"Obsesionada con mi vecina"
Nuevamente presento a mis lectores otra, de esas tantas
experiencias que deambulan por mi mente y mis recuerdos y que quisiera enmarcar
en palabras escritas, para que el tiempo no me obligue a olvidarlas algún día.
Esta historia comenzó antes de la última que narré ("Mi
primita consentida"), pero su verdadero desenlace fue casi tres años
después.
Para aquellos que me leen por primera vez, recalco que soy
una mujer bisexual, asumida desde hace más de cuatro años, en los que he contado
con el estímulo y la comprensión de mi novio.
Después de aquella primera experiencia de "Cómo me
inicié entre dos mujeres", las ansias me comían por probar otro cuerpo
de hembra. Luego, entre otras, disfruté de aquella maravillosa vivencia, donde
"Probé el culo sabroso de la ex novia de mi novio".
Para ese momento yo ya estaba totalmente adicta a la
composición de curvas que ¡Gracias a Dios! existen y se pasean a nuestro
alrededor todos los días con el nombre de "Mujer", y me convencí entonces, que
no hay nada más placentero que dos cuerpos femeninos encontrándose, haciéndose y
sintiéndose el uno al otro. Una vez que probé de este manjar… fue imposible
dejarlo.
Fue así cómo nació en mi la inquietud de plasmar en un libro,
una teoría que se instaló en mi mente y que se acrecentó en la medida que crecía
mi interés por las féminas y transcurría el tiempo convertido en experiencias.
Una pequeñísima parte de este texto, lo traduje en una reflexión interrogante
"¿Todas las mujeres somos bisexuales?"
Durante ese proceder, mis deseos se fueron haciendo cada vez
más implacables; las mujeres se convirtieron en mi terrible tormento, pues entre
las ganas que se acrecentaban y lo novata que aun era, no podía equilibrar nada
de lo que sentía o hacía… y me fui convirtiendo en presa de dichos deseos, sin
remedio.
………………………
Estábamos recientemente mudados a aquel apartamento que
compartía con mi pareja y vi a una chica joven, guapa y sonriente, que salía de
mi edificio una mañana… Uffff, era inevitablemente deseable, pero además
proyectaba en sus ojos, una picardía muy desarrollada para la edad que
aparentaba su aspecto.
Me saludó con su mirada y una majestuosa sonrisa que a todos
regalaba sin tapujos, y yo absolutamente sonrojada, pero de la pena de mi
inmediata humedad, hice un gesto parecido al de ella, sonriendo amablemente para
devolverle aquel enmudecido saludo.
Llevaba puesto unos shorts de jeans muy cortitos, que dejaban
ver unas piernas blancas hermosamente torneadas y dibujaban un trasero grande y
unas nalgas muy apetitosas; una blusita de tirantes medio transparente, a través
de la cual se podía disfrutar de aquellos senos redondos y juveniles que
apuntaban orgullosos hacia mí, aún cubiertos por su prenda íntima.
Me quedé atontada mirando a donde su cuerpo se movía,
mientras esperaba frente al edificio a que mi novio me recogiera en el auto, el
cual había ido a buscar al estacionamiento. Cuando él se acercaba despacio, pasó
por un lado de la atractiva chica; al montarme en el vehículo se sonrió y
mirando hacia ella me dijo…
Unos shorts como esos tienes que comprarte tú
Jajajaja- reí divertida- pues lo que está dentro
de esos shorts es lo que me gusta.
Por eso mismo lo digo, cómprate unos y ella
sentirá lo mismo cuando te vea- dijo riéndose.
¿La habías visto antes? ¿Sabes dónde vive? – le
pregunté con ansiedad
No. Quizás viva en este mismo edificio o al menos
en la urbanización y está aquí visitando a alguien.
Pues ojalá no sea de muy lejos… ya sabes como me
gusta una chiquilla y ésta está para comérsela…
¡Averígualo! - Me dijo sonriendo
Pasaron unos días y me encontraba arreglando mi apartamento
con la ex novia de mi novio, quien había venido de visita a ayudarme a limpiar
un poco (entre otras cosas…). Bajé a botar parte de la basura que habíamos
recolectado, entre la que había unas cajas de pizza. Al salir a la parte trasera
del edificio, la misma joven de aquella mañana, estaba sentada junto a otra
chica… al verme me sonrió y me dijo:
¡Ajá!!… comiste pizza y no me invitaste - Yo le
respondí rápidamente
No sabía dónde encontrarte y mira que te busqué
por varios edificios de la urbanización, pero es difícil cuando no
sabes ni el nombre de lo que buscas… solo sabes cómo se ve.
Ella se puso colorada y soltó una carcajada…
Me llamo Paola… y no tienes que dar muchas
vueltas, vivo en este mismo edificio, exactamente debajo de tu
apartamento; hasta puedo escuchar tus tacones a cada paso cuando
llegas en las noches y cuando sales por las mañanas…
¿Ah sí?.. ¡Ohhhh!! - Dije sorprendida… - ¿Y qué
más has escuchado?- pregunté con mi afamada picardía
Jajajaja… hasta ahora, nada más… lamentablemente
solo eso jajaja
Jajaja- reí, irremediablemente acalorada.
Tu novio sí es más callado que tú, no hace mucho
ruido- dijo
Pero se hace sentir en el momento justo- expresé
muy suave acercándome más a ella, como si le contara un secreto.
Luego le dije- ¡Oyeeeee, pero veo que estas al tanto y pendiente de
todo!
Es un edificio pequeño, todo se sabe, sobre todo
cuando llega algo nuevo e interesante… ¿Te molesta?
Nooo, para nada, eres bienvenida para saciar toda
tu curiosidad cuando quieras- le dije guiñándole un ojo, tratando de
disponer de alguna inocencia que quedara en mi interior, sin
encontrar ninguna ante aquel comentario.
Mira, te presento a mi amiga, Maricarmen, vive en
los edificios de allá del fondo…- cambió de tema, aun sonriendo, mi
nueva vecina.
Encantada Maricarmen, no les ofrezco mi mano para
formalizar el encuentro porque las tengo un poco sucias, estoy
aseando el apartamento.
Para qué las manos, si están los besos- dijo
Paola a la vez que se acercaba dándome un beso en la mejilla, lo
mismo hizo su amiga.
Oye y la próxima vez que vayas a limpiar nos
avisas y te ayudamos, para algo somos vecinitas… - exclamó
finalmente riendo, apoyada por su amiga.
Para mi gusto - les respondí - y ustedes cuando
quieran visitar, solo toquen el timbre- dije ya despidiéndome del
par de chiquillas que no daban descanso a su enorme curiosidad.
Una tarde, regresando a casa con mi novio, me la encontré
cerca de las escaleras, la saludé con un beso y los presenté a ambos. Noté que
lo miró con una mezcla de curiosidad e interés… era verdaderamente una chiquilla
muy inquieta y siempre tenía una mirada de expectativa. Él, con la cortesía, la
caballerosidad y la inteligencia que lo caracteriza, hizo contacto visual con
ella, mientras le hablaba y observaba sus reacciones; estrechó su mano, le dio
un beso correspondido en la mejilla y le dijo que estábamos a la orden, que nos
visitara cuando gustase, que yo no tenía amigas en esa zona y que seguro me
vendría bien una compañía tan grata. Nos despedimos así entre risitas causadas
por los comentarios de mi novio y besitos que iban y venían.
Pasaron varios días en los que no volví a verla. Luego de
tres semanas nos tropezamos un par de veces de entrada o salida del edificio, en
los que apenas nos saludábamos con un beso y no cruzamos más de tres frases… yo
me deleitaba mirando a aquella chica que fascinaba a mis sentidos, pero intuía
que no le atraían las mujeres, aunque a mí me bastaba fantasear con ella.
Una noche llegué al edificio y vi la planta baja totalmente
obscura, al entrar había personas afuera que no lograba distinguir, pregunté qué
había pasado y me respondieron que se había producido un cortocircuito y se
habían quemado los breker’s que correspondían a esa planta y lo estaban
reparando, pero que los pisos de arriba no tenían ningún problema.
Me dispuse a subir a mi planta cuando sentí una voz que me
llamaba por mi nombre, al voltear, era mi adorable vecina que venía encaminada
hacia a mi:
¿Ves? me han dejado sin luz- me dijo al pie de la
escalera, con una voz de niña malcriada y asustada
Sí princesa, ya vi… pero dicen que lo reparan
pronto
Sí, eso me están diciendo desde hace tres horas
cuando ocurrió el accidente y yo estoy espantada, le temo a la
oscuridad.
Puesss… si quieres puedes subir un rato a mi
apartamento, hasta que resuelvan el problema y hasta puedes quedarte
a dormir allá si es que no logran repararlo hoy, hay una habitación
disponible- ofrecí tratando de aparentar cortesía y no ansias y
deseo…
¿En serio?
¡Claro!! Te dije que podías ir cuando quisieras,
creo que este es un buen momento. Además te debo una pizza ¿Ya
cenaste?
No, aun no ceno…. me caíste del cielo, espérame
arriba que ya subo
Me emocioné, aunque sin muchas esperanzas. Subí, me duche
rápidamente y pedí pizza por teléfono.
Pasada media hora aproximadamente, llegó; comimos, luego nos
sentamos en la sala, escuchamos música y conversamos un poco. Al rato llegó mi
novio, quien aunque ya tenía conocimiento de su visita, se mostró sorprendido,
lo cual me causó mucha gracia. Saludó muy cortésmente y observé como Paola
coqueteaba delicada y discretamente con él, eso me encantaba. Él se excusó a
nuestro dormitorio, diciendo que estaba un poco cansado y que nos dejaba solas,
que se sintiera cómoda que estaba en su casa.
