Folladas sin compasión en un cuarto estrecho
El fin de semana tocaba a su fin y yo todavía seguía recordando la gran
follada que le di a Debla en presencia de Susana, había encontrado un filón de
oro y pensaba aprovecharlo.
El lunes por la mañana me encontraba ya en el trabajo y por mi cabeza me
rondaba una idea para emputecer aún más a ambas mujeres. La tarea no iba a ser
fácil pero contaba con un as en la manga. Debía elegir muy bien mis movimientos
ya que todo se podía ir al traste si no actuaba con inteligencia.
Por su parte Susana en el trabajo se comportaba como siempre, es la típica
compañera de trabajo simpática y guapa que cae bien a todo el mundo, pero detrás
de esa fachada se esconde una verdadera loba. Además conmigo seguía actuando
como si apenas tuviéramos ninguna confianza. Pero era solo delante de los demás
compañeros, teníamos que mantener oculto nuestro morboso jueguecito.
Otra historia era Debla, pasaba de mí tres pueblos, solo me dirigía miradas
de odio por haberla llevado a aquella situación. Aunque sé que mientras la
follaba duramente en su despacho disfruto como una autentica puta.
Con esta tesitura y con las ideas ya bien claras de lo que iba a hacer, me
dispuse a escribir un e-mail que iba a enviar a las dos. No tarde mucho en
acabarlo y decía lo siguiente:
Hola, mis zorras.
Después del espectáculo que me regalasteis la última vez, os cuento
lo que tengo pensado hacer con vosotras.
El sábado que viene por la noche deberéis estar disponibles para mí,
tendréis que inventaros cualquier excusa para que no sospechen vuestras
parejas. El punto de encuentro va a ser el viejo parque del centro de la
ciudad a las 10 de la noche.
No hace falta que vengáis vestidas de una forma especial, eso sí
tenéis que venir preparadas para vivir experiencias nuevas con otras
personas.
Espero vuestra confirmación.
Un beso para las dos putas más sensuales de la oficina.
Pedro.
Le di al intro y el mensaje salió rumbo a su destino. Solo quedaba esperar la
repuesta de ambas mujeres. Y la respuesta de Debla no se hizo esperar, me mando
un e-mail en el que me ponía parir con todo tipo de insultos y diciéndome que ni
en mis mejores sueños se iba a prestar a eso.
Esta reacción ya me la esperaba, pero quería conocer la reacción de Susana
antes de tomar mi siguiente decisión. Ésta tardó más en contestar pero a media
semana recibí un e-mail suyo en el que se negaba también a mi proposición. Decía
que no estaba dispuesta a llevar nuestro juego fuera del trabajo y mucho menos
meter en medio a más gente. Al final del todo decía que no iba a poder
chantajearla con el video de Debla y ella, que su marido podría superar que se
hubiera acostado con otra mujer.
Me sorprendió un poco que no aceptara, pero lo que ambas no sabían, es que yo
contaba con un as en la manga y estaba a punto de utilizarlo. El jueves en la
mañana llegué el primero a la oficina y dejé en el cajón del escritorio de ambas
sendas tarjetas de vídeo.
A continuación le envié a las dos el siguiente e-mail:
Hola, mis putitas.
Ya veo que os estáis haciendo las estrechas. A lo mejor a vuestra
pareja de la igual que os hayáis acostado juntas, pero que dirían si un
compañero de oficina ha participado en otra de las folladas.
Como empezaréis a deducir instale una videocámara en el despacho de
Debla antes de nuestra pequeña orgía y lo tengo todo muy bien grabado.
Para que veáis que no voy de farol os he dejado la prueba en vuestro
cajón del escritorio.
Ya me contaréis
Pedro.
Ese fue un golpe certero y a traición que hizo que ambas reflexionarán,
confirmándome ambas su presencia el viernes por la mañana vía e-mail.
Yo lo tenía todo muy bien organizado y planeado, por lo que todo saldría a
pedir de boca. Había buscado un local de intercambios de parejas donde pensaba
llevarlas y lo tenía todo acordado con el dueño .Le explique que iba a llevar a
un par de devorapollas y que no quería que se fueran defraudadas, por lo que
debería de preparar un espectáculo digno de tales putas.
