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Fecha: 20-Ago-16 « Anterior | Siguiente » en Amor filial

CUATRO HERMANAS. Cap. 7. Evolución

Inmacul
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EVOLUCIÓN

Y fueron pasando los años, pasó la vida. En pueblo solo se quedó a vivir la hermana mayor Mariana con su marido, su hijo y su hija. Conchi se fue a vivir a Madrid donde tuvo un hijo y el resto nos fuimos a la capital (Sevilla).

Cada una de mis cuatro mujeres va ha hacer un breve resumen de lo más significativo en su vida sexual durante esos años noventa y primera década del siglo 21.

PACA:

Desde pequeña mi hija Yolanda ha sido una muy precoz y cachondona. Se metía en nuestra cama y se ponía a “jugar” con los cuerpos de su padre y el mío. Era realmente calentona. A los 18 años se convirtió en un bombón. Guapa, alta con un buen culo y unas tetas tan grandes como las mías cuando era joven.

Cada vez nos pedía más caña, menos mal que tenía a su padre que era tan vicioso como ella y todos los días se la follaba cuando venía de estudiar...

A esa edad Yolanda no pudo contenerse y sedujo a su hermano. La culpa la tuve yo por decirle que había descubierto grandes manchas de semen en la cama de Eduardo, mi hijo, tres años menor que ella.

Yolanda lo espió y descubrió que era que el nene se hacía pajas y vaciaba grandes cantidades de leche. Una noche no lo pudo remediar y se metió en la cama con él.  Le hizo un pajón mientras el hermano le mamaba las grandes tetas tiesas y duras. Cuando se corrió echó la leche el suelo dejando un gran charco. Tuvo que ir al lavadero para traer la fregona para recogerlo.

Después enseñó a su hermano a joderla por todos los agujeros hasta que lo dejó seco con el coño y el culo llenos de lefa.

Esa noche no estaba el padre en casa así que se vino a mi cama a contármelo y donde acabé bebiéndome y probando la leche de mi hijo saliendo de su cuerpo.

Desde entonces ya tenía a tres personas en casa para calmar su ninfomanía. Yolanda, la muy sinvergüenza me envició al sabor del semen de mi hijo dándome de vez en cuando calzoncillos de él o bragas de ella empapados para que lo los chupara, hasta una vez me trajo un vaso medio lleno de una de sus mayores corridas haciendo que lo bebiese entero mientras ella me comía el coño.

Desde entonces mi marido no sólo me traía a sus amiguetes a mi cama, sino que a veces se los metía en la cama de su hija. Esta se limitaba a disfrutar follandoselos sin ni siquiera fijarse en sus caras.

A los 19 años Yolanda se echó novio y en cuanto lo trajo a casa se acostó con él estado nosotros en el piso. Se llama Juan y claro, vio el ambiente tan libertino que teníamos que estaba todo el día metido en casa.

Mi hija me contó lo bien que jodía y el pedazo de pollón que tenía el cabrón. A mí, con lo que me gustan las pollas grandes, se me hizo la boca agua. Yolanda me dijo que le había contado a su novio las relaciones de nuestra familia y un día que estaba yo  a cuatro patas mamándosela a mi hijo e dio una sorpresa pues metió a Juan en la habitación y sin decirme nada me metió su tranca en el coño. Hijo de puta, qué dolor me hizo. Me pareció que me partía, pero al poco empecé a disfrutar del cipote. Ya éramos cinco para las orgías en casa.

Las relaciones con la familia eran esporádicas y secretas. Solamente mi marido, mi hija y yo tuvimos algunos contactos con mis hermanas y mi cuñado Ángel.

Desde hace unos ocho años entró en nuestra vida, por no decir en nuestra casa también, una entrañable chica llamada Macarena, la novia de mi hijo. Y claro poco duró en descubrir el puterío que había en casa. Afortunadamente a ella le va la marcha y se enganchó a nuestro vicio sin importarle el sexo del contrincante.

Macarena tiene loquito a mi marido, la verdad es que está muy buena, tenía 21 años cuando empezó y ahora 28. Es muy guapa, tiene un cuerpo muy sexy, con una silueta estilizada y un culito respingón muy atractivo.

Tiene muy pocas tetas, pero a cambio se gasta unos buenos pezones negros y lo que más destaca de su intimidad es el pedazo de clítoris en forma de pollita que tiene entre las piernas. Tan grande que se le nota a veces a través de la ropa cuando está empalmada.

Yo Ultimamente a partir de los cincuenta me he estropeado mucho, pero a mi familia parece que no le importa, siempre están follandome en cualquier sitio que me pillan. Y yo sumisamente me dejo. Soy una cincuentona gordita pero con las tetas y las piernas tan bien conservadas como cuando era joven.

MARIANA:

Yo seguí con mis vicios disfrutando de la vida, con mis perros, con mi marido y con la incorporación del guarrillo de mi hijo Pepe desde chico. También con mi vecina Victoria que de vez en cuando me invitaba a ir a su huerta donde disfrutábamos con sus burros y caballos.

