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Fecha: 04-Nov-16 « Anterior | Siguiente » en Sexo con maduras

Gallega casada e incomprendida

Sorprenderme
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Consiguiendo el deseo de una sabrosa madura gallega, consiguiendo la felicidad de tres. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

La noche con Macuca y Manolo me había resultado placentera, el único fallo que me hubiera satisfecho más otro final. De lo que había leído en internet sobre este tipo de relaciones, no reflejaban bien lo que se sentía. Me había sentido lleno y había descubierto una faceta mía que desconocía, lo que pasa que iba a ser muy difícil encontrar parejas como ellos. Esa mañana se iban mi cuñada y mi hermano. Mi hermano antes de marcharse, prefirió ir a llenar el coche de gasolina para no tener que parar con el niño y Paula le ánimo. Ella ya tenía preparado al niño y vestía con tejanos, que decía que iba más cómoda así. Cuando mi hermano arranco el coche ella se fue hacia la ventana, que dejaba ver el camino por donde iba mi hermano y bajándose los pantalones y sin mirarme me dijo que me diera prisa. Fue ver ese culo en esa posición y era imposible decirla que no. Cuando le metí mi rabo, ella me decía que no me anduviera con tonterías, que fuera rápido y duro con ella. Desde fuera no se nos podía ver por los visillos, lo que permitía a Paula vigilar y chillar. Se veía ya llegar el coche de mi hermano, ella me decía que más deprisa que nos quedaríamos a medias. Fue una follada a la desesperada, nos quedábamos sin aliento hasta que ella tuvo un orgasmo muy rico y yo me corrí dentro de ella. Mi hermano paro justo en la entrada, un vecino hablaba con él. Yo me iba a subir los pantalones cuando mi cuñada me dijo que un momento se agacho y se metió mi rabo en la boca, lo relamió con su lengua y entonces sí, nos vestimos bien.

Yo empecé a sacar las maletas y a meter todo en el maletero. Mi cuñada salió con el niño para sentarlo en la sillita. Mi hermano recordó las recomendaciones sobre el uso de la casa una vez más. También me dijo en caso de algún problema a quien me tenía que dirigir y finalmente me dio un abrazo y me dijo que me había dejado una nota en la mesa del salón. Se metió en el coche y mi cuñada que se hizo la remolona colocando al niño en el coche, cuando se despidió de mí y sin que mi hermano se diera cuenta, me dio dos besos y me paso la lengua por mis labios incitándome hasta el último segundo. Nada más entrar en casa llame a Olalla y para decirle que estaba solo, su contestación con evasivas y como si hablara con una mujer, me hizo comprender que el marido estaba cerca de ella. Me acorde de la nota que dijo mi hermano y había una nota, pero también un sobre con bastante dinero y la nota solo me decía que me administrara bien.

Lo siguiente que hice fue conectarme al ordenador y estuve pensando en poner un nuevo anuncio, pero esta vez dirigiéndome a unas personas muy concretas. Después de mucho pensar y de hacer varios borradores, puse el anuncio. Que iba dirigido especialmente a mujeres con las ideas muy claras, que querían y necesitaban dar otro impulso a su vida sexual y que quisieran o necesitasen también, hacer que sus maridos cambiasen. Que les gustasen que les dijesen todo lo habido y por haber, tanto a ella como al marido. Bien claro puse que mujeres indecisas o que no tuvieran las ideas claras que ni se molestasen. El anuncio fue muy extenso y detallado, porque después de leerlo bien y modificar alguna cosa, estaba bien claro que no había dejado nada a una mala interpretación. Y esta vez sí me asegure en poner bien claro que solo mujeres de Galicia o que vinieran por aquí, pero preferiblemente de aquí. Esto último lo puse por tener más de un contacto si todo salía bien y a todas las partes nos interesaba. Viendo que con Olalla no podía ser ese día, me fui a la uni. Estuve hasta bien tarde, porque me quedé en la biblioteca. A casa llegue cenado, me impresiono tanto silencio. Echaba a todos de menos, desde los llantos del niño, a las charlas de mi hermano y ya no quiero decir a mi cuñadita. Cené un bocata y me fui al ordenador, quería saber si Macuca decía algo. Vi que estaba conectada, no sabía si chateando con otra gente, me limite a saludar y me contesto enseguida.

Macuca – Te estaba esperando, ya me estaba desilusionando.

Yo – Es que acabo de llegar de la universidad.

Macuca – Pues ya creía que no aparecías, ya estaba a punto de apagar e irme. Ahora aprovecho de que mis hijos están con sus mensajes, con su face y sus historias.

Yo – Al final, que fue lo que paso, porque ese final, ya me entiendes.

Macuca – Puedes escribir con confianza.

