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Fecha: 25-Abr-17 « Anterior | Siguiente » en Transexuales

Brasil 2014-2016 (2)

wendyazucena
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Una noche con Luisa Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

BRASIL 2014-2016 - 2

 

Llegaron al hotel de Maurice, y de inmediato se dirigieron a la habitación que tenia Maurice.

Tras pasar la puerta, Luisa se abalanzo sobre Maurice, uniendo su boca a la suya, y de esa manera empujándolo hacia la cama lo fue desnudando, dejándolo completamente desnudo sobre la cama, el un poco abrumado por el ímpetu que ella mostraba, se quedo atónito con templando como ella se desnudaba.

Tras desabrocharse su vestido y dejarlo caer a sus pies, Maurice, pudo contemplar el hermoso cuerpo que se presentaba ante él, una chica de pelo negro azabache, ojos castaños con un tono de piel tostada por el sol, sus pechos ocultos bajo un sujetador sencillo, que seguramente tendría un tamaño de una 38C, y un tanga haciendo juego con el mismo, mostraba que su pubis carecía de bello alguno.

Enseguida ella se abalanzo sobre Maurice y comenzó a besarle en la boca al mismo tiempo que sus manos buscaban el sexo de Maurice, cosa que no le fue difícil encontrarlo ya que a cada caricia se hacía notar mas.

Tras quitarse el sujetador y el tanga, acerco su boca al sexo de Maurice comenzando a besarlo suavemente y masajearlo, al mismo tiempo que escupía sobre él con el afán de lubricarlo y bajarle el prepucio sin que sufriera molestia alguna.

El que estaba de espaldas tumbado sobre la cama, se vio sorprendido al comprobar que Luisa se colocaba sobre él con la intención de hacer un 69, ofreciéndole su sexo a la altura de su boca para que lo besase he introdujese su lengua y con ella acariciase su clítoris. En esa posición del 69, ella con el pene de Maurice en su boca y separando las piernas de él, buscaba su ano con el fin de acariciarlo y excitarlo. Maurice, al notar que los dedos de Luisa habían llegado a dicho punto, con un movimiento intuitivo contrajo la musculatura del esfínter, impidiendo que Luisa introdujese algún dedo en el mismo

-          No te preocupes, solo quiero acariciarlo, no te hare daño.

-          Pero es que no me gusta que me toques esa zona, yo no soy gay.

-          Ya lo sé, pero déjame tocártelo y sentirás una sensación única.

Ella insistía, al mismo tiempo que masajeaba el pene de Maurice, comprobando que su excitación crecía por momentos, el también comprobaba que la excitación de ella estaba llegando a su punto, de su vagina comenzaban a salir los jugos vaginales que con avidez él se los bebía, cuando dándole una palmada el  trasero le indico que se dispusiese a ser penetrada, ya que si seguía haciéndole una mamada se correría y él quería hacerlo en su vagina. Cambiaron de postura a la del misionero, él se acerco mas colocando los muslos de ella sobre sus piernas, de esa manera, la entrada de la vagina quedaban a la perfecta altura de su pene, colocándolo a la puerta de la cueva del tesoro, agarrándola por las caderas de un solo golpe se la metió entera, ella dio un pequeño grito, no de dolor sino de sorpresa, sonriéndole le dijo.

-          Hay señor, que grande y gorda es, me gusta mucho, muévase lento y rítmicamente para llegar al mismo tiempo al placer mutuo, me gusta tenerla dentro, noto como crece a cada impulso que da.

-          Si putita carioca, te voy a dar mucho placer, vas a saber cómo los belgas nos tiramos a las mujeres, les hacemos gozar, no querrás que te la saque en el resto de la noche.

Y lentamente pero acompasado, los movimientos de Maurice eran constantes, Luisa se mostraba satisfecha pidiendo a cada movimiento  que fuese más intenso que se descargase y llenase su vagina con su lecha merengada. Así permanecieron durante 10 minutos, cuando ella le indico que estaba llegando al orgasmo y que apurase. Él acelero los movimientos y con unos golpes de cadera, descargo su esperma en la vagina de Luisa al mismo tiempo que ella lanzaba un grito de placer y satisfacción. Cayendo agotado sobre la cama junto a Luisa ambos con los cuerpos sudorosos y mostrando en sus rostros la satisfacción de haber gozado ambos de aquel polvo tan estupendo.

Ya descansando, y abrazados ambos, acariciándose sus sudorosos cuerpos, ella mostraba sus pechos turgentes, con unos pezones grandes y una pequeña aureola, lo que demostraba que aquellos pechos todavía no habían alimentado a ninguna criatura, ella acariciaba el pene de Maurice, como dándole las gracias por haber apagado el fuego interno. Y le dijo.

-          Señor, porque no quiere que le toque su retaguardia, es una sensación muy agradable, yo tampoco soy virgen por ahí cuando tengo la menstruación, si tengo ganas de que me cojan, lo hacen por esa parte. Me gustaría podérselo besar, me permite?

-          Es que para mí no es natural y no creo que pueda tener placer ser penetrado analmente. No obstante como me caes muy bien, te autorizo a que lo beses.

-          Muchas gracias señor, ya verá como le gustara, acá en Brasil, el que mas ya ha experimentado ser penetrado analmente, no quiero decir que a todos los brasileros nos guste, ya sabe hay de todo, Ud. me dirá que le parece mis caricias.

Y Maurice, poniéndose a cuatro patas sobre la cama abre las piernas y ofrece su culo para ser besado. Luisa se pone detrás de él y acercando su boca saca la lengua y con ella comienza a acariciarlo, al mismo tiempo que con un dedo mojado en su vagina frota toda la zona que rodea el esfínter. Los movimientos incontrolados de dicho musculo agarran la lengua de Luisa, pero la sueltan de inmediato, esos movimientos se van distanciando en el tiempo, lo que indica que ya no son un movimiento reflejo y que admiten en contacto, ella permanece en esa acción durante 20 minutos, transcurridos los cuales le dice.

-          Que le pareció señor? A que no le hice daño y sintió una sensación agradable como cuando le besaba la punta de su pene?

-          Si, fue agradable el contacto, tenias razón, pero en lo que respecta a la penetración es muy distinto

Y así desnudos como estaban sobre la cama se quedaron dormidos.



© wendyazucena

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