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Fecha: 07-May-17 « Anterior | Siguiente » en Bisexuales

Compartiendo piso con mi sobrino IV

Cachopo
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Sigue la orgía que ha surgido gracias a esas fantanticas casualidades que se dan de vez en cuando. A la mañana siguiente una visita inesperada vuelve a sacudir la vida de nuestros personajes... Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
Ashley Madison - Ten una aventura. Infidelidad.

COMPARTIENDO PISO CON MI SOBRINO IV

Aviso del autor: para entender este relato es imprescindible leer el anterior.

Jon y yo seguíamos con las bocas casi juntas apoyados en nuestras sudadas frentes. El ambiente era muy caluroso con cinco cuerpos cachondos en aquel pequeño salón hacían que aquello pareciese un horno. Jon y yo éramos los que más sudábamos haciendo que el pelo de nuestro cuerpo se fuese pegando y se pudiesen distinguir los surcos que recorrían las gotas de sudor formando ríos retorcidos en nuestro pecho y piernas. Tras casi un minuto de un orgasmo bestial Jon reaccionó.

-          Destroza el culo a esta zorra. – Yo solo sonreí y vi como Jon se desplomaba en uno de los sofás con su pollón colgando gordo y con lefa en su capullo.

-          Ben suelta ya el pollón de Kevin y quítate.- Ben casi se asustó, yo creo que ni era consciente de que llevaba 10 min haciendo una suave paja al joven jardinero que en cuanto se distraía llevaba la mano del guiri a su larga y curvado rabo. Jon lo miró serio y Ben bajó la mirada avergonzado.

-          Anda ven aquí, vamos a ver lo macho que es mi tío.

Jon cambió el gesto y sonriendo se golpeó su piernaza para que Ben se sentase con el en el sofá. El irlandés rodeó su cabeza con el brazo y se apoyó sobre el sudadísimo pecho de mi sobrino, su pierna cubierta de pelo pelirrojo se manchaba de la lefa que todavía quedaba en el pollón de Jon pero el irlandés ni se inmuto… incluso se veía que buscaba el roce de su pierna con la polla. Jon le rodeó con su brazo y lo apretó contra el, haciendo que sus cuerpos estuvieran muy pegados.

-          Kevin túmbate en el sofá. – Carmen tras soltarla Jon estaba de rodillas en el suelo con el culo boqueando como un pez y soltando lefa. – Tu zorrita no tienes descanso. – La cogí como si no pesase nada y la senté en el pollón del peruano, que me miraba con vicio y admiración.

-          Así zorra, ahora veras lo que es bueno…

-          No… dejarme descansar un poco. – Kevin retorció los abultados pezones de la joven. Se veía que le gustaba currárselos, yo no los recordaba tan grandes cuando la follamos en mi antigua casa.

-          Así gime zorra, que ahora va el plato principal. – Me acomodé en el sofá sobre los dos jóvenes, apoyé mi mano sobre Carmen que cayó hacia delante y empezó a besar a Kevin dejando el culo preparado para que mi pollón lo atravesase.

-          Joder, Ben has visto como le he dejado el culo de abierto… - Jon acariciaba la pierna de Ben y su polla volvía a estar tiesa. Ben acariciaba el pecho de mi sobrino con una complicidad que no hubiesen imaginado hace una semana. – Tío destrózala… a ver lo que aguanta.

-          Tranquilo sobrino, que todavía queda mucha noche. – Dicho esto clave mi pollón en el culito de Carmen… despacio pero sin pausa.

-          Dios… es enorme… estoy muy llena… me rompéis…

-          Zorra no muerdas. – Kevin dio una torta a Carmen que le había mordido el labio debido al dolor de sentir mi pollón abrirla hasta límites nuevos.

-          Tranquilos… aguanta puta… - Una fuerte nalgada en el manoseado culo de la joven hizo que los dos se volviesen a centrar en el placer que nos estábamos provocando todos. – Quieres que la saque zorra?

-          Noooo… no la saque Sr Ocaña. Dios… voy a explotar… joder.

