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TODORELATOS » TRIOS » DE FANTASÍA A REALIDAD: MI ESPOSA,YO Y... -III-
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Fecha: 27-Abr-17 « Anterior | Siguiente » en Trios

De Fantasía a Realidad: Mi Esposa,Yo y... -III-

pioypia
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Tiempo estimado de lectura: [ 27 min. ]
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Ultima parte de esta historia de placer y lujuria:(“--Tenés ganas de que Claudio te haga la cola como le contaste antes, le dije a Eliana en voz baja, acercándome a su oído mientras ellos se comían la boca a besos. –Pedile que te la haga mientras me coges a mi como habíamos imaginado-querés mi amor? Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

De la Fantasía a la Realidad: mi esposa, yo y….  III (ÚLTIMA PARTE)

(Para los que no leyeron la parte I y II recomiendo leerlas previamente.)  

VENÍA DE LA SEGUNDA PARTE:

Primero entro Eliana con su desnudez hermosa, ya liberada, luego le seguimos Claudio y yo, ambos empalmados con nuestras vergas como postes moviéndose de un lado a otro a cada paso que dábamos.

A esa altura de la noche estaría por comenzar lo mejor, a esa altura de la noche ya no éramos Gabriel, Eliana y Claudio,  éramos dos machos dispuestos a darle a esa hembra caliente todo el placer que ella estuviera dispuesta a recibir. Allí ya no éramos solo mi esposa y yo imaginado situaciones, iniciábamos un camino entre la fantasía y la realidad donde la lujuria y el placer dominaban la escena, era algo desconocido para nosotros pero que ya nos parecía excitante y placentero.

Y CONTINUA EN ESTA ULTIMA PARTE:

Una vez en la habitación lo primero era definir como empezábamos, entonces propuse: -Empecemos nosotros Eliana… aunque un instante después les dije: -No mejor uds… Ella subió a la cama y luego él, ambos arrodillados uno enfrente del otro comenzaron a besarse, no se dijeron nada y como se percibía la duda de cómo empezar le pregunte a ella como querés primero, y ella dijo -yo abajo.

Ella se recostó boca arriba, el seguía arrodillado al lado de ella, la miro lascivamente recorriendo todo su cuerpo y se agarró la pija dándose un par de bombeos con su mano como para asegurarse que estaba lo suficientemente dura para penetrarla a mi esposa.

Ella me miro, abrió sus piernas como invitándolo, y dejo ver su pubis casi totalmente depilado, sus labios vaginales mojados, enrojecidos e hinchados, él contemplo esa imagen, era la primera vez en la noche que veía muy de cerca lo que había estado acariciando con sus dedos e incluso lo que había penetrado fugazmente sin permiso. Hizo una larga exclamación de placer y se acomodó entre sus piernas tomando su verga con la mano como apuntando hacia el adentro, ese lugar que ya estaba deseoso de carne.

Y así lo hizo, acomodo su glande entre sus labios vaginales y embistió bruscamente, ella dio un enorme quejido que no pude comprender si era placer o dolor, a la vez que casi inconscientemente atinó a cerrar las piernas, y le dijo: -despacito… y él le contesto: -segura? Y ella dijo -No.

Mientras tanto yo a un metro de la cama mirando esa escena, impávido solo atine a ir a buscar la video cámara que estaba ya encendida captando todo lo que allí ocurría, para tomar esa imagen lo más cercana posible.

El empezó a penetrarla una y otra vez, me preocupé por captar como esa verga entraba en su concha, me pareció que había poca luz así que encendí el otro velador, con mejor iluminación era todo más claro, desde atrás de ambos podía ver cada una de las piernas de ella a cada lado de él, con sus rodillas flexionadas pisando con el talón casi en el extremo de la cama, también podía verse parte de su cola contra la cama, lo demás era él encima de ella, con el tronco de su verga que a veces se veía para perderse enseguida dentro de ella, sus huevos golpeando la carne, y su culo que se fruncía a cada embestida que le daba.

Tome esa escena un buen rato, luego empezaron a hacerse más lentos los movimientos pero los quejidos más intensos, quise captar lo que sucedía, recorrí con la cámara todo el perfil de ellos hasta que aparecieron sus rostros, ella le rodeaba su torso con sus brazos acariciándole la espalda con las manos, él con ambas manos la sujetaba de sus mejillas mientras se devoraban la boca… por momentos él le chupaba las tetas suavemente y hacia efecto en ella que inclinaba su cabeza hacia atrás cerrando sus ojos y tomándole la cabeza de él llevándola hacia una y otra teta. Era todo muy suave, parecía placer en cámara lenta, o por lo menos así me parecía a mí.

