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Fecha: 09-Jul-17 « Anterior | Siguiente » en Confesiones

Continuación Aventura en el AVE

morboso1957
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Tiempo estimado de lectura: [ 10 min. ]
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La fiesta con Pilar no terminó en el aseo del Ave, continuó en su casa y vaya si lo disfrutamos. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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Llegamos a Atocha y en un taxi nos dirigimos a casa de Pilar muy cerca del Santiago Bernabéu. Nos bajamos y entramos en su portal, nos subimos en el ascensor y nada más cerrar la puerta empezamos a comernos la boca con desesperación mientras yo metiendo una mano por debajo de su falda empecé a acariciarle el culo, apretándola contra mí, hasta que el ascensor paró y saliendo del mismo entramos en su casa.

Dejamos las maletas y volvimos a abrazarnos, besarnos y meternos mano, hasta que Pilar dijo que le gustaría darse un baño antes de continuar. Me coge de la mano y me arrastra con ella hasta el baño. Allí me sorprendo con un baño de unos 25 m2 y un jacuzzi impresionante lleno de agua. Empezó a desnudarse poco a poco y, sin dejar de mirarnos a los ojos, empecé a hacer lo mismo hasta que los dos nos quedamos completamente desnudos.

Se giró dándome la espalda y se quedó frente al espejo acariciándose los pechos cuyos pezones se veían erectos y amenazantes. Yo la abracé desde atrás poniendo mi pene justo entre sus nalgas. Acariciaba sus pechos y besaba su espalda y cuello. Me sorprendo cuando veo que echa su culo hacia atrás y la observo lavándose los dientes completamente inclinada hacia el lavabo.

Dudo entre seguir o esperarme cuando ella con la boca llena de pasta de dientes me dice que no pare. Llevo mi mano a su vagina y la encuentro totalmente empapada, por lo que sin dudarlo la penetré. De la sorpresa dio una bocanada, cayendo la pasta de dientes dentro del lavabo. Empecé a moverme suavemente, dándole tiempo para que se enjuagara. Nada más terminar, me dijo que le diera fuerte y rápido. Así lo hice mientras tiraba de su pelo hacia atrás, haciéndole levantar la cabeza y luego girarla cuando me acerqué, lamiendo su cuello, hasta encontrar su boca que literalmente devoré con ansias, pero sin dejar de penetrarla una y otra vez, oyéndola jadear y pidiendo que acelerara más mis penetraciones, y azotara sus nalgas porque estaba a punto. Joder con esta mujer, que facilidad tenía para correrse. Aumento el ritmo golpeando con mi pubis y mis manos sus nalgas. Ella lleva una mano a mi culo y clavándome las uñas se corre dando los gritos que no pudo dar en el tren, llenando mis piernas y las suyas de fluidos. Nunca había visto correrse de esa manera a ninguna mujer. Como quedaba mucha noche, no quise seguir para correrme yo y le propuse entrar en el jacuzzi.

Sentándose entre mis piernas, apoyó su espalda en mi pecho y me pidió que no parara de acariciarla. Mis manos no paraban de ir de un rincón a otro de su cuerpo, pero lo que más me encendía y a ella también era su cuello, que no pudiéndome resistir no solo lamia y besaba sino que también llegué a morderle, tirando con fuerza de su pelo para lograr que inclinara más el cuello. Cuanto más tiraba y más fuerte mordía, ella más fuerte chillaba y más me incitaba a forzar inclinar su cabeza. Llevé una mano a su vagina, volví a acariciársela y cuando empecé a hacerlo con su clítoris, volvió a correrse una vez más. No paraba de gemir y pedirme que mordiera más su cuello y apretará sus tetas. Si, tetas, dijo, cambiando su vocabulario y logrando excitarme aún más. Me pidió que le mordiera las tetas, le apretara el coño con mi mano y que le pellizcara el clítoris. Todo ello hizo que me calentara más aún. No dejé de sorprenderme que me gustaba esta forma de follar, circunstancia que no había probado.

 Agarrando mi cabeza la acercó a su boca que puso en mi oído para mordérmelo y para que oyera más sus gemidos.

  • Quiero que me la metas en el culo como te dije en el tren

  • Me encantará sentir como estrujas mi pene dentro.

  • También quiero que me des más caña, quiero que me domines totalmente y hagas conmigo lo que quieras.

Hice que se levantara y se pusiera apoyada en manos y rodillas. Cogí gel y lavé bien su culo. Luego con el mismo gel que dejé caer en su esfínter fui introduciéndolo poco a poco con un dedo, luego eché más gel y se lo volví a introducir esta vez ya metiendo dos dedos con los que fui acariciando en círculos primero para ir dilatándolo y luego ya follándome su culo con ellos.