Empecé a follármela a saco, Kevin intentaba moverse pero  con el peso de los dos casi no podía. Eso sí, su polla estaba más dura que nunca. Me la folle despacio, fuerte, sacándola toda y volviéndosela a clavar muy fuerte. Ese culo ya admitía todo, estaba rojo y abierto, la lefa de Jon se había vuelto una espesa lefa que hacía un gracioso ruido de chapoteo cuando la clavaba rápido y que rodeaba la base de mi brillante polla. Seguí cambiando de ritmo durante un buen rato, en el que solo se escuchaban jadeos e insultos a la zorra de Carmen a cual más escandaloso.

-          Joder tío… como aguantas tanto… esa zorra ya se ha corrido otras dos veces. – La polla de Jon estaba a tope y fijo que estaba deseando unirse.

-          Jajaja… esto lo da la experiencia chaval. Y eso que con el gustazo que me da sentir la polla de Kevin  me cuesta aguantar.

-          Pufff ni que lo diga Sr. Ocaña, no sé como aguanto sin correrme, su capullo roza con el mío cada vez que la mete hasta el fondo en esta zorra. Lo sientes zorrita… - Carmen estaba gimiendo como una autómata, con los ojos cerrados. – No puede ni hablar – Kevin se rio entre jadeos ya que empecé a follarla a toda máquina y sentía mi capullo rozar con su pollón.

-          Quieres que la preñemos ya sobrino?

-          Si tío… preñarla ya, que yo ya quiero jugar otra vez. Quiero perder la apuesta. – Nos miramos sonriendo sabiendo ambos lo que significaba aquello.

-          Venga Kevin… preña a esta puta a ver si tenéis una peruanita tetuda…

La follada se descontroló, Kevin se movía como podía y en un minuto los dos estallamos casi a la vez llenando su coño y su culo por partes iguales. Yo caí sentado en el sofá del esfuerzo realizado en aquella incómoda posición. Kevin tuvo que quitar sus piernas para que no se las aplastasen empujando a Carmen que calló suavemente al suelo jadeando casi inmóvil, su culo y su coño muy enrojecido hacían que la lefa se viese blanquísima. Kevin se acomodó a mi lado y estiró las piernas abriéndolas dejando su pollón y sus huevos llenos de lefa tanto suya como mía y de Jon, ya que Carmen tenía el culo tan abierto que no podía contener nuestras descargas.

-          Zorra que haces ahí tirada, ya sabes lo que hay que hacer…

-          Si señor… - la chica parecía agotada pero reacciono con una sonrisa morbosa dirigiéndose a limpiar la polla y lo huevos del jardinero.

-          Que haces… - Otra hostia, esta más fuerte le quitó la sonrisa. – Van a pensar que no se educarte. Primero al Sr. Ocaña. - Yo sonreí viendo como esa niña pija era la puta de un simple jardinero.

-          Ya no se la folla su hermanito?

-          Que va Sr. Ocaña… resultó ser otra putita igual que la hermana.

-          Jajaja… también te follas a su hermano?

-          Si… su mujer resultó pillarle gusto a eso de mirar como follan los demás.

-          Seguro que se pone en plan mandona a decirte lo que tienes que hacer.

-          Si Sr… como lo sabe?

-          Intuición.

Carmen se afanaba en limpiar mi rabo y mis huevos que estaban llenos de espesa y reseca leche de Jon. Jon y Ben cuchicheaban mirando el culo de la joven que no dejaba de soltar leche.

-          Ben, quieres sentir la lefa de mi tío en tu polla? – Ben no contestaba, estaba concentrado en ver cómo salía más y más lefa. – No seas tímido. – Jon volvía a tener la cara de cabrón que solo aparecía cuando está tan cachondo que no se controla.

-          Si…

-          Pues mete tu polla en es culito… sin miedo… esta superabierto.

Jon se levantó y con el hizo levantarse a Ben, a su lado el irlandés parecía un adolescente frágil pero su polla miraba al techo sin que nadie la tocase desde hacía una hora. Hizo que Carmen levantase las caderas mientras esta se afanaba en limpiar los huevos llenos de lefa de Kevin.