Por fin llegó el sábado y sobre las 21:30 me dirigí en mi coche hacia el
punto de encuentro, llegué al parque a las diez menos cinco y me sorprendió
encontrarlas ya allí. Iban vestidas de forma discreta y tenían cara de malas
pulgas. Había cierta tensión también entre ellas, pero todo iba a cambiar esa
noche. Las invite a que subieran y les di un pañuelo a cada una para que se
vendarán los ojos.
Al principio se negaron pero al recordarles lo del video, un poco a
regañadientes se lo pusieron y nos fuimos hacia el local de inmediato. De camino
hacia allí permanecían calladas, incluso Susana que era la más lanzada se la
veía nerviosa.
Al cabo de media hora llegamos al local que estaba en un lugar apartado a las
afueras de la ciudad. Las ayude a bajar y las dirigí hacia el él. En la entrada
me identifique como en el que traía a las dos tragapollas que actuaban hoy, al
oír esto, ambas pusieron el grito en el cielo e hicieron ademán de quitarse la
venda, pero les volví a recordar lo del video y que era demasiado tarde para
echarse atrás por lo que accedieron a entrar.
Ya dentro nos separamos, llevándolas a otra habitación en la que debían
cambiarse y ponerse algo más a tono para la ocasión.
Por mi parte, me dirigí a una especie de cabina la cual tenía una visión
directa de un pequeño cuarto en el cual había una luz muy tenue. Me senté
tranquilamente y me dispuse a esperar acontecimientos. Como a los 15 minutos la
puerta del cuarto se abrió entrando en él Susana y Debla, llevaban unos
conjuntos de lencería muy sexys. Estaban espectaculares, sobre todo Susana a la
que el picardías le hacía resalzar más todavía su estupendo cuerpazo.
Ellas seguían con los ojos vendados por lo que se movían por el cuarto con
inseguridad intentando palpar lo que tenían a su alrededor, cuando de repente la
luz del cuarto se hizo más fuerte pudiéndose distinguir desde mi posición todo
lo que había en él.
El cuarto era estrecho, apenas cabían mas de un par de personas, en una pared
tenía la puerta de entrada, enfrente de la puerta había cristal a modo de pared
(esos típicos cristales que solo permiten ver desde un lado de éste) y en las
dos paredes laterales había tres agujeros pequeños y unas asas para poder
agarrarse. En el centro había un banco grande y ya casi pegando al techo se
veían un par de cámaras y una especie de altavoz.
De pronto una voz ronca que provenía de los altavoz les ordeno que cada una
de ellas se acercará a un lateral diferente y se pusieran de rodillas. Ellas un
poco desorientadas todavía obedecieron colocándose en esa posición, cada una
delante de los tres agujeros que había en su pared.
Al momento empezaron a sobresalir de cada uno de los agujeros unas polla
enorme, al mismo tiempo que la voz le ordenaba que palparán con sus manos la
pared que tenían en frente. No tardaron mucho en darse cuenta de lo que era y
por tanto de lo que debían hacer.
Sorprendentemente la primera en empezar a pajear y mamar las pollas fue
Debla, pero de momento Susana también inicio las mamadas. Allí estaban ambas de
rodillas, con los ojos vendados y mamando y pajeando las pollas que salían de la
pared.
Era un espectáculo ver a Susana hincada de rodillas, con sus pechos
bamboleándose ya fuera del sostén a cada chupada que daba a los enormes rabos.
Por su parte Debla alternaba con gran ansia las tres pollas, no podía tragarse
entera ninguna pese a los esfuerzos que hacía, por lo que restos de saliva
colgaban de su boca cayendo poco a poco en sus pechos.
La frialdad del principio se había transformado en una atmósfera muy
caliente, ya que ambas estaban muy cachondas, masajeaban y pellizcaban sus
pechos, se frotaban por su entrepierna e incluso Susana introducía ya sin pudor
un par de dedos en mojado coño.
Estaba claro que empezaban a necesitar algo más, de lo cual también se
percato el sujeto del altavoz que les ordeno que se levantaran y se clavaran en
sus coñitos húmedos las tiesas pollas. Sin dilación se levantaron y se bajaron
con prisas sus braguitas, poniéndose en posición para ser penetradas. Seguían
con los ojos vendados lo cual no fue impedimento para que de espaldas a la pared
dirigieran al interior de su ardientes coños las pollas.
