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TODORELATOS » LÉSBICOS » LA HISTORIA DE LA CANTANTE, UNA DAMA Y SU POETA 19
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Fecha: 16-Sep-16 « Anterior | Siguiente » en Lésbicos

La historia de la cantante, una dama y su poeta 19

Rc Adrii Torres
Accesos: 2.409
Valoración media:
Tiempo estimado de lectura: [ 20 min. ]
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Se ha sonrojado que hermosa se... Coño, JODER! No ya no la veas mas a los ojos, u ocurrirá y nadie quiere eso! Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

Capitulo 19

Maneje recordando la dirección del señor Misael a pesar de que no había muchas curvas, el camino era un poco lejos, y mas aun con la carretera sin asfalto que se volvía barro a raíz de tantas lluvias. 30 minutos manejando a una velocidad quizás un poco exagerada golpeando mi cabeza contra la ventanilla o el techo del auto por la inercia del contoneo que llevaba.

5:01 PM ya estaba a las afuera de la casa, bajando cada bolsa que traía los ingredientes necesarios para la comida que pretendía preparar.

-       Buenas tardes familia. Llegue yo -dije parándome en la puerta de la casa y viendo correr hacia mi 3 hermosos pequeños.

-       Papá, papá la fotógrafa estrella llego -Dijo el hijo menor Abraham de cuatro años me fue imposible no sonreír-

Misael salió y me recibió acompañado de su esposa -Me sentía tan bien con una familia que a pesar de no tener los mismos lujos con los que quizás yo vivía brindaban tanta calidez-, junto con su ayuda logramos guardar toda las cosas dentro de la casa. Una vez todos listo se acerco a mi la Señora Fátima

-       Que desea preparar señorita? -Me pregunto-

-       Por favor, como le dije a su esposo, basta de formalidades, Me llamo Alexandra, y de señorita no tengo nada -Ella sonrió ante mi comentario- Quizás solo la cédula, pero eso no importa llámeme Alex.

-       Muy bien señori... Alex. Que deseas preparar?

-       Haré sopa... -Un recuerdo vino a mi mente- Cuando pasaba vacaciones con mis padres ellos acostumbraban a preparar sopa el... El -Chasqueaba mis dedos intentando recordar- Dios, que memoria, se que lleva panza. Yo lo se.

-       Mondongo? -pregunto Clara la hija mayor-

-       Esa misma chavala. -le sonreí e hice un ademan con las manos agradeciéndole- Mondongo. Suena exagerado... A ustedes no les parece exagerado? Me parece una comida muy gorda, A mi si me suena muy exagerado, pero sabe muy rico -Ellos no dejaban de reír ante mis ocurrencias-

-       Muy bien ahora que sabemos que prepararas en que te ayudamos. -Quiso saber Misael-

-       Dejadme pagar un poco de todo lo que habeis hecho por mi -le dije a Misael- Quisiera que me dejasen atendedlos, así que vaya a darle un poquito de su amor a esta hermosa mujer los niños y yo nos encargaremos...

-       Pero señorita... Que digo Alexandra... -Golpeo con su mano su frente- Dios, Alex. Si Alex, no la dejare con todo esto.

-       No nada de eso, id y den se amor, que se nota a leguas vuestro afecto. Los chicos y yo nos encargaremos. Verdad chavales?

-       Si, así es -Hablaron los 3 al mismo tiempo-

-       Entonces, los mayores de 28 fuera, y nosotros a hacer la fogata

-       SI -Gritaron los dos niños saliendo al patio buscando leña para el fogón, mientras Clara se quedaba conmigo ayudándome con la verdura. Misael y Fátima se dieron por vencidos ante mis persuasiones y se retiraron de la cocina-

Antes de empezar, me retire la chaqueta y la deje sobre el sofá, Clara era muy agradable, una pequeña de 13 años que ya experimentaba los cambios de la adolescencia llena de infinidad de preguntas.

-       Alex... Te puedo llamar así? -Se acerco a mi de la manera mas sutil-

-       Claro, pequeña... -Dije sonriéndole. Mientras picaba la panza-

-       Alex... No mejor olvídalo.

-       Que quieres preguntarme hermosa? -Di el primer paso para que su confianza aumentase-

-       Tu eres la misma Alexandra que se casaría con una mujer?

-       -Sonreí ante su pregunta, la cual por poco hace que me cortara un dedo, sin observarla de frente solo respondí- Si, por qué?

