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Fecha: 03-Jul-16 « Anterior | Siguiente » en Voyerismo

El niñato del vecino

F del chucho relleno
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Tiempo estimado de lectura: [ 28 min. ]
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Un niñato con un buen pollón me regala una tarde excitante para mis sentidos Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
Ashley Madison - Ten una aventura. Infidelidad.

En la vida real me toca adecuar cosas a personas con discapacidades. Por eso este relato se centra en el sentido auditivo en lugar del visual. El relato de hoy va dedicado a ellos.

 

Puntuación usada:

* Entre asteriscos * significan mis pensamientos

/ Entre barras / significan los sonidos

 

Vuestros comentarios son más que bienvenidos... y gracias por las fotos :)

 

-----------------

 

Que pesados con las formaciones de empresa. Te meten un un curso y tienes que soportar esas interminables horas donde te enseñan transparencias soporíferas. Como técnico de logística, responsable en mi empresa, me toca asistir a estos eventos de vez en cuando. Afortunadamente hoy acabamos el curso y nos han dejado ir un poco antes a casa.

 

Me presento, soy Benja (Benjamín). De joven era un activo follador, fibrado, con un buen cuerpo y relativamente guapo. Eso me permitía follarme a verdaderas bellezas ocasionalmente y vivir una vida completamente despreocupada. Mis estudios eran suficientes como para dotarme de una vida independiente y centrarme en disfrutar del momento.

 

Ahora ya no tengo ni ese cuerpo ni esa viciosa actividad: he cambiado mucho desde entonces. Ahora vivo con mi mujer de 32 años, de formación universitaria (estadística) y de profesión profesora de matemáticas en primaria. Blanca es una chica de tez muy clara, pelo liso largo y sedoso, color caoba y ojos verdes. Ella es delgada, de estatura media (1,69), y con un cuerpo de los que me ponen cachondos: robusto, anchas espaldas, vientre liso, con unas tetas enormes (130) y respingonas y con un culo redondo perfecto. Era un cuerpo trabajado a conciencia en el gimnasio. Ella siempre ha pasado desapercibida por cubrir su belleza con unas gafas y ropa ancha. Siempre me ha comentado que su vida ha sido muy normal y que no empezó a salir con hombres hasta que acabó la universidad, y aún así, sólo ha tenido un par de novios, aparte de mí.

 

Blanca no estaba en casa cuando yo llegué: suele concentrar las clases extraescolares un determinado día, y así no tiene horarios tan dispersos. Seguramente aparecerá hacia las siete, y ahora son las cuatro. Eso significa que hoy puedo hacer una buena siesta antes de preparar la cena.

 

Me desnudo y me estiro en la cama.

 

/ ¡plom! /

 

* Joder que portazo... Ya está el puto niñato del vecino en su casa *

 

En nuestro edificio, con maravillosos aislamientos acústicos gracias a la extrema delgadez de los tabiques, se podía oír lo que ocurría en la habitación del otro lado. Y nosotros teníamos nuestra habitación pegada a la habitación de un niñato que no dedicaba su vida a otra cosa que a ponerse cachas y follarse a diferentes chicas.

 

Bruno es un chico de 21 años de estatura media baja (1,68) con unos músculos voluminosos y bien trabajados. Pese a ser rubio y con los ojos verdes, su piel era morena porque se pasaba el día al sol sin hacer nada. Es guapo y lo sabe, por eso se cuidaba bien su aspecto además de trabajar su cuerpo: se arreglaba con frecuencia su pelo corto, se afeitaba bien todo el cuerpo y cuidaba que su ropa marcara aquello que él quería mostrar.

 

Bruno me daba envidia. Tenía un grupo de seguidoras que, en un chasquido de dedos, aparecían en casa. Yo sé su secreto. Bruno va al mismo gimnasio que Blanca y yo: allí se pone a muscular todo lo que puede, y a follarse a todo lo que se mueve. Y lo digo literal.