-          Métela. – Ben obedecía… tuvo que bajar su dura polla acomodándola en la entrada del culazo de la joven. – Así… está caliente.

-          Fuuuuck… Hay mucha leche.

-          Mi tío que es una vaca lechera el cabrón. – Jon me miraba sonriendo. – Me ha dicho mi tío que te gusta limpiar…

Ben dejó de mirar su polla entrando en el culito de Carmen para mirarme, yo le mantuve la mirada y el solo aguantó un par de segundos. Volvió a mirar su rabo que metía y sacaba lleno de mi lefa en ese culo tan abierto que no le debía dar mucho placer. Pero el placer de Ben no era el culo de Carmen, era sentirse dominado por un macho como Jon.

-          Te gusta limpiar… por eso lo haces? – Insistió Jon.

-          Si… me gusta que estéis cómodos.

-          Y porque no limpiabas para mi antes de que llegase mi tío. – El lado cabrón que Jon tenía dentro estaba floreciendo… y yo iba a ayudar a que saliese a la luz.

-          No se… bueno…

-          Tranquilo Ben, somos colegas… Pero me gustaría que también limpiases para mí.

-          Si claro… lo haré. – Respondió el irlandés con ansia.

-          Te veo con ganas… y porque no empezamos ahora. Límpiame el sobaco. – Jon levantó el brazo dejando un sobaco cuyo abundante pelo estaba empapado de sudor.

-          Pero… - La polla de Ben se salió del culo del Carmen y golpeo su estomago. Jon lo tomo y apuntó otra vez al culo de la joven.

-          Lámelo.

Ben dudo un momento y se lanzó a lamer el sobaco de mi sobrino… con grandes lametazos lentos, disfrutando cada instante. La polla de Jon soltaba precum como al principio de la noche, sin interrupción formando un hijo que caía al suelo. Ver a esos dos jóvenes cerdeando nos tenía a Kevin y a mi extasiados. Kevin fue a buscar mi pollón que agarraba en ese momento Carmen y se la arrebató para sobármela y apretarla viendo como mi capullo se hinchaba más si cabe. Nadie decía nada, solo se escuchaba a Jon gemir y las lamidas de Ben que explotó en el culo de Carmen sin casi moverse cayendo sobre el pecho de Jon que lo atrajo hacia el.

-          Ufff lo has hecho muy bien colega… mira como sale lefa del culo de esta zorra. Te has corrido pero bien. – Ben avergonzado no decía nada. – Te ha gustado?

-          Si, gracias. – prácticamente sus palabras fueron un suspiro.

-          Ahora nos toca cumplir lo apostado… pero ese culo está que da asco.

-          Eso se puede arreglar. – Miré cómplice a mi sobrino.

-          Ben… podrías limpiar ese culito para tu colega? – Volvió a decir Jon con ese tono paternal que tanto le gustaba a Ben.

-          Si…

-          Pues venga hazlo. – Jon se sentó en el sofá para tener mejor perspectiva de la imagen.

Ben se arrodilló y se puso a comer con ansias el culo bien abierto y lleno de lefa de Carmen, la cual volvió a gemir ante el estimulo y el ansia del irlandés. Yo me levanté y me puse al lado de joven con una rodilla apoyada en el suelo. Le empecé a hablar al oído. Vi que mi sobrino miraba fijamente el blanco y terso culo del irlandés. Era precioso, blanco como su cuerpo sin marcas del sol, su ojete rosado estaba rodeado por una ligera pelusa anaranjada. Ese culo virgen llamaba a Jon de manera subliminal, pidiéndole que le desvirgase.

-          Está rica nuestra leche? – Ben me miró de reojo y siguió comiendo buscando en cada recoveco de ese abierto culo.

-          Si señor… - Ben bufaba más que hablar.

-          Te gusta, puedes distinguir el gusto de la dulce lefa de Jon y la mía más amarga, verdad?

