Recuperé a Pau al año de perderse en el mundo de las mafias y del sexo. Nunca
se arrepintió, me confesó que realmente estaba enamorado del "chulo" con el que
salió durante ese año y que casi todo lo que hizo le produjo placeres y
sensaciones que jamás olvidará y que no dudaría en recomendar a cualquier mujer.
Pau no dudó en contarme todas sus aventuras sexuales junto a su negro (que
así lo llamaba). La que más me asustó y excitó a partes iguales fue la que ella
llamó "ir de fishing". Así le dijo su negro.
Un sábado fueron en coche hasta el puerto y allí un gran yate les esperaba.
La fiesta no pintaba nada mal, el glamour de los asistentes era patente en su
forma de vestir, caras conocidas, mucho dinero y chicas, las chicas más
esculturales que podías imaginar. El barco zarpó a las 12.00 del medio día,
puntual y en silencio. Era un yate enorme y lleno de camarotes enormes, la
ostentación que demostraba la gente tomando sus copas era aún más enorme.
Las mujeres que acompañaban a los hombres, hablaban entre ellas. Pau no las
conocía de nada, a Pau su negro la había dejado sola en cubierta, con una copa
de vino en la mano y con un vestido negro de noche con la espalda al aire. Pau
había vivido situaciones parecidas, pero siempre en tierra firme, con lo cual
podía irse cuando quería, el problema del yate es que tenía que quedarse allí
pasara lo que pasara.
Y empezaron a pasar cosas.
El movimiento de gente llevó a Pau a la sala principal donde tres de las
bellas jóvenes que había visto en el barco, yacían desnudas y boca arriba
cubiertas de comida, en sus pies, en sus muslos, en sus vientres, en sus pechos,
en sus cuellos. Los hombres lanzaron un murmullo de aprobación cuando vieron a
las tres jóvenes. Pero fue otra chica la que comenzó el espectáculo, se acercó a
una "mesa viviente" y directamente chupó uno de los dedos del pie y dulcemente
se llevó a la boca un trozo de "algo" comestible que tenía. La chica desnuda dio
un respingo pero permaneció en su sitio. Ese fue el inicio de la orgía de la
comida.
Los hombres con mucho orden y sangre fría comenzaron a comer, lamer, chupar y
coger todo lo que las bellas mujeres tenían en sus cuerpos. Y digo orden por que
no hubo gritos ni empujones. Simplemente las tres chicas desaparecían entre las
cabezas, labios y lenguas de los presentes. Cuando los comensales iban dejando
los cuerpos de las chicas limpios, se iban retirando, dejando ver a Pau como
otros hombres se quedaban comiendo los coños de las tres chicas que ya jadeaban
de placer. Al ver esto los hombres que se habían retirado, ya con un poco más de
prisa, se acercaron a besar en la boca o a lamer los pezones de las jóvenes. Pau
ya estaba muy excitada. Los invitados sentados en los grandes y amplios sofás
del salón, acompañados de las mujeres comenzaron a guardar silencio y a observar
lo que comenzaba a suceder.
Los hombres que comían los coños de las mujeres se bajaban los pantalones y
con pollas muy duras ya comenzaron a follarlas con pasión. Los gemidos y
respiraciones profundas ya se escuchaban en todo el salón.
Pau estaba ya muy excitada y justo en el momento en el que pensaba salir de
la habitación para que le diera un poco el aire, apareció su negro, Siempre
aparecía en el momento justo, en el momento en el que Pau más caliente y mojada
estaba.
La tomó por detrás y ella respondió casi mecánicamente agarrándole el
paquete.
"Vamos a pasarlo bien, mi amor" le susurró su negro.
La tomó de la mano y la sentó en la única butaca individual que había en la
sala. Allí Pau vio como los hombres se levantaban de sus asientos y se acercaban
hacia ella. Pau sabía lo que iba a pasar; no lo dudó y se bajo los tirantes de
su vestido dejando los pechos al aire. Conocía su papel.
Se formó una fila justo delante de ella, las tres chicas seguían siendo
folladas por tres hombres y Pau sabía que su trabajo era el endurecer las pollas
de los casi 15 hombres de la sala para que, seguidamente, se turnaran para
follar a las jóvenes.
Pau me dice que siente placer, pero que muy dentro de su cabeza hay una punzada
de que algo se le escapa, que de su orgullo no está en su sitio. Pero antes de
empezar a analizar filosóficamente su preocupación, la primera polla la está
follando por la boca. Su preocupación se desvanece al ritmo de las caderas del
hombre de unos 55 años que la está penetrando por su boca. Ella ya no es Pau la
cerebral, con una polla en la boca, Pau es salvaje, cachonda… una puta, como la
llaman a veces los amigos de su negro.
Pau se agarra a las nalgas del hombre y comienza a chupar como solo ella
sabe, con dulzura, con mucha saliva, usando labios y lengua. La polla del hombre
se pone como una roca en segundos y despacio se la saca de la boca para
desaparecer. Casi sin tiempo a reaccionar, le llega la segunda, un joven de
menos de 30 años y con una polla delgada pero muy larga se acerca a su cara. Pau
la toma con sus manos y se la mete entera en su caliente boca; es la segunda y
le gusta, joven y fresca. Dos de las chicas del salón aún vestidas se acercan a
los pechos de Pau y sin mediar palabra comienzan a lamerlos, morderlos y
comerlos. Los pechos de Pau son perfectos, ni grandes ni pequeños, altos y con
el pezón pequeño y siempre duro; pezones que ahora sus dos compañeras lamen con
todo el erotismo que tienen en sus bocas. Es una simbiosis, Pau ayuda a las
pollas a endurecerse y mojarse, y ellas ayudan a Pau a no dejar de estar
excitada, pero Pau no necesita ayuda. Han pasado ya 6 pollas por su boca y
quiere más. Al final tiene tantas como las 14 que había en el salón. Le duele la
mandíbula y los labios. Las dos chicas la masturban despacio mientras le siguen
lamiendo los pezones.