 

Aquí va una historia que lo demuestra.

 

Las duchas de mi gimnasio tienen una portezuela que cubre toda la entrada, para tener un poco de intimidad. Un día, que no había nadie en el vestuario, escuché ruidos dentro de una de las duchas. Caminando hacia la ducha, de repente, se abrió una puerta y salió un chico de ella tropezando y cayendo al suelo delante de mí con la toalla mojada en una mano y el bote de jabón en la otra.

 

- De... de... déjame tío... no puedo – Mascullaba el joven.

 

El chico me vió y de un brinco se fue corriendo a la zona de las taquillas. Yo me quedé sorprendido sin saber qué debía estar pasando. De dentro de la ducha salió Bruno con cara triunfante y con un pene enorme del que colgaban dos huevos que no cabían en una palma. Caminaba hacia fuera de la ducha mientras se pajeaba con total tranquilidad. Debían ser más de 25 centímetros y con un grosor tal que su manaza no abarcaba su circunferencia.

 

- ¡Pero si no hemos acabado! ¡Si no te cabe por el culo, al menos chúpamela! - Gritaba él al ya desparecido chico

 

Me quedé petrificado con esa escena. Se recostó en la puerta y mirándome con cara soberbia me dijo:

 

- Hola vecino, has visto que calorcete hace hoy.

 

Se rascó los huevos, se olió las manos, y soltó:

 

- Esto huele, voy a limpiar mi sable.

 

Se volvió hacia la ducha y cerró la puerta mientras silbaba.

 

* Puto niñato... Que bruto es y que sobrado que va. Maldita suerte... *

 

Anécdotas aparte, otra cosa que me alucinaba era las chicas que se follaba. Ese tío era capaz de follarse a varias tías en un día, y nosotros estábamos al tanto de todo: es la parte negativa de dormir pegados a la habitación de Bruno. Por los gemidos que emitían al follarlas hasta sabíamos quienes eran.

 

Había una brasileña mulata, de tez marrón oscura, pelo largo negro y con pequeños rizos. Tenía una sonrisa con dientes casi perfectos ocultos por unos aparatos metálicos. Su cara era ovalada y la curva de sus mofletes hacia su mentón tenía una forma de V que impedía borrar esa cara sonriente de tu mente en todo el día. Su cuerpo me recordaba al de blanca, porque sus tetas eran enormes y su perfecto culo con caderas anchas podía albergar penes de cualquier tamaño. Solía vestir ceñida y con colores chillones, verdes, amarillos o rojos.

 

Tenía a otra que gemía mucho. Era una chica rubita, de ojos azules y con una larga melena lisa. Su cara era redonda y su frente amplia. Tenía un cuerpo muy esbelto, sus curvas eran muy suaves porque estaban perfectamente distribuidas, además era muy alta: quizá sus tacones de aguja ayudaban. Tenía medidas de modelo, pecho perfecto, culo pequeño y redondo, vientre plano y unas piernas que no se acababan nunca. Debía trabajar en ello porque venía muy bien vestida y con unos complementos al alcance de pocos. Lucía un tatuaje en su tobillo que ponía “Sexo duro” en inglés.

 

Y aún tengo en mente una tercera. Era una chica con el pelo castaño, ojos color avellana y unas pestañas larguísimas: siempre iba muy bien maquillada. Su cuerpo era un espectáculo: estaba perfectamente tonificada y tenía unas tetas ligeramente grandes y perfectamente puestas. El culo te hipnotizaba al caminar, pues siempre vestía mallas y mostraba su redondez a la vez que se mantenía completamente firme. Las caderas eran estrechas en comparación con la brasileña, en este aspecto, su físico me recordaba al de Blanca. Las sesiones de sexo con esta chica eran interminables. Mi mujer siempre decía lo mismo:

 

- ¡Que envidia Benja! - comentaba Blanca

- Cariño... que me levanto en cuatro horas... – solía de decir yo.

