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TODORELATOS » NO CONSENTIDO » HISTORIA DE UNA HOT WIFE, YOLANDA (PRIMERA PARTE).
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Fecha: 07-Dic-16 « Anterior | Siguiente » en No Consentido

Historia de una hot wife, yolanda (primera parte).

capata
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Tiempo estimado de lectura: [ 11 min. ]
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Dedicado a Yoli con todo mi cariño. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
Ashley Madison - Ten una aventura. Infidelidad.

Un saludo a mis lectores.

Ha llegado un momento, y supongo que a otro autores les habrá ocurrido algo parecido, en que resulta cada vez más costoso el idear o imaginar las situaciones morbosas que son el origen de un relato. Por este motivo, quiero agradecer a los lectores/as que se ponen en contacto conmigo contándome sus fantasías eróticas, fantasías que en la gran mayoría de casos no llegarán a cumplirse por miedo al que dirán, situación personal, laboral, etc.

Desde hace unas semanas cruzo correos con una lectora que dice llamarse Yolanda. Yoli tiene una serie de fantasías eróticas,- bastante morbosas dicho sea en mi modesta opinión-, que por motivos obvios no desvelaré. A continuación, transcribiré literalmente -cuento con el permiso de mi amable lectora-, algunos extractos de sus correos en los que Yolanda se describe, física y personalmente.

“Tengo 33 años, mido un metro y sesenta y ocho centímetros, complexión delgada, morena de ojos oscuros, pelo largo, uso una talla 90 de pecho aunque ahora ha crecido ya que estoy dando el pecho a mi hija ….”.

 

“Soy muy activa y positiva, me gusta el deporte, salgo a correr cuando mis quehaceres me lo permiten  y voy asiduamente a un gimnasio ….”.

 

“Me casé hace cinco años con José Angel aunque no fue el primer hombre de mi vida, tuve un novio antes. José Angel es un verdadero cielo, buen marido y mejor padre, trabaja con horario partido en una buena empresal. Yo tengo reducción de jornada y sólo trabajo de mañana. Nuestra situación económica es baastante buena, vivimos bien en una buena casa,  y afortunadamente podemos seguir yendo de veraneo diez días a la playa ….”.

 

“Reconozco que nuestra vida ha dado un giro radical desde el nacimiento de nuestra hija, tiene diez meses. Ella es el eje sobre el que gira todo. Nuestra vida en pareja se ha visto afectada, apenas en lo personal pero si en lo referente a nuestra vida sexual. Nuestra intimidad no es como la de antes, reconozco que la culpa es de ambos, aún así, cada dos meses aproximadamente, mi marido y yo dejamos a nuestra hija con mi madre o con mis suegros y nos escapamos un fin de semana …..”.

 

Yolanda me ha pedido el favor de plasmar sus fantasías en un relato erótico y lo publique en esta página. Espero sea de tu agrado y colme tus expectativas al igual que la de los lectores.

HISTORIA DE UNA HOT WIFE

Otra vez tarde, como siempre, maldije interiormente. Mi sesión de aerobic había sido un poco más larga de lo previsto. No tuve tiempo ni para ducharme, debía ir a casa de mi madre a recoge a mi hijita. Recogí de la taquilla mi mochila, me apliqué un poco de desodorante para ocultar en la medida de lo posible el olor a sudor, y salí a la calle con mis mallas de licra gris ajustadas, una camiseta y una liviana cazadora vaquera torerilla.

Mi pequeño Clío no arrancó, maldita batería farfullé dando un golpe al volante. Telefoneé a mi madre y le expliqué lo ocurrido, (siempre comprensiva). Abrí el pequeño maletero para llevarme el carrito de mi bebé guardando dentro la mochila con mi ropa de calle, mi esposo tendría que venir a por mi coche.

No tenía otra opción, coger el metro, por suerte la boca estaba próxima.

Afortunadamente, al ser la primera parada de la línea no tuve excesivos problemas para acceder al vagón. Me encaminé a la parte trasera donde se ubica la zona destinada a sillas de ruedas y carritos de bebé. El trayecto que me esperaba era largo, saqué el móvil y empecé ojearlo distraídamente.

