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Fecha: 14-May-17 « Anterior | Siguiente » en Gays

28.3 La hora de decir adiós

Albany
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Acariciaba sus gordos testículos que bailaban nerviosos en su bolsa y bajé mi mano para acariciar los vellos abundantes entre sus nalgas Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

A la mañana, cuando he bajado a tomar mi té he aprovechado para despedirme de todos los que estaban presentes. Algunos cogen varios días de sus vacaciones al igual que yo, para pasarlas con sus familiares en estas Fiestas entrañables.

Luego he repasado con mi jefe todo lo que dejo pendiente para que él pueda llevarlo o encargar a otra persona su seguimiento, ha llamado a Elie y le ha pedido que se responsabilice hasta mi vuelta y que reciba mis instrucciones, que no son necesarias, por supuesto.

Solamente es cuestión de revisar como están los temas que llevo. He trabajado con ella toda la mañana y dejado de acudir a las reuniones, hemos visitado la depuradora y planta en pruebas y donde se está realizando el desmontaje de  la ventilación y filtrado además de otras cosas menores.

Rafael me ha enviado un mensaje a media mañana que no pude contestar y me remite un mail para desearme que pase un buen día, van a marchar a Jerez y pasará las fiestas con sus amigos que allí tiene y con sus primos.

En el comedor ha habido más despedidas, abrazos y felicitaciones. Tengo que quedarme un poco más de tiempo para ultimar cosas con mi jefe y al fin me despido hasta mi vuelta a primeros de año.

Ya en casa abro y extiendo mi maleta, quiero ir metiendo poco a poco lo que debo de llevar para España y entonces llega Rayhan y le abro la puerta, sigo trabajando después de de besar ligeramente sus labios, no quiero prenderme de su boca aunque es verdad que lo deseo, y sigo buscando las cosas que debo guardar y él se queda de pié, se acerca por detrás y me abraza, hace que me levante de la postura inclinada en que estaba, noto su turgente verga y su calor en mi culo mientras tira de mi buscando mi vertical, besa mi cuello y mi cabeza lamiendo el lóbulo de mi oreja.

-¿No me quieres saludar?  -musita en mi oído a la vez que lo lame echando su aliento abrasador.

-No se trata de eso, ya ves que tengo cosas que hacer y si empezamos no sé si acabaremos.  –aprieta su abultada entrepierna contra mi trasero y lo restriega en él provocándome, y no sabe hasta qué punto.

-Por favor Rayhan, ahora no.  –lo digo sin convicción alguna, me excita solamente sentir su presencia a mi lado, no sé como lo hace pero él lo nota y no cesa en sus movimientos, se me está volviendo una droga a la que no puede dejar por más que luche, le deseo por la ternura que despierta en mi y por el placer sin duda, y a veces no sé el motivo que me hace rendir a lo que quiere.

-Tenemos que parar esto Rayhan, nos va a hacer mal, a ti te va a perjudicar, tenemos que dejarlo.  –sostiene mi mano perdida en la suya pero se retira y permite que me vuelva para mirarle, muestra una cara de pena que me revuelve el corazón e incita a que lo abrace, él sabe cómo lograrlo, y es tan fácil sucumbir al deseo.

-Quiero trabajar un poco para no olvidar nada de lo que debo llevar. –le hablo con mi rostro apoyado en su pecho, percibiendo su dulce y oloroso aroma quizá un poco fuerte y consigue embriagarme.

-¿Podré verte mañana?  -pasa sus manos por mi espalda hasta bajar a mi curvado culo apor intentar separarme de él que aprieta y tira hacia arriba de mi.

-Mañana te dedicaré todo el día, te invito a comer como despedida.  –levanta mi rostro apartándolo de su pecho y hace que le mire, sonríe como un niño mostrando el rojo interno de sus labios en contraste con el más oscuro de lo externo y el profundo blanco de sus dientes, se inclina para besar mis ojos que me hace cerrar y luego mi boca en un beso largo, profundo, suave y con tierno cariño, inmenso.

-Entonces volveré mañana y me dirás las cosas que tendré que cuidar en tu ausencia.