 

Habían más chicas, pero estas tres eran clientela habitual.

 

Empiezo a oír voces muy difuminadas que se acercan. Creo que al niñato le han venido a visitar y esta tarde tendremos jaleo del bueno. Oigo unas risas: mi pene se despereza automáticamente. Muy de fondo se oye:

 

- Estará en mi habitación. Seguro que lo tengo por aquí...

- Búscalo bien

 

No consigo distinguir de manera exacta la voz pero me recuerda a la chica del gimnasio.

 

* Me han jodido la siesta... ¡Cabrones! *

 

En el fondo yo tenía en mente esas nalgas duras como piedras y esos gemidos de placer. Mi rabo reaccionó como era debido y se puso bien duro.

 

Sabiendo que no podría dormir, me fui al lavabo aprovechando que se oyen mucho más sus voces. Me senté en el suelo de la amplia ducha, me apoyé en la pared y dirigí un suave e inaudible chorro de agua tibia hacia mi pubis.

 

* Pues hoy me voy a dar el placer de hacerme una buena paja. Voy a rasurarme el pubis *

 

Las voces denotaban que los dos habían entrado en su habitación.

 

- Ponte cómoda. Siéntate en la cama mientras lo busco

- Es que tienes la habitación como una leonera - dijo ella

- ¡Claro! ¡Es que soy un león! - Exclamó Bruno bravucón

- Jajaja, que crío eres.

 

...

 

- Igual se me ha caído en la papelera

- Claro... jajaja... “caído” ¿eh?

- Ya sabes que soy un desastre – soltó él, risueño.

 

Ruido de fondo.

 

- Aquí no hay más que sobres de condones abiertos tamaño XL

- Es que la mujer que entra aquí no sale sin ser bien follada - Comentó Bruno de manera orgullosa

- Tu madre también ¿verdad?

- Mi madre no entra aquí - dijo con tono autoritario

- Ya lo veo, ya... - comento su compañera con ironía

 

* ¡Oh! ¡Esta chica es nueva! *

 

Mi estómago sintió unas cosquillas de emoción. Ahora ya no podía ponerle cara a la víctima del niñato.

 

* Me da igual, ya le pondré la cara de alguna de las que ya conozco. ¡Esto da para una buena paja! *

 

/ ¡Cloc! / Ruido de libros.

 

- En la estantería tampoco está - dijo él

- Pues hay que encontrar ese contrato - dijo ella

- Podrías mirar debajo de la cama, yo miraré en este cajón

/ ¡Ay! / Suspiro femenino.

- De acuerdo - dijo ella

 

/ rrrrlom / suena un cajón

 

- Oye y, ... esos preservativos tamaño XL... son para fardar ¿no? - Comentó ella de manera burlesca

- Jajaja, no me tires de la lengua

 

/ rrrlom / suena un cajón

 

Silencio completo en un minuto.

 

- Pues debajo de la cama no está - dijo ella

- Me oyes... - insistió

 

Un segundo más tarde

 

- ¿Que haces ahí parado como un bobo, mirándome y con el contrato en la mano? - exclamó ella

- Estaba en el cajón - dijo él con voz

- Me podías haber avisado

- Ya...

- ¿Has estado mirándome el culo todo este rato?

- Pues...

- No me contestes, esos pantalones cortos te están delatando - comentó ella, suavemente, como si de repente se hubiera dado cuenta de algo

 

* Éste niñato ya la tiene encarrilada... *

 

- Me estás mirando el paquete - dijo Bruno jocoso

- Mira Bruno... - comentó ella como si quisiera zafarse de la conversación

- Ves que lo de XL no era para fardar ¿eh?

/ ¡Buf! / Suspiro

- ¡No te acerques más Bruno! - dijo ella timorata

- Siéntate en la cama, venga - comentó Bruno como si le pidiese un favor

/ ¡Criak! / Sonido de un muelle metálico

- Bruno, tío... no me puedo liar - ella no podía resistirse

- Mira lo que tengo para ti

 

...