Yo – Y porque no mejor hablar, que antes porque no nos conocíamos, pero ya creo que hay confianza. Te paso mi número y me llamas o te llamo yo. ¿Qué prefieres?

Macuca – Me parece bien, pero espera que voy a mi habitación, que, aunque esta Manolo allí mis hijos no me pueden escucharme.

Le di mi numero para que me llamara, aunque lo mismo no salía como yo quería, al estar el marido escuchando, pero bueno si ella no podía hablar muy claro, si podría yo preguntarle y ella contestar. Me llamo y nos pusimos a hablar.

Macuca – Lo que me preguntabas de lo que paso y porque paso, a Manolo le dio mucha vergüenza lo que sucedió, que tú le dijeras que te la comiera y el que fuera como un tonto. Que como estábamos todos en caliente, pues eso, que además eres de la edad de nuestro hijo, que él no era gay, que se comió el coco.

Yo – Si lo paso bien el, creo que tú también. Porque no dejarse llevar y ya está, hacer más y pensar menos. A pesar de no entenderlo, respeto que no queráis hacerlo más.

Macuca – No, no decía eso. Precisamente si queremos. Lo hemos hablado y ya lo tiene asumido y está contento. Lo tengo aquí al lado, le de dicho que iba a hablar con nuestro chulazo y se ha puesto a tono.

Yo – Dale un saludo de mi parte y dile que la próxima vez tendrá más cuernos y que será mucho más obediente.

Macuca – No hace falta que se lo digas que ya se lo he dicho yo y, es más, no le voy a dejar que me toque hasta que tu no estés.

Yo- Eso me parece muy bien, ya solo falta que nos veamos.

Macuca - ¿Tú tienes sitio para quedar?

Yo – No, vivo con familia.

Macuca – Es que Manolo prefiere un sitio más íntimo, sin gente, pero tampoco quiere en un hotel. ¿Te viene bien quedar este viernes o sábado?

Yo – Si, solo dime el día, pero entonces donde nos veremos.

Macuca – Déjame ver como lo arreglamos y ya te digo, pero ver nos veremos.

Yo – Pues espero tu llamada.

Todo quedo así y el viernes o el sábado tendríamos un buen encuentro seguro. Manolo ya había aceptado su situación, seria más entretenido que la última vez. Olalla no daba señales de vida y mi cuñada me llamo por teléfono con la excusa de preguntar cómo me iba todo. La conversación rápidamente llego al tema del sexo y me contaba que estaba desesperada y envidiosa de Olalla, que seguro que nos estábamos hartando y fue cuando le dije que no sabía nada de ella y que no quería llamar a su casa para no comprometerla. Paula se apiado de mí y me dijo que en colgar la llamaría y así lo hizo. Me volvió a llamar al rato y me dijo que había hablado con el marido, que le había dicho que no lograba contactar conmigo, que si se podían acercar por la casa para decirme que les llamara. Mi cuñada me dijo que, si no se equivocaba y con lo que conocía a la pareja, quien vendría seria Olalla porque el vago del marido no se movería. Como diría mi cuñada estaba zarzallando y vi venir a Olalla con su chubasquero amarillo intenso. No se había equivocado. Fui hacia la puerta para abrir antes de que llegara, pero no lo hice por si había alguien mirando, nada más llamar abrí. Olalla entro y toda empapada como venía se cogió a mi cuello y nos besamos con muchas ganas.

Quise llevarla a la cama no quería perder el tiempo, porque sabía que teníamos poco, había sido una escapada pequeña. Ella me dijo que no perdiéramos el tiempo y fuimos al salón. Se despojó de su ropa en un momento y no había reaccionado yo cuando me quitaba mis pantalones. Como sabía que lo haríamos por el culo quise subir a la habitación de mi cuñada a por alguna crema o lo que fuera para hacerlo más suave y Olalla no quiso, ella me decía que ya lo hacia ella, que así se acostumbraría antes y se puso de rodillas chupándome mi rabo, lo lleno todo lo que pudo de saliva y luego se fue al sillón orejero y se colocó dándome el culo, me agache y se lo moje con mi legua, ella cuando noto mi lengua en el culo se deshacía. Ver a una mujer en esa posición, embarazada y que ya se le notaba más, que me doblaba la edad, casada y su marido esperando en casa, mi rabo se puso más duro de lo que lo tenía, me levanté y empecé a meterlo en su culo, se garraba bien al sillón y en vez de protestar o decir que el dolía, Olalla me decía que cuanto lo había echado de menos, que como lo necesitaba y que se había masturbado mucho pensando en un momento así. Tan cachondos estábamos que no nos dimos cuenta de que mi rabo ya estaba todo dentro y que nos movíamos brutalmente y sin control, ella tuvo el orgasmo que deseaba porque mientras lo tenía lo iba diciendo. Pero una vez lo tuvo se quedó paralizada y me pidió que me corriera en su boca. Se volvió a poner de rodillas y me la estuvo meneando hasta que dije que me corría y se lo trago todo, sacando la lengua y pudiendo ver como mis chorretones entraban hasta su garganta cayendo los últimos sobre su lengua que ella se los trago. Me decía que era un auténtico elixir. Se vistió y me dijo que con un poco de suerte nos veríamos a no tardar mucho. Esa misma noche me llamo Macuca.

