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Fecha: 02-Abr-09 « Anterior | Siguiente » en Orgías

En el remolar

montserrateta
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Aquella tarde de playa si que iba a ser calurosa, aunque unos jovenes se apresuraron a ponerme cremita. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

Un sábado cualquiera después de comer mi marido me dijo si quería ir a la playa, me pareció una buena idea, así que, nos cogimos las cosas y nos fuimos para allí. Como siempre fuimos a la playa del Remolar.

Cuando llegamos la playa estaba prácticamente vacía, solo había algún hombre tomando el sol, así que desplegamos nuestras toallas, nos desnudamos y nos tumbamos dispuestos a pasar una tarde de tomar el sol, lo que yo no sabia todavía es que esto no es lo que Enric había dispuesto para mi esa inocente tarde de playa.

No habían pasado ni quince minutos cuando note que el sol se oscurecía, pensé que seria una nube, pero al abrir los ojos pude ver a Alex, el amigo con el que me estaban "educando", que estaba plantado delante de mi.

-Que casualidad, yo también estoy aquí con unos amigos tomando el sol, ¿podemos tumbarnos aquí con vosotros no?

Efectivamente, estaba él y cuatro amigos más que en un momento habían desplegado sus toallas quedando yo en el medio de los seis. Empezamos a charlar los seis y al principio todo iba bien, solo alguna mano que se apoyaba mucho mas arriba de mis muslos como el que no quiere la cosa, algún roce discreto en un pecho, pero nada importante, la conversación fue languideciendo y al ratito estábamos todos tumbados tomando el sol, cuando de repente, como si fuera la mejor idea del mundo Alex comento:

-Uf!!!, te estas quemando con este sol, será mejor que te ponga un poco de aceite.

Todavía no había tenido tiempo ni de abrir la boca cuando sentí un chorro de aceite desde mi cuello hasta el principio de mi pubis, tan rasuradito y arreglado como siempre y a continuación las manos de Alex que lo iban esparciendo haciéndome un masaje.

Sus manos se deslizaban por mi cuello, bajando muy lentamente hacia mis pechos, pero sin ninguna prisa, poco a poco sus manos llegaron hasta ellos y los masajearon lentamente, se entretenía en mis pezones, apretándolos ligeramente mientras los estiraba un poco. La situación era de lo mas morboso, un tío me estaban sobando delante de cinco mas y en medio de una playa publica, pero la cosa continuaba, Alex siguió con el concienzudo masaje y sus manos continuaron deslizándose hacia abajo, el camino desde mis pechos al inicio de mi pubis fue rápido, pero cuando creía que iba a sobarme el coño, él se incorporo y separándome las piernas se coloco entre ellas, se puso aceite en las manos y empezó a masajearme las piernas, sus manos subían de mis tobillos a mis muslos, cada vez mas arriba, se deslizaban por la parte interior de mis muslos hasta empezar a rozarme la vulva, que a estas alturas ya estaba completamente hinchada y mojada, pero continuaba sin tocarla directamente, sabia lo que se hacia, volvió a ponerme aceite sobre los pechos e incorporándose sobre mi, casi estirado sobre mi, los siguió masajeando, entonces podía notar su pene golpeándome el coño cada vez que él se estiraba hacia mi cuello, repitió la operación alguna veces mas y en cada nuevo vaivén su polla separaba mis labios vaginales penetrándome muy ligeramente, en eso estaba cuando incorporándose les digo a los demás:

-¿Nadie piensa ayudarme, solo voy a trabajar yo o que?

Fue como un pistoletazo de salida, inmediatamente seis pares de manos llenaron mi cuerpo, prácticamente vaciaron la botella de aceite sobre mi y empezaron a sobarme todo el cuerpo, ahora si se metían en mi coño, en mi boca, sentía las seis pollas rozarme por todo el cuerpo, hasta, que sin remedio me corrí, doblándome como una caña sobre la toalla, quede semiinconsciente y mis amigos me dejaron descansar un rato, hasta que uno de ellos, al verme ya mas recuperada comento que estábamos llenos de tierra y que convendría quitárnosla, así que nos fuimos hacia el agua corriendo como adolescentes, una vez allí y completamente rodeada por ellos empezaron a sobarme nuevamente con la excusa de la arena, se abrazaban a mi y sentía sus pollas ya duras apretarse contra mi culo y mi coño, yo estaba a punto de correrme otra vez, así que me fui a la toalla con los seis detrás mió con las pollas duras como palos, habían de todas las medidas, pero todas eran bastante grandes y yo ya tenia ganas de sentirlas en todos mis agujeros, por lo que cuando uno de ellos digo que ya estábamos muy calientes y que era mejor irnos a la sombra la idea me pareció perfecta.