 

- ¡Madre mía que pollón! - Exclamó ella con una mezcla de emoción y miedo

- Llevo tres días sin un polvo, y ese culo me está pidiendo mucha guerra

- No te acerques más Bruno...

- Mira que gorda se me ha puesto para tí

- Joder... es enorme

- Ponte cómoda y quítate la ropa, anda - Dijo Bruno con la total seguridad que ya había cazado a su presa

 

Interminables segundos.

 

- ¿No te apetece? ¿te ayudo yo a quitarte la ropa?

- No estoy muy segura - dijo ella con reservas

- Mírala bien de cerca, mi tranca te está pidiendo guerra

- Madre mía...

- Voy a quitarte el sujetador y metértela entre las tetas - dijo él suavemente

 

El ruido de la ropa era inaudible. De hecho sus voces habían bajado considerablemente el tono desde que Bruno había iniciado su ritual de apareamiento.

 

- Ves que bien encaja, parece que mi polla esté hecha para tus tetas

- Joder, sobresale por todos lados. Nunca había visto unos huevos tan grandes.

- Me pienso correr en tu cara y en tus tetas

 

No sonaba nada más que el tenue chorro de agua disperso en mi ducha, me estaba apurando bien mi pubis rasurándolo por entero y mi polla estaba bien erecta, correspondiendo las difuminadas voces que iba oyendo a través del agujero de ventilación de la ducha.

 

- No insistas, no te cabe ni la punta en la boca - interrumpió Bruno

/ Mmmh... ¡Schuik! / Sonido de un chupetón, como si hubiese sacado su capullo fuera de su boca

- No pienso parar de intentarlo - dijo ella con voz calmada, como si se sintiera en las manos de un macho dominante que la protegiese

- Prueba con mis huevos - dijo él

- ¡Oh! Son enormes - comento ella jubilosa

 

/ ¡Uff! / Un bufido masculino.

 

- Nunca me habían hecho un masaje en los huevos - Dijo sorprendido Bruno

- Quiero ver toda la leche que eres capaz de echar

- Se nota que sabes un montón

- Aquí hay polla para disfrutar un rato - Soltó la chica plácidamente

- Jaja, ahora que me chupas los huevos veo que mi polla cubre toda tu cara - Dijo Bruno descarado

- Estos cojones merecen toda mi atención

 

En esos momentos me imaginaba como el pollón del niñato se mantenía firme sobre la cara de su víctima. Cómo ella agarraba con suavidad sus huevos para besuquearlos y meterlos en la boca mientras con la otra mano frotaba su glande buscando mantener erecto ese enorme miembro.

 

/ Splick, splick, splouck / Me estaba empezando a masturbar con mi mano derecha, salpicando sobre el chorro de agua tibia, mientras que con la izquierda me pellizcaba mis huevos intentando imitar mi vecino.

 

Mi mente se turbaba pensando en los tetones de la brasileña, en su deliciosa cara lamiendo esos enormes huevos. Pensaba en cómo le vestiría la leche de Bruno sobre ella, desparramada sobre su cara y sobre sus perfectos tetones.

 

- Tienes unas tetas brutales - comentó Bruno

- Espero que las sepas usar - dijo ella desafiante

- Hoy no sales de aquí sin que te rellene todos los hoyos

- No me desafíes, veremos quién aguanta más

- ¡Que cachondo me pones! ¡Zorra!

 

/ ¡Mmmmgggmmmmhh! / Ruido ahogado de queja, como si alguien se atragantase

 

- ¡No me estires de los pelos y me claves tu polla! - Exclamó ella

- Perdona, perdona... - Se apuró él

- Déjame hacer, que no eres el primero que le chupo el rabo.

- Si, si... tranqui...

