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Fecha: 21-Abr-17 « Anterior | Siguiente » en Confesiones

El intruso

armond
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Anna nos cuenta como un extraño entra en su casa y se la folla. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
Ashley Madison - Ten una aventura. Infidelidad.

Me llamo Anna, tengo 25 años y les voy a relatar lo que me ocurrió hace un par de años en mi propia casa, yo vivo sola en una planta baja, aunque había mucho por arreglar la escogí por la simple de razón de que no me gusta tener vecinos.

Soy una chica delgada, con pechos firmes yo diría que no muy grandes, pero bonitos, mi piel es blanca y soy pecosa. Tengo los ojos verdes y mi pelo es pelirrojo natural.

Era una de noche sábado, mis amigas habían salido pero yo decidí quedarme en casa, después de cenar me di un largo baño y estuve más de 30 minutos mimando mi piel aplicandome cremas y aceites corporales.

Me puse una camiseta de tirantes blanca y unas braguitas del mismo color. Me quedé dormida con la televisión encendida era lo único que daba luz al dormitorio, un ruido me despertó en la noche, miré mi móvil y eran las 2 de la madrugada, miré por la habitación allí no había nada, fui a la cocina, me aseguré que la doble puerta trasera estaba cerraba y volví a mi dormitorio, cuando crucé el marco de la puerta, sentí como me agarraban con fuerza y rapidez y me inmovilizaban.

El individuo me puso contra el suelo, un pasamontañas cubría su cara, solo podía ver sus ojos que eran de un color miel. El miedo invadió mi cuerpo, él iba vestido con un mono azul con el impreso en el pecho de una prisión.

- ¿Quién más hay en la casa? - Dijo mientras me mantenía inmovilizada contra el suelo poniéndo todo su peso sobre mi y aún tenía mi boca tapada, mostró una navaja. - Atiende si das un solo grito, será lo último que digas. - Me dijo poniendo la navaja junto a mi cuello y poco a poco me retiró la mano de la cara.

- No hay nadie más en la casa. - Dije con voz temblorosa, casi sin voz.

- ¡No me mientas! - Apretó la navaja contra mi cuello.

- No te... te miento. No hay nadie... Puedes comprobarlo. - Dije temblorosa, él observó la habitación y agarró un cinturón que había en mi mesilla estirando su cuerpo, sin quitarse de encima. Liberó mis brazos de debajo de su cuerpo y las agarró sobre mi cabeza, con la correa, me las sujeto fuerte.

- Vamos. - Dijo levantándose del suelo y tirando de mi, casi sin esfuerzo me subió a su hombro cargandome como si fuera un saco, me agarraba fuertemente. - ¿Dónde tienes la cinta de carrocero, cinta aislante, algo? - Dijo sin soltarme, el tipo era alto así que yo me encontraba bastante lejos del suelo.

- En la cocina, en la cajonera, por favor no me hagas daño. - Suplique.

- ¡Callate! - Fue conmigo cargado hasta la cocina y agarró la cinta del cajón, de vuelta en mi dormitorio, me agarro las manos al cabezal de la cama y cada una de mis piernas a la parte inferior de la cama, después tapó mi boca con una mordaza que hizo con uno de mis pañuelos. Comenzó a mirar de forma prudente por la ventana de mi dormitorio, observando la calle.

- ¿Tienes ropa de hombre? ¿Alguien más tiene que venir? - Me preguntó con tono autoritario, yo negué con la cabeza. Se dejó caer contra la pared y cerró sus ojos por unos segundos, parecía estar algo perdido.

Yo intentaba mantener la cama, pero mi nerviosismo me delataba, él se levantó y buscó en mi bolso.

- Así que te llamas Anna, bien Anna. Portate bien y no pasará nada, solo necesito quedarme aquí unas horas, después tú seguirás tu caminó y yo el mío. A no ser que me obligues a matarte, entonces tendré que deshacerme de ti y sería una pena, estas muy buena... Si... Demasiado buena. - Sonrió de forma maliciosa. Se acercó a mi y se puso sobre mi en la cama, levantó mi camiseta destapando mi vientre, me dio un lameton en el abdomen y pegó su cara a mi cintura aspirando profundamente.

- ¡Qué bien hueles nena! - Sus ásperas manos comenzaron a acariciar mis mulos, mientras pegaba su nariz por mi piel y me olía.

- Sabes el tiempo que hace que no pillo un coñito. - Dijo mientras pegó su cara a mi entrepierna y a través de la braga dio varios lametones. Yo negué con la cabeza.

- Sssshhh... Tranquila. - Dijo mirándome mientras con su pulgar tocaba mi clitoris con la tela de mi ropa interior por el medio. Con sus dos manos partió mi camiseta de tirantes en dos, liberando mis tetas.