Me disculpé con ella un momento y fui detrás de él para
preguntarle por alguna sugerencia para con la dueña de mis últimas fantasías; le
comenté que la cosa estaba un poco aburrida, que no teníamos mucho en común, ya
que ella era bastante más joven que yo, y que de lo otro nada de nada, que eso
estaba muy distante… él solo me dijo:
Ella tiene todo el potencial de sentir tanto como
tú… si se lo puedes sacar y aprovechar, todo se dará solo, si la
llevas hacia eso, ella se dejará guiar solita.
Acepté maravillada el consejo, pero no estaba muy segura de
cómo llevarlo a cabo. Volví donde ella estaba y la vi en el mueble de mi sala,
casi acostada, con los ojos cerrados…
Un beso por tus pensamientos- le dije, haciendo
que pegara un salto y luego una carcajada…
¿Quién me dará el beso? – preguntó aun entre
risas
Bueno pues, aquí arriba tienes solo dos opciones
para escoger…
¿Y puedo escoger a cualquiera de los dos?
Solo a cambio de tus pensamientos- dije sin estar
segura de cuál era su interés, pero segurísima de querer
averiguarlo.
Bueno, te diré en qué pensaba… anoche tuve un
sueño rarísimo… soñé que encontré a mi novio con otra chica. Me
enojé al principio, pero al ver que ellos no se detenían, sino que
seguían besándose a pesar de mi presencia, me causó una especie de
morbo. Luego la chica me miró y me hizo un gesto con la mano para
que me acercara, mi novio hizo lo mismo, yo me quedé paralizada un
momento y luego me fui corriendo.
¿Y qué sentiste?- pregunté
Ehhh… no lo sé, primero estaba molesta, luego
sorprendida de que me invitaran a participar.
¿Eso te provocó? ¿Te excitó?
Pues… es raro, porque era mi novio el que estaba
ahí con esa otra mujer, lo que quiero decir es, que el problema no
es por ella, sino porque no creo que sea capaz de compartir a mi
novio, ya sabes… la vanidad… los celos.
Es decir, que ¿No te molestaría hacerlo con una
chica? Y… ¿Tampoco te molesta la idea de hacer un trío, pero que no
sea con tu novio?
Puessss… nunca lo había pensado así pero… jajaja,
la verdad es que ahora me da pena, se escucha morboso.
¿Y si es morboso qué? si es lo que sientes está
bien, todas tenemos nuestras fantasías
Bueno, siempre he tenido curiosidad por las
chicas, pero no me considero lesbiana, y honestamente creo que sí
participaría en un trío, con una pareja como tú y tu novio por
ejemplo… pero no estoy lista para eso; no sé si sea capaz alguna
día, pero si lo soy, será dentro de algunos años jajaja.
A ver… ¿qué edad tienes? – pregunté reaccionando,
luego de haberme quedado colgada unos segundos, cual vieja
computadora, por aquella confesión inesperada y que no podía
desaprovechar.
Tengo 18 recién cumplidos
Pues mi querida vecina, estás en la edad perfecta
para descubrir misterios y vamos a empezar por esa curiosidad que te
producen las chicas.
¿Quéeee?... ¡estás loca!! ¿Qué vas a hacer?
Matarte la curiosidad- le dije con picardía y
acercándome un poco hacia ella, ya con las ansias desbordadas
producto de mi inexperiencia.
Noooo, jajaja, ya me pusiste nerviosa, apártate
para allá
Jeje, tranquila, soy inofensiva
Pues no se te nota, te cambió la cara… pareces
una leona- dijo entre divertida y nerviosa
Yo solté una carcajada y le dije-
No digas eso, solo somos dos mujeres inquietas,
tratando de explorar nuestra sexualidad. Tenemos la misma curiosidad
y creo que se nos ha dado la oportunidad de saciarla (ella solo me
miraba atónita, nerviosa y si se puede, aun más expectante). - Ok.
Hagámoslo de esta manera - le propuse - tú quieres saber, por
ejemplo, que se siente que una mujer te acaricie ¿Verdad?
Sí- dijo, tapándose la cara con un cojín del
mueble, como sinónimo de pena
Extiende tus manos con las palmas hacia arriba y
cierra los ojos
Estoy muy apenada- dijo muerta de la risa
mientras extendía sus manos como le indiqué, antes de cerrar sus
ojos – No me vayas a excitar demasiado jajajaja- rió de nuevo, los
nervios la estaban matando
Yo sin pronunciar palabra, con la punta de mis dedos hice el
primer contacto con su piel, eso erizo desde sus manos hasta su cuello y produjo
la misma reacción en mí.
Comencé a acariciar muy suavemente la estructura de sus
palmas, apenas tocándolas, me dejé llevar por su antebrazo y luego llegué a sus
brazos, para regresar de nuevo a sus manos muy lentamente. Yo me estaba
excitando cada segundo un poco más y veía en sus gestos y sus enmudecidos
gemidos que lo mismo pasaba con ella, quien se iba acercando más a mí con cada
contacto, sin abrir sus ojos.
Ya nuestras manos se acariciaban mutuamente la una a la otra.
Entrelazamos nuestros dedos y abrió sus ojos quedando justo frente a los míos,
se acercó un poco más y me dijo al oído con la voz entrecortada
- ¿Por qué usar solo las manos… si para eso están los besos?-
Con una actitud triunfante y perdidamente excitada, acerqué
mi rostro al suyo, acariciando nuestras mejillas la una con la otra, sintiendo
como poco a poco nuestras pieles se erizaban sin freno alguno, su cara se
restregaba con la mía… me acerqué a su oído susurrándole un beso, me prendí del
lóbulo de su oreja, besé su cuello y escuchando como sus gemidos comenzaban a
ser audibles y su respiración se hacía mas fuerte, seguí besando todo lo que
estaba camino a su boca, usando mis labios y de vez en cuando mi lengua, solo
para producir los escalofríos necesarios… añorando superar las ganas que ya
sabía que ella sentía… haciendo ese beso infinitamente deseable y por supuesto,
disfrutando cada milésima de segundo al lado de aquella dulce y provocativa
niña-mujer, que a estas alturas me tenía absolutamente humedecida.
Besé su barbilla con besos pequeños y exquisitos, la mordí;
subí lentamente a su boca probando solo su labio superior. Ella con la
respiración galopante, entreabría su boca para recibir la mía, mientras sus ojos
se apretaban aun más producto del deseo contenido.
Solté su labio superior después de saborearlo a mi antojo y
ella se dejaba hacer. Ahora era su labio inferior el que apresaba en mi boca
hambrienta, lo besé, mordí y succioné con un éxtasis difícil de explicar, tan
suave, húmedo y sexy, que no tuvo más remedio que unirse a mi labor.
De un momento a otro, su boca sumisa pasó a ser la más febril
y ansiosa de aquel beso. Comió de mis labios, tal cual hice con los suyos, pero
sus acciones iban más a prisa, como si el tiempo nos fuera limitado; como si su
deseo se desbocara; como si su fuerza fuera indomable…
De esta manera, nuestros labios jugosos y sedientos, fueron
dando paso a nuestras lenguas, que gustosas salieron a defender la batalla. Al
sentir la suya chocando con la mía, con mis labios, sentí un escalofrío punzante
que pasando por mi estomago, llegó directamente a mi sexo y me hizo estremecer.
La tomé con fuerza entre mis manos como queriendo poseerla, fundirme con aquella
boca y recorrí toda su cavidad con mi pedazo de carne húmeda, la penetré en su
boca, chupé, mordí y de ese modo volví a tomar posición delantera en aquella
guerra de besos y caricias… uffffffffff… estaba que explotaba ya, pero decidí
tomármelo con calma.
¿Te gusta?- Le pregunté mientras veía como seguía
con los ojos cerrados y la boca entreabierta… ella solo murmuraba…
¡Sí… al-go!
La besé de nuevo, mientras bajaba la tira de su pequeña
blusita… luego hice nuevamente el recorrido de su boca a su oído, pasé por su
cuello acariciándolo con mi lengua y fui bajando por su hombro ya desnudo, lo
mordí sutilmente mientras mis manos bajaban aun más su blusa.
Con mi otra mano agarré todo el contorno de su seno
izquierdo, lo amasé con delicadeza, para no atropellar su excitación, ni
confundir sus deseos. Ella respondió con gemidos suaves, como si temiera ser
escuchada, sin embargo temblaba de una excitación que no podía controlar.
Bajé su blusa hasta descubrir su seno derecho, mientras el
otro seguía tomado por mi mano izquierda. Al ver aquel ejemplar juvenil, cómo
una vez más me miraba orgulloso desafiando la gravedad, pero ahora sin ninguna
prenda de por medio… me acerqué también temblando de deseo… tomé su pezón entre
mis labios y lo succioné como si estuviera alimentándome de él. Mi otra mano
apretaba con más fuerza su otra teta, desnudándola también y mi boca besaba y
lamía aquellos manjares, uno seguido del otro… mmm… sabía dulce, exquisito, no
podía dejar de chuparlos.
Ella me tomaba la cabeza, me acariciaba la espalda y me
quitaba los cabellos que estorbaban su visión de lo que mi boca le hacía a su
pecho. Mi lengua jugueteaba con sus pezones y mi ritmo se iba acelerando, ya no
tenía vuelta atrás, mi control se había disparado por completo.
Con su ayuda me quité la blusa, y ahora era ella quien
tímida, pero muy sensualmente comenzó a comerme las tetas, las besaba y mordía
como si lo hubiese hecho un millón de veces. Se veía tan apetecible… yo solo le
preguntaba:
¿Te gusta?- y ella solo decía:
¡Algo!...
¿Quieres seguir?- ella no respondía, solo me
seguía besando
Poco a poco le quité el pequeño short que traía puesto.
