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Fecha: 02-Jun-13 « Anterior | Siguiente » en Gays

Endless: Cuando Sea… Donde Sea (7).

Mebarak
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Un sábado cualquiera, el amor de un chico ha renacido por su “ex” ahora que lo ha vuelto a ver después de tanto tiempo, pero el problema es que ya es muy tarde para él, porque el corazón de su “ex” ya está ocupado por alguien más. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

Hola a todos y todas que siempre me leen :D aquí les dejo un nuevo capítulo de este relato. Espero que les guste.

***

                Capítulo 7: Amor Perdido.

Sábado por la mañana en la ciudad de Los Ángeles, el clima estaba bastante agradable y no llovería al parecer en ningún momento del día… la verdad, no llovía por fuera pero sí por dentro, por dentro de mí la lluvia no cesaba, era un torrencial no de aguas, sino de sentimientos, muchos sentimientos dentro de mí estaban apoderados de mi voluntad.

Me encontraba en ese momento solamente sentado en el cómodo sillón en la sala de nuestro apartamento, estaba relajado recostado en el respaldar de este, con las piernas abiertas y mis manos entrelazadas a la altura de mi pecho; miraba solamente a la lámpara que colgaba del techo mientras mi mente divagaba en viejos recuerdos que habían marcado mi vida, recordaba algunas de las últimas palabras de mi relación con él…

“ÁNGEL: adiós mi amor.

ALEJANDRO: Nunca te iras de aquí ♥

De ahí nunca te irás...

Porque siempre estarás ahí conmigo...

Te...

Amo...”

Decidí cerrar mis ojos un momento para relajarme, el haberme encontrado con él en la bendita fiesta de hace tres semanas no había sido del todo bueno para mí, habían generado un sinfín de recuerdos que me hacían revivir sentimientos del pasado; emocionalmente estaba mal en ese momento, no lo podía sacar de mi mente todo el día, él estaba cada segundo en mi mente. Él no había cambiado mucho en estos más de cinco años, solo estaba un poco más delgado, seguía teniendo esa cara linda que tanto me gustaba…

- Alejandro ya nos trajeron la comida.

                Esa voz me hizo abrir los ojos y enderezar la cabeza para mirar hacia el frente, con una gran sonrisa y con un par de cajitas con comida china me llamaba mi mejor amiga Tatiana. ¡Oh sí! Ese es mi nombre, soy Alejandro Cardozo Suárez. Tengo 26 años de edad, nacido en Manizales, Colombia y vivía desde hace casi un año en Los Ángeles, Estados Unidos. Me había venido a vivir junto con mi mejor amiga Tatiana ya que quise probar suerte en mi trabajo como publicista fuera de mi país natal,ella a diferencia mía tenía medio año más de estar en Estados Unidos. Ella me conocía desde el colegio, habíamos cursado juntos desde este hasta el bachillerato, nuestros caminos se separaron en la universidad ya que fuimos a diferentes pero eso no fue impedimento para que nuestra amistad se deteriorase o perdiese

Físicamente soy alto, mido 1.78 m, de piel morena y cuerpo fibrocito un poco marcado por el GYM, siempre me había gustado hacer ejercicios para mantenerme bien, por lo cual tenía unos bien formados pectorales y una espalda ancha, en las partes de mi cuerpo que estaba trabajando últimamente eran los brazos, quería sacarle un poco más de músculo. Mi cabello era negro como las pupilas de mis ojos, nariz pequeña y bien perfilada. Mi condición sexual ha sido siempre bisexual… aunque siendo sincero me gustan más los hombres… pero también las mujeres tiene lo suyo.

                Tatiana me miraba sin inmutar su sonrisa siquiera un poco esperando mi respuesta.

- No tengo hambre – volví a cerrar mis ojos y volví a mi anterior posición de reposo.

- Ay Alejandro – se dio la vuelta entró al comedor, dejándome solo en la sala por un minuto ya que regresó luego – no me digas que estás así por Ángel.

