Cuadragésima parte: el mundo estaba tan lejano…
Esta es la continuación de la historia de Marcelo, Camilo, Danilo y Dillon.
De nuevo la advertencia: esta es esencialmente una historia de sexo homosexual
entre púberes. En este capítulo n o hay gota de sexo, puede saltárselo si
desea... si no tiene edad legal para leer este tipo de relatos, o es ilegal en
su localidad, no siga adelante. Otra advertencia, si no le agradan las
relaciones homosexuales no lo lea tampoco.
Vamos adelante.
Me fui a la casa de Camilo y Danilo, tenía que hacer mis deberes de historia
de Chile, don Tanilo tenía centenas de revistas, más libros y antecedentes con
los que alimentaba mis trabajos una tanto izquierdistas que yo hacía acerca de
la historia contemporánea del último país del mundo. Tenía poco tiempo, esto del
juicio me había distraído, pero por delante tenía una enciclopedia viviente que
me informaba, interpretaba y me guiaba por antecedentes. Era tarde de modo que
esa noche me quedé en la casa de ellos. Desde su ventana se veía a las parejas
del hotel Maury, que recibía tanto a heterosexuales como homosexuales. Armados
de binoculares espiábamos a las ventanas semiabiertas, pero ninguna ofrecía buen
panorama de nada y sólo quedó a nuestra imaginación alguna luz prendida, un
movimiento de cortinas, o ventanas abiertas. La adolescencia es muy curiosa.
Nada se podía hacer, el departamento era muy estrecho, de modo que sólo
pudimos tocarnos con Camilo, ni siquiera nos masturbamos, "por respeto a Danilo"
dije irónicamente.
Muy temprano pasó a buscarme el taxi (papá no me dejaba subir al Metro a
ciertas horas y en las mañanas eso era un infierno de gente) llegué a mi
colegio. Dillon me esperaba en la entrada, nos saludamos correctamente, éramos
públicamente "gays" y aunque el colegio era absolutamente tolerante con estas
"preferencias", exigía un "decoro" mínimo que relegaba las manifestaciones de
esta naturaleza a momentos privados. En definitiva en el colegio se "prohibió
prohibir". Derecho que se discutía, pero no se cuestionaba. Eran reglas y al
estar en el establecimiento se aceptaban por contrato legal. El Nido de Águilas
era un colegio para gente con grandes recursos, hijos de diplomáticos,
empresarios, el alumnado era un abigarrado conjunto de nacionalidades que iba
desde judíos a musulmanes, negros a blancos, orientales, chinos y coreanos, no
se aceptaban manifestaciones odiosas a diferencias políticas, religiosas, ni de
preferencias sexuales, ni ritos, que cada cual podía practicar, no se aceptaban
capillas católicas, ni mezquitas musulmanas, ni sinagogas judías, aunque cada
uno tenía el derecho a invocar a Alá, a Jehova, a Cristo o Buda. La tolerancia
no era una cuestión de buena convivencia, era una regla. Tampoco en el casino
habían concesiones a comidas, si había cerdo en las comidas, los judíos y
musulmanes podían pedir otra cosa, si vaca, los hindúes (que eran dos) no
comían, pero se rendían ante las empanadas hechas con carne, comían pidiendo
disculpas por consumir los exquisitos preparados. Se aceptaba que los que nos
habíamos declarado homosexuales reclamáramos respeto por nuestra condición, pero
se nos prohibía manifestarlo, se prohibía hacer proselitimos políticos, o
religiosos o de movimientos sociales, salvo los ecologistas, que debían
convencer muy acertadamente al flaco Director, desgarbado y de ropas algo
anchas, pero un cerebro en dos patas.
