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Fecha: 08-Dic-16 « Anterior | Siguiente » en Gays

El último año – En el armario capitulo 5

George
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Tiempo estimado de lectura: [ 21 min. ]
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A veces cuando estamos afuera, aun nos sentimos encerrados... Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

/////Oscar/////

    Siete días habían pasa, siete largos días en los que no pude saber nada, de mi amiga, era como si la tierra se la hubiese tragado por completo, el facebook; nada, el whatsapp; mil grados bajo cero, textos; me quede sin ellos, llamadas; todas al buzón, y mi novia igual, ninguna de las dos mujeres más importantes en mi vida me daba señales de vida, a Estrella intente verla, pero su madre no me deja pues está castigada, las dos veces que fui, siempre me decía que la vería la semana entrante en clases pero antes, no iba a ser posible, con Terry ni lo intente, conozco a su madre, y ella ni siquiera me hubiera dejado poner un pie en el jardín delantero, su padre por otro lado era más flexible, pero era más que evidente quien tenía las riendas de la casa, e intentar ir en contra de ella es más o menos querer partir la gran muralla china con un tenedor de plástico.

    Pero ya esta es una nueva semana, y podre ver las y hablar con ellas, claro primero debía encontrar el momento oportuno para hablar con cada una por separado, las conozco a ambas y sé con total seguridad que la terapia de grupo no iba a dar ningún resultado, más allá de que se entren a golpes y mordiscos de nuevo. Recuerdo como me vio Terry cuando ayude a Estrella, sabía lo que pasaba por su mente, ella estaba consternada por el hecho de que no fui en su rescate, pero la verdad es que no tenía ni la más mínima y jodida idea de a quien ayudar, quería ir a sepáralas a ambas,  ayudarlas al mismo tiempo pero no podía dividirme, fue cuando Alex ayudo a Terry y mi cuerpo se relajo un poco y pude ayudar a Estrella. Conozco a Terry se que ella nunca respira sin antes pensar en el por qué de esa acción, pero eso que paso me desconcertó por completo, no era algo que yo esperaba ver cuando entre a la cafetería.

    Creo sin duda alguna que lo peor fue cuando  Alex me pregunto por qué esas dos se andaban matando, la respuesta que le di, no fue sobre la pelea fue sobre él, sobre lo que paso en su casa, desde que nos besamos, no sé qué pensar, ando perdido, distraído, y solo puedo volver a ese momento, donde el tenia sus labios sobre los míos, mis manos alrededor de su cintura y las suyas atrayéndome a él, pero lo que más me mortificaba era ese día.

    Recuerdo que cuando fui a ver a mi madre al hospital, estaba en una habitación muy grande, en ella habían otras personas, una de ellas era un hombre el cual era responsable, por el accidente, cuando lo vi, lo odie, lo odie con toda mi alma, y sí, aun lo hago, nunca he podido perdonarlo, y no sé, si algún día podre hacerlo, cerca de él habían dos camas, que estaban alejadas de él, en una había una niña, que estaba en coma, supe con el paso de los días que era la hija del hombre, y al lado estaba su hermano. No reconocí a Alex la primera vez que lo vi en el salón, porque en aquel momento su cara estaba muy hinchada por los golpes a causa del accidente, su hermana si se veía muy mal, la única que estuvo casi ilesa fue la madre, quien solo estaba para sus hijos, en muchas ocasiones, notaba como miraba a su esposo, con odio y mucha rabia, me alegraba que la esposa lo viera así, y cada vez que la veía observando al monstruo que tenia por esposo la acompañaba en su odio y lo miraba de igual o peor manera, ella nunca nos miraba a nosotros, creo que por vergüenza, de que la viéramos mal, pero se por lo que chismoseaban las enfermeras que ella no tuvo la culpa, la culpa era de él, que conducía ebrio.