Yo estaba ya muy excitado, quería entrar al juego, deje la cámara cuidadosamente en el mismo lugar de donde la había tomado,  cuidando que el visor quede para ver que todo lo que en la habitación era alcanzado, y decidí integrarme.

Suavemente comencé a acariciarle el cabello a ella, rozando con la yema de mis dedos su cuero cabelludo, me miro y me sonrió entre quejidos que eran provocados cada vez que Claudio la penetraba.

Me subí a la cama encargándome de que mi verga quedara cerca de su cara, y ella entendió claramente empezando a chupármela, despacio, recorriendo con su lengua toda mi verga, Claudio se levantó un poco, saliéndose del medio para inclinarse hacia el otro lado del cuerpo de ella, sin bajarse de encima ni dejar de penetrarla y empezando a chupar solo su teta izquierda.

Luego de un rato, la bese en la boca y le dije: -quiero que te pongas en 4 patas y que Claudio te coja de atrás mientras me la seguís chupando… querés?… -siii me respondió.

Así que él se levantó de encima de ella, y se quedó a un costado arrodillado con su tiesa verga esperando que Eliana se acomode.

Yo me senté arriba de la almohada con mis piernas abiertas, mi espalada en el espaldar de la cama y mi pija apuntando al techo, Eliana se puso en 4, con su cara muy cerca de la mía mirándome a los ojos y Claudio se colocó arrodillado detrás de ella.

Él jugó con su pija entre las piernas y como ella estaba un tanto alta para empezar a penetrarla, le abrió un poco hacia los costados cada una de las piernas y allí sí quedo en inmejorable posición.

Rápidamente la embistió y ella soltó su primer quejido en aquella posición…me miró con sus ojos vivaces de placer y tomándome la pija con una de sus manos agacho la cabeza para empezar a chupármela.

Él la tomo de las caderas, a veces la embestía bruscamente y otras suavemente, el quejido de ella era proporcional a la fuerza con la que la penetraba, y ella me chupaba la verga en la misma forma, más suave o más bruscamente.

Yo le acariciaba su espalda y sus tetas con mis manos, luego en un momento con mi mano derecha después de acariciarle su pezón la fui bajando pasando por su abdomen, luego su pubis y llegando a su clítoris que empecé a acariciar con mi anular suavemente, me costaba la posición pero quería tocarla, sentí el tronco de la verga de Claudio o sus huevos que rozaban los nudillos de mis dedos que estaban más abiertos porque como dije mi dedo anular era el que se encargaba de darle placer a ella.

Eliana entro en un estado de placer evidente, también Claudio y yo excitadísimos.

Yo quería más morbo, más excitación, así que se me ocurrió algo que imagine lograría esa situación:

La saque de esa comodidad en donde estaba con su cabeza hundida entre mis piernas a la altura de mis huevos pero sin chupármelos, porque solo estaba disfrutando de la cogida que le estaba dando Claudio, incluso como dije sin chupármela porque eso seguro la distraía y le  pregunte a Eliana:

-Estas caliente?

-Siiii,  me contesto. Con su voz quejosa.

-Pero muy caliente?

-Si mi amor estoy recaliente. Dijo.

-Entonces miralo a Claudio como te está cogiendo y contale lo que te has imaginado con él...

Y con su voz entrecortada por el placer y la cogida que le estaban dando me dijo:

-Hay… nooo me da vergüenza…

Dale míralo a la cara y decile todo lo que me has dicho a mí…

Allí, ella con su boca semiabierta de placer, y sus ojos entrecerrados dio vuelta su cara y lo miró, antes no lo había hecho, intentó decirle algo pero volvió la cara hacia mi pecho y no le dijo nada, el miraba todos su movimientos y estaba atento a todo lo que hablábamos entre nosotros aunque seguía con su tarea detrás de ella.

-Miralo, dale!... le dije. –te gusta lo que te está haciendo Claudio?

-Siii. Me contesto.

-Bueno Mira lo que te hace  y contale lo que te has imaginado con él. Le insistí.

Yo estaba totalmente lanzado y buscando todo el morbo posible, queriendo que ella le dijera todo aquello que le daba pudor y vergüenza decirle cara a cara mientras la estaba cogiendo. Porque una cosa es imaginarte algo en la intimidad con tu pareja, como invitar a alguien más a la cama, y entre ambos decirse esas cosas que podes imaginar para calentarte mutuamente, otra situación distinta es animarse al fin a hacerlo con un tercero, y otra cosa distinta, y más morbosa a mi entender, es que a su vez ella lo estuviera haciendo con ese tercero, que era el mejor amigo de su marido, y que además le dijera lo que me había dicho a mi respecto de hacer con él en esa intimidad entre nosotros dos mientras nos imaginábamos esta situación.