En mi clase de historia y ciencias sociales defendí mi proyecto de entrega,
cada uno debía hacer lo mismo, aceptando la opinión de los demás, me tomó media
hora exponer mi trabajo, (de veinte minutos que disponía), mi profesor se tomaba
la cabeza, pero aceptó mi exposición agregando que si lo echaban yo debía
comprometerme a buscarle un trabajo nuevo. Aun estaba fresca la agria discusión
acerca de mi último trabajo que casi le cuesta el puesto, al poner su cabeza por
mi propuesta, y ésta no era menos complicada, hablaría acerca del gobierno del
Señor Salvador Allende. Uno de los más polémicos de la historia de Chile, que
había precedido a uno de los capítulos más oscuros de la historia de Chile: el
gobierno del General Señor Augusto Pinochet. Lee Hamilton, en su i9ntervenció en
la ronda de preguntas, me previno que tales acercamientos comprometían
sentimientos aún vigentes en el país y que eso era, en alguna medida, tomar
partido, lo que el colegio lo veía como un compromiso que no asumiría como
institución. Su posición me puso en jaque, pero le argüí que yo era chileno, y
como tal quería conocer el medio en que me desenvolvería.
A la salida, le pedí a Dillon que fuera a buscar un taxi para volver a
nuestras casas, yo me quedé tomando fotocopias de documentos de la biblioteca. A
los cinco minutos apareció Lee Hamilton me agarró de un brazo, tironeándome —
Come on, dude!!!, Deeh has troubles!!!...
come on, idiot!!!— [Ve, hombre, ven… Di está en problemas… apúrate, idiota!]
Salí corriendo tras de él, conforme corríamos iba
agarrando a compañeros que se fueron uniendo a nosotros. Salir de la escuela y
ver el problema de Dillon fue una sola cosa.
A unos cincuenta metros, Di estaba contra un muro, los primos Ruiz lo
rodeaban.
— Hijos de puta!!
Rugí, aceleré mi carrera, Lee y yo llegamos a los muchachos, nos interpusimos
entre los primos y mi (uno de mis) novio, en abierta actitud agresiva, Lee
Hamilton podía un poderoso enemigo físico, medía un metro setenta, delgado, pero
sus mamporros podían ser memorables, a lo menos unos doce muchachos más, incluso
Denton, un afroamericano de un metro noventa y cinco, 85 kilogramos, jugador de
rugby, novio de mi hermana Christ, más Diana, una letona-rusa, de enormes manos,
con una fuerza sobrenatural (levantaba pesas). Los chicos malos, al verse
bloqueados de enfrentar a Dillon pues nos interponíamos Lee y yo, más todo un
grupo de muchachos que los rodeaban, mirando todos con desafío, levantaron las
manos. — ¡Calma, calma!!... ¡no pasa nada!!— dijeron ambos nerviosamente. Entre
todos los haríamos papilla. Denton se adelantó y se puso frente al mayor de los
primos a menos de diez centímetros de su cara— ¿Puedes explicar por qué el chico
Dillon está contra la muralla? ¿Eh? ¿Si es que en verdá no pasa nada?—
dijo con un fuerte acento norteamericano.
Antes que pudieran contestar, Dillon se adelantó — Please, calm down,
everything is okay, these guys want to talk to Mur-sah-low and me, they want
talk to us, about the aggression… [Por favore, calma
todo el mundo, todo está bien, estos tipos quieren hablar con Marcelo y yo,
quieren hablarnos acerca de la agresión…]
"Entonces hablarán delante de todos" dijo Denton, lo que los demás aprobaron,
incluso yo y Lee. Totalmente vencidos, los chicos Ruiz se atropellaron en
hablar, Denton los obligó a callar, que hablaran de a uno, en verdad Denton no
era una persona que pudiese ser discutido con mucha vehemencia, se imponía por
presencia, a sus 18 años, genio matemático, fuerte como un burro, su fuerza era
toda una leyenda, "Tooh-preeh-mah-rowh... [you first]" dijo al
mayor. El muchacho mayor tragó saliva frente al gigantón negro.
Me miró a mí y Dillon, tragó saliva de nuevo "Dilon, queremos pedir
disculpas por haber querido robar a tu mamá y a ti, y por haberte faltado el
respeto al querer "pescarte" dijo el mayor.
Traduje lo mejor que pude.
"…Y a Marcelo por tratar de aprovecharnos de él, mintiendo... eso
queríamos hacer..." Traduje.
"Ok, you did it, now fuck off!!!!..." [Bien, ya
lo hicieron. Ahora, váyanse a hueviar a otra parte…] sentenció Denton.
Los chicos Ruiz fueron bajando la pendiente escoltados por todo. Rodeándolos,
el inspector apareció detrás de nosotros, Diana le explicó todo en su intrincado
inglés-ruso, los chicos se notaban avergonzados y humillados, rodeados por una
férrea guardia que los acompañaba.
