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Fecha: 01-Ago-15 « Anterior | Siguiente » en Sexo con maduros

Una cena con final inesperado (Ana me sorprende)

casadoval
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Haciéndole caso me coloqué de rodillas sobre la cama detrás de Marta, la cual aun no había dejado de gemir y resoplar mientras decía que se corría una y otra vez y cogiendo mi polla con la mano la coloqué sobre su agujerito y agarrándola de las caderas atrayéndola hacia mi intenté meterle la puntita, pero cuando Marta notaba la presión en su culo Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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LOS RELATOS FUERON PUBLICADOS:

Una cena con final inesperado (14/07/2015)

Una cena con final inesperado (2ª parte) (17/07/2015)

Una cena con final inesperado (las dos amigas)(24/07/2015

Una cena con final inesperado (amaneciendo)(28/07/2015)

Una cena con final inesperado (vaya desayuno)(30/07/2015)

una cena con final inesperado (Ana sigue sorprendiéndome)

Me tumbé en el sofá y mientras esperaba a que Ana volviese a contarme lo acontecido parece ser que el cansancio de toda la mañana me venció y me quedé adormilado sin darme cuenta.

No sé el tiempo que había transcurrido desde que me dormí, pero  desperté al notar algo húmedo sobre mi polla.

Fui abriendo los ojos poco a poco intentando despertar y descubrí la cabeza de Marta a la altura de mi polla y cuando logré abrir del todo los ojos y fijar la vista me di cuenta que la humedad que notaba era la boca de marta que se había apoderado de mi polla medio morcillona y jugueteaba con ella en su boca como si fuese un caramelo.

Ana  se encontraba de pie a la altura de mi cabeza y al verme abrir los ojos acercó sus labios a los míos fundiéndonos ambos en un intenso beso.

Vaya manera de despertar – pensé – ojalá  despertase así todos los días.

Como pude agarré parte de la melena de Ana y tiré de ella logrando apartarla de mi boca y poder tomar aire, me estaba ahogando.

Te noto un poco cansado  - dijo Ana en un tono irónico –

Llevamos desde el viernes sin parar y mi cuerpo ya no es el de un chaval de 25 años  - le dije – me habéis dejado los huevo secos y no tengo fuerzas para nada.

Pues eso no es lo que dice tu polla – me dijo Ana señalando mi polla – parece ser que Marta está haciendo un buen trabajo y tu polla empieza  a resucitar.

Esta chica era increíble, había conseguido que mi polla tuviese de nuevo una erección.

Tenemos una sorpresa para ti –dijo Ana sonriente –

Veamos la sorpresa – respondí –

Tienes que venir a la habitación – respondió Ana –

Ana cogió del pelo a Marta y tirando de ella se la llevó prácticamente arrastrando hasta la habitación  mientras yo miraba sin entender aquella reacción.

Me levanté del sofá  y fui a la cocina a tomar un poco de agua y cuando llegué a la habitación, me quedé en la puerta y vi a Marta tumbada sobre la cama boca abajo mientras Ana le anudaba las muñecas al cabezal de la cama y los tobillos a los pies de la misma.

Una vez había terminado de anudarla y comprobar que las ataduras no le hacían daño ni le dejaban marcas, Ana le indico a Marta que debía ponerse a cuatro patas con las piernas abiertas.

 Yo seguía apoyado en el marco de la puerta de la entrada a la habitación intentando averiguar cual era la finalidad de aquel nuevo juego de Ana y como es que Marta de repente se había vuelto tan dócil.

Marta le hizo caso y se colocó a cuatro patas con la cabeza apoyada en el colchón mientras Ana de nuevo le ajustaba las ataduras.

Ana cogió el vibrador y poco a poco se lo fue introduciendo a Marta en el coño hasta que este hubo entrado totalmente y solo se vislumbraba la base del mismo.

Se giró hacia la puerta en donde me encontraba yo y me hizo una señal con su mano para que entrase y me colocase a su lado.

A ver perrita – dijo Ana dirigiéndose a Marta – ¿que es lo que quieres que te haga Toni?

Quiero que me dé por el culo – decía Marta en voz alta – quiero que me meta toda su polla en el culo – continuaba diciendo –

Yo miraba a Ana como pidiéndole explicaciones y esta solo sonreía.

Marta – dijo Ana - ¿Por qué quieres que Toni te rompa el culito? – preguntó Ana –

Porque a cambio de que me dé por el culo –respondía Marta – tú me dejarás que sea tu perrita y me tratarás como tal.

Yo escuchaba incrédulo lo que Marta decía, mientras Ana colocándose tras ella y con el mando del vibrador en la mano lo puso en marcha al mínimo de velocidad y dejando el mando sobre la cama abrió los cachetes del culo de Marta y comenzó a lamerle el rosadito agujero que tenia ante ella, mientras el vibrador hacia su trabajo en la vagina.