-          Siii…

-          Sabes que Jon no te quita ojo del culito? – Susurré para que solo el y yo lo escuchásemos. Ben me miró sorprendido, pero no dejó su trabajo. – Sácalo para que lo vea. - Ben dudo, pero mi mirada no dejaba dudas, arqueo la espalda y mostró más su culo haciendo que Jon se recolocase en el sofá como un tigre enjaulado.

Estuvo así un rato, lamiendo y moviendo el culo que tenía hipnotizado a mi sobrino. Si hubiese querido esa misma noche Jon le hubiese destrozado el culo a su colega, pero tenía una apuesta que ganar. El sol ya entraba fuerte por la ventana, debíamos llevas más de dos horas follando, y yo ya me notaba con ganas de catre debido a la borrachera que teníamos y que ya estaba dejando de hacer efecto dejando paso al cansancio.

-          Carmen, ven, siéntate en mi rabo, que ahora vas a ver que son dos Ocaña dentro de una zorra. – Carmen iba a quejarse, estaba agotada, llevaba varios orgasmos y su culo estaba en el límite pidiendo un descanso. Kevin evitó con su mirada que la joven rechistase.

-          Creo que voy a perder la apuesta, no tío?

-          Por supuesto, yo siempre gano. – Dije viendo como Carmen se sentaba en mi pollón con gestos de dolor.

-          Dios… como es tan grande.

-          Pues ahora va la mía, que es más corta pero igual de gorda… nunca vas a estar tan llena.

Carmen se echó sobre mi pecho buscando mi boca a la que le costaba llegar debido a la diferencia de altura. Jon al verlo la cogió del pelo fuertemente y tiró de su cabeza hacia atrás a la vez que le clavaba su pollón sin ningún tipo de cuidado. El grito de la joven corto y agudo asustó a Ben que ya estaba sobando la polla de Kevin que nunca perdía la dureza.

-          Te piensas que mi tío besa zorras como tú. Serás puta… – Jon la soltó con desprecio y ambos empezamos a follarla sin control, sería corto pero queríamos romperla en dos.

-          Parad, parad… - Carmen gemía y sollozaba destrozada de dolor y placer por nuestras enormes pollas.

-          Joder que presión… la vamos a romper.

-          Pufff tío como siento tu polla, está ardiendo.

El ritmo siguió hasta que los dos nos corrimos como animales… gritando e insultando, la vecina empezó a golpear la pared y decirnos de todo, pero eso nos dio más razones para gritar como cabrones. Jon estaba descontrolado. Salió del culo del Carmen y la empujó al suelo, ante las risas de Kevin, y se tumbo encima mío.

-          Joder tío, te quiero… eres el mejor. – No dijo más, sentía su peso, su calor, su sudor, su respiración en mi cuello. Ese era el mejor momento de la noche.

Estuvimos así unos minutos, escuchando a la vecina decir algo inteligible y ponernos la misa de La 2 a todo volumen. A pesar de lo a gusto que estaba eso me hizo reaccionar y decidir que lo mejor sería irnos a la habitación donde hubiese menos ruido.

-          Venga Jon, vamos a la cama, ya me encargaré de la zorra de tu vecina un día de estos. – Jon de mala gana se levantó me ayudo a levantarme del sofá.

-          Vosotros dormir en la habitación de Ben o seguir follando, aunque creo que esta zorra no puede más. – Dije dando una patadita a Carmen en la cadera que se sobaba el coño suavemente para calmar el dolor provocado por mi follada. – Kevin, apunta tu móvil en ese block, y con el guiri haz lo que quieras.

-          Eso ni de coña!! – Jon pareció despertar y me miró cabreado. – Ben se viene a nuestro cuarto. – Yo solo sonreí ante la reacción de mi sobrino y lo cogí del hombro para que viniese al cuarto. Jon miró desafiante a Kevin y Ben se levantó y nos siguió a un metro de distancia.

Al llegar a cuarto yo me despatarré en la cama y Jon se acomodó encima de mi pecho como cada noche. Cogió una almohada y la lanzó a los pies de la cama.

-          Tú puedes dormir en el suelo. – Ben obedeció y se tiró en el suelo sin rechistar. A los treinta segundos podía escuchar el ligero ronquido de mi sobrino sobre mi pecho.

