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Fecha: 15-Jul-11 « Anterior | Siguiente » en Amor filial

Le seguimos poniendo los cuernos a mi papá 4

copernic
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Seguimos cogiendo mi madre y yo en la cama junto a mi padre, ella se seguía viniendo y yo la penetraba lo más que podía, Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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Seguimos cogiendo mi madre y yo en la cama junto a mi padre, ella se seguía viniendo y yo la penetraba lo más que podía, tenía sus piernas en mis hombros y sus rodillas presionaban sus tetas. Era increíble que con tanto movimiento mi padre no se despertara, pero borracho como estaba no podía esperarse otra cosa. Mi madre me pedía que ya parara, pero aun no descargaba mi leche en ella, así que seguí sin hacerle caso. En un movimiento de meter y sacar mi verga se metió en su ano y ella salto de la sorpresa y gimió un poco al sentir como se metía hasta el fondo. Yo no quise sacarla y al sentir su culo tan estrecho me empecé a venir copiosamente en su intestino. Mi verga perdió fuerza y se salió de su ano junto con un torrente de leche, baje sus piernas con cuidado y me baje hasta su coño para darle un chupetón como agradecimiento y despedida, por ese día. Me acosté junto a ella y nos tapamos con la sabana y sin decir más nos quedamos dormidos.

Al día siguiente me despierta un  agradable sentimiento de calor en mi verga que cuando abrí los ojos me di cuenta que era la mano de mi tía que estaba recostada a mi lado. Le vi la cara y note una agradable sonrisa.

-          Hola dormilón, son las once de la mañana y tú no te has levantado, ya todos se fueron, solo estamos tu y yo.

-          Hola tía, buen día, perdona pero es que me dormí muy tarde y estaba muy cansado –le dije sin moverme de donde estaba.

-          Si, tu madre me dijo que estuvieron muy ocupaditos hasta muy tarde, ¿me imagino que haciendo cochinaditas, verdad?

-          ¡ay tía!, como te puedo engañar si ya mi madre te lo dijo, pues si, después de la cogida que tuvimos en el cuarto los tres nos quedamos un poco calientes y tuvimos que enfriar la cosa. No te imaginas como desee que tu también estuvieras aquí para darte un poco de verga.

Mi tía seguía sobando mi verga con su suave mano y yo trate de alcanzar su entrepierna con mi mano, sentí que no traía pantaleta debajo de la bata y me apresuré a buscar la deliciosa raja que ya deseaba con muchas ganas. Mi tía se acomodó un poco de forma tal que la pudiera penetrar con mis dedos, llegue a su raja y pude meter el primer dedo en su gruta la cual estaba ya muy lubricada.

-          Hijo, no sabes cómo me gustaría que me metas tu verga, pero tengo miedo de que tu padre o mi hija regresen y nos encuentres cogiendo, no sé cuánto tardarán, pero por lo menos sigamos así, siento muy rico. Tu madre se llevó a tu prima de compras al mercado y tu papa no se a donde fue.

-          Pues eso lo resuelvo fácil, voy a llamar a mi padre a su celular para ver qué planes tiene y a mi madre le envió un mensaje que se tarde un poquito, ¿te parece?

Mi tía asintió y espero a que me informara que haría mi padre. Mi padre me comentó que estaba por salir a visitar a unos clientes y que llegaría hasta muy tarde, hecho. Mi madre respondió el mensaje con “Suerte pero me la debes, ya que quedamos que sería con los tres”

En lo que respondió mi padre y mi madre, mi tía ya había metido mi verga en su boca y me estaba haciendo una mamada de película, le pedí que se moviera para que quedara encima de mí así poder chuparle la raja al mismo tiempo. Yo le metía la lengua lo más adentro que podía y también buscaba como chuparle el ano, en un movimiento alternante le chupaba la vagina y el ano. A los pocos minutos, sentí como estaba a punto de descargar la leche en su boca, le avise y ella solo movió la cabeza y siguió chupando, no pude más y toda la leche se la lance hasta la garganta, pero al mismo tiempo sentí los movimientos de su cadera más pronunciados lo que me indicaba que también ella se estaba viniendo. Sentí como mi verga era apretada por su boca y succionaba tratando de sacar todo lo que quedara de mi leche. Mi tía no soltaba mi verga aun cuando ya estaba completamente flácida y yo no me quede atrás, le seguía chupando la raja y metiéndole un dedo en su ano. Mi sorpresa fue que un segundo orgasmo fue logrado por mi tía. Al fin soltó mi verga y con un movimiento lento se acomodó a mi lado y fue como vi que su rostro estaba completamente lleno de sudor.

-          ¡qué suerte tiene tu madre!, no me dejaré de decirlo. Yo no me cansaría de coger contigo. Vaya que sí.

-          Tía, con gusto te cogería las veces que quieras- me acerque a darle un beso en la boca.

