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Fecha: 09-Jul-17 « Anterior | Siguiente » en Dominación

Silvia H. (15)

elciam
Accesos: 5.562
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Tiempo estimado de lectura: [ 23 min. ]
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Esa fue la espoleta de inicio… multitud de manos cayeron sobre Silvia, en pocos minutos la única prenda que llevaba puesta era el antifaz… Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
Ashley Madison - Ten una aventura. Infidelidad.

“Suerte” que llevaba los ojos tapados, pero la angustia (o miedo) seguro que la recorrió entera al escuchar el griterío, silbidos, aplausos…

“Suerte” porque el panorama era para asustarse: aproximadamente veinte tíos alrededor de una mesa repleta de vasos y botellas de alcoholes variados, muchos ojos sobre una visión casi “inmaculada”, prendas blancas sobre una piel clara, labios rojos, la venda de encaje como haciendo juego con el corse y las ligas, las manos en la espalda acentuando sus pechos aprisionados… la stripper se cubrió los pechos con el brazo en cuanto aparecimos en la puerta del reservado y le quitamos la gabardina a Silvia… su trabajo parecía haber finalizado, ya nadie la miraba… poco a poco se fue desplazando hacia un lateral donde reposaba la que seguramente era su vestimente previa.

 

El “padrino”, Ángel, tomó la voz cantante, aunque le costó apaciguar el follón.

  • Ha llegado la sorpresa prometida!

  • OTRA ESTRIPER!!  ¡¡qué se junten!!

A la chica se le puso cara de susto cuando vio la multitud de miradas que se dirigian a ella mientras intentaba colocarse el sujetador...

  • QUE NO, QUE NO! - Angel intentaba hacerse oir por esa panda de borracho de mirada “lujuriosa”... hasta que se puso junto a Silvia no logró que se hiciera un aceptable silencio, con apenas murmullos de complicidad

  • A ver, un poquito de atención… ¿sabeis porque va vestida así?

Silencio, expectación…

  • ¿Cual es la mejor invitada a una despedida de soltero? ¿quien puede dar más morbo que… ¡UNA NOVIA?

El griterío volvió. Los “ostias, joder”, los comentarios de incredulidad… entre ellos, el único vestido de negro (una coña de los amigos, como se casaba lo vistieron de luto, hasta con un lazo en el hombro) miraba absorto la tremenda figura que Angel había puesto frente a él, a poco más de un metro.

 

Ante el escepticismo de los presentes, Angel se volvio hacia mi… apenas empecé a hablar enmudeció la sala

  • Si. Acaba de salir de su despedida de soltera y, si quereis, puede acabarla aquí con vosotros

El vocerío se impuso en un segundo, imposible reconocer lo que se decía, salvo cosas aisladas como “que puta”, algo referido a los cuernos, llo buena que estaba, que le iban a arrancar el corse a mordiscos o a rellenarla de leche por todas partes… El comentario desafortunado de uno de los presentes estuvo a punto de ganarse una manta de ostias del novio

  • Ostias, Pedro ¿te imaginas que Andrea también esté en una despedida de soltero?

Al grito de “mi novia no es una puta”, el novio se levantó con una cara de mala leche hacia el “ocurrente” amigo y suerte que los pararon entre varios o la fiesta podia haber acabado ahí mismo.

Tardo un poco en imponerse la calma… Silvia intentaba moverse hacia atrás, nerviosa, temblando, murmurando algo como “no, por favor” pero entre Angel y yo, detras de ella, le impediamos moverse… Angel, por supuesto, aprovechaba la coyuntura para detenerla manoseando su culo.

 

La zorra de Jessi desde la puerta miraba el espectáculo… apenas recibía miradas de los presentes, pese a que su vestuario, sin ser tan “espectacular” como el de Silvia, si dejaba entrever el estupendo cuerpo que albergaba.

En el otro extremo de la habitación la stripper ya se había vestido y permanecía de pie, entre asustada y expectante, quizás esperaba la ocasión de despedirse, quizás no había cobrado… o quizás no se atrevía a llegar a la puerta teniendo que atravesar esa jauría de testosteronas de tres patas.

 

Ángel demostró sus dotes de perfecto anfitrión y logró medio calmar al novio haciendo arrodillar a Silvia entre sus piernas… hube de echarle una mano porque ella no parecía estar por la labor… susurrandole al oido que más le valía colaborar porque la cosa se podía poner muy fea, Silvia accedió a arrodillarse

  • Va, Pedro, deja que te serene la tía esta… ¿como te llamas?

