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 5.196 Usuarios Conectados [ Contactos ] [ Comunidad de Cams ] [ Twitter TodoRelatos ]  1.456.080 Miembros | 19.715 Autores | 101.105 Relatos 
Fecha: 31-Jul-17 « Anterior | Siguiente » en Erotismo y Amor

Noelia

cocodrylo
Accesos: 2.325
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Tiempo estimado de lectura: [ 21 min. ]
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Cómo cada tarde la vi aparecer caminando lentamente entre los grandes matojos que había en la parte de atrás de su casa; me intrigaba verla últimamente siempre sola y triste, sus paseos del atardecer; de ese día especialmente diáfano le dibujaba una aura luminosa e inquietante. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

Noelia

 

Cómo cada tarde la vi aparecer caminando lentamente entre los grandes matojos que había en la parte de atrás de su casa;   me intrigaba verla últimamente siempre sola y triste, sus paseos del atardecer; de ese día especialmente diáfano  le dibujaba una aura luminosa e inquietante.

 Mientras fumaba, leía un libro de Sartre y la mira baavanzar suavemente, rozando apenas, con sus pequeñas -e imagino suaves-  manos las plantas que la rodeaban; su vestido claro  y acampanado muy corto y por encima de las rodillas, hacía que a veces cualquier suave brisa  lo levantara y dejara ver sus bellos muslos en formación; que ya se vislumbraban en potentes y largas columnas plenas de armónica simetría; que se perdían bajo la suave tela que cubrían su rotunda y amplia cadera en unas altas e insolentes posaderas, nacían estas de una discretísima y estrecha cintura, su vientre plano, su pequeño busto, sus amplios  hombros nacidos de un largo y estilizado cuello, de mentón altivo y soñador, labios carnosos y tristes -hace tiempo ya que no la veía ni la escuchaba sonreír- nariz pequeña y aquellos ojos negros como el carbón de su cabello.

Daría mis manos por acariciarlos y deslizar mis dedos entre aquellos largos rizos, su tez canela, sus pestañas largas.

Sus pasos se perdían en la suave ondulación de la colina seguro en dirección a su escondida poza en medio de aquel bosquecillo de sauces llorones.

Hoy no tenía ganas de seguirla quería que goce de su intimidad además pocos pasos me daban un puesto de observación discreto y el viento traía hasta mi el sonido del chapoteo en el agua

Me enfrasque en mi lectura; no se cuanto tiempo paso realmente pero un grito angustiante me alertó, corrí a mi observatorio y solo pude ver las aguas de púrpura teñidas baje a toda la velocidad que me permitía el sendero hasta aquel rincón del bosque y la vi desnuda boca abajo flotando parcialmente en el estanque no lo pensé mas y me acerque tenia una fea herida abierta al lado derecho de su cabeza la tome en mis brazos y la saque de las tintas aguas cárdenas me quite el polo que traía puesto y lo use para taponar la hemorragia aun tenia signos vitales intente reanimarla y nada apenas respiraba.

De pronto repare en su desnudez tome su vestido que colgaba del muñón de una rama y la cubrí; la acomode lo mejor que pude y salí corriendo a mi cabaña tenia que pedir ayuda.

Llegué al teléfono y sin señal, tome una manta toallas y el botiquín salí corriendo por el sendero cuesta abajo iba llegando y el lugar donde yo la había dejado estaba vacío no entendía pensé que quizás había despertado y la busqué por los alrededores y nada.

 

Salí del bosquecillo y al mirar hacia su casa su madre llamaba a su hijo menor a los gritos algo le dijo y los dos se internaron en la vivienda. Cada día vigilé la vivienda solo sus parientes hacían sus cosas de rutina de ella no sabia ni la veía,  hasta que una mañana ya con el sol en lo alto la vi sentada en el frontis bajo la encina que les prodigaba sombra en una tumbona rustica me llené de alegría al saberla sana y ya repuesta aunque un ligero vendaje cubría su cabeza, señal de la grave herida que había sufrido.

Continué con mis cosas y varios meses pasaron ella ya había retomado el curso de sus días pero sus paseos hacia su alberca no se repitieron sentí pena por ello pero era su vida.

