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Fecha: 14-May-17 « Anterior | Siguiente » en Hetero: General

Gay, casos de la vida real.

Jesus tsukishiro
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Tiempo estimado de lectura: [ 16 min. ]
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Este relato narra la primera vez de un "heterosexual" cumpliendo su fantasía erótica sexual con un chico "gay" que le enseñará un poco y tras esa probada, se volverá adicto a él; te invito a leer. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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Gay, casos de la vida real.

“La curiosidad volvió Bi al heterosexual”.

Hola a todos mis queridos lectores, bienvenidos a un nuevo capítulo de esta su ya gustada sección; en celebración al medio millón de accesos totales en la página, decidí compartirles este relato quea más de uno lo pondrá a fantasear; espero les guste y les agrade, son bien recibidos sus comentarios, así como opiniones sobre la sección, así también sus aportes a la misma; ojalá les guste; de igual forma les invito a leer los demás capítulos en donde varios comentan sus experiencias sexuales; saludos.

Hola, qué tal, he leído algunos relatos de su sección y la verdad me ha dado morbo saber qué se siente tener sexo con otro hombre; únicamente he visto vídeos porno pero hasta ahí, tengo novia a la que amo mucho, pero últimamente he tenido curiosidad de lo que es cogerse un culo apretado; espero mantengan mi nombre en anonimato, lo demás quedará libre; bueno pues mi curiosidad y morbo fueron satisfechos hace un tiempo y todo fue...

Mi nombre es Emilio tengo 35 años, soy heterosexual o era heterosexual; bueno como sea, tengo cabello negro lacio, barba de candado con una línea blanca; parecen canas pero no lo son; tengo mi cuerpo en forma; pues mi novia y yo nos conocimos en el gym; tratamos de estar en forma, nos cuidamos y queremos vernos bien para nuestra boda; en fin, continúo; soy de piel blanca, mido cerca de 1.83 y peso 70 kilos, soy lampiño en excepción de mis partes íntimas donde me abundan todos los pelos que no me salieron ni en piernas, brazos o pecho.

Siempre me he considerado heterosexual, no me laten los hombres, tengo amigos gay a los que respeto y me respetan, me llevo bien con ellos; pero tuve la inquietud de lo que es coger con otro hombre al escuchar a un amigo como se cogió y se la mamó un tipo mientras estaba de vacaciones; así que comencé a ver vídeos porno de homosexuales, con cierto asco al principio, luego con morbo y curiosidad de ver más, finalizando con una extrema excitación; admito que repetía el mismo vídeo una y otra vez lo que provocaba que me masturbara más y más a tal grado de lanzar buenos chorros de semen blanquecino a la pantalla y teclado de mi computadora, a veces hasta me caía en mi cara jaja; yo no pasaba de ver vídeos hasta que una vez, mi novia de plano no pudo ir conmigo al gym por tener sus problemas menstruales, decidí ir solo, me sentía raro, pero fui solo; era un viernes por la mañana, como eso de las 8 más o menos; me tocaba hacer rutina de cardio, comencé, escuchando música y todo; la habitación de esta área del gym se divide únicamente por una pared de cristal dónde estamos los que hacemos ejercicio cardio y los que practican yoga; fue ahí cuando del grupo comencé a notar a un chico de 1.70, moreno claro, 60 kilos, cuerpo moldeable, cintura y unas nalgas redondas y firmes; ese muchachito, después de su rutina de yoga, pasó al área de cardio dónde comenzó a ejercitarse, y no sé porque carajo, pero mi vista no se apartaba de su prominente y buen trasero; creo desde ahí mi instinto voraz sexual se activó jeje.

Ese día no pasó nada, de hecho no ocurrió nada, únicamente por las noches imaginaba ese culo sin nada que lo cubriera y le dedicaba unas cuantas jaladas a mi verga; cuando el periodo de mi novia finalizó, regresamos al gym juntos, de nuevo me sentí a gusto y después de eso, nos dábamos un momento para darnos placer; ella me pegaba unas buenas mamadas de verga y yo al finalizar, le daba unas buenas lamidas a su verija; cabe aclarar que mi novia nunca, nunca, pero nunca se traga mi semen, es algo incómodo, pero la trato de entender, igual a mí no me gusta lamerle la verija cuando está sangrando.

