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Fecha: 27-Jul-17 « Anterior | Siguiente » en No Consentido

La nena del 69

Rachell
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Tiempo estimado de lectura: [ 15 min. ]
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Las aventuras de Esthela comenzaran en este edificio, donde sin saberlo se va a convertir en el deseo de todos sus vecinos. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
Ashley Madison - Ten una aventura. Infidelidad.

Este año empezaré otro semestre más de mi carrera y necesito un lugar donde hospedarme. Originalmente no soy de esta ciudad, mi familia vive en otra y no puede acompañarme por lo que me toca vivir sola.

A una semana de empezar las clases encontré un departamento que a pesar de ser un poco caro, cuenta con muchas comodidades como: refrigerador, estufa, aire acondicionado, dos cuartos y dos camas. Como pienso vivir sola uno de los cuartos pienso convertirlo en un estudio para mis trabajos. El lugar es un edificio y el departamento que pienso rentar se encuentra en el quinto piso. Eso me agrada por que al ser el último piso nadie me molestara con ruidos en el techo.

Rápidamente hice el contrato con don Albino y le pague un adelanto con el dinero que había ahorrado de mi trabajo de verano. Al firmarlo me llevo al departamento que seria mi próximo hogar. Mientras subíamos las escaleras don Albino me pregunto que si que estudiaba y por qué una niña tan bonita vive sola. Sentí halagador su comentario y le comente mi situación y de mi familia. De pronto salió un tipo alto y robusto de uno de los departamentos y se nos quedo mirando mientras subíamos las escaleras. Lo mire por unos segundos y note que al menos su edad era alrededor de 46 años, su color de piel era moreno, con brazos musculosos pero no por hacer ejercicio, además había salido en bóxer y sin querer pude notar un gran paquete. Cuando llegamos a donde él le pregunto a don Albino

-Buenas tarde Albino, ¿Qué tenemos por aquí, nueva vecina?

-Que tal Martin. Si, será nuestra nueva vecinita… Mientras lo decía pude notar un intercambio de miradas y una sonrisa en Martin y en don Albino pero no le tome importancia.

-Oh ya veo. Pues espero que te sientas como en casa nena. ¿En que cuarto estarás?

Como no sabía el número del cuarto me encogí de hombros, pero don Albino le contesto que mi departamento seria el 69.

-Oh. Vaya número que te tocó nena, así que serás la nena del 69. Mucho gusto, espero ser un buen vecino para ti. Me extendió la mano y me sonrió. Se la estreche y pude notar que era un poco áspera.

Cuando por fin terminamos de hablar, subimos dos pisos más y llegamos a mi departamento. Tenía todo lo que el cartel decía, además, era amplio para ser un simple departamento, los cuartos no eran muy grandes pero igual se veían cómodos y el baño tenía una tina, así que cuando estuviera muy estresada ya sabía como me relajaría.

Cuando vimos completamente el depa, don Albino me comento que el cuarto del lavado estaba en el sótano del edificio y el tendedero en la azotea, me entrego las llaves y me dijo que disfrutara de mi estancia en el departamento, le di las gracias y cuando estaba apunto de irse, note que me hecho una mirada discreta pero muy completa sobre mí. Cuando por fin se fue, eche una ultima mirada, cerré la puerta y regrese a mi ciudad por todo lo que traería.

Faltando un día para empezar el semestre, volví a mi nuevo departamento, pero esta vez con toda mi ropa y algunas cosas para decorar. Un amigo de la carrera me ayudo a traerme la televisión, una mesa y todo lo que pudiera ser indispensable para poder vivir cómodamente. Al cabo de 6 horas había limpiado y acomodado todo. El departamento se veía hermoso y muy juvenil, justo como me lo había imaginado. Tome un baño en la tina y me metí a la cama para dormir cómodamente.

El resto de la semana fue agobiante, batallaba con el autobús en las mañanas y a veces no llegaba a tiempo a la primera clase. Los maestros nos presionaron demasiado a pesar de ser la primera semana y casi siempre llegaba ya a oscuras a mi casa. No les miento, llegaba súper cansada y tener que subir las escaleras se me hacia un martirio.