Y el invierno llegó con sus lluvias y fríos aquel día baje al pueblo si así se le podía llamar a las pocas casas juntas a cada lado del camino, salía del único almacén que  allí había y nos quedamos ambos mudos al cruzar nuestras miradas le sonreí y le quise decir algo; ella estiro su mano y rozo mis labios en señal de silencio se empino cuanto pudo beso mi mejilla y se marcho.

Quede allí mismo anonadado, silente y perplejo hasta que una mujer toco mi brazo gire aun en mi estupor .

-Gracias por lo que hizo por ella Sr. ...? Como queriendo que yo termine la frase, entonces caí en la cuenta de que jamás nos habíamos presentado

- Jarber balbucee, Alex Jarber terminé diciéndoselo con dificultad debido a la sorpresa era la primera vez q la veía directamente y frente a frente.

-Ya esta bastante bien- acoto ella

Me alegro- respondí un poco mas repuesto en mi animo

- Soy Marta Espíndola la madre de Noelia- tendiéndome su mano la cual estreché un poco forzado pues estaba cargado de los paquetes con las compras que acababa de hacer

Ella sonrió al ver mi torpeza pude apreciar su belleza idéntica a su hija solo con el sello de los años debiera andar en los treinta y pico

Nos gustaría un día acepte cenar en nuestra humilde casa verdad Javier dirigiéndose al muchachito de mirada inquieta de no mas una decena de años acuestas quizás menos que se había acercado a nosotros

Si Má - respondió él

Sabemos que gusta de su soledad pero nos gustaría recibir su visita además es nuestro único vecino en veinte kilómetros a la redonda-sonriendo suave y cantarina

Claro cualquier día - respondí un poco amoscado e incómodo tratando de dar por terminada la conversación

Bueno hasta pronto - dije y me gire dando unos pasos

Le parece bien el sábado al final de la tarde la escuche decir a mi espalda gire y asentí

Sin decir nada mas me encaminé raudo a mi camioneta subí y allí me sentí mas tranquilo puse la llave en el contacto y encendí

Al levantar la vista allí estaba con su mirada fija en mi alzó su mano y me dio el adiós le respondí con igual gesto y partí.

Llego el sábado y los nervios se apoderaron de mi desde el amanecer hacia muchísimo tiempo que no compartía con nadie me había refugiado en medio de estas montañas para huir de la podredumbre de las ciudades no estaba seguro de querer asistir a aquella invitación unos centenares de metros nos separaban.

Hacia mas de ocho años me había refugiado en mi ostracico retiro y unos tres a cuatro que esta familia había llegado a habitar la propiedad vecina y nunca nos habíamos cruzado ni relacionado salvo algunas incursiones traviesas del pequeño inquieto y su fiel perro, mezcla de labrador y pastor ovejero negro con un medallón blanco en el pecho; pero nunca al extremo de llegar a mi puerta si conocía sus nombres por haberlos escuchado curiosamente de boca de la madre y el niño y jamás de ella. En fin en esas estaba debatiendo entre asistir a la invitación o simplemente no ir, pero muy dentro mío quería verla de cerca otra vez escucharla aun recordaba sus labios suaves cuando trate de reanimarla su piel tersa y húmeda sus pechos pequeños duros y turgentes de negros pezones y oscuras aureolas su sexo apenas cubierto por unos pequeños y oscuros vellos insipientes no es que sea un depravado  caray pero aquella grácil figura había quedado impresa en mis retinas y en mis manos.

Toque a la puerta e inmediatamente se abrió como si estuvieran esperando lo haga; era él tomo de mis manos la botella de vino con la otra libre me jaloneo al interior mientras a voz en cuello me anunciaba al resto de la familia recuperé el equilibrio y sostuve firmemente la tarta de moras silvestres que había preparado y que estuve a punto de soltar segundos antes y allí estaba parada en la puerta del living que comunicaba con la cocina al fondo donde también vi expectante a Marta hubo unos segundos en que el silencio fue incomodo no sabia q decir y el pequeño rompió el hielo pidiéndome la chaqueta la casa estaba acogedoramente tibia afuera aun el invierno tenia el poder; la luz lánguida del sol en el ocaso irrumpía por un ventanal y le daba de lleno estaba preciosa enfundada en un vestido azul de flores blancas estampado que ceñía su cuerpo delineándolo. Su   pelo recogido en una cola de caballo caía obediente a cada lado  de sus hombros hasta cubrir sus pechos una tenue sonrisa dibujada en sus ojos y en sus labios. Marta vino a mi encuentro saludándome efusivamente con un beso en mi mejilla

Pensé que ya no vendría está por ocultarse el sol – dijo ella.

