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Fecha: 19-May-17 « Anterior | Siguiente » en Lésbicos

La chica del Experimento 21

barbsthep116b
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La vida sin ti Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

-21-

-Giordana-

Llegar a un país diferente, con un idioma que no es el tuyo es difícil, pero tengo la suerte de saber hablar francés. La señora que me recibió en el aeropuerto se ha comportado muy bien conmigo, me cuidaba como si fuese su hija. Es mi primer mes aquí y aún me duele haber dejado todo atrás. El llorar se había hecho parte de mí, no quería afectar la vida de mis hijos, entonces lloraba por lo menos una dos horas al día. El hombre que me ayudo a escapar de Miranda, me ha estado visitando, pensé que no lo volvería a ver después de traerme aquí, pero para mi sorpresa sin falta estaba dos veces a la semana frente a mi puerta. El llorar se había hecho parte de mi.

-Buenos dias mis pequeñas, has estado algo inquietas estos últimos días, ¿Que les pasa? Aun falta para que conozcan la luz. -amaba hablarle a mis hijas, aun cuando no estén frente a mi se que ellas me escuchan.

Comencé a removerme incómoda en el sofá, tenia sensación de dolor, incomodidad, me faltaba el aire de a ratos y el sudor caía libre por mi frente.

-Gio, ¿Estas bien? -Pregunto la señora Apolline, quien había sido la que me recogió aquella vez en el aeropuerto- te noto inquieta y tienes un mal semblante.

Era cierto desde la madrugada había sentido una gran dolor en el vientre que se calmaba a ratos.

-Me due... -No termine de decir la palabra cuando comenzó a bajar sangre con un liquido transparente de mi vagina y un dolor que no sabría describir con mis palabras invadió todo mi ser.

- ¡Debemos ir al hospital! -Dijo la señora Apolline preocupada.

Comenzó a arrastrarme hasta la salida de la casa, me monto en el auto, ella hizo lo mismo y arrancó.

-No tengo dinero. -Dije con los dientes apretados por el dolor.

-Tengo instrucciones, no se preocupe señorita.

Sinceramente en estos momentos no tenia el razonamiento suficiente para procesar eso que me decía, solo quería llegar y que mis hijas estuvieran bien.

- ¡Ah! -grité del dolor.

-Ya vamos a llegar señorita, aguante un poco.

Eso fue lo último que escuche antes de entrar en estado de inconsciencia.

-Traten de reanimarla, es importante que tome una decisión. -Escuche a lo lejos.

-Esta despertando doctor.

-Señorita, ¿me escucha? -Seguía escuchando las voces y sonidos como si estuvieran lejos, estaba aturdida, veía todo distorsionado, nublado, y poco a poco mi vista encontró su foco.

- ¿Donde estoy? -Pregunte con la voz un poco ronca.

-Señorita, ¿me escucha?, soy su doctor.

- ¡Mis hijas! -Grité preocupada-, ¿donde están?

-Aun no han nacido -Hizo una pausa- por lo general esto nunca lo preguntamos directamente, pero su estado es crítico y debemos intervenir inmediatamente, cada segundo que pasa es crucial. Debe elegir entre salvar la vida de una de sus hijas, que sus hijas mueran y usted viva o que ambas vivan y usted muera.

Escuchar aquello me hizo desesperar y los dolores volvieron a mí. No sabía que hacer, no podía permitir que mis hijas se quedaran sin una madre y menos que algunas de las dos muriera, esta es la decisión mas difícil que alguien puede tomar.

- ¡Ah! -Grite del dolor- Solo... Solo salvelas a las dos si es posible. -Dije entre dientes.

El doctor me extendió una hoja y un lapicero, no tenia fuerzas, no cabeza para firmar nada, el dolor que sentía era insoportable. Me sentaron en la orilla de la cama para colocarme la epidural ¡Dios como dolió! Mis ojos se fueron cerrando poco a poco cuando la enfermera me colocó una mascarilla.

-¡Paula! -Apenas y pude decir. Desperté y tenia tubos conectados a mi cuerpo, Manuel estaba a mi lado, se veía cansado y con ojeras. Intente hablar un poco mas, pero no pude.

-Gio, por dios, despertaste -Dijo Manuel con alegría- ¡Doctor! ¡Doctor! -Se levantó por completo y salió de la habitación.

Unos segundos después entraron varias enfermeras seguidas por el doctor y Manuel.

-Espere fuera de la habitación señor. -Dijo una enfermera deteniendo el paso de Manuel. El asintió y salió obedeciendo la orden de la mujer.