 

* Joder, este se esta tirando a una mayor que él. Seguro que lo del papel del contrato será de algún próximo empleo... y ya veo que se está ganando la plaza con su habilidad para perforar chochos. *

 

/ ¡Chuick, chuick! / Agudos ruidos de besos difuminados se entremezclaban con los de mi húmeda masturbación / Splick, splack /

 

Me imaginaba como ella debía estar chupando ese gran miembro con deleite y él le acariciaba su cabeza como si fuese un gatita ronroneando en busca de placer.

 

- He flipado con tu culo - Soltó Bruno

- Está muy trabajado

- Lo he visto, tengo ganas de follármelo

- En mi culo solo entran miembros selectos, tendrás que ganártelo con una buena follada

- Un momento, ahora vengo... - Dijo Bruno

- ¿Donde vas? - Soltó ella

 

Pasan unos segundos, sin que se oiga absolutamente nada

 

- ¡Tachaaan!

- Qué es esto - preguntó ella

- Lubricante - dijo Bruno orgulloso

- No te has ganado mi culo aún...

- Jaja, es para tu chocho... - dijo Bruno en tono chulesco

- A mi chocho ya le han entrados pollas tan largas como esa - dijo burlonamente la chica

- ¿Y tan gordas? - Masculló Bruno como si pidiera su aprobación

- He de reconocer que no - se disculpó ella

- Con una mano no das abasto, jaja. Y seguro que no te han echado tanta leche encima como la que te voy a echar yo.

- Eres muy listo, pero me tragado más de una polla a la vez, así que dudo que saques más leche que dos tíos juntos.

- Ya verás cuando te clave mi polla... te va a rebosar la leche por el coño .- juraba Bruno con voz rabiosa

 

/ ¡Ris! ¡Ras! ¡Riiiiip! / Sonido de tela rota que se desliza por un cuerpo.

 

- ¡Mi ropa! ... ¡Cuidado! - exclamó la chica

 

Me imaginaba como en ese momento los músculos de ese niñato trabajaban a la vez para manejar a la chica como si fuese un monigote, volteándola y sacándole la ropa de manera brutal. Separando sus piernas y deslizando de una sola vez sus bragas a lo largo de sus piernas.

 

Mi mente le ponía la cara de la modelo, con esas preciosas piernas largas que Bruno estaría abriendo a base de fuerza, a la vez que empujaba hacia su cabeza, haciendo que la chica estirada en la cama levantase su cadera a un palmo de la superficie de la cama y su coño quedase aún más cerca de su follador.

 

/ Chup, chup, slum / Tenues chasquidos

 

- Calma. Chúpalo con calma - dijo ella suavemente

- Tienes un coño perfecto, parece como si te lo estrenase yo - comentaba Bruno como si descubriese un nuevo juguete

- No te flipes anda, y chúpamelo bien

 

/ Chup, glup, slap / Tenues chasquidos más difuminados por un sonido más húmedo

 

Yo me estaba imaginando como Bruno comía desesperadamente el chocho de la chica. Me imaginaba un coño perfectamente depilado, sin ningún labio extruído, que requiriese abrirse para poder vislumbrar esos cortos labios mayores y menores. Me imaginaba esas piernas interminables y ese pelo rubio reposando sobre la cama. Esas pequeñas caderas al aire mostrando un delicioso culo pequeño pero redondo.

 

/ ¡Blonc! / De repente los chasquidos emitidos por la lengua rozando el coño de la chica se difuminan aún más.

 

- No hace falta que tires tu camiseta encima del armario - sonaba muy tenue la voz de ella

- Tienes el coño bien húmedo - cambió de tercio Bruno

- Estás muy cachas

- Ahora lo verás de cerca, creo que tu chocho me está pidiendo a gritos una ración de rabo

- No me hagas esperar - suplicaba ella

 

* Mierda, encima del armario está la entrada de aire que comunica con mi lavabo *

 

/ Croinc, briong / Dos golpes secos con muelles sonando de fondo

 

- ¡Oh! ¡Joder!

