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Fecha: 06-May-17 « Anterior | Siguiente » en Grandes Series

Boca sucia iv y final

Olga
Accesos: 1.522
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Tiempo estimado de lectura: [ 23 min. ]
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Es mi venganza por todas las humillaciones recibidas por Alex. Me ayudó mi amiga Marta, quien además me inicia en los placeres de lesbos. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
Ashley Madison - Ten una aventura. Infidelidad.

BOCA SUCIA IV Y FINAL.

 

Para entender esta saga, es necesario que lean mis tres anteriores relatos.

Después que nos dejaron el culo roto a Tono y a mí, Alex se durmió como es su costumbre.

Tono y yo aprovechamos para darnos una ducha y entre la enjabonada y el agua caliente, se le volvió a parar la verga, yo me hinqué sumisa a mamársela y mientras lo hacía:

TONO: Ay que rico mamás, Olguita, más, más, así, sí, así… vas a hacer que me venga… ¿Puedo acabar en tu boca?

OLGA: Hacelo si querés, me gusta mucho tragar semen. (Y yo lo pajeaba, se la mamaba, le lengüeteé los huevos y nada) ¿No podés acabar?

TONO: No es eso… es que… me da vergüenza… no sé qué vas a pensar de mí…

OLGA: ¿Querés que te meta un dedo en el culo?

TONO: ¿Cómo lo supiste?

OLGA: Mirá, Tono, yo tendré la cara pero no soy pendeja, me di cuenta que no es la primera vez que Alex te coge ¿Cierto? Tus protestas las sentí fingidas y has de haber sentido rico o más que yo, cuando Alex te puyó la próstata con la punta de su verga y ahí me llenaste el culo de leche. ¿Me querés contar la verdad?

TONO: Pero primero quiero acabar.

OLGA: No, contame mientras me cogés y luego te la mamo y te meto hasta dos dedos en el culo si querés.

TONO: Date vuelta, pues.

OLGA: Pero por la cuca, que el culo me lo dejaron escocido. (Me incliné sobre los azulejos y me dio verga)

TONO: Todo empezó el día que te conocimos, vos, a los dos nos gustaste, pero como Alex andaba con la Laura, yo tenía el campo libre. Antes de ir a Río Dulce ¿Te acordás? (Asentí con la cabeza mientras pujaba de la cogida que me estaba dando, me la metía duro, como que el recuerdo lo llenaba de cólera) Alex me dijo que vos le gustabas y que iba a mandar a la mierda a Laura, yo le dije que vos me gustabas, entonces me invitó a su casa a echarnos unos tragos y me puse bien a verga, me quedé a dormir en su cuarto y cuando desperté me estaba violando…

OLGA: Dame duro Tono, ay que rico me cogés… ahhh… ¿Y te gustó que te violara?...

TONO: En ese momento no, salí putéandolo de su casa, luego me habló y me dijo que le había gustado mi culito, me enseñó unas fotos y unos videos que me había tomado mientras me cogía, así que tuve que aceptar que me violara otra vez, lo hizo muchas veces, hasta que me empezó a gustar y me convertí en su putita… mové el culo mamita, que rico…

OLGA: Que rica verga tenés, Tono… ah, así… más… entonces ¿Por qué fuiste con nosotros a Río Dulce? Ay, más, dame más verga, que riicoooo…

TONO: Esperate, no te movás, déjame contarte… cuando te robé el beso, Alex lo planificó, él sabía que a vos te gustaba…

OLGA: ¿Tan obvia era?

TONO: Se te caía la baba, mamita… lo de la pelea también se lo inventó Alex, nosotros nunca dejamos de hablarnos… otra cosa que se inventó fue el trío con la Laura y la Brenda…

OLGA: ¿Cómo? Si la misma Laura me fue a buscar a mi casa y me lo contó todo. Seguime cogiendo… así… que rico…despacito… tócame las tetas, ay si, que rico… más… más…

TONO: Lo que sí es cierto es que Alex se cogió a Laura mientras vos estabas castigada, pero su precio fue que te contara la mentira del trío, la Brenda no existe… que rico… ¿te puedo coger por el culo?

OLGA: Ya te dije que no, seguí por la panocha que me tenés estilando ahgg, ay, ahhh… pero ¿Para qué lo hizo?

TONO: Le gusta tenerlas dominadas… bueno… tenernos…

OLGA: ¿Alex es gay?