  • Puta - tercie yo

  • Bueno, deja que la puta novia ésta le ponga los cuernos a su novio, anda…

 

Pedro se repantingó en la silla y abrió las piernas

  • Joder tío, ¿no ves que tiene las manos esposadas? tendrás que abrirte tu la bragueta si quieres que te la coma

Mucho debería esmerarse Silvia para calmar la cara de odio del novio. Se abrió la bragueta y cogiéndola del pelo, hasta casi arracarle el tocado, llevó su boca hasta la polla. Por suerte su aparato no era ningún portento por lo que pudo engullirlo completamente sin apenas arcadas… “come puta, cerda”, y algún golpe en la nuca -que Angel impidió que repitiese- eran el síntoma de la mala baba que tenía el tipo, quizás imaginando a su propia novia en esa posición: “si me hace eso la reviento”...

No soltó su cabeza hasta que vació completamente sus cojones en la boca de Silvia, que no pudo tragar y le desbordó por los labios...y la nariz!

  • Toda vuestra! - dijo empujándola hasta casi hacerla caer sobre el suelo - reventadle el coño para que no pueda ocultar a su novio que la han follado.

 

Esa fue la espoleta de inicio… multitud de manos cayeron sobre Silvia, en pocos minutos la única prenda que llevaba puesta era el antifaz… de nada sirvieron las peticiones e intentos de quitarselo. La norma estaba clara: si caía su antifaz se acababa la juerga y eran muchas las pollas que no estaban por la labor de quedarse sin mojar.

Tampoco hice caso de los insistentes requerimientos sobre como se llamaba, donde vivía, cuando se casaba, donde o con quien… jejeje… un vano intento de apuntarse a la celebración de la boda para seguir la juerga.

 

Otro requisito “sine-qua-non” eran los móviles. Ángel ya se había preocupado de retirarselo a todos los asistentes antes de que la stripper comenzara su actuación… pero no fue ella quien se lo pidió, aunque no le gustara la idea con el exceso de maquillaje y la peluca sería poco reconocible).

Jessi desapareció… ni se cuando ni donde… quizás estaba en la barra de fuera, quizás había elegido a alguno de los “comensales” para dedicarse en exclusiva (aunque no note que faltase ninguno)... o quizás ya se aburría de ver como se follaban a Silvia y se llenaba todo de condones. Los únicos que tenían “permiso” para follarsela “a pelo” eran Angel y el novio… y se lo permití también al más joven, un chavalín que no llegaría a los 16 años que me dijeron que era virgen… y me pareció un buen detalle que su primer lechada a una mujer se estrellara dentro de una goma.

 

A la stripper no le “perdonaron” la media hora que faltaban de su “contrato”. Se suponía que debía colocarse en topless sobre el novio y restregar su tanga sobre su bragueta y dejarse chupar las tetas… pero a la vista de los acontecimientos esos “extras” ya estaban de más. Pero debía estar allí la media hora que faltaba si quería cobrar.

Me vino bien eso. Me senté junto a ella a ver el “espectáculo” y, aunque en principio me evitaba, acabamos charlando.

Le pregunté si le “ponía” la escena, me dijo que eso del gangabang en su cabeza era una situación morbosa, pero que en vivo y en directo le parecía un poco soso,

  • ¿Te gustaría estar ahí?

  • Nooooooo

Me preguntó si yo era su chulo y hube de explicarle un poco de la historia para que acabase aceptando que era una novia real, que no era profesional… aunque yo sí que había cobrado una pasta por traerla aquí. Pasta que de algún modo disfrutaria ella en forma de regalos, gastos de boda… excepto una parte que podría gastar en ella, la stripper, si se ocupaba de mí mientras durase el show de Silvia.

Hay que ver lo mal pagado que está el trabajo de stripper porque enseguida la tuve entre mis piernas comiéndome la polla. Me insistía que ella no era puta, solo stripper… pero era mucha pasta por una noche y…

Lo del culo no hubo manera de negociarlo, pero el condón sí. Llené su coño a rebosar y me quedé su tanga… ni siquiera le permití ir al aseo a limpiarse. Se quedaría conmigo hasta que acabaran con Silvia y saldríamos de allí chorreando semen ella y Silvia.

 

Algún invitado intentó apuntarse a la “fiesta particular” que teníamos montada Agnes (nombre de “guerra” de la stripper) y yo, pero no hubo caso.