Prosigo con mi relato; pasó un mes de que ese chico me hipnotizó con su culazo, pero eso no significaba que a mi chica me la dejará de coger, al contrario, lo hacía con más ganas para poder quitarme el deseo de cogerme a un wey, pero no se dejaba metérsela por atrás, así que le bombeaba rico su sexo; nuevamente le vino “Andrés” a mi novia y pues lo mismo de la otra vez, ir solo al gym; pero esa vez, sucedió lo que tenía que pasar.

Terminaba mi rutina, tomaba un poco de agua y, mientras me sentaba a descansar un rato en área de pesas, ese chico caminó lento, seguro de sí mismo, se dio media vuelta y comenzó ejercitando, mostrándome ese culote riquísimo; no paraba de verlo mientras bebía agua, sobre mi short deportivo, mi verga se comenzaba a erectar y no quería que se viera, me cubría con mi toalla, en lo que ese chiquillo se sonreía mirándome por el espejo mientras se ejercitaba; ese joto sabía cómo seducir y provocar a los hombres con ese precioso culo, vaya que lo hacía con delicadeza y a la vez con rudeza; me terminé de tomar mi agua, me puse nervioso de mi erección y lubricación evidente, me acomodé mi miembro entre las piernas y me levanté con cuidado para evitar miradas; pero ese chico sí logró percibir mi mirada sobre su trasero.

Me fui a regaderas; cosa que nunca hago, por cuidado higiénico; me comencé a desvestir, abrí la llave de agua fría y dejé que mi cuerpo se empapará para calmar la calentura e intensidad que mi cuerpo reaccionaba ante la seducción de ese chico; procuraba que nadie me viera con semejante erección, no por pena, sino porqué fueran a pensar cosas de mí y yo soy macho heterosexual, con una fantasía en mi pensamiento.

Fue ahí cuando cerrando la llave, ese chico aparecía con una mirada seductora, empapado de sudor y con una sonrisa me decía. – Me di cuenta que desde hace tiempo, usted no deja de mirarme, ¿le sorprende algo de mí?

– Admito que me puse demasiado nervioso, tome mi toalla, me cubrí mi parte y respondí. – ¿Sorprenderme?, para nada, con permiso.

– Evité al chico y me dirigí a vestirme, pero ese muchachillo, bastante listo, se comenzó a desnudar y me mostró ese divino culo sin nada de pelos, redondo, muy redondo, carnoso, bien paradito, unas nalgas deliciosas, naturales por el ejercicio, me las saboreaba y mordía el labio imaginando comerlas.

Me erectaba poco a poco, mi corazón latía más y más, lubricaba de verlo a escondidas; él sabía que lo miraba, pues se enjabonaba con sensualidad y provocación.

Se enjuagaba y al mirarme, se sonrió, guiñó su ojo y hablo quedito. – Te veo en el estacionamiento en media hora, vamos a donde vivo, para que puedas disfrutar sin nervios de mi trasero y cuerpo.

– Yo sentía mi corazón latir más y más, estaba nervioso, por primera vez estaba nervioso, pero jarioso jajajaja.

Así que me apresuré a secarme, me vestí y con prisa salí; pensaba que era una ilusión segregada por mi calentura sexual, pero no, todo era real.

Media hora pasó, exacto y puntual, ese chico salió del gym, caminó a mi vehículo que ya conocía a la perfección, tocó la ventanilla del copiloto, bajé el cristal y preguntó. – ¿Me puedo subir?

– Quité el seguro, muy nervioso verificaba que nadie nos viera y le dije. – Sí, rápido súbete ya.

– El muchacho accedió y salí del estacionamiento; él me iba diciendo por donde ir y noté que estaba muy cerca de dónde está mi departamento.

Estamos en una zona elegante, pero discreta; para entrar en confianza el chico me decía. – Me llamo Eder, tengo 22 años, estudiante de último semestre en comercio, y soy gay pasivo, discreto y me gustan los hombres maduros.

– Yo sonreí en lo que me estacionaba a fuera de su casa y decía. – Estas chavito, pero rico, yo no soy gay, soy heterosexual, pero admito que me pareciste sensual por ese culo que posees, aunque me sorprende que te me insinúes si no soy tan maduro.

– En eso Eder se volteó diciendo. – Pero tienes buen cuerpo y estas muy rico, creo que ambos sentimos atracción el uno por el otro, ¿qué te parece si entramos a mi casa ahorita que no hay nadie y nos quitamos esas ganas?

