Aún me parece ver a ese hombre sentado en aquella banca del
parque y aunque no intercambiábamos palabras lo vi con su celular en la mano,
una revista a su lado muy pegadita a su muslo, que por cierto pareciera que
sintiese a ese trozo de papel como su única compañía, se veía ansioso, incómodo,
podía adivinar en su mirada nerviosismo extremo. Para mi no era tarde, así que
me di el tiempo para observarlo sin que él se percatara.
Buenas tardes! exclamé, tratando de que mi sonrisa fuera de
lo mas amable posible.
Volteó sorprendido ante mi voz y alcancé a ver una lágrima
bajando su mejilla, en ese momento quise alejarme al notar mi impertinencia pero
ya era tarde.
-Tuve en mis manos hasta el último poro de su piel- balbuceó.
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Alicia se mueve entre las sábanas, aún dormida en un intento
vano de despertar, se asoma un pié pequeño, blanco, exquisito, luego el
movimiento es mas notorio, sus manos salen de ese encierro y sus brazos se abren
esperándolo e invitando sin titubeos a un abrazo. Alberto, no esperó mas, salio
de su embeleso y pronto estuvo acurrucado en sus brazos.
Sus miradas se cruzaron aguantando solo un instante ese
contacto, porque pudo mas la necesidad de un beso, un beso húmedo y prolongado
mezclado de lenguas inquietas acariciándose sin parar, sintiendo sabores mutuos
y combinando salivas distintas en total aceptación.
La sábana desaparece de ambos y deja al descubierto a dos
seres deseosos el uno del otro.
Los pechos al descubierto de Alicia, se tornan duros, cuando
dos dedos presionan sus pezones, no aguanta más, Alberto se inclina un poco toma
en sus labios uno y succiona como loco llenando de placer a su amada.
Alicia toma en la palma de su mano con total atrevimiento sus
testículos, el pene ya erecto no se escapa a la caricia y es envuelto entre unos
dedos femeninos que lo llenan de placer.
Alicia no puede mas, toma posición volteando su cuerpo boca
abajo, doblando su cuerpo de manera que sus nalgas se manifiestan esplendorosas
e incitadoras, la penetración no se hace esperar, el vaivén urgente, no da
tiempo a mas, el orgasmo mutuo llena de placer la habitación,, y a dos almas
solitarias.
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Luego agregó… pero sabes, no tuvo el valor de irse conmigo,
la he esperado aquí desde hace horas, no llama, no llega……no llegó.