Una idea loca cruzó mi mente, ‘¿qué tal si...?’
"Hey!, un momento, todos escúchenme, todos, ustedes primos Ruiz, también…"
todos se detuvieron. Les pregunté precipitadamente.
"¿No tienen dónde vivir?..."
Negaron con la cabeza...
"No tienen comida?..."
Negaron con la cabeza...
"No estudian?..."
Negaron con la cabeza...
"No trabajan?...
Negaron con la cabeza...
Los miré, iba a asumir algo que no contaba con la autorización de papá ni de
mamá, que no había consultado con nadie, que me salía sólo y me vería en
amarillos aprietos...
"¿Quieren tener algo donde vivir?..."
Afirmaron con la cabeza...
"¿Quieren tener comida?..."
Afirmaron con la cabeza...
"¿Quieren estudiar?..."
El menor afirmó, el mayor dudó, pero afirmó finalmente...
"¿Quieren trabajar?..."
Ambos afirmaron positivamente.
"¿Quieren cuidar pájaros?... ¿a cambio de todo eso?..."
***
Mi padre estaba furioso, me retó como nunca antes, hasta hacerme llorar, mi
hermana me miró con desprecio. Sus reproches iban desde lo estúpidamente ingenuo
que era, hasta lo imbécil de la empresa, además papá me reclamaba que la palabra
de los Walsh era "sagrada" (¿sí? Pensé para mí, pero me abstuve de comentar
nada, el aroma a bofetadas era demasiado intenso), y que ahora debíamos cumplir
dado que la había dado ante tantos testigos. Me dijeron que eso idiotas eran
vulgares delincuentes que querían esquilmarme, y yo quería protegerlos como si
fuéramos la Fundación Niño y Patria; Denton quizás era el único que comprendía,
pero su palabra, ante mi feudal familia, era tan pesada como un saco de
palomitas de maíz. Como corolario final a mi brillante alocución inicial de buen
samaritano ante mi familia, sentí la feroz y brutal palmada de papá en mi
trasero que me hizo chillar de dolor haciéndome trastabillar. Rematando con la
más horrible sentencia "¡¡¡IDIOTA... ESQUIZOFRÉNICO!!!". Que me hubiera pegado
con una correa, pero en privado, habría sido menos hiriente que me pegara
delante de todos y me refregara mi enfermedad mental delante de Camilo, Danilo y
Dillon... delante de estos chicos que veían mi drama de buena persona ante el
mundo... atarantado y torpe... y caer humillado...
"Robert....!!! — bramó mamá — Idiot!!!, bastard!!!... HE’S OUR ‘TH’ON...
AND I DEMAND YOU YOUR EXCUSES TO HIM, RIGHT NOW!!!!"
[Robert, ¡idiota, bastardo!… es TU hijo… ¡te exijo le pidas excusas, ahora!!!]
Las madres siempre serían madres. Nat llevó a Yío fuera de la habitación...
— NO... — le gritó papá a mamá... —
— VETE A ACOSTAR!!! — me ordenó... AHORA... CHICOS POR FAVOR, DÉJENNOS...
¡CHRISS!!! QUIERO DOS TAXIS PARA QUE LLEVEN A ESTOS CHICOS A SU CASA...
RÁÁÁPIDO... — Chris pidió tres, uno para Denton, papá en ese estado de furia era
algo conocido (con consecuencias desconocidas) y más valía salirse de su
camino...
***
Papá cumplió con mi promesa y mi palabra empeñada, compró la estructura de
fierro, cerró parte del bosque con malla, me pidió el dinero para comprar los
animales que serían los planteles de crianza, me quedé sin un centavo, los
pájaros eran más caros de lo que pensábamos, compró una casa "pequeña"
prefabricada y la hizo instalar en Curacaví, le puso las "comodidades mínimas",
incluso un calefón, les consiguió colegio a los chicos Ruiz usando las
influencias del artesano, que empezarían a estudiar en marzo, los emplazó casi
groseramente a cumplir su palabra, y me pasó la cuenta, dos y medio millones de
peso que debía devolverle, enteros. Todo en dieciocho meses, sin intereses, lo
que no era un alivio. Me hablaba lo mínimo. Danilo, Camilo y Dillon no se
atrevían a ir a mi casa. Papá y yo estábamos en franco conflicto.