-       Por qué no te casaste? -Su curiosidad era grande-

-       Pues veras -Dije haciendo un ademan con la mano en la cual sostenía el cuchillo- en la vida hay personas con las cuales solo vives un momento, algo que dura muy poco. Pero hay otras con las que vives la vida. Y cada segundo es el momento, un momento interminable, mágico que aunque termine sigue vivo…

-       El amor es raro. -ella rasco la parte posterior de su cabeza y volvió a preguntar- Y tú has conocido a alguien para vivir tu vida como un momento?

-       Clara creo que la fogata se nos apagara, puedes ponerle más leña? -Ella asintió y fue hasta donde estaba el fuego- Uff cada día le huyo mas a esto, bueno corazón, todos sabemos que el amor no fue hecho para nosotros.

Seguí preparando la sopa, conjuntamente con algunos aperitivos como las arepitas rellenas. Todo estaba quedando muy bien. Ya casi eran las 7 y ya me había cambiado la ropa. Olía a humo y algunas verduras, agradecía tener la maleta pequeña en el auto..... Tomándome el atrevimiento de utilizar el baño y uno de los cuartos de la casa estaba lista. Un short corto de jeans -Me costaba poder vestir con Jeans- una camisa de algodón gris semi-transparente un poco larga, y la chamarra formal. Mis tenis blancos, un maquillaje muy sutil, resaltando el color miel de mis ojos y el rosa de mis labios -No se porque cojones me arreglaba tanto si la cena la compartiría con Estefanía también- Estaba colocando en la mesa los últimos platos y el pan casero -Me sentía bien por cómo había quedado todo- cuando escuche la risa de Estefania.

-       Buenas noches Alexandra. -Su voz me congelo los sentidos, algo que no supe explicar. Quizás fue ira. O de pronto... Bah Alexandra deja de pensar estupideces-Don Misael Doña Fátima. -Saludo a la familia-

-       Señorita Estefania pase. Ha llegado a tiempo. Venga tome asiento por aquí. -La recibió muy cordialmente la señora Fátima

Desde la posición en la cual me encontraba no había podido detallarla hasta que la vi entrar y observe que traía como apoyo una muleta supuse fue por la lesión en su tobillo y ahora traía vendada su mano, sentí un poco de culpa al recordar como la trate y ella solo me había ayudado. Quise apartar esa idea de mi mente, y retomar la cena. La cual prometía ser agradable. Aunque para mi mala suerte, me toco sentarme al lado de la doctora

-       Bueno familia, -Hable una vez todos estuvimos sentado en la mesa hecha de madera, los banquillos eran un tanto cómodos a pesar de ser un tronco a medio cortar bien tallado.- tengo que admitir que esto no fue una labor nada fácil, pero todo ha quedado divinamente, espero disfruten y les agrade la comida, en especial a usted señorita Del Castillo -Quise ser amable-

-       Gracias. -Su sonrisa fue fingida y su trato distante y un tanto frio, no me sorprendió en lo mas mínimo, lo merecía pero no dejaría que su frialdad momentánea arrebataran la alegría de la dulce velada.

Mientras la cena seguía su curso la familia de Misael -y Estefanía en ocasiones- no dejaban de reír ante cualquier barbaridad que se me ocurría decir. Al ver a los pequeños sentados pasándose la comida por debajo de la mesa de la forma mas discreta entre sonrisas cómplices recordé cuando mis hermanas y yo hacíamos esas cosas tan simples pero tan nuestras. Clara observaba a Estefania unos instantes y luego me observaba a mi. No la entendía.

Terminamos la velada, todo culmino de la manera mas sana y agradable. Quise quedarme un rato mas platicando pero vi que Estefanía ya se estaba despidiendo de Misael. Me empecé despedir de los pequeños chicuelos, Abraham, Román y Por ultimo Clara

-       Alex creo que ella – señalando a Estefanía de una forma discreta- Es tu vida con momentos.

-       Qué cosas dices pequeña – me coloque a su altura y Alborote un poco su cabello y la abrace fuerte- Estudia mucho quieres? -Ella asintió- pronto volveré y podremos ir a tomar un... Un helado -sus ojos se iluminaron, sabia que con tanta escasez era un poco complicado vivir bien- vendrán tiempos mejores.

-       Sigue brillando -beso mi mejilla- Te extrañare.

-       Hey yo volveré. -me levante y bese su frente-

Estefania ya había salido de la casa, de hecho ya se había alejado un poco.

