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Fecha: 10-Ene-17 « Anterior | Siguiente » en Lésbicos

Cadena De Tragedias 9

JulyJules
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Tiempo estimado de lectura: [ 17 min. ]
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...a ver cómo lidian con esto… tortolitas. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

>>>Violeta<<<

 

Al abrir los ojos, noté a Julieta entre mis brazos y no pude evitar sonreír de felicidad, sin moverme mucho me bajé de la cama antes de que entraran las enfermeras a regañarme.  En ese momento recordé las palabras de Roxana y un sentimiento de enojo me invadió completamente, Julieta ya me tenía a mí y no necesitaba que ni ella ni su familia la cuidaran en su casa.

Se podía quedar en la mía, o yo en la casa de Julieta, pero tenía que actuar rápido si no quería que llegara Rox en la tarde y se la llevara. Salí a preguntarle a los doctores si consideraban que ya me la podía llevar, afortunadamente me dieron la autorización y la dieron de alta con su receta de analgésicos.

Violeta: ¿Quieres que te lleve a tu casa o te quieres quedar en la mía?

Julieta: Pues, creo que en la mía, necesito cambiarme de ropa.

Violeta: De acuerdo, entonces espérame un poco – pasamos primero a mi casa y se sorprendió un poco cuando vio que metí una maleta al auto.

Julieta: ¿Qué haces?

Violeta: ¿Crees que voy a dejarte sola en tu casa? Tú me cuidaste cuando salí del hospital, lo menos que puedo hacer es hacer lo mismo que tú hiciste por mí, además, eres mi novia y te quiero cuidar. – me sonrojé cuando dije eso último.

Julieta: Dilo otra vez.

Violeta: … qué cosa?

Julieta: Di que soy tu novia – volteé a verla y tenia su cabeza recargada de lado sobre el asiento del copiloto y me regaló su mirada más dulce – anda.

Violeta: Jajaja, que boba eres, pero si te ayuda a sentir mejor… - comencé a tocar el claxon del auto y bajé la ventanilla y grité con todas mis fuerzas - ¡¡¡Esta hermosa chica que está aquí conmigo es mi novia!!! – Julieta soltó unas carcajadas dignas de una diosa, creo que había encontrado la droga perfecta para mí: su risa. Después de un rato llegamos a su casa y pedí comida para que desayunáramos algo.

Julieta: Debo avisar en la escuela que no asistiré esta semana.

Violeta: Entonces yo haré lo mismo.

Julieta: Pero tú ya faltaste mucho, además no quiero que pierdas clases por mi culpa, no me va a pasar nada aquí en mi casa.

Violeta: ¿Crees que me importan las clases? Asisto solo porque mis padres me obligan y quieren que entre a la universidad para tener un título y sepa dirigir las empresas de mi padre, pero la verdad me tiene sin cuidado. Mejor si no quieres que me quede contigo me lo puedes decir. – me molestó un poco que Julieta no quisiera que me quedara con ella.

Julieta: No es eso, no te enojes, está bien, si quieres también avisa que estarás conmigo, para que los profes no te vayan a sancionar. – sonó el timbre de su casa y era la comida que había ordenado. – ¿Desayunamos? Muero de hambre.

El resto de la mañana transcurrió tranquila, estuvimos en su cuarto jugando unos cuantos videojuegos, cuando comenzó a sonar su teléfono.

Julieta: ¿Si? Hola… Sí, estoy bien… No, en mi casa… Sí, de verdad… No estoy sola, estoy con Violeta, ella me trajo… No, sigue aquí, se va a quedar conmigo… ¿Tu casa?... – seguro era su amiga Roxana, no se por qué pero no me agrada, aproveché ese momento para tomar de la mano a Julieta, quien me volteó a ver y me sonrió – Tal vez no sabía… Si, no te preocupes… No, no es necesario… Gracias… No se… De acuerdo… - al colgar dio un gran suspiro. – Rox va a venir al rato, creo que tenía la intención de que me quedara en su casa.

