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Fecha: 08-Jul-17 « Anterior | Siguiente » en Lésbicos

Sorpresa Parte 9.

Lesbianas Venezuela
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Le dijo a Eidymar - quita esa cara, no me voy a morir - el comentario hizo recordar la sugerencia del médico, así que muy molesta le dijo. Eidymar: No me hace gracia tu comentario. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

Le dijo a Eidymar - quita esa cara, no me voy a morir - el comentario hizo recordar la sugerencia del médico, así que muy molesta le dijo.

Eidymar: No me hace gracia tu comentario.

Susana al ver el semblante de Eidymar, le dio miedo, pensó que quizás le estaba ocultando algo.

Susana: Lo siento, sólo era una broma.

Eidymar: Pues, no las hagas, me asustan.

Susana: ¿Eidy tú no me estás ocultando nada, verdad?

Eidymar: ¿A qué te refieres?

Susana: Es que estás muy rara, desde hace rato tienes ese tic en tus manos cuando algo ocultas.

Mierda, pensó Eidymar, como había llegado a quedar expuesta de esa manera, así que cambio las cosas.

Eidymar: Sólo estoy preocupada por ti, que tú y la nena salgan bien de esto, eso es todo, no te oculto nada.

Susana: ¿No me mientes?

Eidymar: No.

Susana: Estoy un poco alterada, el dolor es insufrible, llamar doctor, sí.

Eidymar: No será necesario, ahí viene.

Entró el doctor para hacer el chequeo y ver la situación, Susana no había dilatado, así que les dijo ambas.

Doctor: Prepararé el quirófano para la cesárea, Señora Tholunoi ¿puedo hablar con usted?

Susana: Doctor, ¿puede estar presente?

Doctor: No, exactamente en el quirófano, sino fuera detrás de un cristal por razones de asepsia, pero estará cerca; ahora si me disculpa, pronto vendrá una enfermera a prepararla, si me permite hablaré con su esposa un momento.

Ya a solas, el médico preguntó: - ¿Qué ha decidido?

Eidymar: Amo a mi esposa y a mi hija, no quiero perder a ninguna de las dos, así que como médico le pido que haga todo lo posible por evitar una situación que las ponga en peligro.

Doctor: Haré lo que pueda.

Eidymar: Sé que sí.

Eidymar regresó con Susana que estaba muy nerviosa e intentó animarla, se sentó a su lado, la abrazó y le dio un beso en la frente.

Eidymar: No te preocupes, todo saldrá bien.

Susana correspondió al abrazo, y por Dios, sintió de todo con ese beso además, su presencia le daba seguridad, se sentía protegida, cuidada, amada, para que mentirse sentía más por Eidymar de lo que quería admitir, pero no sé atrevía a decirle nada, menos sabiendo que le gustaba otra persona, así que se dedico a disfrutar cada momento con ella, y le dijo.

- No sé, la verdad es que tengo miedo a que salga algo mal.

Eidymar: No será así, tranquilízate, ya vienen por ti.

Susana: ¿Vas estar cerca?

Eidymar: Si, y cuando despiertes, seré lo primero que verán tus ojos y conoceremos a nuestra hija juntas.

Susana: ¿Lo prometes?

Eidymar: Lo prometo…. Empezó la cirugía, el doctor con mucha destreza pasó el bisturí por el vientre de Susana, era cuidadoso abriéndose paso por su vientre hasta que sintió al feto y fue allí cuando se dio cuenta que sus pronósticos eran ciertos, la beba venía con el cordón alrededor y que había que sacarla de inmediato o no llegaría suficiente oxigeno al cerebro, así que el médico empezó a maniobrar para sacar a la niña causándole el mínimo daño a la madre para evitar una hemorragia abdominal.

Eidymar no sabía esperar, estaba en total angustia, se había salido de donde estaba y empezó a dar vueltas en la sala de espera, ya había llamado a su familia y a la tía de su esposa, estaba como león enjaulado, cuando ellos llegaron preguntaron por Susana y la niña, a lo que ella contestó.

