huevos contra mi panochita con cada embestida, no puedo creer que ya estoy muy mojada, no sé cuándo empecé a gemir de placer, sólo lo escucho reírse a carcajadas.

JAJAJA, ESCUCHALA CARNAL, SE NOTA QUE LE GUSTA LA VERGA, UFUFUF, JAJAJAJA.

SI CABRON, PERO YA APURATE QUE YA ME DUELEN LOS HUEVOS, YA QUIERO COJERMELA.

AGUANTA CARNAL, JAJAJA, MIRA QUE NALGOTAS SE CARGA ESTA PUTA, JAJAJA, Y APRIETA BIEN RICO CADA QUE SE LA DEJO IR, JAJAJA, LE GUSTA, LE GUSTA JAJAJA….

AAGGHH, a mi pesar no puedo evitar gozar, que rico coge este desgraciado, AAGGHH, ME ESTOY VINIENDO, ME ESTOY CHORREANDO TODITA, MMMJJJJHHHH, este desgraciado se está viniendo adentro de mí, siento como pulsa su verga, MMMJJJHHH, QUE RICO, parece que se quiere meter con todo y huevos, AAAHHH, apenas puedo respirar, el placer recorre mi cuerpo ….

No sé cuándo me empezó a coger el segundo, sus metidas son más lentas pero las siento más adentro, también son muy ricas, este me está estrujando las chiches con cada metida, me pellizca los pezones, siento un dolorcillo muy rico, después de un rato me empieza a acariciar mi clítoris, también me lo empieza a pellizcar, el desgraciado sabe lo que hace, una nueva oleada de placer recorre mi cuerpo, AAARRRGGGHHH …, siento que me la empieza a meter más rápido y con más fuerza, casi está gritando de placer, me jala del pelo mientras da sus últimas embestidas y se viene dentro de mí.

Por fin el segundo hombre termina, a mi pesar he disfrutado intensamente las cogidas que me acaban de dar,  apenas puedo respirar por la agitación, mis jugos escurren por mis piernas formando un charco en el suelo, estoy toda temblorosa, sensible, el maldito lo sabe y se divierte recorriendo con la punta de sus rasposos dedos mi espalda y mis costados, mi nuca sudorosa, no puedo evitar gemir mientras mi cuerpo se sigue estremeciendo de placer.

JAJAJA, FIJATE CARNAL, COMO SE MUEVE CUANDO LE ACARICIO LA ESPALDA, TE DIGO QUE A ESTA VIEJA LE ENCANTA LA VERGA, JAJAJA.

SI CABRON, PERO YA VAMONOS, YA ESTÀ CLAREANDO LA MAÑANA, RECOJE SUS TRAPOS Y VAMONOS.

SI, JAJAJA, ¿LE DEJAMOS ESTE PAQUETITO O ESTE?

DEJALE EL DE LA FALDITA, HABER CÒMO LE QUEDA CON ESAS NALGOTAS JAJAJA.

Sorpresivamente siento que me desatan las manos y me sacan de un tirón la tanga de la boca para luego darme un empujón que me derriba sobre mi costado para luego echarse a correr mientras ríen a carcajadas.

Me siento aturdida, con la boca reseca y con ardor en mis rodillas y cadera, permanezco largos minutos tumbada sobre el suelo arenoso, tengo frío, me duele la cabeza, me tiendo boca arriba mientras mi cuerpo deja de temblar, las placenteras sensaciones se han desvanecido lentamente.

El recuerdo de mi primer examen  hace que empiece a incorporarme tan rápido como me lo permite mi adolorido cuerpo, permanezco arrodillada un momento antes de ponerme de pie, busco mi ropa pero se la han llevado.

Cerca de mi veo con sorpresa que están tiradas mis cosas, incluyendo el celular que traía en el pantalón, mis llaves y otras cosillas que estaban en las bolsas, incluso aún tengo mi reloj, solo se llevaron mi ropa y creo que también mis zapatos; ahora estoy temblando un poco, supongo que es de frío.

Mas halla veo en el suelo un bulto de celofán, las piedritas me lastiman los pies descalzos, camino hacia el paquete, al levantarlo veo letras chinas; al abrirlo veo que es un disfraz de colegiala.

Pensé “MALDITOS DESGRACIADOS”, mientras trataba de ponerme ese disfraz, la diminuta blusa es blanca y muy traslucida, con ribetes de color azul en las cortas mangas y en el cuello, tan pequeña que apenas alcanzo a cerrarla sobre mis pechos, me queda escotadísima y siento que realza mis pechos, además mis aureolas se ven como si no trajera nada, los arillos en mis pezones son más que evidentes y todo mi vientre queda al descubierto.

La falda de color azul a cuadros es de una tela elástica y muy corta, de unos 25 o 30 centímetros; no es para una chica de mi tamaño, me queda muy apretada de la cintura y apenas me cubre las nalgas de por sí bastante paraditas, por más que trato no logro bajarla para que me tape más.

Con trabajos puedo caminar hasta donde están tiradas mis cosas, las piedritas me lastiman mucho, de pronto siento un golpe en la cabeza y escucho unas carcajadas…

JAJAJA, AHÌ TE VA ESO, HABER COMO TE QUEDAN, JAJAJA, SEGURO CON ESO PARAS LAS NALGAS, JAJAJAJA.

Después de la sorpresa del momento y de haberles gritado lo más florido de mi “hocicabulario” volteo a ver qué es lo que me pegó y veo que es una bolsa con unas zapatillas de tacón alto y unos pequeños calcetines blancos que hacen juego con la blusa.

En todo el lugar no hay nada de pasto así que simplemente me siento sobre la tierra arenosa y me pongo los calcetines y las zapatillas, son como un número más grande pero con las correas me las puedo ajustar bien, después de hacer algunos equilibrios me pongo de pie, cuando menos ya no me lastimo los pies al caminar, como puedo me sacudo la tierra de las nalgas y rodillas, pero quedo un poco embarrada entre los muslos.