Violeta: ¿Y como para qué?

Julieta: No se, supongo que se preocupa por mí.

Violeta: Pero ya estoy yo aquí contigo, no es necesario que venga, ¿te aburre mi compañía?

Julieta: No, para nada, ella insistió demasiado, dijo que me traería algunas cosas.

Violeta: … ya veo.

Julieta: ¿Todo en orden?

Violeta: Sí. – No pude más con mi enojo y salí a la cocina a servirme un vaso con agua, sin darme cuenta Julieta me alcanzó.

Julieta: No me digas…

Violeta: ¿Qué cosa? – entrecerró sus ojos, levantó las cejas e hizo una media sonrisa como que estaba a punto de reírse, era una expresión tan sexy que todo el enojo se me bajó.

Julieta: ¿Estas celosa?

Violeta: ¿Qué? No digas tonterías – desvié mi mirada para que no pudiera confirmar sus sospechas. Sin darme cuenta puso sus manos sobre mi cara y me hizo girar a verla, me besó con intensidad y le respondí de la misma manera. – Está bien, sí, me dan un poco de celos.

Julieta: Pero por qué, hermosa, ella es mi mejor amiga, casi como una hermana para mí, y nunca la he visto con otros ojos mas que así – sonrió y me volvió a besar. La acerqué a mí y la besé con más intensidad, cuando cerca de la puerta escuchamos el ruido de un cristal que se rompió y nos separamos al instante.

Rox: Yo… esto… lo siento, no sabía que… no vi el vaso, perdonen. – parecía que Roxana había visto un fantasma porque estaba pálida como la nieve, en el fondo me dio gusto que nos viera para que entendiera que Julieta ahora era mía y de nadie más, afortunadamente Julieta rompió el silencio de una manera tan natural que no tuve que decirle nada.

Julieta: jajaja Roxana, quita esa cara de espanto, como si nunca hubieras visto a dos chicas besarse, no te preocupes por el vaso, ven. Quiero contarte algo – Rox sacudió la cabeza como intentando salir de su impresión y dejó las cosas que traía. – Me alegra que seas tú la primera en enterarse – nos sentamos las tres en la sala – Violeta y yo estamos de novias. – dijo mientras tomaba mi mano y me miraba con mucho cariño.

Rox: Que… que bueno July, me da mucho gusto por ti – dijo Roxana con la sonrisa más falsa del mundo, se notaba a leguas que la noticia le había caído en el hígado, pero parecía que Julieta le había creído sus palabras. – Felicidades Violeta, te sacaste la lotería, cuídala mucho.

Julieta: ¡Sabía que te alegrarías! – y abrazó a su amiga, mientras Rox la estrechaba entre sus brazos, el abrazo comenzó a durar demasiado y me puso incómoda.

Violeta: Jul, ¿no es hora de tus medicamentos para el dolor?

Julieta: Es cierto, están en la habitación, voy por ellas. – Se puso de pie y se dirigió hacía el cuarto, y aproveché la situación, yo no me ando con hipocresías, además que le tenía que quedar claro a Roxana con quién estaba hablando.

Violeta: ¿Así que te da gusto lo de nuestra relación?

Rox: No me malinterpretes Violeta, dije que me daba gusto por ella, porque la veía feliz, me importa un pepino si tú lo eres o no, pero algo sí te voy a advertir: si te atreves a lastimar a Julieta, te las verás conmigo.

Violeta: Descuida, no tengo intenciones de dejarla. Como tú misma me dijiste, me saqué la lotería y estoy consciente de que no hay dos como ella. Pero a ti no tengo por qué darte explicaciones, solo te voy a pedir que respetes nuestra relación. Yo soy la novia y tú solo la amiga, ¿está claro? – la cara de Roxana se puso tan roja de coraje que pensé que en cualquier momento me golpearía, iba a decir algo pero Julieta volvió.