Los chicos Ruiz estaban cumpliendo día a día, reportaban su trabajo
directamente a papá, incluso señalaron que los habían contratados por los
parceleros para cuidar la siembra de maíz, y medían al azar cincuenta matas
diarias, además arrancaban cinco cada dos días y la pesaban e informaban a
Romero, un juvenil de los pájaros había muerto, aplastado por los demás. Llevaba
dos pagos atrasados a papá que se había transformado en un perro (financiero)
conmigo. Los parceleros llevaban un mes de atraso en pago de arriendo, causa de
mis atrasos económicos con papá, que me trataba como un financista y yo un
deudor, (que no lo necesitaba, pero me estaba castigando). Fui a Curacaví, urgí
a los parceleros, que me trataron mal, y yo los traté peor, les dije que me
importaban un pucho sus problemas, que yo tenía los míos y esos eran los que me
importaban, no los de ellos, quería el dinero ahora, unas horas después tenía el
dinero, firmé un vale de recibo, me fui a Santiago, sabiendo que mis negocios
con ellos se acabarían esa temporada, no me importaba, ahora yo tenía problemas
serios. Papá me estaba enseñando de la manera más dura, lo que él no sabía ni
calculaba era que yo estaba adquiriendo independencia, y le cobraría cada
humillación propinada, desde la palmada en público en mi hermoso traserito,
hasta su brutal delación de mi enfermedad mental... calculé la cantidad de
comida para los caballos de mis novios, con la asistencia de Denton compré
dólares a las 10 de la mañana, los vendí 48 horas más tarde, hice firmar los
vales a papá en que constaba que le había pagado. Le pagué las dos cuotas que le
debía, además de la comida para los caballos. Y aún le adelanté media cuota más.
Me quedé con 100 dólares americanos de sobra. Esa tarde pedí a Camilo que por
favor viera el mercado en Euros. La cosa era muy simple. Compraba a una cantidad
y vendía en esa cantidad más unos pesos. Denton volaba con esas materias
económicas, Camilo y Danilo revisaba todos los días los valores de las divisas
extranjeras, se las indicaba a Denton y este hacía los negocios, yo calculaba
los crecimientos.
Mi profesor de Historia y Ciencias sociales me dijo que en mi trabajo sólo
tenía un seis (de un máximo de siete), y por tanto salía del concurso del mejor
trabajo del colegio, me encogí de hombros, mi preocupación era dinero ahora, no
la historia de Chile. Dillon me esperaba a l salida del colegio, montamos en mi
nueva moto, lo dejé en su casa negándome a nuestra secreta parada en el bosque,
no tenía ganas de chupar nada ni de que me penetrara. Papá habló una vez de que
yo era el doctor Jekill y Mister Hide, los mismos personajes que yo había
ocultado tanto tiempo de Camilo, Danilo y Dillon, y que ya se había destapado
delante de todos. Ahora yo era el Señor Hide. Llamé a los primos Ruiz, todo
andaba bien, excepto dos aves que habían desaparecido, les dí media hora para
encontrarlos, me llamaron de vuelta (a mi cargo) me dijeron que los habían
ubicado, que estaban copulando entre los árboles. Mi plan andaba. Dos pájaros ya
copulando significaba que tendría aves nuevas en marzo del próximo año. Mañana
vencía el plazo de la tercera cuota del arriendo de las tierras, llamé a Romero,
me dijo que a las doce estaba el pago, esa noche me masturbé. Me sentí engañando
a mis novios, pero necesitaba calmarme.
Dillon no estaba en la mañana cuando lo pasé a buscar a su casa, se había ido
con su papá. Saludé a Leyla, su madre, de manera formal; llegué al colegio,
Dillon estaba lejano y depresivo, lo dejé, no estaba para las depresiones
ajenas, sino mis problemas. Lee Hamilton habló conmigo seriamente advirtiéndome
que Dillon estaba asustado, que nadie me conocía en esta personalidad racional,
adusta y agresiva, que mi simpatía y relación con los seres humanos se estaba
deteriorando, creí que Lee despertaba en mí reminiscencias del Doctor Jekill, el
amable personaje de la novela, pero prevaleció este sujeto un poco perverso.