Mientras recojo mis cosas pienso en que hacer, si regresarme a mi casa o presentarme así para hacer los exámenes, finalmente ante la perspectiva de perder otro año - ¿realmente es eso? - me decido y me dirijo hacia la Facultad, veo nuevamente la bolsa de celofán y la levanto; veo en la descripción que también incluye una tanguita, más coraje me da al ver que la sacaron de la bolsita, a mi pesar siento un estremecimiento, un ¿dolorcillo? muy placentero que recorre mi cuerpo, ¿Qué me pasa?.

Conforme me voy adentrando en el campus aumenta la claridad del día, empiezo a ver personas, cerca y a lo lejos, siento mariposas en la panza, veo que empiezan a verse áreas verdes hasta que veo que de una de las jardineras escurre agua, me dirijo a ver si es agua limpia, se trata de una fuga, pero sí, el agua es limpia así que me pongo en cuclillas y poco a poco me voy lavando , primero mi panochita y luego entre mis muslos hasta quitarme la tierra embarrada.

A lo lejos vuelvo a escuchar unas carcajadas…

JAJAJA, MIRALA JAJAJA, SE ESTA LAVANDO LAS NALGAS, JAJAJA…

SI, Y LA PANOCHA TAMBIÈN, JAJAJAJA.

Sin decir nada recojo mis cosas mientras siento una rica sensación recorre mi cuerpo, sé que una sonrisa se dibuja en mis labios y empiezo a caminar tan rápido como me lo permiten los zapatillas pues no estoy acostumbrada a un tacón tan alto, no me doy cuenta que me estoy contoneando hasta que …

¡QUE TE DIJE!, JAJAJA, MIRA COMO VA PARANDO LAS NALGAS, JAJAJA

SI CABRON, JAJAJA, Y LAS VA MOVIENDO PA’ LLÀ’ Y PA’ CA’, JAJAJA

Me detengo bruscamente mientras pienso “JIJOS DE LA CHINGADA”, pero no digo nada y sigo caminando, pero ahora si soy consciente de mi contoneo, pero no puedo -¿o no quiero? – evitarlo, siento la sonrisa en mi rostro y el agitado palpitar en mi pecho; hasta ahora de vez en cuando venía jalando hacia abajo la falda para tratar de cubrirme; sin saber por qué - ¿o sí? – dejo de hacerlo y conforme voy caminando siento que la faldita se me empieza a subir, a dejar al descubierto poco a poco mis nalgas; atrás de mí, a lo lejos, escucho pasos, risas y voces masculinas, sigo caminando de prisa, contoneándome, conforme se acercan me siento más y más agitada, sigo caminando como si nada, cuando siento que los pasos están ya muy cerca vuelvo escuchar a los tipos gritar…

MAMACITA, ¡QUE NALGOTAS TIENES!, JAJAJA

SI, JAJAJA, Y QUE CHICHOTAS PUTITA, JAJAJA

En ese momento escucho brotar un grupo de carcajadas al tiempo que un grupo de chicos pasa a mí alrededor…

Alguno de ellos grita - SI, QUE NALGOTAS, JAJAJA -, al tiempo que siento algunas manos tocar y estrujar mis nalgas, las sensaciones son indescriptibles y aumentan cuando escucho que otro de los chicos grita entre carcajadas - ¡SÎ Y QUE CHICHOTAS!, JAJAJA - ; me detengo mientras siento el placer recorrer mi cuerpo al tiempo que trato de controlar mi respiración; después de unos momentos sigo caminando, siento muy temblorosas mis piernas y mi barbilla, pero no es de frío.

Me voy acercando al circuito del campus, me acerco al paradero del camioncito interno que recorre varias facultades, ya hay alumnos esperándolo, parece que ya se tardó; mientras me acerco siento un cálido hormigueo recorrer mi cuerpo, tengo una lucha interna, me sigo caminando hasta la facultad o me subo al camioncito a pesar de mi vestimenta, conforme me voy acercando escucho cómo aumentan las risas, los gritos, los silbidos, seguramente mi cara esta roja, pero para mi propio asombro sé que no es de vergüenza.

Cuando por fin me decido ya todos se subieron, sólo encuentro lugar en el estribo, voy colgada, siento el aire frío recorrer mi cuerpo y mi húmeda panochita, pero lo que más me excita es sentir que el viento ha levantado por completo la faldita haciéndola ondear como si fuera una banderola, a lo lejos veo que los chicos de futbol americano ya están entrenando y vienen corriendo por el circuito, basta con que el primero me vea para que los demás se pongan en línea; seguramente el desgraciado chofer ya se había dado cuenta de mi situación porque bajo la velocidad y los chicos aprovecharon unos para agarrarme las nalgas y otros para darme fuertes palmadas, no sé dónde escucho más carcajadas y silbidos, adentro o afuera del camión; para mi sorpresa siento un delicioso orgasmo, siento como mis jugos resbalan por mis muslos y alguien comenta ¡YA SE MIÒ!, provocando si se puede más carcajadas y silbidos.

Después de dos o tres paradas me bajo del camioncito, me siento sobresaltada, un intenso hormigueo recorre mi cuerpo, me quedo ahí parada sin reaccionar hasta que de pronto me doy cuenta que traigo la faldita sobre las nalgas, apresuradamente me la acomodo, pero es inútil, no me tapa nada; no me di cuenta que conforme caminaba la falda se subía desde la cintura haciendo un pequeño rollito.

Escucho algunas carcajadas y silbidos mientras voy subiendo las escaleras, hacía mucho tiempo que no me sentía tan enardecida, a mi pesar estoy disfrutando y de qué manera esta exhibición forzada, al sentir la humedad entre mis muslos me doy cuenta que me debo limpiar por lo que entro al baño; después de limpiarme me miro al espejo, me gusta la imagen que veo, veo la diminuta blusa que apenas logré amarrar bajo mis pechos, que firmes y redondos se muestran como si nada los cubriera por lo delgado de la telita, el escote tan amplio que deja ver la mitad de mis aureolas y veo los anillos en mis pezones lo que en ese momento me provoca un momento de vergüenza, veo mi vientre descubierto y recuerdo las veces en que he pensado ponerme un piercing en el ombligo.

