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Fecha: 07-Dic-16 « Anterior | Siguiente » en Lésbicos

Aprendiendo a Amar Cap.70

Tami22
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Tiempo estimado de lectura: [ 19 min. ]
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-Somos dos estúpidas – no supe que responder – Yo también me muero de ganas pero sé que así no funcionan las cosas -Mejor anda a tu oficina – se acercó y beso la comisura de mis labios – Por favor Sami, anda a tu oficina Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

Regrese!!! espero les guste!!! voy a intentar terminar la segunda temporada antes de navidad o por lo menos antes de año nuevo

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Saludos ;)

Capítulo 70

>>Tami<<

Me desperté muy animada, me fui a correr y cuando volví me di una rápida ducha y desperté a Tati, ella sonrió y me dio un tierno beso

-      Buenos días mi amor – miro mi toalla - Podrías quitarte esa toalla y venir a la cama conmigo

-      Me encantaría Doctora pero usted debe bañarse y vestirse para el trabajo – me hizo un puchero, sonreí al ver ese gesto ya que nunca la había visto hacerlo – Que hermosa trompita – le di un cortito beso – Hoy voy a traer mis cosas para acá

-      Se levantó de un salto – Cierto – exclamo – Me voy a bañar rápido

La vi meterse al enorme baño que hay en su cuarto, el cual esta noche será nuestro cuarto, sonreí al pensar eso y comencé a secarme y vestirme. Prepare un rico café y para cuando Tati entro a la cocina ya estaba en la mesa, tenía puesto un pantalón de jean clarito claramente de Gucci, una camisa negra que estaba desabrochada unos botones y permitía ver la línea que separa sus pechos, unos zapatos Dior a tono con la camisa y su cabello suelto, se sentó frente a mí, no podía apartar mi vista de ella, esta mañana la veía de una manera especial

-      Me vas a hacer sonrojar mirándome así – iba a agarrar el azúcar pero me adelante y se la entregue – Gracias preciosa

-      Me gusta pensar en que voy a amanecer todos los días al lado tuyo y ver semejante belleza – note sus mejillas tornarse coloradas – Te amo mi amor – me miró fijamente a los ojos – Toma tu café para irnos a la empresa

La deje sin palabras y eso me gusto, desayunamos y luego fuimos en su auto a la empresa. Tati se despidió de mí al pie de las escaleras con un dulce beso y fui a la oficina de Arquitectos, golpee y Bella me abrió

-      Hola Tami – me dio un beso en la mejilla - ¿Te puedo ayudar en algo?

-      ¿Cómo estas Bella? – levanto su dedo pulgar indicando que bien - ¿Esta Sami?

-      Acá estoy – di un paso hacia adentro – Hola – me sonrió

-      ¿Podes venir unos minutos a mi oficina? – asintió, se puso de pie y ambas subimos la escalera, entramos a mi oficina y tomamos asiento - ¿Cómo pasaste el fin de semana? ¿Más tranquila?

-      Si, de verdad muchas gracias por todo – tomo mi mano sobre el escritorio – Te iba a llamar pero no sabía si ibas a estar con Tati

-      Sobre eso te quería hablar – me observo atenta – Tati encontró el análisis de sangre y le tuve que contar la verdad – iba a hablar pero le hice gestos con la mano para que esperara – Le dije que no diga nada y confió en que no lo hará

-      Está bien – se veía nerviosa - ¿Tuviste problemas?

-      Con respecto a lo tuyo no – suspire – Pero llegaron de sorpresa mis suegros y está bastante claro que me odian – mire mi celular – Otra vez este pesado – puse en silencio la llamada – Es un cliente fastidioso – Hoy me mudo a la casa de Tati – no respondió nada - ¿Me estas escuchando?

-      Si, te felicito – se levantó de la silla

-      ¿Por qué te enojas? – puso sus manos en su cintura – Vos vivís con Juanjo, ¿Por qué te pones celosa?

