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Fecha: 14-May-17 « Anterior | Siguiente » en Orgías

Primeras experiencias (2)

adondeabrasado
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En mi 18 cumpleaños, invito a compañeros (Agradeceré los comentarios de chicas y chicos ya que me animan a escribir y mejorar la narración) Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

PRIMERAS EXPERIENCIAS (2)

El día de mi cumpleaños lo pase estupendo con Boris y Daniel. Para eso soy su mejor amiga.

El sábado de la semana en que cumplí mis 18 años, daba una fiesta, en el chalet de mis padres, para los compañeros de estudios más allegados. Al ser mes de vacaciones para estudiantes, algunos de ellos estaban lejos de Madrid y no podía contar con ellos.

Berta, Tania, Oscar y Julio habían confirmado su asistencia. La fiesta era por la tarde, a partir de las 6, e incluiría un brunch (merienda-cena, para que nos entendamos). Les advertí que trajeran bañador si querían darse un chapuzón en la piscina.

Para variar, mis padres tienen trabajo y no estarán en todo el fin de semana. ¡Mejor!, así estamos más libres.

Por la mañana me llamó Berta. No podía venir porque había surgido algo y tenía que salir de viaje.

A Tania la trajeron sus padres en coche. Habíamos quedado en que dormiría aquí y la recogerían al día siguiente por la tarde. Que en mi casa se quede alguien a dormir no es un problema. Siempre hay dos habitaciones libres con camas grandes y mis padres no ponen impedimento. Por su trabajo están tanto tiempo fuera que creo que se sienten culpables y prácticamente me dejan hacer lo que quiero.

Tania conoce la casa, ya se ha quedado a dormir otras veces. Le digo que su habitación es la de siempre, que suba las cosas y se ponga el bañador. No tarda en bajar con un bikini en color azul. Le queda muy elegante. Tiene un bonito cuerpo y una preciosa cara inocente, creo que reflejo de su mentalidad.

Esperando a los demás se tumba en una hamaca a tomar el sol, boca arriba, al lado de la piscina. Con una rodilla doblada, la braga de su bikini deja una pequeña abertura que casi invita a meter la mano por ella y palpar sus interioridades.

Oscar y Julio llegan juntos un poco más tarde. Han venido en el autobús que llega hasta la urbanización.

Es la primera vez que vienen así que les hago un pequeño recorrido para que conozcan todo. Les indico que al otro lado está la piscina y entramos en el chalet.

Hago una rápida descripción. Planta baja:

-          Este es el salón, allí la cocina, hay tenéis un baño, por esa puerta se baja a la bodega y el gimnasio y por esa otra se va a la piscina. Ese es el ascensor que sube a los dormitorios o baja al gimnasio.

Subimos a la planta superior en el ascensor, es muy grande y lo contemplan como maravillados:

-          Esa es mi habitación,… la de mis padres,… esta de invitados es la de Tania y esta la podéis usar vosotros para cambiaros. Todas las habitaciones tienen su baño propio.

-          Poneros el bañador que yo también me voy a cambiar y nos vemos en la piscina.

                Me voy a mi habitación. Elijo un bikini blanco. La parte inferior con lazos en los laterales de mi cintura. La parte superior, con un lazo atrás. Comparado con el que me puse el día de mi cumpleaños, es un bikini de monja. Mi cuerpo bronceado permite ver las marcas más claras dejadas por el sol, debido a la forma de otros bikinis

Bajo a la piscina. Allí están Oscar y Julio hablando con Tania. Llevan bañadores tipo slip. Una rápida observación me permite apreciar que están bien dotados. Están bebiendo cerveza. El brunch está preparado al lado de la piscina y han picoteado algo. Me sirvo una cerveza fría. Con el calor apetece.

Hablamos de los estudios mientras apuramos la refrescante cerveza.

Oscar propone que nos bañemos en la piscina.  No tardamos en estar en el agua.

Julio ha cogido una pelota de goma que estaba por ahí.

-          ¿Jugamos a algo? – propone.

-          ¿A qué?- pregunto intrigada.

-          Podemos hacer 2 equipos e intentar llegar con la pelota al extremo opuesto. O mejor, si tienes un flotador, hacer canasta en él.

-          ¡Buena idea! Voy a buscar uno – le contesto.

Regreso con dos flotadores que Oscar y Julio se encargan de inflar soplando con sus bocas. Me gusta como hinchan los pectorales y encogen el estómago para tomar aire y posteriormente soltarlo.

Miro a Tania que hasta ahora no ha dicho nada.