¡Ángel! ¡Ángel! ¡Ángel! ¡Ángel! ¡Ángel! Haberme encontrado con él hace tres semanas en la bendita fiesta a la cual Tatiana me había pedido que le acompañase me había sido más que sorpresivo, no me imaginaba que después de cinco años, desde que habíamos perdido el contacto mediante redes sociales, me lo encontraría y en el lugar menos imaginado. Esa noche comprobé que el mundo es como un pañuelo, ahora resultaba que mi mejor amiga trabajaba para la empresa de la tía abuela de Angelito, ese chico que fue alguien muy especial para mí durante un tiempo al cual amé y le rompí el corazón de la peor manera, cosa que ahora me arrepentía, porque él no se merecía sufrir por todo lo que le hice.

Tatiana sabía toda mi historia con Ángel, se la conté tiempo después de que mi relación con él terminase y también sabía todo lo que había representado emocionalmente para mí el haberlo tenido frente a frente, poder darle un abrazo, estrecharnos las manos y cruzar unas cuantas palabras… aunque a él le haya enojado e incomodado mi presencia.

- Pues sí te digo – le respondí con fastidio.

- Lo siento Alejandro – decía haciendo un puchero y sentándose a la par mía – pero tranquilízate.

- Es que Tatiana – mirándole de nuevo le dije – no me imaginé que guardase tanto rencor contra mí, lo noté por la forma en que me miraba, lo que me dijo cuando estábamos a solas y lo que me dijo cuándo nos despedimos.

- ¿Y tú que esperabas? – Reprochó – ¿Qué te diera un ramo de flores y te invitase a bailar un danzón con Lorna Cepeda?

- No pero…

- ¡No! – Interrumpiéndome – Tú le rompiste el corazón y según tú mismo me contaste él te amaba y mucho. Para mí era más que obvio que Ángel que reaccionase así.

- Sí – espeté – tienes razón… y estoy muy arrepentido de haberlo hecho sufrir tanto pero… – me quedé en silencio.

- ¿Pero qué?

- Quisiera hablar con él – expresé – aprovechar que no estaremos refugiados tras un par de monitores de computador y pedirle una disculpa… sé que eso no podrá enmendar todo lo que le hice pero… no quiero cargar con su rencor. 

- No es mala idea – negaba con la cabeza y miraba preocupada – pero creo que no puede ser posible porque él no quiere ni verte.

- Lo sé – respondí – y eso es lo que me duele más, que me odie, que me guarde tanto rencor… yo… yo… lo…

                Para ser sincero, el ver de nuevo a Ángel y verlo en persona, tan tangible, tan cerca y a la vez tan lejos… había generado en mí sentir ciertas cositas “extrañas”.

Como cuando lo vi cantar en mi cara se esbozó una sonrisa enorme, de verlo con una semblante más adulto, más guapo y lo mejor de todo, tan feliz; luego cuando lo fui a buscar adonde Carlos… su… novio… lo había dejado para “quien sabe qué cosas”, no me aguanté y lo abracé fuertemente, al hacerlo sentí que el tiempo se había detenido y disfruté esa sensación de tenerlo tan cerquita de mí. Para no hacer largo el asunto, Ángel me gustó… me pareció igual o más lindo que antes, más delgado, más suelto en su actuar – porque él mismo me había comentado que era bastante cohibido –, verle esa su crestita en el cabello… ¡Me gustó!... e hizo remover sentimientos antiguos…

De entre las cenizas había resurgido el amor que había sentido por Angelito hace mucho, la promesa que le hice que siempre estaría en mi corazón la había cumplido al pie de la letra y aún le tenía en mi corazón, lo amaba aún. Él había sido la principal razón por la cual mis relaciones sentimentales anteriores no habían funcionado, buscaba en los chicos un amor parecido al que solo Ángel me había dado, buscaba en ellos lo que Ángel me pudo haber dado en un relación… pero había sido inútil, nadie era como él.