Al final de la tarde- apostille y otra vez aquella risa cantarina inundó la estancia

Esta bien – dijo ella arrastrando las palabras- es lo que dije entono ella graciosamente

Bueno venga tome asiento señalando un amplio butacón frente al hogar encendido

Javier

Si Má dijo el pequeño a su espalda

Saludaste?

El pequeño adelanto su mano que estreche con una atisbo de sonrisa cómplice entre los dos luego giro sobre sus talones extendió sus manos hacia ella arrastrándola prácticamente

A ella ya la conoce mi hermana Noelia

Si dije sin saber que mas hacer ni que decir

Al igual que la vez anterior sello mis labios con un leve roce y beso mi mejilla izquierda

Su mamá expectante a un lado le tomo las manos se miraron a los ojos en muda señal salieron rumbo a la cocina

Javier – si Má dijo con una mueca de resignación - sírvele una copa de cognac a nuestro invitado mientras nosotras ponemos la mesa

Ya Má -respondió él haciendo otro gesto mirando al cielo.

 

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Sentados a la mesa ya; Marta a mi izquierda a la derecha Javier y al frente mío ella Noelia, empezaron el bombardeado preguntas al menos Javier nada cortado y ya entrado en confianza pues era el que llevaba la voz cantante y aunque de momentos le reprochaba Marta alguna que otra indiscreción llevamos la cena sin sobresaltos salvo cuando al estirar mis pies toque sin querer los pies de Noelia y me di cuenta q era ella pues al instante levanto la vista una sonrisa púdica y fugaz lo que me hizo dejarlos donde estaban y ella descalza puso los suyos sobre los míos.

Hasta ese momento aun no había escuchado su voz y aunque lo deseaba fervientemente no hice alusión alguna al respecto creo que a estas alturas Marta se había  percatado de mi interés por su hija pero aun así trata de desviar mi atención hacia ella.

Terminada la cena con la tarta traída de postre como broche pasamos otra vez frente al hogar. Aquí ya Marta puso proa al frente y apunto todos los cañones a mis reservas

Y como sabias de este lugar?

Pues cuando era niño venía aquí seguido durante las vacaciones junto a mi padre.

Antes esto era de un aislamiento casi total.

Pero no eres muy joven como para abstraerte del mundo?  eso generalmente se ve en personas bastante mas grandes.

Pues tienes razón y tal vez no en fin creo que los motivos de las personas pueden ser infinitos para querer ser un poco ascetas, en mi caso quede bastante asqueado del mundo en el que vivía, todo lo que me rodeaba lo sentía falso y vacío y un buen día un anuncio en un diario que vendían estos terrenos pues nada mas oportuno y al día siguiente abandone todo y me instale en mi propiedad ha hacer mi vida de anacoreta voluntario hasta que llegasteis vosotros.

Y que hacías antes de venir aquí?

Pues trabajaba en la economía.

Y tu perdón Uds. Que hacían de donde proceden?

Pues yo -tomando la palabra Marta- soy de un pueblo al norte del país hija de campesinos y mis hijos nacidos en la gran capital aunque creo a Javier no le quedan ya recuerdos de aquello años.

Esta propiedad fue heredada por mi difunto marido, el murió en un accidente de auto junto a nuestro hijo mayor y allí sobrevivió mi hija Noelia, el mismo día que nacía Javier

Como veras fue muy difícil nuestra vida aun ella al parecer no se recupera del todo pues a pesar de que solo tenia seis añitos quedo tan impactada que perdió el habla o su subconsciente se niega ha hacerlo.