Al cabo de un rato se marcha, me ha dejado trabajar mientras comía algo que ha sacado del frigorífico, sentado en una banqueta alta, con las piernas estiradas, en una pose que no deseo ver y sé que él no deja de observarme. Va alegre  y cierro la puerta apoyando mi espalda en ella. Le he despedido y quería que se quedara, que me quisiera con suavidad y luego me hiciera el amor salvajemente, tengo mucha confusión y me siento aturdido.

Dejo la maleta abierta para continuar mañana, no queda mucho que meter y quiero contestar el mensaje de esta mañana de Rafael y darle las gracias, llamar a Nico ya que él no lo hace y creo que es lo mejor, debe sospechar algo, últimamente me dice que estoy muy raro y que me encuentra extraño, ¿cómo no voy a estarlo?

Antes de dormir, recibo otro mensaje de Rafael, va a salir a la noche con conocidos de Jerez y sus primos a los que conozco, les ha hablado de mí y de cómo me ha encontrado en Francia.

**********

A las 11 de la mañana es cuando llega Rayhan, viene envuelto en su bufanda, con la gorra que le regalé, su pelo acaracolado que se le escapa de la gorra, como un golfillo de los bajos fondos y frotándose las manos, he escuchado en la radio que la temperatura es de seis grados en la calle, hay nubes con algunos claros y el aspecto es bastante tristón, grisáceo, decadente, nostálgico.

Cuando me besa siento su cara helada y sus secos labios ardiendo, subo mis manos para acariciarla y frotársela para que entre en calor, trae un ramo de margaritas amarillas en sus manos, se quita rápido el abrigo y dice que tengo mucho calor en casa, para mí que estoy medio desnudo, aún con el pijama puesto, no hace nada de calor.

-Voy a prepararme Rayhan, no he tenido tiempo aún, ¿qué te parece si vamos a dar un paseo hasta la catedral y ver cómo está el ambiente por la parte vieja?  -está colocando las flores nuevas y se vuelve sorprendido.

-Como tú quieras, creía que íbamos a pasar el día aquí y hay que preparar la comida.  –termina de colocar las margaritas y viene hacia mí.

-No te preocupes, tendremos tiempo para pasear, comer y hablar, hay muchas horas aún para gastar en todas esas cosas.  –se queda a mi lado y sin hablar, me mira detenidamente y me abraza, pasa sus manos por mi espalda y azota juguetón mi culo.

-¡Qué hermoso estas con tu pijama! Como si hubieras salido de la cama ahora, dan ganas de comerte.  –tira de la cintura de goma y mete sus manos para coger mis nalgas desnudas y apretarlas.

-Venga, déjame, ¿ya quieres jugar? –creo que me he excedido al hablar con un toque de cierta coquetería que le incita a repetir los azotitos suaves en mi redondo culo, caricias en realidad, huyo y me meto en el baño. 

Estoy debajo del chorro de agua disfrutando del calor cuando Rayhan entra en el baño, toma asiento sobre la tapa del sanitario y me observa, cuando salgo de la ducha tengo la toalla dispuesta en sus manos y me envuelve en ella para ayudarme a secar el cuerpo. Me parece extraño que esté tan tranquilo teniéndome desnudo ante él y le miro divertido.

-No te quiero tocar porque entonces no dejaría de acariciarte y hacerte el amor. –me estremece su forma de decirlo, me visto delante de él, desde el slip hasta los zapatos y salimos al frío de la calle, corriendo por el patio hasta llegar al portón.

Paseamos por las calles mirando los escaparates. Rayhan me coge a veces de la cintura o por los hombros, tratándome como si fuera su chico y en plan posesivo hasta llegar a la cafetería donde trabaja el muchacho sordo mudo y nuestro conocido camarero. Venden unos dulces que a mi madre le gustaban y quiero comprarlos para llevarles. No está nuestro amigo el camarero de otras veces, nos atiende otro y le pedimos las cajas de dulces y un té de menta muy caliente.

-Quería pedirte un favor Rayhan pero no sé si será correcto, mejor dicho en lugar de uno son dos.

-Pídelo, seguro que podré hacerlo.

