Eran apenas las seis de la tarde y el Niga y yo íbamos ya bien tomados y
poniendo rock del bueno en el equipo de sonido. El George conducía y trataba de
mantenerse sobrio, pero igual no dejaba de joder y de gritarle improperios a las
nenas que deambulaban por las calles.
Nos dirigíamos a la casa del Charlie a tomar birras y jugar dominó. Los tres
íbamos medio cachondos ya que habíamos estado buceando y flirteando con las
vendedoras de la licorería, unas catiras de calendario que para que les cuento,
como Pamela Anderson en sus buenos tiempos.
Llegamos al edificio y el Charlie nos estaba esperando en la planta, bastante
tomado y con un trago de casi whisky en la mano. Descargamos las cajas de
cerveza y subimos los trece pisos por las escaleras, el fuckin ascensor estaba
dañado. Cuando al fin llegamos al apartamento estábamos mamados y entramos
tomando birras para refrescarnos.
Había burda de calor en el apartaco, y se puso más caliente cuando a la sala
entró Kika, la esposa del Charlie, una morenaza que siempre había deseado pero
qué coño, es la esposa de un amigo. Supongo que por el calor estaba vestida (o
medio vestida) con una ramerita blanca que le dejaba el ombligo afuera y
presionaba sus hermosos senos, y un short de jeans desteñidos, bastante cortos
que dejaban a luz sus contorneadas piernotas. Estaba descalza y con un moño que
le recogía el cabello. Saludos y abrazos de rigor.
Nos instalamos en la sala a jugar dominó y a esperar el juego de los Yankees
que darían en la tele. Mientras continuábamos con la tomadera de curda
indiscriminada Kika entraba regularmente a la sala a llevarnos tequeños y
comidilla de picar. Tanto el Niga, el George y yo no perdíamos ocasión de
echarle el ojo, pero solo eso porque coño, es la esposa de un amigo.
Llegada la hora del juego de los Yankees anunciaron por la tele que estaba
suspendido momentaneamente por lluvia. Todos mentamos la madre. Ya estábamos
bastante alcoholizados para seguir con la partida de dominó, así que el Charlie
comenzó a hacer zapping por los canales de su tv por cable, hasta que llegó a un
canal porno. Ahí lo dejó entre risas y pitas de los presentes.
Kika entró a la sala con una bandeja y miró aquello. Se sonrojó un poco pero
lo tomó a chiste y volvió a la cocina. Dicha cocina tenía acceso directo a la
sala, y yo si notaba que la Kika mientras cocinaba y se tomaba una birra no
dejaba de ver las escenas sexuales que se daban en la tele.
En la película que estaban dando una catirota se tiraba como a cinco tipos en
una orgía de campeonato mundial. Nosotros seguíamos con la jodedera, pero era
evidente que entre el exceso de alcohol, los cigarros y ese sexo audiovisual
todos estábamos ya bastante cachondos. En ese momento entra Kika a la sala con
una nueva bandeja llena de frituras.
- ay chicos, estoy agotada, ya no cocino más - dijo mientras se sentaba en el
mueble individual de la izquierda donde estaba Charlie. Niga y yo estábamos en
el mueble central para tres personas, y el George casi que acostado en un tercer
mueble.
- tranquila - dije - ya nos has consentido bastante.
- Si quieres cambiamos de canal - dijo el George.
- No cambien nada - dijo el Charlie evidentemente borracho - estamos jodiendo
con esa película.
Nadie dijo nada. Continuamos tomando y jodiendo, pero ya no igual, porque
estaba ahí Kika y coño, es la esposa de un amigo.
A la catira de la película se la tenían penetrada por todos lados y la escena
era bien caliente y salvaje. Obviamente el Charlie también estaba cachondo y le
daba besos a su mujer en el cuello y le acariciaba las piernas. En un momento
incluso le acaricio la entrepierna y le tocó la concha por sobre el pantaloncito
de jeans. Kika apartó sus piernas del alcance de su marido un poco apenada. Me
miró y yo aparté la mirada, como si no hubiese visto.
- Te quiero coger - le susurró Charlie a Kika en el oído, pero estaba tan
borrado que no lo dijo tan bajito y creo que todos los de la sala lo escuchamos,
aunque nos hicimos los desentendidos.
- Estas borracho Charlie - dijo Kika un poco molesta mientras se levantaba y
regresaba a la cocina. Aunque cuando se levantó trastabillo un poco, y por su
caminar me di cuenta que también estaba un poco mareada por el alcohol.
Charlie también se levantó con dificultad y se fue tras ella.
