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Fecha: 15-Dic-11 « Anterior | Siguiente » en Voyerismo

El bubake

montserrateta
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Esta es la vision del cornudo de mi marido de mi relato publicado en orgias Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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Casi por casualidad había encontrado un Amo que podía hacer realidad todas mis fantasías, habíamos hecho un par de sesiones completamente satisfactorias para todos. Charlando un día con él le explique que la más grande de ellas era entregar a mi mujer a un grupo numeroso de Amos, él me dijo que podía hacerlo y yo solo le respondí que adelante, él me contesto que así lo haría y no supe más de él hasta que casi dos meses más tarde recibí una llamada en la que decía que ya estaba todo listo. No sé que fue más rápido si el sobresalto que me dio el corazón o el brinco de la polla, pero el caso es que había olvidado completamente el asunto, pensando que solo era un comentario como otros y que todo quedaría así, pero como un buen cornudo obediente le dije que allí estaríamos.

A la hora indicado estábamos delante de una puerta, le vende los ojos a mi mujer y pique al timbre, el Amo no me había querido decir que nos encontraríamos dentro y tampoco ella debía saber que le esperaba, escuche como la puerta se abría y mi Amo me hizo entrar, sin decir una sola palabra nos guio hasta una habitación.

Abrió la puerta y entramos en la habitación, solo había una camilla con unos apoyos para las piernas en el centro, el resto estaba completamente vacío. El Amo se fue y nos dejo solos, yo había recibido instrucciones sobre lo que tenía que hacer, así que sin abrir la boca, empecé a desnudarla hasta dejarla solo con las medias y los zapatos, la lleve hasta la camilla y después de colocarla encima la ate según las instrucciones, así, tanto sus brazos como sus piernas quedaron completamente inmovilizadas, por la forma de los soportes de las piernas quedaba completamente abierta y su coño y su culo sin ningún impedimento para ser completamente accesible.

Mis instrucciones acababan en que en este momento yo debía salir de la habitación y reunirme con nuestro Amo en el comedor, así lo hice. Lo encontré sentado en un sofá junto con otros cinco hombres más, “vestidos” solo con una toalla, en ese momento me asuste de verdad, posiblemente se me había ido de las manos, pero confiaba ciegamente en él y por otra parte no creía tener ya otra opción.

El Amo me hizo entrar y me pregunto:

-¿Las has dejado como te ordene?

-Sí, fue toda mi respuesta

-Desde este momento es toda nuestra- dijo él- tu ni siquiera te desvestirás, ni la tocaras, solamente harás las fotos y nada más, ¿estás de acuerdo?, preguntó.

Asentí solo con un movimiento de cabeza y entonces se levantaron y fuimos todos a la habitación donde ella estaba. Sin decir una palabra entraron los sietes, seguidos por mí sumisamente, cerré la puerta, se pusieron a su alrededor y uno de ellos saco un tubo de aceite lubricante echando un gran chorro sobre su cuerpo, mi putita se estremeció al sentir el frio liquido, pero enseguida seis pares de manos se apoderaron de ella frotándole el aceite por todo su cuerpo y claro, especialmente por su coño y su culo los Amo se había quitado las toallas y las seis pollas aparecían hermosas a su alrededor, ella se agitaba sintiendo las caricias, tocamientos y penetraciones a las que la estaban sometiendo, pero casi no podía ni moverse, habían apretado mucho más las ligaduras para impedirle cualquier movimiento.

Desde mi posición podía ver todos aquellos hombres disfrutando de mi esposa, veía sus manos meterse dentro de su coño, de su culo, como estiraban sus pezones hasta que parecía que se los iban a arrancar y a ella, sobre todo la veía a ella, disfrutando como nunca lo había hecho, no sabía si se había corrido o no, mas tarde me confesó que no sabía ni las veces que se había corrido, pero yo si que lo había hecho, sin ni siquiera tocarme la polla, una gran mancha de mi leche ensuciaba mis pantalones!!!!