El viernes por ejemplo de lo cansada que andaba solo alcance a llegar al segundo piso y me quede ahí sentada un buen rato. Cuando estaba a punto de pararme escuche que alguien subía las escaleras. Ni siquiera me pude parar cuando mi vecino, Martin había llegado hasta donde me encontraba.

-Pero mira nada más que tenemos aquí, si es la nena del 69. ¿Qué haces sentada en la oscuridad? –me dijo bromeando

-Hola vecino. Estoy descansando, no pude subir mas escalones, ando muy cansada. –le conteste

-Menos mal que eh pasado justo a tiempo para ayudarte pequeña. Si quieres puedo llevarte cargando.

-No se moleste, yo creo que ya puedo subirlos - pero cuando me disponía a subir uno de los escalones, mi pierna derecha se puso débil y caí de pompis en el escalón.

-Ya vez preciosa, mejor te llevo.

-No en serio no se moleste… -pero antes de que terminara de decir mi frase, Martin me tomo de las piernas y de la espalda y me llevo hasta el quinto piso. La verdad me daba mucha pena, nunca antes me habían cargado así.

Cuando llegamos, Martin me bajo lentamente y mientras lo hacia sentí como una de sus manos se deslizo hasta mis pompis. Rápidamente sentí un escalofrió y di un pequeño salto, pero traté de disimular, como si se debiera a otra cosa. Nos despedimos y rápidamente me metí a mi departamento.

Ya adentro tire mi bolso donde guardo mis cuadernos en el sillón. Lentamente me fui quitando los zapatos, el pantalón y la blusa desde la puerta hasta mi cama, quedando únicamente en ropa interior. Me tire en la cama y rápidamente me quede dormida.

Cuando desperté aun era de noche, mire el reloj que tengo al lado de la cama y este marcaba las 12 de la noche. Trate de volver a mi sueño, pero el calor me espanto el sueño, pensé que seria buena idea darme un baño para refrescarme e intentar dormir después. Tome mi bata y fui al baño, abrí la llave de la regadera, el chorro de agua era frio y salía con presión. Me quite la bata y mi ropa interior de color negro para introducirme debajo del chorro de agua.

El agua estaba exquisita, dejé que el agua me mojara toda y que mi pelo se remojara por completo. Me quede unos momentos disfrutando del chorro de agua y después comencé a enjabonarme los brazos, mis pechitos, mi pancita, mi sexo, mi cabello rizado, en fin, todo mi cuerpo.

Abrí de nuevo la llave del agua y esta comenzó a tumbar todo el jabón de mi cuerpo. De repente unos chorros de agua golpearon exactamente en mis pezones e instantáneamente sentí un escalofrió en todo mi cuerpo. Rápidamente me quite del chorro de agua y puse mis manos en mis pechos, pude sentir como mis pezones se ponían duritos inmediatamente.

Me quede quieta un momento en la bañera y me quede pensando que nunca había sentido algo así. Aun a mis 20 años sigo siendo virgen. Nunca eh tenido la necesidad de tener relaciones, ni mucho menos me eh llegado a masturbar. Las únicas sensaciones que eh experimentado es cuando las sabanas rosan mis pezones o cuando a veces roso mi sexo con la toalla o mis dedos. Muchos chicos e incluso hombres mayores se me han insinuado queriendo pasar un rato conmigo, a pesar de mi edad tengo un cuerpo bien desarrollado y en lo que muchos se fijan en mí son mis piernas.

Después de un buen rato dentro de la bañera, salí de ella y comencé a secarme con la toalla. Seque un poco mi cabello y mis risos habían desaparecido. Siempre pasa lo mismo después de bañarme, pero ya después se forman solitos. Me puse mi bata de baño y comencé a lavarme la boca para dormir bien a gusto.

De pronto escuche un fuerte golpe proveniente de la puerta de mi casa y en un instante, las luces se apagaron. Todo eso me tomó por sorpresa, pero después pensé que quizás un transformador de la luz exploto y por eso se fue la luz. No le tome mucha importancia, me enjuague la boca y Salí del baño. Cuando Salí al pasillo, se veían las luces de la calle prendidas y cuando empecé a sospechar, sentí que alguien me observaba desde la oscuridad, cuando estaba apunto de meterme a mi cuarto sentí que algo me rodeo la cintura y de pronto me pusieron algo en la cara. Inmediatamente me sentí muy débil y la vista se me oscureció.