A los dos minutos salí de la sala con la excusa de ir al baño, después de
mear me acerqué con sigilo a la cocina y pude ver a Kika sentada de piernas
abierta sobre un mesón pequeño, con la ramera subida hasta al cuello, el Charlie
que estaba sin pantalones le chupaba las tetas y le metía mano dentro del
pantaloncillo de jeans. Kika dejaba escapar unos gemidos bajitos y ahogados, y
con una de sus manos trataba de excitar el miembro adormecido de su marido,
supongo que por lo borracho que estaba no se le paraba.
De pronto Kika subió la mirada y me vio, yo del tiro caminé el trecho cortico
entre la cocina y la sala, pero antes de poder sentarme en el mueble escuché un
ruido de ollas y platos rotos en la cocina. Los tres corrimos a ver qué había
pasado. El Charlie, borracho hasta el cuello, se había caído y tumbado un poco
de vainas. Entre los cuatro ayudamos al Charlie a ponerse en pie y como pudimos
lo llevamos hasta su habitación. Cuando por fin lo acostamos en la cama el
Charlie cayó dormido, la Kika se dio cuenta que aún tenía la ramera subida y las
tetas al aire, sin contar que tenía la bragueta del pantaloncillo abierto,
mostrando el comienzo de su depilada y húmeda concha.
- Oh cielos - dijo avergonzada y poniéndose de mil colores.
- Tranquila no ha pasado nada - dijo nerviosamente el Niga.
Y por más que nada hubiese pasado, los tres continuábamos allí mirándole las
tetas y con las vergas excitadas que se notaban debajo de los pantalones. Ella
trataba de excusarse con el cachondeo de su marido, pero tampoco dejaba de
mirarnos los bultos cada vez más grandes.
- Ya, ya, tranqui - le dijo el George poniéndose a sus espaldas, la rodeo con
sus brazos, y lentamente le tomó la ramera y se la bajó, momento que aprovechó
para acariciarle los senos con cierto descaro.
- Haaa - se le escapó un gemidillo que la avergonzó un poco más. Era evidente
que el Charlie la había dejado muy excitada.
- Deja que te ayude - dije mientras con mis manos tomaba su bragueta para
cerrarla, simulé que estaba un poco atorada y le acaricié la parte superior de
la rajita con uno de mis dedos.
- Hoooo - esta vez sí que no se molestó en tratar de ahogar el gemido.
Ante la evidente excitación no le cerré la bragueta y dejé mi dedo colocado
allí rozando la rajita. El Niga no sabía qué hacer, solo sudaba y se acariciaba
los huevos por sobre el pantalón. El George aún se mantenía sujetando la ramera.
Fue entonces cuando la misma Kika le tomó las manos al George y se las colocó en
los senos. Este lo tomó como una autorización y se los comenzó a masajear. Kika
ahora gemía sin rechistar. Vista la situación delicadamente le bajé los
pantalones y las pantaletas al mismo tiempo hasta los tobillos, y sin apuros le
coloqué una de mis manos entre las piernas, comenzando con una suave
masturbación.
El George ya le había sacado la ramera y le frotaba las tetas mientras le
relamía el cuello. Kika se pegaba a su cuerpo frotándole el pene sobre el
pantalón con sus desnudas nalgas. Con su mano derecha acompañaba a la
masturbación que yo le estaba dando, y con la izquierda... sorpresa! comenzó a
pajear el guevo negro y desnudo del Niga, que ya se había sacado los pantalones.
- Verga, estas aguevoneado no? - dijo el George con sarcasmo y entre risas.
De pronto el cuerpo sin ropa de Kika se vio cubierto de bocas y labios que la
atacaban por todos lados. Kika se dejaba hacer pero no permanecía inactiva,
respondía con besos y lenguazos a cualquiera de las bocas que se le acercaban, y
sus manos atenazaban y masturbaban las vergas que se le iban turnando.
El George se le colocó en frente y con la brusquedad que lo caracteriza la
tomó por los hombros y la empujo abajo, obligándola a arrodillarse, Kika atrapó
la cabeza del pene con sus labios y comenzó la chupar ruidosamente, mientras con
sus manos nos masturbaba a Niga y a mí, uno a cada lado.
- Esto es lo que se llama "Mamar en Cruz" - dijo el George soltando una
carcajada.
Los tres nos fuimos turnando para que ninguno quedara sin recibir su mamada.
De pronto el Niga, alto y negro como era, cargó sin problemas a Kika y la
depositó en la cama al lado de su marido que continuaba dormido ajeno a todo lo
que pasaba.
- Aquí no, que... que... está Charlie - Dijo Kika mostrando un poquito de
cordura, aunque su cuerpo realmente lo que estaba pidiendo era polla.
El George se acostó en la cama entre Kika y Charlie, la tomó por la cintura y
la puso de lado de frente a él, y le puso la verga entre las piernas, se movía
hacia atrás y hacia adelante, rozándole la raja con la cabeza del guevo pero sin
llegar a penetrarla. Yo estaba de rodillas a sus pies meneándome la polla
esperando mi momento.