Marta no dejaba de suspirar y gemir cada vez más fuerte agarrándose fuertemente a las sabanas girando de vez en cuando su cabeza en dirección hacia Ana.

Después de un ratito intentando meter lo más profundamente posible su lengua en el agujerito de Marta, Ana se apartó y me dijo que continuase yo, mientras ella volvía a coger el mando del vibrador e iba subiendo la potencia del mismo, mientras yo me dedicaba a profanar con mi lengua aquel agujerito que debido a las lamidas de ambos se encontraba ya más relajado.

Al subir la potencia del vibrador a Marta no le salían palabras de su boca solo emitía fuertes gemidos lo que nos indicaba que estaba a punto de correrse.

Aproveché ese instante y embadurné su culito con el aceite que aun se encontraba sobre la mesita y después realicé la misma operación mojando mis dedos.

Mi dedo anular entró fácilmente hasta el fondo, así que me dediqué a realizar pequeños círculos con mi dedo aun dentro de su culo con el fin de dilatarlo un poco.

Ana sonriendo mientras observaba la operación, subió al máximo la potencia del vibrador haciendo que los gemidos de Marta se convirtiesen en gritos de placer y aprovechando yo para meterle tres dedos que entraron con facilidad en su culito ya bastante dilatado.

Ana disfrutaba de la escena que ella misma había ideado y dejando el mando sobre la cama se acercó a mí y de rodillas en el suelo comenzó a hacerme una esplendida mamada mientras me miraba con cara de picara a los ojos.

Mi polla reaccionó a los poco minutos y Ana se levantó de nuevo y acercando su boca al oído me dijo que ya era el momento de metérsela.

Haciéndole caso me coloqué de rodillas sobre la cama detrás de Marta, la cual aun no había dejado de gemir y resoplar mientras decía que se corría una y otra vez y cogiendo mi polla con la mano la coloqué sobre su agujerito y agarrándola de las caderas atrayéndola hacia mi intenté meterle la puntita, pero cuando Marta notaba la presión en su culo, se movía hacia delante impidiendo que mi polla la penetrase.

Ana le dio un fuerte azote en el culo que le dejó una marca momentánea de su mano y Marta se quedó quieta de inmediato mientras Ana subiéndose en la cama se colocó delante de ella sentada y con la espalda apoyada en el cabezal de la cama sujetando los hombros de Marta para evitar que esta se moviese.

Prueba ahora – me dijo Ana – veras como no se mueve.

Me unté la polla con el aceite y colocándome de nuevo detrás de ella empujé mientras la cogía de las caderas haciendo un poco de presión mi capullo se escurrió por completo y desapareció dentro de su culito, quedé quieto esperando a que se acostumbrase a tener mi polla dentro y ella sola comenzó a empujar su culo hacia detrás mientras mi polla iba introduciéndose poco a poco hasta que tenerla toda dentro.

Le informé que la tenía ya toda dentro y ella girándose con cara de incrédula me preguntó si eso era cierto.

¿La tengo toda dentro? – Preguntó – no me ha dolido nada aunque me noto como si me quemase un poco el culo por dentro – dijo Marta –

Ana levantándose se colocó a mi lado y pudo comprobar que la tenía toda dentro y que poco a poco yo iba sacándola y metiéndola de nuevo hasta el fondo.

Que zorra que eres  -le dijo Ana dirigiéndose a Marta – te la has tragado toda y te chorrea el coño  del gusto que te está dando el consolador a toda potencia.

 Marta incapaz de hablar comenzó a moverse hacia atrás y hacia delante facilitando mis movimientos  a pesar de que en cada embestida notaba como sus intestinos acariciaban por completo  la totalidad de mi polla envolviéndola y acariciándola.

Mis  movimientos fueron en aumento mientras Ana se colocaba debajo de Marta sacando y metiendo el vibrador que seguía a máxima potencia  haciendo que Marta empezase a correrse mientras gritando decía que no podía mas, que ya no podía correrse más.

Toni córrete por favor –gritaba Marta – córrete que yo no puedo más.

Esto hizo que yo acelerase el ritmo de mis embestidas haciendo  que Marta de vez en cuando perdiese el  equilibrio  y esto le sirviese para retomar aire.

Mi polla comenzó a hincharse y le informé a Marta de que iba a correrme, que no aguantaba más.

Marta echó su culo hacia atrás a la vez que yo empujaba hacia dentro haciendo que mi polla entrase lo más profundo que pude y en ese momento mi polla empezó a escupir la poca leche que aun albergaban mis huevos haciendo que se me nublase la vista ante semejante corrida y me dejase caer sobre la espalda de Marta aun con toda la polla enterrada hasta el fondo, mientras esta perdía el equilibrio y quedábamos ambos tumbados boca abajo sobre la cama mientras mi polla aun palpitaba dentro de su culo.