Camilo vino en la tarde a la salida de mi colegio, lo monté en la moto, y en vez
de llevarlo a mi casa, lo llevé a la plaza San Enrique, lo dejé allí, viré mi
moto y partí a mi casa.
De alguna manera estaba cortando lazos en mi afectividad, todas ellas,
incluso con Yío, al que hacía cada vez menos caso. Nat lo hacía caminar frente a
mí, veía dar torpes pasos a mi hijo y me estiraba sus brazos...
— Bueno qué bonito, pero ... ¿no es lo lógico que debe hacer un chico de su
edad? — le comenté de la manera más sarcástica que pude. Esa noche Nat se fue a
la casa de Mariah, para gran consternación de papá y mamá.
— Hijo... — me dijo papá, lo miré seriamente mientra hacía mis deberes de
escuela... — ¿quien eres ahora?—
Le disparé toda mi intelectualidad.
— Padre..., (jamás los había tratado así) "Yo soy el que soy", dijo Jehova a
Moisés; "Yo sé quien soy" dijo el Quijote a quien lo interrogaba. Tú sabes quién
soy ahora Bob Walsh, me has desafiado, te diré quien soy, además de qué soy,
"¿quien soy?" ni yo estoy seguro, soy tu hijo, de eso estoy seguro, nadie puede
ser tan hijo de puta como yo lo soy sin ser hijo tuyo, heredé lo mejor de ti, y
también lo peor, soy un esquizofrénico, un enfermo mental, y tú lo sabes, te
encargaste de decírselo a todos, y ellos se han aterrorizado, están huyendo de
mí, Dillon huye como si yo fuera la peste, he espantado a Camilo, al perderlo yo
a él lo estás perdiendo tú también y TÚ pierdes. ¡Has perdido su culo! Y todo
porque quise ayudar a unos chicos sin una puta esperanza, porque no me
validaste, un hijo espera que un padre lo apoye, en sus miedos, en sus
angustias, en sus dudas, en sus errores, y si te metí en un lío y tu caballerosa
palabra, debías salir airoso de la manera más digna, haberte hecho mi cómplice,
pero decidiste pegarme en el poto una brutal palmada humillándome delante de
todos —mi madre entró en la sala— Yío se acaba de ir, su madre huye aterrada de
mí, temiendo de mí ha huido. ¡Todos huyen de mí! O yo los correteo porque ven en
mi un ser peligroso, y soy tu herencia y la de esta mujer— apunté a mi madre— o
de ambos — agregué— Ahora, creo que debo responderte que soy... soy un enfermo
mental, hijo de esta mujer —apunté a mi madre— soy esquizofrénico, tengo
personalidades distintas, no oigo voces como todos los esquizofrénicos, sólo
cambio de personalidad...
Chris, Denton, Tanilo y su esposa, Camilo, Danilo, Mahomey y su esposa,
Dillon, entraron encabezados por mi hermana.
— Váyanse— dijo papá—, esto es familiar...
— No papá, déjalos, todos ellos lo saben... tú se los dijiste... tienen que
saberlo todo ahora... — dije.
Me acurruqué, mi crisis estaba llegando a su límite.
— Para nadie es un misterio qué me ocurre, tomé una decisión que no comuniqué
a papá, fue un error, pero quería ser respetado en mi decisión, creí que era la
mejor, al que tiene hambre dale de comer, eso me enseñaron, y creí que eso es lo
que hay que hacer, yo agregué que si alguien quiere comer debe trabajar para
eso, y fue lo que ofrecí, con lo que creí mío, parece que no lo es... —
Continué.
—Camilo y Dillon son seres a los que amo y están asustados, lamento que sea
así, ahora ellos deben decidir con sus padres, así como yo decido con la míos,
si debemos seguir siendo amantes, sé que nadie da un puto peso por mí ahora, y
lo lamento por mí, todos desconfiarán de mí, ¡todos ustedes ya desconfían de mí!
¡Cada uno de ustedes! Y sólo veo lástima entre todos ustedes, me ven con pena,
‘¡tan joven y tan enfermo! ¡Pobrecito!’ ¡¡Esos son sus pensamientos!! Grité...