-          Bueno… – dice como de mala gana – pero los equipos tienen que ser mixtos, o nos van a dar una paliza.

Formamos equipos: Tania y Julio, contra Oscar y yo.

Cada equipo toma posiciones a un lado de la piscina, con un flotador detrás. El equipo que lleva la pelota tiene que encestarla en el flotador contrario. Similar al baloncesto pero en el agua. Un punto por canasta.

El juego es más complicado de lo que parece. Los chicos, buscando el punto débil del equipo contrario, o quizás con otras intenciones, se encargan de cubrirnos a las chicas.

La pelota de plástico no es muy manejable. Es fácil que se escape de las manos. Cuando se lanza pierde impulso rápidamente y no se controla bien la dirección. El que defiende se tiene que aproximar al contrincante para intentar capturarla.

En los primeros puntos los chicos se comportan como caballeros y el marcador va muy igualado.

Nos pasamos un buen rato jugando. El juego se va calentando, se vuelve más brusco y los chicos toman más confianza.

Mi compañero Oscar ha interceptado a Tania y desentendiéndose del balón la hunde en el agua unos instantes. Poco después reaparece, roja como un tomate. ¿Será por la inmersión inesperada o habrá pasado alguna otra cosa? – me pregunto. Tania mira a Oscar y le da un manotazo:

-          ¡Idiota! -  le grita enfadada.

En una jugada he conseguido sobrepasar a Julio y cuando pensaba que me escapaba, me  abraza por la cintura impidiendo que me marche. Estiro los dos brazos, alejándolos, para no perder la pelota. Julio con una mano intenta quitármela, con la otra me aprieta del vientre acercándome a él. Mi culo pegado a su pene. Me agito para soltarme pero solo consigo notar una mayor presión por su parte… y algo cada vez más duro en mis nalgas. … y me gusta. Al final consigo enviar la pelota a Oscar y Julio me suelta despacio. No sé si defraudado por no conseguir la pelota o porque le da pereza soltarme.

La siguiente partida yo le provoco un poco. Incluso me retraso para darle la oportunidad de alcanzarme. Esta vez la mano alrededor de mis pechos y me los aprieta con su brazo. Me muevo para zafarme pero no puedo. Me defiendo con las mismas armas: llevo una mano atrás, busco su entrepierna, le agarro el pene y lo aprieto. Me suelta de inmediato. Creo que le he sorprendido. Me rio para quitarle tensión al asunto.

-          ¡Ah! - vuelvo a reírme - ¡Donde las dan, las toman! - le digo en clave que él y yo entendemos. Los demás no han apreciado nada. Todo ha sido bajo el agua.

Intento adivinar en cada jugada lo que Oscar le hace a Tania. Tania es muy cohibida, creo que le hace algo similar a lo que Julio hace conmigo. Sus quejas han ido perdiendo fuerza. Tras alguna disputa he visto como Tania mira a Oscar como avergonzada y le suelta un manotazo cada vez con menos convicción. No me extrañaría que le haya metido mano. Al amparo del agua y del juego, se pueden justificar muchas cosas.

Julio lleva el balón. Me planto delante para evitar que pase, mi mano izquierda sobre su pecho, intento detenerlo. Agito la otra mano por delante de él para que no pase el balón a Tania. Tiene el balón en alto, cogido con las dos manos y no lo alcanzo. Me empuja con su cuerpo, es más fuerte que yo y no puedo pararlo. Hay que cambiar de táctica. Bajo la mano, agarro su bañador y tiro hacia abajo. Sé que se le sale el pene del bañador. No se lo esperaba. Suelta el balón, lo agarro y huyo con él.

En la siguiente jugada, me devuelve la jugarreta. Cuando huyo, una vez sobrepasado, me coge de una pierna y con la otra mano, directamente en mi coño, me da un apretón con su certero pulgar colocado en mi ano. La tela del bikini se ha metido por mi raja. Al final me roba la pelota. Lo peor, aguantar su irónica sonrisa vengativa.

El juego prosigue cada vez más inhibido. No hay jugada en que no nos toquemos alguna parte sensible. Con él lo tengo muy fácil. Cada vez hay más de dónde agarrar. Tampoco se resiste mucho. A veces, defiende pellizcándome un pezón y manteniendo la presión hasta que me quita la pelota o consigo lanzarla.

Me lo estoy pasando en grande pero se nos empiezan a arrugar las manos por el tiempo en el agua. Tania propone acabar y decidimos salir. Los chicos permanecen un poco más en la piscina. Como ya conozco la situación, creo que lo hacen para rebajar los símbolos evidentes de excitación.