Observé sus piernas desnudas… las acaricié con la yema de mis dedos, subiendo a
partir de sus pies… cuando llegué hasta arriba, intenté bajar su bikini, pero
ella se rehusó.
No, por favor, no me lo quites
¿Por qué no? ¿Acaso no me deseas también? ¿No
estás tan excitada como yo?... Vamos, solo déjate llevar
No puedo… solo he estado una vez con mi novio, no
he tenido sexo con nadie más, me da miedo, por favor entiéndeme.
¡No tienes nada que temer! Date la vuelta y
acuéstate boca abajo- le susurré al oído con un tono delicado pero
dominante.
Ella me miró confundida y no muy convencida, pero su deseo y
curiosidad pudieron más. Aun con su hilo dental puesto, se acostó como le
indiqué, dejando sus dos hermosas nalgas a mi vista.
¡Ufff niña, qué bella eres!- le dije al tiempo
que me sentaba sobre su culo y me fui acostando sobre ella,
aplastando mis tetas en su espalda- Me gustas mucho, desde la
primera vez que te vi- le seguía diciendo mientras mi sexo se movía
encima de sus poderosos glúteos y mi boca besaba cada centímetro de
su espalda.
Te deseo mucho, quiero que sientas tanto como yo
y que cumplamos juntas nuestra fantasía de hacer un trío… con mi
novio- seguía torturando a su oído con mis palabras y a todo su
cuerpo que se estremecía debajo de mí, mientras mi sexo bailaba una
deliciosa danza, imaginando que penetraba aquel culito.
Dios mío… ¿Cómo logras hacerme sentir tanto? yo
nunca me había sentido así… con nadie- reaccionó ella diciendo con
un hilillo de voz.
Tranquila nena, disfrútalo- le seguía diciendo
casi al borde del orgasmo- Dime que te gustaría estar conmigo y con
mi novio a la vez.
Sí, me… gustaría mu-cho, él… me gusta… también-
tartamudeaba producto de la excitación, y con estas palabras detonó
mi éxtasis, provocando un orgasmo inmenso que me hizo gritar sin
pudor, haciendo eco en la sala de mi apartamento.
¿Qué fue eso? – preguntó sorprendida ¿Estás bien?
Eso, mi pequeña… ufffffff… fue un tremendísimo
orgasmo, ocasionado por el placer que me estás haciendo sentir-
expresé resoplando del cansancio y la satisfacción- Y claro que
estoy bien, mejor que nunca.
¿Y cómo se siente tener un orgasmo?- dijo
ruborizada
Es una sensación única y maravillosa. No te
preocupes, no tienes de qué avergonzarte, es normal que no hayas
tenido uno, lamentablemente la mayoría de las mujeres pasan por eso,
especialmente en las primeras relaciones de su vida, pero yo te
enseñaré a sentir. No quiero explicártelo, quiero que lo vivas tú.
Mi inexperiencia me sobrepasó y sin calcular los movimientos
futuros, realicé mi próxima jugada.
¿Quieres venir a la habitación?
No lo sé ¿Y él que va a pensar?
Que eres una mujer inteligente… y de paso estará
feliz de que me complazcas
No sé, a mí me provoca, pero me da mucha pena,
casi no lo trato, no lo conozco.
Me conoces a mí y eso es suficiente
La tomé de la mano y me encaminé junto a ella hacia la
habitación que compartía con mi amor, sin previo aviso (error catastrófico). Al
abrir la puerta, él estaba medio dormido, acobijado… se veía divino, como
siempre. Al entrar ella a la habitación, su pena la sobrepasó y salió corriendo
hacia afuera.
¡Mierda, la he cagado!- fue lo único que salió de
mi boca
Mi novio se despertó, me preguntó qué pasaba, le resumí la
historia y sonriéndose me dijo:
¡Ay mi amor! la asustaste, no debiste traerla
así, es lógico que huya, y ojalá te quiera hablar siquiera después
de esto. No la detengas, déjala ir. No la presiones.
Al salir a la sala, ya estaba vestida de espaldas hacia mí,
recostada en la puerta.
¿Te sientes bien?- pregunté
No, perdóname, nunca debí hacer nada de esto-
dijo girándose hacia mí - yo no soy lesbiana, mi hermana sí lo es y
ha tenido bastantes problemas por eso. No puedo estar contigo y
menos con los dos, eso va contra mis principios, yo no soy así.
Tranquila nena, no pasa nada, tú no eres
lesbiana, ni yo tampoco, solo somos dos mujeres explorándose
mutuamente, no hay nada de malo en eso, somos adultas.
Ábreme la puerta por favor, dijo ya entre
sollozos, me quiero ir a mi casa.
Ok, ok, pero no te vayas así. Sécate esas
lágrimas, no pasa nada ¿Ok?
¡Ábreme la puerta por favor!
Se fue ese día así, sin decir una palabra más. Me reproché
muchas veces mi falta de prudencia y cuidado con los detalles, tenía mucho que
aprender si quería compartir lo que deseaba con las mujeres, especialmente si no
tenían experiencia.
Dos semanas después me la encontré junto a las escaleras, se
puso nerviosa al verme, bajando la mirada, me saludó con un ¡Hola! a secas, al
cual yo respondí con un beso cariñoso en la mejilla.
¿Cómo has estado? Tenía días que no te veía por
acá ¿has estado ocupada?
¡Algo!
"ALGO"… Mmmmm… esa palabra me recuerda "algo"…
¿"Algo" para ti significa: "mucho"?
Sí, significa: "mucho"- dijo mirándome a los
ojos.
Me alegra saberlo… ¿Podemos conversar esta noche?
Creo que tenemos algo pendiente de qué hablar.
Lo siento, no quiero volver a hablar de ese tema,
podemos ser amigas si quieres, pero no pasará nada más.
¿Cuál es tu miedo? ¿Lo que sientes? ¿Lo que
sentiste aquella noche?
Ella no respondía, solo bajaba su cabeza
Tu confusión es porque lo que sentiste conmigo,
no las sentido nunca con un hombre, por eso crees que eres lesbiana
como tu hermana y que la gente te va a discriminar como a ella
¿Verdad?
No es posible que tú me hagas sentir más que mi
propio novio. Volví a hacer el amor con él y no fue ni cerca de lo
que sentí esa noche contigo… por eso no puede volver a pasar.
Es normal Paola - dije tomándola del brazo para
detenerla - las mujeres nos conocemos mejor, sabemos dónde y cómo
hacernos sentir, además está el morbo de saber que estás haciendo
algo nuevo, es más excitante y lo sientes más. No hay nada de malo.
Lo siento. No puedo- dijo al tiempo que se iba…
nuevamente.
Hice muchos intentos después de aquella conversación. Mi
desesperación era la misma de un adolescente cuando comienza a experimentar sus
primeras relaciones sexuales. Mi deseo descontrolado por aquella chica, me
hicieron obsesionarme con ella.
Se lo propuse de diversas formas, sabiendo que ella también
lo deseaba, recordando sus gestos de placer aquella noche para mí inolvidable…
pero ella no cedía… y yo comencé a distanciarme de la idea.
Pasaron un par de meses en los que no volvimos a hablar.
Llegamos a media noche de una cena y había mucha bulla en la planta baja,
parecía que venía de su apartamento, era como una especie de fiesta o algo así.
Al entrar al edificio, la divisé entre la gente, de inmediato quité la mirada y
me dirigí a las escaleras; mi novio que estaba parado frente a mí y también
frente a donde ella se encontraba, hizo un gesto mirando por encima de mi hombro
y en ese mismo instante escuché su voz decirme:
¿Vas a dormir ya?
Miré a mi novio aun sin voltear y él se sonrió y subió las
escaleras, yo me giré lentamente, la observé muy seria, levantando una de mis
cejas…
¿Puedo invitarte una cerveza?- volvió a preguntar
No gracias… y no, no voy a dormir, voy camino a
disfrutar de algo que tú no tienes… un hombre de verdad, que me hace
el amor con inteligencia… Deberías probar, a ver si así aprendes a
sentir y te quitas de la cabeza el temor estúpido de ser lesbiana,
cosa que es traumática para ti.
Ups… eso dolió… pero no tengo a mano ningún
hombre de verdad, hay puros niños en esa sala- dijo mirando a su
departamento- y la verdad, prefiero disfrutar del tuyo, si es que
aun puedo… pero especialmente de ti.
¿A qué estás jugando ahora?
A nada, solo que me he tomado algunas cervezas y
parece que me han desinhibido… Me gustaría hacer todo con ustedes,
pero aun no pierdo el miedo y la pena de que él me vea en esas… ¿Hay
alguna forma de evitar que el sepa que soy yo?
Yo no estoy muy convencida aún de que de verdad
vayas a hacer esto. Sí hay una forma, pero antes, debo saber que
estás dispuesta de verdad- dije abriendo paso en la escalera, como
señal de que subiera… y lo hizo.
La vi subir delante de mí y no lo podía creer, aun me
encantaba esa mujer y el tiempo que tenía esperando por ella, había elevado aun
más mis ganas y con ese solo acercamiento, me tenía nuevamente a sus pies… y
ella lo sabía.
Ya en mi piso, pero aún sin entrar al apartamento, le dije
que yo algunas veces llevaba a cabo una fantasía con él, en la cual lo amarraba
a la cama y vendaba sus ojos con un pañuelo, como si estuviera secuestrado; él
no podía ver ni tocar nada, solo sentir.
Lo hemos hecho varias veces y él por complacerme
juega conmigo, sabiendo que esto me encanta - esto era por supuesto
una improvisación de mi parte, creada con el fin de saber hasta
dónde llegaría mi vecina - Esa es la forma de hacerlo, una vez
vendado y amarrado no podrá saber que estás ahí, si no haces mucho
ruido, obviamente.