Julieta: Listo, detesto que tengan que ser tantas pastillas, pero las debo tomar por dos semanas según los doctores. ¿Encontraron de qué hablar en lo que me atragantaba de drogas?

Violeta: Ni te imaginas… - dije con una sonrisa enorme.

Rox: Así es July, pero bueno, te dejo descansar, tengo que retirarme.

Julieta: ¿En serio? ¿Tan pronto?

Rox: Sí, si quieres mañana les aviso a los profesores que faltarás esta semana, te traeré las tareas y te pasaré mis apuntes, vale?

Julieta: Gracias amiga, salúdame a tu familia – se abrazaron y Julieta quedó dándome la espalda y quedó el rostro de Roxana viendo hacia mi y me dirigió una mirada con ojos de pistola. Solo le sonreí en modo burlón y me despedí con mi mano haciendo un movimiento de arriba hacia abajo con mis dedos, lo que la hizo enfurecer más y se fue sin decirme nada, Julieta ni lo notó.

Julieta: ¿Lo ves? Solo somos amigas – me sonrió, y como no quise pelear más con ella ya no le dije nada. – Ven – Me tomó de la mano y comenzamos a ver unas películas mientras nos acurrucábamos en el sofá.

Cuando anocheció nos fuimos a dormir a su habitación, cuando estábamos acostadas y abrazadas, comencé a besar los hombros y el cuello de Julieta. Su respiración fue en aumento hasta que se giró y comenzamos a besarnos apasionadamente, mis manos recorrían toda su espalda por encima de su ropa de dormir y moría de ganas por arrancársela de un jalón, tomar su perfecta cintura me volvía loca, no pude más y me giré sobre ella mientras seguía besando su cuello, comencé a  bajar hacia su pecho y me tomó del rostro para volver a besarme en los labios.

Julieta: e… espera, por favor – estaba demasiado excitada para detenerme, no hice mucho caso y la volví a besar, cada vez se resistía menos y llevé mi mano a su entrepierna, al presionar por encima de su ropa y soltó un pequeño gemido – hermosa, de verdad, espera por favor – puso su mano junto a la mía y la quitó de su zona, nuevamente me sostuvo el rostro entre sus manos y me miró con cara de súplica – me gustas mucho y te quiero, pero quiero esperar para esto – escucharla decir eso me desesperó un poco, pero no la iba a forzar a hacer algo que ella no quisiera. Supongo que notó mi cara de desesperación – perdona – bajó su mirada – es que yo… nunca lo he hecho. – eso sí me sorprendió mucho – y quiero que suceda contigo, pero cuando sea el momento indicado.

Violeta: Claro que sí, bonita. Podemos esperar todo lo que tú quieras y necesites, pero… ¿al menos puedo seguir besándote? Es que tus besos son adictivos – se rió, con lo mucho que me encanta su risa y ella fue la que dio inicio a la nueva sesión de besos. Así estuvimos hasta que nos quedamos dormidas.

>>>Julieta<<<

Al despertar a la mañana siguiente, por un momento creí que había muerto y estaba en el cielo, no era un sueño todo lo que había pasado el día anterior y el previo a ese, de verdad no podía creerlo: Violeta me besó y ahora éramos novias, y no había más confirmación que verla dormida a mi lado. De pronto, una serie de emociones encontradas me invadió y sentí un miedo terrible, una angustia que crecía dentro de mí y no sabía explicar cuál era la razón. En ese momento Violeta abrió los ojos y me obsequió una bella sonrisa.

Violeta: Buenos días, bonita.

Julieta: Buenos días, hermosa.

Violeta: ¿Dormiste bien? – asentí con la cabeza - ¿Qué pasa? Te veo preocupada.

Julieta: En realidad no lo se, desperté y de la nada me llegó una sensación muy extraña.