-      Sabes por qué – camino hacia la puerta – No quiero escuchar eso así que prefiero irme

-      Sami – camine hacia ella – El viernes en la noche hablamos sobre esto

-      Lo sé, prefiero tenerte como amiga a no tenerte

Me la quede mirando, en ese momento sentí unas ganas incontrolables de besarla, mis ojos se posaron en sus rosados labios, sentí su nerviosismo y preferí mirar hacia otro lado, ella agarro con sus manos mi rostro y me hizo mirarla

-      Somos dos estúpidas – no supe que responder – Yo también me muero de ganas pero sé que así no funcionan las cosas

-      Mejor anda a tu oficina – se acercó y beso la comisura de mis labios – Por favor Sami, anda a tu oficina

-      Si, ya me voy – abrió la puerta y se fue

Me deje caer en la silla, sacudí mi cabeza unas cuantas veces y abrí mi Mac, puse la contraseña y comencé a revisar los correos, tenía varios y con calma empecé a responderlos.

Cerca del mediodía entro Luz y me comento que había un cliente que había solicitado una reunión conmigo para última hora de la tarde, le dije que no había problema y ella se retiró.

El dia transcurrió normal aunque no podía dejar de pensar en lo que paso con Sami en la mañana, toque donde ella deposito su beso y recordé nuestro primer beso, cuando éramos chicas y estábamos en su cuarto, sonreí y la puerta se abrió, entro el cliente acompañado por Luz y me enfoque en la reunión.

Al salir Tati y yo nos fuimos a mi casa, comenzamos a poner en bolsas mi ropa y en cajas algunas cosas que pensaba llevarme, cargamos todo en el  auto y fuimos para su casa. Entre risas y besos fuimos acomodando mi ropa en el enorme closet, me gustaba verla haciendo espacio entre su ropa para que ponga la mía. Luego de eso nos dimos juntas una ducha, nos vestimos y yo fui a preparar la cena, cuando metí la carne al horno escuche música de piano, salí de la cocina buscando a mi novia y la encontré sentada frente al gran piano, jamás la había escuchado tocar, me pare frente a ella, tenía los ojos cerrados, se veía muy concentrada, di unos pasos y me senté a su lado, abrió sus ojos y se me quedo mirando sin dejar de apretar con suavidad las teclas

-      Tocas muy bien – sonrió - ¿Te puedo pedir que toques una canción y la cantes?

-      Se detuvo y giro un poco su cuerpo - ¿Cuál?

-      Halo – note como se sonrojo – La cantaste muy bien cuando fue la fiesta de Jenny y me gustaría que la tocaras también

-      Dejame buscar las notas – se levantó y fue hasta el escritorio que está cerca, busco en su laptop y luego imprimió unas hojas, las acomodo en el atril – Vamos a ver qué puedo hacer

Miro unos segundos las notas y comenzó a tocar, se rio y volvió a comenzar la melodía, yo no apartaba mi vista de ella, iba desde sus manos hasta su boca, solo unas pocas veces la escuche cantar y realmente tiene una voz preciosa, de vez en cuando me miraba y me regalaba una sonrisa. Al terminar clavo sus ojos en los mío y mi única respuesta fue besarla, la hice sentarse encima de mí, rodee su cintura con mis brazos y nos fundimos en un beso tierno y cargado de amor.

Después de muchos besos nos levantamos a cenar. Me sentía muy feliz de estar viviendo con ella, mi corazón latía con fuerza, deje mi tenedor y mi cuchillo sobre la mesa, me levante de la silla, la tome de la mano y la lleve a nuestro cuarto para disfrutar nuestros cuerpos.

Sonó la alarma, nos fuimos a su mini gimnasio a hacer un poco de ejercicio y luego nos dimos una ducha que se hizo más larga de lo normal porque no queríamos dejar de besarnos.

Al llegar a la empresa saludamos a los que nos cruzamos en el camino y nos fuimos cada una a nuestras oficinas. Me puse enseguida a trabajar, estaba de muy buen humor así que me tome todo con mucha calma.

Sofí entro a mi oficina al horario de comida, traía sus típicas bolsitas de su restaurant favorito, se sentó frente a mí y me entrego una

-      Tengo que solicitar cita para poder verte – me reí - ¿Cómo fue el primer dia de convivencia?