Lo corto de la falda me hace perder por un momento la respiración, veo que de frente casi se asoman mis pelitos, curiosamente en ese momento me alegro de habérmelos arreglado, sin llegar a la depilación, pues nunca me ha gustado la idea de depilarme por completo, giro levemente para verme de perfil, veo con satisfacción la forma en que mis redondas nalguitas se paran, hace años mis pechos y nalgas me avergonzaban; ahora son motivo de orgullo, no puedo dejar de contemplarme; de repente me fijo en la hora …

¡EN LA MADRE, YA CASI SON LAS OCHO Y YO AQUÌ PENDEJEANDO VIENDOME LAS NALGAS! …

Salgo a toda prisa del baño, la puerta del salón está cerrada, así que abro la puerta y me asomo discretamente…

Profesor, ¿me permite pasar?

¿Qué horas son estas de llegar Srita. Lobuna?, ya llevamos una hora de examen.

Esteee…  es… que tuve un contratiempo, si me permite explicarle.

No Srita, la veo en el extra.

Por favor Profesor, permítame explicarle; mientras tanto termino de entrar al salón, la cara del Profesor pasa de la sorpresa a una expresión de lujuria.

A ver, a ver, pase pues y explíqueme, ya con amplia sonrisa, recordé entonces las veces que trato de invitarme a salir.

Hasta entonces ninguno de mis compañeros ha volteado a verme pues están enfrascados en su examen; trato de bajar la faldita, pero no la acomodé de la cintura así que voy mostrando más de mis nalgas desnudas, el sonido de los tacones les hace verme, momento en que empiezo a escuchar exclamaciones de sorpresa, luego risas y silbidos.

¡A CALLAR, QUE ESTAN EN EXAMEN! a ver Karina acércate al escritorio; mientras me veía con lujuria sentí palpitar mi húmeda panochita.

Se hizo el silencio, pero sé que ahora todos me están viendo, mojo mis labios mientras empiezo a caminar, sólo se escucha mi taconeo, sé que me voy contoneando mucho pero… no lo quiero evitar, sé que mi sonrisa delata mi excitación, llego hasta la plataforma donde se ubica el escritorio, sin subir a la plataforma empiezo a explicar pero el Profesor me pide que me acerque más.

Acérquese más para que pueda oírla bien.

Otra vez mojo mis labios y subo a la plataforma; de inmediato escucho más exclamaciones, sé que ya se dieron cuenta que no traigo nada bajo la falda, seguramente están viendo mi culito y más que otra cosa, los hinchados labios de mi húmeda panochita, siento un rico estremecimiento recorrer mi cuerpo; frente a mí  el profesor recorre mi cuerpo  de arriba abajo, ve claramente mis pechos, no me di cuenta en que momento mis aureolas quedaron fuera de la tela y ve los anillos que tengo en mis pezones, con una gran sonrisa baja la mirada y con un aaahhhh, me dice …

Conque también traes piercing en el clítoris, que rico…

Tan coherentemente como puedo le explico lo ocurrido, le muestro los raspones de los muslos y cadera subiendo la falda, sin darme cuenta he estado moviéndome de un lado a otro por lo que parece que me estoy exhibiendo deliberadamente, escucho más comentarios, risas, al fin me doy cuenta pero algo me impulsa a seguir moviendo las nalgas de un lado a otro mientras sigo hablando con el profesor; al fin el profesor me dice:

Está bien, déjame pensarlo, mientras siéntate en esa silla mientras me señala la silla enfrente a su escritorio.

Al girarme para bajar mis compañeros me ven de frente, ven mis pechos de fuera y creo que también ven mis pelitos, todos me ven con una gran sonrisa, algunos no pueden evitar reírse o hacer algún comentario; al sentarme en la silla no puedo evitar un

¡AAAYYY!.

¿Qué le pasa?

Estese… es que la silla está muy fría…

Tanto el profesor como mis compañeros sueltan una gran carcajada, lo que me hace estremecerme, pero no sé si de pena o de emoción

Me acomodo, trato de acomodar la falda y me doy cuenta que aún sentada muestro parte de mis nalgas; finalmente termina el tiempo de examen, sigo sentada mientras el profesor recoge exámenes y sus cosas.

Sígueme, vamos a mi cubículo.

Sale rápidamente del salón, por los tacones no puedo seguirle el paso y pronto me deja atrás, de otros salones empiezan salir otros estudiantes y me veo inmersa entre gritos, silbidos, risas y toqueteos, deliciosas sensaciones recorren mi cuerpo, me vuelvo a sentir agitada y temblorosa; por sus gritos sé que muchos me han reconocido y gritan mi nombre…

¡ADIOS KARINA!, ¡QUE NALGOTAS!, ¡NO SABIAMOS QUE FUERAS TAN PUTA!, ¡QUIERO!, ¿NO QUE NO ERES UNA PUTA? y cosas por el estilo.

No son muchos, pero a mí me parecen una multitud, me siguen por los pasillos hasta que llego al cubículo del profesor, la puerta está cerrada; toco la puerta.

Adelante.

Ya llegué Profesor.

¿Por qué tardó tanto?, ¿Qué?, ¿Se estaba luciendo ante sus compañeros?

Nnnooo… es queee…. Esteee… con estos tacones no puedo caminar rápido.

Después de cerrar la puerta se pone atrás de mí y de repente me abraza, agarra mis pechos y empieza a estrujar mis pezones, siento que cede la telita de la blusa; alcanzo a ver que tiene varios posters enmarcados, algunos tienen letras que no entiendo.

Entonces, vienes a hablar de tu examen ¿verdad?

Si Profesor,

Pronto me está besando y mordiendo las orejitas, el cuello, mis pezones, estruja mis nalgas, desde atrás empieza a acariciar mi panochita y mi culito. La emoción me invade, siento muy mojada mi panochita que ahora la estruja por delante, siento cómo agarra mis labios y los aprieta y jalonea, me arranca algunos pelitos, de repente me suelta y ahora mete dos y tres dedos en mi agujerito, escucho el chacualeo, me empuja de espaldas sobre el escritorio sin importar que esté lleno de libros, papeles y otras cosas; algunas caen al suelo.

