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Fecha: 02-Ago-17 « Anterior | Siguiente » en Lésbicos

La incertidumbre del pasado: capítulo 2

monamour
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La hermosa pelirroja alzó su rostro sonriente y clavó su mirada en mí, yo la observé fijamente también y sentí algo que nunca había sentido, ni siquiera con Alexis y eso me preocupo, ¿acaso era eso a lo que toda la gente llamaba “conexión”? Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

La mente humana es un enigma, hay cosas que pasaron hace dos días y no logras recordarlas con claridad, sin embargo hay momentos que, pueden pasar años y años, y nunca los olvidaras, son como vídeos en alta definición reproduciéndose una y otra vez en tu cabeza. En aquel entonces tenía 17 y recién comenzaba mi último año de preparatoria, tenía a los mejores amigos que alguien podría pedir, al menos eso pensaba en aquellos días, y un novio al que adoraba, eran mi felicidad. La vida me sonreía en todos los aspectos. Muy pronto entraría a la universidad a estudiar lo que tanto amaba, arquitectura; y en un par de años más me casaría con Alexis. Todo era perfecto, cada cosa en su lugar, nada podía fallar, nada podría arruinarlo, o eso creía.

 

Recuerdo que eran aproximadamente las 10 de la noche de un frío 12 de Agosto, de eso ya han pasado cuatro años, salía de la escuela después de mi última clase del día en la prepa y venía acompañada de mi amigo Arturo; afuera del plantel había una masa de chicos platicando y jugando, ni la hora ni el frio evitaban que disfrutaran hasta el último momento del día juntos.

 

-      Extrañaré esto como no tienes idea – le dije a mi amigo mientras abrazaba con fuerza su brazo

-      Oh vamos, no comiences de nuevo, apenas hemos terminado nuestra primer semana de clases de este año así que relájate – me dijo cubriéndome con su brazo

-      Lo sé, pero el tiempo pasa más rápido últimamente. Es como si los días duraran cada vez menos y no quiero que esto termine, es demasiado…

-      Perfecto, lo sé – dijo completando mi frase – pero no piensas pasar tu último año llorando porque terminará, ¿cierto? Hay que disfrutarlo al máximo, y eso no incluye lágrimas, ni novios – dijo burlonamente

-      Oye, no – dije aventándolo con cariño – más bien, si antes Alexis y yo pasábamos mucho tiempo  juntos ahora nunca me separaré de él

-      Qué asco me das, ¿dónde quedó mi Anna rebelde e independiente? – dijo fingiendo decepción

-      Sigo siendo independiente, es solo que ahora no me parece tan genial serlo porque está él en mi vida

-      ¡Dios!, espero que toda esa cursilería no sea contagiosa – dijo alzando sus manos y alejándose de mí

-      Cállate – dije mientras bajaba sus brazos – mejor ayúdame a buscarlo, ¿lo ves por ahí? – pregunte mientras me ponía de puntas sobre mis pies y buscaba por encima de las cabezas de los preparatorianos que invadían la calle

-      No veo nada, ¿Por qué no lo llamas?

-      Mi celular se quedó sin batería

-      Marca desde el mío - me dijo mientras me alargaba su nuevo iphone

-      Ay sí, solo porque quieres presumirlo, después no me dejaras ni tocarlo

-      En efecto, pequeña, así que aprovecha tu oportunidad – lo vi sonriendo exageradamente - ¿qué te pasa? – dijo algo espantado

-      No me sé su número de memoria – Dije con pena mientras agachaba mi cabeza y reía de vergüenza

-      ¡Tanto amor y no sabes su número! – Río con gracia. Nunca me dejaría de molestar con eso.

-      No es porque no me interese, sólo… no lo creo necesario, no me sé ni el mío, con eso digo todo. Vamos, sigue buscando, me dijo que nos veríamos frente a la pizzería pero no lo veo.

-      ¡oh por dios! Ahí está – dijo emocionado, demasiado emocionado.

-      ¿Alexis? ¿dónde?