 Cuando abrí los ojos, me dolía la cabeza, como si tuviera una resaca de fin de semana.  Todo estaba oscuro aun, solo un poco de luz de la calle entraba por las cortinas de la ventana. Poco a poco me fui recuperando, estaba acostada en lo que parecía mi cama, pero no recordaba como había llegado a ella. Tenía mis brazos estirados para atrás, cuando quise acomodarlos algo me lo impedía. La desesperación comenzó a apoderarse de mí cuando de pronto escuche que algo se movía.

-Por fin despiertas bombón. Empezaba a creer que quizás me había excedido.

-¿Quien anda ahí? ¿Que esta pasando?

-Oh no te preocupes nena. Pronto sabrás que esta pasando.

De pronto escuche rechinar una silla y pude notar que una sombra oscura se acercaba hacia mi.

 -No te acerques. Aléjate de mí. Auxiliooooo… -comencé a gritar.

-jajajajajaja no te molestes en gritar, ya es muy noche y nadie te va a escuchar preciosa.

Se puso a un lado de mí y de inmediato sentí como su mano entraba y se deslizaba por la abertura de mi bata. Comenzó a tocar uno de mis pechos y a masajearlos lentamente.

-OHH… no llevas ropa interior… -me dijo pero yo no le conteste. Apenas había salido del baño y no tuve tiempo para ponérmela.

De pronto dejo de toca mi pechito y comenzó a frotar mis pezones con la yema de sus dedos. Sentí un leve escalofrió como el de la bañera y comencé a temblar un poco.

Después de ponerme duritos los pezones comenzó a apretarme uno de mis senos. Cuando lo hizo sentí un ligero espasmo en todo mi pecho, como si algún musculo se me contrajera repentinamente.

-NNH… AHH… deje salir unos leves sonidos de mi boca. Estaba sudando y no sabía porque.

Al parecer noto mis ligeros espasmos y temblores, porque comenzó a frotar mis pezones haciendo círculos con su dedo y después me apretaba otra vez. Mientras lo hacia con su otra mano comenzó a frotar con su dedo mi muslo derecho. Las contracciones de mis músculos cada vez eran mayores. Repentinamente comenzó a deslizar su mano por debajo de mi bata, hasta llegar a mi sexo.

-Tampoco traes bragas. Eres una exhibicionista… -Solo… ignóralo… me dije a mi misma.

-Ummm que rico… no ahí rastro de ningún bellito en tu conchita… eres toda una putita…

Saco su mano de mi conchita para después abrir un poco la abertura de abajo mi bata, saco mis pechitos que se encontraban cubiertos por mí bata y los dejo al aire. Después de haber hecho todo eso coloco su mano en mi pelvis y con su dedo comenzó a presionar mi vulva y con su otra mano mis pechos.

-NN… FU… su dedo comenzó a deslizarse por toda la abertura de mi conchita y rápidamente comencé a temblar. Al darse cuenta, acerco su rostro al mio, quiso darme un beso pero voltie la cara y lo que hizo fue lamer mi oreja. Me sentía tan asustada y tan débil que no sabia que pensar.

Su dedo cada vez se movía mas rápido… y de la sensación me agarre de uno de los tubos del respaldo

-Woow nena, que rápido te mojas -me dijo con tono de burla. Eres increíble. Para ser tan delgada tienes unos senos deliciosos, ni grandes ni pequeños y bien redonditos. Cuando los vi por primera vez se me antojaron. De pronto me empezó a apretar mis pezones con sus dedos. –NHH… KH… HAH…- solamente me limitaba a decir. No quería contestarle, no se lo merecía. Pero la sensación que experimentaba me ocasionaba hacer esos sonidos.

-Que ricos pezones tienes, suaves y duritos, se nota que es un pequeño puntito en medio de tus aureolas.

-NN… HAAH!!- inmediatamente sentí como el dedo que rosaba en mi vagina me penetraba lentamente, sentía como me habría mientras se hacía camino dentro de mí  y mientras lo movía dentro de mi conchita, comenzó a besarme y chuparme mis pechitos.

Los espasmos comenzaron a llegar uno tras otro, comencé a temblar un poco más y las contracciones de mis músculos las sentía en mis piernas y brazos. Cerré por un momento mis ojos y me mordí el labio inferior para evitar escapar un gemido. Era una sensación increíble, nunca la había sentido. A pesar de que yo no quería sentir todas estas sensaciones, mi cuerpo me traicionaba y se entregaba a ellas.