Me muerde los pezones, poco a poco baja hasta mi ombligo, me lame hasta que llega a mi montecito, sigue bajando y escucho cómo aspira mi olor, APESTAS A SEXO -- me dice--, me empieza a morder la parte interna de los muslos, se ríe al escuchar mis gemidos, se acerca a las ingles, besa y muerde alrededor sin tocar mis labios, ansío que lama, que muerda mis labios mi botoncito, pero no, muerde mis muslos, mi monte, sus labios y dientes revolotean en rededor sin darme ese gusto hasta que entre gritos le suplico que me lama, que me muerda mis labios, mi botoncito.

Se ríe, se divierte excitándome, ansío que me muerda, le ruego, escucho su risa, hasta que por fin, roza con su lengua mi botoncito antes de darme la ansiada mordida que me hace gritar de placer y dolor, no supe cómo pero ya se quitó el pantalón y poniendo mis piernas sobre sus hombros me la mete de un golpe, su verga penetra fácilmente de tan mojada que estoy, embiste con fuerza una y otra vez, me aprieto tanto como puedo para gozar más hasta que siento las contracciones en su verga, siento que se empieza a poner rígido mientras sus embates son más lentos pero más profundos, su descarga provoca mi propia venida, me chorreo de placer mientras ambos gritamos; me siento desvanecer, supongo que él le pasa lo mismo pues apoya su frente sobre mis pechos, no sé cuánto tiempo pasa antes de que el profesor se aparte de mí, ambos estamos agitados y sudorosos, él se sienta en un sillón cercano mientras yo permanezco de espaldas sobre el escritorio.

En cuanto se recupera se asea un poco y se pone y arregla su ropa, luego me acerca una caja de pañuelos desechables y me dice ¡LIMPIATE!; cuando termino se acerca a mí y me empieza a pellizcar los pezones.

Conque te gusta traer anillos, tengo algo para ti; abre un cajón y saca unas bolsitas de celofán, abre una y me enseña una argollita con dos pequeñas cadenitas con cascabelitos en los extremos

Compré esto para una amiga, pero mejor te los pongo a ti; haber, quédate quieta.

Sin preguntarme si los quería me puso los adornitos en los anillos de los pezones y de los labios de mi panochita, en mi clítoris puso una cadenita con un brillantito alargado del tamaño de una canica; con una pinzas de caimán aprieta las argollitas; hasta después me doy cuenta que no me las podré quitar sin ayuda.

A ver, déjame ver cómo te quedan…,  me gusta, se te ven geniales para soltar una carcajada.

Veo la hora, ya se me hizo tarde para el siguiente examen, intento cerrar la blusa antes de darme cuenta que una de las cintas se rompió, ya no la puedo cerrar, ahora más que blusa parece chaleco, me acomodo la faldita dándole de jalones para intentar taparme; es inútil; tomo mis cosas y salgo corriendo mientras escucho las carcajadas del profesor.

Voy por el pasillo tan rápido como puedo hasta que el tintineo de los cascabelitos me detiene por un momento, reanudo el paso, me doy cuenta que el contoneo de mis caderas y el bamboleo de mis pechos hacen sonar los cascabelitos, el sonido hace que los pocos compañeros que encuentro volteen a verme, ríen, silban o me gritan piropos subidos de tono, siento el rubor en mi cara, un cálido hormigueo recorre mi cuerpo y otra vez me siento muy mojada; algunos me siguen para verme subir las escaleras; antes de llegar al salón veo que todos están afuera, soy la única mujer en el grupo, los chicos que antes me veían con simpatía y respeto ahora me miran con burla y deseo, ven que la blusa ya no cubre mis pechos, pareciera que la falda me cubre menos que antes, lo que más les sorprende son los cascabelitos que ahora luzco en mis argollas, se ríen más si se puede cuando descubren el brillantito asomándose sobre mi botoncito; me llueven comentarios que sólo hacen aumentar más que mi vergüenza, mi excitación:

¿Qué tal estuvo tu examen?

¿Fue oral o práctico?

¿No que no vas a dar las nalgas para pasar un examen?

Vas mejorando Karina, ahora traes hasta cascabelitos.

¿Te acuerdas cuando nos decías que eso era putas?

Oye Karina, esteee… algo te está escurriendo entre los muslos.

Antes de que pueda reaccionar uno de ellos mete sus dedos en mi panochita y luego los muestra a los demás…

¡Miren, todavía le están escurriendo los mocos!, lo que provoca más carcajadas.

En eso dicen, ¡aguas, ahí viene el profesor!, por lo que todo queda en silencio.

El profesor viene revisando su celular, por lo que apenas ve al grupo, saca las llaves y abre la puerta, dirigiéndose luego a su escritorio.

Mis compañeros son tan caballerosos que pasan antes que yo mientras se siguen riendo y comentando sobre mi escasa vestimenta, el profesor deja su celular justo cuando voy entrando al salón, no puedo evitar el contoneo, por lo que los cascabelitos tintinean; voltea a verme mientras su celular empieza a sonar

¡ALTO AHÌ KARINA LOBUNA!, ¿QUÉ DIABLOS TE PASA?, ¿CÒMO TE ATREVES A PRESENTARTE EXHIBIÉNDOTE DE ESA MANERA?, ¡NUNCA PENSÉ QUE FUERAS TAN DESVERGONZADA!, ¡TE ME LARGAS AHORA MISMO!

¡Por favor profesor!, ¡Permítame explicarme!, ¡Le juro que nunca fue mi intención presentarme de esta manera!

Ante la insistencia del celular lo contesta mientras me hace una seña para que me calle,  me mira con enojo, siento ganas de llorar, el profesor siempre me había tratado con amabilidad y respeto.

¡BUENO!..., ¡Ah, hola Bermúdez!..., Si, aquí está…., Si, apenas puedo creer lo encuerada que viene…., ¿Tú crees?...., Pues… sí, viéndolo bien sería un buen detalle…., JAJAJAJA…., ¿entonces crees que te dé tiempo de conseguir eso?..., Excelente…,  Si…, creo que yo también la voy a aprovechar…, Bueno, en eso quedamos, nos vemos más tarde.

Me sorprendió un poco que ya no se veía tan enojado cuando me dijo:

¡Está bien, venga acá y explíquese! Mientras señalaba un lugar enfrente de él y sobre la plataforma.