- Ufff nena... Tienes una tetas increíbles. - Acto seguido se echó sobre mi y comenzó a lamerlas, las lamia de forma brusca, dando chupetones, agarraba mis pezones con sus dientes y las absorbía como si estuviera amamantandose de ellas, comenzó ayudarse con sus manos daba pequeños pellizco en mis pezones, mientras se alternaba con sus succiones y chupetones. Se quitó de encima y escuché como bajaba la cremallera de su mono, yo estaba con mi cabeza a un lado, mi pecho estaba agitado y tenía mis ojos cerrados, cuando los volví abrir el estaba desnudo, pude verlo con claridad, salvo su rostro que estaba cubierto por el pasamontañas.

Su cuerpo estaba musculado y tenía varias cicatrices, yo parecía aun más pequeña a su lado él era grande, su polla era ancha y larga, llena de venas, estaba por completo empalmado, me asustó mucho su tamaño, sabía que iba a hacerme mucho daño y comencé a llorar.

- Sssshh... No llores. - Mientras decía esto, desgarro mis bragas destrozandolas por completo y cuando quise darme cuenta, sentí como su lengua se pegaba a mi coño, dio varios lametones por toda la raja y luego sentí como metía su lengua por mi agujero, yo solo deseaba que parara, su saliva me estaba manchando todo mi coño y la punta de su lengua comenzó a dar movimientos cortos, rápidos y seguidos en mi clitoris. Mis pezones estaban duros contra mi voluntad por las chupadas de antes y mi clitoris también, intentaba no humedecerme, pero notaba una gran humedad en mi raja.

- ¡Qué mojada estas! - Dijo mientras me metía un dedo en el coño con facilidad. Agarró mi cintura con sus manos y apretando mi cuerpo contra su cara, cogio mi clitoris con sus dientes, empezó a chuparmelo de forma brusca sin parar, perdiendo su rostro en mi raja, clavando su nariz en ella. Todo mi cuerpo estaba tenso, no quería mostrarle nada a mi violador, pero muy contra mi voluntad y llena de vergüenza me estaba dando la mejor comida de coño de mi vida, no sólo me chupaba el coño, lamia toda mi raja, mordía de forma controlada mi clitoris y su lengua era tan larga que cuando me la metía, sentía que iba a llegar a mi útero. No pude evitar correrme varias veces mientras me lo comía, había podido reprimir mis gemidos, pero mi respiración estaba en un punto de ansiedad que hacía temblar todo mi cuerpo, además de que todo su rostro estaba empapado por mis fluidos. Cuando terminó de comerme en coño, metió bien dentro su nariz y aspiró fuerte.

- ¡Qué olor a hembra! - Dijo en tono morboso, yo no le sostenía la mirada simplemente la desviaba para no encontrarme con la de él.

- ¿Te a gustado? - Dijo riéndose jocosamente. - Aún queda lo mejor, aunque tienes un coñito increíble. Sentí como pegó su polla a mi raja y comenzó a restregarse sin penetrar.

- Ufff nena, estás empapada. - Mientras decía esto sentía como su glande se rozaba con mi clitoris. - Voy a soltarte las piernas, para poder follarte mejor. - Dijo mientras cortaba las cintas que me agarraban los tobillos. Él continuó en el mismo lugar, solo que mis piernas quedaron flexionadas alrededor de él. Yo comencé a balbucear. Él me miró por un segundo y me quitó la mordaza, moví mi boca.

- Por favor no lo hagas, por favor. - Le dije intentando razonar con él. - No me la metas.

- Lo siento nena, no hay trato. - Agarró mis muslos y presionó su cabeza contra mi raja, comencé a sentir como se abría con semejante pollón mi coño.

- ¡Qué bien entra! ¡Estás empapada nena! - Soltó un suspiro. Yo apreté mi coño, mientras ese enorme rabo iba entrando dentro de mi, él jadeo. - Así, así apretalo nena. Ufff... Buena chica. - Sentí como sus pelotas se apretaban contra mi coño, había metido todo ese pollón dentro de mi agujero.

Yo estaba agitada y notaba mi coño palpitante, mientras sus dedos se clavaban en mis muslos.

- Aaaaah... - Gemi con claridad, él sonrió y comenzó a moverse de forma progresiva sacando un poco y volviéndola a meter. Yo gemia levemente, mientras él continuaba aumentando el ritmo. Sus respiración a medida que lo hacía se intersificaba al igual que mis gemidos, llegó momento que en la habitación solo se escuchaba el "Plaf, plaf, plaf" continuo de sus pelotas pegando contra mi coño y mis gemidos, entre mezclado con sus jadeos, me follaba el coño de forma brusca, mientras me comía como un loco las tetas, yo continuaba con mis brazos atados sobre mi cabeza y él no paraba de follarme.

- Aaah, aaah, aaaaaaah, si, si... No pares... Mmmmm, sii... Me... Me corro Aaaaaaaarg, aaaaaaah. - Dije mientras estallaba en un orgasmo mucho más que placentero, mientras él en mi oído susurraba cosas como.

- Vamos nena si, correte, llena mi polla de tus fluidos, te gusta verdad, te gusta que te la meta hasta las entrañas. - Su lengua se metió dentro de mi oreja después de decir eso, mientras yo me corría ensartada en su rabo.