  • No tienes suficiente dinero para pagarle

Agnes sonrió divertida la ocurrencia.

Pero hubo comensales que sí se pajearon viéndonos, incluso Ángel mencionó que de haber sabido que también follaba podía haberle contratado ese servicio.

  • No soy puta - Fue su único comentario… aunque botando sobre una polla en ese ambiente no resultaba muy creíble

Debemos reconocer que no todos los hombres somos unos cabrones, que no todos pasamos del placer de las mujeres… yo mismo me dediqué a hurgar en el coño relleno de semen de Agnes hasta conseguir que se volviese a correr (ya lo había hecho montándose sobre mí y con su dedo mientras me la comía)... y a Silvia también hubo tres o cuatro tipos que le hicieron correrse… y alguno más que lo intento, jeje, como el chavalote, que antes de follarla quiso comerle el coño pese a que Ángel se lo había dejado rebosadito de semen.

El chaval no pudo, pero otro de los invitados hasta logró arrancar algún aplauso de los presentes… no se que coño hizo dentro del idem de Silvia pero esta pegaba unos berridos que ni la mejor de las actrices porno hubiesen podido igualar… ¡Qué corrida, por dios! Silvia lo inmovilizó cogiéndole de la muñeca, no estaba claro si para que no siguiera o no se saliera… me recordó mucho lo vivido con su suegra en el pub de la despedida.

 

Pero el fin de fiesta no le iba a resultar tan placentero… en absoluto.

Pedro, el novio, se adjudicó el “derecho” de romperle el culo… y lo hizo! por fortuna, aunque el culo de Silvia estaba sin estrenar esa noche, su “pichita” no logró su objetivo, aunque seguro que dolió.

Recostada sobre la mesa, con las manos cogidas por delante, estiradas, recibió la enculada salvaje de Pedro hasta que se corrió, sin condón, claro. Después fue él quien se puso al otro lado de la boca, metió su polla sucia en la boca de Silvia y la tomó de las manos invitando a los demás a seguir haciéndose su culo.

Ángel me miró como pidiéndome permiso… pero ambos ya teníamos acordado que su culo también estaba disponible… debe acostumbrarse, entrenar el culo… Me vino a la memoria el cipotón de Oscar, cómo me gustará verlo perderse entre esas estupendas nalgas

Apenas la mitad aceptaron la “invitación” del novio, algunos con herramientas considerables que le arrancaron quejidos de dolor… ahogados por la polla de Pedro que permaneció en su boca hasta que el último de ellos vació su condón sobre la espalda de Silvia.

Entre varios la vistieron… procurando empapar cada prenda del semen que llenaba su cuerpo o echándole más directamente de los condones que había sobre la mesa… el novio escupió en su corsé y su cara.

  • Tengo que averiguar quien es tu novio, puta de mierda, y contarle quién es la cerda con la que se va a casar

Intentó echar mano a su antifaz, pero Ángel lo detuvo

  • Va, Pedro, tengamos la fiesta en paz. Lo hemos pasado todos de puta madre, no la jodamos al final. Es un problema del cornudo si no sabe con quien se casa.

Agnes me ayudó a llevar al coche a Silvia, la dejamos acostada sobre el asiento de atrás… y un sentimiento de ternura le asomó al rostro cuando le saque el antifaz y vió sus ojos, rojizos, llorosos, que parpadeaban por la luz, escasa pero suficiente para molestar después de casi dos horas a oscuras.

Me sorprendió cuando después de pagarle me dió un beso… no un “piquito”, sino un morreo en toda regla que, por supuesto, no rechacé… lo que sí decliné es la invitación a intercambiar teléfonos por si acaso una nueva relación “profesional”

  • Estamos demasiado lejos… y ya tengo una “artista” muy “completa” como sabes. Gracias de todos modos, que tengas suerte.

Los casi cuarenta minutos de regreso me pasaron rápido, recordando escenas de la noche mi polla acabó por alcanzar su máximo esplendor… pero esta vez no podría complacerla, no solo porque estaba conduciendo sino porque Silvia estaba tan agotada (incluso roncaba!) que follarla al llegar a su casa sería como hacerlo con una muñeca hinchable… y a mí me gusta sentirla bien viva.

 

==== Grazie Mile

Si has llegado hasta aqui supongo que es porque te ha interesado el relato (para bien o para mal), así que te agradecería un poco de feedback, un comentario o valoración para saber si vale la pena seguir escribiendo o sería más útil dedicarme a la cría de caracoles


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