BISEXUALES
Relato
NICK: panterarosa69
Correo: casadaexcitada@hotmail.com
MI CUÑADO
Por motivos de trabajo mi mujer tenía que desplazarse al
extranjero durante unos meses, viéndonos solo los fines de semana ya que o bien
venía ella o bien iba yo. Por este motivo, sólo follábamos los fines de semana y
no todos debido a visitas de la familia con lo que durante la semana no hacía
sino pajearme como un adolescente. Mi mujer y yo tenemos la misma edad 32 y
estamos muy bien avenidos, incluido el terreno sexual.
Un día de los que estaba solo me llamó a casa mi cuñado, que
está felizmente casado con la hermana de mi mujer y tienen un hijo, para
preguntar por mi estado de "rodríguez" y para comentarme que a la semana
siguiente tenía que venir a mi ciudad también por trabajo. Me dijo que estaría
solo unos días y quería quedar a cenar algún día, si me venía bien. Yo le dije
que de acuerdo pero que viniese a alojarse a mi casa donde se ahorraría el hotel
y además me haría compañía.
Tengo que decir que la relación con mi familia política es
muy buena y especialmente con mi cuñado. Se trata de un tipo muy campechano y
siempre estamos gastándonos bromas. Ni que decir tiene que no paramos ninguna
noche en casa, fuimos a cenar, de copas, etc, por todos los locales de moda de
mi ciudad.
La noche del jueves cuando llegamos a casa comentábamos que
al día siguiente ninguno tenía que trabajar, él por que volvía a su casa y yo
por que lo tenía libre para salir de viaje a Bruselas para estar con mi mujer.
Llegamos a casa con un medio pedal considerable, nos servimos unas copas de ron
y pusimos la TV, encontrándonos sin buscarlo con un programa que hablaba de
sexo, más concretamente de la bisexualidad. En este programa salían escenas de
sexo explícito de dos tíos con una tía, de dos tías con un tío, de locales de
intercambio, etc. En fin que explicaba las mieles de la bisexualidad.
Cuando comenzamos a verlo nos quedamos helados, empezamos a
reírnos y hacer comentarios sobre las tías y los tíos que salían o que nos
imaginábamos que iban a esos locales de intercambio. Decíamos cosas como "joder
que tías", "vaya trancas que gastan estos actores", "pues a mi no me importaría
tirarme a una de esas", etc.
El programa terminó enseguida pero nos sirvió para empezar a
hablar de sexo, de lo mucho que nos apetecía echar un polvo con nuestras
respectivas y de lo salidos que estábamos con tanta paja. Así, poco a poco nos
fuimos haciendo confidencias de nuestra vida sexual y de nuestras mujeres, que
encima son hermanas.
Este hecho no dejaba de ser un poco fuerte, por que hablar de
los encuentros íntimos con mi mujer con otra persona que además es nuestro
cuñado e imaginarle con mi cuñada resultaba llamativo y sobre todo muy
excitante, mezcla del tema, la calentura y el alcohol que llevábamos. Nunca me
había fijado en él con deseo ni siquiera por algún tipo de morbo, en cambio en
su mujer sí, yo me fijo en todas.
Así él me contó como se folla a su mujer, que se pone como
una loba cuando le va metiendo un dedo y luego dos en el culo. Había llegado a
comprar un consolador para simular dos pollas penetrándola y lo que más les
gusta hacer es ver una peli porno mientras ella se masturba y él tiene prohibido
tocarse y tocarla, que luego se comen enteros y así cuando él se termina
corriendo ella lleva tres o cuatro orgasmos.
Según me contaba esto yo me imaginaba a mi cuñadita como una
auténtica puta y hasta me imaginé follándomela como un loco. "Joder con mi
cuñadita" dije con cara de asombro y suspirando, la verdad es que evidencié que
me había puesto muy cachondo. En este momento él dijo "bueno voy a parar por que
sino me la voy a tener que pelar aquí mismo" y "además se te ve un poco nervioso
y no quiero pajearme mientras tu te corres pensando en el cuerpo de mi mujer".
Yo, con la media borrachera que tenía, sólo atiné a balbucear "que pena". La
verdad es que estaba totalmente empalmado y se me notaba.