Lentamente empezó a meter y sacar su dedo de mi conchita, sentí como que algo, como descargas que salían de mi cintura y recorría la parte de en medio de mi espalda hasta la cabeza. La piel se me puso chinita e inesperadamente deje salir el gemido más rico del mundo. El extraño gozó de mi gemido por que comenzó a chuparme los pechos demasiado rápido ocasionando que el placer aumentara.

Estaba perdida en ese mar de sensaciones nuevas y deliciosas. A pesar de que sabia que no era la forma en que hubiera querido estaba poco a poco entregándome a sus perversiones.

-Que rica eres perra, estas bien sabrosa, tus tetas saben exquisitas, tus pezones son fabulosos… mmm… ahh… -comenzó a morderme los pezones

-Ya están duritos putita… ya estas bien caliente… desde el día en que te vi con albino… te empecé… a desear…

Cuando escuche eso, se me vino a la mente mi vecino, ¡MARTIN! Entre la mescla de placer y lo que escuché no podía pensar con claridad, no podía creer que mi vecino, ese viejo cincuentón, me estuviera haciendo todas esas cosas.

-Martin, déjeme por favor, no me haga esto… se lo suplico… -le dije. De pronto dejo de chuparme las tetas y de penetrarme con su dedo.

-Así que me escuchaste, Esthela… bien… así por lo menos sabrás quien fue el primero en cogerte de todos.

-Espere ¿Qué dijo? ¿Primero de todos? Le pregunte incrédula a lo que mis oídos escucharon.

-¿A qué te refieres con todos? -Se quito de encima de mí y con sus manos me tomo de las rodillas.

–Ahora llego el momento de que me hagas cosas perrita. -Dicho eso me abrió las piernas y haciendo un último esfuerzo por mantener mi dignidad intacta, trate de patearlo. Mis esfuerzos fueron en vano, me sujeto muy bien de las piernas e inmediatamente sentí algo caliente en mi conchita. Me quede paralizada, fue cuando entendí que estaba a punto de penetrarme con su verga.

Cerré mis ojos tratando de pensar en algo agradable cuando de pronto sentí como entraba su verga lentamente en mí.

-Kuh… fue lo que pronuncie en ese momento. En mi mente pensaba en lo que algunas amigas me habían contado de su primera vez, me dijeron que dolía mucho y yo estaba asustada por que me fuera a doler bastante.

Después de un bufido de Martin sentí como me envistió tratando de meter más su verga en mí. –GH UH… deje escapar de mi boca. Rápidamente comencé a temblar y la cama comenzó a crujir.

-Así que no eres virgen pequeña Esthela… creí que batallaría para meterte todo mi paquete, pero entro fácil. Creo que fue por lo mojada que estas. -No lo podía creer, según yo soy virgen, nunca había tenido relaciones, no sabia como entender eso que me decía. De pronto sentí que empezó a embestirme lentamente y comencé a sentir las mismas sensaciones de cuando me metía y sacaba su dedo pero mucho más fuertes.

-Que rico se siente mi amigo dentro de ti pequeña, esta contento de poder visitarte… escuchaba que Martin me decía, pero yo estaba como en trance, con la mirada perdida. Cuando me penetro me quede muy quieta, como si fuera solo una muñeca.

Poco a poco fui sintiendo más y mas esa sensación de excitación en todo mi cuerpo, mi respiración era rápida, mi cuerpo temblaba un poco más y tenia ganas de gemir para poder dejar salir todas esas sensaciones, pero no quería darle ese gusto. Sin embargo, Martin me tomo de los pezones y comenzó a pellizcármelos, no pude aguantar más y le regale un mejor gemido que el de hace poco.

-HAH!... AHN♥…

-Eso putita, gime, gime para mi, me excita escuchar tus gemidos me decía él..

- AHHHH♥…NH♥ HN!! ♥

De pronto Martin saco su “amiguito” de mí y se incorporo muy rápido.

-Ni modo pequeña, tu tienes la culpa. Te la meteré sin condón.