Macuca – Lo hemos hablado Manolo y yo y aunque él tenía algún recelo, si te parece bien nos vemos en nuestra casa.

Yo - ¿Y vuestros hijos?

Macuca – De eso tú no te tienes que preocupar. Solo esta nuestro hijo mayor, pero ese viene casi de madrugada. Y tu vienes a ayudar a Manolo con sus maquetas, que eres hijo de un compañero de mi marido.

Yo - ¿Maquetas? ¿En que trabaja Manolo?

Macuca – Se te ve despierto, mira en internet todo sobre maquetas bélicas de la segunda guerra mundial y ya está. Las cosas básicas que no vas a dar una conferencia.

Yo a todo decía que sí y cuando termine de hablar, no sabía en qué trapatiesta me había metido y para que no se creyeran que me acobardaba lo que hice fue empezar a ver cosas sobre ese tipo de maquetas. Lográndome hacer una idea y leyendo bastante para poder defenderme en caso de que me preguntaran. El sábado por la tarde fui a casa de Manolo y Macuca. Me encontré ante una casa de tres alturas y las de alrededor eran del mismo tipo. Cuando me acerque a la puerta de la entrada del jardín un perro empezó a ladrar y mi susto fue monumental porque no me lo esperaba. Salió un chaval de mi edad, un poco más bajo que yo y debía ser el hijo, porque se parecía a Manolo, me pregunto si era Rober y al decirle que si me abrió la cancela. Entramos en la casa y Manolo fue el primero que me saludo, lo hizo con mucha normalidad, hasta a mí me sorprendió y el hijo se fue y pude oír que le decía a su madre ya ha llegado el otro friki de las maquetas. Me sentó mal, pero había que aguantarse. Si lo de su marido fue naturalidad lo de ella fue puro teatro. Era como si fuera la primera vez que me veía, me decía que era como mi madre, etc. Nos metimos en una habitación bastante grande, donde había dos mesas separadas con un ordenador en cada una de ellas y luego había una mesa grande con maquetas. Lo primero que me llamo la atención fueron unos diplomas que había en las paredes unos a nombre de él y otros de ella, tenían dos profesiones liberales importantes.

Nada más irse el hijo y la madre decirle que si bebía que se quedase en casa de un amigo, él ponía cara de estar aguantando la paliza de la madre y se marchó. Nada más irse el hijo Macuca nos dijo que ahora venía y vi como subía a la planta de arriba. Manolo y yo dejamos la tontería de las maquetas y nos fuimos a un salón distinto. Nos pusimos dos copas y poco hablamos. La aparición de Macuca me volvió loco. Se había cambiado de ropa y traía una ropa puesta, que seguro que a la calle no saldría así. Botas hasta más arriba de las rodillas, minifalda que dejaba ver el inicio de su culo y una camisa anudada a su cintura, que dejaba ver bien su tripa y sus pechos. Ella se había transformado y yo al verla también.

La señale mis piernas para que se sentara en ellas y lo hizo. Mientras hablábamos mi mano se metía debajo de esa minúscula falda. Como no, Manolo ya estaba con cara de bobo mirando. Le dije a Macuca que mirara a su marido y ella le lanzo un beso y mis dedos ya estaban en su coño que le hizo abrir las piernas para mejor visión de Manolo. Nos besábamos con mucho frenesí y sin parar, nos destrozábamos la boca mordiéndonos los labios. El nudo de su camisa se soltó y quedaron sus tetas con sus pezones tan duros como para cornear. Me dedique a morderlos y ella le decía a su marido que yo era un bruto, que se los iba a destrozar, pero bien que empujaba mi cabeza contra su pezón. Hice que se moviera y se quitara de encima mía, quedándose sentada a mi lado. Estaba chorreando y con una pinta de furcia con todas sus piernas abiertas exhibiéndose ante su marido, que ya se había desabrochado el pantalón y tenía su rabo en la mano.

Le dije que se acercara mientras le metía mano a su mujer y esta me decía que se la metiera ya que había estado todo este tiempo a pan y agua esperando el momento, que no aguantaba más. Manolo estaba de pie frente a mí y le dije que me desnudara, se agacho y me desabrocho los pantalones y con algún movimiento le ayude a que me los quitara, cuando me quito el slip sin esperármelo el muy cabrón se metió mi rabo en la boca y como Macuca no se había dado cuenta se lo tuve que decir. Que marido más cornudo y maricón que tienes, ya se me ha enchanchado a mi rabo, ella se movió y me dijo que al final haríamos un buen viciosillo de él. Ella se colocó a 4 patas y me pedía que la metiera ya, quite a Manolo y le acerque el rabo a su coño, que cuando lo noto, se movió para metérselo del todo.