Tania y yo nos secamos. Quiero ir al baño. Tania me acompaña.

-          ¡Joder con Oscar!- me dice Tania -  Me ha metido mano por todas partes.

-          No te preocupes, Julio me ha hecho igual - le digo.

-          ¿También te ha metido los dedos? – pregunta.

-          ¿No me digas? - exclamo - A mí casi. No he tenido suerte. Sólo me ha manoseado las tetas, el culo y el chichi. ¿Te ha gustado?

-          Me da mucha vergüenza pero sí, me ha gustado. Me he puesto muy cachonda. Al final he dicho de salir porque casi me corro.

Volvemos a la piscina. Los chicos ya han salido del agua y están bebiendo cerveza. Hablan animadamente y al vernos venir se callan. Imagino que estaban comentando las mejores jugadas del partido. Miro sus bañadores y compruebo que aún queda alguna muestra de excitación.

Llaman a la puerta. No sé quién podrá ser. No espero a nadie.

Son Boris y Daniel. No era extraño que aparezcan sin avisar. A veces yo también me presento así en sus casas.

-          Venimos a bañarnos - dice Boris.

-          Estoy con unos amigos, pasar y os los presento. – les digo.

Hago las presentaciones. Enseguida hablan entre ellos y parece que congenian.

Noto que a Tania le han caído bien Boris y Daniel y mantienen una animada conversación...

Tania y yo nos tumbamos en las hamacas a tomar el sol.

Los chicos se han vuelto a meter en la piscina y juegan al mismo juego que antes. No parece tan divertido.

Cierro los ojos y recuerdo la tarde de mi cumpleaños con Boris y Daniel. Bonitos recuerdos.

…..

Cae la tarde sin darnos cuenta. El sol empieza a esconderse. Propongo ver una película. Me he bajado de internet una nueva película de miedo que tengo en una llave usb. Los chicos se apuntan encantados. No la han visto todavía.

Bajo el nivel de luz general hasta quedar todo en penumbra. Es importante para ver una película de este tipo. En el salón hay tres sofás distribuidos en forma de U. La televisión enfrente del que está en el centro. Nos sentamos en los sofás. Julio y Oscar conmigo, en el de la derecha, uno a cada lado. Tania está el central, enfrente de la televisión, rodeada de Boris y Daniel. Muy caballerosos, los chicos quieren protegernos del terror.

Acaba la película. Es muy tarde. Oscar y Julio se dan cuenta de que han perdido el último autobús que les puede llevar de regreso.

-  ¡No hay problemas, quedaros a dormir aquí!, Hay camas – les digo.

                Aceptan encantados.

Tania y yo estamos solas en la cocina. Vamos a preparar unos cocteles, con una receta que ella sabe, para todos.

- ¿Qué te han parecido Boris y Daniel? – le pregunto.

                - Están como un tren. Me han caído muy bien. ¡Ya me gustaría follármelos! – me responde.

Le cuento lo que hice el día de mi cumpleaños con los dos. Escucha asombrada con la boca abierta.

-  Si quieres tirártelos, lo harán encantados. Además tienen buenas herramientas.

- ¡No me atrevo! ¡Ya he pasado hoy bastante vergüenza en la piscina con Oscar!

- Tengo un plan. Tú dices que te sientes un poco mareada y te vas a la cama y luego les convenzo para que suban y te echen un polvo.

- ¡No, no! ¡Ni se te ocurra! No seas mala. Si aparecen me muero de vergüenza…

Los cocteles están preparados. Los llevamos al salón.

Sentados en los sofás hablamos y apuramos las bebidas. Rellenamos varias veces los vasos. El coctel está estupendo.

Una música relajante suena de fondo. La conversación varía de un tema a otro y las copas se vacían y rellenan constantemente.

Tania, aparentemente, se está quedando adormilada. La observo, y me devuelve una mirada cómplice. ¡Quiere seguir mi plan!

Pasado un tiempo, Tania está recostada en el sofá. Se hace la dormida. Con una mano en su hombro, la agito para que despierte, pero es muy buena actriz y ni se inmuta.

- Está dormida. Me parece que se ha pasado con el coctel. ¡Chicos, ayudarme a llevarla a su habitación!

Los cuatro colaboran. Oscar y Julio, cada uno toma un brazo y lo pone alrededor de su cuello. Boris y Daniel la cogen cada uno de una pierna. No les cuesta mucho trasportarla. Tania murmura algo ininteligible.  ¡Qué buena actriz! - pienso. Subimos todos en el ascensor.