Violeta: ¿Te duele algo? – se levantó y se sentó sobre la cama - ¿Quieres que te lleve al hospital?

Julieta: No, no ese tipo de sensación – me observó atentamente – tengo miedo. – yo seguía acostada de lado, viéndola, cuando le dije eso acarició mi mejilla intentando tranquilizarme.

Violeta: Ella ya no nos va a molestar, no puede hacerte daño – supuse que hablaría de Diana – yo tenía mucho miedo cuando me enteré de que te tenía secuestrada.

Julieta: Eso lo se, sé que está muerta, pero este miedo que siento… no creo que sea por ella, mas bien creo que es por ti. – tal vez no lo dije de la manera correcta, por la reacción de Violeta

Violeta: ¿Qué me estás queriendo decir? ¿Acaso me tienes miedo? ¿Es por lo que pasó con Liz? – empezó a alterarse demasiado, se giro y quedó sentada en la cama dándome la espalda cuando pude detenerla.

Julieta: No, no quise decir eso, no me refería a eso, espera – no decía nada, seguía sin mirarme, tomé su mano – hablo de que tengo miedo de que te vayas de mi lado – eso llamó su atención, volteó a verme - ¿De verdad quieres estar solo conmigo? No te estoy recriminando nada, pero todas esas cosas que me dijiste…

Violeta: Lo se, se que he sido una promiscua, no quiero que pienses que solo estoy a tu lado para acostarme contigo, creo que te lo demostré ayer, no es así?

Julieta: Tienes razón, perdona… - me sentía algo tonta, lo cierto es que no tenía motivos para tener ese tipo de sensaciones, en ese momento me llegó un mensaje al celular.

***July, necesito hablar contigo, a solas. Rox***

No entendía del todo el mensaje de Rox, pero algo me decía que tenía que ver con mi nueva relación, sin embargo sabía que al menos durante toda la semana Violeta no pensaba dejarme ni un momento sola, además de que yo no quería separarme de ella, así que lo de Rox tendría que esperar un poco, o decirme las cosas frente a Violeta, pero conociéndola no lo iba a hacer.

Desayunamos y salimos a caminar un poco por el parque que está cerca de mi casa, la verdad es que yo disfruto estar en lugares tranquilos y Violeta no se podía estar quieta en la casa, así que fue la solución perfecta para las dos, y aproveché para sacar mi guitarra y tocar un poco. Cuando llegamos a un lugar lo suficientemente tranquilo, comencé a tocar mientras Violeta me observaba como una niña chiquita ve a su muñeca favorita.

Violeta: De verdad que eres espléndida – le sonreí – ahora que recuerdo, esa última canción que tocaste en el bar, era para mí, cierto? – asentí – no me la vuelvas a dedicar, yo te quiero tanto como tú me quieres a mí, si no es que hasta más. – dejé mi guitarra a un lado y le di un tierno beso.

Volvimos a casa y repetimos la rutina del día anterior, por la tarde Rox pasó 5 minutos a dejarme las tareas del día y se fue sin más explicación, sabía que no debía insistirle hasta que no estuviéramos solas así que dejé que se fuera. El viernes por la tarde, nos encontrábamos preparando la comida cuando tocaron el timbre de mi casa y Violeta atendió la puerta.

Valeria: ¿Cómo están las tortolitas? – dijo Vale mientras pasaba a mi casa con un paquete de cervezas – Pero a ver, ¿cómo que están de novias y no lo hemos festejado?

Julieta: Vale, sabes que estoy con analgésicos, no puedo tomar alcohol.

Valeria: Mejor para mí, Violeta agarra una, ¿tú sí me la vas a aceptar verdad?

Violeta: Tendré que rechazártela, me tomé una medicina para el dolor de cabeza hace apenas media hora – sabía que mentía, pero entendía su reacción, Vale siempre ha sido algo imprudente.