Papá me tomó en brazos, luchó contra las bofetadas que trataba de darle,
Mahoney padre me sujetó inmovilizándome, mamá me apretó contra sí, Dillon se
pegó a mis labios con los suyos, metió su lengua en mi boca, no lo mordí como
fuera mi primer impulso, sólo se la acepté. Camilo me besó luego y Danilo
después, los tres me aferraron contra sí como papá, Chris gritaba presa de
emoción "¡hermano, hermano!" En la crisis más seria que hubiera tenido desde que
se descubriera mi enfermedad. Esta vez me fui a una depresión que yo sabia, y
ellos también, era suicida.
Mi propia voz me dijo —¡Bueno, ya basta! ¿No crees?— por primera vez
oí la voces de la esquizofrenia. Me dormí instantáneamente.
***
Giorgio Giordano, al mismo tiempo que tomaba mi presión, sacaba de mis axilas
un termómetro, "Marc, mírame..."dijo en tono autoritario; efectivamente lo miré,
vi su cara delgada y pálida—cuenta de 10 hasta 1 de atrás adelante, ahora,
bambino!!!
— Diez, nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres, dos.., uno... cero...,
menos uno... menos dos... —
—Basta, idiota, eso putos números no los sé... ¿estás bien? Dime un sinónimo
de placer...
— Orgasmo... — dije.
— Idiota!!... — dijo Giordano— ¡ponte serio!!! — me reí. (Y todos conmigo).
— Dime un sinónimo de "Bueno"...
— Giovanni... — respondí...
Giorgio reprimió un sollozo... —Pelotudo traidor… quiero un antónimo de
"feo"— dijo reponiéndose y cambiando de estrategia para diagnosticar mi estado
mental
Me reí, — ¿Antónimo?... ¿de feo?... mmmh, Dillon, Giovanni, Camilo, Giovanni,
Danilo, Giovanni, Bob Walsh, Giovanni, Mónica deQuiroga, Giovanni, Chris,
Giovanni, Giorgio, Giovanni, Antonina (la madre de Giovanni), Giovanni, Tanilo,
Giovanni, Carla (la madre los hermanos Pino Martínez), Vincent Mahoney,
Giovanni, Leyla Mahoney, Giovanni, Denton que ama a mihermana, Giovanni, mi
poto, que es hermoso, Giovanni, que tenía hermoso poto, y creo que yo también...
soy también antónimo de "feo"... ¿estoy curado doctor?
— La referencia a tu poto es rara, pero si... tienes hermoso poto, Marcelo, y
si no estoy equivocado, estás curado... por el
momento...
***
Esa noche todos enloquecieron, se despejó mi dormitorio, desarmaron mi cama,
todos empezaron a acomodarse a mi lado, en el suelo, papá me hizo dormir entre
sus brazos, todos dormimos juntos, todos, sin excepción, nunca sentí tanta gente
a mi lado, no sólo físicamente, sino emocionalmente, cada uno me besó, algunos
en la boca, (los obvios) otros en mis mejillas, Denton fue el más audaz, me besó
en la boca y me tocó el poto, Chris lo trató pésimo, me dio risa, Denton fue
relegado a un rincón, castigado por su atrevimiento, lo condenaron Dillon,
Camilo y Danilo, el negro muchacho pidió torpes disculpas; mamá me vistió con mi
piyama, Giorgio Giordano me dio una pastilla, me dormí luego de subir hasta el
techo, bajar al suelo, hacer arcadas, y orinarme, lo último de pude percibir,
fue a Dillon, Camilo y Danilo, que olían mi ropa orinada, y me vestían con unas
nuevas, secas y limpias...
Al día siguiente, muy amodorrado, vi a todos que reacomodaban colchones que
habían raptado de diferentes partes de la casa, don Tanilo era el más divertido,
tenía sus pantalones retorcidos y luchaba por enderezarlos, lo ayudó su esposa
para gran bochorno del revolucionario trabajador popular. A la hora del desayuno
comunal, pedí disculpas por todos los bochornos, en especial a mamá y luego a
papá, que trató inútilmente de luchar con su rubor, para terminar diciendo que
era su culpa… de todo.