TONO: Yo más bien diría que bisexual, pero él nunca da el culo, le gusta cogérselos, tanto de hombres como de mujeres…

OLGA: Vas a decir que estoy enferma porque por un lado me estoy muriendo de celos, pero por otro me tiene muuuuy caliente tu narración… aahhhgg, ayyy que riicooo, dame verga, así, duro papito, reventame la concha… hasta aquí todo me cuadra perfectamente, pero decime, ¿Cómo ibas a saber vos que yo te iba a elegir para el trío?... puuutaaa… que riiicaaa es la verrrrrggaaaa… ayyyy…

TONO: Tenés la pusa hirviendo… ayyy… y como me apretás de rico la verga… ¿Te acordás del día que llegó todo preocupado a tu casa porque no se atrevía a decírselo a nadie? (Yo le moví el culo de arriba para abajo para que entendiera que sí) Casualmente se le cayó una foto de su cartera…

OLGA: Claro, ahí estaban ustedes dos… si seré pendeja… yo muy creativa pensé en vos y se lo dije… tanto que se hizo el enojado… ¡qué hijo de puta!...

TONO: Y hoy de la calentura que tenía lo obligaste a pajearme la verga, esa no te la va a dejar  pasar, te la va a cobrar y muy duro, así que prepárate.

OLGA: Gracias papito por contármelo todo, me has abierto los ojos… y ahora vení, te voy a dar tu premio, dame esa verga y ese culo (Me hinqué y me chupé dos dedos, le mamé la pija y le metí los dedos dentro del culo, se lo puyaba mientras le mamaba la moronga)

TONO: Ayyyy así mamita, asíiii que rico, más, máaas, puyame el culo, méteme tres dedos, que rico más, más fuerte, me vengo, me vengo, yaaaaaaaaaa

Y me llenó la boca de leche mientras su culo apretaba mis tres dedos.

Nos vestimos y salimos dejando a Alex dormido.

Debo confesar que Alex me enseñó los placeres más increíbles del sexo, pero también me humilló hasta el cansancio, lo aguanté todo porque estaba enamorada, hasta que me cansé.

Voy a contarles el día que cogí por última vez con Alex mi ex-novio, para sacármelo de una buena vez por todas de la mente. Si antes me sentía humillada, ahora también era engañada, nunca se confíen de una mujer engañada, mis queridos hombres, la venganza se acerca.

Al día siguiente fuimos a tomar un café con Marta, mi amiga de la U. y le conté todo, como nos gusta a las mujeres, con pelos, poses, mamadas, penetraciones, semen, orgasmos, cachetadas y humillaciones Marta quedó asombradísima:

MARTA: No me gusta decírtelo pero: TE LO DIJE.

OLGA: ¿Qué iba a saber yo que Alex es un maldito?

MARTA: No es necesario ser adivina para saberlo por la forma en que te trataba. Y por lo menos ¿valió la pena el trío? ¿Lo disfrutaste?

OLGA: ¿Por qué me preguntás? ¿Si vos no estabas de acuerdo en que lo hiciera?

MARTA: Ay Olguita, porque aún eres una niña y cuando una entra a ese mundo ya no hay manera de volver atrás.

OLGA: ¿Vos ya hiciste tríos?

MARTA: Empecé a los catorce con un tío y su amigo y luego ya no pude parar, por eso no estaba de acuerdo en que lo hicieras, porque de ahora en adelante, no te va a bastar una sola verga.

OLGA: Pero vos estás casada… ¿Tu marido está de acuerdo en hacer tríos con vos?

MARTA: No, él es un buen hombre, yo llevo una doble vida, en casa soy una esposa fiel y abnegada, pero en la calle soy toda una puta busca vergas.

OLGA: Nunca lo hubiera creído, te ves tan tranquila, tan decente…

MARTA: Así nos vemos todas, pero solo una sabe la vida tormentosa que lleva por dentro cuando te sube la calentura.

OLGA: ...ah… no sabía… estoy sorprendida… ¿Qué hago con Alex?...

MARTA: Lo mejor es darle una lección para que salga de tu vida… déjame pensar… le vas a decir que tenés una amiga que le encantan los tríos y lo demás déjalo de mi parte…

OLGA: ¿Sería capaz de acostarte con Alex, solo por ayudarme?