La casa por fin estaba en calma, aunque la ropa tirada por el salón y un fuerte olor a sexo, esa mezcla de olor a lefa y sudor que todos reconocemos cuando entramos en una habitación, recordaban que hacía unas pocas horas aquello había sido una verdadera orgía donde el morbo desbordaba por todos lados. Todos dormíamos, Kevin y Carmen en la cama de Ben, Jon abrazado a mi pecho y Ben en el suelo con la única comodidad de una almohada. Un portazo rompió la paz de la casa haciendo que Jon y Ben se sobresaltasen.

-          Joder… que es eso? Será Naia? – Jon tenía cara de susto pensando que su novia lo pillaría en una situación todavía más comprometedora que la del día anterior.

-          QUE COÑO HA PASADO AQUÍ!!! – Una voz de hombre le sacó de dudas pero Jon hubiese preferido que fuera su novia. La puerta de la habitación se abrió sin que le diese tiempo a moverse.

-          Papá… - Jon se levantó de mi pecho. Estábamos sudados y nuestros rabos llenos de lefa seca de la última follada.

-          Jon, que coño… que ha pasado aquí… que hace Ben durmiendo en el suelo? – La cabecilla de Ben asomaba a los pies de la cama, como un niño que quiere ver sin ser visto.

-          Buenos días Iñaki. – Yo me mantenía tranquilo, sabía que en algún momento esto pasaría, aunque no pensé que sería hoy.

-          Buenos días… no me jodas Ángel, quiero que me expliques que ha pasado aquí. – Iñaki, el padre de Jon, seguía gritando aunque ahora sin que se enterase toda España.

-          Nada papá, no ha pasado nada. Dios que resaca tengo, habla más bajo.

-          No ha pasado nada Iñaki, han venido unos amigos a dormir y Ben amablemente les ha dejado su cuarto. – Contesté con naturalidad desperezándome.

-          Vosotros pensáis que soy gilipollas? Y toda la ropa que hay tirada en el salón?

-          Los chicos son muy desordenados. Y llegamos muy borrachos, y a Kevin le entraron las prisas y se pusieron a follar en el salón. Verdad Kevin?

-          Eh… si, Sr. Ocaña. – El jardinero se rascaba los huevos en la puerta de la habitación con cara de sorprendido. En el salón se escuchaba a Carmen revolver entre las cosas y llamar a Kevin por lo bajo.

-          Quienes son estos?

-          Unos amigos, ya te lo dije. – Jon y Ben no decían nada. Ben se levantó y se fue a su cuarto correteando en pelotas seguido de Kevin. Jon los vio y se inquieto.

-          Jon, vete a desayunar con Ben y Kevin que tu padre y yo tenemos que hablar. – Jon se levantó y se dispuso a irse.

-          Donde te crees que vas? – Jon me miró pidiendo ayuda y yo solo asentí, dándole vía libre para que se fuera. – En una semana obedeces más a tu tío que a mí?

-          Jon vete… luego hablamos. Iñaki tranquilízate y habla bajo que estoy resacoso, no sé que mierdas beben ahora los jóvenes. Hasta el DYC da menos resaca.

Cuando sentí la puerta de la calle cerrarse me levanté de la cama desnudo con mi gran polla colgando fui directamente al baño a vaciar la vejiga. Un torrente de meo oscuro caía potente en la loza, un fuerte olor inundó la estancia. Mi hermano me miraba concentrado en ese meo y en mi gran polla que se había puesto morcillona. Cuando vio mi media sonrisa intentó disimular y volvió al ataque.

-          Bueno, ahora me vas a decir que ha pasado?

-          Ya te lo he contado. Se puede saber qué coño haces aquí?

-          Ángel te conozco y no soy gilipollas. Me ha llamado la vecina de 80 años histérica porque había una orgía en mi casa y que llevabais horas haciendo ruidos obscenos.

-          Bueno, y si ya te lo ha contado la vecina me quieres responder que haces aquí?

-          Pero tu lo ves normal… - Grito mi hermano.