- Yo lo amo – dije en voz segura y sin tartamudeos – yo amo a Ángel de una manera que no te imaginas… daría lo que sea por tener aunque sea un poco del amor que él siente por el idiota de Carlos.

- Lo sé, se te nota en los ojos cuando lo mencionas – dijo mi amiga acariciándome la cara – se te hace un brillito bien lindo.

- Quisiera volverlo a ver – dije – y luchar por su amor… aunque te parezca estúpido, no sé, hay algo en mí que me da la esperanza que Angelito todavía siente algo lindo por mí.

- Yo noté eso… – suspiró – detrás de esa mirada de odio contra ti, Ángel tiene sentimientos lindos hacia ti guardados por ahí.

- Si quiera así fuese…

- Oye pero tú sabes que puedes internar algo con él – inquisitiva me miraba – solo tienes que decirle lo que “ambos sabemos”… - hizo énfasis a esas últimas dos palabras.

- ¡No Tatiana! – Interrumpí – no soy capaz de decírselo, no quiero arruinarle la felicidad a Angelito.

- Pero si…

- ¡Ya Tatiana! ¡No insistas! – no quería que me siguiese metiendo ideas que luego las podría convertir en hechos y volver a arruinarle la vida a Ángel – no te pongas intensa otra vez.

- Ok – dijo ella – pero piénsalo – me guiñó un ojo. 

- Sí – resignado musité.

- Tan bello mi Alejandro – me abrazó – desde hace mucho que no te miraba así… enamorado…

- Sí, enamorado solo – le correspondí el abrazo – mira como cambiaron las cosas, antes Angelito sufría por no poder tenerme… ahora, soy yo el que sufro por no poder tenerlo.

- Ya, ya, ya no te mortifiques con eso y acompáñame a comer ¿Ok? – me sonrió.

- Ok Tatiana – sonreí.

                Ambos nos levantamos del sillón y nos dirigimos al comedor para tomar nuestro almuerzo, aunque al principio me negaba a comer, la verdad tenía mucha hambre y nada mejor que una buena comida china.

------------

Ya habíamos almorzado Tatiana y yo esa deliciosa comida china que había ella encargado al restaurant que estaba a unas calles de nuestro apartamento. Estábamos viendo la TV en la amplia sala nuevamente  conversando de otro de mis problemas recientes, estaba desempleado; me habían botado de la empresa para la que trabajaba por un error en mi trabajo y mi jefe que era un despiadado vampiro no toleró eso y desde hace un mes y medio estaba viviendo gracias a lo que me habían dado de indemnización por los días laborados y unos ahorros que tenía, me urgía encontrar un trabajo.

- Uf – expresé – ya casi llevo más de un mes y aún no encuentro un nuevo trabajo.

- Ten paciencia – me decía ella – ya te llamarán… aunque…

- ¿Aunque…?

- Yo sé dónde podrías obtener un nuevo trabajo…

- ¡¿Dónde?! – Con desesperación le miré atento, esto me interesaba, mi amiga posiblemente tenía la solución a mi problema laboral – dime, dime, dime…

- En Lizy’s – esta era la línea de almacenes de ropa para la cual ella trabajaba y su dueña era la tía abuela de Ángel.

- ¿En serio? – asombrado le pregunté, ella solo asentía con la cabeza – pero… ¿Por qué no me lo habías dicho antes?

- Ahí está el detalle de esta vacante que está en la empresa – seria decía.

- ¿Qué detalle?

- La vacante no es aquí en Los Ángeles… – su voz era apagada.

- ¿No? – Me sorprendió – ¿entonces dónde?

- Es en San Salvador.

- ¿Eso es cerca de Anaheim? – me desilusioné.

- No… San Salvador – con un tono de obviedad –es la capital de El Salvador.