– Pues ya decidido, le dije que sí y ambos bajamos con discreción del coche, abrió la puerta y me hizo pasar a su lujosa casa; sorprendido por tan genial casa que poseía; me hizo a subir a su habitación y ahí, una vez cerrando la puerta, Eder se comenzó a desnudar.

Yo quedé perplejo parado mirándole desvestir; él quedando en un “Jockstrap” blanco con negro, se giró y se acercó a mí intentándome besar, a lo que lo detuve algo incómodo diciendo. – Calmado bro que no soy como tú.

– Eder se rio diciendo. – Sí claro, como digas.

– Y en un descuido, me besó; acepto que no me gustó mucho, pero su lengua la movía tan rico en mi boca, que me erecté de nuevo.

Él deslizó su mano y bajó mi cierre, busco entre mi bóxer y liberó mi pene de 19 cm grueso, cabezón, peludo y venoso; él se hincaba y como paleta lo comenzó a lamer despacio y tranquilo; contenía mis jadeos, por temor a ser escuchado, pero Eder despreocupado me decía. – Puedes hacer ruido, no hay ni vendrá nadie, así que adelante.

– Sabiendo eso, comencé a jadear y decirle que fuera más lento y con su lengua acariciará mi glande y jugara con mi prepucio para excitarme más.

Posteriormente sus labios reposaron sobre el cabezón y ahí se prestó para mamar como nunca antes me lo hubieran mamado; estaba por explotar y muy, muy sudado.

Luego Eder mirándome a los ojos, se metía de un solo trago mi verga sin hacer gestos o querer vomitar; mis vellos púbicos estaban casi metiéndose en su nariz, pero eso no evitaba a que por más de 30 segundos él lo tuviese hasta su garganta; lo sacaba bien babeado y de nuevo lo sumergía dentro de sí; repetía con sus labios esa buena mamada de glande y con su lengüita masajeaba la corona y cuello de mi pene.

Yo estando en el punto, le hablaba. – ¡Me voy a venir, sácalo!

– Pero él aunque le advertí que eyacularía, él se lo introdujo a la mitad y yo como nunca grité. – ¡Ay no mames, que pinche rico!

– Me corría a buen chorro dentro de la boca de Eder y él con la boca llena, saboreaba, jugaba con mi semen y poco a poco se lo iba tragando, para sonreír y decir. – ¡Estabas muy cargado de lechita, muy dulce, espesa y rica!

– Exhalé y me recosté en su cama, dejando que me quitará los zapatos y bajará el pantalón.

Yo había cruzado la línea y no había marcha atrás; Eder había conseguido algo que mi novia no había logrado, eso era el activar mi morbosidad y lujuria al haberse tragado mi semen mamando como nunca antes lo habrían realizado.

Eder me desnudaba en su cama, él se montaba en mí, tomaba mis manos y me hacía acariciarle su torneado y estilizado cuerpo lampiño de suave piel, con agradable aroma; él no paraba de mirarme y disfrutarme el tenerme en su cama; en eso él, se volteaba de espaldas sobre mí y me paraba su culazo; ahí fue donde me despaché con cuchara grande al agarrar esas suaves, fornidas, redondas, deliciosas y exquisitas nalgas.

Las amasaba, apretaba y gozaba de tenerlas frente a mí; él se arrimaba más a mi rostro y me decía. – Es lo que querías, esto es lo que deseabas, ¿qué esperas para comerlas?

– Yo, como lobo hambriento, besaba y mordía sus nalgotas; para luego, por instinto a que ya he lamido verijas; con mis labios besaba poco a poco su ano, para así sacar mi gran lengua y comenzar a introducir entre esas nalgas hasta dentro.

Yo escuchaba jadear, gemir, gritar de placer, apretaba con sus manos mis muslos y suspiraba cada que metía con más intensidad mi lengua; pasando a un juego de cuerpos, cambiamos de posición y él entregándome su culo bien parado, proseguía con el famoso “beso negro”; cómo le llaman los gays; haciéndole apretar las sabanas de su cama y morder la almohada.

Eder tenía su agujerito dilatado, se veía bien, muy bien, por eso y morbosidad, metía mi dedo índice y lo sacaba, metía y sacaba, metía y sacaba; Eder gemía más y con placer; yo de nuevo me excitaba, mi verga se erectaba y comenzaba a lubricar más, mis testículos estaban duros de nuevo, preparándose para de nuevo expulsar leche caliente.