    Al tercer día nos cambiaron de habitación, mi padre no quería estar en el mismo lugar donde estaba el causante de que mi madre, estuviera hospitalizada e inconsciente, nunca supe que paso con esa familia, claro hasta ahora, siempre le pregunte a mi padre que paso con ese hombre si lo habían arrestado o algo, pero algo paso que nunca fue así, a las dos semanas de estar en el hospital mi madre murió, en mi casa nunca se volvió a tocar ese tema.

    Pero ahora todo era diferente, el hijo del hombre que mato a mi madre, era mi compañero de clases, y para agregarle más sabor al caldo, me beso, de una manera que nunca me habían besado y como toque extra a mi me gusto, y sigo sin tener idea de que hacer, ahora mi mejor amiga y mi novia casi se matan, una no me quería hablar, y la otra, bueno no se qué hacer con Estrella, ella ha sido muy importante para mí, en todo este tiempo, y ahora aparece este chico que me pone el mundo de cabeza, y todo empieza a irse a la mierda…

    -Y vas a hablar con Terry? – me voltee, y era Marcos quien me hablaba, se veía preocupado, y no era para menos, después de lo que paso, ella no nos hablaba a ninguno de los dos, conmigo lo entendía pero con él, no me entraba en la cabeza por qué.

    -No, creo que quiera hablar me, o por lo menos no ahora, creo que lo mejor será que hable con estrella primero, y después hablare con Terry.

    -Creo que es mejor que hables con Terry primero, no es por nada pero sea lo que fuese que paso, la causante tal vez fue…

    -Puedo imaginarlo, pero la conoces, está molesta y no querrá verme ni en pintura.

    -Habla primero con Terry, o por lo menos has el intento, que si te rechaza, al menos podrás decir, que fue culpa de ella, y ella no dirá que fue culpa tuya, es mejor tener las armas adecuadas para amansarla.

    Escuchar a Marcos como el sabio del grupo, a veces era raro, pero siempre tiene la razón, es mejor tener las mejores cartas.

    Cuando entramos al salón, Terry estaba sentada hasta el fondo. Estrella estaba en los primero puestos, y Alex estaba en la tercera fila primera columna de la ventana a la puerta, el salón de historia universal estaba en el tercer piso, y la vista era perfecta del patio central del colegio, él estaba perdido en viendo hacia el horizonte, la luz le daba a su piel un tono muy lindo, y su cabello oscuro parecía tener una especie de aura que flotaba ligeramente sobre él. Sin pensarlo mis piernas se dirigieron a donde él estaba, no vi a Estrella, ni a Terry solo lo veía a él, en el colegio todos los asientos son para dos personas, así que me senté a su lado, supongo que sintió cuando arrastre la silla por al instante en que me senté se volteo y me miro con mucha curiosidad.

    Su mirada me exploraba de arriba a abajo como buscando una respuesta del por qué me senté junto a él, y la verdad esa inspección me puso algo nervioso, temí que se fuera y se sentara en otro lado, o que me dijera que el asiento está ocupado y me pidiera que me fuera, pero no solo se volteo y siguió viendo a la ventana. Este chico tiene una facilidad para tratar a otros con frialdad. Me imagino que esta así porque no hemos hablado sobre aquel beso, pero por Dios, no es algo de lo que se hable tan fácilmente.

    -Necesitamos hablar.

    Se volteo, me miro fijo; -No tenemos nada de qué hablar Oscar, dejaste muy en claro de que lo que paso no se repetirá, así que me parece que no hay nada de qué hablar.

    -Yo no deje en claro nada. Solo que me tomaste por sorpresa, tú me besaste – dije en voz tan baja que ni siquiera yo pude escucharme.

    -Y tú me seguiste.

    -Méndez, Arevalo, Ortoño y Delgado en vista que les fascina hablar, creo que deberán quedarse después de clase, y hablaran todo lo que quieran en castigo, donde ayudaran al profesor Antonio, pues tiene una clase de química con los de tercero y eso dejara mucho que limpiar, y ustedes lo ayudaran. Entendido?