MARTA: Con Alex y con vos, nos vamos a ver desnudas, nos vamos a mamar las conchas, las tetas y los culos, eso se hace en un trío, niñita.

OLGA: Yo nunca he estado con una mujer.

MARTA: Te va a gustar, no te preocupés.

Por la noche vi a Alex y lo primero que hizo fue sacudirme la cara con un par de bofetadas,

Me dijo que me había aprovechado de su calentura para tocarle la verga a Tono y que se las iba a pagar. Yo le dije que estaba dispuesta a hacer lo que me pidiera con tal de que me perdonara, me dijo:

ALEX: Dame opciones.

OLGA: No sé, lo que vos querrás… ¿Querés repetir el trío con Tono?

ALEX: Ese maricón estará fuera de servicio por algún tiempo, le pegué una buena verguiada y lo mandé al hospital. Dame otras.

OLGA: …no sé… ¿querés que busque otro chavo?

ALEX: ¡Ya sé! Quiero hacer un trío con vos y la Laura.

OLGA: Claro, ella ya tiene  experiencia, pero a Laura ya te la cogiste… ¿No te gustaría que lo hagamos con alguien más… por ejemplo con Marta?

ALEX: ¿Tu amiga de la U? Puta ¿Quién no? Si está re buena la cabrona, pero ¿Querrá?

OLGA: Si la convenzo ¿me perdonas?

ALEX: Ya veremos, primero me las cojo y luego hablamos.

Llamé a Marta y le conté lo fácil que Alex había caído en la trampa, ella me contestó que cuando se trata de sexo todos los hombres son fáciles. También le conté sobre mi miedo de estar con otra mujer y me invitó a pasar el fin de semana con ella en Antigua, ya que su esposo salía de viaje por asuntos de trabajo.

Alex no paraba de llamarme para preguntarme que había dicho Marta, le conté que pasaría con ella el fin de semana y que el domingo por la noche le tendría una respuesta.

Volvió a ser el hombre soñado por cualquier mujer, pero ahora ya traía las alarmas puestas y solo tenía un objetivo: vengarme.

Lo que no sabía era cómo, me daba miedo que Alex fuera a reaccionar tan violentamente que también me fuera a mandar al hospital como a Tono, pero debía confiar en Marta, ella era mayor que yo y con mucha más experiencia para manejar a los hombres.

El viernes fui a ver a Tono y me quedé con la boca abierta al ver su rostro, tenía un ojo hinchado, la cara amoratada y sin un diente. Me contó que sus papás habían puesto una denuncia contra Alex pero éste a través de sobornos había quedado libre, lloramos juntas como nenas maltratadas.

El sábado por la mañana partimos hacia Antigua, nos hospedamos en el hotel Camino Real, yo nunca había estado en un hotel cinco estrellas, era divino, la habitación enorme y decorada con muy buen gusto, las camas eran muy cómodas, en fin, estaba encantada.

Después de almuerzo salimos a recorrer la ciudad colonial, tenía mucho tiempo de no visitarla y me pareció redescubrirla, cabe mencionar que en ningún momento hablamos de Alex, ni del trío, Marta sabía cómo tratar a una buena amiga.

Por la tarde me invitó a salir a la piscina, Marta sacó un biquini rojo y lo puso sobre la cama, yo tenía uno color azul con orilla blanca. Marta se empezó a desnudar sin ningún pudor y yo la miraba con la boca abierta, ella se dio cuenta y me preguntó que qué esperaba para desnudarme, yo estaba nerviosa y lo hice muy tímidamente, nos quedamos desnudas viendo nuestros cuerpos, en la comparación yo salía perdiendo de todas, todas, Marta era mucho más alta que yo, tenía unas grandes tetas bien paradas, una cintura pequeña y unas caderas generosas con unas nalgas redondas y macizas, yo en cambio era delgada, mis tetas eran diminutas en comparación con las de ella y mi culo era la mitad del de ella, lo único era que yo tenía menos cintura.

MARTA: Wow, te ves espectacular, mi niña. Que cuerpo más fino y armonioso tenés.

OLGA: No te burlés, vos sos toda un mujerón.

MARTA: No me estoy burlando Olga, si a tus 17 luces así, a los 25 vas a volver locos a los hombres, aún te queda tiempo para desarrollar ese cuerpecito delicioso que Dios te dio.