He llegado a ser una experta en aparejarme con caballos y al menos una vez al mes voy a que me monte el semental. Me encantan las envestidas bestiales que da a mi ancho coño después s de ponerle el rabo bien tieso con mi  boca.

Ya entrado el nuevo siglo se incorporó a nuestro círculo incestuoso mi hija Isa con 16 años. La pillé un día viendo la tele sentada sobre su padre. Mi marido siempre ha sido muy cariñoso con ella pero a esa edad ya se le despertó el desenfreno y se dejó llevar.

Allí estaba con la falda levantada y su padre con el nabo fuera acariciándolo con su culo gordito hasta que mi marido se corrió entre sus gorditos muslos. Yo después de mis orgías con mi hijo no me pude oponer, al contrario, me calentó y me uní a ellos enseñando a mi hija todos los secretos del placer en nuestra cama.

Desde entonces follamos los tres juntos o ella sola con su padre. Cuando Isa tenía 18 años me descubrió a mí con mi hijo y ya se unió a follar con su hermano también.

El último en agregarse a nuestro grupo familiar fue el novio de Isa. Esta vez fui yo quien le seduje exibiendome ante él un día que estábamos solos. Me metí en la ducha y dejé la puerta abierta. Vi como me espiaba mientras yo me enjabonaba masturbándome. Terminé por sentarme sobre un bote de gel de baño introduciéndomelo entero en mi coñazo.

En eso que apareció Isa y lo pillo con su picha en la mano.

Isa: ¿Qué, te gusta lo que hace la golfa de mi madre no?

El intentó guardársela

Isa: no te la guardes que a ella le va a encantar tu polla.

Lo agarró del pito y me lo acercó poniéndome la verga de su novio en la boca. Se la mamé lo mejor que pude para no quedar mal con mi yerno hasta que me corrí moviéndome con el gel dentro de mí, mientras que me tragaba la corrida que me soltaba en la boca.

A partir de entonces somos dos parejas más mi hijo para nuestras orgías de fin de semana.

Al ser la mayor de las hermanas con mis sesenta y tantos ya estoy muy arrugada y estropeada, pero aun así, ningún hombre se resiste a mis encantos. Soy la más delgada y tengo unas piernas muy atractivas. A parte de eso, creo que soy la que más le gusta follar y lo hago todos los días ya sea con mi marido, familiares, amigas o animales.

JUANA:

Yo me casé con Ángel al los treinta tantos. Es un hombre muy bueno y lo quiero, y una de las cosas que más me ponen en el sexo de él es lo pervertido que es y que le guste tanto que le ponga los cuernos.

Yo no tengo perversiones especiales como mis hermanas. Me gustan mucho los tíos y sobre todo los chavalitos de veintitantos. Tenemos una hija pero tanto a mi marido ni a mí nos pone el sexo con ella, hemos decidido no meterla en nuestro circulo incestuoso. Es raro puesto que estoy harta de follar con mis hermanas, sobrinos y sobrinas.

Desde que estoy con Ángel me envicié en joder por el culo. Poco a poco me hice una viciosa del sexo anal. Mis orgasmos favoritos los obtengo dándome por culo.

Con el tiempo he descubierto que tengo un recto muy sensible y cachondo. Me segrega muchos flujos como los del coño pero mucho más abundantes, a veces me cuando me pongo caliente al sobarme mi culazo me chorrean por las piernas abajo.

Además debe ser un recto anormalmente largo y elástico pues me meten brazos enteros y pollas gordísimas. Es mi debilidad el fisting anal.

Por otra parte se puede decir que soy muy puta porque me encanta ponerle los cuernos a mi marido. Desde que nos casamos he tenido muchísimos hombres amantes, unos temporales y otros esporádicos. A veces con la presencia morbosa de mi marido viéndonos y otra a escondidas.

Como he dicho antes mi debilidad son los jovencitos. No os podéis imaginar la cantidad de chavales de 20 años que están dispuestos a follarse a una madurita rellenita en Sevilla. Últimamente los busco a través de internet.

También me encanta follar con mis sobrinos machos y los novios y marido de mis sobrinas. Hace dos años para mi cincuenta cumpleaños me regalaron una orgía con mis tres sobrinos (uno de cada hermana), el novio de mi sobrina Yolanda y el marido de mi sobrina Isa. Fue maravilloso tenerlos el día entero a todos para mí.

Además he tenido muchos amantes como por ejemplo: el farmacéutico viejo de mi barrio que cada vez que voy a por medicinas me pasa a la trastienda a darme un poco de la suya, el chico que viene todos los meses a tomar la lectura del gas, mi ginecólogo que me hace unas exploraciones muy especiales, etc.

Últimamente me he aficionado a tirarme a los chavales jóvenes que vienen a casa a vender algo. No les compro nada pero se van la mar de contentos.

