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Fecha: 16-Jul-17 « Anterior | Siguiente » en Lésbicos

No te conocia capitulo 12

Galvanixe
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Tiempo estimado de lectura: [ 20 min. ]
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Con maña, caza a la mosca la araña. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

CAPITULO 12

Esa mañana de oficina fue muy tranquila. Yo había pasado el día con Jorge. Mientras este me explicaba mis nuevas funciones, yo no podía pensar en otra cosa diferente a lo que había sucedido el día anterior con Sara. Nuevamente habíamos discutido, o más bien yo había discutido mientras ella trataba de pedirme perdón. Lo que no esperaba es que intentara hacerlo arrodillándose, eso significó la muerte. Ver a la mujer más prepotente, narcisista y a la que más había amado en mi vida intentar pedir perdón de rodillas, no se sintió como lo esperaba “un triunfo” no, para nada, más bien fue como una patada en el estómago.

A pesar de todo lo que me había hecho, aun no odiaba lo suficiente a esa mujer como para querer verla humillarse de esa manera. Así que hice lo único que podía, tomarla en mis brazos y sacarla de la oficina para evitar su humillación y probablemente perdonarle todas sus bestialidades sin rechistar “No podía ser tan débil, era cierto que a pesar de todo el daño yo la seguía queriendo, pero eso no podía ser suficiente para perdonarla ¿o sí?” A pesar de haber tenido esos minutos de titubeo recordé que la rubia no había terminado su relación con la rata de dos patas esa que tenía por novio, así que seguramente sus lágrimas eran de cocodrilo. Tenía que tener siempre presente que lo único que le importaba realmente era su concesionario y que era capaz de hacer cualquier cosa para no perderlo.

-          Si, si Jorge ya entendí – Lo que no entendía era porque insistía en explicarme cómo funcionaba lo que yo misma diseñé. No hay nadie que conozca mejor esa plataforma que yo

-          Lo siento. Ya sé que entendiste, al fin y al cabo, la plataforma la hiciste tú. Pero es que he tenido tantos problemas con algunos técnicos que sin importar cuanto les explique cometen el mismo error una y otra vez. Supongo que simplemente me programe para explicar hasta el más mínimo detalle a cualquier persona, incluso a ti.

-          Si, entiendo de lo que hablas. Pero sabes, la mayoría no es que no entienda simplemente son perezosos y la única forma de hacerlos rendir es amenazándolos. Yo lo hacía diciéndoles que les íbamos a descontar una hora de sueldo por cada error que repitieran más de una vez.

-          ¿Enserio? ¿y es legal? - Jorge me miro incrédulo, tal vez porque a él nunca lo amenace. No tuve que, él era muy eficiente en su trabajo, a pesar de haber cometido unos cuantos errores graves para los cuales tuve que quedarme hasta tarde resolviéndolos. Pero ahora que lo pensaba, cuanto este idiota empezó a cometer esos errores, empezaron mis problemas con Sara.

-          (Como no di cuenta antes que este coprófago me estaba haciendo llegar tarde a casa a propósito) – Pensé – No solo es legal, te puedo asegurar que funciona a las mil maravillas, es su sueldo o su trabajo. Si les explicas desde un principio cuales son las reglas, van a poner más atención o simplemente te van preguntar antes de cometer el error, claro que también tienes que motivarlos

-          Umm… Y sino es mucho abusar de tu gentileza me podrías dar un ejemplo de motivación – Me pareció extraño que Jorge actuara tan manso conmigo, en la situación actual cualquiera pensaría que estaría más a la defensiva. Igual no iba a bajar la guardia con este cretino estaba segura de que él tenía todas las respuestas sobre la estafa.

-          ¿Cuantos Técnicos tienes en sistemas?