Nos pusimos los biquinis y salimos a darnos un chapuzón, las miradas de los hombres iban más al cuerpo tentador de Marta que al mío, pero a mí no me importaba, sabía que estaba con una Diosa.

Por la forma de vestir de Marta, en la U pasaba como una más, pero en traje de baño era irresistible mirarla, hasta las mujeres la volteaban a ver.

Ya dentro de la piscina, me contó que ella venía de un pueblo, de Chinautla, pero que debido a su belleza su esposo, que era ingeniero, la conoció, se enamoró y la sacó para siempre de la pobreza, se casaron y tuvieron una hija, por eso ella entró tarde a la U.

A la hora de la cena:

MARTA: ¿Quieres que hablemos de Alex?

OLGA: Sí ¿Cómo vas con tu plan? Tengo miedo que me mande al hospital como a Tono.

MARTA: Eso no va a pasar, estoy tratando de afinar algunos detalles, pero es mejor que no sepás nada, hasta el final.

OLGA: Gracias Marta, confío plenamente en vos.

MARTA: ¿Querés que hablemos de los placeres de Lesbos? (Yo subí los hombros en señal de ignorancia) Si vamos a hacer un trío hay que hacerlo bien hecho, tenés que aprender a acariciar a otra mujer y dejarte recibir placer, es muy importante para mi plan, Alex debe entregarse a nuestra voluntad para sacarlo de tu vida.

OLGA: Yo estoy dispuesta a todo con tal de ya no verlo, cada vez me da más miedo.

MARTA: Por eso te invité hoy, por si querés experimentar, pero solo si querés, si no, no hay problema.

OLGA: Sí, sí quiero. ¿Con cuántas mujeres has estado?

MARTA: Con cuatro, me inicié con una prima en un balneario, fuimos a cambiarnos y al vernos desnudas nos besamos y tocamos, yo tenía trece y ella veinte, luego nos veíamos en las reuniones familiares y buscábamos cualquier pretexto para encerrarnos y meternos mano. Luego fue con una vecina en Chinautla, ahí ya tenía quince, nos bañábamos juntas y lo hicimos durante casi un año, luego un novio que tuve me debutó en esto de los tríos con una amiga suya y realmente lo disfrute y hace cosa de tres años llegó una niña a ayudarme con mi hija recién nacida y de tanto convivir juntas todo el día paramos en la cama, yo la seduje y la niña aprendió muy bien, cuando mi niña empezó a hablar la despedí por temor a que mi marido se diera cuenta.

OLGA: Vaya que tienes experiencia.

MARTA: ¿Querés que vayamos a la habitación?

OLGA: ¿Por qué no me invitás al bar a tomarnos unos tragos?

MARTA: La niña necesita valor, bien, vamos.

Ella se tomó una botella de vino y yo cinco brandis, mientras tomábamos, charlábamos y me hacía reír con sus ocurrencias, luego bailamos juntas, no sin antes rechazar a varios moscardones, estaba mareada y feliz, hubo un momento especial, resulta que después de beber, ella me pasó un dedo por la boca para quitarme una gota que había quedado sobre mis labios y por impulso chupé su dedo, ella sonrió y nos encaminamos a mi primera vez con una mujer.

Entramos a la habitación, ella entró al baño mientras yo temblaba de la ansiedad, luego entré yo y cuando salí en ropa interior, había encendido la chimenea, habían velas por todos los rincones y sonaba un jazz muy sensual, ella estaba acostada en su cama con un conjunto de lencería rosa que la hacía ver espectacular, me llamó a su cama, me acostó a su lado y me besó tiernamente los labios, poco a poco nuestras lenguas se fueron enrollando, el sabor de su saliva y el rosa de sus labios me encantó, mientras acariciaba mis mejías, su mano fue bajando por mi cuello hasta mis tetas, me las acariciaba sobre la ropa, iba de una a otra con mucha paciencia y sentí un choque eléctrico cuando su lengua se introdujo en mis oídos, esa era una nueva experiencia de placer para mí, yo permanecía con las manos quietas dejándome hacer, luego fue bajando sus manos a mis piernas y su boca volvió a la mía, su mano me acariciaba los muslos, pero no tocaba mi sexo, yo abrí las piernas en señal de que lo hiciera, pero subió de nuevo a mis tetas, luego me dio vuelta, se me subió encima y apoyándose en sus codos, sentí sus tetas en mi espalda, eso hizo que mi sexo empezara a destilar juguitos, luego vino otra caricia nueva, me besaba el cuello y sus lamidas llegaron atrás de mi cabeza, justo donde empieza a crecer el cabello y me convulsioné de gusto, fue bajando su boca por toda mi espalda, sentía sus pezones recorrerme toda, se saltó mi trasero y llegó hasta mis pies, me chupó cada uno de mis diez dedos, esta mujer sí sabía cómo calentarme, volvió por mis piernas y me besó las nalgas, las mordisqueó con mucho amor, luego sentí que me quito el bra y sentada sobre mis nalgas me acariciaba toda la espalda con sus dedos, de manera tan suave que a mí se me enchinó la piel, de pronto se levantó y empezó a bailar