-       Familia me despido, señor Misael señora Fátima fue una velada encantadora. -Sonreí y bese ambas mejillas de la hermosa pareja- Espero este sea el comienzo de muchas cosas entre nosotros.

-       Hasta luego pequeña fotógrafa, Dios la bendiga por tan agradable compañía -Me hico la cruz en el pecho- Esperemos.

-       Señor Misael anímese, cuenta conmigo para lo que sea, -Busque en mi chamarra algo y se lo entregue- tenga aquí le dejo mi tarjeta no dude en llamarme ante cualquier eventualidad, no importa la índole. Le he cogido cariño a su familia, de verdad que -Contuve mis lagrimas el señor Misael me abrazo-

-       Y soy yo el que me tengo que animar? -Todos rieron ante su comentario- Ánimos Alex, te deseo mucha suerte y sigue ayudando. Y regalando un poco de esa hermosa chispa que tienes.

-       Así lo haré. Ahora una pregunta. Por qué ella se ha ido sola? -Señalando con la cabeza a Estefanía-

-       Me ofrecí por todos los medios a llevarla pero se rehusó por completo, no quiso causar molestias -Respondió Misael-

-       Nos da mucho pesar el hotel donde se esta quedando no queda nada cerca y ya es de noche. -replico Fátima con ese toque maternal en su voz-

-       No se preocupen, yo la llevare. -Dije segura con una sonrisa-

Ellos sonrieron, y yo salí corriendo de la casa en busca de Estefania -Mierda caminas rápido tía-

-       Hey! Mira! -Estará sorda?- Estefania! -Grite con el poco aliento que me quedaba, ella detuvo su caminar y yo me recosté de un árbol intentando recuperar el oxigeno- Ostias tía! No estáis muy lesionada que digamos, camináis... Muy de prisa. -Dije híper-ventilando-

-       Que quieres Medina?

-       Baja la guardia. Solo he venido para llevarte al hotel.

-       No necesito tu ayuda, así como tú no necesitas a mía -Su carácter ya me estaba jodiendo de cuando acá un corderito empezaba hacerle de lobo feroz?-

-       Estefania, así están las cosas. La carretera esta súper enlodada, lloverá, es de noche y para colmo tenéis el pie lesionado ah y la muñeca. Conoce mi lado amable y déjame ayudarte.

-       Juro que si esto es una de tus...

-       Tranquila, no traigo intenciones ocultas contra ti. Ven el auto esta allí -Ambas caminamos en silencio hasta el auto, le abrí la puerta del copiloto y la ayude a subir quise llevar su mochila a la parte trasera pero prefirió tenerla a su lado- Cuidado, Permite me ayudarte, no quisiera te lastimaras -PTM yo no soy así, ok ya un poco de amabilidad no me caería mal.

-       Gracias Doña Alexandra -la amabilidad que habitaba en mi se desapareció tras su comentario y “Accidentalmente” lastime su tobillo.

-       Ups lo siento Señorita -Sonreí descaradamente-... Estais bien? -Pregunte con sarcasmo, ella me lanzo una mirada asesina- Oh pero que expresiva, termina de subir, cuidado -Cerré la puerta y corrí al otro lado para irnos.

Ya estaba en el auto, el motor encendido, algunas gotas de lluvia se presentaban y justo cuando estaba por poner andar el carro colocando mi mano en la palanca su tacto me detuvo

-       Qué ocurre? -Pregunte desconcertada-

-       Ponte el cinturón. -una carcajada escapo de mi creyendo que lo que decía era broma hasta que vi la seriedad en su rostro-

-       Oh vamos, es una broma... No? -Ella negó- Esta bien, esta bien... Mira aquí esta, ya tengo el cinturón -Hice un gesto con mis manos viéndola graciosa- Sonríe un poco te haría mucho bien -ignorando su expresión coloque en carro en marcha-

Íbamos bien, pero la carretera estaba cada vez peor, estas lluvias sí que se hacían sentir, el auto daba brincos sin medida. Observaba a Estefania de reojo, para ver que no se lastimara -más- pero ella se veía tranquila con su cabeza recostada del asiento, sin duda alguna la prefería así. Tranquila, en calma.

Estábamos como a quince minutos del pueblo, si seguía a la velocidad que iba, pero caminando? No eso era imposible. Serian unas dos horas asumiendo que tendrías barro hasta... Si hasta en el barro. La carretera estaba oscura, si frenaba o bajaba la velocidad nos quedaríamos atascadas y la luz tenue que emitían los faros delanteros no ayudaban quise ignorar mi corazonada y creer que podríamos llegar bien pero de pronto caímos en un estanque de lodo.