-          Seis – Jorge tomo asiento frente a mí

-          Y me imagino que todos vienen los sábados  

-          Claro que sí, el trabajo se acumula mucho y todos tenemos que venir

-          Y se acumula porque no dejan de cometer errores me imagino – Yo podía ser la persona más relajada del mundo en el trabajo (bueno y en general en mi vida) pero tenía mis límites. Si trabajabas bien para mí eras mi amigo, si no me volvería tu peor pesadilla. Supongo que esa misma política debí aplicarla en mis relaciones sentimentales

-          Así es

-          Pues como no les puedes dar bonificaciones por la situación de la empresa, motívalos con rotarlos los sábados, si se hacen más eficientes solo vas a necesitar tres a la vez. Sino funciona sanciónalos con las horas y si ni así rinden, simplemente pídeles la renuncia, ellos aceptaran sin rechistar están empezando y un despido no queda bien en su hoja de vida así le evitas a la empresa costos

-          Esas son muy buenas ideas – ¿Buenas ideas? Por Dios solo es sentido común. En su familia debe haber un gen defectuoso que los hace ser más brutos que el promedio.

-          Si quieres tu y yo también nos podemos rotar, yo los vigilo un sábado y tú el otro – En mi contrato se especificaba claramente que mis días laborales eran de lunes a viernes y Jorge lo sabía, pero en vista de mis planes me convenía mucho tenerlo de mi lado, al igual que no fuera el perro guardián de su primo por los menos por un día a la semana.

-          ¿Enserio Nicole? Eso me caería del cielo, acabo de tener un hijo y no sabes la atención que requieren.

-          Que bien Jorge, te felicito. Si quieres puedo empezar mañana tomando el turno – En otras circunstancias habría mandado a ese costal de estiércol al diablo, pero existía otra buena razón por la que no podía o más bien no quería hacerlo y esa razón era Julieta la asistente de Sara y esposa de este ser. Esa mujer era un ángel, ni idea porque había caído en las garras de ese gusano, pero igual quien era yo para juzgarla. 

-          No, no Nicole mejor tu descansas mañana y yo el próximo sábado. Es que mi mujer cumple el jueves de la otra semana y bueno me gustaría celebrar su cumpleaños, además de agradecerle por todo su esfuerzo

-          Me sorprendes Jorge, no te imagine un hombre tan sensible

-          Si, la familia cambia a cualquiera - En verdad deseaba por el bien de Julieta que ese aparente amor total hacia su familia fuera sincero ya que en los demás aspectos era un total hipócrita

El día transcurrió sin ninguna otra novedad. En todo el día ni siquiera vi a Sara seguramente no fue a la oficina. Así que ya llegada la noche decidí buscar algún Pub cercano. Me sentía tan estresada por todo lo que había sucedido durante esa semana que necesitaba con urgencia relajarme. En un principio pensé en salir con Fabián, pero no apareció por ningún lado y mis anteriores amigos bueno también eran amigos de Sara y como nunca fueron a visitarme ni por casualidad a la cárcel pues era obvio de lado de quien estaban, no tenía caso perder el tiempo llamándolos.

Llegué a un Pub irlandés cercano a la oficina llamado Phoenix. Obviamente descubrí que era irlandés, por la para nada original decoración de san patricio, pero debo admitir que desde un principio me atrajo mucho su estilo céltico así que me senté en una pequeña mesa al fondo del lugar. Estaba tentada a pedir coñac, pero cuanto vi la lista licores no aparecía ni por casualidad, hasta mejor porque esta noche si me sentía con ánimos para entablar “amistad” con alguna chica hermosa, pero para mí mala suerte todas parecían estar acompañadas por sus parejas, hasta que la que menos esperaba ver ese día se acercó a mi mesa.

-          Hola – Camila estaba hermosa, con una blusa blanca con adornos plateados en las solapas del cuello, una falda prensada negra que le llegaba un poco por encima de la rodilla junto a unos tacones puntilla también negros que la hacían ver muy elegante y que ella manejaba como una modelo de pasarela.