Mister Hide se había escondido, yo era el yo que todos conocían, salvo por un
detalle que sólo yo percibía, veía todo curvo, mister Hide estaba en mí, y me
hacía bromas, decidí ocultarlo, sólo le dije a Chris, "veo todo curvado,
hermana". Me miró preocupada. "Si te dura media hora dime, te lo preguntaré.
Efectivamente a la media hora, Christine me preguntó aparte "¿Y?" miré, no sabía
si me había acostumbrado o me había mejorado, miré atentamente. Una vocecilla en
susurros me dijo "Ya estás bien, te dejaremos tranquilo... di que estás
bien... empieza a ver bien, estúpido!!" no le dije a Chris que me habían
aconsejado mentirle respecto de que estaba bien.
— Ya estoy bien Cristina… no hay problema con tu hermanito querido— Un coro
de risas estallaron en mi mente. Fingí mi pánico... ellos me vencerían o los
vencería a ellos, quienes fueran, y decidí que le daría batalla... una horrible
voz sonó en oído izquierdo, "Te vencerás a ti mismo Marcelo?" El horrible
personaje se rió burlonamente... "Sí..." dije con asertividad.
Disimulé mi respuesta.
***
Mis negociaciones estaban bien. Romero depositó el dinero y pagué a papá lo
que le debía, me exhortó a no hacer tonterías, presionando a la gente, pero ya
era tarde, yo era un hombre de negocios de ya quince años, y si debía entregar,
también debía exigir los pagos a cambio de mis compromisos, cada día llegaba
desayuno a los Ruiz, almuerzo y comida, pagaba sagradamente los días viernes por
todos los servicios de comida de la semana siguiente, Camilo era el encargado de
hacerlo, con ayuda de su padre. Denton controlaba a los Ruiz en sus revisiones
de las aves, Danilo era el contralor de las medidas de crecimiento de las matas
de maíz, y de la biomasa acumulada, las planillas excel que hacíamos eran las
mismas que manejaba Romero. Danilo habló conmigo y logró que sus padres
compraran cinco parejas de pavos reales en un plantel de Curacaví llamado
PacificPets, los puso en el encierro, los primos Ruiz pidieron autorización para
meter tórtolas africanas en el encierro, me prometieron la mitad de la
producción, acepté con papeles firmados, no tenía idea cómo iban a controlar la
mitad de esos bichos. Lee Hamilton y su novio me tentaron con faisanes Lady,
pero era demasiado cuidado el que había que tener con esos pájaros. De modo que
no acepté, pidiéndoles muchas disculpas, cambiaron su propuesta a faisanes
chukar. Le dije que era su riesgo, y si querían cuidado especial, que ellos
trataran directamente con los Ruiz, que me ofrecieran algo a cambio, el
veinticinco por ciento era mío al término de sus negocios, todo terminó
controlándolo Natalia que se mostró asombrosamente hábil en el manejo y control
de activos y pasivos. Hasta que nos topamos con papá, que dijo que todo era su
responsabilidad legal, puso a un contable que se dedicó a supervisar (con gran
entusiasmo de mi trasero y el de Camilo y Dillon, dado que nos dejaba tiempo)
negocios de adolescentes. Al cabo de cuatro meses mi idea original era un
negocio formal, en que los Mahoney participaban asesorando los cultivos de maíz,
habían comprometido el cincuenta por ciento en cada nuevo negocio y Dillon era
el beneficiario de todo, el contable era responsable de las actividades de los
Mahoney y, al final, todas las negociaciones eran tan complicadas, que renuncié
a tratar de entenderlas, el cinco por ciento de aquel, los diez por ciento de
impuestos de segunda categoría de todos... etc. Lo único que me quedaba claro
era que papá era el que ganaba más que todos, y que me las entregaba todas a mí,
excepto las inversiones que las reclamaba todas despiadadamente, no estaba
ganando nada material, me estaba educando a mí. Y esas más MIS ganancias. El
hecho es que diciembre yo tenía algo así como cinco mil dólares en una cuenta de
ahorro a mi nombre en el Banco del Estado de Chile. Tanilo Pino algo así como
tres mil dólares, Mahoney y su señora algo así como cuatro mil quinientos
dólares, y Lee Hamilton unos setecientos dólares (invirtiendo 85 dólares
iniciales). La Asociación de Parceleros de Curacaví había doblado su capital
inicial invertido, por una maña de Romero, había metido semillas de porotos
verdes (judías en otro lado) y mi abogado no se había querellado, a cambio de
negociaciones, dos mil dólares de indemnización, (a mi beneficio, menos 250
dólares para el abogado) lo que casi le cuesta el puesto. Los primos Ruiz tenían
mobiliario completo, televisor y radio estereofónica. Yo Nunca había comido
tantos porotos verdes en mi vida.