Ella aceptó. Entramos y le dije que me esperara en la sala,
que iría a la habitación a prepararlo todo. Por supuesto que puse a mi novio al
tanto de aquella propuesta y dijo que me cuidara de ser yo quien cayera en los
juegos de aquella chiquilla, que no perdiera el mando… solo que yo no sabía cómo
hacerlo.
Todo quedó listo, salí a buscarla y le dije que él creía que
había salido a buscar una copa de vino. Le coloqué un poco de mi perfume para
que oliéramos parecido y le dije que se quitara la ropa.
Ella un poco nerviosa, con el temor de que él la descubriera,
pero más decidida que la última vez, hizo lo indicado. La llevé de la mano a la
habitación (una vez más), la cual estaba íntimamente iluminada, tan solo con el
reflejo de la pantalla plasma, en la que se divisaban dos mujeres y un hombre en
una película porno, que coloqué premeditadamente. Ella se notaba bastante
acelerada y tímida a la vez, miraba todo a su alrededor, a mi novio, provocativo
e "indefenso" acostado en la cama, la sexy película, los sonidos que ésta
producía, los olores perturbadoramente excitantes que embriagaban el local y las
dos completamente desnudas, una frente a la otra.
En un paso se acercó a mí y me besó con lujuria, me dijo al
oído entre jadeos:
¡Cómo me encanta besarte!… Tengo poco tiempo, me
estarán buscando y me llamarán en cualquier momento.
Comenzamos a tocarnos y besarnos, no cómo aquella primera
vez, ahora la dulzura dio paso a la locura, aquellas bocas y lenguas
descontroladas besaban y tocaban todo a su paso, mientras mi novio aparentaba no
saber que tenía una compañera sexual.
Entre excitada y apurada, veía como aceleraba su paso,
queriendo vivir todo a la vez. Toqué su sexo con mis dedos y me sobresalté al
notar los excesivos jugos que la empapaban. Ella cerraba sus ojos del placer,
sintiendo lo que mis manos le hacían. Luego me quitó la mano con brusquedad y se
abalanzó sobre mí en el gran espacio que aun quedaba al lado de mi novio en
nuestra cama 2x2, parecía ya no importarle mucho que él se diera cuenta de su
presencia.
Comenzó a tocarme ella, mi también mojadísima vagina… quería
dominar esta vez... y yo, presa del deseo que ella me producía, la dejaba hacer.
Metió dos dedos en mi sexo de un solo golpe, mientras chupaba
mis tetas. Los metía y sacaba penetrándome casi con violencia, con una pasión
desbordada, dominante, me sacó los dedos, me los dio a chupar y me pidió que me
montara encima de mi novio, que quería verme haciéndolo con él.
Yo, como autómata, le obedecí encantada, sentándome a
horcajadas sobre él. Me penetré, casi alcanzando de inmediato el orgasmo,
producto de lo que todo aquello me excitaba. Cabalgué sensualmente, viendo como
ella me comía las tetas y me miraba excitada y rápidamente exploté en un
¡¡¡¡aaaahhhhhhhhh!!!!... ¡¡¡oooohhhhhhhh!!!! Que me dejó exhausta sobre la cama.
Es tu turno - le susurré al oído.
Y la vi, lentamente subiéndose encima de él; se penetró en
silencio, apretó sus ojos, mordió sus labios y cabalgó con frenesí… pero por
mucho que sus gestos me expresaron su disfrute, su orgasmo no llegó. De repente,
bajó lentamente de la cama y salió de la habitación sin decir una palabra,
dejándome más que excitada.
Después de morder la almohada de la rabia producida, le quité
la venda de los ojos a mi complaciente compañero, quien con su mirada me expresó
un "te lo dije" que nunca salió de sus labios.
Salía la sala, ya ella estaba vestida, abrí la puerta sin
mirarla siquiera, ella demoró unos segundos mientras me miraba tratando de decir
algo y luego salió de mi apartamento.
Desde ese día mi actitud hacia las mujeres cambió
radicalmente… sin aun llegar a mi madurez sexual, pensaba que la idea era ser
dominante, nunca suplicar una caricia, ni un beso, sino todo lo contrario. Sin
embargo esa chica no se salía de mi mente, aun me obsesionaba, pero ahora de
manera diferente, quería poseerla a mi antojo, quería provocarla y luego pagarle
con la misma moneda… y así lo hice.
Una noche más de tantas… unos tres meses después de aquella
última, desde la cual nunca más hablamos, llegábamos mi amor y yo de una fiesta
en la que había tomado un poco más de lo normal, no como para embriagarme, pero
sí lo suficiente como para calentarme más allá de mis parámetros, que ya es
mucho decir.
Entré primero mientras él se estacionaba… escuché música y
unos alaridos femeninos, provenientes de muchas voces alegres juntas que salían
de el apartamento de mi "dulce" vecinita… recordé de inmediato aquel último
encuentro y sin pensarlo dos veces, me encaminé rumbo a ese lugar bullicioso.
Toqué el timbre y me salió la hermana (lesbiana) de Paola:
¡¡¡Hoooola!!! Dichosos los ojos que te ven
niñata… Jejeje… no pudiste llegar en mejor momento.
¿Ah sí?
Pero claro…. ven pasa, le estamos celebrando la
despedida de soltera a mi prima que se nos lanza al agua.
¡Uyyy!! pero esto más bien parece una fiesta "de
ambiente"- dije con la imprudencia generada por el alcohol, ante
aquel cúmulo de mujeres que bailaban unas con otras de lo más
divertidas.
La sangre me bombeó a mil por minuto, olvidándome incluso de
qué había venido a hacer a ese lugar, pero la memoria me volvió rápidamente
cuando al apartarse un grupo de aquellas hembras que danzaban sensualmente, vi a
mi vecina sentada, con los ojos enrojecidos por la bebida y la cara de ansias y
confusión por mi inesperada presencia.
¿Entonces? ¿Vas a pasar o te vas a quedar ahí
paradota?
Dame un minuto que mi novio está por entrar, se
está estacionando, le aviso y me quedo un ratito.
Luego de avisarle y despedirme de mi novio, fui rumbo a la
fiesta; estaba divina, la música era apropiada, la sala estaba llena de chicas
de entre 18 y 35 años, y todas, por el tiempo que tenían ya celebrando y el
licor consumido, tenían una especie de excitación que me envolvía…
Una bella chica me alcanzó una copa de vino tinto y me dijo…
Aquí estamos emborrachándonos con clase, te
habría ofrecido champaña pero llegaste un poco tarde, ya se nos
terminó- sonrió guiñándome un ojo.
Mira mi catira, tu bien lo dijiste - expresó
Isabel - …esto parece una fiesta "de ambiente"… pero privada, eso
sí. Algunas somos "de ambiente" y las otras se están ambientando
jajajaja. Ya que es una fiesta de mujeres, pues hay que saber
disfrutar entre nosotras y yo les estoy enseñando cómo- rió
divertida con una expresión de deseo y picardía y también algo de
ebriedad.
Pues por mí no te preocupes, yo soy como el
camaleón, se adaptarme muy bien a cualquier espacio- la chica que me
dio la copa de vino, tomándome la palabra me haló del brazo y me
llevó a la pista de baile…
Ya veremos que tan bien lo haces – me dijo…
Uyyy… a mí que me encanta bailar con una mujer y esta
preciosura que estaba como un bombón… entonces me deje llevar y desplegué todas
mis artes sensuales del baile, haciendo que simulaba un papel que sabía llevar a
la perfección.
La mayoría de las chicas que no estaban bailando, se volcaron
a bailar también, unas con otras, todas revueltas entre sí. Isabel se colocó
detrás de mí y comenzaron a enfilarse en una sola línea, me sentía como un
delicioso emparedado, percibiendo en mi cuerpo los múltiples movimientos de
todas aquellas hembras embriagadas y notablemente excitadas con todo este
asunto.
Isabel se movía en círculos, recostando su sexo con mi
"trasero provocador", frase que repitió a escándalos durante todo el baile,
cambiando de vez en cuando la palabra provocador por "exquisito", como si lo
estuviera probando de verdad.
Paola permanecía sentada, se mordía los labios, miraba su
copa y luego volvía a mirar aquel espectáculo lésbico-colectivo, mostrando en su
expresión un toque de celos, combinado con una no deseada aceleración de su
lívido.
En medio de aquel baile interminable, que yo disfrutaba con
esmero, colocaron una canción tipo reggaetón (creo, no soy muy conocedora de
esos ritmos), cuya letra decía, "Mi vecinita tiene antojos…" un grito a
muchas voces se escuchó en la sala, pues en medio de toda aquella locura, yo
representaba a esa vecinita, que pasó a ser en la fiesta, la agasajada del
momento.
Volvieron a enfilarse, colocándose un grupo delante de mí,
una tras otra y el otro grupito detrás, nos movíamos a un solo ritmo, cual
gusano… y como si la cosa no pudiera ser mejor, se fueron turnando de una en
una, detrás y delante de mí para pegarse a mi cuerpo… la que estaba de turno se
colocaba posteriormente de última en la fila y así sucesivamente todas menearon
su sexo con el mío y con mi culo, pues de vez en cuando me hacían voltear, para
que cada una disfrutara de ambos lados… - ¡¿Qué es esto?!! Me están violando
entre todas con la ropa puesta- pensé más que complacida.
Fue el turno de nuevo de la espectacular mujer que me ofreció
la copa de vino, ella vestía una mini falda holgada de flecos, que se movía
hasta mostrar más que sus piernas con sus sensuales movimientos. Se pegó mucho a
mi cuerpo y colgó su brazo de mi cuello, pegó su frente a la mía y comenzamos a
movernos exquisitamente, como si estuviéramos haciendo el amor… delante de
todas… Mmmmm… era verdaderamente excitante aquella escena, tanto que mi tan
deseada vecina no lo soportó más y reaccionó levantándose de su asiento.