    Los cuatro asentimos con la cabeza, ahora nos tocaba quedarnos castigados, genial lo que me faltaba. Voltee a ver a Terry para ver si se me ocurría algo de cómo hablar con ella. Aun cuando la profesora los había castigado seguían hablando, claro que con más cautela, pero Marcos estaba pálido, como si hubiera visto a un fantasma, se veía preocupado, y en un momento pareció que iba a voltear hacia donde yo estaba pero Terry lo detuvo y la siguió mirando a ella. Ahora la cosa parecía complicarse más, sea lo que sea, no era bueno, Marc no se ponía así de pálido por pequeñeces, el siempre ha sido el más sensato del grupo y ponerse así solo indicaba que algo terrible paso. Me voltee para prestarle atención a lo que decía la profesora, quien estaba dando una pequeña clase sobre la historia del imperio Romano en sus primero años.

    -No estás así solo por mí cierto? – me decía Alex lo más bajo que podía.

    -Es Kat, me preocupa desde la pelea con Estrella no me habla y ahora Marcos parece un vampiro. – el volteo con cuidado y vio hacia donde estaban mis amigos.

    -Ciertamente no tiene buena cara, pero no debe ser algo tan malo.

    -Los conozco a ambos se cuando algo malo pasa, y está pasando, creo que me ocultan algo pero no sé.

    -Y que hay de tu novia? – decía mientras los dos mirábamos la cabellera de mi novia, estaba inmersa en la explicación de la profesora de cómo los Romanos se expandía  por Europa.

    -Quiero hablar con ella, pero… - suspire – es complicado, primero quiero conocer los hechos por boca de Kat. Después hablare con ella, pero es que si hablo con una antes que con la otra, todo se pone peor.

    -Oye, ve yo no sé nada de ustedes, ni de Estrella, ni de Katherin, nada. Pero sé una cosa, las parejas van y vienen los amigos verdaderos siempre quedan. Nunca he tenido novio pero es algo que una amiga me dijo una vez. – me resulto extrañamente reconfortante el hecho de que dijera que nunca ha tenido novio, no sé el por qué, pero me gusto. Y sin quererlo sonreí. – Que dije? Que te pareció tan chistoso. – el comentario no fue en lo absoluto déspota, más bien se sonreía conmigo.

    -Nada, solo que me dijiste justo lo que necesitaba para estar en paz conmigo mismo.

    -Oye, y ya averiguaste de donde nos conocemos?

    -Ah?

    -Ese día, preguntaste si nos conocíamos de algún lugar, y yo te dije que nunca olvido una cara, así que me preguntaba si ya averiguaste de donde me conocías. – recuerdo eso, pero no podía decirle nada, era mejor dejar eso en el pasado, además el no tiene la culpa de nada.

    -No solo me parecías familiar, y recordé que te pareces a un antiguo amigo mío de la primaria solo eso pero él se llama Matías, así que es imposible que sean la misma persona.

    -Quien sabe, tal vez me cambie de nombre, y soy tu viejo amigo de primaria, que vino a acecharte. – se empezó a reír lo más bajo que pudo. Yo solo le seguí en la risa.

    -No lo creo. Aunque eso no fue lo primero que dijiste. – se dejo de reír, y mantuvo su mirada fija en la profesora que seguía estaba de espalda mostrando un mapa con la distribución del imperio Romano. – recuerdo que lo primero que dijiste fue, que si me hubieras visto antes nunca me olvidarías, vaya que si recuerdo eso. – lo dije con tal coquetería que hasta yo me sorprendí. Desde cuando soy así de coqueto, y con un hombre. Él estaba súper rojo, y aunque estaba muy sorprendido de lo que había pasado, me sentía satisfecho por lograr que se pusiera así.