Me sorprendió eso aún más, Tatiana se había vuelto loca si creía que yo aceptaría irme a vivir a El Salvador solo para un trabajo que de seguro pronto alguna mejor empresa me podría ofrecer. Fue tanta la sorpresa que me dejó sin palabras…

- ¿Qué? – Dijo ella al ver mi reacción – ¿Dije algo malo?

- Oye – aclaré mi garganta –estás loca si crees que me iré a vivir a El Salvador.

- No es mala idea – exclamaba – podrías ver a Ángel con más frecuencia.

- Sí – irónico – con lo mucho que a él le agrada mi presencia.

- Es más, hasta yo podría irme contigo para allá – dijo ella, yo me quedé desconcertado por ese comentario y le miré expresivo preguntándole las razones de este, ella lo captó muy bien – Janina me dijo que Maura dejará la empresa a mediados del próximo mes por “ya sabemos qué”.

- Sí, lo sé – entendí bien a lo que se refería.

- Entonces quedará una vacante para mí también jejeje ¿Qué te parece? ¿Nos vamos para El Salvador? – con esa gran y hermosa sonrisa me preguntaba.

- Noooooo – respondí – estás loca, acá estamos muy bien, tú tienes tu trabajo acá y yo pronto encontraré. No es necesario irnos paraCentroamérica.

- Ok, como tú digas – dijo resignándose – pero piénsalo.

En ese momento Tatiana tomó el teléfono que estaba a su lado derecho de la parte del sofá en que estaba sentada, marcó tranquila una serie de números, estaba haciendo una llamada, me preguntaba a quien le llamaba. Luego de unos segundos al parecer le respondieron al otro lado.

- Buenas tardes – dijo – ¿Me podría contactar con Janina por favor?

- …

- ¿Sí?

- …

- No, no es necesario – se rascaba el cabello – solo dígale que le llamé.

- …

- Sí, Tatiana Restrepo… ok, adiós.

Cortó la llamada, sin decir nada más y fijó la mirada a la TV de nuevo; la curiosidad se apoderó de mí, no me contuve y le pregunté.

- ¿Te has hecho muy amiga de Janina no?

- Sí y quería hablar con ella sobre algo – respondió serena – pero no estaba en casa, me dijo Dulce, la sirvienta, que el único que estaba en casa era tu Angelito.

- Ah bueno – suspiré.

                Sentí un cosquilleo al escuchar su nombre y más por la forma en que lo había dicho, dijo que era MI Angelito, qué más quisiera que eso fuese así pero él ya no me amaba, sino que me odiaba.

- ¡Alejandro! ¡Tengo una idea! – me llamó exaltada de repente mi amiga captando mi atención.

- ¿Qué? – con desconcierto.

- Arréglate, que vamos a salir – se paró eufórica.

- ¿A dónde vamos?

- Eso lo sabrás luego cariño – me tomó de la mano y puso de pie – ve a arreglarte, ponte guapo y yo conduciré el auto – emocionada decía.

Tatiana estaba loca, a veces de le ocurrían ideas muy buenas pero a la vez alocadas y divertidas pero otras veces no, por ejemplo la idea de irnos a vivir a El Salvador. No sabía que tenía planeado ahora pero esperaba que fuese algo bueno y que me ayudase a distraerme y dejar de lado mis pensamientos que eran solo Ángel… ¡Cómo lo amaba!

***

Sábado por la tarde de 15 de diciembre, a casi 24 horas de mi cumpleaños número 24. Estaba solo en casa de Tía Liz; ella había salido a visitar a una de sus amigas que, según me había dicho ella, recientemente había estado hospitalizada, mientras que Carlos había ido donde Maura a arreglar algunos asuntos de la empresa para la próxima auditoría y Janina andaba por quién sabe dónde. Éramos los únicos que nos habíamos quedado en la casa acompañando a mi Tía Liz ya que mi Tía Adela se había regresado con toda su familia a su casa en San Francisco y Tía Iveth y su esposo se habían regresado al país.