Reanudé la marcha, no puedo evitar el ruido de los tacones mientras el contoneo hace sonar los cascabelitos, para colmo mis pechos se hacen aún más evidentes; la mirada de lujuria del profesor es notoria mientras sonríe ampliamente; al subir a la plataforma escucho nuevas exclamaciones y risas.

El profesor recorre mi cuerpo con la mirada, siento crecer la agitación en mi pecho, su mirada se detiene en mis pechos, ve con atención las aros que tengo en mis pezones erectos, sin más toma entre sus dedos los cascabeles de mi pecho derecho, aprieta levemente mi pezón, luego roza leve, lentamente mi canalillo hasta llegar a mi ombligo, no puedo evitar en gemido de placer, él se ríe, fija su atención hacia mis muslos, seguramente ve asomarse bajo la falda los cascabelitos y el brillante que tengo en el clítoris; siento mi cuerpo, mi barbilla temblar.

¡Y BIÈN!, ¡EXPLIQUESE!

En forma entrecortada narro lo que me ha pasado, muestro mis raspones, muevo mi cuerpo de un lado a otro, separo un poco mis muslos, escucho más murmullos, seguramente les he mostrado la desnudes de mi panochita, mis arillos.

Toma asiento y lentamente abre la carpeta de las calificaciones; no puedo evitar el apoyar mis manos en el escritorio, me doy cuenta que estoy exhibiendo aún mas mis nalgas pero me quedo así.

A ver Karina, realmente no te has esforzado como debes, no tiene caso que presentes el examen.

Con angustia y casi llorando le suplico que me permita presentar el examen y le digo que haré lo que quiera; a mis espaldas nuevamente se escuchan murmullos y risas.

Sonríe, una vez más recorre mi cuerpo con la mirada; ¡Esta bien!, haber, Rodríguez, cámbiese a ese lugar, aquí se va a sentar Karina.

Me siento, cuando menos el lugar ya no está frío, me aliso la falda y compruebo que mis nalgas están expuestas a las miradas de la mayoría.

¡Karina, hágame el favor de repartir los exámenes a sus compañeros!; me mojo los labios y me acerco para recibir las hojas, me acerco a la primera fila y me dispongo a contarlos para que los pasen hacia atrás cuando…

¡No, no!, ¡Entréguelos personalmente!; es evidente que quiere que me exhiba ante cada uno de mis compañeros.

No puedo evitar sentirme paralizada.

¡QUE ESPERA!

Reacciono y mientras los entrego veo la sonrisa lujuriosa de mis compañeros mientras ven mi cuerpo, incluso algunos se llegar a agachar para ver mejor los adornos de mi panochita.

Cuando termino me siento y trato de leer mi examen, no puedo entender nada de lo que estoy leyendo, es como si de repente se me hubiera olvidado leer, escribo mi nombre; para mi desesperación no soy capaz de entender ni mi propio nombre; empiezo a llorar…, tengo mucho frío.

Ya, ya, ¡cálmate Karina!, al tiempo que palmea mi cabeza para luego retirar el examen; ¡Permanece sentada!

Estoy sentada frente al profesor, tengo frío, estoy temblando y me abrazo para darme calor; la mirada del profesor me obliga a verlo, sin decir una palabra, con un leve movimiento de sus manos me indica que quiere que baje los brazos; entiendo, quiere ver mis pechos, luego me indica que separe los muslos, por un momento me resisto, pero endurece si mirada y con más énfasis me indica nuevamente que separe las piernas.

Suspiros, murmullos, risas me dicen que más de uno de mis compañeros ha captado la situación; pasa el tiempo, sigo muy excitada, húmeda, me estremezco mientras empiezo a entreabrir mis labios, froto suavemente mi botoncito, las sensaciones aumentan, poco a poco dejo de escuchar los ruidos que me rodean, adelanto las nalgas hasta el borde del asiento, separo aún más mis muslos, aumento mi frotamiento, voy metiendo uno, dos hasta tres dejos en mi cuevita, mis manos vuelan entre mi cuevita y mis pezones, entrecierro mis ojos mientras hecho hacia atrás mi cabeza; mi cuerpo se tensa, aumento el ritmo, no puedo evitarlo, estoy gimiendo casi a gritos…

Llego al orgasmo, me chorreo con abundancia, poco a poco voy recuperando la respiración, permanezco recostada unos segundos con los ojos cerrados.

¿QUÈ HACEN AQUÌ?, ¡VAYAN A TERMINAR SU EXAMEN!

De pronto, con los gritos vuelvo a escuchar los sonidos que me rodean, escucho pasos, risas que se alejan de mí, me incorporo rápidamente, me veo ahí, toda espatarrada, exhibida como nunca me imaginé estarlo, toda embarrada con mis flujos. Me senté lo mejor que pude y traté de cubrirme; fútil intento, nada logré.

¡Ay Karina, con lo seriecita que te veías!, JAJAJAJA, anda, ve al baño a asearte un poco y regresa pronto que ya se va a acabar el tiempo.

Sintiendo mis piernas temblorosas salí del salón y me dirigí al baño, contemple mi imagen en el espejo, la blusa rota deja ver mis pechos desnudos, todos embarrados por mí, veo la falda subida sobre mi cintura, ya no me cubre nada, veo mi panochita, mis pelitos, mis muslos todos embarrados, mientras me veo una gran gota blanca sale de mi panochita y cae al suelo, me apoyo en el lavabo mientras pienso en cómo caí en esta situación.

Lavo mi cara que también me la deje toda embadurnada, mis pechos, mi  panochita, mis muslos, no hay nada con que secarme, permanezco ahí con los muslos separados esperando secarme; veo colgar los cascabelitos y primero muevo de un lado a otro mis pechos, tintinean; al mover mis caderas pasa lo mismo, antes de darme cuenta me muevo divertida para hacer que suenen los cascabelitos, ya sin intentar acomodar los trapos puestos salgo caminando con vigor, contoneándome, me encuentro con dos compañeras que sorprendidas gritan escandalizadas mientras me ven pasar con mi tintineo, sonrío hasta llegar a la risa, como sin nada entro al salón con mi taconeo y contoneo, sonrío y me siento en otra silla; el profesor sonríe ampliamente; después de un rato….