Las clases continuaron sin mucha novedad, los profesores mandaban más y más tarea cada día, que creen que somos robots, para hacer tanto en tan poco tiempo, la muerte lenta con tanta tarea, pero ya se habían acabado las clases era lo importante, que el día de hoy había terminado, le mande un mensaje a mi padre diciendo que estaba castigado y me quedaría un poco más en el colegio para cumplir con el castigo, solo me respondió diciendo que en la casa hablaríamos de por qué el castigo, y de el castigo que el mismo me pondría, los castigos de mi padre nunca eran malos, más bien creo que solo me ha castigado dos veces en toda mi vida, a mi hermano por otro lado él tendía siempre a meterse en problemas y aunque los castigos no eran severos, si eran frecuentes.

    Llegamos al fuimos hasta el aula de química del profesor Antonio. Cuando llegamos, todo el salón de química estaba hecho un verdadero desastre, manchas en el piso, en las paredes, y una de los mesones tenía una extraña masa de un color purpura que se veía muy sospechosa, y hasta parecía que estuviera viva, por un momento me dio la impresión de que estaba viva, y no solo a mí, pues lo cuatro retrocedimos, y después de un momento en efecto la cosa esa se estaba moviendo, la cara de Terry estaba casi transparente, a mi me estaban entrando nauseas, Marc parecía que tuviera ganas de huir, y la cara de Alex parecía un poema dantesco.

    -Ricardito ya me preguntaba dónde te habías metido. – todos miramos al profesor que tenia la masa purpura en las manos, y en efecto era Ricardito en hámster de la clase, que de blanco paso a ser morado. – sabia que Zapata te había tomado, lo castigare por haberte dejado como una uva. – era la escena más extraña que había visto en mi vida, no sé que era más raro que el profesor le hablara a la rata, o que la rata pareciera entenderle. Y al parecer la escena se volvió más rara porque el profesor nos vio como un grupo de ladrones que entraban en un banco. – y ustedes no se queden hay parado, empecinen a limpiar, la profesora Marcela me pidió que los mantuviera muy ocupado, así que empiecen quiero verme reflejado en el piso. Vente Ricardito vamos a limpiarte.

   El profesor se fue y nos dejo con los materiales de limpieza que eran insuficientes, y no podríamos trabajar los cuatro.

    -Genial, abra que ir al armario de limpieza, - dijo Alex con expresión de aburrimiento en su rostro.

    -Yo voy contigo, ustedes empiezan mientras nosotros, buscamos más cosas.

    -Si vayan aquí los esperamos. – me contesto Marc.

    Terry ni siquiera me veía, tomo un cepillo de lavar, u balde de agua con detergente y comenzó su labor. Quería decirle algo pero Marc me hizo una señal de que no dijera nada que después hablaba con ella.

    -Ella sí que está enojada contigo. – dijo Alex mientras estábamos caminando hacia el armario de limpieza más cercano.

    -Sí lo está y me preocupa, nunca había estado tan enojada conmigo, ni por tanto tiempo.

    Después de eso no dijimos nada habíamos llegado al armario del conserje, la puerta estaba abierta a los pies de esta había una lata de pintura en aceite que tome y la lleve hasta un estante empezamos a buscar; más cepillos, baldes, detergente, trapos, una escoba, y otro trapeador, cuando sin advertencia escuchamos como se azotaba la puerta en ese instante volteamos y fuimos directo a abrirla el problema era…

    -Esta trancada.

    -Para eso era la lata de pintura. – dije más para mí que para los dos.

    -NO ME DIGAS, ENSERIO. – me decía con un sarcasmo hiriente. Que facilidad la de este chico para herir los sentimientos de otros, o es que soy yo muy sensible a sus comentarios. – Tienes tu teléfono contigo, el mío lo deje en mi morral.

    -No, el mío también está en mi morral, tengo unos mensajes de Estrella que no quiero, y no sé como contestar.

   Después de eso pasamos unos cuantos minutos gritando haber podíamos lograr que alguien nos escuchara y nos sacara de ahí, pero sin éxito alguno, pateamos un poco la puerta pero el armario de limpieza pero nada resulto.