Debla con un pie en el banco y con una mano agarrada a un asa de la pared era
taladrada sin compasión desde atrás, mientras que Susana tenía las dos manos
apoyadas en el banco quedando su culo completamente en pompa, el cual movía
bruscamente contra la pared en un intento de ser penetrada hasta el fondo.
Los gemidos resonaban en el cuarto como el eco en una cueva, estaban
desatadas cambiando de polla y de postura en un festival de sexo impresionante.
Yo por mi parte ya me estaba cascando una paja fenomenal en mi cabina privada
viendo el espectáculo mas grande que presenciaría en mi vida.
Por su parte el tío del altavoz debía de estar igual que yo, por lo que
viendo lo guarras que estaban resultando ser, les propuso que la que quisiera se
podía meter la polla por su culo. Ante esta invitación ambas se levantaron
quitándose la venda de los ojos, se miraron con un brillo de excitación en sus
ojos y se dijeron algo al oído.
Acto seguido se agacharon sobre el banco, una por cada lado, de manera que
sus caras quedaban una enfrente de la otra y sus culos quedaban pegando a la
pared listos para ser enculados a conciencia.
La dos se reían a la misma vez iban dándose besos acaloradamente, estaban
cachondísimas, por lo que hábilmente dirigieron hasta la entrada de sus anos las
pollas enormes que tenían detrás. Una vez que tenían las pollas apuntando a sus
esfínteres empezaron a hacer presión moviendo sus culos hacia la pared.
Lentamente las dos barras calientes fueron introduciéndose en sus anos.
Las pollas eran demasiado grandes y les estaba costando un poco
introducírselas hasta el fondo, pero poco a poco lo estaban logrando. Los
gemidos ya se estaban convirtiendo en gritos descontrolados. Estaban ambas cara
a cara siendo penetradas analmente por unas pollas enormes.
Las dos estaban bañadas en sudor por el esfuerzo, pero Susana parecía ser la
que mas estaba disfrutando ya que hacía chocar su culo contra la pared de forma
violenta, por lo que la penetración era completa. Lo delataba su cara que era
todo un poema, una mezcla entre dolor y puro vicio.
Se notaba que Susana era toda una experta y disfrutaba con el sexo anal. Una
tía que estaba tan buena como ella sodomizada y depravada de esa forma, era una
cosa que no tenía precio, es decir, no se podía pagar ni con todo el oro del
mundo.
En el cuarto las penetraciones eran frenéticas por lo que al poco tiempo las
pollas no aguantaron más y se vaciaron en el interior de sus esfínteres. La cara
de ellas denotaba que las estaban llenando por completo. Una vez terminadas las
corridas y no contentas con eso se desacoplaron y se lanzaron como lobas a por
las pollas restantes.
Las mamaban a conciencia, le daban lenguetazos e incluso las mordían
levemente al mismo tiempo que de sus dilatados anos salían los restos de las
corridas. En el caso de Debla los restos de semen salían mezclados con sangre
también, al parecer le habían roto el culo pero su excitación no la dejaba
percatarse de ello.
El ritmo desenfrenado que llevaban haciendo las mamadas hizo que las pollas
en cuestión de minutos se corrieran llenándoles la cara y los pechos. Al final
las dos estaban pringadas por el sudor y el semen, y yo había conseguido
correrme como un caballo.
Temblándome un poco las piernas salí de la cabina y me dirigí a la salida del
local, en la cual espere a que me devolvieran a mis dos putones ya con su ropa
anterior y con los ojos vendados de nuevo. Una vez listas las monte en el coche
y las lleve de nuevo a donde las recogí, de camino ambas se quedaron dormidas
sin decir una sola palabra.
Al llegar al parque las desperté para que bajaran del coche, me despedí de
ellas y les dije que las vería en la oficina. Ellas por su parte no articularon
palabra y se quedaron allí de pie mientras me alejaba en mi coche.
En sucesivos capítulos os contaré lo que sucedió a partir de aquel día que
marco un antes y un después en mi relación con Susana.
Un saludo.
Pedro.