Tomó de la mano a Isabel sacándola de la fila y comenzó a
bailar con ella, no sé si para intentar provocarme o para convertirse ella en el
centro de atención.
Las dos hermanas iniciaron un show, que parecía ya tener años
de práctica, donde Isabel era el hombre y Paola la mujer. Esta última, se
colocaba de espaldas a su aparente macho y se doblaba ofreciéndole su culo, el
cual su hermana apretaba hacia sí tomándola por las caderas y se movía hacia
adelante y hacia atrás, cómo si la estuviera cogiendo.
Ufffff… ahora sí que estaba a mil… todas las chicas gritaban
aceleradas y azuzaban a Isa para que poseyera a aquella perrita. La chica que
bailaba conmigo, me llevó de la mano hacia ellas y se colocó detrás de Paola, yo
hice lo propio detrás de Isabel y así se duplicó la diversión erótica.
Después de un par de minutos, Isabel y la otra chica
comenzaron a besarse por encima de Paola, que estaba en medio de las dos, el
calor se hizo más intenso y todas boquiabiertas observaban la provocadora
escena.
Tomé a Paola de la mano y la saqué de la "incomoda" posición,
llevándomela al baño, aprovechando el afortunado descuido de todas con el
extraordinario suceso, que prometía ser aun más intenso.
Llegamos al baño y cerré la puerta detrás de mí, la recosté
de frente a la pared, pegando sus tetas a la losa fría y mi mano izquierda
pegada a su nuca para evitar que moviera su cabeza apretujada. Recorrí con mi
mano libre sus piernas de abajo hacia arriba, sintiendo su estremecimiento y
notando con mi tacto, cómo su piel se iba erizando por completo.
Llegué a sus nalgas, las toqué por debajo de su falda… las
apreté escuchando al fin un gemido de placer que salía sin reservas de su boca.
Mordí su cuello y pasé mi lengua por él, luego fui bajando… besando con
seducción el escote de su espalda, mientras levantaba su blusa con la mano que
antes sostenía su cuello.
Mi otra mano seguía apretando sus glúteos, los masajeaba
provocándole sensaciones que no podía reprimir y en el oído le decía:
¿Te das cuenta? por más que lo intentes, no
puedes evitar ponerte cachonda conmigo. Te provoca que te coma…
¿Verdad?
Ella gimiendo, con sus ojos apretados, movía su cabeza
asintiendo a lo que le decía
No importa con cuantos hombres te acuestes, nunca
olvidarás lo sabroso que es estar con una mujer… eso nunca te dejará
de gustar… siempre ansiarás que te lo haga, así como deseas ahora
que te lo coma…- dije comprobando ya su humedad, apartando su hilo y
resbalando mi dedo por toda su raja, de adelante hacia atrás,
humedeciendo cada parte de su vagina, su clítoris y su culo…
Mi pasión me superaba, yo estaba tratando de desquitarme de
las calenturas que me había hecho pasar desde aquella primera vez que subió a mi
habitación… pero no podía evitar disfrutar de todo aquello, que además veía cómo
le estaba gustando a la muy cachonda.
Le mordí el lóbulo de la oreja suavemente y luego lo chupé
con devoción, incitando con mi dedo una penetración que no terminaba de ejercer.
Ella dio un respingo y me dijo:
Hazlo de una vez, penétrame ya por favor… cómeme,
hazme tuya… tienes razón lo deseo, siempre lo he deseado… no sabes
cuantas noches he soñado contigo, humedeciendo mis dedos para tratar
de sentir esto… y no encuentro nada parecido… por favor sigue…quiero
ser tuya ahora mismo.
Sé que eso quieres- dije mientras le daba a
chupar mis dedo embadurnados de sus flujos- …y me encantaría
hacerlo… pero va a tener que ser para la próxima- dije soltándola y
alejándome de ella
Es que hoy estoy muuuy excitada y necesito algo
maaasss… ¿cómo decirlo?... como calentamiento estás bien, pero hasta
ahí, pues me aburro de pensar que tengo que enseñarte como hacerme
sentir… no tienes nada de experiencia y de paso eres muy poco
activa… ¡Ya no estoy tan desesperada niña!- Su cara se transformó de
la rabia.
Y yo que estaba dispuesta a subir contigo y hacer
lo que me pidieras, pero te has vuelto una perra engreída- dijo más
excitada que furiosa.
Dime cómo quieras- le dije tomándole la cara
rudamente con las manos, pero ya se me pasó la ansiedad de
principiante; ya puedo escoger lo que más me provoque… es más, tu
hermanita sí que debe saber cómo hacerlo con una mujer y de verdad
que no está nada mal- le dije en el oído aun sosteniendo su rostro -
Por ahí nos vemos… cuídate… - y le planté un beso en la boca,
soltándola a la vez… ella me empujó notablemente furiosa, mientras
su cuerpo temblaba producto de la ira y la excitación que esto le
producía… ¡De haberlo sabido antes…!
¡Oye!! Llámame cuando tengas al menos algo de
experiencia, dile a tu hermana que te enseñe…seguro que la pasaremos
bien- y salí del baño sintiendo el portazo detrás de mí y unas
cuantas malas palabras.
Ufffffff… esa noche subí a mi habitación completamente
cachonda. Hice el amor con mi novio de una forma casi brutal, con una pasión más
que desbordada, pues a medida que le iba contando lo sucedido, me iba sintiendo
cada vez más excitada.
A pesar de cuánto la deseaba, me sentía mejor después de esa
noche, pues aunque hubiese podido tenerla a mi capricho, preferí darle una
lección, para que al menos aprendiera con quien estaba tratando y dejar claro de
una vez quien estaba al mando, no me importa si nunca más volviera a tenerla
disponible como en aquella fiesta, aunque confiaba en que ella vendría hacia mí.
Unos compromisos laborales, me hicieron viajar junto con mi
novio durante dos meses… al regresar, algunas cosas en el edificio habían
cambiado, como si hubiesen pasado años… pero en especial una de ellas que me
impresionó desagradablemente. Había inquilinos nuevos en la planta baja, ya que
la familia que allí vivía se había mudado del edificio hacía ya casi un mes y
nadie sabía a dónde… mi adorada vecina ya no estaba cerca… se había ido y una
extraña sensación me invadió de inmediato poniéndome de muy mal humor… me había
quedado con las ganas.
….
Dos años después… en los que muchas mujeres abrazaron mis
sábanas y múltiples y satisfactorias vivencias me convertían cada día en una
Mujer más segura, decidida y directa, aprovechando al máximo mis nativos dotes
físicos y mi adquirida y creciente experiencia en las ricas prácticas amatorias
con las féminas y afortunadamente durante todo este tiempo acompañada del amor
de mi vida, con el que ya compartía casi cinco años de unión… me vi cumpliendo
un año más de vida… y había que celebrarlo…
Familiares, compañeros, seres queridos y "amigas" nos
invadieron el apartamento esa noche de fiesta, producto de las ideas de mi novio
y la organización de varias de mis "amiguitas" juntas, lo cual me excitaba
mucho.
Mi amor… estoy súper divertida, halagada,
entusiasmada… EXCITADA… - le dije al oído en un pasillo medio
obscuro, apretándome contra su sexo vestido, que me reconocía de
inmediato- ¿Cuántos regalos me has dado ya el día de hoy? ¡Hey!!
pero ya no más, es demasiado, guarda algo para el próximo cumpleaños
jajajajaja.
Bueno pues, aun me quedaba uno… pero si quieres
dejarlo para el año entrante está bien, ya le llamo…
¿Ehhh?... ¿Le llamas?… ¿A quién?... No llames a
nadie ¡Quiero mi regalo!
¿Segura?
Claro que estoy segura… ya no aguantas bromitas
mi cielo jajajaja
Jajajaja, que consentida eres… Ok… Se trata de
alguien que hace tiempo no ves, me la encontré en un restaurante
hace poco mientras almorzaba y tiene muchas ganas de verte…
¿Sí? ¿Y quién es?
Mírala tú misma… está allá esperándote- dijo
mirando detrás de mí, hacia la sala donde estaban todos. Giré y me
quedé impactada…
Un mujerón de largas y hermosas piernas, acompañadas solo de
una pequeña tela oscura que simulaba una falda, seguidas de un espectacular
abdomen también semidesnudo y unos senos de ensueño… Recorrí a aquella hembra de
pies a cabeza, en cámara lenta, digno de una película. Era una chica casi
perfecta, a la que reconocí por su espléndida sonrisa… Paola, mi entrañable
vecina.
Yo que tú iría hasta allá- dijo mi novio medio
divertido, al ver cómo me descolocaba esa hermosura
Caminé hacia ella y no esperó ni un segundo para estrechar
ese enorme y provocativo pecho contra el mío en un abrazo.
Felicidades bella, no sabes la alegría que me da
volver a verte… te he extrañado - me dijo muy cerca del oído.
Ufffff… estás… uffffff… eres toda una mujer ya…
¡Estás… deslumbrante! – pude articular al fin, tomando una bocanada
de aire y agarrando sus manos luego de terminado el abrazo,
mirándola de arriba abajo, tratando de disimular lo que me
provocaba, pues estábamos delante de todos.
Gracias… lo sé jajajajaja… pero tú estás como el
vino, cada año te pones mejor…
Ok… ¡Lo tomaré como un cumplido!... Jajajaja
Exactamente en ese sentido lo dije… estás más
divina que nunca, ya me lo había advertido tu novio…
Debo admitir que mi rostro se puso colorado ante aquel piropo
¡Oyeee!! No lo puedo creer… ¿Aún te ruborizas? …
¿Tú… la seductora más joven y sexy que haya conocido?- replicó
riendo
¡Vaya!!! Al fin escucho una palabra que me gusta…
JOVEN… jajajaja… No es cierto que sea una "seductora"… solo me gusta
pasarla bien… como a todo el mundo.