-          Iñaki… no grites. – Yo seguía en bolas en la cocina, e intentaba que las neuronas supervivientes de la noche anterior se organizasen y consiguiesen que hiciese un triste café bien cargado.

-          Ángel… no vas a intentar justificarte… que ha pasado?

-          Quieres saberlo con pelos y señales, posturas etcetera… o solo el numero de lefadas de cada uno?

-          Te has follado a Jon, maricón hijodeputa? – Me dijo cogiéndome del brazo con rabia.

Mi hermano era parecido a mí, moreno de ojos azules y bien proporcionado, pero medía solo 180, y su cuerpo fibrado a pesar de los 45 años no tenía comparación con el mío. Su gesto de rabia liberó un resorte en mi interior y en un rápido movimiento lo cogí del cuello y lo estampé contra la pared con rabia apretando hasta que la cara se le puso roja.

-          No te equivoques Iñaki, no aceptaré que me hables así. Aquí el único marica eres tú. – Le dije casi escupiendo en su cara.

-          Y tu… - Consiguió decir a duras penas.

-          No Iñaki… sabes perfectamente que el único culo de macho que me follado es el tuyo, y no fue decisión mía. – Aflojé mi presa y seguí preparando la cafetera tranquilamente.

-          Y entonces porque me dijo Naia que Jon era marica y no quería volver a verlo.

-          Has hablado con esa niñata?

-          Si, Jon no cogía el móvil y la llamé esta mañana. Porque dice que Jon es marica…

-          Nos pilló haciéndonos unas pajas en el baño.

-          Sabes que… no te creo. Fijo que te estás follando a Jon y ese puto guiri de mierda. Es tu perro, verdad?

-          Ben no es el perro de nadie. – De momento, pensé aunque preferí no apostillarlo.

-          Mira Iñaki, solo me he follado a la zorra que ha salido corriendo hace un rato. Bueno, yo y todos… cuatro contra uno. Como tú en tus mejores tiempos.

-          Serás hijo de puta… - Iñaki me miró cargado de ira.

-          Eso os dedicáis a explicar a Jon y a todo el que se pone delante, verdad? que soy un hijo de puta. Esa es la explicación para todo, y tus secretos Iñaki… y los de tu mujer… esos no cuentan?

-          Cállate… Por fin que te eché de mi vida, no sé porque has vuelto.

-          Me fui de tu vida para salvar tu matrimonio, y ahora que vuelvo a tener a Jon a mi lado no puedo haberme arrepentido más.

-          Quiero que te vayas. Te pago una casa, pero vete de aquí. – Lo fui arrinconando contra la pared quedando otra vez frente a frente.

-          Eso no te lo crees ni tú. No pienso irme de mi casa.

-          Es la casa de nuestros padres.

-          Es mía, me la merezco por todos los putos favores que he hecho a esta familia. Tapando mierdas y quedando como un hijoputa.

-          Naciste para eso…

-          No te lo voy a negar. Se me da de miedo… Y tú naciste para lo que naciste y has sido la desgracia para todos. Mira qué pasa cuando nos juntamos. – Apreté su polla gorda como todos los varones de la familia aunque solo de 17 cm. Mi polla también estaba dura y babeando. – Solo de olernos mira como estamos los dos. – Iñaki se quedó mirando mi polla sin hablar, su mano tuvo intención de agarrarla, pero pudo más su fuerza de voluntad y se escabulló alejándose de mí.

-          No me hagas esto Ángel.

-          Yo no hago nada, eres tu el que ha venido a esta casa a gritarme como un loco.

-          No quiero que conviertas a Jon en lo que tú eres.

-          Y en qué quieres que se convierta, en lo que eres tú Iñaki… un infeliz.

-          No… no quiero que se parezca a nadie de nuestra familia.

-          Jon es como yo, y lo descubrirá tarde o temprano. – Esta vez el que gritaba era yo.

-          Tengo que marcharme.

-          Si será lo mejor. – Me serví una taza de café bien cargada y me fui al salón. – Deja la copia de las llaves antes de irte. – Iñaki me miró con odio otra vez pero me obedeció.


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