-      ¿Qué? ¿Alexis? No, ¿a quién le interesa tu novio? – lo vi con enojo pero él ni siquiera lo noto tenía la mirada clavada en alguien, alguien que lo estaba haciendo babear, literalmente.

-      ¿a quién viste entonces? – dije mientras lo tomaba del brazo y buscaba el camino de su mirada

-      Esa chica, esa hermosa chica – dijo suspirando

-      ¿cuál? – no lograba ver nada

-      Es preciosa

-      ¿Quién? Dime

-      Es ella, la pelirroja con la chamarra de piel negra

 

Me alcé de puntas de nuevo y creo que esta vez logré verla, debió decir que era pelirroja desde el inicio y la habría encontrado antes. La distinguía del resto pero no lograba verla a detalle, solo observaba su melena rojiza moviéndose bajo la luz amarilla de un faro. “Lindo cabello” pensé.

 

-      Ash, no puedo ver nada – le dije cansada de estar en mis puntas.

-      Cómo puedes no verla, es por mucho la más hermosa que está aquí. Es como si tuviera un halo de luz alrededor de ella – babeaba de nuevo

-      ¿Más hermosa que yo? – pregunte coquetamente. Anteriormente Arturo y yo habíamos tenido una fugaz relación que afortunadamente ambos supimos superar para darle paso a una grandiosa amistad.

-      Pfff, por mucho – contestó sin dudarlo y sin siquiera mirarme.

 

Esto comenzó a molestarme un poco y sentía celos, no por Alan sino porque la pelirroja, de quien ni siquiera sabía su nombre, robaba la atención que me pertenecía a mí. Arturi se dio cuenta de esto porque me quede callada y deje libre su brazo.

 

– oh vamos, no hablaba en serio, bueno sí, pero no por mucho, es solo que son bellezas distintas, ya sabes. ¡Es que si tan solo la vieras!

 

Estaba a punto de comenzar a decirle de cosas a Arturo cuando sentí como unos brazos se agarraban a mi cintura y alguien besaba mi cuello con dulzura. Suspire y puse mis brazos sobre los suyos.

 

-      ¿dónde te has metido, hermosa? Te he estado buscando desde hace 30 minutos – dijo a mi oído sin dejar de abrazarme

-      Es culpa de Arturo, se ha quedado embobado viendo a una chica, de hecho creo que aún no reacciona

-      Qué hay – dijo Arturo mientras chocaba su mano con la de Alexis

-      ¿Así que una chica, eh? ¿Iras de cacería? – Le dijo Alexis a Arturo mientras ambos reían, por alguna razón esto me molesto demasiado y me solté de sus brazos

-      Bueno, ¿nos vamos a ir o seguiremos aquí esperando a que Alan se llene de valor para hablarle a la chica? Si es que ella es real, claro – dije algo molesta, Arturo me vio con cara de molestia. Alexis reía descaradamente.

-      Ya escuchaste a la jefa, Arturo, vámonos que ya es tarde

 

Comenzamos a caminar, usualmente siempre nos íbamos juntos un grupo de 6 amigos pero esta noche solo íbamos los 3. Yo me adelante mientras Arturo le describía a Alexis a la hermosa pelirroja, por alguna razón mi humor había cambiado y no tenía ganas de hablar.

 

-      Esa chica sí es real – me dijo Alexis con un tono de niño regañado

-      Lo sé. Lo siento, no quería hacerte sentir mal, solo quería irme, estoy cansada. En verdad lo siento – dije abrazándolo

-      Es imposible molestarse contigo – dijo sonriendo.

 

Me alegraba demasiado que la relación con Arturo no hubiera funcionado porque gracias a eso ahora tenía al mejor amigo que alguna vez pudiera desear, y por supuesto también había estado disponible para comenzar algo con Alexis a quien quería muchísimo, llevábamos juntos 10 meses y quería que fueran muchos más. Me encontraba tan inmersa en mis pensamientos que no puse atención cuando los chicos me dijeron que entrarían al  Oxxo para comprar comida, los espere afuera y encendí un cigarro mientras me recargaba en el barandal de un puente y veía pasar los carros a toda velocidad debajo de mí. “Que noche tan más fría” pensé mientras frotaba mi brazo derecho. Seguí pensando en todo lo que había vivido en los últimos dos años e imaginando lo que pasaría en este, tenía que ser perfecto, nada podía salir mal.