    -Bueno tarde o temprano alguien tiene que darse cuenta que no hemos llegado, y vendrán por nosotros. – dije.

    -Espero que sea temprano, tengo hambre y quiero llegar a mi casa.

    -Cree me será temprano, Katherin se va a casar de que Marcos se le declare y vendrá a buscarnos y a reclamarnos del porque la dejamos sola con romeo.

    Se hizo un silencio que más allá de ser incomodo, era extraño, habíamos estado bien todo el día hablamos cuando nos sentábamos juntos, que fueron todas las clases, me gusta estar con él, me siento cómodo a su lado, y es chistoso…

    -Perdón por el beso, no sé que me paso, pero te vi ahí mirándome, tan detalladamente, que no me resistí, además de que tú… bueno…

    -Yo qué? – dije con mucha curiosidad, por alguna razón sabía lo que mi iba a decir, pero igual quería que lo dijera.

    -Tú me pareces muy guapo. – dijo cabizbajo y se puso mega rojo, creo que sí apaga la luz del armario igual lo vería claramente. Eso me hizo sonreír, ya sabía que le gustaba, pero que lo dijera en voz alta era algo muy diferente y ponía todo en otra perspectiva.

    -Tranquilo, y aunque este mal que yo lo diga me gusto el beso. – alzo su cara, su mirada era dulce pero confusa, y yo, pues yo estaba más confundido que nunca, no sabía por qué había dicho eso, no era mentira, me gusto el beso, y creo que lo demostré cuando se lo correspondí, pero yo tengo novia, y la amo, bueno creo que la amo, porque ahora con todo esto no se absolutamente nada.

    -Oscar, tú… Tú tienes novia, lo que yo hice estuvo mal, y prometo que no se volverá a repetir. Sé cómo terminan estas historias, el hetero siempre se queda con la chica, y yo no quiero terminar herido. – eso me hizo sentir fatal, me pareció egoísta, él solo pensaba en lo que él estaba sintiendo, y no pensaba en lo que yo sentía.

    -Y si yo quiero que se repita? Y lo que yo sienta o quiera no importa? – me miro con los ojos abiertos de par en par, creo que no se esperaba esa respuesta. – Sí, tengo novia, pero no sé lo que siento últimamente, desde que nos besamos, todo en mi cerebro parece un revoltillo de confeti.

    -Con más razón no se debe repetir, primero aclara te, y después hablamos.

    Eso me molesto no sé por qué. Solo fui hasta donde él estaba lo agarre de  la barbilla, y lo bese, como él me había besado en la cocina de su casa, subí mi mano por su mejilla, y con mi otra mano lo agarre de la cintura y lo pegue a mi cuerpo, al principio se resistió, solo un poco, pero no pudo hacerlo mucho, paso sus manos por mi pecho, dejando su mano derecha un rato en el lugar donde se encontraba mi corazón, luego subió esa mano por mi hombro mientras que con la otra me rodeaba el torso, finalmente me abrazaba, y yo a él. Podía sentir su cuerpo musculoso, entre mis manos que ahora estaban abrazando todo su torso, el me besaba de una manera que me excitaba, dejando a relucir sentimientos que no sabía que tenía, su boca se separo de la mía por un momento para coger aire.

    -Ayuda me tu a aclararme.

    Fue todo lo que dije mientras nos seguíamos besando, lentamente, no queríamos que ese beso donde nuestras lenguas jugaban y se conectaban con pasión y jubilo, se acabara, pero el destino, es algo caprichoso. Escuchamos como alguien golpeaba la puerta y nos sobresaltamos, y nos soltamos, no sin antes vernos, rojos por la sangren que se acumulaba en nuestra cara, sudados por el calor, y la excitación que sentíamos, y nerviosos por quien fuese que estuviera tocando.

    -HAY ALGUIEN AHÍ!? – era el profesor.

    -SI PROFE, OSCAR Y YO QUEDAMOS ATRAPADOS!

    -ESTA BIEN, IRE POR HANK PARA QUE ABRA!

