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Fecha: 16-May-17 « Anterior | Siguiente » en Transexuales

Brasil 2014-2016 (12)

wendyazucena
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BRASIL 2014-2016 (12)

 

A la mañana siguiente nos despertamos ambas abrazadas, me beso, pero no era un beso cualquiera era un beso de amor, comenzó a acariciarme el cuerpo, el pelo, mis pechos mi sexo, que de inmediato comenzó a despertarse, yo ante tales caricias imitaba sus movimientos, mis manos se deslizaron por sus grandes pechos, pellizque su pezones mis brazos acariciaban su espalda, le bese en la nuca, ella dio un suspiro se puso enfrente de mi sentada, nos besamos, nuestros pechos se tocaban mutuamente, yo me senté en la cama cruzando las piernas, ella al verme en esa posición, se sentó sobre mis piernas, mi sexo estaba cada vez  más duro, mi lengua buscaba sus labios, mis brazos estrecharon su torso, nuestras tetas se chocaban en eso ella se levanto tan solo unos centímetros, cogió mi pene y se lo introdujo en su vagina, y así en esa posición una enfrente de la otra comenzó a cabalgarme violentamente. Yo notaba que mi pene crecía por momentos llegando al máximo, notando que golpeaba el cuello de su útero, a cada movimiento que hacia me pedía que la llenase con mi semen. Cuando note que mi eyaculación estaba próxima, la agarre por las caderas y no la deje moverse, en eso un chorro de semen salió de mi pene llenando su vagina. Ella dio un grito de placer al mismo tiempo que me abrazaba y me besaba. En esa misma posición se desacoplo cogiendo mi pene y poniéndoselo a la altura de su ano se sentó sobre él, dando un grito que no sabría si era de dolor o placer, pero su rostro reflejaba  satisfacción. Siguió cabalgándome diciéndome.

-          Ahora lléname el culo, necesito estar llena de ti, vacíate dentro de mí, necesito tu miembro, lléname no te dejare marchar.

Comencé a moverla y a cada movimiento ella gritaba de placer hasta que descargue mi segundo manguerazo, ella dio tal grito que a los pocos minutos sonó el teléfono preguntando si había sucedido alguna cosa y si nos encontrábamos en perfectas condiciones. La contestación como es de suponer fue que ambas estábamos en perfectas condiciones.

Nos levantamos y nos fuimos a duchar, las dos juntas, momento en que me hizo una mamada y nuevamente otra descarga que le llenos su insaciable boca.

Mientras nos vestíamos, me dijo:

-          Diana, estarías dispuesta a ser mi amante, vivirías con migo no te faltaría de nada, si en algún momento necesitases que te penetrase, llamaríamos a un amigo, pero es que me he enamorado de ti y necesito que todos los días estar llena de ti.

-          Pero yo no sé si podre, estoy trabajando, tendría que hablar con mis jefes además eso le costaría mucho dinero.

-          Por el dinero no te preocupes, yo hablare con tus amos para que estés siempre conmigo.

Tras arreglarnos y desayunar salimos de compras, me compro toda la ropa que quería, además de pendientes, pulseras, todo aquello que se me antojaba. Al despedirnos me dijo.

-          Diana en unos días nos veremos nuevamente, ya te avisaran, y volveremos a pasar unas horas muy interesantes.

Tras la despedida me fui al apartamento y le conté a Regina, el servicio que había hecho con pelos y señales, ella quedo asombrada de la proposición que me habían hecho y que no había sabido contestarle.

-          Has hecho bien en no contestar, tu eres propiedad de la residencia, ellos te alquilan y cobran por tus servicios a ninguna de las chicas que pasaron por la residencia le habían hecho semejante proposición, se que algunas, se quisieron independizar, y desaparecieron, algunas me dijeron que están internadas en prostíbulos de mala muerte y que no las dejan salir y otras desaparecieron, no se sabe nada de ellas.

-          Pero, que me estás diciendo.