- Aún no sé nada, están en cirugía, hay que esperar –

Mientras tanto en el quirófano, el médico sacaba a Lorena, para entonces Susana estaba semiinconsciente...

Susana no sé dio cuenta de cuando le sacaron a la bebé, de inmediato la enfermera empezó a limpiar a la niña, a destaparle las vías respiratorias con mucha habilidad y rapidez esperando que llorará, como era prematura, tardo unos segundos en respirar, cuando se oyó su llanto, la terminaron de revisar y la pusieron en la incubadora y la llevaron a la sala de neonatos, no sé la mostraron Susana, ya que su estado era crítico, su situación se había complicado, no sé pudo evitar la hemorragia, así que luchaban por contenerla, le pusieron unas tres unidades de sangre, el médico hacia lo posible para manejar la situación hasta que encontró el origen de la misma, cauterizo y drenó el vientre de Susana y procedió a cerrarla para mandarla a observación durante la siguientes 48 horas.

Entre tanto, en la sala de espera, el desespero de Eidymar iba en aumento, nadie le daba razón alguna de lo que pasaba, cuando ve salir al doctor.

Eidymar: Doctor ¿Cómo está mi esposa y mi hija? ¿Dígame por qué ha tardado tanto? ¿Ellas están bien? Por Dios, calme esta angustia.

Doctor: Cálmese Señora Tholunoi para informarle.

Eidymar: Disculpe, es que esta espera ha sido una tortura.

Doctor: Ya nació la beba, su condición es estable y deberá permanecer en la incubadora en los próximos días, a pesar de que es prematura, su condición física es muy buena, está preciosa y ha evolucionado muy bien.

Eidymar se sintió en parte aliviada, una preocupación menos así que preguntó.

Eidymar: ¿Y mi esposa?

Doctor: Cuando sacamos a la beba, se presenté una hemorragia que la hizo perder mucha sangre, fue muy complicado encontrar el origen, pero pudimos contrarrestarla y pararla, su estado es crítico y esta en observación intensiva, esta inconsciente habrá que esperar.

Eidymar: ¿Esperar qué?

Doctor: A qué despierte.

Eloísa: No entiendo.

Doctor: Su esposa perdió mucha sangre, habrá que esperar a que se recupere, es posible que permanezca en ese estado dos días como máximo.

Eidymar: ¿Y si no despierta en esos días, doctor?

Doctor: Si, eso pasa procederemos conforme al protocolo.

Eidymar: Gracias, doctor, ¿cuando puedo ver a mi esposa y mi familia puede ver a la niña?

Doctor: Podrá verla en dos horas y si pueden verla, uno a la vez, vendrá una enfermera a guiarlos a la sala, permiso, tengo que hacer mi ronda.

Eidymar informó a su familia, era una sensación agridulce, contentos y preocupados al tiempo querían conocer a la nena, así que cuando, la enfermera llegó; el primero en entrar fue el abuelo, la tía, Andrés, y por último Mónica, todos coincidían en que era muy linda. Mónica regreso de ver a la niña y pregunto a Eidymar.

Mónica: ¿No vas a verla?

Eidymar: No la veré, cuando Susana despierte, se lo prometí ¿Cómo la viste?

Mónica: Yo la veo bien, esta chiquita, pero es muy enérgica, se parece mucho Susana.

Eidymar: es decir, que es hermosa.

Mónica: Si, que estás muy enamorada y eso que yo pensé que la premura de tu matrimonio era rara.

Eidymar: ¿Por qué?

Mónica: Por muchas razones, pero no es necesario hablar de eso ¡ya soy tía! que emoción.

Eidymar: Tía y madrina, y Andrés será el padrino, sólo hay que esperar que Susana se recupere…. Después de esperar más de dos horas en la sala de espera, por fin pudo entrar a ver a Susana, sintió un alivio al verla y saber que lo peor ya había pasado, se prometió que ella nunca se enteraría de que su vida y la de la niña estuvieron en peligro, se acercó a la camilla, pusó su frente con la de ella y le dijo... 