Porque no se lo diría a alguien que nunca más vería, se lo diría a alguien que luego seguiría viendo, le contaría esa atracción sexual que yo le había hecho despertar en ella.

Esa dificultad que note en ella para animarse a decírselo, más me excitaba, así que con mi corazón retumbando de calentura y mi voz entrecortada por el placer que ello me causaba insistí: -Dale míralo y contale.

Ella dio vuela su cara y mientras lo miraba a él a los ojos me decía para que el escuchara claramente:

-que querés que le cuente mi amor? Que me imagine que Claudio me cogía como me está cogiendo ahora? Que me imaginé que me iba a gustar y la verdad que me encanta.

-Que más te imaginaste- contale a él no a mí. Le dije.

Me miro pícaramente y viéndolo a él a los ojos le dijo:

-Sii Claudio quería que me cogieras asiiii, en 4, también quería chupártela como lo hice, también quiero cogerte yo, estar arriba tuyo.

Todo eso se lo dijo con la voz entrecortada por sus pequeños quejidos y movimientos que le provocaban la verga de Claudio en su interior.

-Seguí.  Le dije. -Que más te ha calentado perrita, contale.

Y le dijo: -Tu amigo me ha hecho calentar pensado que me hacías la cola, si eso. Y aunque nunca lo hacemos con Gabriel, me he calentado imaginándome que vos me hacés la cola Claudio..

-Y contale como te pones cuando nos imaginamos todas estas cosas. Como te mojas…

-Antes no me gustaba, pero ahora la verdad me calienta mucho, y siii, me he mojado la bombacha mientras con Gabriel imaginábamos todo esto.

Claudio no daba crédito a lo que estaba escuchando, se notaba como lo ponía eso porque desmesuradamente le acariciaba todo lo que alcanzaban con sus manos a Eliana.

Él ya sabía todo eso que estaba escuchando porque yo se lo había contado, pero una cosa es contado por mí y otra cosa que se lo contara Eliana mirándolo a los ojos con su voz entrecortada y sus ojos entrecerrados de placer mientras él se la cogía.

Pero me pareció despareja esa situación donde solo Eliana había contado sus pudorosos pensamientos, así que le dije a Claudio:

-Ahora contale vos a mi esposa que te has imaginado con ella.

Y Claudio totalmente caliente y desinhibido le empezó a decir:

-Yo también Eliana, la verdad que yo también hace mucho que te deseo, hace mucho que tenía ganas de cogerte como ahora, hace mucho que me vengo pajeando pensando en vos.

Eliana que lo estaba mirando, cuando escucho esa palabra volvió la cara hacia mi pecho, como que le dio un poco de pudor o vergüenza que se lo dijera así…

Pero Claudio se dio cuenta e insistió:

-Si Eliana mirame. Le dijo él, y ella lo volvió a mirar.

Claro todo esto mientras él se la seguía cogiendo y yo acariciándola.

Y él retomó -Me masturbo, me pajeo imaginándome en todas las formas posibles que te cogería. Gabriel sabe qué hace un tiempo te miro de otro modo, quiero decirte perra que me calentás terriblemente, que me encanta tu culo, tus tetas y esa conchita así depidiladita.

Y estirando su brazo y tomándola de la cara le dijo:-la verdad que cada paja que me he hecho pensando en vos por más placentera que haya sido no tiene comparación con este placer que me estás dando. Ahhh me encanta… siiiiii….

Esas palabras causaron algún efecto porque Eliana empezó a moverse más chocando su culo con el cuerpo de Claudio como pidiendo que empiece a cogerla más rápido. Claudio lo entendió y empezaron a coger bruscamente.  

Quise que me chupara nuevamente la pija pero la verdad no lo logre, ella estaba concentrada con sus ojos cerrados y con sus quejidos más intensos como los de Claudio, con quien al unísono movían sus cuerpos chocando el culo de ella con las piernas de él provocando un notorio ruido de pieles que se embisten, mientras podía imaginarme, como antes lo había visto de cerca, como la verga de Claudio calaba hondo en la concha de Eliana.

Solo quise verla disfrutar, ese iba a ser mi placer en ese momento, la tome con mis manos de sus mejillas y la bese, tratando de no desconcentrar ese camino hacia el orgasmo que ya había iniciado, luego la solté y me recosté sobre el respaldar de la cama para solamente verla sin tocarla, esa imagen de ella con su boca abierta, gimiendo de placer, sus ojos cerrados, con su cuerpo recibiendo semejante cogida, que notoriamente por sus quejidos, que cada vez eran más intensos y más fuertes, indicaban que claramente estaba llegando al orgasmo.

También podía verlo a Claudio que violentamente la sacudía desde atrás con sus embestidas, tomándola a veces por las caderas y otras por sus hombros recostando su cuerpo en la espalda de ella, pero con ese movimiento de pelvis cada vez más intenso que los machos no podemos evitar cuando nos estamos por acabar.