-Bienvenida, ya veo de donde saco esa fuerza luchadora su bebé -lo miré extrañada- Sus hijas, logramos salvarlas a ambas, pero una de ella estuvo en peligro de muerte al igual que usted, pero ya todo esta bien. -Mis ojos se llenaron de lágrimas al saber que mis dos niñas se habían salvado.

Sonreí entre lágrimas mis niñas, deseaba verlas, tenerlas en mis brazos, besarles y sentir su calor. Me sentía débil, un mes en coma gracias a un coágulo de sangre formado durante la operación, que obstruyó varias arterias importantes y debido a ello ocurrió lo más trágico, no tuve signos vitales, los doctores hicieron lo que pudieron y por ello quede en ese estado.

Nunca voy a poder describir lo que sentí al verlas por primera vez, aunque no pudiera tenerla en mis brazos porque estaban en una incubadora, saber que estaban las dos le daba un gran sosiego a mi corazón. Las niñas debían pasar 72 horas mas internadas y yo debía estar una semana mas mientras recuperaba toda mi movilidad y fuerza y hacían ciertos exámenes.

*_*_*_*_*

Habían pasado tres semanas desde que salimos del hospital, Manuel se portaba excelente con nosotras, a veces recibía llamadas extrañas y debía irse, le había tomado mucho cariño. Antes de que me separara de Paula, siempre hablábamos de los nombres que le pondríamos a nuestras hijas, acordamos que ella le pondría el nombre a una y yo a la otra. Danielle fue el nombre que me propuso y yo elegí Gabrielle.

-Me alegra que estés devuelta, me hace feliz no verte con todos esos tubos. -Dijo Manuel sonriendo.

-A mi también me alegra verte Manuel, y también me hace feliz el estar con mis dos niñas, una de ellas estuvo a punto de morir. -Cada vez que recordaba ese momento mis ojos se cristalizaban.

-Tú también casi mueres, pero aquí están todas. -Manuel salio de la habitación lo un momento-Soy padre Gio. -Dijo entrando a la habitación con una foto en sus manos.

- ¿En serio? ¡Oh por dios! Felicidades Manuel -Me levanté de la cama y le di un abrazo- ¿Como sucedió eso? ¿Quien es la madre?

-Sí, es en serio, una semana antes que despertaras la chica dio a luz, una semana antes de tu quedar en coma, por eso no había estado con ustedes, lo siento. -Me dio la foto donde estaba un lindo bebé hermoso- El es Manuel, mi hijo.

-Esta bien, no debes preocuparte, es hermoso. -Coloque mi mano en su hombro en señal de apoyo. Manuel tomó mi mano y la colocó entre las suyas.

-Gio, yo... -bajo su rostro unos segundos, humedeció sus labios- creo que me estoy enamorando de ti.

Abrí mis ojos impresionada por lo que acababa de decir, me solté de su agarre y me gire para darle la espalda.

-Manuel, yo amo a Paula, lo sabes mas que nadie y pensé que te sucedía lo mismo con Miranda.

-No la llames Miranda, su nombre es Carolina -dijo con un poco de rabia- y tienes razón lo siento yo no... Debí, lo siento Gio -se acerco a mi y de manera inesperada me tomo del rostro y me besó-. Lo siento Gio.

Tomo las llave de su auto y salio apresurado de la casa. Estaba en Shock, nunca pensé que el fuese a hacer algo como eso, no le correspondí su beso y tampoco sentí nada, buena pena quizás, él se ha portado tan bien conmigo y mis hijas que en realidad en otras circunstancias es posible que le correspondiese, pero mi realidad es que amo a Paula y lo haré siempre, superarla sera una tarea difícil.

Manuel después de ese día, solo venia le entregaba una bolsa a la señora que cuidaba de mi y se iba, evitaba en lo posible hablarme o tener algún contacto conmigo, eso me dolía, yo le había tomado un gran cariño. Una día solo dejo de venir, me sentía triste y devastada, lo extrañaba, odiaba haber arruinado nuestra amistad.

Mis pequeñas debían asistir a visitas especiales al pediatra, donde las evaluaban y observaban su desarrollo. Amo a mis pequeñas, cada vez iban tomando parecido a ambas tanto a Paula como a mí, ellas representan un milagro de vida y todo el esfuerzo de una mente que pudo hacerlo posible.

-Hola Gio -La voz de Manuel me saco de mis pensamientos, tenia tanto tiempo sin escucharle, me levante y le di un abrazo.

-Eres un idiota. -dije y le di un suave golpe en su pecho.

-Lo se, solo venia a decirte que iré de viaje por un largo tiempo -lo mire extrañada-. Gio, tengo un mal presentimiento, si no vuelvo por favor cuida de mi hijo.