    Nos quedamos mirándonos, el ambiente se había tornado súper extraño, quería hacer algo, decir algo, pero no había nada que decir, ese beso lo decía todo, y me aclaraba ciertas cosas, pero más que eso me ponía en una detestable posición. En cuestión de minutos el profesor y Hank el conserje ya nos habían sacado del armario, Alex y yo agarramos las cosas que habíamos ido a buscar y ayudar a Terry y a Marc, y aunque ya éramos libres, ahora más que nunca me sentía dentro de ese armario.

/////Katherin/////

    Una vez que me asegure de que Oscar y Alejandro se fueron me dirigí a Marcos.

    -Como carajos es posible que me hallas mentido.

    -Ya te pedí perdón mil veces, cuando me vas a dejar de echar la culpa.

    -Posiblemente… nunca, o cuando se te ocurra algo para salir de esto, lo que suceda primero, pero tenemos que deshacernos de la oxigenada esa. No voy a permitir que arruine mi amistad con Oscar. Dios si no hubieras sido tan tonto, como le pudiste seguir el juego.

    -Perdón por ser hombre…

    -Hay no me vengas con esa patética excusa, que ya esta pasada de moda, es la novia de tu mejor amigo, tenias que reaccionar en el instante no después que se metieron la lengua hasta el intestino grueso.

    -Y a todo esto, que ella tiene de ti, que sea lo suficientemente malo como para que le tengas tanto miedo.

    -Es algo que no te afecta a ti, ergo no te incumbe.

    -Si vamos a estar en el mismo barco, debo saber porque te estás hundiendo conmigo.

    -Se agradecido de que no te estás hundiendo solo.

    Estaba sumamente molesta, me sentía atrapada en la peor encrucijada de mi vida, por un lado estaba Marcos; que cuando lo confronte con lo que la perra peli teñida me dijo no supo que decirme, estaba rogando porque todo haya sido una jugarreta de ella para ganar tiempo, pero no resulta que era verdad, toda la puta historia era verdad. Tenía ganas de matarlo, y para empeorar la situación estoy castigada, le pase un mensaje a mi padre para que supiera que llegaría tarde, a los poco segundo un mensaje de mi madre, diciendo que cuando llegara a la casa hablaríamos muy seriamente de mi conducta, genial lo que me faltaba toda la semana anterior, había recibió como cinco sermones por día, y ahora recibiría otro más, amo a mi madre, pero a veces quisiera irme de la cas ay llamarla una vez al año solo para saber que está viva. Y en estos momentos no me sentía de ánimos para escucharla hablar por horas sobre lo mala que es mi conducta que si sigo así no llegare a ningún lado en la vida y será una don nadie, y bla, bla, bla…

   -Donde están Arevalo, y Méndez. – me voltee para ver al profesor de química con Ricardito en una mano, ya no se veía purpura, volvía a tener su color blanco.

    -Fueron a buscar algunas cosas extras al armario de limpieza. – dijo Marc aunque ya se habían tardado, bastante.

    -Ortoño, por favor valla en busca de sus compañeros.

    -Si profesor.

    Deje el cepillo que estaba usando para quitar las manchas que tenía uno de los mesones, y me encamine al armario de limpieza que estaba escondido un poco más allá al final del pasillo.

   Al llegar iba a tocar, pero antes de hacerlo, escuche murmullos, la curiosidad me gano así que acerque mi oreja a la puerta y pude escuchar con suma claridad principalmente por la suerte de que las puertas son de madera hueca, capte la conversación claramente, no perdí ni un solo detalle, hasta que note un silencio que se pronuncio bastante, y no me cupo la menor duda del porque ese silencio, me fui de ahí con la mayor de la sonrisas, porque esto me daba una idea, y posiblemente la mejor que nunca había tenido en mi vida.

    -Y sus compañeros señorita Ortoño. – No me había fijado que ya estaba en el salón, y tenía mi sonrisa de oreja a oreja.