-          Hola -  Respondí tratando de no demostrar mucho interés, yo sabía lo que quería, pero no le iba ser fácil conseguir su propósito. A pesar de eso cuando se sentó a mi lado me puso muy nerviosa, no entendía porque me intimidaba tanto tenerla cerca. No era habitual que las personas provocaran ese efecto en mi por muy bonitas que fueran o por mucho poder que tuvieran, la última que me había hecho sentir así fue precisamente Sara

-          No sabía que te gustara la cerveza -                                                                             Observe la botella como si fuera un cuerpo extraño

-          No es mi bebida alcohólica favorita pero pasa

-          ¿Enserio? Pues con la rapidez que la estas tomando no pareciera – Esta mujer me ponía tan nerviosa que sin darme cuenta empecé a tomar más deprisa del vaso. Diablos yo queriendo aparentar indiferencia y mis estúpidas reacciones delatándome - ¿Entonces cuál es?

-          ¿Cuál es que cosa? – De nuevo perdí el hilo de la conversación cuando Camila se acercó más a mí.

-          Tu bebida favorita, de eso estábamos hablando - Decía Camila tomando un sorbo de lo que parecía ser jugo de naranja con vodka al tiempo que mantenía su sonrisa pícara, sabiendo que la mosca estaba cayendo en su red.

-           ummm… coñac – lo dije muy bajo como para que no me oyera

-          ¿Que? – Sabía que había escuchado perfectamente mi respuesta, porque estaba a punto de destornillarse de la risa

-          ¡¡¡COÑAC!!!

-          jajaja… Trago para viejitos… jajaja… Lo siento… jajaja… No quise decir eso

-          Vez porque no lo tomo, porque todos dicen lo mismo y eso me aleja kilómetros de la actitud sofisticada que quiero aparentar para atraer mujeres bellas.

-          ¿Y la cerveza si te da esa apariencia sofisticada? – Camila se me quedo viendo como si intentara no seguir riendo a carcajadas, Se le notaba que estaba totalmente divertida con mi modo defensivo. Yo solo me quede como una idiota mirando la botella de cerveza era obvio que beberla no era para nada elegante.

-          Pues no, pero por lo menos me da una apariencia ruda – Volví a intentar una actitud de indiferencia haciéndome la que miraba cualquier cosa -   tomaría cocteles, pero no me gustan las mezclas

-           jajajaja… - De nuevo Camila se puso a reír sin control. Como si se hubiese aguantado demasiado tiempo la risa

-          Te puede dejar de reír de mi – Trate de darle una mirada de reclamo por su insolencia, pero falle estrepitosamente en el intento. A mí también me había causado gracias las tonterías que le había dicho y su risa era muy contagiosa, así que solo volteé mi rostro hacia otro lado para que no se diera cuenta que yo también me reía

-          jajaja… a quien tratas de engañar si me estoy riendo contigo – limpio una lagrima de su ojo – la verdad es que no recuerdo cuando fue la última vez que alguien me hizo reír así.

-           Entonces deberías dejar de andar con gente aburrida

-          Tienes mucha razón, pero… ¿si has tenido suerte con tu rudeza y las chicas?

-          Por supuesto que claro que si ¿ves a la sensual chica rubia que está sentada en la barra de allá? No es por aladear, pero no ha dejado de verme desde hace un rato, se nota que la traigo loca - Camila busco disimuladamente a la chica en cuestión con la mirada.

-          Dirás que no ha dejado de verme a mí

-          Ja… Que ilusa – Dije mostrándole una media sonrisa

Me acomode mejor para que la chica me pudiera apreciar en toda mi infinita gloria. Suplicando en secreto que la mujer se acercara para darle su merecido a la arrogante morena. Afortunadamente la táctica pareció tener efecto porque la hermosa rubia se acercó a la mesa.

-          Hola de nuevo. Ahora entiendo porque no me prestaste ni la más mínima atención hace un minuto, pero es bueno saber que existe la posibilidad. Mira este es mi número por si ella no cae rendida como yo ante ti.