Y así fue, casi al unísono se escucharon llegar al placer máximo, se estaban acabando juntos, con movimientos espasmódicos, rápidos y lentos, quejidos de placer y sufrimiento, de querer seguir pero no poder por esa sensación que tenés cuando te acabas que parece que ni siquiera podes rozar tu verga con la concha y en el caso de ella su concha con la verga.

Ella se aflojo y se hecho sobre mi verga que estaba dura como una piedra, a la pasada le dio una lamida pero estaba exhausta y se quedó aplastada sobre mis piernas, con su culo hacia donde estaba Claudio, y él se echó encima de ella por unos segundos. Luego ella se irguió y Claudio salió de atrás de ella acercándose por su lateral y tomándola de la cara se dieron un largo beso de lengua mientras Eliana me masturbaba como preparando lo que quería ahora.

Claudio después del beso se fue dela habitación, quedamos Eliana y yo.

Ella me abrazo y nos besamos... Y yo le dije –Te gusto como te cogió Claudio?-

-Si claro. Me dijo – pero ahora quiero que me cojas vos.

-Claro mi amor. Le dije y la recosté boca arriba abriendo sus piernas y subiéndome encima de ella, pase mis manos por detrás de su cintura levantándola hacia mí, lo que hizo que sus piernas quedaran cruzadas sobre mi espalda. Así comencé a penetrarla tratando de llegar hasta el fondo, todo lo más profundo que podía, ella comenzó a quejarse casi a gritos llegando rápidamente a su segundo orgasmo. Nuestros cuerpos seguían literalmente unidos.

Nos besábamos, yo continué entrándole en su ser, nos dijimos todo lo que nos amábamos, lo placentero que estaba siendo aquella noche, y mi cuerpo comenzó a darme señales de que me venía, la bese, la abrace fuerte, muy fuerte y con las ultimas energías que tenía en ese momento y lo más duro posible me acabe en 4, 5 o 6 embestidas que no quería dejar de dar, pero que tuve que dejar de hacerlo porque en ese instante nada podía ofrecerle con mi sexo.

Me salí de encima de ella, quedamos uno al lado del otro mirando el techo, la tome de la mano y se la bese, en eso vi que Claudio nos había estado mirando desde la puerta, tenía una copa de vino en la mano y su verga notoriamente parada.

-Puedo? Me dijo. Como pidiendo permiso para entrar.

-Claro. Le dije, -replicandole: -y después de todo esto se te ocurre pedir permiso para entrar, ja ja que gracioso que sos.

-Bueno no sé por las dudas. Dijo.

Me erguí un poco y mirándola a Eliana sonriente y pícaramente le dije: -Puede entrar Claudio?

Y ella me repondió.

-No se supongo que sí, pero me da un poquito de vergüenza ahora, alcánzame una sábana.

-Si adelante Claudio entrá, le dije, y a la pasada alcanzale esa sabana que está arriba de la silla a Eliana que parece que tiene frio je je .

Claudio que seguía con su verga endurecida, entro con su copa de vino en una mano y con la otra le alcanzo la sabana a Eliana, quien claramente lejos de tener frio estaba acalorada, pero igualmente se cubrió con esa sábana su sexo y sus tetas.

Claudio se sentó del otro lado de la cama, tomo un sorbo de vino, le ofreció a Eliana quien tomo un poco, luego a mí que también tome, y luego dejo la copa en la mesa de luz recostándose del otro lado de la cama, de costado con su brazo derecho sosteniendo  la cabeza mirando hacia nosotros, bueno en realidad hacia Eliana quien estaba a su lado y a quien imagino estaría rozando con su verga, o si no, estaría muy cerca de ello.

Yo volví a tomarla a Eliana de la mano, allí estábamos los tres, mi cabeza funcionado a mil, los tres en la misma cama, mi esposa al medio con apenas una sábana cubriéndole todo lo que hacía un rato había estado para disfrutar a placer, mi amigo de siempre Claudio del otro lado de ella, totalmente desnudo con su pija otra vez empalmada, y yo, de este otro lado, tomándola de la mano a Eliana demostrándole en silencio mi amor y mi deseo de que gozara, también totalmente desnudo y con mi verga morcillosa, que al pensar toda esta situación ya quería tomar su vigorosidad.

Eliana se fue al baño mientras intentaba taparse un poco más, ante nuestra atenta mirada,  luego yo me fui a servir un vino, y apague la filmadora que seguía encendida, cuando regrese ella aún no estaba, me senté en la cama para saborear el vino y disfrutar la ocasión y le pregunte a Claudio –y ¿qué te parece?...