Mi sexualidad estaba siendo cambiada por una ambición poco sana: dinero. Lo
mismo ocurría con Danilo, Tanilo y Dillon, este último pidió que le permitiera
cien metros cuadrados, para cultivar especias, fuimos juntos a la calle Meiggs,
compramos cuánta semilla rara había, incluso alcaparras, las pagamos juntos,
peso a peso, Dillon mismo arneó la tierra, no aceptó ayuda de nadie, ni siquiera
mía, sembró cada semilla, una por una, pidió al menor de los primos Ruiz que
regara su cultivo, desde tomillo hasta alcarabea, albahaca a cilantro, apio
enano y espliego, ese trozo de cien metros cuadrados era el más aromático, esa
fue la única actividad en que no hice negocio, Dillon la ofreció a todos
nosotros diciendo que era nuestra, abracé a Di, también a Camilo. Mariah se
acercó a Camilo abrazándolo, lo que nos extrañó a todos, esa noche, después de
conferenciar con papá, y pedir autorización a los Mahoney, transferí dos mil
dólares a la cuenta de Mahoney hijo. Dillon, al saberlo, se rascó la cabeza en
signo de paciencia, me besó en la boca delante de todos, para despecho de
Camilo. Todos estábamos ganando, por ventas futuras, o especulaciones.
Celebramos a Lee Hamilton y su novio, un oriental reservado casi hasta la
grosería, que proporcionalmente habían ganado más que todos. Los primeros
polluelos ya estaban caminando por el bosque, ya los había vendido. Danilo había
vendido los ochenta pavos reales que habían nacido, ¡Ochenta pavos reales!, era
el más exitoso de todos, y le habían pagado en dinero efectivo... Papá Tanilo
tenía el dinero en su bolsillo, papá Bob había extendido la boleta, cuyo
impuesto Tanilo había pagado de inmediato.
Los primos Ruiz miraban como gatos para la carnicería, cada uno calculó
cuánto se les debía... El contable de papá sabía exactamente cuánto se les
debía: mil doscientos cuarenta y dos dólares. Papá tomó cautela de ellos, no
tendrían un solo peso, todo iría a un fondo de educación, excepto las cosas que
pidieran, zapatillas, pantalones y artilugios como MP3, conexión a internet, y
una moto cada uno, papá le concedió todo, excepto la conexión a internet (era
imposible, no había conexión sin cable) y las motos, que salían de presupuesto,
les repartió cincuenta mil pesos a cada unos (una buena cantidad de dinero en
verdad) y el resto iría a un fondo para sus estudios. Aceptaron felices, excepto
que ambos se mostraron abiertamente coquetos con Danilo y Denton, hasta hacerse
incómodo. Yo estoy seguro que Denton estaba perturbado con el mayor, Danilo tomó
al menor de la mano y se lo llevó algunos metros más allá, habló unos segundos
con él, y volvieron, el chico estaba absolutamente desconsolado, Danilo en una
crueldad inusitada, se acercó a Chris, la besó en los labios ¡Lo que Chris
aceptó!, y se estrechó a ella. Denton acusó el golpe. Su lección estaba siendo
dura.
Hicimos un asado de cerdo, cada uno tomó su parte, Dillon acaparó las
costillas como si fueran su propiedad, cada uno de nosotros le dio las costillas
que nos habían tocado, el chico agradecía, y las comía deleitosamente. Terminada
la comida, tomé a Di de una mano y a Camilo de la otra, los arrastré a la casa,
nos metimos al dormitorio, los aferré a mí, cuando los sentí dormir a ambos, me
relajé, amaba a estos chicos, toqué sus "mun-tha-nas" y me dormí yo... el
mundo estaba tan lejano... amaba a mis amantes.