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Fecha: 12-Jun-17 « Anterior | Siguiente » en Trios

Cumpleaños con sorpresa.

olivenza
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Regalo especial de cumpleaños para mi novio, con la mejor amiga de ambos. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

Hola, me llamo Patricia. Soy una chica bastante normal, aunque con ideas muy avanzadas, la cual tiene un novio desde hace tiempo que es un “friqui” de cuidado y que hace poco celebró su 28 cumpleaños, cosa por la cual estuve varios días antes muy preocupada al no saber qué podía regalarle, porque al ser de esa forma de ser, la verdad es que no le falta de nada y hasta ahora, todos los regalos que le he ido haciendo me habían salido por un ojo de la cara, y en ese momento precisamente yo no tenía ni un euro.

Por eso decidí pedirle consejo a la mejor amiga de ambos y así entre las dos, nos pusimos a pensar sobre ello. Al final decidimos prescindir de los regalos caros tradicionales y nos introducimos en internet para buscar nuevas ideas.

Entonces, cuando estábamos más metidas en ello y sin querer, nos apareció de repente una página de vídeos porno con sorpresas incluidas, y eso hizo que se nos encendiera la bombilla a las dos, ya que en uno de ellos se veía muy bien a un joven con los ojos vendados y a dos jovencitas dándole placer simultáneamente y sin que él supiera que eran dos.

Entonces mi amiga me miró con cara de picarona y me preguntó si yo estaría dispuesta a darle una sorpresa así a mi novio y si me imaginaba como iba a reaccionar él cuando se enterase de todo. A lo que yo le contesté que jamás me había planteado el compartirlo con nadie, pero si era con ella y por una buena causa no me importaría, ya que sabía muy bien que todo eso iba a quedar entre nosotras.

Sobre él le comenté que a veces solía presumir ante mí de tener una buena polla (cosa que era cierto) diciéndome que como podía ver, había suficiente material para mí y para otra persona más, a lo que yo siempre le contestaba que de momento se concentrara solo en satisfacerme a mí, y que se dejara de tonterías. 

Una vez nos pusimos las dos de acuerdo empezamos a idear nuestra gran sorpresa justo para ese día.

Ernesto, que así se llama mi novio, no paraba de recordarme todo el rato de que iba a ser su cumpleaños muy pronto, y además insistía mucho en que esta vez quería de regalo algo nuevo y original por mi parte, a lo que yo le respondía que ya vería lo que hacía puesto que en ese momento no tenía mucho dinero y sus caprichos siempre solían ser muy caros.

De todas maneras, de la idea que habíamos tenido las dos, no quise decirle nada para no estropear la sorpresa.

Llegado el día de su cumpleaños, yo había quedado ya con nuestra amiga en mi casa a una hora determinada y hasta le había dado un juego de llaves para que pudiese entrar sin ningún problema, lo más sigilosamente posible.

Por otra parte con mi novio había quedado en reunirme con él un poco antes para así ir poniéndolo en situación. Para ello ese día me puse lo más sexi que pude con una camiseta muy ajustada para marcar bien mis redondeadas tetas y mis abultados pezones, y una faldita muy corta la cual, casi me dejaba a la vista las diminutas braguitas que me había comprado para la ocasión.

Llegada la hora acordada y con todo ya preparado, llamaron a la puerta y era mi novio. Una vez le abrí, nos besamos en la boca y pasamos al interior. Entonces le ofrecí una copa de cava mientras que él no paraba de besarme y de decirme lo buena que estaba y lo guapa que me veía.

Seguidamente brindamos por su cumpleaños y él, como si fuese un niño. Insistía una y otra vez en que quería que le diese ya su regalo. Entonces yo haciéndome la interesante le decía, que tuviese paciencia ya que como bien sabía, lo bueno siempre se hacía esperar.

Luego y con nuestras copas en la mano, lo llevé a mi habitación. Una vez allí, empezó ya a meterme mano sin parar, apretándome el culo y sobándome las tetas, aunque sin dejar de besarme en el cuello y en la boca, lo más apretado a mí que podía. Por eso pude notarle bien lo larga y abultada que tenía ya su polla bajo los pantalones.

Entonces miré el reloj y al ver que se acercaba la hora en la que había quedado con nuestra amiga, decidí seguir adelante con el plan. Para ello, empecé a sacarle la camisa y le desabroché el cinturón y los pantalones. Seguidamente lo tiré sobre la cama en la cual cayó de espaldas a todo lo largo, y con cara de viciosa le dije que si quería que siguiese con aquello y le hiciera algo muy especial que nunca le había hecho, tenía que dejarme que le vendase los ojos para darle así mucho más morbo a la situación y que él tan solo se limitara a dejarse llevar.

Él con lo caliente que ya lo había puesto, accedió al momento, así que cogí un antifaz que guardaba en un cajón de mi mesita de noche y procedí a ponérselo enseguida, empezando a continuación a besarlo y a sobarle el paquete sin parar para no dejarlo reaccionar mucho.

Luego como pude le quité los pantalones dejándolo solo con el eslip, y seguí sobándole su portentosa polla y los huevos por encima de él. Seguidamente volví a mirar de nuevo el reloj, y al comprobar que ya era la hora en que había quedado con nuestra amiga, vi que puntualmente se abría la puerta con mucho sigilo y aparecía ella en la habitación.