Valera: Pues que aguadas las dos, en fin, yo venia a darles mi bendición y decirles que de verdad me hacía feliz que nuestra July al fin se diera la oportunidad de amar otra vez.

Violeta: ¿Otra vez?

Julieta: Vale… - la fulminé con la mirada, y se dio cuenta de la imprudencia que había cometido

Valeria: Ay… disculpa, es que cuando me emociono hablo de más… saben qué, acabo de recordar que tengo algo importante que hacer, debo irme, ciao! – la quería matar, ahora iba a tener que darle una explicación de ese comentario a Violeta, y por su mirada estaba esperando con ansias lo que tenía que decir. Cuando salió de mi casa dijo algo, pero no la pude escuchar porque Violeta ya me estaba haciendo preguntas.

>>>Rox<<<

Valeria: ¿¿¿Cómo???

Rox: Así como oyen, hace un par de días que pasé a buscarla al hospital para llevarla a mi casa le marqué para preguntarle en dónde estaba y resultó que ya estaba en su casa con Violeta, me sentí sùper idiota porque yo misma le di todas las armas a Violeta para que se la llevara antes que yo, no debí decirle nada de que la darían de alta. Al otro día me apresuré a ver que estuviera bien y al entrar me las encuentro besándose, ahí fue cuando me soltó la bomba de que ya estaban de novias. – la cara de sorpresa de todos era razonable, y Valeria estaba que echaba fuego.

Theo: ¿Pero cómo pasó?

Valeria: ¿Eso qué importa? ¡Lo que importa es cómo vamos a separar a esas dos!

Theo: ¿De qué hablas Valeria? Es nuestra amiga, debemos apoyarla, no joderla más.

Valeria: ¿Estas viendo que casi matan a nuestra July por culpa de las exes psicópatas de Violeta y quieres que formalicen su relación?

Rox: Aunque me cueste admitirlo, creo que Theo tiene razón, Julieta tomó una decisión y detesto aceptarlo, pero la veía muy feliz. Aunque Violeta me dijo unas cosas que me hacen no confiar en ella para nada - les conté lo que sucedió mientras July tomaba sus pastillas y se enojaron mucho.

Valeria: Pues con más razón, si ninguno de ustedes dos piensa hacer algo para evitar que Julieta salga herida, yo no me voy a quedar de brazos cruzados.

Rox: No te atrevas a hacer alguna estupidez Valeria, tampoco creas que me voy a quedar de brazos cruzados, tengo planeado hablar con Julieta acerca de su relación con Violeta, pero quiero hacerlo con calma, no provocando que se peleen o algo parecido, y no quiero hacerlo cuando Violeta esté con ella, lo mejor será esperar, así que te pido que hagas lo mismo.

Valeria: Está bien, lo que diga su real majestad – dijo con mala gana y girando los ojos, aunque al menos parecía que había entendido. En el fondo quería ir con Valeria a separar a esas dos, pero la felicidad de mi amiga me importaba más, aunque en esos momentos nadie supiera que el verdadero infierno apenas estaba empezando.

>>>Valeria<<<

 

Cuando Rox nos contó lo de el noviazgo de Julieta con la loca de Violeta casi me da un infarto, yo pensé que después de lo que había pasado, Julieta ya no querría tener nada que ver con Violeta y salió todo al revés.

Todavía recuerdo cuando conocí a Julieta, acabábamos de ingresar al bachillerato y como en todo nuevo ciclo, te hacen presentarte frente al grupo, yo quise ser la primera y dije mis gustos: ser extrovertida, las fiestas, tener muchos amigos y novios, la pintura, viajar y los deportes extremos.

Cuando Julieta se presentó me pareció la chica más aburrida del mundo: le gustaba leer, pasear por el parque en otoño, el clima frío, tocar música y la soledad, no salía a fiestas y no parecía hacer nada divertido, además de que desde el inicio tenía una mirada distante.