-No seas exagerado Manuel, no digas tonterías, tu vendrás y me presentadas al pequeño Manuel, que ya muero por conocer. -Su rostro se notaba cada vez mas serio

-Gio, te amo y se que tu amas a Paula, pero existe la posibilidad de que no te vuelva a ver... -Lo interrumpi tapando su boca.

-No vas a morir Manuel, monte sucederá nada. -El comenzó a negar y se fue acercando a mi lentamente, al estar frente a mi me tomo de la cintura y me pego a su cuerpo.

-Cuando te conocí te dije que era el diablo Gio y lo soy, yo no debí protegerte a mi me pagaron para matarte. Me enamoré de ti como un idiota, siempre he sabido que jamas tendré oportunidad contigo, pero aun así te amo -una de sus manos subió a mi rostro y lo acaricio-. Solo te pido un último beso, para morir tranquilo.

No sabia que decir, no puedo negar que tengo miedo de que me obligue a hacer algo o me haga algo malo, el notó mi cara de preocupación y me dio un beso en la mejilla, lejos de calmarme lo que logro fue empeorar mi miedo.

-Manu... -Manuel interrumpió mi intento de hablar con sus labios chocando con los míos, los movía con calma, una lágrima comenzó a bajar por su mejilla, mi corazón se arrugo y él al ver que no correspondía se iba a retirar, pero fui rápida y lo tomé de la nuca y volví a juntar nuestras bocas y esta vez si le correspondí.

Jamas había besado a un hombre de esta forma, Miranda fue la primera y la única en todo hasta que conocí a Paula. El beso duró un poco mas de lo que realmente quería, pero el no me soltaba, me aleje de él con la respiración un poco agitada, sus ojos azules me observaban con asombro, mientras su pecho subía y bajaba a gran velocidad, intentó acercarse a mi nuevamente pero coloqué mi mano para impedir que se acercara mas a mi.

-No.

-Me besaste y de que manera, dejame hacerte mía, dime que te haga feliz y lo haré sin importarme nada, dejo todo por ti.

-Manuel, no, me pediste un beso y ahí lo tienes, no quiero que vuelvas a pedir algo así nuevamente, te estimo mucho y no quiero alejarme de ti, sabes que amo a Paula. -Bajo su cabeza y asintió.

-Lo se, ella también te ama, no ha dejado de buscarte. Nunca mas le entregué tus cartas, perdoname. -sentí que me desmayaba, la opresión que sentí en mi pecho fue horrible.

- ¡Fuera Manuel!, ¡largate!, espero que no vuelvas, te odio, no sabes cuanto. -Le fui empujando hasta sacarlo de la casa.

El se quedo fuera de la casa gritando que lo perdonara hasta que se cansó y se fue. Esa fue la ultima vez que lo ví, hasta que luego de tres meses un señor de traje con una canasta en sus majos toco mi puerta, Manuel había muerto y su ultima voluntad fue que me quedara con su pequeño hijo. Había establecido en su testamento que si le llegase a perder la vida yo sería su tutora legal.

Me sentí culpable por tratarlo así esa última vez, el pequeño Manuel era idéntico a él, sus ojos, sus facciones, todo, cumpliría su voluntad, criaría a su hijo con mucho amor al igual que a mis hijas.

-Gio -Me giré y ahí estaba Apolline con un papel en sus manos-, nos están desalojando.

¿Sera que nunca podre estar tranquila?, me acerque a Apolline, le pase un brazo por sus hombros y deposite un beso en su cabeza. Tenia algo de dinero ahorrado, podríamos alquilar algún lugar hasta esperar que la herencia que dejo Manuel a su hijo.

-Saldremos de esta Apo, saldremos de esta.

-Paula-

Una puta carta, eso fue todo lo que ella me dejó, no se en que creer, tengo miedo de que esa idiota le haya hecho cualquier cosa. Me he vuelto nada sin ella, esa mujer es mi todo y si no se nada de ella voy a enloquecer, un mes, un mes ha pasado desde que que recibí esta carta, me siento inútil, siento que ella se fue porque no me quiere y nunca lo hizo, aunque ese día en esa fiesta la sentí tan mía.

Me había vuelto solitaria, solo tenia un teléfono que sólo los de la clínica tenían y por supuesto el investigador privado que había contratado. La extrañaba tanto. Mientras que algunas cosas se arreglaban en mi vida otras se destruían, la sociedad medica me habían dado el permiso para seguir con mi experimento. Paulina estaba feliz, yo había perdido el interés por todo, solo me importaba una cosa y eso era encontrarla.

- ¡Paula!, Paula, soy yo Martín.