Sí claro… me imagino. Bueno, en todo caso, quería
que supieras que lamento…
No digas nada…- interrumpí- no rompas el hechizo…
jaja… y no te preocupes que lo sé.
Gracias… por hacérmelo más fácil.
La noche transcurrió aun mejor de lo que había empezado, las
mujeres me tenían loca, no debieron juntarse tantas en la misma sala, estaba
casi de manos atadas pero no podía negar que eso me divertía y excitaba mucho…
ya tendría días para pasarla bien con alguna de ellas… pero Paola, no podía
esperar más para estar con ella, me propuse esa noche no dejarla escapar sin
comérmela entera… como tantas veces lo desee. Ya no éramos las mismas, ni
siquiera nuestras ganas… ahora eran más grandes y fuertes y cada una sabía lo
que hacía.
Las miradas y roces que compartimos durante toda la fiesta,
me tenían a millón… ella se sonreía cada vez que se cruzaban nuestras miradas y
mordía sus labios de una manera muy sensual, lo que la hacía irremediablemente
apetecible… no solo para mí, sino para muchas de mis "amigas" que no paraban de
preguntar quién era la "chica nueva".
La vi parada en el pasillo, como esperando a que se
desocupara uno de los baños… inmediatamente me acerque a ella…
Hey… ¿haciendo cola?
Sí… jeje… mucha gente, pocos baños
Oye pero ¿Cómo se te ocurre que te voy a dejar
hacer cola?… si eres mi invitada de honor, es más, eres mi regalo de
cumpleaños.
Ah sí, es cierto, debes brindarme servicio VIP
No faltaba más… acompáñeme usted..- dije
dirigiéndola hacia mi habitación, para prestarle mi baño privado, al
que entró riéndose
Gracias… Gracias… no me esperaba menos de usted
jajajaja
Ufff… -resoplé… hacía calor y no era la temperatura del
ambiente, era yo que estaba transpirando ya producto de mi lívido.
Entró al baño sin cerrar del todo la puerta, se veía un hilo
de luz… la escuché orinar y hasta eso me produjo escalofríos… abrió la puerta ya
vestida y comenzó a lavarse las manos mientras me preguntaba…
¿Y cómo has pasado tu día…? ¿Muchos regalos?
Sí, más de los que esperaba- dije acercándome y
mirándola directamente a los ojos
Me alegro por ti
Y no solo los regalos que he recibido… desde la
mañana ha sido un día especial… fíjate que una amiga que lee el
café, me leyó el mío por ser mi cumpleaños y me dijo que hoy sería
un día de fortuna, no solo para mí, sino para 5 mujeres más…
¿Ah sí? ¿Y por qué? - Dijo riéndose, previendo
una jugarreta mía
Ella dijo textualmente, que si hoy lograba que 5
mujeres me besaran en los labios, me ganaría una fortuna en un
futuro muy cercano… y no solo eso- interrumpí su risotada- sino que
esas 5 chicas también tendrían su fortuna, por haberme besado este
día.
Wooow… impresionante… ¿Y cómo te ha ido con eso…?
Bueno… llevo 4… falta solo una… la pregunta es…
¿Qué tal están tus ambiciones?- dije acercándome muy lentamente,
hasta arrinconarla entre la pared y yo… pero sin pegarme
completamente a ella, sin ejercer la más mínima presión-
Jajaja…. ¡Qué buena eres!… tú no crees en esas
cosas y ni siquiera tomas café…- dijo recostando su cabeza de medio
lado en la pared, mientras observaba mis labios y mordía los suyos
Noooo… ehhh… no tomo café… - me acerqué un poco
más mirando también sus labios, notando como su nerviosismo y
excitación crecían.
Bueno, de todos modos yo me he convertido en una
mujer muy ambiciosa…- y de inmediato sentí sus labios sobre los
míos, tomándome por el cuello de una forma sutil y apasionada… qué
delicia, cómo extrañaba besarla, cómo la deseaba.
Nuestras lenguas celebraron su reencuentro, saboreándose
hábilmente… mmmm… gemíamos mientras nos devorábamos… apretaba su trasero que
había crecido mucho más, desde la última vez que estuvo en mis manos… ella
acariciaba mi cuello, mi cara, mis hombros, mi espalda, como no sabiendo donde
posar sus manos, como buscando algo… fue un beso laaarrrrgooo… divino…
Mmmmm… oye… no me fio de ti… la última vez que
estuvimos en un baño… - dijo su frente pegada a la mía, a lo que yo
interrumpí…
Oye… lo siento… sucedieron muchas cosas entre las
dos, pero eso ya es pasado… ambas "crecimos"… literalmente- dije
mirando sus pechos y bajando mi vista por su abdomen, "buceando"
(explorando) lo que daba a mi vista.
Sí… ha pasado tiempo… y aun sigo esperando que
alguien me haga sentir como tú…
¿No has estado con ninguna otra mujer?- le
preguntaba mientras le daba besitos excitantes en la cara y el
cuello
Mmmm… ¡No!- respondió gimiendo, con los ojos
cerrados
Pero… ¿Por qué?... oportunidades no te deben
faltar… eres hermosa y estás demasiado buena.
Jejeje… Pues sí, pero no me han tentado mucho,
nunca ninguna mujer me provocó como tú… las miro y a veces me gusta
lo que veo, pero nada como para que haya valido la pena intentarlo,
es como si faltara algo.
Woooow…
Así que, como verás, no soy ninguna experta, por
lo que me mandarás a volar de nuev…
Mi lengua se introdujo en su boca, callándola… la penetré con
pasión, atrayendo hacia mí su cabeza… mi excitación estaba en el máximo nivel…
hasta que unos golpes en la puerta de la habitación nos sacaron de nuestro
encanto…
¡Diooos! – manifestó asustada
Tranquila la puerta está cerrada
Peor ¿Qué pensaran que estamos haciendo?
¡Orinando! Lo demás… ni en sus mejores sueños….
Dime que te quedarás esta noche
La puerta seguía sonando.
Vaaaa…- grité
No puedo quedarme… no esta noche… vendré mañana,
te lo aseguro, confía en mí
Nooooooo… ¿Por qué?... no puedo esperar más nena
Los golpes en la puerta se hacían más intensos…
Por favor, espera hasta mañana, ha pasado mucho
tiempo, solo te pido un día más.
Ok ok ok…- dije abriendo la puerta y
encontrándome con una de mis chicas enfurecida, acompañada de otras
invitadas que tenían la misma urgencia. Paola, salió de inmediato
dejándome con ellas.
¿Será que podemos usar tu baño? Aquí afuera está
colapsado- dijo evidentemente molesta
Claro, pasen adelante… están en su casa- las guié
hasta adentro y salí en busca de mi ex vecina… pero no la encontré,
Paola había desaparecido de nuevo…
"A esta chica solo le crece el cuerpo"- pensé en
voz alta- "la mente la tiene del mismo tamaño"- tomé un trago a
fondo blanco y me dispuse a atender a los invitados que quedaban…
Pasada un poco más de media hora, la gente terminó de irse…
yo estaba algo tomada y con la lívido elevadísima, sorprendentemente ninguna de
las chicas se quiso quedar esa noche, no entendí porque, era mi cumple…
Debieron incluso haberse quedado todas juntas…-
le dije a mi novio un tanto molesta
Quizás… pero es que les pedí que no lo hicieran…
les dije que te tenía una última sorpresa… y que era entre los dos
Woooooow… ¿más sorpresas mi amor?? … menos mal
que mi corazoncito es fuerte jajajaja
Eso espero, porque esto te va a encantar…
Me llevó a la habitación, me sentó en el cómodo sofá que
tenemos cerca de la cama y con la luz apagada, iluminados con el reflejo de la
TV… me dijo
Tu último regalo por el día de hoy… disfrútalo- y
me besó apasionadamente, encendiéndome, como él sabe hacerlo con un
beso.
Una música sensual comenzó a sonar… y vi aparecer en mi
puerta a una espectacular figura de mujer vestida solo con un corset rojo…
ligueros, botas de cuero largas y un antifaz hermoso adornado con plumas, que
tapaba su rostro… todo combinado del mismo color.
Entró sensualmente a la habitación… se colocó de espaldas
luciendo un muuuuy sexy hilo dental y unos poderosos e impactantes glúteos… No
sé si me quede congelada, derretida, en coma, o qué… pero apenas sentía que
respiraba…y por supuesto miraba…
La chica comenzó a moverse de una manera exquisita, lenta…
entró a la habitación, se sacó con los dientes unos guantes que cubrían sus
manos y me los lanzó a la cara… vino hacia mí bailando despacito, acercó su
sexo, apenas cubierto, a mi cara, luego se volteó y le dio el turno a su
hermosísimo culo, al que hubiera podido tocar tan solo con sacar mi lengua… lo
movía lentamente, provocándome… mi respiración se aceleraba, mi pulso era
incontable… el alcohol consumido se me subía a la cabeza… esta chica era
realmente exquisita…
Mi novio sentado en la cama, sonreía mirando el espectáculo…
y se deleitaba con mis reacciones y con los movimientos de aquella deliciosa
tortura…
La enmascarada soltó su corset con solo halar de unos
tirantes que lo ataban a sus costados y lo dejó caer al suelo… meneó su cuerpo
excitantemente, cual bailarina stripper y luego se comenzó a quitar el liguero
poco a poco, hasta colgarlo de mi cuello…
Solo su hilo dental quedaba prendado de aquella delicia… vino
nuevamente hacia mí y se sentó a horcajadas sobre mis piernas, como si montara a
un caballo… agarró mi cabeza acercándola a sus tetas… terriblemente provocadora…
yo no la tocaba, solo la miraba… mis manos inquietas me reclamaban el castigo,
pero yo no sabía hasta donde llegaría mi regalo.