Me preguntó por mis intimidades y yo le sugerí que me
resultaba un poco incomodo y que necesitaba estar más borracho, así que traje al
salón más hielo y otra botella de ron. Mientras llenaba los vasos le pregunté
"¿qué quieres saber?". "Joder que voy a querer, pues saber lo que hacéis y como
lo hacéis". Así que me fue haciendo preguntas sobre la ropa interior de mi
mujer, si veíamos porno, si teníamos juguetes, etc. Yo aprovechaba para
preguntarle otras cosas sobre su mujer. Nos contamos que ellos tienen dos
consoladores, uno de ellos con dos puntas de polla, que también se compraron
unas esposas porque a él le gusta que le aten a su cama, que han llegado a
grabarse en video y así otro día se excitan viéndose.
Yo le fui contando que nosotros tenemos también dos pollas de
plástico, una muy grande y gorda. Que nos pone muy calientes leer relatos porno
en Internet y taparnos lo ojos y pensar que estamos con otras personas mientras
lo hacemos, hasta le confesé que a veces nos llamamos por otros nombres mientras
follamos y también los videos porno, sobre todo los de dos tíos y un tía. Él se
extraño de nuestra faceta "erótico-literaria", y le expliqué que así la
imaginación vuela más, te imaginas las escenas y los personajes. Además en media
hora puedes leer historias de gente anónima sobre intercambios, infidelidades,
orgías…
Él flipaba y quería saber cuales nos gustaban más; estuve
tentado de mentirle pero me ponía decirle la verdad, así que le dije: "lo que
nos pone a mil y hace que nos corramos a lo bestia es leer relatos de
intercambios o de tríos de dos hombres y una mujer". Con lo que no pudo evitar
dar un bote y exclamar "joder, os pone follar con otro tío, pero que cabrones y
viciosos". A lo que le dije "pues anda tu, que a saber lo qué hacéis con ese
consolador de dos pollas". Me contestó: "Lo que te gustaría hacer a ti. Tocar
otra polla… por que haber sino porqué te gustaría follar con otro menda mientras
se la clavas a tu mujercita, que también tiene una pinta de puta…" Entonces me
atreví: "A ti también te gusta que te metan un dedo?".
"No solo me gusta, es que cuando estamos muy cachondos le
pido que me folle el culo, con lo que nos hacemos unos bocadillos con esa polla
de dos puntas… follándonos el culo mientras se la meto hasta dentro". Y me dijo
más: "No pongas esa cara", "no me digas que a ti no te ha metido esa polla gorda
que tenéis". "Por cierto la puedo ver". Al ir a mi habitación por el consolador
notaba mi erección y se echó a reír gritando "también te follan el culo!". Al
darle el consolador el cabrón emitió un gemido como una putita en celo, yo
estaba deseando pajearme ya y él no cortándose nada se empezó a tocar sin
sacársela, se le notaba un bulto muy grande.
Mi cuñado mientras acariciaba el juguete y su propia polla me
preguntó "¿y qué sientes?". Entonces le conté que unas veces se la meto en el
culo a mi mujer mientras me follo su coño o al revés y a mi polla le cuesta
entrar y por eso nos gusta. También cuando la follo después de usarlo mi polla
le baila y a mi me da la sensación de que se la han follado un regimiento…" Él
tocándose a conciencia por encima del pantalón me dijo con voz muy bronca: "no
me interesa saber lo que siente la guarra de tu mujer, que seguro es tan puta
como la mía y que seguro estás deseando ver follar con otros; como yo quiero que
la mía se folla a todo mi equipo de fútbol". "Quiero saber qué se siente con
este instrumento en el culo, te tiene que romper…"
Me quedé mirándole… estaba muy nervioso… y con una excitación
como nunca le dije que "es la hostia…", y "me subo ya no aguanto más". En ese
momento el dijo en alto "eres un cabrón, no grites cuando te pajees…", yo le
contesté desde el pasillo "me la voy a machacar en honor de la zorra de tu
mujer".
Al llegar a mi habitación me metí en la cama desnudo y
mientras me tocaba y me corría oí a mi cuñado gemir y gritar. Lo imaginaba en mi
propio salón, abierto de piernas y metiéndose el consolador, pajeando su polla
que parecía enorme y corriéndose.
Yo nunca había fantaseado con hombres pero esa noche me
excitaba. Al rato lo escuche en el pasillo… pararse en la puerta de su
habitación… y acercarse a la mía… abrir la puerta despacio… y entrar…
Noté que se acercaba a la cama, se sentó y me dijo en voz muy
calmada pero muy firme: "Tienes razón… es la hostia…" "Pero… no es tan grande".