De pronto Charlie hizo un movimiento como que se despertaba y se cayó de la
cama. El George se paró de la cama para ver como estaba, pero el Charlie seguía
durmiendo como un bebé. Kika ni se enteró y quedó en medio de la cama boca
arriba y con las piernas y el sexo abiertos. No perdí oportunidad y me acosté
sobre ella, poniendo mi pene en la entrada del chocho húmedo.
- Estas segura de que quieres esto? - le pregunté.
- Si quiero - dijo aún tímidamente.
- segura?.
- que siiii - dijo casi rogando que se la metiera.
- quieres que te meta el guevo Kika? - le pregunté mientras le hundía un
poquito la cabeza del pene.
- siii por favor - suplicó.
- no te escuchamos Kika - le dije - dinos que es lo que quieres.
- QUIERO GUEVO! QUIERO GUEVO! QUIERO QUE ME COJAN AQUÍ MISMO! NECESITO
SENTIRME PENETRADA!!!! - gritó desesperada.
Satisfecho de hacerla sufrir un poco, la sujeté por las caderas, ella me
rodeo la cintura con sus piernas, y entonces me hinqué a fondo y le ensarté mi
pedazo de carne hasta el fondo. Gritó tan fuerte que pensamos que Charlie podía
despertar, pero fue un susto momentáneo. Con cada nuevo embate que le daba, Kika
soltaba grito tras grito, gritos que fueron enmudecidos cuando el Niga la tomó
por la cabeza y le enterró la morcilla entre los labios. El Niga la tomaba con
fuerza y literalmente le estaba cogiendo la boca.
El George se acostó a nuestro lado donde antes estaba Charlie, le chupaba las
tetas a Kika mientras se meneaba el miembro con fuerza. El guevo negro de Niga
entraba y salía de la boca una y otra vez, no le daba respiro a la pobre caraja
y ni por error le soltaba la cabeza. Yo por mi parte seguía taladrando ese
coño que se sentía caliente. La esposa de nuestro amigo estaba tan húmeda que
podía escuchar como chapoteaba mi pene dentro de sus labios cada vez que se lo
hundía.
- Apúrate coño! yo también quiero meterlo! - dijo George ya desesperado.
De pronto el Niga le sacó el guevo de la boca, para evitar correrse,
resoplaba como una bestia aguantando la eyaculación. Kika aprovecho el momento
para acomodarse, rodeo mi nuca con sus manos y subió un poco más las caderas,
facilitando la penetración, la cabeza la tiró hacia atrás y pudo gemir a gusto.
Por un momento mis dos amigos quedaron solo como espectadores, viendo como le
daba por el coño a aquel hembrón. Estaba disfrutando de ese chocho riquísimo,
pero las miradas de mis amigos y sus pingas erectas me decían que querían su
parte del pastel.
- Coño si! ya voy a terminar nojoda! - dije un poco molesto, aunque realmente
me estaba cagando de la risa con la situación.
Me apoyé con firmeza sobre mis manos y pies y comencé a taladrarla con
fuerza. Duro y rápido. A 200 penetraciones por minuto. Kika movía la cabeza para
los lados enloquecida.
- Mierda! me voy! - grité.
Kika apretó mi cuerpo con sus piernas, obligándome a mantenerme hincado a
fondo mientras me vaciaba. Juntos nos abandonamos a un profundo orgasmo. Podía
sentir como los espasmos de su chocho me recorrían el pene. Que rico.
Apenas me salí hubo un breve forcejeo entre George y Niga para ver quien
seguía. Aunque los dos son más o menos del mismo peso, Niga ganó a base de
habilidad. Se arrodilló rápidamente en la cama, se echó las piernas de Kika
sobre los hombros y la tomó por las caderas, sin esfuerzo alguno le metió media
pinga en el coño. Kika apretó los dientes para no gritar. El Niga se inclinó más
sobre ella, aplastándola toda con su cuerpo y dejándola patas arriba, indefensa.
En esta posición dio un movimiento de retroceso y luego con fuerza se la metió
toda. Ahora si Kika pegó un grito.
El cuerpo amarrado de Kika se perdía bajo la gran humanidad de Niga, que más
que humano parecía un animal en celo, un gorila para ser más específicos, jiji.
El Niga la penetraba violentamente y la ahogaba con sus brazos y cuerpo al
tiempo que le pasaba la lengua por todo el rostro. Kika casi no podía respirar.
- Coño pana la vas a matar! déjala respirar! - Le dijo George a Niga al
percatarse de la situación.