El vagón fue llenándose paulatinamente a medida que las estaciones se sucedían, la gente entraba y salía a trompicones, no muy educadamente por cierto.

Absorta en mi lectura, noté un levísimo roce en la parte trasera de mi muslo izquierdo al que no dí mayor importancia. Instantes después sentí de nuevo, -más descaradamente-, el roce del dorso de una mano sobre la misma pierna. Instintivamente me erguí en señal de alerta, la mano se volvió y su palma, ya sin tapujos, acarició mi muslo de arriba hacia abajo. Quise girarme pero un fuerte brazo me lo impidió.

-Tranquila bonita, -me susurró una voz ruda al oído-, no montes un escándalo, no quisiera tener que hacerte daño.

Nuevamente, la mano del desconocido se posó en mi muslo izquierdo sobándolo. La agarré tratando de evitar su contacto pero me inmovilizó.

-Quieta guapa, -volvió a susurrar-, las mamás jovencitas como tú me dais mucho morbo, provocando con esas mallitas tan ceñidas marcando vuestros encantos, déjate hacer o juro que te arrepentirás.

Sentí miedo, su mano apretó mi muslo con fuerza magreándolo .

-Déjeme en paz –dije-, soy una mujer casada, llamaré a la policía.

-Mamá joven y esposa fiel, -se rió mi acosador-, pórtate bien no quisiera tener que marcar una cara tan bonita.

A través del cristal de la ventanilla pude ver que el degenerado era un hombre de unos sesenta años, bajo y calvo, con barriga cervecera, desaliñado, vestido con un viejo chándal. Me entraron ganas de llorar, agarré crispada los bastones de la sillita de bebé, bajé la mirada y observé con toda claridad a través del cristal como la mano de ese depravado sobaba mi muslo. Todavía quedaban bastantes paradas hasta llegar a casa de mi madre.

Su mano subió hasta mi cintura, noté dos dedos posándose sobre mi malla justo donde se marcaba mi tanga. Los dedos recorrieron mi cintura siguiendo el elástico de mi prenda más íntima, al llegar al extremo de mi cadera los dedos bajaron por el cachete de mi nalga siguiendo el contorno del hilo dental llegando hasta la parte trasera de mi entrepierna.

-Como me excitan los tangas, -dijo irónicamente el degenerado- y estas mallitas tan ceñidas que insinúan tus formas, tu esposo es muy afortunado.

El viejo se acercó aún más, sentí el contacto de su verga en la raja de mis nalgas. Estaba muy dura y noté cierta humedad en el pantalón de su chándal. Observé a mi alrededor buscando ayuda con la mirada, la gente estaba absorta en sus quehaceres sin percatarse del abuso.

El viejo aprovechando el movimiento del metro se restregaba contra mí, su verga sobaba mis nalgas mientras su mano magreaba mis muslos. Su mano izquierda, -muy sudorosa-, se introdujo por debajo de mi camiseta posándose en mi vientre, intenté sacarme al viejo de encima pero era muy fuerte.

-Por favor, se lo suplico, déjeme en paz, le juro que no contare a nadie lo sucedido.

-Calla puta, -susurró en mi oído-, no protestes o tendré que castigarte por ir provocando a la gente.

La mano subió muy lentamente hasta llegar a mi seno izquierdo, abarcó todo mi seno sobándolo a su antojo. Sus dedos levantaron la copa de mi sujetador y la mano se introdujo por entero acariciando mi pecho. El pulgar y el índice recorrieron la areola hasta llegar a mi pezón, lo acarició y aprisionó con sus dedos.

-Que duros tiene los pezones mi joven mamá, dijo irónicamente el degenerado.

Al escuchar sus palabras, sentí un estremecimiento recorrer todo mi cuerpo e involuntariamente unas gotitas de mi leche materna mancharon los dedos de ese indeseable.

-¿Me estás dando la leche de tu bebé putita?, preguntó con sorna el abusador, creo que voy a tener que ordeñarte como a una vaca lechera.

Al escuchar sus palabras, un nuevo escalofrío recorrió todo mi cuerpo, percatándose el hombre de ello.

-¿Te gusta que te meta mano verdad?, ¿te excita que otro hombre y no tu marido te acaricie?, preguntó.