Pilar no paraba de gemir y decir cuánto le gustaba sentir mis dedos dentro, pero me decía que quería más y que se la metiera ya. Aún así, seguÍ echando más gel y dilatando todo lo que podía.

  • Venga, joder, fóllamelo, que ya lo tengo más que estrenado, no pierdas el tiempo.

  • Vale, como quieras, allá voy.

Cogí me pene y poniendo la cabeza del glande en su esfínter fui apretando poco a poco. Veía como entraba poco a poco, cuando Pilar empujó el culo hacía atrás y se empaló entera.

  • Joder, ufff, ya veo que si que lo tienes bien estrenado y entrenado, pero que maravilla. Ha entrado como si fuera mantequilla.

Notaba el calor de sus intestinos y como apretaba mi pene con su esfínter. Era ella quien, con sus movimientos de vaivén, me estaba follando, sin parar de gemir y gritar que la estaba matando de gusto.

  • Cabrón me tienes caliente a más no poder. Me estás haciendo gozar como hacía mucho tiempo que no hacía. Mi chocho no hace más que destilar jugos, me vas a dejar seca.

  • Siii sigue azotándome el culo, que gustooo.

Llevé una mano a su boca introduciendo mis dedos dentro que chupo, lamió y mordió cuanto quiso. La otra mano la lleve a su vagina, que como siempre era un pantano y allí se la acariciaba, pellizcando de vez en cuando su labios como ella quería y alternando con su clítoris que tenía completamente hinchado y que cada vez que se lo acariciaba, ella misma aumentaba el ritmo de sus embestidas, decayendo un poco cuando no lo tocaba. Me pidió que se lo pellizcara sin miedo y así lo hacía notando como ella jadeaba más fuerte aún.

La tenía a mi merced y aproveché para apretarle los pechos y pellizcarles lo pezones haciéndola chillar cada vez más, sabiendo que aunque le estaba causando un poco de dolor, que ella me pedía, el placer era tan grande que lo compensaba con creces.

Pilar empezó a dar gritos tan fuertes que al principio me asusté hasta que ella me dijo que no me preocupara que era normal en ella.

  • En el tren me he contenido pero aquí en mi casa, no lo hago. Además, las paredes de mi habitación y baño están insonorizadas.

Seguí follándome el culo de Pilar, o ella a mi, ya no lo sé. Cuando soltaba sus tetas y volvía a llevar mi mano a su boca, introducía mis dedos dentro de ella y en breve tiempo tenía mi mano llena de tanta saliva que me chorreaba por el brazo.

  • Azótame el culo, pero sin ensañarte que ya lo tengo dolorido pero me encanta sentirlo así.

Empecé a azotarle el culo con mi mano derecha, en una y otra nalga, dejando reposar un poco entre un azote y otro. Cuando notaba el azote, se gemido iba continuamente en aumento, se reducía un poco en el intervalo y al volver a sentir la siguiente, otra vez gemía, hasta que sin más empezó a gemir y empujar con desesperación diciéndome que ya casi estaba a punto. Yo empecé entonces también a empujar con más ganas, en busca de mi orgasmo que quería hacer coincidir con el de ella, pero me fue imposible, aún así, me volvió a ganar y se corrió vaciándose en mi mano que continuaba acariciando su vagina y su clítoris.

  • Ufff que placer. Joder como me haces correr. Me has dejado seca, pero sigue que quiero sentir tu leche en mis intestinos.

Seguí penetrándola, ahora solo con mi impulso ya que ella se estaba empezando a relajar, pero sin dejar de apretarme con su esfínter, hasta que finalmente sentí como me vaciaba en el interior de su culo, mientras que junto con mis gemidos y latigazos de semen, apretaba sus pechos como si estuviera impidiendo que se separara de mí.

Nos relajamos en el jacuzzi, abrazados como al principio, para finalmente, pasar a la ducha, enjabonarnos, secarnos y prepararnos para irnos a su cama.

Mientras Pilar aprovechó para ir a por unas cervezas, yo saqué mi neceser y también me lavé mis dientes, echándome también un poco de mi colonia.

Nos fuimos a la cama y allí sentados comenzamos a tomarnos las cervezas, cuando mirándome con cara de pícara me dijo:

  • José, aún no me has comido mi potorro ni yo tu polla. ¿Qué tal se te da comerte un buen coño?

  • Eso ya me lo dirás tu cuando acabe. Solo te digo que me encanta y que me puedo pasar una hora comiéndotelo sin ningún problema, salvo que me de un calambre, claro, dije riéndome.