 

-      ¿Me regalas fuego? – Escuche una hermosa voz hablándome.

 

No conocía esa voz, nunca antes la había oído, pero en cuanto la escuché sentí algo en mi interior, como si un botón hubiera sido apretado dentro de mí y se hubiera encendido una parte de mi ser que se había mantenido apagada. Voltee y me encontré de frente con la hermosa pelirroja de Arturo. La miré y vaya que era guapa, y sí, muchísimo más hermosa que yo, como había afirmado mi amigo. Sus ojos eran grandes y de color miel, su piel era muy blanca y aunque no era pelirroja natural le quedaba de maravilla gracias a eso, su boca era pequeña al igual que su nariz, sus labios eran delgados y estaban pintados de color rubí, tenía dos pequeños lunares en su mejilla izquierda que le daban un toque infantil y tierno.

 

-      ¿Hola? – dijo sonriendo

 

Creo que había pasado más tiempo del usualmente debido inspeccionándola, y ahora me mostraba sus blancos y perfectos dientes que relucían como perlas bajo la oscura noche.

 

-      Sí, disculpa – dije torpemente mientras mi cara se ponía demasiado roja. Saque el encendedor y lo prendí, ella se acercó para encender su cigarro y entonces su olor me inundó, era lo más exquisito que había olido en mi vida, lo juro.

-      Gracias – dijo sonriendo de nuevo y le dio una calada a su cigarro.

-      Por nada – dije suavemente, por alguna razón no podía dejar de verla, era demasiado hermosa, demasiado perfecta. Pensé que se iría pero en lugar de eso se recargo a mi lado,

-      ¿qué haces aquí sola a estas horas? – pregunto viéndome fijamente a los ojos

-      Eh, mis amigos entraron al Oxxo – dije mientras bajaba mi mirada

-      Eh, disculpa, ¿te estoy molestando? Es que te noto algo… incomoda, no soy una delincuente ni nada de eso, pero si quieres me voy. – dijo algo preocupada

-      No, no, no, para nada. Solo estoy cansada – dije mientras la miraba y le sonreí por primera vez en la noche. La primera de miles de sonrisas de las que ella sería la causa.

-      Te ves más linda así, sonriendo – Dijo mientras mordía inconscientemente su labio inferior, me sonroje demasiado y volví a bajar la mirada, sentía como mi cara ardía.

 

Justo en ese momento salieron Arturo y Alexis buscándome. Cuando Arturo me encontró y vio con quien estaba pude ver como su boca se abrió más de lo normal y comenzó a reír estúpidamente mientras le decía a Alexis que esa era la chica, la chica que estaba conmigo era la pelirroja que tanto le gustaba.

 

-      ¿Tu amigo está bien? – me pregunto la chica riendo bajo mientras miraba a Alan

-      Oh sí, es solo que tú le gustas mucho y… - mierda, lo dije, se lo dije, ¿por qué rayos se lo dije?

-      Ohh, ya veo, y esta emocionado porque su mejor amiga está hablando conmigo – río de nuevo

-      Así es, ¿có… ¿cómo sabes que es mi mejor amigo? – le pregunte algo confundida

-      Oh… - por primera vez desde que comenzó a hablarme la note algo nerviosa – bueno, la prepa no es muy grande y en la tarde hay muy poca gente en especial de último año, así que los he visto casi diario esta semana y pues tú y él siempre están juntos, pero no es tu novio porque tu novio es el alto de allá, así que solo queda la “friendzone” – Comencé a reír – pero por lo que me acabas de decir, no es un friendzoneado más, en realidad son buenos amigos

-      Vaya, ¿acaso nos acosas? – dije jugando, vi como ella se ponía roja de la cara y bajaba la mirada, dios, se veía aún más hermosa así, ¿cómo era eso posible?