-Mañana tengo que ir a la estación de autobuses para coger el que me ha de llevar a Charleroi, será a una hora muy temprana, me gustaría que me llevaras en el coche y luego lo devolvieras al aparcamiento. El segundo es que estos días vendrán los técnicos de internet, tiene algunos fallos y vendrán para ver lo que sucede, quizá podrías atenderles.  –le miro para ver su reacción, se concentra en sus pensamientos y sonriendo agita su cabeza afirmando.

-Los dos favores los puedo hacer, si confías en mi para dejarme tu coche, ¿a qué hora tengo que estar en tu estudio?

-Tengo que tomar el autobús a las ocho de la mañana, mi idea es que durmieras en mi casa, no puedes andar por la calle tan temprano, tendrías que salir de tu casa a las seis.  –me mira asombrado y con una sonrisa que no le cabe en la cara.

-¿Quieres que duerma contigo ésta noche?, ¿es así?  -no se lo cree y me sujeta la mano para afirmar lo que pregunta.

-Si consigues permiso de tu casa y no te causa problemas, sí, así es.

-Me darán permiso, puedo decirles que me quedo a dormir en casas de algún amigo, algunos sábados es así, pero no les importará saber la verdad.  –está muy contento y nervioso, sin saber cómo colocar sus  largas piernas. 

Dejamos el paquete en la cafetería con el encargo de que lo recogeríamos después de comer y vamos paseando hasta la catedral, entramos para admirarla, Rayhan no pone objeción, en esta ocasión la música que suena son villancicos cantados por coros de voces blancas que tanto gustan a los franceses, nos sentamos para escuchar, es divina la acústica que han logrado con la megafonía, después de escuchar varias piezas salimos.

-Era muy bello lo que cantaban.  –su voz es ronca pero suave y modula muy bien, como si imitara a alguna voz del coro.

-Sí, es cierto.  –a la vez que hablo me sujeto de su brazo un momento para que afloje la fuerza que ejerce sobre mi cadera.

Después de comer pasamos para recoger los dulces y nos encaminamos al estudio, Rayhan ha llamado a su casa para advertir que no iría a dormir y parece que no ha habido objeción alguna por parte de sus padres.

Voy al baño para lavarme la boca, cuando vuelvo él espera sentado en la butaca y escuchando música.

-No tengo cepillo de dientes.  –parece que siente vergüenza y suelto una risa cómplice.

-Si no te importa puedes utilizar el mío, a mi no me molesta.  –mientras va al baño contesto a un par de mensajes que tengo de Rafael y llamo a Nico, no responde a mi llamada, salta el contestador y le dejo un mensaje grabado, dejo el hablar para más tarde, ya se encargará él de llamarme.

-¿Dónde voy a dormir yo?  -qué pregunta más curiosa, sabe que no hay más que una cama en el estudio.

-En mi cama conmigo, si no te importa y quieres.  –se lo digo con intención de provocarle pero está sonriendo y con las manos en sus bolsillos observándome, se le marcan los fuertes músculos en el jean y al tener las manos en sus bolsillos con la tela estirada lo de su entrepierna impresiona.

-Ayúdame a desplegar la cama… -en el momento en que esta está abierta me mira desde el otro lado con esa sonrisa traviesa y hace intención de sujetarme de la mano, me echo hacía atrás y cae sobre la cama, comienzo a reír y repta sobre ella para pasar al otro lado, me refugio en la cocina hasta que logra alcanzarme.

Me tiene acorralado abrazándome por detrás, eleva mi cuerpo en el aire y pataleo entre risas, me da la vuelta y cogiéndome por los sobacos me sube sobre el mostrador, él también ríe jugando conmigo, sabe cuál es su poder pero me permite tener cierta libertad de movimientos, me abrazo a su cuello sin dejar de reír hasta que cierra mi boca con su beso. Rodeo su cintura con mis piernas para que no se aleje. Nos quedamos mirándonos un instante, sudamos del calor y el juego.