La fiesta es todo un éxito, los hombres no dejan de follar a las tres chicas,
que ya tienen orgasmo tras orgasmo. Cuando una polla desfallece la boca de Pau
se encarga de ponerla firme de nuevo.
Después de casi una hora las fuerzas comienzan a flaquear. Pau a tenido
varios orgasmos debido a las caricias de sus dos acompañantes femeninas, pero su
entrepierna pide algo masculino.
Se incorpora viendo que el panorama es desolador: los hombres en la sala
están sentados, dormitando desnudos después de una buena sesión de sexo.
Pau, desnuda, sale del salón y sube a cubierta de nuevo, el día es precioso,
luce el sol y no hay ni una sola nube. Recupera las esperanzas de ser follada
cuando ve a tres chicos, seguramente encargados del yate, follándose a una
preciosa rubia, que se deja hacer de todo, se deja hacer tanto, que está
ensartada encima de uno de ellos por el coño, mientras el otro le está dando por
el culo y el tercero le está follando la boca. Los hombres sonríen, parece que
la apuesta era poder llegar a esa postura… "como en las películas porno".
Pau se acerca sigilosa a ellos, que algo avergonzados la miran. Pau continua
acercándose, se acerca tanto que al final no le queda otro remedio que robarle
la polla que tiene en la boca la chica, sentar al chico en la tumbona de playa
que tiene al lado y sin mediar palabra comenzar a cabalgarlo, ella misma dirige
la polla a su húmedo y necesitado coño y despacio se deja caer encima, soltando
un grito de placer mezclado con desahogo. Cabalga al joven despacio, muy
despacio, gozando todo el grosor de la polla que tiene dentro de su cuerpo. Pau
tiene tres profundos orgasmos, los aprovecha al máximo, despacio, aguantando el
placer todo lo que puede en su cuerpo. Cuando abre los ojos después del tercero
se encuentra con que los otros dos chicos han colocado el coño de la joven
delante de la boca de Pau, que sin pensarlo (nunca le ha gustado demasiado)
comienza a comer. Pero este coño le gusta, está dulce, sabe a polla y lo
comienza a lamer en todo su esplendor, intentando buscar más sabor a hombre en
el coño de una mujer mete su lengua dentro, haciendo que la rubia se estremezca
con su orgasmo y llene la boca de Pau de toda clase de sabores: semen, polla,
coño…
Pau, aún desnuda, baja las escaleras hacia el salón y allí ve lo que más
tarde me confesaría que le gustó tanto ver que hasta ella se asustó de hasta
donde llegaba su mente.
Allí estaban los 15 hombres rodeando a las tres chicas aún desnudas. Una de
ellas atada a la mesa, boca arriba y con las piernas y los brazos abiertos. Las
otras dos portando en sus manos dos consoladores que emitían el típico ruido de
estar en funcionamiento.
Las dos chicas comenzaron a besar y a lamer el cuerpo de la tercera, los
hombres se masturbaban a su alrededor, justo cuando con los dos consoladores
comenzaron a masturbarla, por el coño y el culo. La chica comenzó a gemir,
respirar, gritar de placer; las otras dos delante de su entrepierna continuaban
masajeando su ano y su clítoris. En ese momento la chica empezó a serpentear con
su cuerpo, arqueando la espalda, gritando de placer, orgasmo tras orgasmo las
dos compañeras no paraban de meter y sacar los dos consoladores de su cuerpo.
Los hombres que se empezaban a correr se acercaban al cuerpo de la chica y lo
salpicaban de su semen. La chica no podía más gritaba de placer, de dolor, Pau
no sabía diferenciarlo, pero sí sabía que ella se cambiaría por la chica ya
mismo.
Su cuerpo comenzó a cubrirse de secreción blanca y sus gritos comenzaron a
apagarse, la chica cerró los ojos y quedó inerte en la mesa, aún atada, los
hombres que quedaban por correrse lo hicieron en sus piernas, salpicando de paso
a las dos chicas que aún continuaban masturbando frenéticamente a la ya
desmayada.
Pau se da cuenta de que se está masturbando y que el joven de la polla
delgada, fresca y larga está subiendo las escaleras. Se coloca detrás de ella y
comienza a follársela. Pau aún está absorta en las convulsiones de la chica de
la mesa y comienza a orgasmar con la larga polla del joven. En la mesa la joven
está cubierta de semen y cuando ya apenas se convulsiona, las dos jóvenes apagan
los consoladores, se incorporan y comienzan a lamer y limpiar el cuerpo de la
joven con sus lenguas. Esta imagen pervierte tanto a Pau que el grito propiciado
por su segundo orgasmo atrae las miradas de la gente del salón. El joven se
corre en ella y Pau siente que hay miradas clavadas en su cuerpo, miradas que no
le gustan, miradas que le dan miedo, por primera vez siente miedo de esa gente,
la gente que durante un año han hecho con ella lo que han querido.
Recuerdos que ahora se agolpan mientras la polla del joven aún permanece en
su coño y mientras Pau ve como el cuerpo de la joven desmayada por los orgasmos
es limpiado por las lenguas de las dos chicas.
Justo en ese momento recuperé a Pau. En próximos relatos os contaré algunos
de los trabajos que Pau realizó.