Ahora comprendía porque nunca había escuchado su voz, la miraba directamente a los ojos y la dulzura que expresaba era inmensa; no se que me impulso a tender mi mano hacia ella con la palma hacia el frente ella imito mi gesto y tomamos contacto apenas rozándonos con las yemas de los dedos y lentamente nuestras palmas se unieron sin dejar de mirarnos sentía perderme en la profundidad de esos pozos negros y abismales que eran sus ojos y tan intensos que sentí hurgaban en mi alma, no se cuanto estuvimos así si segundos o minutos mi subconsciente me trajo al presente cuando la mano de Marta se apoyo en mi antebrazo gire mi rostro hacia ella la tome de la nuca y la atraje hacia mi besándola suavemente primero luego con una lascivia que me desbordaba ella se dejo hacer y solo un ligero carraspeo proveniente del pequeño Javier me detuvo. De pronto como si despertara de un sueño reaccione era como si no hubiera sido dueño de mis actos mire hacia Javier había una sonrisa irónica bailando en sus labios; Noelia con mirada aplacible estaba arrodillada frente al fuego removiendo las brasas Marta seguía con su mano en mi antebrazo.

Era como si fuera una escena surrealista en ese instante dudaba de mi mismo si había ocurrido o no.

Estas bien me interrogo Marta no supe que responder solo me puse en pie camine dos o tres pasos en dirección a la puerta tome mi chaqueta y salí

La negrura de la noche se hizo dueña de mí y camine en dirección a mi cabaña sentí unos roces y ruidos a mi espalda gire y solo era el perro que silente caminaba atrás mío llegue a mi puerta y se quedo allí sentado sobre sus cuartos traseros me devolví me senté en el escalón del porche observe en la distancia las ventanas aun iluminadas de la casa baje la mirada y me dirijo a el como si pudiera responderme

Crees tu que fue real lo que paso allá?

El animal agacho la cabeza como si respondiera afirmativamente 

Un silbido rompió el silencio de la noche, el perro se levanto y se perdió en la negrura de la noche en dirección a su querencia, me quede unos instantes mas observando aquellas ventanas iluminadas que una a una se  fueron apagando.

 

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Estaba revisando las nasas que tenia en el riachuelo a ver si contenían algún pescado y encontré seis truchas y unos cuantos camarones me dispuse a limpiarlos y me acomode en unas rocas en la ribera y entonces los vi; primero al perro parado sobre una roca observándome y luego a ella sumergida en las cristalinas y frías aguas del riachuelo casi un centenar de metros mas abajo; continué con mi labor una vez terminada me prepare para regresar y de pronto al pararme estaba ella allí a escasos metros sentada en el tronco de un árbol caído mirándome.

Me acerque me quede parado frente a ella estire mi mano ella la tomo se irguió y empezamos a caminar en dirección a mi cabaña.

El perro nos seguía a corta distancia, ella cuando el sendero lo permitía caminaba a mi lado en algunos pasajes se pegaba a mi dejándome sentir la turgencia de sus pechos en mi brazo y esos roces me ponían mal unos ramalazos recorrían mi columna vertebral y una erección insolente e inoportuna hacia acto de presencia al sur de mi ombligo.

Llegamos a la cabaña me dirigí al cobertizo y me puse a salar los peces ella me observaba hacer desde sus silencios sentada en una mecedora antigua que había restaurado herencia del antiguo dueño de la cabaña de troncos.

Cuando terminaba la sentí moverse y de pronto me abrazo por la espalda sus brazos rodearon mi abdomen sus pezones se hincaron en mi espalda acariciaba suavemente mi pecho sus manos se colgaron de mis hombros sentía su aliento cálido entre mis omoplatos, trate de girar y no me dejó hacerlo, tome sus manos y las lleve a mis labios las bese suavemente en cada dedo en cada nudillo su respiración se agitó, levante mi brazo derecho y por debajo de mi axila me rodeo rozando su cuerpo con el mío y quedo entre el mesón y yo, contemplaba fijamente mis labios sus brazos rodearon mi cuello con mis manos estreche su cintura y la alcé hasta la altura de mis ojos sus piernas se enroscaron alrededor mio el calor de su bajo vientre me inundo; su boca recorrió mi rostro en cortos y sensuales besos, con mis ojos cerrados busque sus labios una de sus manos sello mi boca seguía besándome; un suave vaivén de sus caderas restregaba su sexo en mi abdomen sin abandonar la presión de sus piernas, mis manos recorrían lentamente su espalda, volví a tomarla de las axilas y la eleve aún mas sus pechos quedaron frente a mi boca me hundí en el canalillo de sus senos, lo mapee entero con mis labios cuando pude atrapar su pequeño pezón derecho por encima de la delgada tela de su vestido primaveral un inusitado convulsionar eléctrico la sacudió su cabeza cayo a un lado con los ojos en blanco, sentí la humedad caliente y pegajosa en mi estomago y corría vertiente abajo.