-Vete, Martín, quiero estar sola.

-Miranda no Carolina, esa mujer tuvo un accidente. -me levanté de inmediato del sofá y fui a abrir la puerta.

- ¿Gio estaban con ella? -Martín negó y pude sentir un gran alivio.

- ¡Por dios! Estas en el hueso cariño, mirate. -Dijo Martín impresionado.

-Me veo todos los dias en el espejo Martín -Conteste de mala gana-. Si solo has venido a decirme como me veo, puedes irte.

-Paula, te quiero y me preocupó por ti, también la extraño y quisiera tenerla aquí con nosotros, pero no sabemos donde está -Posó una de sus manos en mi hombro-. Te ayudaré cariño, te ayudaré.

Martín y yo buscamos a Gio hasta debajo de las piedras, el sentía las mismas esperanzas que yo. El nacimiento de Samanta, la hija de Paulina distrajo mi mente un poco, por primera vez en mucho tiempo, me volvería a involucrar con el experimento, sentía que era una forma de estar cerca de mi Gio, mi sobrina nació sana, cada vez que la tenia en mis brazos imaginaba que eran mis hijas.

-El experimento es un éxito -dijo Paulina con los ojos cristalinos-, lo logramos, ahora solo hay que seguir las indicaciones del comité y hacer este sueño real, ayudaremos a muchas personas Pau, nuestras hijas... -Baje la cabeza al escuchar la mención de mis hijas. Paulina dejo de hablar y me abrazó-. Lo siento Pau, yo...

-No pasa nada, yo las encontraré, lo se.

-Te ves fatal -Dijo entrando Soledad con la pequeña Sami en sus brazos-, ya come idiota, pareces adicta.

-Soledad amor. -Dijo en tono de advertencia Paulina

-Soledad nada, esta idiota se esta matando ella sola, no come, solo bebe, y estoy segura que ni duerme -dijo enojada- ¿Quieres morir? -Sami despertó por el escándalo que hacia soledad-, ya princesa, vamos a comer, la tía es una idiota. -Me observó unos segundos y se fue.

-Tiene razón Paula, cuidate, regresa a tus consultas privadas, ya el castigo pasó, no sigas con lo mismo.

-Que tengas, buen día Paulina, debo cubrir el turno de un amigo, adiós.

Salí de casa de mi hermana y fui al hospital. Realmente estaba cansada, casi no dormía, en parte Sol tenia razón,me estaba dejando morir.

-Que bueno que la veo doctora Marizzano, le quería informar que se le estarán haciendo unas pruebas de sangre y orina al personal, ya sabe cosas que inventan los de la punta. -Dijo tratando de ser jocosa.

-Vale gracias mañana temprano me tiene para a hacer esas pruebas. -Dije y me fui a preparar para comenzar mi jornada.

Hacer una jornada de 24 horas es bastante agotador, como prometí, muy temprano me presente para hacerme los dichosos exámenes, me parecía una tontería y una forma estúpida de gastar dinero, pero ellos son los que saben. Me encontré con uno de los colegas que venia con la cara peor que la mía.

-Hey, Germán, ¿ya fuiste hacerte tus exámenes? -El chico me miró extrañado.

- No, ¿Vas de vacaciones? -Quede igual o mas extrañada.

-Hombre hablo de los exámenes que están haciendo al personal por ordenes de los jefes. -Su expresión pareció aun mas confundida.

-No me habían informado de nada, además eso siempre lo informan por un memo, que se yo. -Después de lo dicho caí en cuenta, querían mis muestras para saber si uso drogas.

-Gracias, igual creo que fui la afortunada.

Me dirigí a paso rápido a la oficina del la directora de área y pase sin anunciarme.

-No podían ser mas hijos de... -En el lugar estaban varios de los supervisores y fijaron su vista en mi.

-Señorita Marizzano, ¿En que podemos ayudarle? -pregunto en tono molesto.

-Vengo a presentar mi renuncia y a decirle que no uso drogas, a sin que no gaste su dinero en el puto examen. -estaba molesta todos me observaban sorprendidos. Negué y salí de ahí.

Me sentía molesta, traicionada, deje parte de mi aquí, apoyando a estos mal agradecidos y así me pagan, con mentiras, si querían saber si consumo o no debieron encarar la situación no mentir. Tome todas mis cosas y salí de ese maldito lugar. Me fui caminando y en cuanto vi un bar me metí, me senté en la barra, pedí lo mas fuerte que del inventario, la chica lo colocó frente a mí. Me quede observando el vaso lleno, sólo lo veía, la bebida y yo no teníamos buenas historias últimamente.