Repetí la acción, pero esta vez con dos dedos, escupía un poco y metía otro dedo; hacía saliva en lo que jugaba con su esfínter; Eder estaba sudando, su espalda estaba empapada al igual que su cuello; su precioso culo estaba hermoso, redondo y carnoso; teniendo acumulada una gran cantidad de saliva en mi boca, la derramé sobre su ano y empuje mi mano hasta dentro.

Consiguiendo un estruendoso gemido, seguido de las palabras. – ¡Puta madre, que rico, duele mucho, pero es delicioso!

– A Eder le había metido mi mano hasta la muñeca, la volvía a sacar húmeda y babosa, y de nuevo la metí, pero ahora a puño cerrado; disfrutaba de eso, mi fantasía se estaba haciendo realidad y eso me excitaba más de lo que ya.

El esfínter dilatado de Eder, me facilitó el poderle meter mi vergota en su culo; él como todo buen pasivo, cabalgaba y se dejaba montar; él me enseño cosas que no sabía que se podía hacer en el sexo; se abrió de piernas y dejó que lo embistiera de manera agresiva, cambiamos a “chivo al precipicio”, luego “el misionero”, regresábamos a la de “perrito”,  pasando a que me cabalgara y con sus caderas logrará mayor placer para ambos moviéndolas de una forma rítmica y controlada.

Fue la mejor cogida que pude tener; su ano estaba relajado, escoreado, pero relajado; tanta fue la intensidad por querer hacerlo mío, que se me olvidó usar condón y le rompí su “Jockstrap” de tanta adrenalina en el instante sexual; le prometí comprarle tres nuevos jeje.

Eder no dejaba de decirme “papito, cojeme más”, “dame más duro”, “viólame”, “métemela con todo y huevos”, “preñame”, “hazme tuyo”, “rómpeme más el culo”, ”soy tuyo, mi culo y cuerpo son tuyos” entre más frases que me enloquecían demasiado; es un pasivo que sabe complacer a los hombres.

Todo iba excelente, sin embargo tras la interrupción telefónica de mi novia, tuvimos que apresurar nuestro momento sexual y fue como en posición fetal, Eder, mientras le mordía la oreja, le empujaba con mucha intensidad y deseo mi verga, bañados en sudor, muy sonrojados de la presión pasional, culminábamos con gran grito nuestro encuentro.

Ambos agitados y nuestros corazones a todo lo que daba, sonreíamos en lo que mi semen quedaba dentro de él y durante unos instantes, mi pene estuvo dentro de él evitando que expulsará mi semen; luego un poco flácido lo sacaba despacio, para que con calma él relajara su recto florido, irritado y delicioso, expulsando sobre su cama mi leche con unos residuos de sangre y materia fecal.

Unos minutos después, me levante de la cama, mis piernas temblaban, estaba agotado por tanta actividad intensa y vigorosa; yo buscaba mi bóxer, en lo que él sonreía y preguntaba. – ¿Y qué te pareció?

– A lo que respondí tras un suspiro. – Chingon wey, muy rico, espero que si hay discreción por parte tuya, se repetirá próximamente.

– Eder se incorporaba de la cama, tomaba mi bóxer del piso, lo aventaba hablando. – Por supuesto, me gustas físicamente y siento que funcionaremos como amantes, ¿te parece?

– Me colocaba el bóxer, tomaba mi playera, y decía. – Como cabrón no, si tienes un culo delicioso.

– Eder se ponía de espaldas, se agachaba y me mostraba sus nalgas lampiñas, su culito rosadito y aun escurriendo; diciendo. – Cógeme otro poco.

– Mi verga se eréctaba de nuevo, mis testículos comenzaban a punzar, no me podía resistir a algo así; pero “a quién le dan pan que llore”.

Boté mi playera, me bajé el bóxer y me le dirigí a él embistiéndolo de nuevo, esta vez con más intensidad, deseo y ganas; mi celular comenzaba a sonar, pero ignoraba las llamadas, yo lo qué quería era seguirle empujando mi verga y huevos en su culazo.

Ese sonido de “clap, clap, clap, clap, clap” mientras estás penetrando es excitante, más cuando son unas nalgotas riquísimas como las de Eder.

Lo dirigía a él a la pared, lo recargaba y tomaba por los hombros y cuello, mientras continuaba penetrándole una y otra, y otra vez, su sudor comenzaba a recorrer por su espalda en el canal que se hace por la columna; mi frente goteaba de sudor y procuraba que dicho líquido le cayera en sus nalgas; acariciaba ese cuerpo lampiño y tierno; lo poseía a como recordaba en los vídeos porno; le tomaba por su cintura, disfrutaba su esfínter que lo contraía para aprensar mi pene.