Yo muerta de deseo hice lo mismo, pero ella me devolvió con un gesto, me quedé sentada con las piernas cruzadas viéndola bailar, Marta se acercó contoneado su cuerpo, se subió a la cama y con otro gestó me acostó, quedando mi cuerpo en medio de sus piernas, se fue quitando prenda por prenda hasta que se quedó solo en tanga, luego fue bajando hasta mis caderas y con sus dientes me fue quitando mi calzoncito, luego me tomo de una mano y yo quedé sentada frente a ese escultural cuerpo femenino, por instinto yo hice lo mismo, le fui bajando con los dientes su tanga hasta quedar al descubierto ese chochito con una delicada línea de vellos en su pubis.

No sé en qué momento ya me estaba besando, sentía sus tetas sobre las mías restregándose y el calorcito de su cuca frotándose contra la mía, entonces bajó por mi cuello hasta mis tetas y me los chupaba con mucha ternura, sentí delicioso hasta que mis pezones se pararon, luego siguió por mi ombligo, me besó el interior de mis muslos, mi cuerpo daba pequeños brincos involuntarios de placer puro, cuando menos me lo esperaba siento su lengua rozando mi clítoris, su lengua hurgando mis pliegues y sus dos manos acariciando mis nalgas, de pronto siento como un dedito se hunde dentro de mi culo, mi cuerpo comenzó a vibrar, hasta que llegué a mi primer orgasmo en la boca de una mujer.

Sin darme pausa, me besó los labios con sabor a mí y mis manos se fueron a sus enormes tetas, ese contacto me hizo comprender por qué a los hombres les gusta tanto acariciar tetas, sus pezones cafecitos estaban inmensos, hice los mismo que ella me hizo a mí, primero le metí la lengua en una oreja y ella suspiró, luego bajé por su cuello y lamí sus pezones, que deliciosa sensación, luego bajé hasta su ombligo y sin dudarlo metí mi boca entre sus piernas, le metí la lengua en su gruta y ella me tomó de la cabeza para guiarme, su sabor era exquisito, chupé su clítoris y tomé sus enormes nalgas entre mis manos, ella se dio vuelta y muerta de calentura le metí la lengua dentro del culo mientras le acariciaba el clítoris, ella levantó las nalgas para disfrutar más de mi caricia, le metí dos dedos en la raja, uno en el culo y le mamé el clítoris, Marta gemía y me pedía más, yo apuré mis movimientos hasta que me llenó la boca de sus  jugos.

Al día siguiente yo la veía con ojos de enamorada, ella volvió a ser la buena amiga de siempre, hablamos de la experiencia y le dije que me encantó, Marta me dio algunos detalles de su plan para que se lo comunicara a Alex, ella concluyó diciéndome –No hay quinto malo- refiriéndose a que yo era su quinta amante.

Por la noche llamé a Alex como lo habíamos acordado:

ALEX: ¿Hablaste con Marta?

OLGA: (Ni siquiera me saludó) Sí, y la convencí.

ALEX: ¿Cuándo va a ser la cogida?

OLGA: El viernes a las tres de la tarde.

ALEX: Pero yo salgo a las cinco de la Compañía… bueno, ya veré que excusa le meto al jefe.

OLGA: Marta quiere que sea en un hotel y me dijo que te pidiera que a ella no le gustan las groserías.

ALEX: Me resultó fina, la puta esa, pero a vos nadie me va a decir cómo tratarte.

OLGA: Claro, mi amor, a mí trátame como siempre que para eso soy tu puta.

ALEX: Paso por vos a las seis y vamos a coger.