- ¿Que te aconsejó el trago? ¿Si a los ligues esta noche? -Mire con el ceño fruncido y la mandíbula apretada a la chica que se colocó a mi lado.

-Creo que no es tu problema. - dije cortante, quería que se fuera y me dejara sola. La chica rió, Hall la silla y se sentó a mi lado.

-Me llamo Maria -extendió su mano hacia mi, solo la vi con el ceño fruncido-, no seas maleducada y así sea para que me vaya, dame esa mano. -Señaló mi mano derecha.

- ¿Si te la doy, me dejas en paz? -Pregunte molesta. Ella asintió, le di la mano y no la soltaba-, ya te di la mano suelta. -Ella negó.

-Falta decirme tu nombre, ¿nunca te enseñaron normas de cortesía?

-Me llamo Paula, ¿Feliz? -Ella volvió a negar.

-No me queda claro algo, si eres Paula feliz, ¿Por qué estas triste? -Sera idiota, rodé los rojos. Ella comenzó a reír de manera estruendosa.

-Vete por favor. -Grité. Ya me estaba comenzando a molestar. Apreté mis puños.

-Ya, calmate, solo quería decirte que si no consumes debes irte. -La miré con el ceño fruncido, ella hizo un movimiento de hombros-, mi novio es dueño del lugar y quizás seas una ex alcohólica que esta luchando contra esas ganas o seguro tuviste un mal día y tendrás un turno que cubrir y no puedes tomar, tantas cosas.

- ¿Como sabes que...? -me señaló el uniforme con su boca, solté un poco de aire-. No soy alcohólica, pero no debería tomar y no es porque tenga un turno pronto, acabo de renunciar, solo el alcohol y yo no tenemos una buena historia.

-Hay vacantes, donde yo trabajo -Comenzó a revisar sus bolsillos hasta que consiguió una tarjeta-, ahí están mis números, llámame guapa. -Me guiñó el ojo y se fue riendo.

Puse varios billetes en el mostrador, cubrían por lo menos tres tragos aparte del que me sirvieron y deje intacto, debía ser consciente, mi lugar lo pudo ocupar una persona que consumiera el triple de lo que yo "consumí". Pero al levantarme mi maletín se cayo y para mi mala suerte estaba abierto y se me valieron varias cosas! Recogí lo mas rápido que pude y salí del lugar.

Me sentía vacía, incompleta, la extrañaba y descansaré hasta encontrarle a ella y a mis hijas. Llegar y ver mi apartamento vacío, me dolía tanto, tire las llaves en la mesa y me senté en el sofá y Prendí la tv. Sin darme cuanta me quede dormida, los toquidos insistentes en la puerta me despertaron. Me levante frotando mis ojos y abrí.

-Rubia, pero que lindo hueco, huela a soltería pura -La misma chica del bar estaba frente a mi-. No me mires así, dejaste tu cartera y por eso me tienes aquí, chiquilla. -Dijo guiñando su ojo.

-Pasa, antes de que me arrepienta. -La chica me sonrió y paso de inmediato.

- ¿Que hora es? -Pregunte confudida.

-Las seis de la mañana. -Dijo como si nada.

- ¡¿Que haces a esta hora aquí?! -Grité.

-Te vine a buscar para ir a trabajar, simple -Hizo un movimiento de hombros para restar importancia-, por supuesto también vine a entregarte tu cartera, se me olvidaba a las ocho tienes una entrevista.

- ¿Estas loca? Ni siquiera me conoces. -Todo esta situación pasaba de mi.

-Si te conozco, eres Paula feliz, aunque tu identificación dice otra cosa, en fin, ve a darte una ducha que te espera una entrevista en un pared horas.

-Puedo ser una los psicópata a la que viste... -me interrumpió

-Con un uniforme de medico en un bar -Se acerco a mi y me tomo de los hombros-. Linda deja las excusas y a bañarse. - me empujó levemente y me dio una palmada en una nalga.

Salí de la ducha y me vestí con la ropa que había escogido para mí la chica del bar, Esta mujer contenía límites, pobre de su novio. Salimos del apartamento esta mujer no paraba de hablar, en 45 minutos de camino a la clínica me contó la mitad de su vida, no puedo imagina como puede estar callada cuando esta trabajando, por cierto es psiquiatra, una muy loca.

La entrevista me la realizo el padre de ella, el señor un hombre totalmente profesional, es el dueño del lugar y se le nota que hace lo mejor para que todos sus empleados y pacientes estén en las mejores condiciones, creando una armonía mutua. Maria se había ofrecido para darme un tour por la clínica.