Llegamos a su habitación y la dejan con suavidad en la gran cama. Tania sigue actuando y se hace la dormida. Está con los brazos en cruz y las piernas abiertas.

Bajamos al salón. Allí conversamos. Para llevar a cabo el plan, dirijo la conversación a temas sexuales.

-¿Qué es lo que más os gustaría hacer sexualmente?

Boris se anima:

-¡En estos momentos, tirarme a Tania! Se ha quedado despatarrada en la cama y casi era una invitación a echarle un polvo.

Todos confirman que también le gustaría hacerlo. La conversación se anima y cada uno narra su fantasía. Les cuento la confidencia de Tania para convencerlos de subir a su habitación y cumplir el deseo de ella. Les advierto que como le da vergüenza hemos convenido que se haría la dormida.

Se apuntan en seguida - ¿Cómo lo hacemos? – me preguntan.

Me convierto en la directora de escena.             

                -¡A ver!,  lo primero, … ¡fuera bañadores! - Para dar ejemplo, yo soy la primera que se queda desnuda.

Los chicos se quedan embobados mirándome. Para Oscar y Julio es novedad verme desnuda. Boris y Daniel rememoran lo de lo hace días.

                -¡Vamos! ¿A qué esperáis? – tengo que sacarles de su paralización para que se quiten el bañador.

Uno tras otro se quedan desnudos. A Boris y Daniel ya les conozco y no me sorprenden. Oscar y Julio me enseñan por primera vez sus penes. Están medio erectos pero creo que darán mucho juego. Es la primera vez que tengo cuatro ante mí y no resisto la tentación de ser mala.

                - ¡Colocaros en fila! - les ordeno.

Se apresuran a hacerlo, mirando hacia mí.

                -¡Voy a hacer alguna comprobación!

Me acerco a Oscar que está el primero y cojo sus testículos por debajo, con mi mano derecha. Balanceo arriba y abajo como calculando su peso. Su polla empieza a crecer extraordinariamente y apunta hacia mi como desafiante.

Continúo hasta hacer lo mismo con los otros tres. Ahora tengo cuatro pollas excitadas apuntándome y yo estoy muy caliente.

- ¡Prueba de reacción superada, ahora viene la de flexión!

Vuelvo a Oscar. Con dos dedos colocados sobre su estirada polla, casi en la punta de la misma, presiono hacia abajo forzándola para que apunte al suelo. Suelto y al instante se vuelve a poner horizontal. Repito la prueba con los otros tres.

-¡Ahora viene la prueba de tacto!

Me coloco delante de Oscar y acerco mi coño a la punta de su polla. Con las dos manos abro los labios de mi vagina e intento que su capullo encaje en ellos. No es difícil acertar. Noto el calorcito que provoca su glande en mi piel. Lo rodeo apretando los labios pero no me acerco más o se meterá dentro. Lo tengo tan abierto que sería muy fácil, pero quiero seguir jugando sin correrme. Continúo y hago lo mismo con el resto. Al acabar observo que en los penes hay alguna gotita de fluido que han generado y que casi gotea.

-¡A ver, guapos, no quiero que se manche el suelo! – advierto como si dependiera de ellos.

Vuelvo a Oscar, me arrodillo y tomo su pene con las dos manos. Abro la boca y me acerco para meterlo en ella. Noto un poco de líquido en la punta de su capullo.  Paso la lengua alrededor y lo elimino. El sabor es ligeramente salado pero el placer lo tengo en el tacto y en la situación. Ahora sólo le puede quedar mi saliva. Les hago a todos la misma acción.

Reviso el estado general. Los cuatro miembros permanecen erectos y con pequeños tics nerviosos que de vez en cuando las elevan un poco. Yo estoy casi chorreando entre las piernas.

-¡Ya estáis preparados, ahora vamos a por Tania!, -¡En silencio!

Entramos en el ascensor. Es amplio pero los cuatro están pegados a mí. Julio se ha colocado ante mí y su polla está en contacto directo con mi coño. Oscar por detrás, mueve la suya localizando mi ano. Boris y Daniel me tienen cogida cada uno de una teta.  Pasan unos instantes y todos están pendientes de mí.

-¿Alguien quiere apretar el botón a la primera planta? –pregunto tras ver que ninguno tiene prisa por hacerlo. – Boris lo pulsa.