-          Ya veremos si no lo hace y gracias por la tarjeta te prometo que lo tendré en cuenta

Camila le guiño el ojo a la guapísima rubia mientras recibía la tarjeta de presentación con todo el encanto del que era capaz, mientras yo observaba completamente perpleja toda la situación, pero no sabía si mi perplejidad era porque Camila estaba en lo cierto en cuanto a quien observaba la rubia o por lo que le estaba respondiendo a esta. Sabía que su intención podía ser seducirme, pero jamás mi imagine que lo hiciera de esa forma tan descarada. Esta mujer sabía perfectamente como seducir a las mujeres, no era su primera vez como yo suponía.

-          Fue un placer, aunque sea saber que existes - La chica me soltó una sonrisa burlona y se fue

-          Vaya… si que esta buena – Lo dije mientras observaba a la rubia partir, tratando que Camila no notara mi asombro

-          Jajaja… –  La morena comenzó a reír de nuevo– Bueno, me alegra saber que eres una buena perdedora y tienes toda la razón, esta como quiere

-          ¿Disculpa? ¿perdedora moi? JA JA y JA si ella me hubiese visto primero a mí, ahora estaría a mis pies o mejor aún en mi cama gritando de placer

-          Pues qué bueno que me vio primero a mí

-          (Me está coqueteando, pero no te ilusiones porque sabes lo que busca) - pensé.

Estuvimos en silencio por unos minutos que no fueron para nada incomodos, como cuando estas con tu pareja de varios años simplemente disfrutando del momento, escuchando una canción que te gusta mientras la tomas de la mano o la miras con amor a los ojos. No dejaba de preguntarme porque me sentía así si yo prácticamente no la conocía.

-          ¿Vienes mucho aquí o solo me estas siguiendo? – Decidí romper el silencio, antes de sentirme demasiado cómoda con el momento y terminar besándola como solía hacer cuando me sentía así.

-          ¿Qué? ¿Siguiéndote?  Como si no hubiera cosas mejores que hacer – Mentía, sí que me estaba siguiendo y me encantaba lo mal que lo disimulaba

-          ¿Por qué me sigues? – Tome de nuevo un trago de cerveza, esperando una buena respuesta de una Camila que se veía un poco avergonzada 

-          Está bien Nicole te seguí. Te vi salir sin tu preciadísima moto así que pensé que ibas hacer algo interesante.

-          ¿Cómo qué?

-          No sé. la verdad es que mi vida es bastante monótona, así que cualquier cosa que salga de la rutina es interesante para mí. Y Creo que seguirte fue buena idea porque lo primero que me sucedió a penas puse un pie, fue el coqueteo de esa dulce chica y un coctel gratis.

-          ¿Dulce? Ja esa chica no tiene nada de dulce, se nota que sabe cómo jugar sus cartas – Me quede viendo hacia el lado por donde había desaparecido la rubia, mi tono al referirme a ella había sido un poco agresivo y ni siquiera sabía porque, por supuesto Camila lo noto.

-          ¿Estás celosa?

Maldita mujer como podía leerme tan bien. Si, fue un mini ataque de celos, pero ¿por qué? No tenía sentido lo que me ocurría con Camila. Sabía que clase de persona era, sabía lo que buscaba al venir aquí “Sera que es una bruja y me lanzo algún hechizo. Que clase de estupideces estaba pensando, simplemente estoy muy vulnerable por lo que paso con Sara eso es todo” Trataba de dejarlo claro en mi cabeza para no volver a caer como una mosca ante un pastel.

-          ¿Que? no, no por supuesto que no, es solo que las conozco porque…

-          Tu Solías ser así - Me quede viéndola pasmada por semejante afirmación

-          Ya quisiera yo haber sido como ellas, seguramente eso me hubiese ahorrado bastantes lágrimas. Pero no, la verdad es más bien al revés, me gustan las mujeres así y siempre termino cayendo por ellas

Me detuve un poco a pensar en esas mujeres que marcaron casi que traumáticamente mi vida. Porque no solo Sara fue una rata conmigo hubo otra en especial, específicamente mi primer amor que me había dejado muy mal cuando no se le ocurrió mejor forma de terminar conmigo que poniéndome una cita en su apartamento para verla follar son su nueva novia. Y ni siquiera eso fue lo peor, la muy desgraciada paso los cinco meses siguientes persiguiéndome para torturarme psicológicamente, diciéndome que al lado de su nueva novia yo era un asco en la cama, que todo lo que paso fue mi por mi culpa por no dedicarle el tiempo que merecía, como si estudiar hasta las tres de la tarde y trabajar hasta las ocho de la noche dejara mucho tiempo libre y sin embargo, dedicar prácticamente todo el fin de semana a ella, no pareció ser suficiente.

