Habíamos vuelto de las vacaciones gaditanas días
antes, eran principios de julio, todas las tiendas de la ciudad tenían colgados
los carteles de rebajas.
Belén me pidió que la acompañara de compras, no me
disgusto la idea.
Una calurosísima tarde de julio en plena meseta
castellana nos disponíamos a estar toda la tarde deambulando por la ciudad.
Belén estaba preciosa, una camiseta blanca de tirantes
bastante escotada que marcaba claramente la redondez de sus pechos y un pequeño
pantalón que junto con unas sandalias de tacón dibujaban unas espectaculares
piernas.
Una tienda, otra tienda la tarde iba pasando y el
calor remitiendo.
Entramos en conocida y carísima boutique en la Belén
decidió probarse unos cuantos bikinis, la tienda estaba repleta de gente.
Escogidos los bikinis nos dirigimos hacia los
probadores, eran un probador grande, cuadrado, con un gran espejo, un pequeño
banco y en el que unas tupidas y pesadas cortinas hacían la función de puerta,
entramos los dos había sitio de sobre.
Belén se empezó desnudar, tan solo quedo su tanga en
su dorado cuerpo, se probo un par de bikinis, el tercer que se probo no lo
olvidare, era como si fuera de lana o ganchillo de color negro, la quedaba
perfecto nos miramos a través del espejo asentí, ese es el que nos teníamos que
llevar.
Al desnudarse de nuevo, quito primero la parte
superior del bikini, dejando sus pechos al aire, redonditos y totalmente
bronceados culminados por una aureola un poco más oscura y un pezón del tamaño
de un garbanzo.
Al quitarse la bragas del bikini, su sexo quedo al
alcance de mis manos, estire mi mano hacia él, lo acaricie, Belén no se lo
esperaba, dio un pequeño traspiés, teniendo que apoyar una de sus manos en el
espejo, me miro con cara de enfadada, no dije nada y en lo que intento sacarse
el bikini por la otra pierna volví a acariciar su concha.
- ¿Qué quieres?, pregunto Belén extrañada y sonriente.
- Nada. Conteste a la vez que apartaba la fina tira de su tanga y
sentía en mis dedos el calorcito de su caliente sexo.
Belén cerró los ojos y se dejo llevar, yo continúe
trabajando su entrepierna un rato más.
Me puse de pies en el probador nos besamos.
Voltee a Belén la coloque de cara al espejo, doble su
cuerpo por la cintura y apoyo sus dos manos en el espejo.
Fuera del probador seguía el bullicio.
Aparte la tira del tanga dejando a la vista su sexo y
su culo.
La masturbe, acaricie su clítoris lo hice vibrar, lo
pellizque.
Su sexo estaba empapado, acaricie su entrada con mis
dedos.
Nos miramos a través del espejo, la cara de Belén
reflejaba placer, vicio, sus ojos me pedían que no parara.
No pare, introduje un dedo, lo metí y lo saque
repetidas veces, a distintas velocidades, de distinta manera.
Introduje un segundo dedo, repetí los movimientos casi
iguales, no me costa nada entrar y salir de su sexo.
Me coloque totalmente detrás de ella y ahora mientras
que dos dedos de mi mano la perforaban mi otra mano trabaja sobre su clítoris.
Mis movimientos cada vez eran más violentos, Belén
tenía la cara a escasos centímetros del espejo.
Llevo una mano hacia la mía y comenzó a manejarla.
Tenía mis dedos metidos hasta el fondo y ella manejaba
mi mano, sus rodillas se flexionaban y estiraban ligeramente.
Sus gemidos pasaron desapercibidos por el jaleo de la
tienda.
Gimió, su rostro estaba desencajado por el placer,
tenía los ojos cerrados.
Los abrió, me miro, retiro su mano de la mía, escasos
segundos después mis dedos no tardaron en llenarse de calor, se impregnaron
totalmente de su sexo.
Saque mis dedos, Belén se incorporo, nos besamos,
lleve mis dedos a la boca saboreamos el sabor del placer de Belén, pocos besos
saben tan ricos como ese.
Mientras Belén acariciaba mi durísimo paquete.
Belén se vistió, salimos del probador, compramos el
bikini y salimos de la tienda.
Justo enfrente de la boutique había unos grandes
almacenes.
Belén tiro de mi hacia ellos, en la planta de
caballeros Belén selecciono unos cuantos bañadores al azar.
Tirando de mi llegamos a los probadores, estos era
mucho más pequeños, mas oscuros habría 10 o 12 probadores en línea.
Literalmente me arranco los bermudas y se arrodillo
frente a mí.
Se llevo inmediatamente mi polla a su boca que no
tardo en recuperar su dureza.
Con el calentón que llevaba no iba a tardar mucho en
correrme.
Belén empezó a pajearme mientras me la chupaba, retire
la mano quería notar solo su lengua, sus labios.
Se centro en mi capullo, con el metido en la boca
jugueteaba con su lengua, a la vez que con sus manos acariciaba la entrada de mi
culo, me vuelve loco.
La agarre por la nuca y comencé un mete saca total muy
despacio la metía hasta el fondo, la sacaba casi hasta que notaba como sus
labios hacían ventosa sobre ella y volvía a meterla.
Belén se zafo y siguió a su ritmo, excelente, un dedo
suyo jugaba con mi culo.
No iba tardar en correrme.
Note como subía por mi verga, avise a Belén, se
retiro, decimas de segundo después un chorro de mi leche salía disparado sobre
su pómulo, un segundo chorro cayó en su nariz, otro en la comisura de sus
labios, las últimas gotas las descargue en canalillo que dejaba al aire su
camiseta.
Belén volvió a chupármela hasta que estuvo totalmente
limpia.
Limpiamos su cara y pecho, salimos del probador
dejamos todos los bañadores y regresamos a casa donde en la piscina nos
terminamos de quitar el calentón con un espectacular polvo que ya contare otro
día.