Sujeto su cara y en un impulso me acerco a él y le doy un beso que comienza suave y se convierte en apasionado. Estaba perdiendo la compostura y Rayhan se deja llevar por mi locura. Invado su boca con mi lengua, sus manos acarician mi cintura y se posan en el bulto de mi pene. Me coge en sus brazos y me lleva sin suspender nuestro beso hasta la cama y nos vamos desnudando sin dejar de besarnos salvo lo que es imprescindible. Cuando estamos desnudos sujeta mi cabeza y me la empuja hacia su pene. Paso mi cara por su ingle sudorosa y muy peluda, huelo el aroma que desprende y me enciendo en deseos lujuriosos de meter su miembro en mi boca. Cuando voy a meter su glande y ya lo abrazo con mis labios le miro y detengo mi avance, él me asiente y me sonríe.

Meto su capullo en mi boca y lo abrazo con mis labios con mucha fuerza, saboreo el precum que se le derrama y en un momento estoy chupando desenfrenado, queriendo extraer todo lo que tenga en su interior, le miro, está sentado y con los ojos cerrados, la boca abierta y se le ve su roja lengua. El no podía dejar de suspirar, de temblar de placer y gemir desesperado.

Acariciaba sus gordos testículos que bailaban nerviosos en su bolsa y bajé mi mano para acariciar los vellos abundantes entre sus nalgas, están llenas de pelo en esa parte tan íntima y escondida, seguí avanzando con mi mano hasta llegar a su ano, se lo acaricié, un rotundo bufido salió de su garganta, su ano se cerró con fuerza impidiendo mi avance, pero seguí acariciando mientras mi boca no dejaba de mamar intentando meter su polla en mi garganta, como no podía me centro en el capullo, a darle placer con mis labios y mi lengua, noto que se va a correr, y pone rígido su cuerpo, y estira sus piernas temblorosas, cuando comienzan a salir los chorros de su esperma, su cuerpo parece un flan temblando, varios caen en el interior de mi boca y otros en mi cara y su vientre, me sujeta con fuerza de los brazos y me aparta de su polla, me lleva hasta él y me sorprende besándome y queriendo arrebatar el semen que tengo en la boca, lo comparto con él, nos lo pasamos de una boca a la otra hasta que al final lo trago, le vuelvo a besar y limpia con su lengua mi cara, luego bajo con mi lengua para recoger lo que ha quedado en su vientre.

-Ha estado de locura Daniel, me ha gustado tu mamada y el beso, era mi primera vez que probaba el semen y en tu boca estaba muy rico, no puede haber alguien más como que tú.

Descanso tendido a su lado, su verga ha perdido algo de rigidez y reposa sobre sus abdominales palpitando como un pez fuera del agua. Le acaricio su potente pecho y beso sus pezones, juego con el vello de sus sobacos, me encanta acariciar este cuerpo tan poderoso, su ombligo está algo pegajoso y los pelos se pegan en él.

Su mano acaricia mi espalda y me prieta contra él, la va alargando hasta llegar a mi culo, me lo abre y acaricia mi entrada, suspiro de satisfacción y elevo una pierna para que tenga acceso, juega y la lleva a mi boca para que se la moje con mi saliva y vuelve a mi entrada a jugar y a meter un dedo y dos y hasta tres, me ha girado y mi falo está cerca de su boca, estoy que exploto y ahora mete profundamente sus dedos en mí, me está volviendo loco de placer y él se excita y su verga vuelve a mirar con su único ojo al techo, sale su pre semen y lo lamo. Estamos empapados en nuestro sudor, no podía aguantar más y quería que me la metiera.

Le separé de mi polla y me coloqué de rodillas sobre la cama ofreciéndole mi culo, se poso detrás de mí y ataca con su lengua mi agujero, lame los alrededores y grito de placer cuando mete con fuerza su lengua. Se separa y se prepara para meterme su falo, lo dirige con su mano y me abro para él, la entrada de su glande me produce algo de dolor, bastante dolor que me enmudecía y mi ano intentaba expulsarlo.