OLGA: Esta semana no puedo, amor, estamos en parciales hasta el jueves, por eso Marta eligió el viernes.

ALEX: Entonces me voy a ir a coger a la Laura… son bromas, hombre, te estaba chingando.

OLGA: Yo sé, mi amor, vos serías incapaz…

ALEX: Bueno, te mando un mensaje cuando tenga el nombre del hotel. (Y colgó)

 

Fue la semana más lenta de mi vida, casi no podía dormir, me la pasaba sin hambre, las manos me sudaban, sabía que si algo salía mal estaba en juego mi vida.

A las tres en punto de la tarde de ese viernes trece de mayo, entramos Alex y yo a la habitación del Hotel Tikal Futura, Alex pidió una botella de vino para Marta, a petición mía y otra de brandy para nosotros dos, pasaron los minutos y Marta no aparecía ¿sería parte de su estrategia? Alex empezaba a desesperarse, me dijo que la llamara, le puse un mensaje preguntándole que por donde andaba, cuando sonó mi teléfono:

OLGA: ¿Dónde andás?

MARTA: ¿Tenés a Alex cerca?

OLGA: No.

MARTA: Estoy aquí en el lobby, los vi entrar, está re bueno tu Alex, jajaja… decile que voy en camino porque hay mucho tráfico pero en cinco minutos tocó la puerta, dejá que se desespere un poco, los machos aturdidos son presa fácil.

OLGA: Alex está desesperado por verte.

MARTA: Mira, mi niña, cuando yo te diga, te vas a tu casa y empacas ropa para una semana, dile a tu mamá que te volví a invitar a ir a la Antigua, te vas al mismo hotel donde fuimos, ya dejé reservada a tu nombre una habitación con comidas y bebidas incluidas, yo te llamo a la noche para darte instrucciones.

No entendía nada, ¿qué pretendía Marta? ¿Estaría yo en peligro de muerte? Estaba sudando de los nervios.

Le dije a Alex que venía en camino pero que solo tardaría unos cinco minutos, me torció la cara de una bofetada y yo me hice la sumisa sabiendo que era la última vez que este maldito me pegaba, no sé explicar en qué momento pasé del amor al odio, pero hoy lo quería matar.

Llamaron a la puerta y a mí se me salía el corazón de los nervios, Alex veía televisión acostado en la cama y se paró como un resorte e instintivamente se acomodó el pelo.

MARTA: Perdón por el retraso, pero había un tráfico terrible.

OLGA: No te preocupés, tampoco es tan tarde, entrá, te quiero presentar a Alex.

ALEX: Mucho gusto preciosa.

MARTA: Hola, Alex, Olga me ha hablado mucho de ti.

ALEX: Espero que bien.

MARTA: No sabes las cosas que sé de ti. Ya te había visto de lejos cuando ibas por Olga. Eres muy guapo.

ALEX: Aquí la guapa eres tú.

MARTA: No seas descortés, Olga  es una chica muy linda, ya quisieran muchos estar en tu lugar.

ALEX: Sí, está buena, pero tú estás más cogible.

Ahí entraron en una discusión tremenda, Marta le aclaró que no debía usar groserías con ella ni conmigo, sino si daba la media vuelta y se iba, por supuesto Alex estuvo de acuerdo, mientras servía los tragos, Marta me preguntó si estaba segura de hacer el trío.

ALEX: Ella hace lo que yo le diga.

MARTA: Pero se le estoy preguntando a ella.

OLGA: Sí, Marta, yo hago cualquier cosa por complacerlo.

MARTA: Se nota que estás enamorada, bueno, cualquier mujer lo estaría con este hombre tan varonil… pero debes tomar en cuenta que nos vamos a lamer todo el cuerpo, que voy a besar a tu amor, que él me va a penetrar, ¿tienes algún límite, Olguita?

ALEX: Ninguno.

MARTA: Deja que ella conteste, guapo.

OLGA: Ninguno.

MARTA: Pues yo sí tengo uno… me encantaría que los dos fueran mis esclavos, que hicieran todo lo que yo les pida ¿están de acuerdo?

LOS DOS: De acuerdo.