- ¿Qué?

- Métela poco a poco - se quejó ella

- Es gorda ¿eh?

- Métela lentamente hasta el fondo

 

...

 

- Ahora sácala y métemela en la boca

 

/ Slup, slap, mmmmh / Un gemido de placer

 

Me imaginaba a la chica abierta de piernas sobre la cama, con los tobillos en su cabeza, y el metiéndole esa tranca bestial lentamente, como haciendo sufrir a su víctima. Posteriormente me imaginaba que sacaba de golpe su pollón llevándole a la boca su rabo húmedo por los flujos de ella y ella finalmente dando chupetones a ese pene, probando sus propios flujos mientras pajeaba a Bruno, cuyos huevos se movían al compás del movimiento rítmico de ella.

 

- Desde aquí la vista es espectacular - Dijo ella sorprendida

 

...

 

/ Bomb, pomb, pomb, pomb, pomb / Sonidos rítmicos a un ritmo suave atenuados por un colchón

 

- Aaaah, oooh, aaah, síí

- Toma, toma, toma, oooorgh - rugía Bruno

- Dame caña cerdo

- Eres una guarra

- Soy una folladora - corregía ella

 

/ Bumb, bumb, bumb / Los sonidos incrementaban frecuencia

 

- Mira bien tu coño

- Aaaaah, ooooh, oooooh

- ¡Míralo bien! - insistió él

- Oooh ¿Qué... aaaah... qué le pasa? - decía entre gemidos ella

- Quiero que veas como te meto mi polla hasta la raíz... ¡Te voy a meter los huevos dentro!

- Ooooooooooh - grito desesperado de placer de la chica.

- Mira, mira, miraaaa

- Méteme los huevos cabrón - decía una voz en tono suave pero con rabia

 

/ Plap, plap, plap, plap / Sonido de carnes chocando entre sí

 

En ese momento mi cabeza ya estaba concentrada en la chica con el culo tonificado, completamente abierta de piernas en la cama mientras él le insertaba su polla a lo largo de toda su increíble extensión.

 

- ¡Oh! Me corro, me corro, me corro, me corro - voz femenina

- Córrete, venga, córrete - Era Bruno con voz rítmica, soltaba palabras a cada embestida

- ¡Ensártame el chocho!

 

/ Plaf, plaf, plaf, plaf / Sonido de carnes golpeando violentamente

 

En ese momento ya tenia la escena completamente montada en mi mente. Ella con el cuerpo arqueado por el intenso orgasmo y él insertando su rabo a un ritmo frenético, como si le fuera la vida en ello.

 

- ¡Me corro joder!

- Pero... tía

- Oooooooooooh - grito lujurioso de placer

 

...

 

- ¿Qué has hecho? - sonó la voz de Bruno

- Me he corrido chaval

- Y... ¿Ese chorro que te salía del chocho?

- Se llama eyaculación femenina, ¿o es que te crees que los tíos sois los únicos?

- Joder, no huele a meado

- Aún estás verde, Bruno - dijo la chica en tono jocosa - aunque tengo que reconocer que ese grosor me vuelve loca

 

Volvieron a follar otra vez. Los ruidos atenuados sobre el colchón eran completamente rítmicos y sus jadeos daban a entender que ese sexo salvaje les estaba transportando al éxtasis.

 

- ¡Ooooh! - Exclamaba ella al acabar el segundo orgasmo

- Joder, tía, eres espectacular. Aguantas el ritmo como una campeona.

- Aún me queda cuerda

- Me lo creo - dijo Bruno - ponte contra la pared, que te quiero perforar ese culo

- Aún no te lo has ganado, fóllame bien desde atrás y me lo pensaré.