-Le gustaste -La observe confundida-, a mi padre, se que el trabajo será tuyo. -Dijo con una gran sonrisa.

- ¿Por qué haces esto?

-Porque se que lo necesitas, sea lo que sea que te sucede, te tiene mal y se que te puedo ayudar, además soy a si como una madre Teresa, en serio puedes contar conmigo. -Paramos la marcha y me abrazó.

-Gracias -Correspondí su abrazo-, estas loca, ¿lo sabías? -Ella comenzó a reír y asintió.

Desde ese día Maria se convirtió en mi mayor apoyo, se unió en mi búsqueda, también me contó que su novio es gay y ella lesbiana pero la familia de Miguel que así se llama, es extremadamente homofóbica y él es uno de sus mejores amigos y le esta ayudando, en cambio la familia de Maria esta en descuerdo que haga eso, por lo que muchos le han quitado el habla.

Siete meses habían pasado ya desde que Gio me dejó esa carta y se fue, mis esperanzas cada vez eran menores, eso me destrozaba. Carolina me había visitado en varias ocasiones exigiendo que le devolviera a su esposa, imbécil, mentirosa, como se atrevía a llamarla esposa.

-Pau -Dijo Maria mientras caminaba hacia mi con un periódico- ¿Estas no es la idiota que vino la otra vez a amenazarte? -Tomé el periódico y vi lo que ella me mencionaba.

-Mierda, es la madre de Gio, la mató -Senti que el mundo me giraba, ¿y si mató a Gio y a mis hijas?, las encontró, por esos las mató. Maria se acerco a mi y me ayudó a sentarme.

-¿No estarás pensando que...? -Preguntó Maria. El teléfono de mi apartamento comenzó a sonar, Maria d levanto y contestó-. Es tu hermana.

-No quiero hablar con ella.

-Ok, esta bien, si te esperamos. -Colgó el teléfono-, viene en camino, vio las noticias.

-Tengo miedo, tengo que verla, tengo que ver a esa hija de... el demonio.

-Hija de puta, di las cosas como son guapa.

Veinte minutos después estaba mi hermana, Sami y Soledad tratando de tirar la puerta de mi departamento, sus golpes eran realmente insistentes.

- ¿La puerta les hizo algo? -Pregunté al abrir la puerta.

-Esto es importante Paula, deja tu estúpido sarcasmo para otro momento. -Dijo Paulina mientras dejaba las cosas de Sami en el sofá.

-No tiene ojos. -Observé con una ceja elevada a Soledad por lo que acababa de decir.

-Amor mio quedamos en que yo hablaría. -replico Paulina.

-No entiendo nada, dejen la idiotez y hablen, cualquiera.

-Que tiernas, amo sus peleas -Dijo Maria saliendo de la cocina-, un jugo bien frío para que se les baje la intensidad que tienen. -Nos acercó una bandeja con tres vasos.

-Carolina, fue capturada por matar a la mamá de Gio e intentar matar a su sirvienta.

-Espejo empañado -Dijo Maria a Paulina, que odiaba que le dijera así-, ya eso lo sabemos.

-La cosa es que la capturaron en un hospital, llegó en graves condiciones, y adivinen que hospital fue -Maria y yo hicimos un movimiento de hombros-, aburridas, donde mi hermosa y eficiente esposa trabaja -ambas rodamos los ojos por lo que había dicho de mi hermana-. Tenia los dedos partidos, estaba golpeada y bueno digamos que no vera nunca más.

- ¿Que? -Preguntamos a la misma vez Maria y yo.

-Sí, así como lo dijo Sol.

-Hoy hemos descubierto dos cosas -Todas miramos atentas a Maria-, uno -Comenzó a enumerar- el karma existe -Todas asentimos- y dos Soledad es la que manda. -Todas comenzamos a reírnos menos Paulina que nos observaba con el ceño fruncido.

Esperé todo un desgraciado mes para poder hablar con Carolina, el hermano de Joel me ayudó para que pudiera verle, 15 minutos logro conseguirme, los aprovecharía al máximo, quería decirle tantas cosas a esa idiota. María insistió en ir conmigo. Estaba nerviosa deseaba gritar en su cara miles de cosas, quizás María intuyó que mínimo querría golpearla.

- ¿Preparada? -Asentí.

-Quiero matarla. -Dije entre dientes.

-Cálmate, sabes que ella ya está pagando. -Negué.

-Ella me separó de Gio, la única mujer que he amado en mi vida y no sol eso, mis hijas, también me las arrebató. -Maria apretó mi brazo en apoyo.