¡TIEMPO!..., Karina, pasa a recoger los exámenes.

Sonriendo, lentamente recojo cada examen, gozando el ver la forma en que cada uno de mis compañeros mira mi cuerpo.

¡Vámonos Karina!, tenemos mucho de que “hablar” al tiempo en que me empieza a empujar de la cadera, casi tocando mi nalga, los compañeros se ríen, comentan, gritan…

Lentamente nos dirigimos a su oficina, lentamente, como si fuera normal mete la mano por debajo de la falta y me toma de la cadera, sobre mi piel desnuda, un rico estremecimiento recorre mi piel; al llegar a la oficina, desciende la mano y luego la sube recorriendo lentamente parte de mi panochita y mi culito, no puedo evitar un gritito de sorpresa.

Ya adentro, sin decir nada empieza a acariciar mis pechos, los estruja... ¿porque siempre amasan mis pechos como si fuera masa para pan? – lentamente abre lo que queda de la blusa y la desliza por mis brazos, con cierta angustia veo que la tira al bote de la basura; con la punta de los dedos sigue recorriendo mi cuerpo una y otra vez despertando placenteras sensaciones, me hace gemir de gusto, suspiro con fuerza cuando llega a mis caderas, desciende por fuera de mis muslos y luego sube por la parte interna, me hace separar las piernas antes de poner la palma de su mano sobre mi panochita, la frota una y otra vez hasta que inserta dos dedos en mi cuevita, suspiro con fuerza mientras frota y pellizca con fuerza mi botoncito, tengo los ojos cerrados mientras me abrazo a su cuello, aspiro el delicioso aroma de su cuerpo, de su loción; cada vez me siento más agitada, apenas me doy cuenta que me separa un poco antes de deslizar mi faldita hasta mis tobillos, me gira y me coloca acodada sobre el escritorio, ahora recorre mis nalgas, mi culo, escucho abrir su pantalón, queda expectante hasta que siento como empieza a acariciar con su verga la entrada de mi panochita, apenas me la mete antes de sacarla una y otra vez, muevo mis nalgas buscándola, se ríe, suspiro con ansia, ya no aguanto más y le suplico que me la meta ya, se detiene y de pronto me la mete con fuerza, lanzo un gemido de placer, muevo con ansia mi cuerpo, aprieto mi cuevita disfrutando cada embate; me pierdo en las sensaciones hasta que siento sus contracciones, que lo invade la rigidez mientras me penetra con más fuerza, grita y me hace gritar de placer, siento su sudoroso cuerpo apoyado a mi espalda, se separa y me hace arrodillar a sus pies y sin más me mete la verga en la boca mientras me dice .. ¡Límpiala! --, la chupo, mi lengua la recorre hasta que el mismo se aleja.

¡Es suficiente, levántate!

¡Métete  a bañar!

¿A dónde?

Ahí está el baño, tiene regadera, mi nivel tiene sus privilegios

Abro la llave del agua caliente, empieza a vaporizar, pero yo tengo mucho frío, hay jabón y estropajo, lentamente voy enjabonando mi cuerpo, principalmente mi panochita y mis muslos, termino, hay una toalla que uso para secarme y salgo del baño, veo mi “ropa” en el cesto de basura y trato de sacarlas.

¡Deja eso ahí!, te vas a poner otra cosa; en eso tocan la puerta, entran tres profesores riendo a carcajadas.

¿Qué pasó Benítez?, ¿Ya te la cogiste?

Sí López, Me la cogí y me la mamó, lástima que hay que prepararla

¿Qué les dije?, ¿Verdad que se ve re chula?

Sí, ya decía yo que está bien buena, pero nunca pensé verla encuerada.

Jajaja, ni yo, bueno, a lo que venimos, Bermúdez, ¿Si conseguiste eso?

¡Ah, claro que sí!, a ver qué les parece esto; saco de una bolsa varias cosas y las puso sobre la mesa.

¡Haber tú Karina!, sécate y cepíllate el pelo, apenas tenemos tiempo de que te arregles.

Nunca me imaginé que llegaría a estar desnuda frente a dos de los profesores más respetados en la Facultad, tarde en reaccionar.

¡KARINA, QUÈ ESPERAS!, ¡EMPIEZA A CEPILLARTE EL PELO!, NECESITO QUE TE PEINES Y TE HAGAS UNA COLETA.

Con sobresalto reacciono y me peino y me hago la coleta, me dan una liga y luego un adorno, la verdad muy bonito, de las bolsas sacan un cinturón de cadenitas que forma una especie de faldita que apenas cubre la mitad de mis nalgas y una gargantilla de varios hilos también de cadenitas doradas que se desparrama sobre mis pechos sin llegar a cubrir mis pezones, ambas adornadas con piedritas de colores y cascabelitos, luego me dan dos pulseras anchas también doradas, después de ponérmelas me dan otras dos pulseras doradas que me dicen que van en los tobillos.

Qué, ¿no había pulseras con cascabelitos?

No mano, pregunté en dos lados, pero ya no me daba tiempo de seguir buscando.

¿Y sí conseguiste las zapatillas doradas?, porque con los tacones negros que trae se va a ver mal.

` ¡Ah claro que sí!, ¡mira, aquí están!

Sacó unas zapatillas doradas de tiritas de piso delgadito, el tacón es más alto que los zapatos que traía pero no llegaban a ser de aguja.

Hasta entonces he permanecido en silencio, pero al ver los tacones sólo alcanzo a decir:

Oigan, con esos tacones me voy a matar.

Uno de los profesores que hasta entonces había permanecido callado dijo: Vamos, ¡No creo que seas tan bruta!, he visto a viejas con tacones más altos y delgaditos y van hasta corriendo así que póntelos.

Sí, ya póntelos o no vas a llegar al “examen” que te falta.

Todos rieron a carcajadas al escuchar el énfasis en examen.

Obedezco y me pongo las zapatillas, hago equilibrios tratando de acostumbrarme a ellas, pero aun no entiendo para que me hacen poner estas cosas…

A ver, date una vueltecita.

La doy mientras los escucho murmurar y reír.