La tumbé en la cama, abrí sus piernas y me fui directamente a su coño, lo abrí con mis manos y soplé haciendo que elevara su pubis en busca de mi boca, pero no era lo que yo quería. Fui besando su vientre y bajando hasta su ingle que lamí una y otra vez. 

  • ¡Cómemelo ya jodeerrr!

  • Calla, haré lo que yo quiera, ¿vale?, quiero hacértelo desear mucho más y que me lo supliques.

  • Siii, José, haz lo que quieras pero hazlo ya.

Seguí besando sus ingles, bajando por el interior de sus muslos, mientras pellizcaba cada vez más fuerte sus pezones. Pilar mientras no paraba de decirme que se lo comiera ya, que le lamiera y mordiera su clítoris pero yo no le hacía caso. Me incorporé un poco y fui hacia su boca que besé una y otra vez, intercambiando caricias entre nuestras lenguas. Me separé un poco y miré sus ojos llenos de deseo. Me suplicó que no la hiciera sufrir más y fui bajando lentamente por su pecho lamiendo y mordiendo, hasta llegar de nuevo a su coño, paré un momento y empezó a levantar una y otra vez su pelvis buscándome. Apretando su vientre con mi mano hice que descansara sobre la cama y empecé a lamer su coño primero lentamente y poco a poco más deprisa, introduciendo mi lengua dentro y acariciándolo como si fuera un helado. Me acerco a su clítoris, soplé, lo lamí, una, dos, tres veces, lo cogí entre mis labios y absorbiéndolo lo acaricié con mis dientes, una, dos y empezó a correrse de una manera bestial, mojándome toda la cara.

Dejé que se relajara un poco y sin parar de acariciarla, me senté en su pecho y poniendo dos almohadas juntas, la incorporé un poco, acercando mi polla a su boca.

  • No, deja que lo haga a mi manera.

  • No, Pilar, quiero me la chupes así, me dijiste que hiciera lo que quisiera y es lo que voy a hacer.

Abriendo su boca y agarrándome del culo me acercó más a ella y se la metió entera en la boca la ensalivó bien y sacándola empezó a lamerla y morderme suavemente el glande. Yo ya no iba a aguantar más, así que sujetando sus manos encima de su pecho, dirigí mi polla a su boca y metiéndosela empecé a follarla. Llevé una de mis manos a su coño y clítoris de nuevo y mientras se los acariciaba alternando uno u otro, no dejaba de follarme su boca. Cuando noté que se acercaba de nuevo a su orgasmo, empecé a bombear más fuerte, incrementando la velocidad cuando noté que se volvía a correr, hasta que llegué de nuevo a mi orgasmo escupiendo mi leche dentro de su boca, que tragó sin una queja.

Me quité de encima de su vientre y me eché a su lado. La atraje hacia mí y la besé, abrazándola hasta que se relajó. Luego pegándome a su espalda y sin dejar de abrazarla nos quedamos dormidos.

Por la mañana me desperté notando como me estaba comiendo la polla. Dejé que lo hiciera como ella quería haciendo que se corriera de nuevo acariciado su coño y clítoris. Le dije que se me hacía tarde y me incorporé.

  • No te has corrido, me dijo.

  • No te preocupes que habrá tiempo después, porque pienso volver luego.

  • Ummm, te esperaré.

  • Pilar, nunca había follado así, causando un poco de dolor e incluso con dominación y tengo que reconocer que me ha gustado.

  • Siii y a mi me encanta y he gozado mucho.

Se dirigió hacia el cuarto de baño y yo fui detrás para darme una ducha. Cuando la vi de nuevo lavándose los dientes, me acerqué nuevo a ella y abrazándola por detrás y acaricié su coño hasta que lo tuvo de nuevo húmedo.

  • ¿Pensabas que había terminando?, pues no. "Un aquí te pillo, aquí te mato"

  • Siii, por favor, fóllame de nuevo. 

Se le metí de una sola tacada y empecé a bombear hasta que de nuevo ella se corrió, costándome aún a mi hacerlo. Cuando lo hice me duché, me vestí y me fui, no sin antes darle unos cuantos abrazos y besos.

Cuando vuelvas quiero que me domines totalmente, quiero que hagas conmigo lo que tu quieras y sentirme poseída en todos los sentidos.

  • Cuenta con ello le dije.

¡Joder, como había disfrutado con esta mujer!

Tendré que probar más la dominación. Creo que lo voy a disfrutar.

Gracias a tod@s l@s que me habéis enviado un correo animándome a seguir escribiendo. Hacía tiempo que no lo hacía y este relato lo tenía a medias. Finalmente me he decidido a terminarlo y publicarlo.

Podéis dejarme vuestros comentarios y/o sugerencias en morboso1957@gmail.com


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