-          Desde que tu abuelo me cogió por primera vez no he perdido el gusto por las vergas, pero como tú la metes y lo chupas es otra cosa, me voy a enviciar- sentencio sonriendo.

-          Vamos tía, no es para tanto, pero dime, ¿Qué más secretos tienes que me quieras contar?, ahorita que tenemos tiempo- le suplique.

Mi tía se quedó un poco pensativa y empezó a contarme que mi abuelo la había hecho su hija consentida, que le llevaba a todas partes y que siempre era muy cariñoso y atento con ella, se recordó que en una ocasión mi abuelo la llevo a una ciudad y se hospedaron en una cabaña, que una vez que se habían  acomodado, mi abuelo la llevo a comprar ropa a un almacén muy grande y con mucha ropa bonita y elegante. Le compro un juego de ropa interior de seda con liguero y medias, una falda muy corta pero muy elegante y un perfume de marca. Saliendo del almacén le dijo que irían a cenar y a bailar, pero que regresarían a la cabaña para que se pusiera la ropa que había comprado. Mi tía me comento que se sentía muy apenada porque los dependientes del almacén se quedaron muy extrañados de ver a un hombre adulto comprándole ropa muy sexi a una niña, pero mi abuelo dejo una muy buena propina y los comentarios no pasaron a mayores. En aquel entonces no pasaba de 17 años. Llegaron a la cabaña y mi tía se vistió con su nueva ropa y se la mostro a mi abuelo. Mi abuelo, al ver tal escena, se acercó a mi tía y la abrazo diciéndole que era la mujer más hermosa que había conocido, al mismo tiempo que acariciaba su culo y le daba besos en el cuello. Mi abuelo siguió con las caricias y besos haciendo que mi tía se acostara en la cama. Levantándole la falda empezó a chuparle la raja a mi tía sobre la pantaleta recién comprada, dejándola completamente mojada. Con mucho cuidado mi abuelo fue soltando los seguros del liguero y fue bajando lentamente las medias, siguió con quitar el liguero y bajar la pantaleta hasta quitarla completamente. Lo que tenía ante sus ojos era una raja casi sin pelos de mi tía la cual alcanzo con su boca y empezó a chuparla con tanta pasión que mi tía sentía que pronto tendría un orgasmo. Mi tía comento que abrió completamente sus piernas para permitir que su padre pudiera chupar a gusto y que pronto le pudiera meter su verga. Mi abuelo le pidió que se pusiera en cuatro para que por atrás le pudiera chupar el culo y la raja. Estando en esa posición mi abuelo después de una sesión de chupadas se sacó la verga y sin más se la metió a mi tía por el ano bombeando frenéticamente. Mi abuelo, como después me entere, era un amante perfecto, sabía como satisfacer, sin dañar, a mi tía. Después de un rato, mi abuelo saco la verga del ano de mi tía y se la metió por su coño. Mi tía hizo una pausa en su narración y me comento que ella al menos había tenido muchos orgasmos con mi abuelo.

Mi tía siguió su narración describiendo  como su padre había disfrutado junto con ella una sesión de sexo rápido. Nuevamente mi abuelo le pidió que se vistiera no sin antes darse un buen baño que hicieron los dos juntos, mi tía sentía que tanto su ano como su vagina estaban completamente dilatadas de haber recibido el pedazo de carne que portaba mi abuelo. En la regadera mi abuelo aprovecho el tiempo chupándole todos los orificios a su pequeña hija. Terminaron de bañarse y se vistieron para salir a cenar y bailar como se había planeado.

-          ay sobrino, no te imaginas como estaba de cansada y tu abuelo quería seguir la fiesta, y yo no podía negarme ya que sabía que más adelante tendría mi recompensa, así que me apresure a salir con gusto, -dijo mi tía y continuo su narración.

Tu abuelo me llevo a un restaurant bar muy raro, con muy poca luz y música en donde había solo parejas y algunas de ellas estaban bailando en la  pista. Se acercó un mesero  y mi padre pidió una mesa un poco apartada, le dio un billete al mesero y pronto nos ofreció un lugar que daba a una terraza igualmente poco iluminada. Mi padre pidió algo de comer y una botella de ron, cuando terminaron de poner los platillos mi padre empezó a acariciarme las piernas por debajo de la mesa y me pedía que la abriera para poder alcanzar mi raja, que empezaba a humedecerse. Cerca de nosotros estaba una pareja, ya adultos casi de la edad de mi papa, que con disimulo observaban como mi padre me acariciaba, y  se sonreían al mismo tiempo que  levantaron su copa para enviarnos un “salud” que mi padre contesto haciendo lo mismo. Mi padre seguía metiendo su mano y con la destreza que tenía me hizo que me viniera dando un grito involuntario que hizo que la pareja se volteara hacia nosotros y sonrieran, tomando sus copas, se levantaron y se dirigieron hacia nuestra mesa, yo me asuste y mi padre me tranquilizó dándome un beso en la boca y diciendo que no me preocupara.