-Todo lo que me contaste y más, pero me preocupa, como ya te he dicho que nunca voy a poder devolverte esto... dijo.

- No te pedí que tuvieras que hacer lo mismo, ni nunca te lo voy a pedir, esto de hoy es para ella y para mí, nuestro placer es este, es lo que hemos fantaseado con Eliana… no otro ni espero ninguna otra cosa.    

En eso regreso Eliana y mientras se subía a la cama pregunto que hablábamos, le dije que nada, -solo de vos y lo hermosa que estas…me pidió vino, tomo y se recostó nuevamente entre nosotros.

Allí nos quedamos un rato en silencio, Tome otro  sorbo de vino, deje la copa sobre la mesa de luz, y le di un rico beso, mientras despacio intente desplazar las sabanas hacia abajo pero me hizo una pequeña resistencia con sus manos que la sostenía tapando sus tetas, la mire, le di un nuevo beso pero más intenso e intente nuevamente y ella soltó la sabana lo que me permitió que poco a poco vayan quedando sus tetas expuestas, y seguí bajándosela hasta que quedo su pubis a la vista totalmente desnuda. Para ese momento Claudio se estaba inclinando sobre ella queriendo ser parte pero sin saber cómo.

Mirándola a los ojos fui con mi mano hacia su pubis y empecé a jugar allí, Claudio empezó primero a acariciarle suavemente su tetas y luego a darle besos en ellas.

La cara de Eliana comenzó a demostrar el placer de estar recostada, totalmente desnuda entre dos hombres que la miraban y tocaban.

Le bese la mejilla, le dije –tocásela, y me fui con mi boca y mi lengua a recorrer su pubis, su concha húmeda, despacio como sé que le gusta a ella, en un momento di vuelta la cabeza para ver que hacían y él estaba arrodillado al lado de ella y ella lo masturbaba con una mano, con la otra le acariciaba sus huevos y le miraba la pija como como explorándola con la vista.

Volví hacia ella, y le dije al oído –como se la mirás parece que te gusta mucho.

-Es distinta a la tuya, me dijo, a la vez que agrego, parece más fina y la piel le tapa todo el glande.

Claro a no ser por la pornografía que solíamos ver en internet, esa era la primera vez que tenía entre sus manos, y a esa corta distancia, otra verga para mirar, disfrutar y gozar.

Me puse saliva en mis dedos de la mano derecha y comencé a masturbarla, Claudio le acariciaba las tetas y la miraba como ella le estaba haciendo la paja, Eliana cerró los ojos y comenzó a suspirar y a mover su pubis acompañando el movimiento de mis dedos que encontraban su clítoris inflamado.

Cuando noté que no faltaba mucho para que se acabara, saque mis dedos de su concha la bese en los labio y le pedí que se tocara. Que se acabara ella sola…

Me miro, dejo de tocarlo a Claudio y llevo su mano a su pubis, le dije – no, quiero que te arrodilles en la cama mirándonos a nosotros y que te toques acabándote.

-hay noo!! Me da cosaaa… Dijo…

Le acaricie su clítoris y se quejó rápidamente así que le dije: -dale si no te falta nada para acabarte, dale, mirá como estamos nosotros mirándote, no estas caliente acaso? No te gusta sentirte deseada? Masturbate para nosotros…

Asintió con la cabeza sin decir nada, se sentó primero en la cama, luego se puso de rodillas quedando de espaldas a nosotros mostrándonos su hermoso culo y por último se dio vuelta dejándonos verla de frente.

Cerro lo ojos, llevo su mano derecha hacia su conchita y empezó a acariciarse con los dedos anular y medio, y con su mano izquierda comenzó a tocarse sus tetas.

Claudio y yo nos sentamos apoyados en el espaldar de la cama, ambos con las vergas erectas viendo el espectáculo que nos ofrecía Eliana que ya había perdido nuevamente el pudor y el placer se apoderaba de ella, de tal modo que se llevó sus dedos a la boca en busca de saliva para darse más lubricación.

Estaba hermosa, sus ojos cerrados, su boca abierta dando pequeños quejidos, sus tetas y los aros que colgaban de sus orejas acompañaban suavemente el movimiento de sus dedos que sabían encontrar su punto más placentero.

El movimiento de su mano comenzó a ser más rápido ejerciendo mayor presión sobre su clítoris, empezó a quejarse más y en un momento llego al orgasmo. Sus ojos estaban levemente abiertos, se inclinó hacia adelante quedando acostada entre nosotros boca abajo pero su cola un poco más arriba, siguiendo aun los movimientos compulsivos mientras no dejaba de tocarse con su mano derecha que había quedado bajo su cuerpo.