 

* Esa chica sabe de lo que habla, debe de tener un montón de experiencias sexuales *

 

Se oía el crujido de los muelles de la cama mientras se recolocaban en su posición. Me los estaba imaginando como ella se ponía a cuatro patas sobre la cama mientras el le tocaba el coño con sus manazas y traspasaba sus flujos a su, ya lubricado, rabo. Me la imaginaba de manos contra la pared, con su pecho contra la pared y sacando su culo en pompa. Celebrando que en breve la ensartarían con un cipote de gran tamaño.

 

- Eres insaciable Bruno

- Mientras me aguantes el ritmo - comentaba él con tono chulesco

- Ahora lo verás... ¡Dame bien fuerte!

 

/ ¡Dumb! / Golpe seco

 

- ¡Que bruto eres! - Exclamó ella

 

Mi pared retumbó con el golpe como si estuvieran intentando derruirla. Puse la mano en la pared para comprobar su integridad.

 

/ Dump, dump dump, dump / Sonido de un cuerpo golpeando una pared

 

- Aaaaah, oooooh, aaaah - gemía ella - no la metas hasta el fondo, por favor

- Demasiado tarde - rugió él

 

La mano que tocaba mi pared podía sentir como ella sucumbía a sus órdenes a través del fimbreante tabique. Mi excitación subió hasta límites insospechados y mis huevos pedían una descarga.

 

/ Splat, splat, splat/ Me pajeaba sintiendo ese culo firme y duro de la chica siendo golpeado salvajemente. El fino chorro de agua comenzaba a salpicar mi cuerpo entero.

 

- Oooh. Eres un niñato cabrón

- Toma zorra... Toma, toma, toma, toma - sonaba la voz de Bruno con rabia

- ¡Buf! Me estás dejando destrozada

- Te prometo que no pararé hasta que me corra

- ¡Ah! ¡Ah! Que ganas ¡Oh! tengo de que te ¡Oh! corras

 

Iban conversando entre jadeos, de manera acompasada a las embestidas del niñato. Me la imaginaba empotrada en la pared y pidiendo clemencia a la vez que Bruno le destrozaba su precioso chocho.

 

/ Dump, dump, plomp, plomp, plomp / La pared resistía pese a la potencia del niñato

 

* Oooooh me cooorro *

 

Salió disparado un chorro de semen en dirección contraria a la del tenue chorro de la ducha que se disipó hacia el desagüe en unos segundos. El agua tibia golpeaba mi escroto haciéndome cosquillas y alargando mi orgasmo más de lo esperado.

 

- ¡No pares! - suplicaba ella

- Toma, toma, toma cerda - decía Bruno incrementando el volumen y el ritmo de su voz a lo largo de su frase

- Me duele... pero me muero de gusto - plañía ella

 

/ Dump, plomp, plomp /

 

Estirado en el suelo del baño seguía oyendo como el niñato reventaba el chocho a su víctima. Me lo imaginaba causando dolor a la vez que placer, como si fuese una dulce tortura.

 

- ¡Oh! ¡Oh! ¡Oooooooh!

 

Un grito ahogado femenino detuvo de golpe todos los ruidos. Me la imaginaba con el cuerpo arqueado encima de la cama, con las piernas cruzadas y su cuerpo retorciéndose de placer mientras el la miraba triunfante desde el borde de la cama. Como esperando a que su víctima se recuperase para continuar, con el único objetivo de poder eyacular sobre ella.

 

Me sequé y me fui de nuevo a la habitación, desde donde se oía sus voces aún más difuminadas.

 

* Creo que dormiré un rato, me he cansado físicamente con este polvo con solo oírlo *

 

Des de la habitación aún se oía:

 

- No me dirás que ya estás ¿no? - soltó Bruno

- Te has ganado mi culo. Hace tiempo que nadie me folla así.

- Jajaja ¡Sí! Me pongo el gel en el rabo - decía Bruno triunfante

- Estírate en la cama y seré yo la que me la meta, ahora me toca moverme a mí. Pero déjame ir a mi ritmo ¿eh?