Y se quedó en silencio. La tensión se podía cortar en ese momento. Yo dije
titubeando la voz y casi con miedo "qué quieres? ¿Qué haces aquí? Nos acabamos
de correr y también estas desnudo…"
"Lo sé… y también sé lo que quieres… lo estas deseando…".
Quisé sacar un poco mi hombría pero la voz me salió con miedo "¿Qué dices? Te
has vuelto loco, ¿crees que voy hacer algo así?".
Él muy tranquilo y con autoridad "Sí. Lo deseas… Te voy a
follar… Te voy a romper… Voy hacer que nunca te olvides de mí y que cuando te
folles a tu mujercita… pienses en mi polla". Yo no sabía que decir ni que hacer,
quería que se fuese, que me dejase, pero mi polla me pedía guerra y mi boca me
exigía polla. Mientras él seguía hablando con más serenidad: "Te voy a
follar…pensando en tu mujer… a la que ya me he follado" "Tienes razón es muy
puta y se traga muy bien mi leche… se que la tuya no se la traga por que se lo
tengo prohibido."
Yo me quedé atónito y me cabreé, pero al mismo tiempo estaba
muy excitado y le dije "eres un gilipollas, que te has creído. Te voy a echar de
mi casa". Pero él muy serio me soltó: "te gusta el coño depiladito. Y te gusta
que te diga maricón mientras te la follas. Sus bragas de la boda ¿las viste?"
"Me la follé aquella noche cuando subió a la habitación a cambiarse de zapatos,
te acuerdas…""desde aquel día no se bebe tu leche, lo sabes…" "Y hoy vas a
probar la que le gusta porque te la vas a tragar tu…"
Me puse hecho una fiera y él sin levantarse de la cama me
dijo: "Cállate y cómeme la polla que hoy vas a saber lo que es follar… te la voy
a meter hasta dentro… como a la zorra de tu mujer y luego si quieres y me ha
gustado te dejaré que me la claves pensando en la mía, maricón…por cierto haber
si te animas y le das un restregón que se que le apetece"
Sin saber por qué estiré la mano… le toqué el muslo y después
le acaricié la polla, se la toqué… con mucho miedo notaba sus venas y su fuerza,
era mayor que la mía sobre todo más gorda y ¡que leches! más larga, me puse como
loco.
Le empuje sobre la cama y sin tener la menor experiencia me
la metí en la boca y empecé a comérmela, a chuparla, a devorarla… él mientras
empezó a gemir y solo decía: "que bien lo haces, me vas a dejar seco, joder como
aspiras" "maricón, la comes mejor que la puta de tu mujer".
Yo notaba como se iba haciendo más fuerte y gorda, en un
momento me cogió la cabeza y sujetándomela me empezó a follar la boca con unas
embestidas que me metían la polla hasta la garganta. Casi daba arcadas pero no
me importaba, me gustaba su sabor, su olor, su textura, no obstante se acababa
de correr en mi salón con mi consolador dentro de sí.
Yo mientras me empecé a pajear de nuevo, se dio cuenta y me
giró diciendo: "no putita, no, a mí también me gusta y hace tiempo que no pruebo
una" y se la tragó de golpe, hasta la garganta. Quedamos en un magnifico 69
donde solo se oían suspiros y gemidos de los dos.
Era alucinante nos saboreamos enteros, a ratos muy despacio y
solo el glande y los huevos y a ratos a lo bestia hasta la garganta, nunca en mi
vida me la habían comido como él lo hizo y yo nunca había probado una cosa tan
buena, una sensación que me excitaba cada vez más: ¡tener una polla en mi boca,
y joder que polla!
Pasado un buen rato así, me cogió con más fuerza y note toda
su boca abierta y toda su lengua en mi culo, pensé que me moría de gusto, me lo
comió entero, me lo humedeció, me lo calentó, lo dilató, me lo empapó y me
follaba con su lengua hasta que empezó a meter un dedo que desde el principio le
bailaba, enseguida metió dos dedos que llegaron hasta dentro y fue entonces
cuando note la mayor erección de mi vida, me creció como nunca. Estaba a punto
de reventar.