Su piel estaba escarchada y olía a un divino perfume femenino
mezclado con su envolvente aroma de hembra… sus tetas eran perfectas, no me
importaba si habían pasado por cirugía o no… eran altamente exquisitas…
Sentada sobre mí, comenzó a moverse sensualmente… como sí se
penetrara con algo que yo no tenía, pero que nos estaba haciendo gemir a las
dos, producto del frote.
Acercó su boca a mi oído y susurrando de manera muy sexual,
dijo…
Tócame… soy tu regalo de cumpleaños… puedes hacer
conmigo lo que quieras…
¿Lo deseas…?- le pregunté- Si no, no voy a
tocarte un cabello…
¿¿¿Que si lo deseo???... Desde la primera vez que
te vi…- dijo al tiempo que se quitó el antifaz y comenzó a besarme
apasionadamente…
Paola… sabía que eras tú
En ese instante no supe cómo había pasado aquello, ni en qué
momento lo habían planificado entre los dos… ya quedaría tiempo para
averiguarlo… ahora solo quería fundirme con aquel cuerpo de hembra que se
entregaba a mí, completo y totalmente excitado.
Nos seguimos besando desenfrenadamente, la halaba más hacia
mí apretándola por su culo, pellizcando sus nalgas, abriendo aún más sus piernas
y haciendo que su cuerpo se restregara con el mío, que ya comenzaba a quedarse
sin ropa.
Luego que se deshizo de mi blusa y mi brassier, nuestras
tetas se juntaron besándose también… los chasquidos de nuestros besos se
escuchaban al compás de nuestros gemidos… desbocados… ya sin vergüenza, ni
miedo, ni nada que frenara aquella pasión que se había detonado, delante de los
brillantes ojos del hombre de mi vida.
Apartando hacia un lado su hilo dental, metí mi mano por
debajo de su culo, acaricie desde su ano hasta su vulva mojadita… mi dedo pulgar
se impregnó de aquella humedad y luego se ubicó en su orificio anal haciendo
movimientos circulares con la facilidad que me brindaba su propia lubricación.
Con la yema de mi índice, hice el mismo movimiento sobre su clítoris, logrando
que gimiera tentadoramente, provocándome aun más, mientras su lengua jugueteaba
con la mía y mis labios eran presa de sus chupetones y mordidas…
El ambiente se hacía cada vez más cálido, yo estaba perdida
en ese cuerpo de mujer, en su sensualidad, en su ricura… mis caricias íntimas la
tenían en un clímax muy elevado, que la hacían moverse encima de mi mano… otro
dedo tomo parte del juego, introduciéndose en lo más profundo de su cavidad
vaginal, que me recibió complacida succionándome placenteramente…
Ahhhjg… que ricoooo uhmmmm…- musitaba lentamente
mientras se movía despacito
Apreté sus senos, uno por uno y luego los junté utilizando mi
mano libre… pasé mi lengua por encima de ellos y un hilillo de saliva marcó mi
ruta de deseo; luego mi boca comenzó a chupar sus apetecibles pezones
puntiagudos, que parecían recordar mis caricias. Los mordía y estiraba, como
castigándolos por tan extensa espera y después les daba besos húmedos, aliviando
la exquisita mordida y consiguiendo que mi amante se contorsionara de placer,
mientras mi otra mano seguía ejerciendo su función interna.
La tomé por la cintura haciendo que se pusiera de pie… con
mis dientes comencé a bajar su solitaria prenda, mientras mi rostro iba
acariciando el lado interno de sus muslos durante el camino hacia su desnudez…
solo sus botas rojas quedaron pegadas de aquel cuerpo… y yo.
Admiré su belleza unos segundos y luego la traje hacia mí
tomándola por sus nalgas… besé su abdomen deliciosamente. Mi lengua entraba y
salía de su ombligo; bajaba y se deslizaba por toda su piel abdominal, su
vientre, hasta acercarse lo suficiente a su depilado sexo, rodeándolo,
acariciando sus costados con la punta de mi lengua… fui así dando besos y
pequeños lametones en su monte de venus, hasta que mi inquieta lengua comenzó a
hacer contacto con su clítoris… Mmmmm… fue magnífico tenerlo finalmente entre
mis labios… lo probé primero, tenía un sabor exquisito, mezclado con su olor a
hembra en celo.
Toda mi boca comenzó a trabajar succionando aquel botoncito
que creció para mí… lo chupaba como si quisiera extraer algo de él, mientras mis
manos la acercaban más a mí, embriagándome con su aroma y volviéndome loca de
deseo…
Me separé un instante de aquel manjar, la miré a los ojos y
mientras ella seguía de pie frente a mí mordiendo sus labios y acariciando mi
cabello, levanté una de sus piernas e hice que apoyara el pie sobre el sofá,
para facilitarme el trabajo de disfrutarla y darle placer… así su vagina
completa quedó a mi merced con su pierna encaramada y comencé a comer de ella…
Tome sus labios vaginales entre los de mi boca, los succioné
mientras los acariciaba con la lengua al mismo tiempo; recorrí con ésta su
delicada área entre ambos labios, la repase por dentro y por fuera; subí poco a
poco y acaricié la punta de su clítoris erguido… Mmmmmmm…. Su sabor me
enloquecía, su textura, su humedad… estaba hipnotizada con su sexo y seguía
mamando sin parar.
Luego de saborearla deliciosamente por toda su extensión
externa, mi lengua se estremeció al visitar el interior de su vagina, que
palpitaba ansiosa y desesperada, y que mi boca succionaba con cada embestida.
La escuchaba gritar y gemir, mientras movía su cuerpo en
círculos y apretaba mi cabeza más contra su sexo, y yo la halaba más hacia mí
oprimiendo su culo, masajeando sus nalgas, abriendo mi boca lo mas que podía,
para que mi lengua penetrara muy a fondo su vagina, mientras seguía succionando
toda su área sexual…
Era tan delicioso, que no podía separarme de ella, estaba tan
caliente por dentro, que me quemaba la lengua, pero eso no me detenía; mi boca
estaba pegada como chupón a todo su sexo y mi lengua incansable seguía entrando
y saliendo con devoción, haciendo que se estremeciera en un poderoso orgasmo que
duró varias contracciones, hasta mezclarse con otro que la dejó temblando encima
de mi cara, abrazada a mí, recostando su cabeza en mi espalda, mientras yo
seguía bebiendo lo que quedaba de sus jugos… uhmmm cómo me gusta el sabor de
esta mujer…
Ufffff… la primera vez que tuve un orgasmo en mi
vida, me acordé de ti… de aquella vez que acabaste encima de mi culo
y que prometiste enseñarme a sentir… Yo de tonta no te dejé hacerlo…
pero este orgasmo que me acabas de dar, me hace pensar que nunca
había tenido uno de verdad jajaja o que definitivamente tú provocas
reacciones explosivas en mí.
¡O las dos cosas jajaja…! Me alegro que te haya
gustado- dije ya recostada en el espaldar del mueble, jadeando de
cansancio y deseo.
Inmediatamente miró a mi novio, que ahora estaba de pie junto
a la puerta, de frente a nosotras, y le dijo-
Tenías razón… todo lo que me he perdido… y creo
que aún falta mucho más
La vi acercarse a él y comenzaron a besarse… ufffff… ¡Qué
divino!... terminé de quitar mi pantalón, y me acosté en la cama, sin dejar de
mirar como ella lo seguía besando y tocaba su pene por encima del pantalón con
una mano, mientras le desabrochaba la camisa con la otra.
Lo terminó de desnudar por completo y con sus dos manos hizo
crecer, aun más, el divino pene de mi amado, poniéndolo tan duro como una
piedra… me miró excitada para ver mis reacciones y al mismo tiempo buscando una
aprobación con su mirada, que no tarde en responder con la mía.
La vi bajar hasta su entrepierna, poniéndose de rodillas ante
él, ambos de perfil hacia mí me daban una vista exquisita de lo que estaba a
punto de comenzar.
Su lengua inició un recorrido por todo el esplendor fálico,
mientras una de sus manos lo sostenía y con la otra se masturbaba. Comenzó a dar
lametones en la punta y de vez en cuando lo succionaba, intercambiando
excitantes miradas conmigo, que observaba desde la cama tocando mi clítoris
suave y deliciosamente.
El huevo de mi novio cupo entero dentro de su boca, que lo
mamaba experta y satisfactoriamente, según los gemidos que ahora provenían de
él.
Su cabeza subía y bajaba, coreografiando una escena lasciva
llena de morbo y una exaltada admiración por la única espectadora… yo.
Era todo un espectáculo en vivo, que disfrutaba en primera
fila… no paraba de tocarme con mis piernas bien abiertas, mientras observaba
cómo mi hembra se comía a mi hombre… y los veía finalmente juntos, besándose
para mí…
Ella seguía mamando y masturbándose a la vez, casi
desesperadamente. Él la tomaba sutil y fuertemente por su cabello, acompañando
el vaivén de su cabeza, que se movía al ritmo de su succión… lo sacó por
completo de su boca y con su mano continuó dándole placer, moviéndola igual que
había hecho con su boca. Ambos me miraron sonreídos y cachondos, tanto como yo…
Lo quiero ver entre tus tetas- dijo la voz
comandante de aquel regalo lleno de morbo
De inmediato mis deseos se materializaron, al ver cómo Paola
juntó sus dos hermosos senos con sus manos y dejó caer entre ellos un poco de
saliva, frotándolas posteriormente, para proseguir mi novio a introducir su pene
entre el par de mamas, que gracias al buen tamaño de las mismas, podían cubrir
en parte, el grosor de aquel miembro, dueño de mis placeres conyugales.