Tenías razón Bermúdez, es el regalo perfecto

¿QUÈ?, ¿De qué hablan?

¿Qué?, ¿No lo sabes?, hoy es el cumpleaños del Profesor Lobo y pues ¿qué crees?

Aún aturdida comprendí todo, un cálido hormigueo recorrió mi cuerpo y sin poder evitarlo una gran sonrisa afloró en mis labios mientras sentía que los colores asomaban en mi cara.

Ves, se ve que te gustó la idea; todos soltaron una carcajada.

Bueno, ya es hora de irnos, digo de que te vayas a tu “examen”·, las carcajadas no se hacen esperar…

Pppero…, no puedo salir así.

¿Ahora nos vas a salir con pudores?, ¡no mames, si toda la mañana has estado enseñando chiches y nalgas!, así que ¡YA VÀMONOS!

Esperen, todavía le falta un detallito, ¿Qué les parece ponerle este moño dorado como corbata?, digo, para que se vea que es un regalo ¿no?

Entre carcajadas los cuatro estuvieron de acuerdo.

El Profesor que hasta entonces permaneció callado me dijo:

¡Haber!, extiende las manos con las palmas hacia arriba.

Lo hice y depositó en mis manos un sobre mientras me dice que así debo llevar las manos todo el tiempo hasta que lo entregue.

Salimos del salón, como me temía, lo alto de las zapatillas hace que pare aun más mis nalgas, no quiero contonearme, pero pronto me doy cuenta que entre más me contonee puedo equilibrarme mejor, mis cascabelitos tintinean, por la hora ya casi no hay alumnos en la facultad pero aún así escucho silbidos, gritos y carcajadas, me pregunto si en algún momento me he dejado de sentir excitada, mis pezones me duelen de tan duritos que los tengo, siento la humedad correr entre mis muslos mientras oleadas de placer recorren mi cuerpo, sonrío.

Voy caminando por las pasillos, desnuda, adornada con bisutería dorada, me encuentro con compañeros que evidentemente me conocen, me emociona pensar en todas las fotos y videos que seguramente me han estado tomando, -- ¿las irán a subir a internet?, espero que sí, jijiji -- ya ansío leer sus comentarios; sigo caminando por los pasillos, varios me siguen, me ven subir las escaleras, los barandales no impiden la vista; llego al piso del salón, ya están adentro; al llegar uno de los maestros me detiene y me dice:

Vas a entrar cantando aquello de “Feliz cumpleaños a ti”, te detienes y luego le vas cantar las “Mañanitas” mientras caminas por el pasillo, cuando llegues ante el Profesor Lobo te vas arrodillar y le extiendes el sobre; ¿me entendiste?

En medio del cálido hormigueo que recorre mi cuerpo le pude responder que sí.

Me abren la puerta, me mojo los labios con la lengua y entro cantando lo de “Feliz cumpleaños”, me detengo al inicio del pasillo en lo que termino de cantar, mientras observo la expresión del Profesor, primero de enojo y luego de sorpresa al verme desnuda ante él, con mis adornos dorados; empiezo a caminar por el pasillo mientras le canto las “Mañanitas”, camino lentamente, contoneándome, haciendo sonar los tacones, tintineando, sonriendo, el Profesor está todo colorado, con los ojos muy abiertos, sin saber si detenerme o hacer que, pero eso sí, con una amplia sonrisa; llego ante él y me arrodillo entregándole el sobre; sé que al arrodillarme muestro mis nalgas, mi culo, mi panochita a todos mis compañeros, me gusta, me encanta, no creí que sentiría esto alguna vez; mientras el profesor saca la nota del sobre y lo lee.

“Mi estimado Profesor Lobo:

Recibe este delicioso regalo de parte de tus amigos que te estiman; disfrútala tanto como puedas, te vemos en la comida en tu honor.

P.D.:

Perdona su retraso y permítele hacer el examen.

P. D. 2

Llévala a tu comida, lúcela”

Permanezco arrodillada hasta que el profesor me indica que me levante, me mira arriba abajo, sonríe y pide a un compañero que me seda el lugar frente a él, sin decir nada me entrega un examen y me da la pluma que trae en su camisa.

Ahí, sentada desnuda frente a él pongo mi nombre al examen, pero ¿Qué pasa?, de nuevo no entiendo las palabras, no puedo leer lo que dice, na lo comprendo, lo miro y lo miro, hasta que estallo en llanto, siento mucho frío, el profesor desde su lugar me pregunta que qué me pasa, le respondo que no le entiendo, pero no se como decirle que no entiendo las palabras escritas, el profesor sonríe, y moviendo la cabeza me dice:

Karina, las materias se pasan estudiando, no enseñando las nalgas.

Todo el grupo estalla en carcajadas, pero no sé qué me pasa, me gusta esta sensación de humillación, mi cuerpo responde con placer, con ansias de mi húmeda panochita.

Después de un rato y antes de que termine el tiempo me recoge el examen mientras me dice:

No diste una ¿verdad?

Alguien comenta: Pero si dio otras… cositas; todos estallan en carcajadas.

Finalmente termina el tiempo, el profesor recoge todo y me dice ven conmigo; salimos del salón y me toma de la cintura, siento su mano cálida, pero deseo sentir algo más, me voy contoneando, tintineando, conforme nos acercamos al salón su mano revolotea en mis nalgas, en mi culito hasta que mete la mano entre mis muslos y empieza a acariciar mi panochita, yo paro aún más las nalgas, suspiro con deleite.

Te gusta que te manoseen, ¿verdad?

Sí.

De haberlo sabido antes…

Entramos a si oficina, avienta su portafolios y empieza a acariciarme, a recorrer mi cuerpo con la lengua, yo respondo, busco su boca, abro su camisa y empiezo a besar, lamer su cuello, su pecho, sus pezones.

Él también recorre mi cuerpo con caricias, lame mis pechos, los muerde, baja a mi vientre hasta que llega a mi montecito, a mis labios, aspira mi olor, pero ya no es tan fuerte como en la mañana, aún así se ve que le gusta, lame, chupa, mordisquea mis labios, mi botoncito, parece que quiere llegar a lo más profundo de mi cuevita con su lengua, grito cuando me chorreo en su boca, él se ríe, ha terminado de quitarse la roja y me penetra lentamente, haciéndome sentir su fuerza de hombre, a pesar de su edad no me sorprende, siempre me pareció un hombre vigoroso.