Mientras, me fue metiendo los dedos, llegó hasta cuatro. ¡Se
engulló mi polla y no paraba!, pensé realmente que me moría de gusto. Yo quise
hacer lo mismo pero el placer que me estaba dando me lo impedía, sólo me comía
su polla entera: le estaba follando la polla con mi boca !
Se tensó, las piernas se le pusieron rígidas apretó su culo y
noté como su polla se endureció y medio gimiendo porque seguía chupándomela se
corrió en mi boca… me gustó, le saboreé, me lo tragué… Qué bueno! Con esa
sensación me empecé a correr con sus dedos dentro de mí y mi polla en su boca me
corrí, con una cantidad de leche que nunca había tenido y él hizo lo mismo que
yo. Se lo tragó.
Sin darme cuenta saco sus dedos de mí y sin darme tiempo ni a
respirar, y todavía con su polla dura y grande se tumbó encima de mí, yo estaba
boca abajo y él se puso encima. Se acerco a mi oído y me susurro: "esto me está
gustando mucho, nunca había tenido un mamador como tú, ni las mas putas, como tu
mujer que se la come mejor que la mía". "Te voy a follar cabrón, te voy a joder
como me gusta hacérselo a Sara y a mi Laura" , "me apetece hasta hacerte el
amor"… "quiero hacerte mío". Y fue entrando, noté como lo iba haciendo, la
notaba entera su fuerza, su gordura, su calor.
Hubo algo que toco por dentro que hizo que volviese a tener
una erección, nunca he conseguido tres polvos seguidos. Pero esa noche me la
volvió a encender.
Me follaba y al mismo tiempo me hacía el amor, ratos despacio
y ratos muy fuerte con avaricia. Fue entonces cuando me dijo: "quiero verte,
necesito verte" y se salió, se tumbó boca arriba y me dijo "siéntate,
cabálgame", yo le hice caso, me gustó mucho la idea, yo también quería verle
mientras me follaba.
Me subí encima de él y me la metí entera, la noté hasta mis
entrañas y me empecé a mover como lo hace mi mujer cuando me monta, fue cuando
nos besamos nos comíamos la lengua, sabía a mi leche, sabía distinto a esos
besos de locura que me daba mi mujer cuando follábamos, sabía… sabía a hombre.
Su lengua, su paladar, su sabor a corrida de tío, y mientras notaba como me
follaba, como me hacía el amor, como me amaba esa noche.
Y llegó, me tensé, no sabía cómo pero me iba a correr sin
tocarme, se lo dijé como lo dicen las mujeres cuando están siendo bien folladas:
"Me voy a correr, cabrón, que me corro, que me voy a ir, me viene", "que bien lo
haces" y fue cuando también él empezó igual: "yo también, también me corro, tu
sí que eres bueno" "como follas cabrón, si, si dame más, me viene"…
Nos corrimos juntos, fue intenso y largo me corrí como si
hiciese tres días que no me pajeaba y note toda su leche caliente dentro de mí,
como me inundó, como me llenó, mientras me besaba y me decía "joder, si, si,
si".
Caímos agotados, yo seguía encima de él y él dentro de mí,
nos volvimos a besar y a besar, y fue cuando me confesó que hacía tiempo que me
deseaba, que siempre le había gustado y que se me notaba que a mí me gustaría, y
que también se me veía siempre muy mal follado.
Yo le confesé que él a mí nunca me había impresionado pero
que a partir de ahora y si él quería sería su amante. También me confesó que se
lo hacía con mi mujer siempre que coincidíamos con la familia y que él había
venido alguna vez de vieja sólo para follar con ella, me dijo que era más puta
que su mujer y también me dijo que su fantasía era follar con mi mujer mientras
yo follaba con la suya.
Sus aventuras con mi esposa no me importaron, hasta me
excitaba la idea.
Nos quedamos dormidos, yo encima y él dentro de mí. Al día
siguiente no fui a Bruselas y él tampoco volvió a su casa, cosas del trabajo.
Estuvimos todo el fin de semana juntos no paramos de follar y amarnos, me
penetraba y hasta se dejó empalar por mí.
Cuando se marchó y me quedé solo me miré al espejo y me vi
más relajado. Me habían zumbado bien, vaya polvos me han echado.
Ah!... claro somos amantes, nuestras mujeres no lo saben pero
nosotros todo lo de ellas, ya os contaré…