Llevaba puesto al igual que yo, una camiseta ajustada y una faldita también muy corta para que no se notase mucho la diferencia entre ambas, ya que de culo y de tetas estábamos las dos casi igual de tamaño.

Al entrar se puso a reír en silencio tapándose la boca con las manos debido tal vez a la situación reinante y se quedó allí mirando en silencio. Luego hice que Ernesto se pusiese de pie a los pies de la cama y yo de rodillas frente a él, empecé a hacerle la mejor mamada de mi vida ante la mirada atónita de nuestra amiga, a la cual notaba muy sorprendida quizás debido al gran tamaño de la polla de mi novio. Yo no obstante seguí mamándosela como una loca, mientras que él no paraba de gemir con cada embestida que le iba haciendo con mi boca.

Entonces vi que a nuestra amiga se le estaba haciendo también la boca agua y cada vez iba acercando más su cara a aquel pedazo de carne caliente y palpitante que no paraba de entrar y salir de mis labios para quizás querer verlo mucho mejor.

Luego, mirándome fijamente a los ojos con cara casi de súplica y con una sonrisa picarona en sus labios, me pidió con un gesto que la dejase probar a ella también aquel pollón de mi novio sin que él se diese cuenta y yo naturalmente accedí.

Entonces ella acercó sus labios a aquella grandísima polla y empezó poco a poco a chupársela de arriba a abajo con mucha maestría, ya que esa no era la primera polla que probaba, aunque tal vez sí, la primera con aquellas dimensiones y así se pasó un buen rato tratando de saborearla al completo, al igual que hacía también con los jugos que de ella iban saliendo.

Luego se dedicó a sobarle los huevos y a mordisqueárselos y seguidamente empezó a hacerle una buena paja con mucha suavidad y entrega. Él a su vez le iba tocando las tetas y hasta entonces no se había dado cuenta todavía de nada.

Seguidamente volví a tirarlo de espaldas en la cama, quedando con su polla mirando al techo y las dos a la vez nos subimos también a ella, quedando cada una a un lado y a otro de él. Después yo seguí chupándole la cabezota del glande por mi lado y nuestra amiga cuando yo paraba, lo hacía por el otro.

Entonces en uno de esos momentos, decidimos hacerlo al unísono, y entonces nuestras lenguas recorrieron juntas toda aquella suave y caliente superficie por completo, cruzándose a veces sin querer y juntándo nuestras salivas con los jugos de él.

En ese momento Ernesto empezó ya a notar algo raro en todo aquello e hizo un intento de querer quitarse ya el antifaz, entonces yo se lo impedí y traté de tranquilizarlo diciéndole que se relajase y que disfrutase del momento y de su regalo de cumpleaños.

Luego seguimos lamiendo con delicadeza aquella gran polla cada una por su lado y a todo lo largo para de vez en cuando ir introduciéndola también en nuestras respectivas bocas.

A partir de ahí sí que ya se dio cuenta realmente de que allí no estábamos los dos solos y entonces sí que se quitó el antifaz de golpe, quedándose muy extrañado al hacerlo al vernos a las dos amorradas a su polla. Entonces nosotras para romper el hielo, gritamos juntas con su polla haciendo de micrófono… ¡sorpresa, feliz cumpleaños!

Luego traté de explicarle todos mis razonamientos y entre lo caliente que lo habíamos dejado y lo salido que yo sabía que era en el fondo, nos cogió a las dos sin decirnos nada y nos empezó a quitar la ropa, dejándonos desnudas por completo, para seguidamente tirarnos sobre la cama y empezar a chuparnos las tetas y los pezones como un loco.

Seguidamente nos hizo poner a las dos a cuatro patas y desde atrás empezó a lamer nuestros coños y culos una y otra vez. Después una vez lo lubricó todo muy bien con su saliva, me pidió si podía follarnos a las dos, a lo que yo le contesté que podía hacer con nosotras lo que quisiera ya que todo eso entraba dentro de su regalo sorpresa.

Dicho eso y ya con nuestro consentimiento, empezó a follarnos a las dos por todos los agujeros, haciéndonos correr a ambas en varias ocasiones. Es curioso que al metérmela a mí notaba como sus testículos pegaban en mis nalgas una y otra vez, y en cambio cuando se la metía a nuestra amiga aún le quedaba siempre un trozo por meter por mucho que le empujaba y le bombeaba. Ahí aprendí que no todos los coños son iguales, sobre todo en lo referente a su profundidad y amplitud.

 Ernesto por fin había podido cumplir su típico alarde de que tenía suficiente polla para mí y para otra persona, como bien me lo había demostrado. Después de mucho follar con las dos, haciéndonos correr en varias ocasiones y no pudiéndose aguantar más, nos hizo poner de rodillas con nuestras bocas abiertas y empezó a pajearse rápidamente delante de nosotras, hasta correrse en nuestras salidas lenguas, las cuales se quedaron más blancas que la mejor de las nevadas.

Cuando acabamos con nuestra sesión de sexo preparado y dimos por finalizada la fiesta de cumpleaños, nos servimos los tres una copa de cava y brindamos porque el próximo año lo pudiésemos volver a repetir de la misma forma, aunque en esa ocasión fuese ya sin la sorpresa añadida y tan original de este año.

FIN.


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