No sé cuánto tiempo pasa hasta que ambos estallamos en gemidos de placer, sudorosos pero contentos me toma de la mano y entramos a su baño, vaya me sorprende que parece que todos tienen regaderas.

Nos bañamos, yo sin quitarme ninguno de los adornos pero no sé porque a pesar de que todo está vaporizado yo siento frío, cada quién frota con jabón el cuerpo del otro, recorro su cuerpo que muestra señales de su edad, acaricio su canoso pecho, lo lamo hasta llegar a su verga, lentamente empiezo a lamer la cabeza, recorro su tallo con la lengua, chupo sus peludo huevos, recorro todo una y otra vez hasta que siento que se empieza a tensar, siento sus contracciones en la boca hasta que termina abundantemente mientras gime de placer, bebo su semen, terminamos, nos secamos, sin tener nada que ponerme permanezco desnuda, él termina de vestirse, también usa una loción que me encanta.

Tocan la puerta, entran varios profesores, más que hace rato, yo resisto la tentación de cubrirme con las manos, total, ¿ya para qué?

¿Qué pasó mi buen Lobo?, ya te gozaste tu regalo?, jajaja.

¡Ah, claro, pero todavía me falta!

Bueno, ya vámonos, nos esperan en el bar “El Galeón”.

Ok, camínale Karina, ya nos vamos.

Pero… este como me voy a ir, no me puedo ir a mi casa así, sin ropa.

¿Quién te dijo que ya te vas a tu casa?, tu vienes con nosotros.

Pero mis cosas, no tengo que ponerme; cada vez me sentía más alterada.

Tus cosas las trae Bermúdez, y ya veremos que conseguimos para que te pongas, así que camínale.

Salgo entre el grupo de profesores, ellos bien vestidos incluso de saco y corbata, yo totalmente desnuda aunque con adornos, sin poder evitarlo voy taconeando y contoneándome, tintineando sin poder evitarlo, llegamos al estacionamiento, se divide el grupo, alguien le pregunta…

Lobo, ¿te la llevas tú?

Claro, es mi regalo, ¿Qué no?, jajaja

Se subo al carro, entra a una avenida muy transitada, como de costumbre va a vuelta de rueda, no sé cómo sentarme para tratar de cubrirme, quiero ocultar mi desnudez, pero el Profesor Lobo me indica que me siente bien, desea que todos vean a la hembra que trae, me gustan sus palabras y con un poco de esfuerzo para vencer el pudor que me queda me acomodo en el asiento; pronto me doy cuenta que de otros vehículos me miran, sonríen, comentan, siento palpitar mi panochita, al rozar mis duros pezones un latigazo de placer recorre mi cuerpo, pronto voy tratando de hacer más evidente mi desnudez.

Cuando entramos al estacionamiento del bar el franelero que da el paso me mira con sorpresa y lujuria, me encanta.

Espero a que el Profesor Lobo me abra la puerta, me da la mano, mojo mis labios con la lengua y me bajo, empezamos a caminar hacia el interior, me tomo de su brazo, me contoneo, paro las nalgas, proyecto mis pechos, voy con la mirada en alto, creo que he logrado hacer que él se sienta orgulloso de lucir a una hembra como yo, su amplia sonrisa me dice que sí, va sumiendo la poca panza que tiene, sacando el pecho, la mirada en alto y con cara de satisfacción; he logrado que se siente orgulloso de mi y consigo mismo.

Llegamos hasta la mesa, sus compañeros le saludan con gritos, aplausos, abrazos, lo felicitan por traer a una hembra como yo, el radiante por fin se sienta, yo a su lado, platica mientras come, disfruta de la charla mientras mete su mano entre mis piernas, me siento casi en la orilla de la silla y separo más los muslos, el revoloteo de su mano es incesante, no puedo evitar gemir de placer, me estremezco no tan discretamente hasta que ahí, sentada a la mesa y enfrente de todos alcanzo un nuevo orgasmo, todos ríen, lo felicitan unos, se lo cotorrean otros.

Pasa el tiempo, ya me siento muy cansada, con mucho sueño, a pesar de que muchos están incluso sudando yo tengo frío, ha de ser por estar desnuda, varias veces me piden que baile para él, lo hago, sé que en realidad son ellos los que me quieren ver.

Enfrente de todos me sigue acariciando, me excita, yo sin traba alguna empiezo a acariciar su verga sobre el pantalón, pronto se la saco, la acaricio y finalmente la meto en mi boca mientras que muevo mis nalgas ante los demás, silban, gritan, se carcajean; ya totalmente fuera de control ahí mismo me siento en sus piernas, de frente a él y me meto su verga; lo cabalgo lenta, profundamente hasta que terminamos con un grito de satisfacción, permanecemos abrazados un buen rato, luego limpio su verga con la boca, yo permanezco con mi panochita llena de su cremita.

Al fin salimos del bar, algunos de sus amigos lo fueron a despedir hasta su auto, yo, totalmente desnuda sigo a su lado, me siento tan cansada, tan mareada que en ese momento ya no le doy importancia a mi desnudez, no se cómo le voy a hacer para entrar a mi casa pero no me importa, recargo mi cabeza y entrecierro los ojos.

Beep beep beep…, Beep beep beep…, Beep beep beep…,

¡Eehh!…. ¿Quèee?…, ¿Qué pasa?..., ¿Dónde estoy?...

Despierto sobresaltada, sobre el sillón, con el pantalón y calzones a media pierna, toda mojada y apestando a sexo, mis notas están sobre la mesa, algunas llenas de mi baba, veo la fecha en el celular, ¡aún es la madrugada del sábado!, ¡todo fue un sueño!

Veo que me da tiempo de cambiarme, pensando un momento, con una gran sonrisa decido ponerme una minifalda y una blusa escotada, mientras lo hago siento ardor en mi muslo y cadera, no puedo creerlo, tengo raspaduras y arañazos en ellos.


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