“Te amo y me duele que nunca llegues a saberlo o que llegues a escucharme. ¡Qué cobarde soy!, me aprovechó de tu inconsciencia, tú tienes la facultad de hacerme sentir que pierdo el control, contigo encontré lo que había perdido; la vida, sí que es irónica, me da la persona por la que daría todo lo que tengo por tenerla a mi lado y no la puedo tener, no sé en qué momento me enamoré de ti, en que mi fascinación por tu ingenuidad, por tu belleza me fueron enamorando, me duele saber que te iras de mi lado cuando se cumplan los tres años, quise solucionar un problema y me metí en otro, sé que no debí enamorarme de ti, pero lo hice y ya no hay más remedio, ¿ahora qué voy hacer?, disfrutarte a medias, me hiciste cambiar, sabes yo no quería hijos, pero cuando vi a Lore en la ecografía, cautivo mi corazón y a medida que iba creciendo tu pancita, iba creciendo mi ilusión, cada momento que he pasado a tu lado, me ha renovado, ha sacado todo ese dolor que llevaba dentro, te convertiste en mi amiga, en mi amor, me enseñaste que siempre hay esperanza, sabes quiero todo contigo más hijos, un perro, todo encontré, muelle para el barco a la deriva que era mi vida, pero sólo puedo estar atracada ahí por tres años como quisiera tener el valor para decirte lo que siento y que quiero que te quedes conmigo siempre, pero no puedo hacerlo, eso haría que te alejaras de mi y no quiero hacerlo, pero esto si lo puedo hacer, aunque nunca te enteres.”

Acto seguido la besa con ternura en los labios deseando quedarse así para siempre, se separó de ella y sentándose a su lado tomándola de la mano para que supiera que estaba allí.

En todo el tiempo que estuvo Susana inconsciente, Eidymar no se movió de su lado, todo lo hacía en el hospital, se bañaba, dormía, comía, tanto así que Mónica y su padre le decían que iba enfermar, que cualquiera de ellos podía quedarse con Susana, a lo que ella decía que no, que esa era su responsabilidad y que solo quería estar allí cuando ella despertará, que después descansaría, así que se quedaba y le hablaba, en una de esas charlas le decía.

Eidymar: Sabes, todos los que han visto a Lore dicen que es preciosa, que esta pequeñita, pero que tiene unos pulmones que son capaces de mantener despierto todo el hospital, el doctor dice que ha evolucionado muy bien, que en dos semanas podremos llevarla a casa, te espera a ti para irnos a casa, despierta, abre esos ojitos que son capaces de cautivarme y dejarme indefensa.

 

Empezó abrir los ojos y lo primero que veía eran sombras, no estaba segura de dónde estaba, empezó a reconocer el lugar, a recordar que había pasado, se sentía mareada, adolorida. Un poca ansiosa, se tocó el vientre como un reflejo, recordó que estaba en el hospital, porque se le adelanto el parto, se dio cuenta que todo estaba en silencio y que era bastante tarde, escuchaba murmullos a lo lejos, paseo su vista por toda la habitación y la vio allí a su lado dormida como le había prometido, lo primero que verían sus ojos sería a ella, la experiencia que había vivido le había servido para darse cuenta de que la quería, que quería permanecer a su lado siempre, pero se convenció que para que le decía que la quería, si ella ya amaba a otra persona, una vez más se enamoraba sin ser correspondida, ¿qué hacer?, disfrutarla, mientras se cumplía el plazo de su matrimonio, cómo deseaba que la besará, que la hiciera suya, pero no sería así, acercó su mano hacia su cabeza y acariciaba sus cabellos mientras dormía, mientras lo hacia se le salían las lagrimas, siempre había conseguido lo que había querido, pero ahora no, en el amor no sé pueden forzar la cosas.

Continuará...


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