Al principio Siempre terminaba su retahíla de malos argumentos diciéndome que nadie me iba amar como lo había hecho ella, que solo iba a sufrir porque alguien como yo no merecía amor, para terminar ya en el último mes pidiéndome perdón casi que, de rodillas, diciéndome que había sido una idiota, que ese día estaba muy borracha y drogada y no sabía lo que hacía, que lo mejor para amabas era olvidar todo y empezar de nuevo. Increíble como los patrones se repiten.

-          Es más, si le preguntaras a todos los que me conocen te dirían que soy una masoquista que tiene un gusto casi aberrante hacia las mujeres crueles y manipuladoras

-          Eso no te lo cree nadie Nicole. Eres una de las mujeres más hermosa que he visto en mi vida y es obvio que podrías tener a quien quisieras a tus pies. Para nadie es un secreto los problemas que tuviste con Sara por tus conquistas

-          Jajaja… Y yo no puedo creer que te hayas creído esos chismes. Si es verdad que algunas chicas estuvieron tras mis huesitos, pero nunca de los nunca engañe a Sara. Yo no sería capaz de engañar a la persona que amo – Era cierto lo que decía, nunca la traicione y por la cara de compasión que puso la morena parecía creerme

-          Puede que te dé, el beneficio de la duda. Pero entonces cuéntame ¿cómo es eso que siempre terminabas enredándote con esa clase de mujeres? – Camila se veía realmente interesada por obtener esa información y después de analizarlo llegue a la conclusión que no era un riesgo contarle o tal vez seguía cautivada por su embrujo o era la cerveza que ya empezar hacer efecto  

-          Pues bien.  Al principio ponían las reglas en claro. Solo sexo sin compromiso y eso estaba bien para mí, pero después me buscaban todo el tiempo y en vez de decirles no y pasar a otra cosa seguía en el juego hasta el punto de creer que había algo más serio, pero no era así.

-          Supongo que todo eso cambio cuando conociste a Sara

-          No, Con Sara empezamos igual solo sexo sin compromiso, ella tenía novio. Hasta que un día me di cuenta de que estaba empezando a sentir demasiado, decidí decírselo, pero ella ya lo sospechaba así que prefirió terminarlo todo, diciéndome que estaba muy enamorada de su novio y que lo estaba descuidando mucho. Fue horrible escucharla, yo estaba dispuesta abrirle mi corazón para que supiera lo que sentía, pero ella como siempre solo se preocupaba por Sara.

-          ¿Y entonces porque terminaron juntas? – La morena tenía una cara de verdadero asombro. Quién sabe cómo había imaginado el inicio de mi relación con la rubia. Tal vez un par de citas, un te quiero y el noviazgo como suele ser

-          No sé ni porque te cuento esto. Pues yo quise olvidarla después de un par de meses de verdadero sufrimiento, así que consigue una amiga con “derechos” Mi… amiga obtuvo unas invitaciones para un bar de ambiente “ensamble” ¿Lo conoces?

-          Sí, he estado ahí es inmenso

-          Así es. Ese día lo estaban inaugurando con bombos y platillos y ella tenía dos paces dobles Vip así que fuimos con dos amigos que eran pareja. Todo estaba muy bien al principio, el ambiente era genial así que comenzamos a beber como locos porque aparte era barra libre. Ya te imaginaras, el alcohol, la música, el calor… Bueno, en ese momento mi amiga y yo empezamos a besarnos como si se nos fuera la vida en ello. Cuando de repente siento que alguien me jala de la camisa hacia atrás.

-          ¡Sara!