-Maldito hijo de puta, -contesté-, te arrepentirás, voy a denunciarte.

-Eso ya lo veremos mi joven mamá, replicó.

La mano izquierda del mal nacido se posó en mi otro pecho sobándolo y tirando del pezón, mientras su dura verga me punteaba las nalgas. El viejo agarró mi mano izquierda llevándola a su bulto, intenté retirarla pero con fuerza me lo impidió. Su pantalón estaba asquerosamente mojado.

-Por dentro zorrita, mete tu mano por debajo del slip, si me haces daño juro que te arrepentirás, -me amenazó-.

No tuve opción, mi mano se introdujo dentro de su mugrienta ropa interior. Su polla, muy dura y gruesa, chorreaba líquido precoital manchando mi mano. Sentí asco y náuseas.

-Menéamela muy lentamente mi joven mamá, mastúrbame como al imbécil de tu maridito, ordenó el depravado.

Mis dedos bajaron su prepucio, agarré el enorme falo y comencé a menearlo como me había indicado.

-DIOSSSSS …… QUE BIEN LO HACES PUTITA …… ASI DESPACITO …. ESO ES ….., jadeaba a mi oído.

-LOS HUEVOS ZORRA …… ACARICIALOS CON SUAVIDAD ……. ESO ES MI JOVEN MAMA …. ASIIII …… SI ME HACES DAÑO JURO QUE TE RAJO AQUÍ MISMO…. , amenazó.

Deslicé mi mano hasta sus testículos acariciándolos, eran enormes, con mucho bello y estaban muy calientes. Mi muñeca se manchó del líquido preseminal del acosador. Instantes después, su mano asió la mía forzándola a volver a su babeante verga para seguir masturbando su duro y enorme miembro. Volví a mirar a mi alrededor suplicando ayuda con la mirada, nadie se percataba del abuso al que estaba siendo sometida.

El viejo se percató y, sorpresivamente, su mano derecha se posó en la parte delantera de mi entrepierna sobre mi coño cubierto por mi fina malla y el tanga. El bolso del carrito de bebé ocultó su acción a miradas indiscretas. Forcejeé pero un fuerte apretón en mi pecho me inmovilizó manchando su mano de gotitas de leche. Su dedo índice comenzó a subir y bajar acariciando suavemente mis labios vaginales.

-ESO ES MI JOVEN MAMA, ESOS ES, BIEN QUIETECITA, dijo el viejo.

-Eres un bastardo, juro que irás a la cárcel por esto, contesté.

Mientras masturbaba a mi acosador, su dedo subía y bajaba por la raja de mi vulva haciendo presión, mientras su otra mano magreaba mis tetas pellizcando mis pezones.

-Te estas mojando zorra, siento como te humedece por momentos, ¿te excita masturbar a un hombre que no es tu esposo?. Se que estás deseando sentir mi dedo dentro de tu coñito de casada, ¿verdad mi joven mamá?, preguntó cínicamente lamiendo el lóbulo de mi oreja.

Sin poder oponerme, la palma de la mano derecha del degenerado se introdujo debajo de mi malla y de mi prenda más íntima alcanzando a mi entrepierna, intenté zafarme de él pero un fuerte apretón en mis tetas lo impidió.

-ESTAS EMPAPADA ZORRA, ….. TU FLUJO MANCHA MI MANO Y LOS PELOS DE TU COÑO, …… ESTAS DESEOSA Y NECESITADA DE QUE OTRO HOMBRE TE POSEA, comentó jocosamente a mi oído.

Sin poderlo evitar sus dedos comenzaron a recorrer los pliegues de mi vulva hasta llegar a mi clítoris. Mi mano derecha agarró violentamente el bastón del carrito de mi hija, y mordiendo mis labios exhalé un leve gemido del cual se percató el viejo degenerado.

-ENTREGATE PUTITA ….. ENTREGATE JOVEN MAMA….., estoy seguro que deseas que un desconocido te folle de verdad no como el mierda de tu esposo, me dijo al oído.