-Solo tendrán 15 minutos, no se acerquen mucho a la prisionera. -Maria y yo Sentimos, giré el pomo de la puerta y ahí estaba esa mujer que tanto me ha quitado, acostada en una cama, con una venda en los ojos y manos.

- ¿Oficial es usted? -Preguntó Carolina.

-No, es Paula. -La muy idiota comenzó a reír.

- ¿Que haces aquí doctorcita de pacotilla? -preguntó burlona- ¿Vienes a regodearte de mi desgracia? -Cambio el tono a uno más agresivo.

-Tú tienes lo que te mereces, yo tengo porque sentir algo sobre tus castigos, solo quiero que me digas, que hiciste con Gio y mis hijas. -Comenzó a reír nuevamente.

-Ay doctorcita, doctorcita -Hizo una pausa- Huele muy bien, y no es precisamente tu perfume, ¿hay alguien contigo?

-Limitate y responde lo que te digo. -Dije con rabia.

- Ay doctorcita, de mi lado también la apartaron, nunca lo imaginé, nunca, mi esposo se enamoró de mi esposa, que retorcido suena, ¿Verdad? -Rió un poco, el tono de su voz era lento y escalofriante-, el hijo de puta siempre supo donde estaba, él se la llevó.

- ¿Donde esta entonces? -Pregunte desesperada.

-No lo se, al muy desgraciado le cortaron la lengua antes de decirme donde estaba.

-Mentira, mentira -Grité, los guardias entraron y me sacaron del lugar.

-Paula Cálmate, creo que decía la verdad, estuve evaluándola todo el rato que estuvimos ahí, vamos debes tranquilizarte, perdimos la oportunidad de sacar más información por tu arranque efusivo.

- ¿De que lado estas?

-Ahora estas muy enojada para verlo, pero hay que buscar, quien era el esposo, quizás no pueda hablarnos pero puede escribir que se yo. -La observe con una gran sonrisa.

-Eres un genio. -Me acerque y la abraze.

Salimos de la clínica donde estaba esa mujer y nos dirigimos a mi departamento. Frente a mi puerta se encontraba un señor de traje con un maletín.

- ¿Cual de ustedes es la señora Marizzano? -Preguntó al vernos.

-Ella. -Señaló Maria a mi dirección.

-Soy el abogado del señor Manuel... -Interrumpi.

-Vaya al grano, no conozco ningún Manuel, diga a que vino y luego puede irse. -Dije de mala gana.

- ¿Podemos pasar? -Pregunto señalando al departamento, iba a ser nuevamente grosera y Maria me detuvo.

-Sí, vamos, las llaves -pidió Maria, le entregue la llaves y los tres pasamos-, bien diga a que ha venido.

El hombre se sentó en el sofá y sonrió. Maria y yo aun estábamos de pies, este hombre tenia algo que me daba desconfianza. Daba miedo, parecía un muerto.

-Solo vengo a hacer cumplir la voluntad de mi cliente -Abrió su maletín y sacó un sobre-. El occiso dejó instrucciones precisas de que si le llegase a perder su vida sea entregado esta sobre que tengo en mis manos a la señora Paula Elizabeth Marizzano del Greco. -abrí mis ojos en sorpresa, ¿Como sabía mi nombre completo? Maria al ver que no reaccionaba tomo ella el sobre que hombre tenia en sus manos.

- ¿Que contiene el sobre? -Pregunto Maria con curiosidad.

-No lo se, solo vengo a entregar el sobre -El hombre cerró su maletín y se levantó-, que tengan buen día. -Nos sonrió y camino hasta la puerta la abrió y se fue cerrando cuidadosamente.

-Abre el sobre -Dijo Maria. Lo tomé y lo abrí, dentro había una carta y fotos, quede de piedra al ver quienes estaban en esas fotos, mis lágrimas rodaban por mis mejillas- ¿Son tus hijas?

-Por dios, dios, son ellas, son mis niñas. -Lleve mi mano libre a mi boca para cubrirla mientras veía la foto.

- ¿Como estas segura que zona tus hijas?

-Esta es Gio, es su lunar dudo que alguien tenga el mismo lunar en el pecho.

-Mierda la carta. -Dijo Maria, la tomó y comenzó a leer en voz alta

"Hola Paula, quizás no sepas quien soy, pero de seguro me convertiré en la persona que mas odies en tu vida después de que lo sepas. Mi nombre es Manuel, soy el verdadero esposo de Miranda o Carolina, como prefieras llamarla, pero también soy el hombre que te alejó de lo que mas has querido en tu vida, Gio. El plan original era matarla, pero no pude, al igual que Carolina, el padre de ella nos confió un trabajo y era matarla, Carolina en aquella época no pudo hacerlo porque se obsesionó con Gio, aunque me contara una historia diferente yo siempre supe la verdad y me pareció débil e idiota, pero al intentarlo yo me pasó como el cazador de blanca nieves no pude sacarle el corazón, en cambio me enamoré de ella.