-      Muy bien – me guiño el ojo – Me gusta mucho poder pasar más tiempo con ella, aparte de lo sentimental ella me ayuda mucho a aprender ser mejor, puedo hablar de todo con ella, a veces hablamos hasta temas que serían incomodos como pareja y ella lo habla normal, me aconseja y escucha cosas que tal vez yo no soportaría

-      ¿Te réferis a Sami? – asentí – Ella es consciente de que Sami es especial para vos y vos para Sami, seguramente le duele pero sabe que tiene como enamorarte

-      Y lo hace muy bien – suspire – Me gusta mucho

-      Se te nota – tomo un poco de agua de su botellita - ¿Vienen hoy a casa? – fruncí el ceño no entendiendo – Van a venir todos a comer unas pizzas y tomar unas cervezas

-      Si, vamos un rato – ambas sonreímos

Almorzamos hablando sobre un cliente que tenemos en común. Terminando ella se fue a su oficina y retome unos contratos que estaba revisando.

Cuando estaba por irme me encontré con Pablo en la recepción del piso superior, venía con Matías en brazos

-      Necesito un mega favor Tami – cargue a mi ahijado en brazos – ¿Te puedo dejar a Mati esta noche?

-      ¿Cómo que esta noche? – lo mire seria – ¿Te referís a que pasas antes de dormir o cómo?

-      Si, que se quede a dormir con vos – mire al hermoso bebe que estaba sonriendo – Es que tenemos que viajar a San Luis, puede que cerremos un buen proyecto

-      Está bien – recordé la invitación de Sofí – Voy a cancelarle a las chicas

-      No, llévalo – le dio un tierno beso a su hijo – Le encanta socializar – me dio un beso y un abrazo – Gracias amiga

Bajo rápidamente y me quede mirando a mi ahijado que no dejaba de sonreír

-      Bueno, se ve que nos toca pasar más tiempo juntos – como si me entendiera se puso serio – Si, no tengo idea de cómo se cuida un bebe – vi que Tati salía de su oficina – Nos toca ser niñeras

-      Hola pequeñito – lo cargo y le dio un beso – ¿Así que te vas a quedar con nosotras hoy? – le hizo cosquillas y Matías no dejaba de reírse

-      Hoy y mañana – me miro y sonrió – No sabía que te gustaban los bebes

-      Me encantan – me dio su bolso – Te toca manejar a vos, yo me llevo a mi sobrino

Se adelantó a bajar la escalera, busque en su bolso las llaves del auto y baje, cuando llegue al estacionamiento ellos me esperaban a un lado del coche, desactive la alarma y subí en el asiento de atrás el asiento de Mati, ella lo sentó y le abrocho su cinturón, le dio un beso en la frente y se sentó a su lado, me subí del lado del conductor, puse el auto en marcha y conduje hasta la casa de Jenny.

Nos abrió la puerta Bella, se reía de nosotras y decía que nos quedaría bien un bebe, me atemorizo su broma, entramos y ya estaban casi todos menos las recepcionistas, Juanjo y Sami, los cuales llegaron unos instantes después, todos juntos.

Estaba sentada junto con Tati jugando con Matías, a pesar de que me da miedo el hecho de tener un bebe me gusta mucho compartir tiempo con mi ahijado

-      Amor, me traes un vaso de Coca-Cola Light – asentí y fui hasta la cocina

-      Hola – Sami al verme me saludo – No quiero que seas madre – me reí y al notar su mirada seria me puse de la misma manera – Vos te pusiste igual por mi posible embarazo

-      Vayamos a comprar más bebidas – negó – Acá no quiero hablar Sami

Fuimos hasta la sala, les dije que iría a buscar más bebidas y Sami se ofreció a acompañarme, me acerque a Tati y le di un beso, ella me sonrió demostrándome que entendía lo que pasaba en realidad, salimos y nos subimos a su auto, lo puso en marcha y comenzó a conducir

-      No estoy preparada yo tampoco para verte ser mamá – detuvo de repente el auto

-      No pienso ser mamá por ahora, no tengo mente para eso, quiero disfrutar de muchas cosas todavía – bajo su mirada – Tal vez no es bueno tener una amistad, porque aún nos daña lo que haga la otra con su vida

-      No se trata de eso, yo no quiero alejarme de vos – asentí – Te lo dije el otro dia, prefiero tenerte como amiga a ya no tenerte

-      A penas estoy viviendo con Tati, no voy a dar semejante paso – suspiro – Cuando decida dar un paso hacia el frente te vas a enterar por mi

-      No tenes que darme explicaciones, podes hacer con tu vida lo que quieras – respondió molesta y resople – ¿Porque es todo tan complicado?