No sabría cómo explicar la sensación que me invadió en ese
momento, en el que veía como mi novio hacía la "Rusa" con los senos de la mujer
que más había deseado… y ella lo disfrutaba, chocando su lengua con la cabeza de
su inquilino, cada vez que éste entraba por su pecho.
Luego de varios minutos de disfrutar de aquella ricura con la
que se deleitaban mis ojos, indiqué a "mi regalo" que viniera hacia mí. Mi novio
se quedó sentado en el sofá y ella comenzó a gatear por encima de la cama, cual
felina caminando hacia su presa.
Después de besarla agarrando su cuello suavemente con mi
mano, probando el sabor de mi hombre entre sus labios, la empujé por los hombros
echándola hacia abajo, logrando que quedara acostada boca arriba sobre la cama…
me senté sobre su abdomen y acerqué mis labios a los suyos, besándola nuevamente
con toda la pasión y el deseo que aun quedaba dentro de mí por aquella mujer y
que se hacía cada vez más insaciable.
Moviéndome un poco sobre ella, quedé arrodillada encima de
sus pechos, casi sentada sobre ellos, sin hacer mucho peso… mi sexo caliente y
mojado se estremeció con el contacto de uno de sus pezones duros y paraditos… y
ella ayudando con sus manos, lo introdujo dentro de mi vagina haciéndome gritar
de placer…
Ohhhhh… que delicia, cógeme mi hembra… cógeme con
tus tetas… Ahhhhhj… …hazme acabar así, no pares…- le decía mientras
se movía debajo de mí y yo encima de ella, obsequiándome un gusto
exquisito y lleno de lujuria…
Sentía que me derretía de placer… mi cuerpo no paraba de
moverse, hasta que me deshice como loba en un orgasmo bestial, aun con parte de
su seno dentro de mi humeante vagina…
Su mirada brillante, llena de deseo y excitación, me decía
que quería mucho más, al igual que yo… y sin esperar a que mi orgasmo llegara a
su fin, me levantó un poco, agarrándome por el culo y con mi ayuda me sentó
sobre su cara para comerse lo que quedaba de mi orgasmo derretido… pero al
sentir su lengua tocarme las paredes internas de mi cueva y al mismo tiempo
salir y darse un paseo por mis labios vaginales, mi clítoris e introducirse de
nuevo en mi sexo, me hizo retomar el camino hacia un nuevo clímax, dirigido por
su boca…
Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhj… Pao corazón no te
detengas… Oooohhhh es increíblemente divino como me comes…
Ella tenía los ojos puestos sobre mí, y por supuesto su boca
que parecía querer sacarme las entrañas, pues succionaba, besaba y comía de mí
sexo como si estuviera hambrienta de él… ¡Qué delicia! Me estaba volviendo loca
de placer y tomándola por el cabello salvajemente, producto de mi locura,
apretando aun más mi sexo con su boca, y cabalgando sobre ella, exploté
fuertemente en otro éxtasis, que parecía un torbellino dentro de mi húmedo
agujero, del que resbalaban los fluidos que su boca no podía atrapar, producto
de la exagerada generosidad del mismo…
Ohhhh poooor Diosss nena… me estás acabando… esto
es una locura… no te detengas por favor… ¡es un placer interminable!
Ufffffff….
Me parecía exuberante la cantidad de orgasmos que llegué a
profesar en solo unos pocos minutos encima de su boca. Era totalmente placentero
y ni siquiera sentía el cansancio, tampoco mi chica parecía agotada, pues sus
manos me sujetaban fuertemente por mis nalgas y las apretaba con tal firmeza y
habilidad mientras me devoraba, que delataban el estatus de su excitación…
Aparté mi sexo de su boca tratando de recobrar un poco de
aire, me acosté al lado de mi diosa y ella de inmediato se giró hacia mí,
quedando ambas frente a frente…
Pruébate- me dijo antes de comenzar a besarme,
regalándome pequeños y sexys lametones, que me permitían saborear su
lengua y sus labios, llenos de mí- ¿Te das cuenta de lo divina que
eres? Cómo voy a querer despegarme de ti.
Ufffff…- articulé entre besos- ¿Y todavía dices
que no eres experta? Hasta con las palabras enloqueces.
Ella sonrió medio divertida y aun muy excitada, podía notarlo
en sus besos, que prometían mucho más de lo vivido… esto aun estaba comenzando.
Miramos a mi novio, que permanecía quieto desde el sofá,
apreciando desde su excitación, el show lésbico que le estábamos ofreciendo.
Hicimos una seña llamándolo hacia la cama, donde yacían dos mujeres hambrientas
de sexo.
Él sin mediar palabra se acercó a nosotras, se acostó en
medio de las dos. Ella y yo comenzamos a besarnos nuevamente, por encima de él;
los senos de Paola fueron un bocadillo que degustó el hombre de aquel acto
sexual; los juntaba con los míos y los besaba todos juntos de una manera
excitante y exquisita… De repente escuché a mi vecina decirle a mi novio
Métemelo… no aguanto más-
Ella se sentó encima de él y mi macho gustoso se acomodó
dentro de ella clavando su pene en el interior de aquella hermosura, que a cada
minuto se hacía más provocadora y que a mí me tenía totalmente embriagada.
Despacito lo fue introduciendo hasta dejarla completamente penetrada, lo que
ella aprovechó para comenzar a moverse desenfrenadamente, buscando mis labios
para ahogar sus escandalosos gemidos.
Yo posada detrás de ella, la seguía besando y agarraba sus
dos senos, cada uno de ellos llenaba toda la superficie de mis pequeñas manos,
que los apretaban y masajeaban tan desesperadamente como ella besaba mi boca y
cabalgaba encima de él. Era un espectacular "menage a trois" que los tres
disfrutábamos en las diferentes posiciones, pues la excitación iba en aumento,
llenando todos los espacios de tantos meses de deseo contenido.
Aun sentada encima de él, dejó caer su torso sobre su pecho,
mientras lo besaba apasionadamente. La posición en la que se encontraba me
dejaba ver su culito brillante y palpitante y comencé a lamerlo sintiendo cómo
este se iba dilatando para mí.
Ojalá pudieras penetrarme tú también… ¿Te
imaginas? – me dijo Paola- …hacérmelo ambos a la vez, uno por cada
lado… sería un deseo hecho realidad, si los pudiera sentir a los dos
juntos atendiéndome a mí… me haría sentir tan especial, que casi me
corro de solo pensarlo.
¡No se diga más!… - dije corriendo a mi closet,
donde guardaba a mi otro compañero de placeres… un consolador con
arnés que me hizo comprar mi primita con los mismos deseos que
acababan de ser confesados por mí adorada "vecina".
Me lo até de la cintura y metí mi lengua abriendo paso hacia
su interior más estrecho, sintiendo la presión de su culo en ella, apoderándose
de todo mi ser. Agarré sus dos jugosas nalgas con mis manos y las abrí más para
seguir clavándola.
Ujmmmm… Me encanta… no demores más… quiero
sentirte dentro, imaginar que me penetras con tu carne…
Decidida a atender sus súplicas, me arrodillé detrás de ella,
entre las piernas de mi novio, unté de mi saliva el miembro adoptivo que soñaba
mío en ese momento y coloqué la punta en la entrada de su orificio. Ella ejercía
presión hacía atrás, para penetrarse mejor y yo lo empujaba más hacia adelante.
Uuffffff, casi pude sentir en mi propio sexo, como me iba metiendo lentamente
dentro de ella y como me apretaba el pene con su poderoso culo.
La clavé por completo y como si la pasión me hubiera
superado, comencé a mover mis caderas aceleradamente, enculándola con fuerza,
mientras su vagina seguía llena de mi novio…
Ella gritaba…
Aaaaaaaaaahhhh…. Así mamiiiiii… no pares, dame
duro, me gusta rápido y fuerte, asíiii… aaahhhhhh
Yo me movía hacia atrás y hacía adelante; ella me acompañaba
haciendo círculos con sus caderas; mi novio movía su sexo hacia arriba y hacia
abajo, penetrándola rápida y fuertemente, como ella lo pedía a gritos y la
vibración de la suma de todos los movimientos, producía escalofríos de placer.
Paola, con fuertes alaridos, que solo puede entender quien ha
sido penetrada por ambos lados a la vez, alcanzó un tremendísimo orgasmo. Al
escucharla acabar, mi excitación se desbocó mojando de mis líquidos aquel
miembro que llenaba el interior del culo de mi hembra y pocos segundos después,
escuchamos acabar a mi novio, con las últimas embestidas que profesaba hacia el
sexo de la bella mujer que estaba entre los dos, quien ya desvanecida se acostó
sobre su pecho.
Me separé de ambos acostándome en un espacio de la cama, ella
hizo lo mismo y luego me besó en los labios diciéndome:
¡Gracias por permitirme ser parte de algo tan
especial y tan tuyo! Aunque ya no tengo fuerzas, te sigo deseando…
más que a nada en el mundo.
Esa fue la primera verdadera relación sexual, de muchas otras
que he llegado a compartir con esta bella y encantadora mujer, que aunque ya no
era la tierna y dulce niña que una vez besé y que tímidamente me dejó acabar
sobre su culo, seguía produciendo un enorme deseo sexual en mí, al que desde
siempre he bautizado como "Obsesión por mi vecina", y que en lugar
de disminuir después de esta primera vez, continúa provocándose cada vez que
estamos juntas.
Gracias por acompañarme con su lectura. No esperaba que
resultara tan largo, pero en verdad traté de resumir esta historia llena de
facetas. Me agradaría leer sus comentarios.
Mujer