-          hola buenas noches, ¿nos podemos sentar con ustedes? dijo la señora con una voz muy suave y sensual.

-          Desde luego, con mucho gusto, contesto mi padre y se paró para ayudar a la señora a sentarse.

-          Perdonen nuestro atrevimiento pero hemos estado observando como demuestran su amor y hasta nos han contagiado,  forman una pareja muy bonita y se ve que son muy calientes. dijo el hombre

-          Si, en efecto, nos gusta mucho calentarnos y después enfriarnos. Dijo mi padre soltando una carcajada.

-          Nosotros somos una pareja muy liberal, por eso estamos aquí, no los habíamos visto antes, dijo la señora.

-          Así es, es la primera vez que venimos y esperamos que tengamos mucha diversión, ya que le prometí a mi hija que así sería, contestó mi padre.

Al decir esto mi padre, la pareja  voltearon a verse a sí mismos y con los ojos muy abiertos exclamaron casi al  unísono

-          Vaya esa sí que es una sorpresa,  padre e hija en un club de intercambio de parejas, no podemos dejar pasar esta oportunidad, platíquenos como ha sido su relación, si no tiene inconveniente –comento la señora.

-          Si por favor, el tema del incesto es para nosotros muy excitante y nunca perdemos la esperanza de que nos suceda algo similar a nosotros, saben, tenemos dos hijos una niña de 14 años y un varón de 16 y siempre se nos ha antojado iniciar una relación sexual con ellos, pero no sabemos cómo empezar sin que les causemos problemas- termino de hablar  el marido de la señora.

-          Pues yo he tenido mucha suerte de que mi hija haya aceptado tener esta relación, sin embargo, me gustaría mucho que mi mujer también tuviera ese deseo y participara con nosotros y con alguno de mis hijos varones, también tengo dos de 16 y  18 años, pero es muy mojigata, y si se llegara a enterar de nuestra relación nos mata- dijo mi padre sonriendo.

Mi padre empezó a platicarles como habíamos empezado nuestra relación casi con lujo de detalles y muy orgulloso, veía como la pareja, durante la narración, se acariciaban de una manera muy abierta, la señora no dejaba de agarrarle la verga sobre el pantalón al señor y el buscaba como meterle la mano debajo de su vestido. Mi padre al mismo tiempo que hablaba también me estaba metiendo los dedos en mi raja, yo seguía un poco asustada por esa nueva situación pero al mismo tiempo sentía como me estaba mojando rápidamente.

-          Vamos niña,  platícanos cómo te sientes teniendo a tu padre con la verga adentro de tus agujeros – le pregunto la señora casi con desesperación.

-          Espera mujer, no asustemos a esta lindura con esas preguntas – dijo el esposo

-          No, está bien – dije, si mi padre ya les platico todo no creo que me asuste, al contrario ahora me siento más tranquila y casi en confianza –termine diciendo y comencé a decirle como era tener sexo con tu abuelo.

La narración de como tu abuelo me había desvirgado por los dos agujeros y como hacia una hora cogimos como locos hizo que  la señora nos invitara a continuar la velada en su casa, no sin antes pedirle permiso a mi padre de que dejara bailar a su esposo conmigo y ella aprovecho a bailar con tu abuelo. Antonio, que así se llamaba el señor,  me tomo con  mucha suavidad y me mecía por toda la pista, sentía como sus manos me acariciaban el culo y me apretaba hacia el para que sintiera lo dura que tenía  su verga. Mientras bailábamos, veía a mi padre como se entretenía con Julieta, la esposa, y cada vez que mi padre le decía algo al oído, ella volteaba y me veía sonriente.

Termino la ronda de música y nos fuimos asentar y de inmediato Antonio pidió la cuenta de las dos mesas y pago dejando una muy buena propina. Nos paramos y salimos hacia el estacionamiento en donde tenían su vehículo y muy amablemente nos pidieron que subiéramos en él.  Durante el trayecto a la casa de la pareja, la señora explico que ellos tenían muchos años de divertirse con el intercambio de parejas y que eran muy felices. Sin embargo, a los dos les atraía mucho tener sexo con sus hijos, ya que conocían a miembros del intercambio que se cogían a sus hijos y eso los ponía a mil. Pero que desgraciadamente no sabían cómo iniciar la relación con ellos y que estaban muy felices de habernos conocido.

Llegamos a la casa y de inmediato nos pasaron a un cuarto muy elegante con sillones muy amplios y todo el piso y las paredes recubiertas de alfombra, Antonio nos pidió que nos pusiéramos cómodos y enseguida nos sirvieron sendas copas de ron. Se empezó a oír una música de fondo muy erótica y apagaron las luces quedando solo unas velas encendidas en la mesa de centro, que daban suficiente luz para vernos sin dificultad.