-      Nosotras lo hacemos complicado – se me quedo mirando como ayer en la mañana – No me mires así

-      ¿Por qué? – voltee hacia otro lado – Mirame Tami – lo hice - ¿Por qué seguimos siendo tan tontas?

-      Tal vez es lo más fácil – asintió – Vos estas bien con Juanjo y yo con Tati, ya no le demos más vueltas

-      Sería muy loco intentarlo de nuevo – ambas hicimos silencio – Si, es más fácil hacer nuestras vidas por separado

-      Vayamos al súper – cambie el tema, no sabía ni que decir al respecto

Sin hablar llegamos a comprar, solo discutimos para ver quien pagaba y ella termino pagando, regresamos y cada una se sentó con su pareja, el ambiente estuvo muy divertido y conversamos sobre todo.

Casi a las 11 pm nos fuimos a casa, al llegar Mati ya estaba dormidito y se fue a la cama junto con Tati mientras yo me daba una ducha. Al entrar al cuarto me encontré a los dos dormidos, Tati lo abrazaba, se me hizo demasiado tierno, me puse una remera y mi ropa interior inferior, me acosté dejando a mí ahijado en el medio, le di un beso a cada uno y me quede dormida en pocos minutos.

>>Sami<<

Cuando me acerqué a despedirme de Tami dudé en darle el beso en la mejilla, así que quise ver su reacción y si seguía sintiendo algo por mi así que besé la comisura de sus labios, sentí recorrerme una electricidad por todo el cuerpo como la primera vez que la besé y me alegré por unos instantes hasta que recordé que ella no sería capaz de responderme y que tampoco se jugaría ser infiel, no quería que lo fuera pero necesitaba saber si pelearía una última vez por mí. Al salir de su oficina vi a Tati que me saludó con una sonrisa y se metió a su oficina, supe que estaba mal seguir viendo a Tami y buscando tener contacto con ella, bajé los escalones y me senté en el comedor, mientras tomaba mi yogurt traté de poner en orden mi sentir. Se abrió la puerta y entró mamá Carmen

-      Hola hija, vine rápido a tomarme un cafecito con unas galletitas – le sonreí levemente y pegué en la silla de al lado con mi palma para que se sentara - ¿Por qué esa carita?

-      No sé qué estoy haciendo mal  - se sentó y me miró atenta en lo que meneaba su café con la cucharita – Es decir, no logro estar en paz con mis sentimientos hacia Tami

-      ¿Qué piensas? – no apartaba su vista de mi

-      Ella se mudará con Tatiana aunque yo estoy con Juanjo eso me duele – hice silencio unos segundos tratando de callar mi corazón – A pesar de que siguen pasando los meses, no logro superarla como sé que ella tampoco me ha podido superar – tragué saliva y suspiré – Nos amamos y somos dos estúpidas que no saben convivir

-      ¿Pasó algo en su oficina? – asentí

-      La besé cerca de sus labios y sentí un golpe en el estómago por ver que se quedó quieta – iba a hablar pero levanté la mano para que me dejara terminar – Ya sé que no está bien que lo haya hecho pero necesito sentirla – solté mi yogurt en la mesa y me tapé la cara

-      ¿Por qué se siguen haciendo daño? – puso su mano sobre mi hombro y negué con la cabeza

-      Por más que no lo buscamos siempre terminamos de esta manera – lo dije sollozando – No puedo alejarme de ella, la amo demasiado y aunque ella esté bien con Tati y yo con Juanjo, sé que jamás vamos a tener con ellos lo que nosotras sentimos