Uno de ellos le había metido la polla en la boca, la única condición que había puesto era que no podían correrse en su boca, pero, ¿Cómo iba a evitarlo ahora?, veía su polla como aparecía y desaparecía en la boca de mi mujer, pero a ella no parecía molestarle, al contrario, cada vez que el Amo retiraba su polla ella alargaba el cuello para intentar metérsela otra vez en la boca, mientras otro de ellos se había colocado entre sus piernas y la estaba follando con ganas, con ganas y sin condón, estaban rompiendo otra de mis normas, la follaba con ganas, metiendo y sacando su gorda polla con rapidez de su dilatado coño. Alguno de ellos ya se había corrido sobre su cuerpo, aunque no sabía cuál de ellos porque sus pollas volvían a estar bien duras y ya empezaba a estar llena de leche, brillaba por todas partes entre el aceite y la lefa de aquellos hombres estaba toda pringada, estaba como toda mi vida con ella había deseado.

El que la estaba follando la boca empezó a correrse en ella, veía su leche salir por la comisura de los labios de mi esposa sin que ella hiciera el menor signo de asco, al contrario, parecía encantada de recibirla toda en su boca y no hacia el mínimo intento de sacársela, aunque el hombre sí que lo hizo y pude ver el hilillo de su leche desde sus labios al capullo, mientras, el que se la estaba follando se había corrido dentro de su coño y lo estaba acabando de hacer sobre su pubis, limpiándose, además, el capullo entre sus labios vaginales.

En cuanto este acabo otro ocupo su lugar, tenía una polla enorme, nunca había visto algo así y dudaba de que ella la admitiera en su coño, por muy dilatado y mojado que estuviera, pero me llene de horror al ver que además apuntaba su polla al ano de mi mujer, ella había tenido experiencias con penetraciones anales, pero aquello era enorme. El Amo apunto su gran capullo y empujo suavemente pero con insistencia, mi mujer dio un grito de dolor pero le era imposible evitarlo, yo me acerque y vi todo el capullo, el inmenso capullo, ya dentro de su ano, el hombre lo saco un poco para volver a meterlo al instante, mi mujer gritaba de dolor, pero yo sabía que no podía parar aquello, además ¿quería realmente pararlo? El hombre repetía la operación constantemente y con cada envestida un trozo más de aquella enormidad entraba en su ano, hasta que finalmente sus cojones chocaron contra su culo, el hombre empezó un lento mete saca, desde mi lugar veía perfectamente como aquel tronco entraba y salía sin ninguna dificultad del dilatado ano y también la cara relajada de mi mujer mientras era salvajemente perforada, hasta que para mi sorpresa, mi mujer arqueo lo que podía el cuerpo y se corrió en un orgasmo bestial que pareció dejarla sin sentido.

El Amo siguió, no obstante, follandole el culo, cada vez a más velocidad, mi mujer solo gemía hasta que él se la saco y acabando masturbándose se corrió sobre su cuerpo, vi un largo chorro de leche salir de su polla y caer sobre ella, su pechos, su pubis…., entonces el Amo, fue a la cabecera de la camilla y le metió a mi mujer la polla en la boca, ella chupo lo que pudo hasta dejársela completamente limpia de leche.

Durante casi una hora estuvieron follandose a mi mujer por todas partes, corriéndose sobre su cuerpo o en su coño o culo, ella lo recibió todo con gusto, corriéndose, como he dicho infinidad de veces. A medida que los Amos se agotaban se iban retirando hasta que finalmente solo quedamos en la habitación nuestro Amo y nosotros, él se acerco a la camilla donde ella continuaba atada.

-Se ha portado bien, ya puedes desatarla- me dijo- si quieres podemos repetir, pero cada vez será más fuerte.

¿Más fuerte? Pensé yo, ¿Qué puede ser más fuerte que esto?

La visión de mi mujer todavía atada era dantesca, estaba empapada de leche desde la cara al pubis, solo se salvaban sus piernas y porque estaban en alto, cuando me puse entre ellas para desatarlas pude ver su coño y su culo, la leche rebosaba de ambos agujeros y estaban completamente dilatados. La desate, le quite las medias y la ayude a incorporar, al hacerlo toda aquella leche resbalaba por su cuerpo piernas abajo. La acompañe por el pasillo hasta el baño que había visto al llegar, ella entro y me dijo que quería estar sola, al momento escuche el agua de la ducha.

Yo me quede en el pasillo pensando en todo lo que había pasado, temiendo la reacción de ella y ya dudando si volvería a llamar a nuestro Amo o no, ¿dudando, alguien duda de que lo volveré a hacer?


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