Afortunadamente no había vuelto a encontrarme con el tipo eso… Alejandro y su noviecita Tatiana; no es que ella me desagradara sino que era una chica muy agradable aunque un poco extraña en ciertos sentidos, el problema era su novio, como diría cierto cantautor guatemalteco: ‘el problema no es Tatiana… el problema es Alejandro’.

Había estado analizando toda esta situación y a mí había llegado la idea que no sería mala idea hablar con mi “ex”… de verlo… mi encuentro con él me había afectado DEMASIADO, no pensé que aún me doliese su “abandono”, creía que este era ya un asunto olvidado y superado pero al parecer no, aún generaba muchos sentimientos en mí; pero a la vez había algo de mí que no quería verlo ni en pintura. No entendía porque en mi mente había estado tanto tiempo la figura de Alejandro en estos días, habían momentos en que Carlos me dejaba solo y lo primero que se me venía a la mente era él, recordaba muchas cosas de nuestra relación y sentía algo en el pecho que me intranquilizaba… pero era mi novio la mejor medicina para estos casos, con todos sus besos y caricias… ¡Todo esto era muy confuso para mí!

Este era uno de esos momentos a solas y que mi mente pensaba en Alejandro, estaba solo en la habitación y había decidido llamar a mi madre por teléfono, teníamos mucho de no hablar y sí que me tenía muchos cosas por contar, ya llevábamos casi una hora de plática. Justo en ese momento hablábamos de un tema muy importante.

- …Han pasado dos años desde que usted y papá saben que soy gay – decía yo acostado en la cama – y no entiendo aún porqué a papá no le agrada Carlos.

¡DING DONG!

Escuché que el timbre de la puerta sonaba, no tenía idea de quien pudiese ser que llegase a esa hora a la casa. No le presté atención y seguí escuchando lo que me decía mamá.

- Créeme que ni yo lo entiendo – respondía al otro lado – Carlos es tan especial, tan amable, agradable, trabajador… ¿Sabes lo que me dijo hace unos meses cuando le dije que convirtiera el que fue tu cuarto en la casa en un cuarto de costura para mí?

- ¿Qué le dijo?

- Que no porque tal vez algún día tú dejarás a Carlos y que si desmonta tu cuarto no tendrías donde quedarte.

Eso sí que me dejó sorprendido, papá no se tomó para nada bien en un principio mi homosexualidad, fue por eso que me fui de la casa a vivir con Carlos, fue hasta un tiempo después que finalmente me aceptó tal y como soy, pero por alguna extraña razón ¡No le agradaba mi novio!

¡DING DONG!

- Jajaja – reí – papá está loco si cree que algún día dejaré a Carlos, nos amamos demasiado.

- Sí, lo sé jajaja, pero no te preocupes, en cuanto él no se entrometa no habrá problema.

¡DING DONG! ¡DING DONG! ¡DING DONG! ¡DING DONG!

Volvían a llamar a la puerta, aparentemente nadie había ido a abrir, Dulce era la encargada de esto, quizás estaba en el jardín trasero y no escuchaba el timbre.

- Mamá hablamos luego – dije – están llamando acá a la puerta y nadie va a abrir.

- Ok hijo, cuídate mucho y el lunes te llamaré para felicitarte jejeje.

- Ok jejeje, adiós mami.

- Adiós.

Corté la llamada y me levanté de la cama, me arreglé mi camiseta que se había arrugado por estar acostado y salí de la habitación; miré hacia abajo a la sala y por los pasillo aledaños y no había rastros de Dulce por ninguna parte así que bajé rápidamente las escaleras hasta pasar por la sala y llegar a la gran puerta de madera. Tomé la perilla y la giré, jalé la puerta y… ¡SORPRESA!

- Hola Ángel – sonriente saludaba agitando su mano en el aire.