-      No, no los acoso, es solo que es una escuela pequeña – me decía sin levantar la cara

-      Está bien, solo lo decía en broma

 

La hermosa pelirroja alzó su rostro sonriente y clavó su mirada en mí, yo la observé fijamente también y sentí algo que nunca había sentido, ni siquiera con Alexis y eso me preocupo, ¿acaso era eso a lo que toda la gente llamaba “conexión”? durante los segundos que nos miramos sentí que todo lo demás desaparecía, que sólo estábamos ella y yo. Sentí unas inmensas ganas de tocarla así que comencé a mover mi mano hacía la suya, estaba casi rozando su mano cuando una voz tartamudeante me interrumpió y nos sacó de la burbuja que habíamos creado.

 

-      An… Anna, ¿no.. nos… nos vamos? – Era Arturo, nunca lo había visto tan nervioso. Vi como la pelirroja se reía de él discretamente.

-      Claro, vámonos ya que es tardísimo – dije lanzando el cigarro al piso y apagándolo con el talón

-      Pensé que dejarías el cigarro – dijo Alexis mientras me tomaba de las manos y me jalaba hacia él – ah, estás helada – acerco mis manos a su boca y comenzó a calentarlas. Amo que sea todo un caballero. Comenzábamos a caminar cuando Arturo me llamó

-      Oye, Anna – me dijo mientras movía su cabeza a la pelirroja y hacía una mueca para ocultar su felicidad

-      Oh cierto, lo siento muchísimo, que torpe soy – vi a la pelirroja sonreír – ella es… es… demonios, no sé tu nombre - ella sonrió

-      Creo que olvidamos presentarnos – dijo acercándose a mí – Me llamo Nahomi – me alargo su mano

-      Yo me llamo Anna – dije al tiempo que tomaba su mano.

 

En el momento en que la toqué sentí una ola de calor en todo mi brazo y de nuevo estaba sonrojada, 3 veces en menos de 5 minutos, ¿cómo era eso posible? Ella lo notaba y solo sonreía sin dejar de morderse el labio inferior. Ella solo me veía a mí, ignoraba por completo a Arturo y a mi novio, y yo comenzaba a perderme de nuevo en su mirada cuando nos interrumpieron nuevamente.

 

-      Hola Nahomi, mucho gusto. Yo me llamo Alexis y soy el novio de Anna -  dijo mientras me tomaba de la cintura y me acercaba a él

-      Mucho gusto Alexis – contestó la pelirroja sin dejar de verme por un segundo

-      Y… él, él es Arturo – dije escapándome de su mirada

-      Yo yo, yo soy Arturo, es un placer – dijo mirándola con ojos de corderito enamorado

-      Igualmente Arturo – al fin dejó de mirarme y volteo para saludarlo

-      ¿hacia dónde vas? – le pregunto ya menos nervioso

-      Voy para San Martin, ¿conocen?

-      Sí, yo también vivo por ahí – respondió Alexis

-      Y yo vivo cerca de ahí – dije emocionada y sonriente

-      ¿puedo irme con ustedes? – pregunto de nuevo viéndome sólo a mí

-      Por supuesto que sí – Contesté alegremente mientras le devolvía la mirada.

 

Al subir al autobus solo había dos asientos disponibles, y los chicos, muy cortésmente, nos dijeron que nos sentábamos. Íbamos juntas y platicando sin parar, me contó que recién había llegado a la ciudad  y por ende era nueva en la escuela, eso explicaba el por qué nunca la había visto, pues sería imposible no haberla notado en dos años. Era apenas unos meses mayor que yo y no tenía hermanos, su papá trabajaba para un laboratorio químico y su mamá era nutrióloga, por lo que eran una familia acomodada. Ella era muy linda, sonreía todo el tiempo y me hacía reír sin parar. El viaje en camión duró 15 minutos hasta llegar a su parada, se despidió con un beso en la mejilla y con una mirada penetrante que me sonrojo una vez más en la noche.

 

-      No olvides escribirme – gritó mientras bajaba

-      Linda chica, ¿eh? – dijo Alexis mientras se sentaba a mi lado en el lugar donde antes había estado Nahomi.