-       Puta madre! -Exclame golpeando el volante-

-       Que ocurre Medina? Por qué nos detenemos ya llegamos?

-       Hemos caído en un agujero. -Dije acelerando el auto intentando salir de allí- Coño, como es posible que esto me ocurra a mi! -dije haciendo un gesto de plegaria-

-       Nada? -Mi tono de voz ahora era suave-

-       No. -dije un poco molesta en ese instante se escucho un trueno, ella dio un brinco en el asiento estaría asustada? - calma, estoy aquí -Sentí como su mano aprisiono la mía-

-       Sonrió nerviosa- Lo... lo siento... - Suelto su mano pero es inevitable, mi corazón está desbocado -

-       Tranquila. ya esta... Todo esta bien. -Le sonreí- Toma mi chamarra. -Me retire la chaqueta y se la entregue- Prenderé la calefacción así no tendremos tanto frio. - Encendí el estereo-

-       Con cuidado me coloque su chaqueta. El estereo lo primero que sonó fue una canción cursi de los 80. Trate de disimular mi risa, no imaginaba a Alexandra escuchando eso. - Perdona... disfrutas la música? -

-       -Quise llorar ante la horrible canción que estaba sonando- No mucho lo mío es un poco mas de... Que música prefieres tu? -Observando a la nada-

-       Me encogí de hombros - No lo sé, pon algo que te relaje - Me preguntaba cual era el tipo de música que le gustaba, rock? Algo fuerte? Comenzaba a respirar con algo de tranquilidad. Y de nuevo un trueno. - hay!!! -

-       Entonces esta -Conecte mi teléfono al reproductor y colocando algo de pop... siempre había preferido la música pesada pero por la presencia de Estefania decidí fuese un pop no tan abrupto- tranquila, toma esto.. -entregándole una pequeña pelotilla de plástico que tenia en uno de los bolsillos de mi chaqueta- No le digas a nadie pero la uso cuando tengo miedo, úsala tú, te noto un poco tensa.

-       -Tácticas de relajación, quien podría haberlo pensado? - No creo que alguien como tú tenga miedo de algo - Dije con una leve sonrisa. - Pareces todo el tiempo muy segura de todo, podría decir, que hasta equilibrada- Comencé a jugar con la pelotita con mi mano lesionada. No... dolía.. -

-       -cantaba levemente la canción de Avril Lavigne que se hacia sonar, mientras seguía el compás con las manos golpeando un poco el volante- Te sorprendería saber a cuantas cosas le temo. Pero siempre busco mantener esa cordura para poder olvidar que el miedo es algo mental y que lo que hago es con amor. Y que este sobre pasa el miedo que pueda sentir.

-       Ahí estaba ella de nuevo, segura hasta para explicar sus miedos. Me gustó su sinceridad. - Ya quisiera yo ser así, no tenerle miedo a nada. - Suspiré - La mitad del tiempo le tengo miedo a todo, pero intento moverme y hacer algo...

-       Tranquila solo debes confiar en lo que hay aquí -dije señalando su corazón- Tienes mucha fuerza y ganas Estef eso es lo que importa. Quizás parezca que lo haces es insignificante y eso que haces te aterra pero créeme que tienes lo que se necesita para no tener miedo. Solo suelta eso que de verdad te aterra y podrás continuar segura de ti misma.

-       Nunca nadie me había dicho Estef, de hecho mi nombre me parecía aburrido. Sentí calor en mi cuerpo, calor en mi cara. No!!! No me quiero sonrojar!! No frente a ella!!! - A veces siento que no puedo Alexandra, justo cuando estoy haciendo algo bien, suceden cosas que no puedo controlar, y las cosas se derrumban - Recordé toda mi vida.- Pasó cuando terminaba mi carrera, pasó con mi hija cuando la perdí, pasó con la persona que amé…. yo solo hice lo mejor para que todo resultara, y no, solo… se derrumbó. - Nunca había hablado con nadie. Las lagrimas comenzaron a salir de mis ojos sin que yo las pudiera controlar. -

-       Se ha sonrojado que hermosa se... Coño, JODER! No ya no la veas mas a los ojos, u ocurrirá y nadie quiere eso! Tome de la guantera unos pañuelos desechables que había comprado y se los entregue- Ten Estef, por favor no llores. Siento lo de tu hija se que se siente eso. Y vaya que lo se. -Pausa forzada, vi el techo del auto y luego recosté mi cabeza sobre el volante.-