- Hola Ta… ati… Tatiana – tartamudeé. Ella se acercó a mí y me abrazó y dio un beso en la mejilla.

Esto no era posible, no podía estar pasando… pero sí estaba pasando… ¡Alejandro! ¡Alejandro otra vez estaba frente a mí y al lado de su flamante y bella novia! De nuevo tenía frente a mí a ese guapo hombre y de ojos negros que de alguna manera me embobaban, vestía unos jeans azules oscuro gastados y una camisa cuello v que le quedaba muy bien… se miraba guapísimo. Reprimí rápidamente ese pensamiento, no debía pensar eso de él. Él me miraba fijamente sin decir palabras, el negro de sus pupilas se conectaban visualmente con el de las mías y sentía de nuevo las palpitaciones de mi corazón aumentar de sobremanera, sentía ganas de seguirlo viendo pero a la vez de cerrar de un solo portazo y no verlo nunca más.

Tatiana se separó de mí y se puso al lado de él, de pronto le dio un suave codazo en su costado izquierdo y lo hizo hablar:

- Ho… hola… Angeli… Ángel.

- Hola – fue lo único que le dije, otra vez me llamaría como me llamaba de cariño hace mucho ‘Angelito’.

- ¿No nos invitas a pasar? – dijo Tatiana.

- Sí, sí, claro – sonreí nervioso – perdón, ando la cabeza en otro mundo jejeje – me aparté y les cedí el paso para que entrasen – pasen adelante.

Tatiana lo tomó del brazo como la noche de la fiesta y entraron a la casa, ella como siempre sonriente… a veces me preguntaba si no le dolía la cara de tanto sonreír, siempre que le había visto lo estaba haciendo, nunca le había visto seria y a fuerza de ser sincero, tenía una hermosa sonrisa. Mientras entraban Alejandro volvió a mirarme y dibujó en su rostro una sonrisa… tierna.

Alejandro y Tatiana se dirigieron a la sala, yo les seguí hasta alcanzarlos, tendría que hacer la actuación de mi vida y ser buen anfitrión con el par de “amigos” que acababan de llegar a la casa, no tendría que parecer afectado emocionalmente por su presencia. Así que me inventé una sonrisa, esperaba que me saliese lo más natural posible y que en ningún momento Alejandro intentase hablar a solas conmigo.

- ¿A qué se debe este honor de contar con su visita? – sonreí.

- Simplemente nos pareció una genial idea venir a verte a ti y a Carlos que son nuestros nuevos amigos – decía ella – para conocernos mejor – guiñó su ojo.

- Tan linda Tatiana, muchas gracias – dije actuando bien – pero lamento informarte que Carlos no está, ha salido con Maura, estoy solo yo acá.

- ¿En serio? – Tatiana cabizbaja expresaba – qué lástima que no esté, me encanta verlos juntos jejeje…

- Jejeje gracias – respondí un poco emocionado por lo que me acababa de decir – pero bueno, pasen a la mesa del jardín, está es su casa… iré a decirle a Edna que nos prepare algunos bocadillos.

- Muy amable – sonreía de nuevo ella, por suerte era la única que hablaba – gracias, te esperamos.

Tatiana y Alejandro se fueron caminando juntos hacia el jardín trasero, ya conocían la casa porque ambos habían venido a la fiesta de Nina y también que Tatiana había venido al siguiente día. Yo solo les miraba que se alejaban y más de una vez Alejandro le había hablado al oído a su novia… esto no me estaba gustando mucho, debía ser sensato y saber manejar la situación, no debía dejarme afectar por él. Suspiré profundamente y me di la vuelta para ir a la cocina.

------------

- Jajaja – reía yo jovial – a mí también me gustaba ese reality.

- Era genial – decía Tatiana – yo lloré el día del último programa.