Mientras continuaba con sus quejidos de final de orgasmo, podíamos ver su culo y su cadera moviéndose levemente de un lado al otro y de arriba abajo, cerro sus piernas como queriendo apretarse más, y luego las abrió extendidas. Y allí quedo con su cara de placer extremo hacia mi lado, sobre la almohada a escasos centímetros de mi verga.

Claudio y yo comenzamos casi al unísono a acariciarle la espalda recorriendo con nuestras manos desde la cola hasta su cuello, evidentemente le gustaba porque aún no abría los ojos y su cara así lo demostraba.

Acerque mi verga a su cara, le acaricie el cabello y abrió sus ojos, supo qué quería, me agarro la verga con su mano izquierda apretándomela desde el tronco hacia adelante para llevarla a su boca y salió una gota de espeso liquido incoloro que con su lengua  llevo a su boca, luego le dio un beso al glande y posteriormente comenzó a chupármela lo más profundo que podía.

Claudio nos miraba, le acariciaba a ella su cabeza con la mano izquierda y con su mano derecha se masturbaba.

Luego Eliana se incorporó un poco para darme un beso, se dio vuelta lo miro a Claudio y cuando el busco su boca ella acudió para darse ambos varios besos de lengua.

Recordé que la cámara estaba apagada y me levante para encenderla, lamentando que no lo hubiera hecho antes.

Eliana y Claudio con sus cuerpos recostados uno en frente del otro se besaban, mientras ella le tocaba la verga y el la concha, en eso él le insinúa que le chupe la verga, Eliana ya dócil, se bajó a la entrepierna del él, le dio un beso a su verga y cuando estuve por decirles que faltaba que se pusiera el preservativo, ella tomándolo bien con la mano le miró la pija a escasos centímetros y tomo razón de que Claudio aun no tenía puesto el preservativo. La calentura de ambos los había hecho olvidar lo que habíamos previsto, de que él usaría preservativo.

Pude haberles dicho antes de que él no se había puesto protección, yo lo había notado, y también había notado la calentura que estaban teniendo ambos lo que podía hacer presuponer que empezaran sin el preservativo, pero la verdad, tiempo después me di cuenta que no lo hice porque me excitaba que los labios de ella, su boca tomaran contacto directo con la verga de Claudio.

-Ponete el forrito le dijo ella mirándolo y con naturalidad.

Yo les alcance uno que saque de una de las dos cajas que había sobre la mesa de luz y mientras ella le sostenía la pija, él con sus dos manos se ponía el preservativo que algo le costó.

Cuando logro colocárselo ella empezó a besárselo y a chupárselo, él estaba acostado boca arriba y ella arrodillada a su lado inclinada sobre él, dejándome ver su torso arqueado, su culo con la marca del bikini que le va espectacular y parte de su concha.

Eso era una invitación que acepté, una invitación a colocarme arrodillado detrás de ella y comenzar a jugar con mi verga en sus agujeritos acariciándole la espalda.

Jugué así un rato mientras ella le chupaba la pija hasta que quise penetrarla. Le pedí a Claudio que se pusiera en el medio de la cama, así lo hizo casi sentado con las piernas abiertas, Eliana se colocó entre sus piernas arrodillada e inclinada hacia él para continuar chupándosela y yo detrás de ella.

Empecé a cogerla, primero despacio, luego más fuerte, la tomaba de sus caderas, luego le acaricie su espalda. Ver como ella le chupaba la pija mientras yo me la cogía me excitaba, más dura me la ponía, y más fuerte la embestía. En un momento me quede bien adentro de ella, lleve mi mano hacia su cabeza y le ayude a que la pija de Claudio estuviera más profunda en su boca, Eso lo hice varias veces, también hice que ella le chupara los huevos y el tronco de la pija adonde no llegaba el preservativo.

Claudio estaba exaltado de placer, se levantó un poco y se restregaba la verga entre las tetas de Eliana, ella parecía desfrutarlo porque recostaba la cabeza hacia atrás y cerraba sus ojos.

En un momento le dije –Eliana a ver cómo te lo coges a Claudio mientras yo me salía de atrás.

-Sii claro… dijo rápidamente ante mi sorpresa ya que cada cosa que le pedía que hiciese tenía que insistir un par de veces.

Yo me puse al costado, Claudio se bajó un poco quedando bien recostado boca arriba y con las piernas cerradas. Luego vino Eliana paso una pierna encima de Claudio quedando  él y su pija en medio de ella, justo a la altura de su concha, ella se inclinó hacia adelante ambas manos a la altura de los hombros de él, quedando los torsos de ambos a escasos centímetros. Mientras se miraban sus caras él la abrazo, ella sentía la verga de él entre sus piernas, se inclinó hacia adelante con una comodidad asombrable y esa pija endurecida se perdía dentro de su concha mientras ella llevaba su cuerpo hacia atrás.