-       Me sentí estúpida exponiéndome allí frente a una persona que apenas conocía. Solo respiré y traté de recomponerme, lo ultimo que necesitaba era portarme como una niña. - Perdón, es solo que nunca había hablado de esto con nadie. - Ya Estefania, este no es el momento, y quizá la persona para una consulta psicológica. Me limpié las lagrimas con uno de los pañuelos y traté de tragarme esa enorme tristeza en un segundo. - Gracias por escuchar. - Que bueno.... ya comienza a mermas la lluvia -

-       No os preocupeis por eso. Quizás no seamos amigas, pero entiendo vuestra tristeza. Solo os digo que debeis soltarla, hay que avanzar, apuesto mi cuello a que a vuestra pequeña no le hubiese gustado veros así. -la lluvia empezó a cesar. Y escuchamos un rayo caer y así mismo frente al auto cayo un gran árbol bloqueando el camino- Oh maravilloso -intente salir para ver como estaban las cosas pero el tacto frio de Estefania me lo impidió

-       Espera. - tome su brazo con suavidad. - Aún no deja de llover y si haces la de heroína puede pasarte lo mismo que a cierta persona. - Me reí un poco. - No tienes buenos antecedentes, los troncos te caen encima.

-       Tranquila, -le regale mi mejor sonrisa- Estaré bien... Soy un dolor de cabeza súper sexy del cual nadie se libra fácilmente , para muestra un botón -Sonreí y tome su mano para apartarla de mi brazo pero sentí su piel fría- Pero hey si estais temblando os ocurre algo?

-       Temblando? Sólo en ese momento me di cuenta y la solté un poco intimidada. Su sonrisa fue preciosa...Estefania! No te falles en este momento! - No, nada, era una broma sin sentido. Cual es el plan?

-       Tengo que saber como esta el auto, ya que no puedo permitirme que vos  paséis la noche aquí, me consideraría el ser mas detestable, me salvas la vida, algo que sigo insistiendo no debiste hacer -sonreí al recordar lo ocurrido- Estamos atascadas pero quizás con un trueque usando algo que suspenda el auto y pueda salir de aquí, y así también nosotras.

-       Lo recordó! Lo sabía! Después de todo no era tan fría como parecía. Sólo sonreí y no quise contradecirla, pero en cuanto al auto su idea no parecía lógica, estaba demasiado oscuro como para pensar en hacer algo así. - Y si usas la tracción de las cuatro ruedas? - Le indique señalando el mecanismo para habilitar la tracción de las ruedas de atrás del auto. - lo peor que puede pasar es que tengamos que devolvernos caminando.

-       No pretenderás salir caminado a esta hora? -mi cara mostro expresión neutra, y decidí ignorar su comentario. Preferí habilitar la tracción de las ruedas. Ja, se formo una sonrisa en nuestros rostros al ver que el auto parecía moverse y salir, la misma que se esfumo segundos después al ver como salía gran cantidad de humo de la parte delantera del vehículo- Joder! Ahora te jodiste? -pregunte sin esperar respuesta- Estefania de que carajos te ríes? -Le pregunte molesta

-       Solté una enorme carcajada y más termine riéndome cuando el auto hizo un ruido como si algo se rompiera. - Perdona es que es divertido como te indignas con el auto. - saque la mano fuera de la ventanilla y verifique por mi propia cuenta que no estuviera lloviendo. Luego saque la cabeza y mire hacia atrás del auto. Había humo... - Humm Medina... Eso que estoy viendo no es bueno.- Con la buena energía del momento, sólo me baje del auto. - Ven... Vamos... - Le hice señas para que bajara. - Son sólo como dos kilómetros... Creo que menos.

-       Salí del auto y observe como estaba todo- Mierda! Odio que esto ocurra! -Dije recostándome del auto, sabia de estos accidentes, en las carreras de todo terreno los había tenido mas de una vez- Pretendes ir caminando hasta el hotel? -ella asintió- Estas loca! No iré a ningún lugar. Aparte Estefania escuche que andan unos extraños rondando el lugar, No hay luz, no tengo cobertura. Vos tenes un pie lesionado! Os ruego que te queras un poquito, Por favor yo valoro mi vida. En parte -susurre- pero la valoro en fin. Así que os agradezco guardes la poca cordura que aun tenes. Si es que aun tenes cordura.