-           Aja, Sara también estaba en esa zona con unos amigos suyos y por supuesto su novio. Ella estaba igual o más borracha que yo. De la nada empezó hacerme un escándalo, gritándome; que, que me pasaba, que si no sabía que existían sitios para eso, que era asqueroso lo que estaba haciendo con esa… en fin una cantidad de reclamos sin sentido, los cuales a mi amiga no le gustaron ni un poquito así que le lanzo un puño, obvio Sara se lo devolvió y se armó Troya.  Mientras que yo intentaba separarlas, Sus amigos vinieron hacia nosotros para golpearnos y obviamente los chicos con los que veníamos también se metieron a defendernos. En fin, todos terminamos siendo sacados a patadas, mi amiga se puso furiosa conmigo y se fue a su casa, mis amigos me acompañaron a buscar un taxi porque yo era la que estaba más golpeada. 

-          ¿Y eso por qué?

-          Porque en vez de defenderme trate de defender a Sara de no ser golpeada. Que idiota ¿no?

-          No lo creo. Tu seguías enamorada y cuando uno está enamorado sigue defendiendo a esa persona, aunque solo te use o juegue contigo – Parecía que la conversación le había removido recuerdos que estaban muy enterrados en su mente

-          Eso es cierto, En fin.  Yo les había pedido a mis amigos que se fueran diciéndoles que no se preocupara, que iba estar bien, pero justo cuando estaba buscando un taxi, Sara vino corriendo hacia mí con su novio tras ella. Cuando el tipo la alcanzo ella le grito que no insistiera más que se había terminado, que ella ya no quería nada más con él. El chico le rogo de rodillas, que no lo dejara porque ella era el amor de su vida…

-          Pobre, seguramente estaba muy enamorado.

-          Si. Sara sabe cómo enloquecer a la gente. Pues bien, Como no quería ser testigo de ese espectáculo tome el primer taxi que encontré, pero cuando estaba a punto de arrancar Sara se subió a mi lado y no hubo poder humano que lograra sacarla. Yo estaba tan cansada que simplemente le pedí al conductor que me llevara a mi apartamento, durante el trayecto no nos dijimos nada.

Cuando llegamos a mi apartamento, Sara comenzó a decirme lo mucho que sentía haberme dejado ir de esa forma. Porque ella también estaba enamorada de mí. Incluso me dijo que al mes de haberlo dejado conmigo también le había terminado a su novio pero que el empezó amenasarla con hacerse de daño si lo dejaba, por eso no había podido buscarme, y que justo ese día estaba totalmente decidida a dejarlo como finalmente sucedió, aunque no esperaba que yo estuviera ahí para presenciarlo. Yo ya no sabía que creer. Recuerdo que el cuerpo me dolía tanto que no le dije nada, solo me tomé un analgésico muy fuerte, me cambien, me bañé la boca y me acosté a dormir, mientras que ella busco el botequín, me limpio lo mejor que puedo la sangre y la mugre que tenía por los golpes y se acostó a mi lado. Al día siguiente hablamos y decidimos intentarlo nuevamente.

-          Jamás me imagine que hubiesen tenido un comienzo tan intenso, pero, toda su relación parece que fue así.  Te puedo hacer una pregunta muy personal, sino quiere no me la respondas

-          Hazla, a estas alturas ya nada me afecta  

-          ¿Aún lo sientes? digo amor por Sara

-          Si Camila a un lo siento, a pesar de todo este tiempo, pero todo lo que me hizo… es imperdonable

No hablemos más del tema. Simplemente nos dedicamos a bromear entre nosotras y jugar tontamente a calificar chicos y chicas. Fue muy extraña esa noche, yo esperaba que Camila usara todos sus encantos para seducirme y en vez de eso nos comportábamos como viejas amigas de juerga.  Finalmente estábamos lo suficientemente tomadas así que decidimos irnos cada una a su respectiva casa.  

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Lamento mucho el retraso, pero he estado bastante ocupada estos días y si a eso se le suma el bloqueo pues es más difícil que al inicio.

Gracias a todos por leer.


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