Ella pego su cuerpo al de él, y empezó a mover la cadera y la pelvis comiéndose con su concha esa verga que entraba y salía en cada movimiento de ella.

Solo en las películas había visto ese movimiento pélvico, porque no lo hace siempre, sino solo cuando está súper caliente y además yo desde abajo mientras ella suele estar encima mío no lo veo.

-Evidentemente tenías muchas ganas de cogértelo a Claudio. Le dije a Eliana.

-Claro. Dijo ella con su voz entrecortada, -Si además era lo que queríamos los dos, agrego.

Me quede al lado de ellos para verlos como cogían, me gustaba, me calentaba. Los dos estaban muy excitados.

Me acerque a Eliana, le acaricie las nalgas, luego fugazmente comencé a pasar mi dedo con saliva por el agujero de su culo y note que le estaba gustando.

Seguí jugando ya con todos mis dedos ensalivados por la zona de su cola, también acariciando ese espacio que queda entre la concha y el agujerito de su culo. Yendo con mi dedo anular de mi mano derecha desde su espalda, pasando por el agujero de su culo, hasta llegar a los labios traseros de su concha haciendo tope con la verga de Claudio que era absorbida una y otra vez.

-Tenés ganas de que Claudio te haga la cola como le contaste antes, le dije a Eliana en voz baja, acercándome a su oído mientras ellos se comían la boca a besos. –Pedile que te la haga mientras me cogés a mi como habíamos imaginado… -querés mi amor?.

Dejó de besarlo, y de moverse como lo estaba haciendo, dio vuelta la cara hacia mí, me sonrió excitada como si quisiera decirme -mirá que se lo pido ehhh…

-Dale. Insistí yo ahora hablando en voz alta, pedile lo que le dijiste hoy.

Se volvió a sonreír, lo miro a la cara, atino a hablarle pero como que no se animó, me volvió a mirar y a sonreírse, le acaricie la cola y le insistí, -Dale pedile, no tenés ganas de eso acaso?…

Lo volvió a mirar a los ojos y ahora más decidida le dijo como en voz baja: -Claudio quiero que me hagas la cola mientras cogemos con Gabriel.

-Claro que sí, me encantaría, le dijo el mientras la tomaba de ambas mejillas y le daba un beso que era respondido por ella.

 Ella se salió de encima de Claudio, él se bajó de la cama, yo me coloque boca arriba en el mismo lugar donde él había estado, Eliana se me subió encima y empezó de la misma forma que con Claudio a cogerme mientras movía su pelvis. Nos abrazamos, nos besábamos, nos cogíamos.

Puse saliva en mis dedos y como pude empecé a jugar con ellos en su cola, le hice seña con esa mano a Claudio como para que se acercara allí, mientras observe que estaba parado detrás de nosotros tocándose la verga.

Mientras él se subía a la cama, le dije a Eliana: -disfruta mi amor vas a tener 2 pijas adentro tuyo como hemos fantaseado…

Dejamos de besarnos para pegar más nuestros cuerpos y disfrutar mientras cogíamos, notamos que Claudio empezó a rozar con sus verga el culo de Eliana, así que ella dejo de moverse teniendo mi verga adentro, para dejarlo hacer a él.

Sin dudas por las caras de ella le estaba gustando lo que pasaba ahí atrás, comenzó a moverse suavemente y Claudio comenzó a acompañar ese movimiento.

-Te gusta? le pregunté.. –Sii, me contesto.

Seguimos así, la verdad nos comenzó a costar cuando empezamos a acelerar el ritmo, intentando además que Claudio pudiera hacerle la cola.

Yo intentaba que Eliana estuviera lo más caliente posible, de ese modo habíamos logrado hacer no más de dos veces la cola en todos los años que llevábamos juntos.

Imaginarme que Claudio estaba con su verga intentando entrarle al culo muy poquitas veces hecho de Eliana, era como entregarle algo muy privado, muy íntimo de ella y quizás por eso me excitaba tanto.

Eliana cerro los ojos se aflojo sobre mi cuerpo, la verdad estábamos algo incomodos, no es como uno se lo imagina y ve en las películas, al menos la primera vez que lo intentás por lo menos para nosotros,  Claudio comenzó casi a entrar con su punta, poco a poco, hasta que cuando entro apenas un poquito más, Eliana dio un fuerte quejido de dolor.

-Hay me dolió, me dijo.. .

-Aflojate que te va a empezar a gustar le respondí.

Claudio evidentemente motivado y con la pija bien endurecida porque estaba comenzando a lograr su cometido, la embistió nuevamente y esta vez a ella le dolió mucho más.

-No mi amor no puedo seguir, me dijo mirándome compujida. –me duele mucho.

-Pero no te gusta, le dije.