Le dejé entrar aunque no me podía oponer, me tenía dominado y me quedé pasivo sintiendo la invasión y mordiendo mis labios. Me calmé sintiendo como iba entrando todo él y los primeros compases de su danza. Cuando me acostumbré a su miembro le pedí se moviera despacio, insistí en lo que él ya hacía, meterla y sacarla poco a poco y con cuidado, él empujaba y yo movía mis caderas para ayudarle a entrar hasta que noto sus vellos en la entrada de mi ano. Aspiré aire para relajarme, me sentía lleno de él  y tenso, ha traspasado mi punto doloroso, mi polla ha bajado su tensión pero gotea precum a borbotones.

-Ahora Rayhan, ahora puedes moverte.  –me sentía ya tranquilo y gozaba de su carne caliente que llenaba mi recto y estiraba mi ano.

Atiende mi petición, las primeras entradas y salidas de su verga parece que me van a romper, luego entra con más facilidad y noto las delicias de su roce en los anillos de mi culo, en las paredes de mi recto y mi miembro vuelve a vivir, a recupera su dureza, está unos minutos metiéndola y sacándola, haciendo giros con ella.

-Sí, sí Rayhan, así me gusta, me encanta tu gran polla.

Mis palabras lo excitan más de lo que estaba y se mueve más rápido, proyectando con fuerza sus caderas hasta que tengo un orgasmo sin correrme que me obliga a cerrar mis esfínteres, para un momento hasta que me repongo, estoy a punto de colapsar y caer, me sujeta por las caderas y me lleva hacia él con fuerza una y otra vez, con mucha fuerza y muy rápido hasta que me penetra hasta donde nunca ha llegado, noto dolor y un exquisito placer cuando comienza a llenarme de leche y al sentirla , sin tocarme, me corro yo también manchando con mi corrida las sábanas.  Me derrumbo agotado y él cae también sobre mí aplastándome y dominándome con su pesado cuerpo.

A pesar de que no puede respirar coloca sus labios en mi cuello y lo besa y me habla en susurros al oído.

-Ha sido delicioso, me gustas, tú y tu culo, es tan caliente, tan suave.  –giro la cabeza para ofrecerle mi boca, me besa en la comisura y con su legua repasa mis labios una y otra vez como si mi boca fuera un helado.

Permanecimos un rato como en estado de inconsciencia recibiendo sus caricias, recuperando la respiración, con dificultad, y repentinamente noto que sale de mi tirando con fuerza de su polla, gira mi cuerpo para mirarme de cara, abre mis piernas y sin avisar vuelve a meterla con una profunda estocada, me había dejado vacío y no da tiempo a que mi culo se cierre, no esperaba una entrada tan repentina pero no me causa excesivo dolor, solo al final en lo más profundo de mi cuerpo como me aprisiona. Acomodó su cuerpo entre mis piernas que le acogieron encantadas.

-Me gusta follarte por detrás pero más mirarte a la cara, los gestos que pones al sentirme dentro, no pensaba que un hombre me hiciera gozar de esta forma.  –me sonrío interiormente para mí, siente lo mismo que yo cuando Nicolás me tomaba las primeras veces.

-¿Entonces te gusta follar mi culo?  -esconde su cara en mi cuello chupándolo lentamente, pensando lo que va a responder, su aliento entra en mi oído antes que sus palabras.

-Sí, me gusta follar tu culo, y tu boca, pero hay otras cosas de ti que me gustan. –se detiene y siento curiosidad, vuelvo mi cabeza para el otro lado dejándole mi cuello libre para que puedo seguir besándolo, mi voz suena coqueta cuando vuelvo a hablarle.

-¿Qué más te gusta?  -como casi siempre hace, vuelve a pensarlo.

-Eres guapo, elegante, te mueves bien cuando andas, como si fueras un cervatillo, eres importante…

-¿Todo eso ves en mi?  -su verga se va ablandando.

-Y eres bueno, y esto no lo digo yo, se lo he escuchado a mi padre.  –sus últimas palabras son como una losa que cae sobre mí, su padre piensa que soy una buena persona y me estoy follando a su hijo, sin escrúpulos de ningún tipo, gozando de su juventud.

-Creo que es mejor que nos demos una ducha para limpiarnos.  –no sé cómo reaccionar ante mis encontrados sentimientos de culpa y deseo

-No quiero salirme de ti, estar en tu interior es delicioso.  –apoya su cuerpo en el mío y me ahoga, se sujeta sobre sus codos para alejar nuestros rostros y mirarme profundamente.