    -Este… quedaron atrapados en armario de limpieza profe, no encontré a Hank, así que vine a avisarle a usted.

    -Por amor a Cristo redentor. Muy bien, ustedes pueden irse, sus compañeros terminaran esto.

    Marcos y yo recogimos nuestras cosas, y lo hice bajar las escaleras tan rápido que casi nos caemos, por ellas.

    -Que te da a ti niña? Mira que estamos muy temprano para que te ande pegando la luna.

    -No seas idiota, estoy así porque se me ocurrió una idea. Para deshacernos de la oxigenada.

    -Haber desembucha.

    -Si no logramos que Oscar termine con ella por ser una perra, porque no hacemos que Oscar se fije en otra persona, y termine con ella porque ya no la quiere.

      -Hay un problema con tu plan, Oscar esta jodida y encabronadamente enamorado de ella.

    Fue cuando sonreí aun más que nunca, no sabía si estaba bien que dijera todo lo que oí detrás de la puerta pero era eso o él nunca me ayudaría. Le conté con pelos y señales todo lo que escuche cuando fui a buscarlos, la cara de Marcos era un poema, no se lo podía creer, pero reconoció que tal vez mi plan si funcionaria.

    -Entonces haremos de casamenteros.

    -Sí, pero Estrella no se debe darse cuenta, en el momento en que lo haga nos cuelgan.

    -Y si se da cuenta?

    -Sencillo le ponemos a Oscar todas las cartas sobre la mesa, ya para ese momento estará tan clavado con Alejandro que nuestra tarea estará concluida y la sepultaremos.

    -Y no crees que se moleste con nosotros.

    -Si lo hará, pero tendremos a Alejandro de nuestro lado y abogara por nuestro perdón, y todo quedara en el pasado, y principalmente la perra esa, saldrá de nuestras vidas.

    -Okay, nunca te había visto con planes tan perversos.

    -No dejare que ella se quede con mi mejor amigo, no permitiré que siga en su vida.

    -Pero esto no podemos hacerlo solos.

   -Ya me adelante, conozco a dos personas que odian a Estrella tanto a mas que nosotros.

    -No hablas de…

    -Si cállate. – lo mandaba a callar mientras sacaba mi teléfono y marcaba su número.

    -Esto se pone interesante.

    -Como tienes este número. – fue lo primero que dijo cuando conteste, como sabía que era yo?

    -Si quieres privacidad, te sugiero que quites tu número del facebook, o que por lo menos lo ocultes, y tu como sabes que soy yo.

    -No has cambiado de número, siempre has tenido el mismo. – Ok eso me hizo sonreír, daba cabida a dos posibilidades o nunca había borrado mi número, o aun se lo sabía de memoria

    -Bueno como sea. Necesito tu ayuda, y sé que no te vas a negar.

    -Y como estas tan segura de eso?

    -Porque pondremos a la peli teñida en posición fetal rogando misericordia.

    -Ok despertaste a la curiosidad.

    -Por teléfono no, dentro de una hora en mi casa. Y dile a Rafael que valla, necesitaremos todos los refuerzos posibles.

    -Está bien, en una hora en tu casa.

    Colgué, guarde el teléfono y solo pude mirar a Marc satisfecha de pronto me quitaría un peso de encima, una vez que Alejandro y Oscar estuvieran juntos, Marc y yo le contaríamos todo a Oscar y podríamos salvar nuestra amistad, en caso de que debamos contarle antes de tiempo, igual podríamos salvar nuestra amistad de años, y mejor aun tendría un lindo cuñado, la verdad Alejandro me caía bien, no lo conocía y lo trataba poco, pero sé perfectamente que Pam no se junta que gente chusma, ella es muy selectiva con sus amistades, siempre le gusta estar rodeada de gente agradable y sincera, y si Alejandro formaba parte de su círculo de amistades quiere decir que es tipo de persona que vale la pena, Estrella te hare caer, nadie se mete conmigo ni con mis amigos.



© George

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