-      ¿Puedo hablarte sin mentiras? – asentí y volteé a verla – Dejate de tonterías hija – me sorprendió escucharla y verla muy seria – Tenes dos opciones, la primera – levantó su dedo índice – Es abrazarla y hacerla tuya de una vez por todas sin que les importe nada más que ustedes y sepan convivir llevando una sana relación – casi gritaba y levantó su dedo medio acompañando el índice – Si sos cobarde entonces hace tu vida y deja en paz a Tamara que a ella le doy un punto a favor porque te busco, poco pero lo hizo, ambas se equivocaron y se siguen comportando como niñas de seis años que no pueden superarse – me quedé boquiabierta sin decir ni una sola palabra – Disculpame si te ofendo pero basta de llorar, no me gusta verte sufrir por situaciones que se pueden arreglar, Tamara es ciega y está cómoda con la señorita Tatiana al igual que vos con Juanjo

-      ¿Pero y el amor que sentimos una con la otra? – negó con su cabeza

-      Ese amor si no sos valiente no te sirve de nada, si preferís la comodidad entonces guarda ese amor en lo más profundo y seguí con tu vida – sabía que tenía razón pero prefería seguir haciéndome la estúpida

-      No me siento lo suficientemente valiente para olvidarla

-      Es tan sencillo ser feliz y se la complican tanto – se levantó de su silla – No se puede superar de un día a otro pero piensa bien lo que haces con tu vida porque puede salir alguien lastimado – sabía que se refería a Juanjo – Me voy a trabajar

Me quedé sentada mirando la puerta, necesitaba hablar una vez más con Tami, proponerle en volverlo a intentar y con eso definiría lo que quería hacer con mi vida.

El día pasó muy bien, en la noche me fui a cenar con Jenny ya que hace un rato que no salíamos juntas y nos invitó a todos a su casa mañana a cenar.

Llegué tarde y Juanjo dormía, me cambié y me acomodé en la cama boca arriba pensando en todo lo que había hablado con mamá Carmen, sabía que tenía razón, sabía que no podía seguir así, volteé a ver a mi novio que dormía profundamente y muy a gusto, me propuse terminar con toda confusión y hablaría con Tamara para dejar claro todo.

La mañana estuvo movida porque un cliente pedía ver la ampliación de su casa, nos apresuramos y entre risas terminamos pronto

-      Canta Bella – Dijo Juanjo y ella se puso a cantar usando la escuadra como guitarra, era un concierto de rock la oficina hasta que llegó Jenny

-      Por favor chicos – levantó un poco su tono de voz, detuve la música de mi celular y volteamos a verla – Somos una empresa seria - nos quedamos callados - Dame eso Bella – le quitó la escuadra – Así no se toca la guitarra – se rio a carcajadas mientras simulaba tocarla y volví a poner la música

Se hizo la hora de salir y caminamos hacia el estacionamiento, Bella se adelantó para ayudar a Jenny, mi novio se fue en su auto y yo llevaba en el mío a las recepcionistas, llegamos y lo primero que hice fue buscar con la mirada a Tami, la vi con Matías en los brazos y sentí muchísimas ganas de llorar pensando en que pudiera ser hijo de ella con Tatiana.

Me fui a la cocina a buscar vasos y en eso entró Tami, no aguanté y le reclamé que no quería verla ser madre, buscamos el momento para hablar y la acompañé al supermercado, subimos a mi auto y unas cuadras después frené el auto para poder hablar, era momento de sacar mi duda y plantearle que lo intentáramos de nuevo, conforme transcurría la conversación no supe cómo decírselo y lo solté como si fuera un pensamiento absurdo, ella se quedó callada y decidió cambiar el tema, en ese momento supe que no le interesaba nada serio conmigo y preferí dar pie a una vida sin ella a mi lado.