-No me pidas que lo deje ahora.  –le digo que no con mi cabeza y embebe con sus labios dos lagrimas que no puedo contener. Sus labios pasan a los míos ahora húmedos de mis lágrimas y me fuerza a abrir la boca para acariciar con su lengua la mía en unas tiernas caricias.

Cuando se mueve desplaza su semen de mi recto y va escurrido de mi, su boca vuelve a besar mis tetillas, a lamerlas y su miembro viril vuelve a hincharse y comienza de nuevo a entrar y a salir muy suave, acaricia mi pene y vuelve a su estado de excitación pasada, ahora entra y quiere llegar al final, tengo que moverme para hacerle hueco y que traspase la barrera que tengo dentro, le pido que me deje hacer a mí y moviendo mi cuerpo consigo que algo se me abra y acoja toda su virilidad que noto en mi piel si paso mi mano por mi vientre, como se mueve y desliza en mi interior.

-Estoy entero dentro de ti, esto es prodigioso.  –veo la felicidad en su rostro, la satisfacción del conquistador poderoso y dominante, la saca y mete con sumo cuidado, así está mucho rato, me he acostumbrado y es un delirio también para mi ver su satisfacción y el placer que me entrega todo él, ahora la saca hasta la mitad y comienza a entrar y salir en mi a velocidad de vértigo, suspiro y me mareo de placer cuando inundo su pecho y mi vientre con mi leche y él me llena, me inunda y sé que no cabe más en mi interior porque me siento hinchado, colmado. 

Le sujeto de sus nalgas con mis manos y mis piernas para que no se mueva, para que permanezca así, acaricio su redondo culo y meto mis dedos por su raja acariciando y tirando de su vello. Es un amante magnífico, bello, deseable, tierno y bruto a la vez, abrazo su cabeza para besarle y expresarle mi agradecimiento.

-Rayhan, estoy lleno de tu leche y se me están quedado dormidas las piernas, tienes que dejarme que vaya al baño.  Sale su verga y un chorro de su semen, voy al baño y casi me caigo sin poderme sostener, me siento para vaciar mi intestino y me limpio bien, me aplico una crema, tengo el culo que me escuece.

Cuando vuelvo con unas toallas está cubierto por la sábana con una gran sonrisa en el rostro, sin hablar llamo a mi casa, quiero que mis padres me confirmen que mañana me esperarán en Santander, es aún temprano y me tumbo a su lado.

-Rayhan, lo paso muy bien contigo, de verdad, pero debemos finalizar esto, tienes que buscarte un chico de tu edad, tiene que haber alguno que te guste y no es difícil que tú le gustes a él.  –se ríe y pasa su brazo por mi cuello llevándome hacia él.

-Lo hay Daniel, te lo iba a decir.  –me sorprendo y me subo sobre él para mirarle como sonríen sus boca y sus negros ojos donde me pierdo.

-¿Te has enamorado de un chico?  -acaricio su mejilla esperando la contestación.

-No, creo que no, pero me gusta, es un poco como tú, lo paso bien a su lado, es de dos cursos inferiores y hablamos, charlamos mucho, quiero hacer el amor con él y se lo he dicho.  –se calla mientras continúa pasando sus manos por mis hombros en una caricia tierna que me gusta.

Entonces, como si fuera un hermano mayor comienzo a aconsejarle, que tiene que asegurarse de que esté sano, que no le cause daño y tenga cuidado con lo que tiene en la entrepierna, me escucha y no deja de sonreír.

-¿Puedo traerle algún día a tu casa, mientras estás fuera?, te la voy a cuidar y no tienes que preocuparte.  –lo pienso un momento.

-Puedes disponer de ella, se que la vas a cuidar y tienes las llaves, solamente te voy a pedir que tengas cuidado con los vecinos, no hay curiosos pero no quisiera que alguno se lo dijera a tu padre. La casa es tuya para cuando la necesites y quieras, esté yo aquí o fuera.