Recogimos las cosas y nos fuimos para el bosque de pinos que hay detrás, no me dejaron ponerme nada, así que iba completamente en pelotas hacia el bosque.

Nos adentramos un poco y empezó la juerga, mi marido saco un antifaz de la bolsa y me lo puse, así, a ciegas, me guiaron por el bosque hasta que me hicieron parar, notaba como ellos me rodeaban y también como estaban atando mis muñecas con una cuerda, tiraron de ellas hasta dejar mis brazos completamente estirados, después ataron otras cuerdas a mis tobillos y repitieron la operación, me habían atado entre dos árboles, dejándome indefensa para ellos.

Entonces me rodearon y empezaron a sobarme todos a la vez, me metían sus dedos en el coño, que estaba empapado y en culo, me estiraban los pezones hasta hacerme daño, no se el tiempo que estuvieron así, pero no pude aguantarlo mas y me volví a correr como una loca, quede casi sin sentido, creo que solo me aguantaba de pie por las cuerdas de mis muñecas, de otra manera habría caído al suelo. En medio del sopor note como me desataban y me dejaban en el suelo, sobre una toalla, pero aquellos no tenían las mas mínimas ganas de dejarme descansar, separaron mis piernas e inmediatamente el primero de ellos se coloco entre ellas, metiéndome todo su polla de un solo golpe, suspire profundamente, momento que aprovecho otro para meterme su polla en la boca, yo ya estaba repuesta y volvía a gozar enormemente, el tío que me follaba el coño llevaba un buen ritmo, cuando note que se estaba corriendo pese al condón que llevaba, el tío de mi boca empezó también a convulsionarse, quise quitarme su polla de la boca pero no me dejo, así que se corrió dentro de ella, los chorretones de leche me salian por la comisura de los labios, pero hasta que no acabo, no me la saco de la boca. A todo esto otro había ocupado mi coño, pero este duro bien poco, justo antes de correrse me la saco y sacándose el preservativo se corrió abundantemente sobre mi pubis, dejándolo chorreando de su leche.

Pero todavía no estaba todo listo, me hicieron incorporar, con lo que la leche resbalo, por mis muslos, la podía sentir calentita resbalando por ellos, uno se había tumbado en la toalla y entre los otros me hicieron poner encima de él, yo misma cogi su polla y la dirigí a mi abierto coño, me fui sentando sobre él, notando como su polla se abría paso dentro de mi, hasta que quede completamente encajada, entonces me hicieron tumbar sobre el y note como alguien apuntaba también su polla a mi culito, era mi marido que también quería su parte de juego.

Poco a poco me la fue metiendo hasta dentro hasta que quede ensartada por aquellas dos pollas, en aquella posición yo casi no podía moverme, pero los golpes que me daba mi marido hacia que los tres nos moviéramos, reventándome de placer, volví a correrme con grandes gritos, hasta que note la leche de mi marido en mi culo, era el único que no llevaba preservativo, me la saco, haciendo un ruido como un corcho al salir de una botella y note como su leche salía de mi ojete, resbalando hasta los huevos del que todavía me estaba penetrando, yo no podía mas, pero este todavía o se había corrido, así que aguante un poco mas, hasta que, agarrándome fuertemente los pechos también se corrió.

Me levante y me tumbe en el suelo, momento que aprovecho este para sacándose el condón, vaciarlo todo sobre mi pubis.

Aquello había acabado, los chicos se despidieron y nos dejaron solos en el bosque, recogimos las cosas, limpiándome un poco con una de las toallas y nos fuimos para casa, esperando ansiosa el siguiente dia de playa.


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