-Que hijo de puta y ella y todos. -Dijo Maria haciendo una pausa.

- ¿Eso es todo? -Pregunte desesperada.

-No, tonta, la carta sigue.

Paula, yo me la lleve a Francia, lejos de todos, solo yo se donde esta ella y tus hijas. Esta carta la hice dos dias después de que le dieran el alta a Gio y a tus pequeñas. Esas críaturitas son lo mas hermoso que he visto en mi vida después de mi hijo. Las tres estuvieron en peligro de muerte, pero lo superaron como grandes guerreras que son. Ya veo porque Carolina se obsesionó con ella y porque tu la amas como lo haces, te he estado vigilando, algo que nunca me perdonaré es que he roto todas las cartas que me ha dado Gio para ti. Espero que me perdones y al fin puedas ser feliz con ella y tus pequeñas.

La dirección donde se encuentra Gio y tus hijas esta en el reverso de la foto.

Se despide Manuel R."

Tomé la foto y la volteé y ahí estaba la dirección en donde estaba mi amor, soñé con este momento tantas veces que no podía dejar de ver esas letras que serian las responsables de reencontrarme con mis tres amores.

-Debemos ir a Francia, Maria, ellas están ahí, debemos ir. -dije sacudiendo a Maria por los hombros.

-Calma, debemos planificar esto bien, no sabemos si es verdad esto. -Maria se zafó de mis sacudidas y saco su celular.

La suerte no estaba de mi lado, pudimos encontrar pasaje tres dias después de que recibí la carta, el tiempo que esperé casi me montaba por la paredes, todos me decían que debía tener calma, pero ellos no saben todo lo que yo siento, todos son felices y están completos en cambio yo no a mi me hacen falta tres partes de mí.

-Odio viajar en avión, por algo no vengo a ver a mi familia, todo lo que hago por ti rubita. -Sonreí y le tome la mano, el avión iba a despegar.

Me sentía feliz y casi completa, estaba a nada de estar junto a mis chicas, de volver a besar a Gio, de abrazar a mis niñas y al fin ser felices como la familia que somos. Estaba impaciente, después de casi dos horas de vuelo, estábamos de camino a la dirección que había en la foto.

-Es aquí. -Dijo el hombre del taxi.

Maria le lago al señor y nos bajamos del auto.

- ¿Y si no les agrado? -Pregunté temerosa.

-Paula deja la estupidez, son una bebés, lo máximo que harán es llorar hasta que se acostumbren a ti, es normal.

Nos páramos frente a la puerta y toqué tres veces, salio un hombre sin camisa a atendernos, dijo unas cosas en francés que no entendí, pero gracias a dios Maria si le entendió y por la cara que tenía, el tipo no estaba diciendo nada bueno.

-Vamos. -Dijo molesta y el muy idiota cerro la puerta en nuestras narices.

- ¿Que sucede? ¿Donde esta Gio y mis hijas? -Pregunte preocupada.

-Paula, ellas... No están ahí, el idiota me dijo que eso será un burdel e insinuó que si veníamos por la vacante, atrevido.

-Mis hijas y Gio.

-Ellos desalojaron la casa, al morir el hombre que envió la carta desalojaron a las personas que ahí vivían.

- ¿Donde están?

-Él no lo sabe. Lo siento Paula yo...

Comencé a negar y salí corriendo de ahí. Cuando pensé que seria feliz la vida me daba la espalda nuevamente, estaba pagando muy caro todo lo que había hecho a esas chicas de ilusionar las solo para que tuvieran sexo conmigo. Me arrepiento. Me cansé después de cinco calles y me detuve casi sin aire, maldecía haber dejado mis hábitos de ejercicio.

-Mierda Paula, pensé que nunca pararías. -mis lágrimas comenzaban a correr sin control, Maria me abrazó y comenzamos a caminar hasta llegar a una parada de buses.

La vida había perdido sentido para mí, las esperanzas habían abandonado mi cuerpo, ya no quería vivir, a pesar de todos los ánimos que me daban y que casi la mitad de todos nuestros conocidos habían viajado para apoyarme en la búsqueda. Yo muy dentro me resigne a que no volvería a verla nunca mas. Tendré que acostumbrarme a la vida sin ti.

 

___________________

Siento haber tardado tanto, aquí el penúltimo capitulo de la historia, esperó que les guste, valoren y comenten

 

Gracias a todos por leerme.


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