QUEEE!!! No creía lo que me decía, no sabia que estaba usando protección, pero ahora que sé que no lo utilizará me empiezo a preocupar en serio. En ese instante siento que me pone algo pegajoso y caliente en la cara.

-Mira mi pene bombón, está lleno de tus juguitos, está a punto de explotar. Imagina lo bien que se sentirá al metértelo.

A pesar de que estábamos a oscuras pude ver por la luz que entraba de la calle el tamaño de su pene.  –W..WOW pensé. No era muy grande pero si grueso y un olor nauseabundo comenzó a llenar el cuarto.

-Que pasa con este sucio olor… me siento… excitada… pensé –no lo quiero… no lo quiero decía en mis pensamientos.

-Se nota que ya no aguantas más preciosa. Martin trato de abrirme las piernas, pero esta vez estaba decidida a no abrirlas. Sin embargo, Martin fue mas listo y empujo mis piernas hacia enfrente dejando mi conchita expuesta. Cuando sentí la punta de su “amiguito” en mi conchita fue suficiente para enviar mis escalofríos directo al éxtasis a través de mí.

 Pensé –es solo un poco mas de lo anterior, puedes soportarlo. Pero lo que me dijo después me dejo sin esperanza alguna.

-Me correré primero,  y lo hare dentro de ti. Pero no te creas que ahí terminara todo, si puedo seguir, seguiremos hasta que YO no pueda más.

-NOO!!... le suplique, pero no me hacia caso, empezó a embestirme mas fuerte que antes y pronto comencé a excitarme.

En mi mente decía. – ¡Esto no es posible! En este punto, no hay manera de que yo pueda resistir más esto…

De pronto un gran espasmo recorrió todo mi cuerpo y Martin lo noto muy bien.

-¡Así que aquí es! Gritó con aire de victoria Martin. Este es tu “lugar favorito” Esthelita. Por eso no podías correrte a gusto hace unos momentos. Mientras, yo solo gemía y gemía. Sentía que su pene aplastaba algo dentro de mi conchita y hacia que por todo mi cuerpo sintiera un sinfín de escalofríos.

-NOO♥ AHH♥… NH AH AH♥♥ solo se escuchaba de parte mía. –pero esta vez, voy a concentrarme en este lugar. Y dicho eso comenzó a embestirme de forma que sintiera toda la fuerza en ese punto que el descubrió en mí.

-HAH HAHN HAH♥ AH♥ AH♥… Sentía como si me estuvieran abriendo todo mi cuerpo. Imagine que así se a de sentir tener un bebe. De pronto sentí que con su mano tomo uno de mis pechos. Rápidamente comenzó a pellizcar mis pezones y con su boca comenzó a chuparme el pezón de mi otro pecho.

-FWAAAH♥♥  AHN♥… Mi mente se quedo en blanco al sentir mis tetas siendo aspiradas con tanta fuerza por Martin.

Y después de todo… me perdí en el placer y me dejo llevar…  escuché a Martin decir –Voy a abrir todo tu útero y voy… a correrme dentro. Pero yo estaba perdida, perdida en el placer y en mis pensamientos. Muy en el fondo de mi mente pensé –No tengo ni el menor interés en él… tampoco quiero terminar adicta al sexo…  pero en este momento… solo en este momento… yo…

Pero antes de terminar lo que pensaba comencé a sentir que mi cuerpo comenzaba a vibrar y sentía que los escalofríos salían de mi conchita a cada parte de mi cuerpo y sin saberlo comencé a gemir muy rápido.

- Me corro! ♥ Me corro! ♥ Me corro! ♥ Me corro! comenzó a gritar Martin.

En ese preciso instante comencé a sentir que algo caliente llenaba mi conchita. Escuchaba los gemidos de Martin en mi oreja y sentía como más y más me llenaba de semen. –Ha!!... esto… se siente… tan rico… decía Martin.

Cuando por fin se recupero de su corrida, Martin saco su pene y rápidamente el semen comenzó a brotar de mi vagina. –Vaya, se esta desbordando muy pronto… dijo Martin –Pero maldición, jamás me había corrido tanto de una vez, sentí que me corría el alma. De pronto sentí que puso sus dedos en mi conchita y la abría para examinarla. –Mm… esta es una buena carga. Seria bueno que quedaras embarazada con esto. Y cuando termino de decir eso, cerré mis ojos y me quede profundamente dormida.


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