Al ser la menor de mis hermanas mi cuerpo es el más conservado, aunque en la última década he engordado bastante. Soy una cincuentona muy atractiva, guapa y con unas carnes muy suaves y apetecibles según los tíos.

El colchó de mi cama lleva tanto uso que lo tengo que cambiar todos los años.

CONCHI:

En la década de los noventa seguí disfrutando con mi suegra y cada vez que íbamos al pueblo o ella venía a Madrid hacíamos cosas increíbles para una mujer de su edad.

A partir del 2000 Ana empezó a flaquear en su vicio debido a las enfermedades y la edad de tal forma que nuestros encuentros eran cada vez más esporádicos.

Más adelante entró en mi vida un elemento nuevo de perversión, mi hijo Mario. En su adolescencia el muy calentón empezó a acosarme. Me espiaba cuando me cambiaba o duchaba. Se masturbaba con mis bragas. El chaval mostraba una gran atracción sexual, tenía las hormonas disparadas y siempre estaba pensando en lo mismo.

Todo comenzó una noche que o estaba en mi cama pajeandome, mi marido estaba trabajando de noche. Mario me espiaba y de pronto se metió en mi cama metiéndome mano. Yo me resistía intentando levantarme pero él prácticamente me violó, tenía bastante fuerza.

Me echó dos polvos seguidos. Esta forma de violar a una madre me gustó bastante y pasé de ser dominante de mi suegra a dominada por mi hijo.

Desde entonces cada vez que estamos solos, Mario aprovecha para abusar de mí y yo me dejaba hacer todas las guarrerías que él veía en las pelis porno. Yo también le enseñe las cosas que había aprendido con la familia contándole los secretos de ella, sobre todo lo de su abuela Ana.

El pobre ha pillado ya un poco vieja a su abuela pero en las cinco o seis veces que se la ha tirado se ha aprovechado bien de ella. La primera vez mi Mario tenía 18 años y ella 73. Fue una vez que fuimos al pueblo.

Nos fuimos a dar un paseo por el campo y nos metimos en una granja de cerdos. Yo empecé a magrear a mi suegra delante del niño. Ella se resistía por estar su nieto allí pero yo me puse dura y la sometí subiéndome la falda, agachándola y refregándole mi chocho por la cara, lo que hizo ponerla caliente y dócil

Conchi: Ahora vas a probar el rabo de tu nieto que siempre lo tiene tieso. Ven Mario y fóllate a tu abuela por la boca.

Mi hijo se saco el pito y metiéndoselo en la boca a su abuela la bombeó hasta que se vació en su garganta.

Mario: Trágatelo cochina.

Después tumbamos a la abuela en un pajar, la desnudamos y entre los dos le hicimos de todo. Yo la follé con mis puños, me corrí en su boca, le azoté las nalgas hasta ponérselas rojas. Mario se meó en su boca, le dio por culo y le metió una mano en el recto mientras yo le mordía los pezones.

Por último le echamos un cerdo poniéndola a cuatro patas que le echó un polvo metiéndole la pija en el ojete.

Conforme Mario fue creciendo cada vez era más depravado y más vicioso. Me tenía hecha su esclava. Empezó a traerme primero amiguetes a casa y me obligaba a chupárselas o a follarmelos. Después me trajo varios inmigrantes moros o negros para regalarme con sus grandes cipotes.

Yo le obedecía en todo. Cuando iba al baño me llamaba para que fuese a limpiarle el culo con mi obscena lengua. Y todo esto sin que su padre se enterara de nada.

Mi marido desde que tuvo aquella primera relación con su madre se arrepintió y no ha vuelto a tener relaciones con nuestra familia.

Últimamente mi hijo sabiendo de mi gusto por los coños me trajo a alguna novieta que tenía o alguna amante depravada que se encontraba por ahí y que le ponía hacerlo con una madre y su hijo.

Mario es un joven insaciable, a veces me tiene toda la noche follándome corriéndonos muchas veces. El record lo tenemos en una noche que nos acostamos a las doce y me estuvo jodiendo hasta las nueve de la mañana. Me dejó hecha polvo con el coño, las tetas y el culo colorados de tanto trajín. Él se corrió nueve veces, el hijo de puta.

En 2009 me sedujo mi cuñada Pepi, una de las hijas de mi suegra, manteniendo conmigo una relación sadomasoquista para vengarse de lo que le hice a su madre. Esto lo contaré en un próximo capítulo.

A lo largo de todo este tiempo mi cuerpo ha cambiado varias veces. De la delgadez de mi juventud, pase a ser rellenita en los treinta, adelgazar de nuevo a los cuarenta y a quedarme preñada y engordar de nuevo a los 47. Ahora a mis cincuenta y dos soy una cincuentona jamona con unas tetas grandes como nunca y llenas de leche. Mi morbosa boca sigue llamando la atención como en toda mi vida.

 


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