-          Vamos amigo, no nos atormenten más y muéstrenos como hacen el amor padre e hija, se los suplico – dijo Antonio

-          Deseamos verlo, posiblemente aprendamos como para cogernos a nuestros hijo, por favor –dijo Julieta

Mi padre sonrió y volteándose hacia mí empezó a acariciarme las piernas y a besarme el cuello y la boca, mi pequeño vestido junto con el liguero aumentaban lo erótico de la escena. Tu abuelo me recostó en el sillón, me abrió las piernas y empezó a chuparme la raja nuevamente sobre la pantaleta que ya estaba húmeda de mis jugos, quito los seguros del liguero y me quito la pantaleta, giro un poco mi cuerpo, con las piernas abiertas, con la idea de que la pareja presente pudiera ver con detalle como metía su lengua en mi raja. Yo veía como  Antonio y su esposa tenían los ojos muy abiertos y no perdían detalle, Julieta empezó a sacar la verga de su esposo y a moverla con su mano, Antonio solo buscaba con su mano la raja de Julieta. Tu abuelo sin dejar de chupar se bajó los pantalones y con su mano tomo su gran verga e incorporándose un poco la dirigió a la entrada de mi raja y la metió de un solo golpe hasta el fondo, yo grite de placer al sentir ese pedazo de carne adentro. Después de varias metidas, tu abuelo me volteo y me puso encima de el sin sacar su verga, yo me movía locamente de arriba abajo.

-          Antonio, no se te antoja meter tu verga en el culo de mi hija, ella nunca ha tenido dos vergas juntas adentro – dijo mi padre

Antonio le susurró algo a su esposa y ella asintió con la cabeza, rápidamente se quitó los pantalones y la trusa y con la verga parada se acercó por atrás y con su lengua empezó a humedecer mi ano. Metió un dedo en mi ano hasta el fondo y vio que ya estaba listo para recibir su enorme verga. Apunto y primero metió la cabeza y lentamente empujo hasta tenerla toda adentro. Yo sentía que me partía en dos, con esos pedazos de carne al mismo tiempo, sentía un placer y dolor indescriptible. Podía resistir una verga en mi culo, pero dos, una en mi ano y otra en mi raja al mismo tiempo ni lo imaginaba, pero ahí estaba cogida por dos hombres.

-          Julieta, amor, es indescriptible lo que siento, un culo de niña que al mismo tiempo es cogida por la raja por su propio padre, Ahh!  Que rico – dijo casi a gritos Antonio

-          Disfruta amor, piensa que es tu pequeña hija Laura, yo disfruto viéndote –termino diciendo Julieta.

-          Si Antonio, no sabes lo rico que es cogerte a tu propia hija, como yo lo hago –dijo mi padre.

El dolor se incrementaba cada vez que ambos metían su verga dentro de mí, pero el placer era tanto que aguante hasta el final, cuando empecé a sentir como las dos vergas se hinchaban un poco antes de descargar su leche. Ambos  hombres empezaron a gemir y a acelerar sus movimientos hasta que se vinieron, al sentir eso, empecé a venirme tan fuertemente que solté una gran descarga de orines mojando todo a mi alrededor.

Los dos hombres sacaron su vergas y acostados uno a cada lado de mi no dejaban de decir “maravilloso”. Yo seguía acostada con las piernas abiertas y escurriendo semen por los dos agujeros, me ardía el ano. De pronto, sentí como una lengua recorría  toda mi raja limpiando el semen escurrido, me incorporé un poco y vi que era Julieta que se apresuraba a dejarla limpia, yo abrí mas mis piernas como gesto de aceptación y la señora seguía limpiando y chupando, mi clítoris estaba tan sensible que pronto empecé a venirme nuevamente junto con Julieta que metiéndose un vibrador en su raja había alcanzado venirse.

-          ¿Qué te pareció sobrino, no soy muy puta? Tan chiquita y cogida por dos machos

-          Caray tía, esta historia sí que está muy caliente, pero que pasó después

-          Pues después de un buen rato de descanso, tu abuelo fue invitado a cogerse a Julieta junto con su esposo, yo solo observaba, ya no quería más vergas. Tu abuelo se la metió por los dos agujeros hasta venirse, pero la señora le pidió que fuera en su boca.

-          A cabrón suertudo de mi abuelo

-          Sí, pero Antonio no se venía y tu abuelo me pidió que le chupara la verga hasta que se viniera, fue muy impresionante, ya que cuando me la metí y empecé a chuparla se vino de inmediato descargando su leche que me llego hasta la garganta y de la impresión me la trague toda, -termino riéndose.

-          Sobrino, ¿me puedes meter nuevamente tu verga?


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