-      Mucho – dije sonriendo – en verdad me agrada

-      Ahora me entiendes, ella es perfecta – Dijo Arturo al tiempo que soltaba un suspiro

-      La verdad sí, es todo un encanto, lo acepto

-      ¿Le hablaste de mí? – pregunto emocionado

-      Ehhh no, no en realidad. Ella habló casi todo el tiempo

-      ¿y qué te dijo? Tienes que decírmelo todo, Nahomi tiene que ser mi novia – dijo decidido

-      No creo que seas su tipo – dije algo evasiva

-      ¿por qué lo dices? ¿te dijo algo? – respondió preocupado

-      No, tranquilo. Estaba bromeando

-      Tonta, bueno, como sea, haré hasta lo imposible para conquistarla

-      Pues si yo fuera tú comenzaría ya mismo, ella es muy bonita y seguro tendrás muchísima competencia, y más ahora que yo me lleve a la más hermosa de la escuela – decía Alexis mientras me besaba.

 

Yo bajaba aproximadamente 10 minutos después de la parada de Nahomi, vivíamos muy cerca, de hecho ella era casi vecina de Alexis, esa también era su parada solo que siempre me acompañaba hasta mi casa y luego se iba a la suya. Nos despedimos de Arturo quien vivía dos paradas adelante y bajamos del camión; la noche estaba helada, Alexis me dio su chamarra y me abrazo por detrás colocando sus brazos alrededor de mi cintura, amaba estar así, podría vivir así para siempre. Caminamos las dos calles que faltaban para llegar a mi casa, no hablábamos, solo caminábamos abrazados, con toda la calma del mundo a pesar de la hora. Al fin llegamos a mi casa.

 

-      Servida señorita

-      Muchas gracias, joven. ¿cuánto le voy a deber? – decía coquetamente mientras me volteaba para tenerlo de frente.

-      Usted no me va a deber nada – decía mientras apretaba mi cuerpo al suyo

-      ¿ah no? Que considerado – pase mis manos por detrás de su cuello

-      Y digo que no me va a deber nada porque me va a pagar ahora mismo – acerco su cara a la mía y me beso dulcemente. Sus manos subían y bajaban por mi espalda y el beso cada vez se hacía más intenso. Lo jale del cabello y lo aleje de mi boca.

-      No sabía que te debía tanto – dije riendo

-      Te amo, Anna, te amo demasiado y te necesito – dicho esto volvió a besarme intensamente y comenzó a caminar hasta que me pego a la pared, su mano derecha subió a mi cara y la acercó más a él, mientras que la izquierda tomaba mi pierna y la apretaba con fuerza. Estaba demasiado excitado, y yo lo comenzaba a estar cuando recordé que estaba fuera de mi casa y que mis padres podrían salir en cualquier momento. Así que lo separe de mí.

 

-      Estamos afuera de mi casa – le recordé

-      Sí, lo siento, es solo que tú me descontrolas – decía abrazándome

-      Y tú a mí, pero no es el momento – le di un beso en la mejilla y entre a mi casa, subí a mi habitación y lo vi caminar hasta perderse en la oscuridad. Suspire.

 

Tomé mi computadora y enseguida busqué a Nahomí en Fb, le envíe una solicitud de amistad y en menos de tres minutos me había aceptado, al instante me envió un mensaje

 

-      “¿Por qué tardaste tanto?, pensé que ya no querías ser mi amiga”

-      “En absoluto, nada me encantaría más que serlo”

-      “Eres muy linda, Anna”

-      “Tú lo eres, me alegra mucho haberte conocido”

-      “A mí mucho más, créeme. Tengo que irme, ¿te veo mañana en la prepa?”

-      “Ahí nos vemos ;)”

-      “Descansa, linda”

 

Me tire en mi cama y suspiré, Nahomí realmente me agradaba, demasiado diría yo, pero me preocupaba el hecho de que no solo me agradara. Me quede dormida pensando en toda esa noche y soñé con ella, el primero de muchos hermosos sueños donde ella sería la protagonista.

 


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