Nos acercamos a la habitación de Tania. Abrimos la puerta y allí esta ella tal y como la hemos dejado hace un rato.

Me acerco y le quito delicadamente la braga del bikini. Su sexo queda al descubierto. Está depilado, como me gusta llevarlo a mí.

Boris no me deja seguir. Se me adelanta y mete la boca entre sus piernas. Le lame el sexo con su lengua. Daniel no pierde el tiempo. Se ha lanzado sobre sus tetas y tras quitarle el sujetador del bikini, está chupando el pezón de una teta mientras  con la otra mano abarca completamente la otra y la masajea.

Tania parece que no puede disimular más y se agita a cada vez que Boris pasa la lengua por su clítoris. La lengua de Boris aprieta un poco más en la raja y los labios del chocho de Tania asoman por el  lateral de la lengua. Es evidente que Tania está relajada y abierta.

Julio me toma de la mano y me lleva al sillón que hay en la habitación. Se sienta y me dirige para que me siente de espaldas sobre él. Intento meter su polla en mi coño, pero me recoloca, hasta que es mi culo el que se enfrenta a ella. Me da lo mismo. Me voy sentando poco a poco y penetra en mi agujero hasta que mi coño choca con sus testículos. No hay nada más que meter. Ha entrado a fondo. Su presión es una delicia. Noto pequeños espasmos de su polla que aumentan momentáneamente la presión  y mi placer.

Desde aquí vemos como Boris y Daniel trabajan a Tania, que se agita en cada movimiento de los chicos.

Boris pasa a mayores y emboca su pene sobre el coño de Tania. Entra con mucha facilidad y la cara de Tania, con los ojos cerrados en todo momento, cambia a otra con evidentes signos de satisfacción. Jadea levemente. Se lo está pasando en grande.

Yo también lo estoy pasando bien pero me falta algo. Le hago gestos a Oscar, que permanece parado contemplando la escena, para que se acerque a mí.  Me inclino hacia atrás para que acceda mejor a mi entrepierna. La rigidez del miembro que tengo dentro me dificulta inclinarme. Oscar se arrodilla entre las piernas de Julio y las mías. Coloca su polla sobre mi coño abierto. Empuja y entra fácilmente, hace mucho tiempo que lo tengo mojado. Entra y sale sucesivamente. Mi respiración se acelera. ¡Me corro…ooooooh.!

Oscar deja salir su semen a presión dentro de mi coño que palpita acelerado. Se aprieta a mi todo lo que puede. Estamos los tres unidos a tope. Permanecemos un buen rato en esta posición. Oscar se separa agotado.

Observo a Tania. Un profundo ¡Oooooh! Sale de su boca. Ha llegado al orgasmo.

Boris se levanta dejando salir de su polla parte del semen que no ha quedado dentro y cae sobre el monte de venus de Tania. Le cede el puesto a Daniel que en un instante penetra a Tania. Con movimientos acelerados entra y sale de ella. Tania se estremece de nuevo y vuelve a exclamar otro ¡Oooooh! Vuelve a tener otro orgasmo. Daniel se queda parado. Su cara de satisfacción indica que se ha corrido dentro.

Me levanto haciendo que Julio salga de mí. Me vuelvo a sentar sobre él pero esta vez encarando a mi coño. Entra su polla con suavidad. Subo y bajo varias veces, hasta que noto el chorro de su semen inundando mi cavidad. Me vuelvo a correr.

Dejamos sola a Tania que sigue disimulando.

Boris y Daniel se marchan a su casa.

Oscar y Julio se vienen a dormir conmigo. He pasado la noche pegada a sus cuerpos. Uno a mis espaldas y el otro delante de mí. Me quedé dormida  con una polla en cada mano.

…..

Son las 10 de la mañana. Oscar y Julio, me han dado entre los dos un buen revolcón de despedida. Después han desayunado y acaban de irse.

Tania aparece, somnolienta, en la cocina.

                -¡Vaya nochecita! No recuerdo mucho tras el cuarto coctel, pero ¡no te imaginas lo que he soñado!

                -¡Cuéntame! – la animo.

                -He soñado que los chicos me llevaban en volandas a la habitación y me echaban en la cama. Se iban y volvían un rato después y me follaban tanto Boris como Daniel mientras tú te tirabas a Oscar y Julio. El sueño ha sido impresionante de realista. Esta mañana estaba chorreando. He tenido que meterme en la ducha porque tenía el coño todo pegajoso.

No la saco de su error… por si acaso. ¿O realmente hay que concederle un Oscar a la interpretación?

Elena.


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