-Eres lo más maravilloso que me ha pasado en la vida, tu pareja tiene mucha suerte. Nadie podía haberme enseñado como tú, te quiero Daniel.  –y seguimos hablando por un rato, de sus inquietudes por el matrimonio concertado por sus padres, del chico con el que ahora ha intimado y que le gusta, de su miedo de hacerle daño con la herramienta de que está dotado, de que le gustaría ser como yo, cuando él es divino y de nuestras imposibles relaciones, de todo un poco.

Esta noche volvió a penetrarme dos veces más y a vaciarse en mi interior, también me hizo disfrutar como un amante prodigioso en que se ha convertido, cuando al final fui al baño tiré algún hilito de sangre, no, no sentía dolor alguno. Era asombrosa la cantidad de semen que fabricaba sin parar y la potencia tremenda para aguantar con su polla erecta con su tamaño tan fabuloso.

Era un ser tocado por los dioses, un hombre dotado con todas las armas de la seducción aunque él aún no se daba cuenta y con mucha sensibilidad. Antes de dormir y abrazado a mi susurró en mi oído.

-El que vaya a tener un amigo no quiere decir que no tengas cosas que enseñarme, quiero que me enseñes más, probar lo que se siente cuando te penetran y lo que sientes tú.  –tenía mucho sueño y estaba terriblemente cansado para entablar de nuevo una conversación.

-¿De verdad quieres que te penetre?  -pude articular al fin.

-Quiero sentirlo y deseo que seas tú el que me lo haga, el que me enseñes, como todo lo demás.  –está pegado a mi espalda y caigo en un profundo sueño.

**********

Nos estamos despidiendo en la estación de autobuses, Rayhan me abraza y me besa levantándome sobre el suelo, hay algunos pasajeros que sonríen, quizá de ver a una montaña abrazando a un enano con el que juega en el aire como si se tratara de un trapo.

Mis últimos consejos y recomendaciones, sobre todo que tenga cuidado y deje la calefacción puesta en la posición de ausencia en el programador, que conserve una mínima temperatura por si hubiera heladas que hasta ahora no han sido muy fuertes en lo que llevamos del Otoño, que finaliza hoy cediendo el protagonismo al Invierno.

Me alegro por varios motivos de que haya dormido en mi casa, por lo que me ha hecho gozar y disfrutar de él, y porque ir desde mi casa hasta el metro con dos maletas rodando por las calles empedradas es de locos. 

Una hora después estoy en Charleroi facturando mi maleta grande y la pequeña que pensaba llevar como equipaje de mano no me lo permiten, van casi vacías; voy a la cafetería para tomar un té con algo de comer. 

Tengo mucho en que pensar pero me fuerzo en dejar mi mente en blanco después de enviar a mis padres un mensaje sobre mi situación.

La espera se hace interminable y el vuelo se retrasa más de lo que desearía, la larga espera me sirve para reflexionar a pesar de mi intención de mantener mi mente perdida. Me preocupa Nico, le quiero demasiado, a pesar de todo el mal que le voy a causar le quiero, parece antagónico y opuesto pero así lo siento, es la mejor persona que me he encontrado en mi vida.

Cuando llego a Santander mis padres me están esperando, le he tenido que pedir a mi madre que consiga un analgésico tengo un dolor de cabeza que no lo soporto. Aunque es tarde me llevan a comer a un restaurante al lado del mar entre campos verdes, todo está delicioso, sencillo pero de exquisitos sabores, calamares fritos y arroz suelto con bogavante recomendación de la camarera. 

No soy capaz de conducir y mi madre lleva el coche, me animan, me acompañan y se interesan por mi vida preguntando todo, pero de tal forma que es imposible dejarles sin respuesta, hace un día estupendo y con temperatura templada, me siento en casa, mi casa.

Las maletas vienen vacías y hay poco que colocar en los armarios, solamente me queda el hablar con los amigos y no deseo salir a pesar de los ofrecimientos, esta tarde me quedaré en casa, retransmiten por la televisión un partido del Athletic y eso quiere decir que no me van a prestar la más mínima atención. Me quedo en casa charlando y contestando a Rafael y Nico, estoy en un torbellino de sentimientos y emociones que no se a donde me llevarán.

Continuará…



© Albany

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