Niga rezongó algo molesto, pero no se salió del cuerpo de Kika. Mi oscuro
amigo abrazó con fuerza a la hembra y rodó hasta quedar boca arriba, dejando a
la esposa de nuestro amigo Charli arriba de él, sentadita y penetrada. Kika pudo
al fin respirar un poco mientras se levantaba un poco apoyando sus manos en el
pecho de Niga, este sin dejar de meter y sacar su morcilla aprovechó el momento
y le estrujaba las tetas.
Kika estaba tan excitada y mareada que no se dio cuenta que el George se
había colocado de cuclillas detrás de ella y le escupía el culo. Sonreí
torvamente al descubrir las perversas intenciones de mi amigo. Jiji.
Con su mano derecha empujó a Kika por la espalda, haciendo que se recostara
más sobre Niga y que alzara un poco las nalgas, con la otra mano se sujeto bien
la base del pene y lo dirigió al apetecible culito de Kika. Con un poco esfuerzo
la cabeza del miembro traspaso el límite y se alojo dentro del cuerpo femenino.
Mientras el pene negro de Niga continuaba el mete y saca en la vagina. Solo
cuando George empujó lentamente fue que Kika se dio cuenta de que había sido
penetrada por el ano.
- Nooo! por el culo nooo! - grito Kika... algo tarde.
En otro breve arrebato de cordura, Kika intentó zafarse de la pornográfica
situación en que se hallaba. Niga se dio cuenta y la atrapo con fuerza por las
caderas y metiéndole la morcilla a fondo. George tampoco estaba dispuesto a
perder su posición, así que la sujeto fuerte por los hombros y le hundió con
violencia todo su mástil entre las nalgas. El grito fue aterrador y excitante.
Kika estaba atrapada en un delicioso y doloroso sándwich. Mis amigos le daban
y le daban sin detenerse. Kika dejó de luchar por escapar y se abandonó al
placer que le estaban propinando esas dos vergas. A mi esa visual ya me tenía
excitado otra vez, por lo que me integré a la orgía. Me coloqué casi en la
cabecera de la cama, con mis rodillas cerca de las orejas del Niga. El
George adivinó mis intenciones y para ayudarme, se alzó un poco, y sin dejar de
darle por el culo a nuestra amiga, la agarró por el cabello y la jaló con
violencia. Kika abrió la boca para dar otro grito, momento que aproveché para
meterle mi verga erecta hasta la garganta.
Kika se sorprendió y se sintió ahogada nuevamente. Nuevamente intentó
escapar, pero todos la sujetamos firme. El Niga no le soltaba las caderas con
sus garras, George casi acostado sobre su espalda la abrazaba y le res trujaba
los senos, yo la tenía atrapada por la nuca y orejas para evitar que dejara de
chuparme. Comenzamos entre todos a movernos y a disfrutar de la esposa de
Charli. Ella, vencida, se dejaba ya penetrar por todos lados y a disfrutar de la
orgía.
- Te quiero cogerrrr - dijo Charli de pie, al lado de la cama.
Todos nos quedamos paralizados al ser descubiertos por nuestro amigo. Sin
embargo el susto pasó al darnos cuenta de la súper borrachera de Charli. Estaba
tambaleándose allí de pie, pero realmente su mente estaba en otro lado. Balbuceo
un par de palabras incoherentes y volvió a caer dormido en el piso. Todos nos
miramos y... qué coño! continuamos la rumba!
Las vergas entraban y salían insistentemente. La concha mojadísima de Kika
resbalaba rápidamente por la morcilla empalmada de Niga, mientras sus nalgotas y
culo aceptaban ya sin problema el pene erecto de George, quien sudaba y
resoplaba sobre su espalda. Al tanto chupaba con fuerza todo mi miembro, sus
labios subían y bajaban, desde la base de mi guevo hasta la cabeza. La
excitación, la velocidad de los movimientos, la sudoración de los cuerpos, los
gemidos y gritos, todo llegó al clímax. Los tres penes desahogaron sus ganas y
jugos dentro del cuerpo de Kika al tiempo que su orgasmo electrificaba toda la
habitación. Bárbaro!!!
8:22 am del día siguiente.
Charli salió de la habitación con una gran resaca.
- Mierrrda! en qué momento me quedé dormido? -
- Te venció el sueño y el alcohol y sin decir palabra te fuiste a dormir -
mintió George.
- Y Kika? - preguntó Charli.
En ese instante entra Kika con unas bandejas, estábamos todos desayunando en
el comedor de lo más normal.
- Tranqui pana, Kika se portó como la mejor de las anfitrionas y nos atendió
muy bien - dije, esta vez sin mentir, jiji.
Terminamos el desayuno y nos despedimos de la pareja. Bajamos hasta la planta
baja del edificio y abordamos el auto del George. Pactamos no comentar lo
ocurrido a los demás panas porque.. Coño, es la mujer de un amigo.