Por mi personalidad no tardé en hacerme de muchos amigos inmediatamente, y así conocí a Theo, quien resultaba ser amigo desde hace varios años de Julieta y fue gracias a él que me enteré de que sus padres y su hermana acababan de morir en un trágico accidente durante las vacaciones justo en su cumpleaños.

Una noche que salí de fiesta había tomado más de lo que habitualmente resistía, y había un chico que estaba muy insistente en que me fuera con él, como pudo logró sacarme de la casa y yo no quería ir, pero no estaba en mis cinco sentidos como para resistirme, cuando llegó una moto justo a donde estábamos forcejeando y resultaba ser Julieta, quien amenazó fuertemente al tipo e inmediatamente se alejó.

Julieta: Vale, mírate nada más cómo estas, ven, vamos a mi casa. – me sostuvo e intentó subirme a su moto pero no tenía las fuerzas para sostenerme detrás de ella, así que como pudo me ajustó con los cinturones de su moto a su cuerpo para que no me cayera, hasta me prestó su casco porque no tenía otro más y así manejó hasta su casa, ya en su casa me preparó un café y una deliciosa cena, se quedó cuidándome toda la noche.

Nunca antes nadie me había tratado con tanto cariño como ella, no suelo importarles a las demás personas. De no haberme rescatado esa noche probablemente aquel muchacho había abusado de mí. Después de ese día nos volvimos más cercanas y me di cuenta de que era una chica bastante agradable, al igual que su mejor amiga, Roxana, quien a leguas se le notaba que estaba  enamoradaa de Julieta, yo sabía que a ella le gustaban las chicas porque de vez en cuando Roxana hablaba de una tal Melissa que aparentemente le había roto el corazón a July, pero nunca quería hablar al respecto hasta que, obviamente, Theo me contó toda la historia.

Al recordar eso, sabía que tenía el arma perfecta para hacer que esas dos reconsideraran su relación, o al menos lo tenía que intentar. ¿Cuándo me di cuenta de que estaba interesada en Julieta? Cuando nos confesó que le gustaba Violeta, sentí unos celos terribles en mi corazón, y como yo siempre he sido muy honesta con lo que quiero cuando lo quiero, no me costó trabajo darme cuenta de que Julieta era mi objetivo, tenía que ser mía a toda costa, una chica tan linda y especial no tenía nada que hacer con una tipa como Violeta, nadie la querría como yo a ella.

El viernes por la tarde decidí hacer mi jugada y pasé a la casa de Julieta, era obvio que ninguna de las dos me esperaba e intenté incomodarlas lo más que pude con mi presencia, afortunadamente para mí, yo era muy buena leyendo a las personas, así que me di cuenta de que Violeta podía llegar a ser muy posesiva. Intenté invitarles una cerveza y soltarles un poco la lengua, pero ante la negativa de ambas tuve que jugar mi as bajo la manga.

Valera: pues que aguadas las dos, en fin, yo venia a darles mi bendición y decirles que de verdad me hacía feliz que nuestra July al fin se diera la oportunidad de amar otra vez.

Violeta: ¿Otra vez? – en el blanco! Sabía que eso llamaría la atención de Violeta, perdóname July.

Julieta: Vale… - la mirada de odio por parte de July jamás la voy a olvidar, pero tampoco olvido que esta mujer perdona muy fácilmente y con una carita de borrego a medio morir me perdonaría, como siempre cuando hago alguna estupidez.

Valeria: ay… disculpa, es que cuando me emociono hablo de más… saben qué, acabo de recordar que tengo algo importante que hacer, debo irme, ciao! – tomé mis cosas y me dirigí hacia la puerta – a ver cómo lidian con esto… tortolitas. – dije en un susurro con mi mejor tono de sarcasmo, y antes de que me pudieran decir algo, salí de la casa de Julieta, la movida estaba hecha. Sonreí victoriosamente y me fui a mi casa.


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