Mis testículos punzaban con un poco de dolor, era el momento, sí, era de nuevo ese gran momento; con un quejido otra vez le dejaba ir mis espermas en su delicioso culo; yo no me había percatado que él se masturbaba mientras me lo “ensartaba”, su semen salpicaba la pared y exhausto él decía. – Antes de que te vayas, pasemos a mi baño.

– Incomprendido, sacaba mi pene con suavidad y él me guiaba a su baño.

Ahí él se hincaba, se sentaba y retándome, hablaba. – Quiero tus meados, anda.

– Quede impactado por su lujuria y perversión.

Su petición fue cumplida; tenía ganas de mear, me acaricie la verga, lo miraba y decía. – ¡Qué putito tan rico y lujurioso!, ¡¿quieres meados?!

– Eder agitado y jadeando decía. – Sí, sí quiero.

– Yo decía con una lujuria invadida en mí ser. – ¡Ahí te van puto!

– Poco a poco le lanzaba mi orina y él abría la boca, se dejaba llenar de mi desechos y los escupía, su cabeza la inclinaba para mojarse el cabello, sus manos las subía a su pecho y se apretaba sus tetillas de manera que gozará del momento.

Mi orín disminuía poco a poco y en el último chorro él se impulsó a mi verga y bebió de mis meados como si estuviera muy sediento; sinceramente quede shockeado por tan excitante momento.

Él abrió las llaves de su regadera y me decía amablemente. – Puedes ducharte si quieres.

– Yo me negué agradeciéndole, por mi novia que estaba muy insistente y no quería tener pedos con ella; las cosas van bien, la amo mucho, pero cuando se pone histérica ni quién la tolere.

Eder al verme algo presuroso, me decía que me fuera tranquilo, pues no había nadie y no me vería nadie al salir; él se quedó bañándose y yo bajaba con prisa de su habitación, para salir e irme a mi depa, dónde mi novia me estaba ya esperando.

Al llegar, ella quería mamarmelo, pero rechacé la oferta, pues estaba deslechado a gran cantidad, lo único que deseaba era ducharme y dormir un poco; ella preguntaba del por qué mi desguance, a lo qué astutamente le decía que me había excedido un poco en el gym; ella me reportaba en la oficina que no podría ir y así me podría quedar tranquilo durmiendo reponiendo energía.

Días después, mi novia y yo en el gym como si nada y Eder me ignoraba; cosa que me excitaba; continuaban las cosas así hasta que de nuevo “Andrés” regresó y bueno, ya saben que pasó de nuevo con Eder.

Hasta el momento seguimos así, dos o tres veces al mes tenemos sexo; sin besos claro está, pues yo soy heterosexual; le sigo metiendo unas cogidotas y ahora sí no se me olvida el uso del condón; hacemos juegos eróticos con lubricante de sabores, aceites y le sigo metiendo mi puño en su recto, jugándoselo para lograr más excitación; le regalé unos diez suspensorios que utiliza conmigo para satisfacerme; es un amante muy delicioso, digno de comer y sobretodo muy discreto.

Ya faltan dos semanas para mi boda y espero él me sepa dar mi última noche de soltero en una habitación de hotel que he apartado exclusivamente para nosotros; después de eso ojalá sigamos así, sino pues ni que hacerle.

Bueno, espero hayan gozado imaginando mi encuentro sexual con ese chico, si les gusta pues ya compartiré enviando el relato de mi última noche de soltero; eso es todo, gracias, saludos y sean discretos.

Fin.

 

Vaya, este relato estuvo muy bien, ojalá nos compartas tu última noche de soltero y Eder al menos logré robarte unos besos, por qué todo gay pasivo se excita igual al ser besado por un disque “heterosexual”; amigo, déjame decirte que tú ya pasaste de hetero a hetero-curioso, bisexual-curioso, cómo quieran decirle, pero macho, macho, macho heterosexual al 100 % ya no lo eres; no te juzgo, te motivo a aceptar tu nueva orientación sexual y gusto por el sexo placentero o ustedes ¿qué opinan amigos?; mis queridos lectores hasta aquí el relato de hoy, deseo que tengan un grandioso día y valoren este relato; los invito a enviar sus historias y también a que me escriban comentarios, contacten por FB o por mail, sus observaciones son bien recibidas, saludos, gracias.


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