-          Si Diana, al firmar el contrato, te comprometías a ser una prostituta de lujo especial por tu condición de transexual, recuerda que lo que tú eras antes  ha muerto. Tu eres ahora una transexual  que se llama Diana do Santos Li, nacida en Recife, hija de Joao do Santos y Kumiko Li y que trabajas en una empresa como secretaria y relaciones públicas, para tapar tu verdadero trabajo de prostituta, estas atada a la residencia de por vida o hasta que alguien te libere de tu compromiso como es este caso, pero tú no digas nada. El trato se llevara en secreto entre la residencia y el cliente, si la residencia acepta te avisaran.

Quede un poco sorprendida de todo lo que me había dicho Regina, me habían convertido en una esclava sexual a disposición del que pagase mas.

Tras la experiencia que había tenido, me olvide de todo lo que me había indicado Regina, y seguía con mi vida diaria, por la mañana paseo por la playa y por la tarde noche a salones de baile, de vez en cuando me llamaban de la residencia para hacer algún servicio, con frecuencia eran hombres que deseaban estar con una chica especial como yo. Me gustaba ya que tenía ganas de que me la metiese por el culo, si había tenido puesto dilatadores para ensanchar mi esfínter quería que el sufrimiento que pase tuviese una compensación, además era muy distinto estar con una mujer, que sabía lo que quería, que te acariciaba los pechos con ternura y suavidad que con un hombre que te los apretaba como queriendo ordeñarte y morderte los pezones, que no sabían hacer una mamada con delicadeza. Eso si cuando se la metía y me descarga dentro de ellos, quedaban muy satisfechos, en si por regla general mis clientes eran bisexuales que tanto les gustaba estar con mujeres que con hombres y si estos además de tener una buena polla tenían unas buenas tetas mucho mejor.

Las Olimpiadas ya habían empezado, la afluencia de gente en Rio era incontable, los hoteles, y apartamentos llenos, fue una temporada de mucho trabajo, todas las mañanas paseándome por Ipanema o Copacabana, recibiendo silbidos y proposiciones de todo tipo de gente, un día me llamaron de la residencia, dándome una contraseña e indicándome que tenía un servicio especial y que me presentase en determinada casa, era a las afueras, una residencia de gran lujo, me indicaron que era un servicio de 72 horas por lo que debería llevar todo lo necesario para esos tres días.

A la hora señalada me presente en la dirección que me habían dado, llame al timbre y di la contraseña, la puerta se abrió automáticamente, entre y me dirigí a la casa, era una mansión de dos plantas, con piscina, cancha de tenis, gimnasio, tenía una pequeña pista de baile con sus luces discotequeras, al llegar a la puerta, esta se abrió y una camarera me indico que pasase al salón que enseguida me atenderían.

Allí espere, al poco rato apareció una Sra. Y me dijo.

-          Hola Diana, ya no te acuerdas de mí.

Era aquella Sra. Con la que había tenido mi primer trabajo. Se acerco y me dio un beso en la boca.

-          Perdona el secretismo, además yo no te dije mi nombre, me llamo  Elizabeth, pero puedes llamarme Eli. Te he echado mucho de menos, no sabes la necesidad que tengo de ti además tengo una sorpresa para ti, aquella vez no pude darte placer, pero ahora si podre, tengo un amigo, que vendrá a pasar la noche con nosotras, pero solo te montara a ti, mientras tú me montas a mí.

Yo me quede un poco sorprendida, no quise decirle todo aquello que Regina me había contado, y sin darme cuenta me cogió de la mano y me llevo a un dormitorio enorme, la cama era como mínimo de 3x3, tenía un mueble bar con todo aquello que quisiese, una cesta de frutas el baño completo con yacusi los armarios llenos de ropa etc.

-          Si te gusta alguna de estas prendas póntela te la regalo. Y ahora nos vamos a la piscina a tomar el sol.

Y dicho y hecho, se desnudo, se puso un bikini y me invito a hacer lo mismo, las dos nos dirigimos a la piscina nos tumbamos en unas hamacas y nos dispusimos a tomar el sol, ella se quito el sujetador del bikini, dejando que el sol broncease sus turgentes pechos invitándome a que la imitase.

-          No te preocupes por el servicio, además es una propiedad privada y si quiero puedo ponerme en pelotas.

Me quite el sujetador y me dio un poco de reparo, era la primera vez que enseñaba mis pechos a personas con las que no tendría ninguna relación laboral, el servicio, pero al parecer como había dicho, el servicio ya estaba acostumbrado a verla con los pechos al aire.



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