Había logrado tener controlada lacircunstancia, me había mantenido firme en mis sentimientos y no le había dado el gusto de verme afectado a ese tipo, apliqué un total autocontrol en mí y había estado funcionando a la perfección; estábamos los tres en la mesa del jardín resguardados de los rayos solares por una enorme sombrilla, aunque esta se había vuelto innecesaria a causa que el cielo se había puesto un poco nublado.

La plática había sido bastante amena solamente con Tatiana, más bien excesivamente amena, ella además de hermosa era una mujer muy divertida y alegre, mis ideas sobre que era una persona extraña se habían esfumado porque habíamos hecho muy buenas migas, teníamos varios gustos en común como en música, programas de televisión, pasatiempos, estilos de vida… y mucho más, por lo que nuestra conversación era genial y hablábamos como si nos conociésemos desde hace mucho. Los primeros temas que tocamos fueron sobre nuestras vidas actuales, supe que ella y “mi ex” se conocían desde muy pequeños en el colegio, ella tenía era licenciada en contaduría pública como nuestra – de Carlos y yo – amiga Maura y él era publicista – esto de él ya lo sabía por obvias razones – pero que estaba desempleado y otras cosas; no quise preguntarles sobre su relación porque según tenía entendido era un tema con trato “especial” entre ellos.

- Yo no, – respondí – me contuve las lágrimas jejeje.

- Yo lloré como una niña – dijo ella – ¿Lo recuerdas Alejandro?

- Sí – respondió – claro que sí.

Y es que así había sido su participación y su comportamiento durante todo el largo rato en que su novia y yo habíamos estado conversando de cual cosa en la mente se me viniese, ella al parecer trataba que él se incorporase a nuestra tertulia con sus frases ‘¿No Alejandro?’, ‘¿Lo recuerdas Alejandro?’ y otras, y él solo respondía con monosílabos y frases escuetas. Algo en mí me decía que él estaba nervioso, me lo decía algo en la expresión de su rostro al cual le prestaba yo atención por milésimas de segundos y no mantenía la mirada fija por mucho tiempo porque… me embobaba.

- Me disculpan – dijo ella – necesito ir al tocador, vuelo en seguida. Con permiso.

- Adelante – respondí mientras caballerosamente Alejandro se ponía de pie y quitaba la silla para que saliese. Ella solo le dirigió una mirada furtiva y le sonrió.

Fue ese el instante en que caí en cuenta lo que su retirada significaría… ¡Me quedaría a solas con Alejandro! Eso era lo que menos deseaba, presentía que me acorralaría con temas del pasado los cuales serían incomodos para mí y no quería seguir removiendo ideas, recuerdos y sentimientos antiguos. Tatiana se alejaba de nosotros a paso rápido y Alejandro se había sentado de nuevo frente a mí, disimuladamente lo miré y él miraba al suelo pensativo… yo hice lo mismo, sentí que estaba a punto de perder todo el control de la situación que había mantenido por todo este tiempo, me sentí muy nervioso y los latidos de mi corazón habían comenzado a acelerarse.

Luego de un silencio incómodo entre nosotros en el cual ni uno ni el otro nos habíamos atrevido a mirarnos a la cara, él alzó su mirada y la fijó sobre mí…

- Angelito…

***

¿Qué pasará ahora entre Ángel Adrián y Alejandro? ¿Huirá de nuevo como en la noche de la fiesta? ¿Le dirá Alejandro todo lo que siente por él? Todo esto y más en el próximo capítulo de esta saga.

 

Espero les haya gustado este capítulo, por favor valórenlo y/o coméntenlo con sus opiniones, sugerencias y recomendaciones porque me sirven para mejorar y ver el rumbo que tomará esta historia, les estaré muy agradecido. Como ya ustedes lo saben, pueden contactarme a mi correo angredstar@gmail.com o agregarme en Facebook dándole click al link que está acá en mi cuenta.

 

Saludos con mucho cariño desde El Salvador.

 

Atte. Ángelo S. Mebarak



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