-Síi, bueno no sé, dudo y agrego, -Creo que sí pero me hace doler mucho.

-Dale un poquito más, una vez que entre te va a dejar de doler para solamente gustarte, le dije mientras se notaba que Claudio seguía intentando.

-Mi amor sabes que te amo y que si vos querés y me lo pedís lo voy a terminar haciendo, pero la verdad te juro que me hace doler mucho, me dijo mientras sus ojos se ponían brillosos.

Aunque esa situación me calentaba terriblemente, entendí que más allá que yo lo disfrutara ella no, y la idea era que ambos la pasáramos genial como hasta ahora venía sucediendo.

Le pedí a Claudio que dejara de intentarlo, y se limitó a acariciarla a Eliana mientras nosotros volvíamos a besarnos y nos cogíamos. No tardamos casi nada en acabamos los dos a la vez. Eliana seguía muy caliente y sus ojos estaban brillosos un tanto emocionada.

La bese en los labios me baje de la cama y le dije ahora cogételo al pobre Claudio que todavía esta duro. 

Él se acercó a ella y le llevo su mano a la pija, ella supo que tenía que endurecérsela,  fue generosa pues se agacho y empezó además a chupársela, con lo que la pija de Claudio quedo totalmente parada en cuestión de segundos.

Yo me senté en una silla para mirarlos tranquilo sin molestarlos, observe que la cámara seguía  filmando todo lo que pasaba.

 Ella quedo debajo de él, empezaron a mirarse y a buscarse los labios, a besarse primero despacio y en besos cortos, luego besos más largos y en un momento podían verse sus lenguas como se entrelazaban dentro y fuera de sus bocas. Ella abrió sus piernas él se acomodó encima entre ellas y fácilmente la penetro, no pude verlo, pero me di cuenta por la exclamación de ella,  y empezó a cogérsela bruscamente.

Él estaba muy caliente y mientras la penetraba se liberó para decirle lo que estaba pensando, -Me encanta como cogés, estas divina Eliana, te juro que nunca tuve sexo así con Juana. Decime… te gusta como te estoy cogiendo?

Eliana no le contestaba, lo abrazaba pero no le contestaba, -Dale Eliana te gusta… decime…

Eliana me busco con la mirada, la vi y le insinué también solo con la mirada como diciéndole, dale si te gusta decíselo…

Ella le dijo -Sí, claro que me gusta tener tu pija en mi concha, nos imaginamos muchas veces  esto con Gabriel, ahora estoy recaliente, eso querías que te dijera?.

-Claro, siiii dijo Claudio mientras se acababa por el placer que le causaba la situación.

Trató de seguir moviéndose porque Eliana no había llegado al orgasmo, pero fue en vano.

Se bajó de encima de ella quedando los dos uno al lado del otro ambos boca arriba, me levante de la silla agarre la copa que estaba vacía y me fui a servirme otro poco de vino, ya era muy tarde, pero tenía la boca seca y se me ocurrió seguir con el vino.

Cuando volví Claudio le estaba acariciando el cabello a Eliana, en un momento acercaron sus caras y se dieron un largo beso de lengua, y se acariciaron sus sexos, quizás para Claudio como despedida y para Eliana de calentura porque no había logrado acabar.

Claudio se fue al living y comenzó a vestirse, Eliana se me acerco y me pidió copa.

–Te gusto mi amor, le dije.

-Si la verdad me regusto. Y te digo que sigo caliente. A vos te gusto? Me dijo.

-Claro me encanto, fue lo que imaginamos. Y lo que vi recién como se besaban y se tocaban me hizo calentar otra vez.

-Si… je je, me doy cuenta porque tenés la pija parada.

Empezamos a acariciarnos, a tocarnos y volvimos a hacer el amor, cuando estábamos acabando los dos escuchamos que la puerta de adelante se cerraba, era Claudio que recién se estaba yendo porque se había quedado a mirarnos mientras nos cogíamos y nos decíamos todo lo que nos amábamos.

Cuando nos dormimos ya venía amaneciendo.

Nos despertamos poco antes del mediodía escuchando la lluvia intensa que caía, no hicimos más que hablar de todo lo que había pasado, lo que habíamos sentido cada uno, lo que nos había gustado.

Aunque no se pudiera creer, la verdad seguíamos tan caliente como hacia unas horas antes. Teníamos como un estado de excitación y calentura, quizás porque habíamos dormido mal y relativamente poco, por todo el sexo que habíamos tenido, no lo sé, pero fue extraño.

Lo que nos contamos en esa intimidad mientras comíamos algo en la cama y lo que ella llegó a confesarme respecto de sus placeres durante la noche anterior queda para otra historia, como así también la hermosa siesta de sexo que esa tarde de lluvia tuvimos.

FIN


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