 

Minutos silenciosos. Me imaginaba como ella se sentaba encima de su lujurioso tótem y se lo insertaba, a la vez que soltaba ligeros gemidos y ponía muecas de dolor. Debía ir despacio, pues no se oía absolutamente nada.

 

- Joder ... (inaudible)

- ¿Qué? - Voz masculina

- Tu polla ... (inaudible)

- ¿ (inaudible) ... gusta ?

- ¡Bestial! - exclamó ella

 

La falta de acción me causó un poco de sueño. Yo esperaba gemidos y aullidos por parte de la chica que, afortunadamente, no tardaron en llegar.

 

La verdad es que aquello llenó mis expectativas.

 

- ¡Ah! ¡Ah! ¡Oh!

- (inaudible) ... estrecho.

- Cabronazo ... (inaudible) ... estás perforando.

 

Los gemidos iban en incremento. Mi polla se ponía erecta de nuevo.

 

- ¡Más! ¡Dame más!

- ¡Oooooh! - grito gutural masculino

- Lléname mi culo de tu leche ¡Vamos! - suplicaba la chica

 

Los muelles de la cama no sobaban a causa del difuminado ruido. Los minutos pasaban con el tenue gemido de fondo y sin ningún diálogo entre los dos folladores. Era una contienda en el que uno de los iba a ceder.

 

- ¡Ah! ¡Ah! ¡Aaaaaah! - suena un orgasmo femenino

- ¡Oooostia! - grito él

- ¿Qué?

- ¡Me has mojado mi cara!

- Jajaja ¡Estás consiguiendo que me corra como una perra! - exclamó ella

 

El niñato disfruto de las eyaculaciones femeninas de la chica y se sorprendía cada vez que ocurría.

 

* No me pienso hacer otra paja, me voy al sofá del comedor *

 

Pese a que mi polla pedía más, yo no estaba dispuesto a masturbarme, en el fondo, quería descansar aquella tarde y sé que tendré oportunidades para pajearme otro día.

 

Les dejé con su placer como ruido de fondo y me dormí. Desconozco cuanto duró aquello, pero no escuché su corrida.

 

Poco antes de las siete, me fui a la ducha. Es lo que hago siempre que llego del trabajo para relajarme. Además Blanca no tardará en llegar y quería tener la cena preparada.

 

No se oía ningún ruido desde que desperté. Así que entendí que su sesión de sexo acabó.

 

Me imaginaba el final de su periplo follador. Como ella le chupaba su enorme miembro hasta que con un grito gutural de macho dominante la empujaba en la cama y le rociaba su descarga llenando su cara y su pecho de semen. Me imaginaba la chica con los ojos como platos por semejante descarga mientras le goteaba el semen desde su barbilla hasta su pecho.

 

* Me estoy poniendo cachondo otra vez *

 

Tras la ducha me sequé cuidadosamente y al salir escuché una puerta cerrarse.

 

/ ¡Blam! /

 

- Cariño ya estoy en casa

- ¿Qué tal Blanca? ¿Cómo ha ido la tarde?

- Pues muy bien... ¡Tengo mucha hambre! ¿Has llegado hace mucho?

- No, la formación se ha alargado y acabo de llegar yo también - mentí descaradamente - me pongo a hacer la cena enseguida

 

Me acabo de vestir con la ropa limpia y mientras Blanca va al lavabo me explica:

 

- Pues tengo una noticia bomba

- ¡Sorpréndeme! - dije yo

- La madre de Bruno me ha dicho que su padre le contratará en su empresa... ¡Bruno va a trabajar!

- ¡Ahora si me has dejado de piedra!

- ¡Imagínate! - exclamó Blanca

- ¿Y de qué va a trabajar?

- Pues de recursos humanos

- ¿Y él ya sabe de eso?

- No, pero sus padres me han contratado para darle repaso por las tardes... ¡Hoy, le he estado enseñado a calcular una nómina toda la tarde!

 

...

 

* Oh mierda... *


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