Volvimos, yo estaba más relajada por haber aclarado mi pensamiento y aunque sé que Tami podía verme como desesperada por ella, no le hice caso y me enfoqué en disfrutar de la noche con buena compañía y mi novio que no dejaba de mirarme, pude notar por primera vez un brillo especial en sus ojos, Matías estaba de brazo en brazo hasta que mi novio lo cargó en los suyos, se sentó a mi lado y me sonrió

-      ¿Me queda bien no? – sonreí de lado levemente – Cuando sea papá será mi mayor tesoro – No pude contener mi pensamiento del fin de semana pasado y lo mal que reaccioné al pensar estar embarazada

-      Realmente te ves hermoso con un niño en brazos – era completamente tierno mi chico – Aunque todavía quiero disfrutar varias cosas como pareja, me gustaría ser mamá – miré al hermoso bebé que me sonreía y le tomé su manito

-      ¿Te gustaría tener un hijo conmigo? – su pregunta me sacó de mis pensamientos

-      Me gustaría casarme con vos y tener una preciosa bebé – lo dije sin pensarlo y eso había tranquilizado mi corazón, supe que era el paso que tanto necesitaba para dejar completamente de lado a Tami – Claro que todavía no estoy lista – él no dejaba de sonreír y de mirarme

-      Disculpen chicos – vino Sofí – Me tengo que llevar a este bebé que ya es hora que duerma – Juanjo le dio un beso en la frente a Mati y se lo dio

-      Necesito hablar con vos – tomé de la mano a Juanjo y me lo llevé al jardín

-      ¿Todo bien? – preguntó curioso sin dejar de sonreír

-      ¿Recordas lo que pasó el fin de semana pasado? – asintió – Necesito decirte lo que realmente pasó – tomé valor desde lo más profundo, agarré aire y hablé – Estuve con Tamara la otra noche porque tenía miedo de estar embarazada – su cara se puso seria y sólo me miraba a los ojos esperando que continuara explicándole – Hace un mes que no me baja, me hice pruebas de embarazo y todas dieron negativo pero la primera que me hice dio positivo – se cruzó de brazos, continuaba en la misma postura – Al otro día fui con ella a hacerme estudios de sangre y dio negativo – las lágrimas comenzaron a rodar por mis mejillas – Sé que debí decirte la verdad pero tenía muchísimo miedo de tu reacción – nos quedamos en silencio unos segundos

-      Me hubiera gustado que me digas la verdad en ese momento – extendió su mano izquierda y tomó la mía – Sé que hay cosas que no querrás decirme en su momento pero quiero que sepas que te doy toda mi confianza para contarme lo que sea, ya sean tus dudas, tus miedos, tus alegrías, tus anhelos – lo miré sin poder dejar de llorar - Soy tu pareja y quiero estar en cada uno de esos momentos al lado tuyo

-      La sola idea de ser madre me causó mucho estrés – lo solté sin más – No quiero ser madre ahora ni en un futuro cercano – me sonrió – Todavía me falta vivir muchísimas cosas – mi mente comenzó a llenarse de miedos y a soltar uno a uno - Ni siquiera me he graduado, apenas y sé cocinar huevo con papas y estoy aprendiendo a lavar mi auto… – no podía dejar de hablar – No quiero cambiar pañales en las noches cuando estoy estudiando para un examen

-      Te entiendo – me interrumpió – Yo tampoco quiero ser padre ahora, tenemos mucho por construir en nuestras vidas – me tomó con ambas manos las mejillas y pasó sus pulgares limpiando mis lágrimas – Somos jóvenes y tenemos mucho por delante – me sonrió y me miró fijamente a los ojos – Quiero formar una familia con vos mi amor pero todavía no es el momento

Las palabras de Juanjo calmaron mi llanto y me abracé a su pecho fuertemente, sentí sus brazos rodear mi espalda y apoyó su mentón en mi cabeza, me llenó de besos y entre caricias nos fuimos de todos y cada uno en su auto manejamos hasta el departamento.

Cuando llegamos me abrió la puerta, fui al cuarto y como si fuera la primera vez que lo viera quitarse la camisa comenzó a subirme la temperatura, se veía tan sexy y tenía mirada de inocente, lo tiré a la cama y comencé a desvestirme ante su mirada disfrutando de nuestros cuerpos, por primera vez había sentido que hacíamos el amor.


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