Yo estaba sudada, agitada, suspirando. Mis pezones estaban duros y chupeteados por él. Mi pelo se pegaba a mi cuerpo por el sudor, él estaba igual, el sudor aun marcaba más sus músculos trabajos en el gimnasio de prisión y su polla estaba en todo su esplendor.

- ¿Quieres que te suelte las manos? - Preguntó con su polla clavada en mi interior, mientras me miraba a los ojos, asentí sin decir una palabra. Me miró por unos instantes y me liberó del cinturón. Agarré su cabeza con ambas manos y comenzó a comerme las tetas, yo eché mi cabeza hacía atrás y volvió a penetrarme.

- Aaaah... Aaaaah... Aaaah... - Yo no paraba de gemir mientras él estaba sobre mi y sus jadeos también iban en aumento. Mientras me follaba dejó de chuparme las tetas y me morreo ansiosamente, hubiera sido más cómodo hacerlo sin el pasamontañas y me hubiera gustado verle la cara, pero no me atreví a quitárselo. Entre morreos rodamos sobre la cama y yo me puse sobre él, con su polla pegada a mi coño, yo me apoyaba con mis manos en su pecho, con una de mis manos guíe su rabo hasta mi raja y me fui sentando poco a poco, era enorme no podía creer que me la estuviera metiendo entera sin hacerme daño, me quedé unos instantes atravesada en su polla, él no paró de manosearme el culo y las tetas. Y comencé a subir y bajar por ella, dejé mi peso sobre su pecho apoyándose sobre mis manos y comencé aumentar el ritmo.

- Aaargg! Aaargg! Ufff... - Yo gemia, sus manos agarraron mi culo, veía como su mástil entraba y salía de mi interior, empecé a votar sobre él, mis manos apretaban su pecho con fuerza y clavaba sus dedos en mi culo.

- Vamos nena, así... Joder como follas. - Dijo mientras me miraba con morbo y me manoseada.

- Aaargg, aaargg. - Comencé a sacarla casi por completo, escuchandose de forma muy brusca mi caída sobre él, mi coño esta empapado y sentía que pronto iba a volver a correrme en esa pedazo de barra de carne, con mis gemidos en aumento volvió a correrme, arquee mi espalda y me la metí entera, estallando en éxtasis, me agarró fuertemente cogidome con fuerza manteniendola en mi interior, su cuerpo estaba ardiendo.

- Ponte en 4. - Dijo mientras me cambia de posición sobre la cama, yo me puse en pompa, apoyándome sobre mis codos. Guió con la mano su polla y me la metió de nuevo, mi coño estaba tan sensible a esas alturas que grite al sentirla de nuevo y comenzó a penetrarme de forma seguida. Se escuchaba como sus huevos chocaban contra mi, notaba toda su presión en mi, me hizo caer sobre la cama, quedando solo apoyada sobre mis rodillas con el culo completamente en pompa y mi cara pegada a la sabana. Empezó a bombearme con fuera, yo no paraba de gemir y me corrí enseguida, pero él no se detuvo ni un segundo. Notaba como todos mis fluidos chorreaban por mis muslos, hasta llegar a mojar la cama, toda la habitación olía a sexo y sentía su polla hinchada, sabía que pronto se iba a correr.

- Co... correte... Aaaargg... correte fuera... Aaaaaw... - Me costó prenunciar esas dos palabras de forma clara.

- Tranquila nena... Mmmmm... No voy hacerlo dentro. - Comenzó a follarme más brusco mientras acababa esta frase.

- Aah.....aargg. Dioooos! !!! Ah... Dios me corro, me corro. Aaaaah. - Dijo yo.

- Yo también. - Dijo él mientras me agarraba con más fuerza mi cintura.

- No... Lo hagas dentro... Aaaaah.

- No... Ufff... - Sus jadeos eran más seguidos. Llegó momento que su polla entraba y salía casi por completo de mi interior. Su polla estaba por completo hinchada y me la metió hasta el fondo, sentí su corrida caliente como se derramaba en mi interior.

- No... Aaaargg... - Su polla aún continuaba derramando semen en mi interior.

Me giré sobre la cama y el cayó sobre mi, abro su cintura con mis piernas, él metió su polla aun dura dentro de mi coño. Se abrazó a mi, metiendo sus brazos entre mi espalda y la cama, pegandome fuertemente a él. Era tan grande que mis brazos y mis piernas no llegaban a rodearlo por completo, estuvimos morrandonos mientras su polla seguía en mi interior, tiré del pasamontañas y descubrí su rostro. Sus facciones eran grandes, su nariz, sus ojos, su mandíbula, tenía aspecto varonil y el pelo desarreglado, continuemos morreandonos sin parar y comencé a sentir como su polla se endurecia de nuevo. Volvimos a follar, estaba vez yo le comí la polla, mientras el me comía el coño. Y follamos de nuevo con muchas ganas, después quedamos completamente dormidos y al día siguiente cuando me desperté ya no estaba.


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