Marta se quitó el abrigo y debajo venía con un conjunto de lencería negra que la hacía lucir muy sexi. Marta puso música y le pidió a Alex que disfrutara del espectáculo que estábamos a punto de darle, me sacó a bailar y poco apoco me fue quitando mi blusita, luego se agachó y me desabrochó mi jeans descolorido y mis tenis, luego me besó la boca, esa boca que tanto placer me había proporcionado y me acarició la espalda con las dos manos, para dejar mis pequeños senos a la vista de los dos, bajó sus manos y me quitó el calzón, quedando completamente desnuda, Alex ya se tocaba el pene por encima del pantalón, Marta me pidió que la desnudara y lo hice igual que ella, el contraste era tentador, yo morena y chiquita y ella blanca como la leche y voluptuosa, me condujo a la cama y le pidió a Alex que solo observara, se acostó boca arriba y me pidió hacer un 69, era delicioso como su lengua hurgaba mi intimidad y yo me comía toda su deliciosa vagina, me tenía al borde del orgasmo cuando siento un dedo meterse en mi ano, exploté.

Nos tomamos unos tragos y Alex seguía vestido pero con una calentura de espanto, se le notaba la verga a punto de explotar.

Marta me pidió que lo desnudara y que le mamara la pija, yo obediente y sumisa lo hice, sabiendo que era la última vez que iba a estar bajo el dominio de este hombre que me había llevado al cielo, pero también me hundió en las profundidades del más horrible de los infiernos.

Marta nos dijo que había una caricia que a ella le encantaba hacerle a sus amantes y me dijo que le metiera un dedo en el culo mientras le mamaba la verga, Alex se opuso, pero ella amenazó con irse y Alex abrió las piernas, yo me chupé el dedo medió y se lo dejé ir dentro del culo con fuerza, se lo puyaba con rabia, Marta se puso detrás de mí y me chupaba el culo cuando sentí sus chorros inundándome la boca.

Hubo otra pausa y más tragos, Alex le pidió a Marta que ya era hora de cogérsela y ella le dijo que también tenía muchas ganas de sentirlo, pero que el plato fuerte quedaba para el final, para ese momento yo me sentía borracha, colérica y caliente, Marta se veía serena y Alex desesperado, ella le pidió que subiera  a la cama y le dijo que lo íbamos a atar, Alex volvió a protestar pero ella lo convenció al decirle que era un juego muy excitante, que le iba a vendar los ojos y que él tendría que adivinar quien se la chupaba, quien lo cabalgaba, en fin, Alex accedió inmediatamente, los atamos de pies y manos y Marta le puso una venda en los ojos. Era indudable que Marta le iba a pagar con su misma moneda por todo lo que yo le había contado.

Me dijo al oído que era hora de irme y así lo hice, llegué a mi casa y afortunadamente mi madre no estaba, así que le dejé una nota con la promesa de llamarla más tarde, llegué a la Antigua, me hospedé y esperé la llamada de Marta, los minutos parecían horas, por la noche sonó mi teléfono y fue muy escueta, solo me dijo que tratara de no salir del hotel y que cada día me daría nuevas instrucciones, así pasé hasta el miércoles que me dijo que ya podía regresar.

Lo primero que hice fue llegar a casa y le llevé unos mantelitos típicos a mi mamá, luego me reuní con Marta y nunca me hubiera imaginado lo que me contó: ella había investigado a Alex, sabía dónde trabajaba, dónde vivía, quienes eran sus amigos, etc. Luego de que yo me fui, ella hizo entrar a un travesti que previamente había contratado, le pidió que le mamara la pija, como si fuera yo, y cuando lo tenía bien caliente, el travesti se lo cogió mientras Marta tomaba fotos y vídeos de su degradación, el travesti estaba bien dotado porque le dejó el culo sangrando, Alex aún amarrado armó un escándalo  tremendo, entonces vino la jugada magistral de Marta, le quitó la venda y le pagó al travesti, éste se fue y ella le enseñó las fotos y vídeos, Alex la amenazó con matarla y ella solo le dijo: -ya veremos- y salió.

Marta mandó ese material pornográfico a sus jefes, padres y amigos y Alex el martes había salido rumbo a Costa Rica con su reputación por los suelos, dicen que trató de suicidarse pero afortunadamente no lo hizo, no hubiera podido vivir tranquila con una muerte sobre mi conciencia.

La amistad con Marta se consolidó y también me enseñó los deliciosos placeres de Lesbos, hasta la fecha seguimos siendo amigas  y algunas veces: AMANTES.


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