No tuve fuerza para contestar. Incrementé el ritmo de la paja del viejo deseando que todo acabase. Noté las contracciones de su durísima verga, sintiendo como su leche caliente subía por el tronco de su polla. El viejo se arqueó y jadeando a mi oído estalló en un gran orgasmo, su semilla salió de su verga a borbotones manchando mi mano.

-OSTIASSSSSS …… QUE CORRIDA …….. QUE PAJA …… ERES TODA UNA ZORRA PAJEADORA ……, farfulló exhausto a mi oído.

Pensé que el viejo se daría por satisfecho pero no fue así. Mi acosador sabía muy bien como masturbar a una mujer, mientras su mano izquierda magreaba mis tetas pellizcando los pezones, los dedos de su mano derecha rozaban lentamente mi clítoris de forma circular acariciándolo ocasionalmente para luego volver a los labios de mi vulva.

Sin querer reconocerlo en mi interior, el placer y el morbo de verme sometida por ese viejo asqueroso, la enorme y caliente verga, su corrida en mi mano y mi abstinencia sexual consecuencia del nacimiento de mi hija hicieron que sensaciones desconocidas y olvidadas llegasen a mi cerebro.

-VAS A LIMPIAR TU SUCIA MANO MANCHADA DE MI LEFA EN TUS NALGAS DE ZORRA CASADA, ordenó autoritariamente mi acosador acariciando mi clítoris con mucha fuerza.

-Eres un hijo de puta, irás a la cárcel por esto, repliqué sin poder evitar un gemido.

-HAZLO PUTA, LIMPIATE MI LECHE POR DEBAJO DE TU ROPA O TE MARCO AQUÍ MISMO, me amenazó.

Introduje mi mano izquierda por dentro de mi malla, frotando su leche caliente sobre mi nalga. Noté como su cálido semen se pegaba a mi piel y manchaba mi fino pantaloncito. Me sentí muy sucia y ultrajada. A través del cristal observé al viejo, su cara era una mueca enfermiza y babeante de lujuria. Bajé la mirada y contemplé como la mano del viejo subía y bajaba por el interior de mi malla gris masturbándome, una prolongada caricia en mi clítoris hizo que, involuntariamente, entreabriese mis piernas facilitando la labor del viejo asqueroso.

-LO SABIA, ERES UNA HEMBRA INSATIFECHA QUE ABRE SUS PIERNAS A CUALQUIER DESCONOCIDO, ¿QUIERES QUE CONTINUE HACIENDOTE UN DEDO O LO DEJO?, se rió el degenerado.

-AHHHHHHHHH, …….., DIOSSSS, ……., fue mi débil respuesta mordiendo el labio inferior.

-¿TE VAS A ENTREGAR?...... ¿DESEAS QUE ESTE VIEJO VERDE TE FOLLE?. -insistió-.

No pude contestar, me sentí desfallecer por momentos, PUTA VICIOSA CASADA, fue su única respuesta.

El viejo acosador, durante un largo rato, continuó ordeñando mis tetas empapando sus dedos con la leche de mi bebé. La flexión de mis piernas permitió al degenerado profanar lo más profundo de mi intimidad masturbándome como un verdadero maestro.

ZORRA, QUIERO OIRTE GEMIR DE PLACER, JADEA PARA MI JOVEN MAMA, me excitaba el viejo con sus palabras.

AHHHH ….. HUMMMMMM ……DIOSSSSSSS QUE GUSTO, jadeé complaciendo a mi acosador.

Noté unas fortísimas contracciones en mi útero, mi orgasmo era más que inminente. El depravado, percatándose de mi cercano éxtasis, de forma brusca cesó en sus caricias, negándome el orgasmo. Me eché hacia atrás buscando descaradamente su apoyo.

-HUELES Y SABES A HEMBRA INSATISFECHA MI JOVEN MAMA, -susurró a mi oído-, NECESITAS QUE TE LLENE UNA VERGA QUE NO SEA LA DE TU ESPOSO.

La megafonía anunció la llegada de la siguiente estación deteniéndose el convoy.

-Putita, vas a bajar delante de mí, voy a llevarte a un lugar donde podrás saciar el hambre de polla que tienes, -¿entendido?-, preguntó dándome un fuerte apretón en mis nalgas.

CONTINUARA …………….


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