Ella me pedía que fuera duro con ella, le tire del pelo lo agarre con fuerza mientras se la metía con mucha fuerza, me di cuenta que Manolo estaba como desplazado después de quitarlo de comerme el rabo y le dije que no se quedase pasmado, que me comiera el culo y aunque tenía mis dudas al igual que Macuca, los dos esperamos su reacción, me separo mis nalgas y sentí la punta de su lengua, que al principio lamia alrededor y luego ya sin cortarse me comía bien el culo. A mí me puso fuera de sí, pero a Macuca el saber que me lo estaba haciendo la puso tanto que llego a un orgasmo imprevisto y muy ruidoso. Ella termino y se separó, no sabía que quería hacer, pero lo descubrí muy rápidamente, no sé de donde había sacado un vibrador plateado, porque no lo vi hasta ese momento. Le dijo a su marido que me comiera la polla y él lo hizo, estaba a 4 patas haciéndomelo, cundo vi las intenciones de Macuca, quería follar el culo de su marido.

Manolo al sentir el vibrador dejo de comerme el rabo y rechazo lo que quería hacer su mujer, ella le pego en su culo y yo hice que volviese a lo que estaba haciendo. Se resignó o eso quiso que pensáramos y Macuca con cara de víbora introducía el vibrador en el culo de su marido, que lo único que hizo fue comerme mejor el rabo y quejarse un poco. Se sacó el rabo y me dijo que le avisara que no me corriera en su boca y tanto Macuca como yo le dijimos que se callara y no le avise me corrí llenado su boca, que tampoco hizo ni el amago de quitarse. Seguimos follando un rato y Manolo corto todo por temor a que su hijo llegara. Menos mal que le hicimos caso, porque no mucho después apareció el hijo con cara de mal humor. Según el padre esa noche no había triunfado. Como llovía bastante me invitaron a quedarme a dormir, me invito en concreto ella y el acepto, pero frunciendo el ceño. Acepte, pero les dije que me iría muy temprano. Él ahora se puso en su sitio y le dijo a su mujer, pero yo sabía que también se dirigía a mí, que, estando su hijo ni una sola tontería, pero ni una. Y yo dije que por mí no lo dudara y Macuca ofendida le contesto que no hacía falta que lo hubiera dicho.

Nos fuimos a dormir y la habitación en la que me tocaba dormir estaba en la planta baja, apartada de las habitaciones familiares. Manolo que fue quien me llevo me dijo que a qué hora me iría para levantarse, yo le dije que no se molestase que me iría muy temprano y no quería molestar, quedamos en que, si me iba antes de despertarse, que me cerciorara bien de que la puerta la dejaba cerrada. Fui a dar las buenas noches a Macuca y me pregunto a que hora me iría, le dije que me levantaría a las 7 y lo que tardara en vestirme, ella se ofreció a bajar a esa hora, por el perro, no fuera a ser que me la liara. Era verdad, ni me acordaba del perro.

Un poco antes de las 7 sentí que alguien me tocaba y no me equivoque, era Macuca que me acariciaba mi entrepierna y cuando desperté del todo quise que parara por lo que había dicho el marido y ella me dijo con su naturalidad que si me creía que me iba a marchar sin más y agarrándome la mano me la llevo a su coño y ya sabía lo que iba a pasar, estaba chorreando. Lo único que me dijo fue que no hiciéramos nada de ruido, que teníamos que ser muy silenciosos. Se sentó encima de mi rabo y que manera de moverse tenia, los movimientos de sus tetas me hipnotizaban, se agacho un poco para que me llegaran a la boca y se las comí las dos, las iba alternando y los dos nos conteníamos para que no se nos oyera y estaba siendo muy difícil, yo no sé follar en silencio.

Le quité de esa posición y la hice tumbarse boca abajo, desde atrás le metí el rabo en el coño. Me tumbe encima de ella y pegue mi boca a su oreja, así podía comérsela y decirle sin que nadie se enterase que era una gran puta y ella me respondía que sí, que muy puta. Que la próxima vez me la iba a follar en público en cualquier sitio y su marido nos taparía para que nadie nos pillara, ella con voz muy sugerente decía que ojalá fuera pronto. También le dije que pervertiríamos a su marido para que disfrutara más viéndonos follar y eso le gusto tanto, que mientras decía que sí, que era lo que más deseaba le llego el orgasmo y a mí también, yo mordí su hombro para que no se me oyese y ella la almohada.


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