Yo era incapaz de moverme ni de articular palabra mientras escuchaba la agitada respiración de Marta debajo de mi intentando tomar aire.

Ana desconectó el vibrador  y desató los pañuelos que sujetaban a marta de las muñecas y los tobillos y ambos quedamos tumbados de lado sobre la cama sin decir nada, mientras a Marta aun le continuaban las contracciones en la tripa y se encogía en posición fetal.

Te has portado muy bien perrita  - dijo Ana sonriendo mientras le sacaba el vibrador - ¿a qué te ha gustado?  -le preguntó a Marta –

Marta asintió con la cabeza y con un hilo de voz le dijo que no sabía las veces que se había corrido  pero que cuando notó mi polla corriéndose dentro de su culo y como palpitaba, fue como si le diese un calambrazo y tuvo una última corrida como nunca la había tenido.

Ha sido una sensación increíble –decía Marta – nunca lo hubiese imaginado.

Yo me incorporé y sentándome en el borde de la cama le hice saber a Ana que necesitaba una ducha relajante y refrescante.

Ana me dijo que se ducharía conmigo y que se iba a portar bien, que solo pretendía enjabonarme.

Nos metimos ambos en el baño mientras Marta quedaba aun tumbada de lado sobre la cama tratando de recuperarse.

Al entrar en la ducha tuve que apoyarme sobre la pared porque ya no me quedaban fuerzas y mis piernas parecían incapaces de sujetar mi cuerpo sin temblar.

Ana se colocó tras de mí y abriendo el grifo de la ducha dejó que el agua templada cayese sobre ambos mientras ella se quedaba abrazada a mi desde atrás en silencio.

Cuando el agua nos empapó a ambos cogió una esponja y poniendo un poco de gel sobre ella comenzó a frotarme recorriendo todo mi cuerpo muy suavemente desde la parte de atrás.

Después se colocó delante de mí y arrodillándose abrió la boca y engulló la totalidad de mi polla que aun mantenía algo de erección y la chupaba como si fuese un caramelo mientras yo desde arriba  la miraba en silencio.

Tras unos minutos saboreando mi polla y viendo la imposibilidad de que esta volviese a reaccionar, sonriendo se levantó y empezó a dirigir el grifo de la ducha por todo mi cuerpo para enjuagarme y quitarme los restos de gel.

Salimos de la ducha y tras secarnos un poco nos asomamos a la habitación y nos encontramos a Marta dormida en la misma posición en la que la dejamos mientras un hilito de semen escurría por su culo.

Ana me dijo que la dejásemos descansar y nos fuimos al salón  envueltos en las toallas y descalzos.

Nos sentamos en el sofá y mientras yo me encendía un cigarro, Ana me confesó que había pasado el mejor fin de semana de su vida y que además había aflorado su parte perversa y que a partir de ahora  Marta y ella iban a disfrutar mucho.

No me imaginaba que Marta era tan zorra  -decía Ana- y tampoco que yo podía ser tan perversa – continuo diciendo mientras sonreía –

¿Y tú?  - me preguntó – ¿como has pasado el fin de semana?

 Si yo cuento todo lo que he hecho este fin de semana y con quien –respondí – no se lo cree nadie  -dije riéndome también –

Pero ya va siendo hora de que vuelva a la realidad  - le dije – y que vuelva a mi casa.

¿Pero esto no ha terminado aquí verdad? –me preguntó Ana poniéndose seria-

No, no ha terminado pero a partir de ahora tendremos que tener mucho cuidado, porque no quiero que se enteren ni tus padres ni mi mujer – le dije –

¿Has entendido? – le pregunté-

Te entiendo – respondió – y no te preocupes que no se enteraran de nada.

Por cierto – dije yo - ¿de quién es ese vibrador que hemos utilizado? – le pregunté –

De mi madre – respondió mientras se reía – la pobre pasa más hambre…

¿Como? –pregunté-

Pues que creemos que mi padre tiene una amante y mi madre siempre está a dos velas y no tiene más remedio que apañarse ella sola – me explicó –

Ya me lo cuentas otro día, le dije mientras me vestía y despidiéndome de ella con un beso me acerqué a la mirilla de la puerta y comprobando que no había nadie salí al patio y bajé por las escaleras a mi casa.

  Espero que también les guste este relato agradeciendo de antemano las críticas constructivas, las valoraciones de los relatos y los correos que recibo a los cuales intento responder de inmediato.

Si esta mini saga es de su agrado, háganmelo saber e intentaré continuarla espaciándola en el tiempo lo menos posible

Saludos

Casadoval

P.D.

Sigo intentando repasar los relatos tratando de solucionar mi imperdonable falta de acentos, pero parece ser que el corrector hace de las suyas.


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