-       Me cruce de brazos. Comenzaba a entenderla, era implacable en sus apreciaciones y al mismo tiempo analizaba todo con objetividad. Fui por la muleta al auto. - Ok Alexandra, no me trates como si estuviera invalida... - le dije con firmeza. - Sólo me lastime un poco el pie y para eso tengo esto. - alce la muleta - si te digo que puedo caminar es porque soy capaz.

-       UN POCO! -Exclame divertida- cuando alguien se lastima un poco no necesita muleta, aparte vos no tenes solo un pie sino la mano! -Ella se comenzaba alejar y No pude evitar reír al ver que trastabillo y por poco cae- Joder tía me encanta! Ya venga, venid al auto, es por vuestra seguridad. No quiero que mañana me busque la policía por tener que ver algo con alguna violación o secuestro que te hayan hecho -ella me ignoro y prosiguió su camino -Testaruda- dije en susurro. Decidí ser buena y ayudarla, así que camine tras de ella me fue tan fácil alcanzarla y mas aun cargarla llevándola de nuevo al auto haciendo que entrara en la parte trasera- Os quedas aquí! Dejad de ser tan persuasiva queres? Pensad un poco en vos, se consiente que si os haces mas daño no podrás ayudar a nadie -le reproche volviendo al puesto del piloto cerrando las puertas con seguro. Y escuchando una nueva canción Rolling in the deep-Adele 'una de mis tantas canciones favoritas'

-       Su aroma se me quedo en la nariz una vez me cargo y me dejo en el auto. - A ver si entiendo, yo soy la persuasiva, y cuando hice lo contrario a lo que dijiste, tu misma me cargaste y me trajiste hacia acá. - ella era increíble. No podía dejar de sonreír. - Ok, ya no voy a insistir más, lo prometo. - levanté mi mano en señal de juramento.

-       Os agradezco que dejaras la testarudez de un lado, ahora intenta descansar. Pobre de mi espalda -Dije cayendo de nuevo sobre el volante presionando la bocina con la frente, haciendo que Estefania y yo diéramos un brinco, me fue imposible contenerme la risa- Puta madre, que me he asustado tía! Como estas Estef? -Pregunte viéndola por el retrovisor-

-       Me contuve un segundo no se sí del susto o por la reacción de Alexandra. Luego solté una enorme carcajada. - No es posible que seas tan torpe a veces!!! Nos quieres matar de un susto! - Casi tuve que tenerme el estómago de la risa. De pronto Alexandra tuvo un fuerte ataque de tos. Tuve la reacción de ayudarle, pero me contuve. Sólo la vigile, a lo mejor se recuperaría ella sola. Una vez le paso el ataque de tos, me acerque a ella y le brindé una botella de agua de mi mochila. - Bebe algo.

-       De pronto me dio una crisis de tos, de esas que tanto había odiado. -Gracias- respondí tomando la botella, Enfermedad, enfermedad ya! Dios, donde deje mi inhalador? Tome el maletín que estaba guardado bajo el asiento, saque el inhalador, lo agite un poco y lo coloque en mi boca recordando lo que me dijo Gustavo 'Dos puf' Sentí como volví a la normalidad, sin poder evitar sonrojarme de rabia al saber que ella estaba allí! -Siento esto, ten aquí tienes tu botella -Le dije luego de haber tomado un poco de agua- No es torpeza bella dama es algo llamado ya me duele el trasero de estar sentada quiero recostarme -Quise mantener la cordialidad que no era tan común en mí- te importaría si reclino mi asiento? -pregunte regalado le una sonrisa sutil-

-       Humm "Bella dama" halagos de esos ya me los habían dicho, pero yo no iba a decirle nada, no quería romper aquello del buen trato. - Lamento decirlo, pero Si te duele el trasero es porque no quisiste moverlo y quedarte acá toda la noche. - le dije con tranquilidad. - No te queda otra más que poner el asiento hacia atrás, o quizá poner una hamaca, porque nos quedan varias horas. - Recosté la cabeza contra el espaldar de la silla y cerré los ojos. Esta sería una larga noche.

-       Y luego preguntan porque no soy amable? -Dije con tono molesto mientras desconectaba mi teléfono y conectaba los audífonos. Recosté mi cabeza sobre la ventana soportando mi miedo- Descanse Señorita Del Castillo.

-       Buenas noches Alexandra. - Respondí imitando su ejemplo al recostar la silla y dejé descansar el asiento. Después de una onda bocanada de aire, hice el intento de relajarme. Si es que se podía. - Intenta descansar también.

RcAdriiTorres.

Se reserva el derecho de autor.

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