La abracé aun mas, escapaban leves sonidos guturales de sus labios abiertos la deje recuperarse de su extravío.

Pasaron unos minutos y fue recuperando su aliento y pulso abrió sus negros ojos y por primera vez acarició  mis labios con los suyos la deje hacer; que descubriera su placer sola.

Hasta ahora habido sido ella la que había llevado el control y el ritmo de nuestros acercamientos decidí pues que solo colaboraría  en su búsqueda.

Y quedo allí como adormilada su rostro acunado en mi cuello abrazándome con brazos y piernas.

Como estaba camine hasta una mecedora  la acomode en mis brazos y me senté allí tenia una manta la tome y la arrope; su respiración suave parecía indicar que dormitaba  tenia los ojos cerrados su expresión apacible.

Largo rato permanecimos meciéndonos suavemente admirándola. En la puerta del cobertizo el fiel perro observaba había sido nuestro mudo testigo, el silbido penetrante volvió a sonar, se irguió. Ella abrió sus ojos miro al animal, estiro su mano y el dócilmente se acercó hasta poner su cabeza bajo aquella delicada mano, rodeo su hocico y como si con la mirada le hubiera dado una orden partió hacia la casa o el origen del sonido no lo sé. Se acurruco aun mas en mi regazo y volvió a cerrar sus ojos; la sentía tan pequeña y frágil que no me atrevía ni siquiera a moverme mas que para mantener el suave vaivén de la silla meciéndonos. Iba cayendo la tarde, para mi había sido una eternidad también yo había caído en un mórfico sopor abrí los ojos y allí estaba echado sobre su vientre vigilante el leal perro, mirando hacia el exterior; acaricie su pelo descubriendo su rostro entreabrió sus labios y me los ofreció elevando su rostro sin mostrarme sus negras pupilas la bese suavemente ella alzo un brazo y rodeo por atrás de mi nuca, hundió su rostro en mi cuello volví a hundir mis dedos en cabello y bese su frente.

Debo llevarte a casa- le dije – ella por respuesta se arrebujó aun mas en mí, sonreí por el acto en si de niña mimada.

Si, por fuera mi te tendría hasta el fin de mis días en mis brazos. Pero tu mamá y tu hermano deben ya estar preocupados por ti son muchas horas que estas fuera de casa pequeña, y otra vez se apretó apegándose aún mas negándose a levantarse.

En la puerta irguió su cuerpo y las orejas alertándose y a nosotros también, de pronto movió la cola ella se levantó de un salto y salió pero desando y apoyándose en los brazos bajos de la mecedora bajo su rostro hasta posar sus labios en los míos una sonrisa iluminó su rostro tomo mis manos y me obligó  a pararme y ha que la siga.

A unos metros estaba parada Marta abrazando a Javier una sonrisa iluminaba su rostro Noelia me llevo de la mano hasta ellos se fundieron en un abrazo sin soltar mi mano y luego todos me rodearon abrazándome; una paz insólita y desconocida lleno mis sentidos.

Nos quedamos allí observando el ocaso por un momento.

Acaso no tienen hambre farfullo incomodo Javier

Yo recordé los camarones. Me separe de ellos e ingrese al cobertizo y salí con la cubeta

Javier si me ayudas en unos minutos tendremos le cena lista para alimentar a esas fieras – que te parece – vale dijo el y Uds. Alejaos brujas  les dijo riendo y entrando tras mio a la cabaña.

Bien compañero - le dije una vez dentro – aviva el fuego y nos pusimos manos a lo obra le pedí unos pimientos y cebollas que salió a buscar a las sementeras en la parte de atrás de la cabaña.

Por la ventana las vi abrazada seguían contemplando la caída del sol un mar agitado estaba en mi cabeza sin descuidar lo que hacia Javier me miraba hacer en poco mas estaría listo todo improvise unos asientos con unos tocones de troncos pues no tenia mobiliario le pedí a Javier las llamará

Cuando entraron el calor les devolvió el color a sus mejillas estaban con ropa delgada y la brisa del atardecer las había enfriado las recibí con una infusión de hierbas caliente todo estaba en la mesa listo para servirnos; repetimos el mismo  orden de la vez anterior tácitamente de cuando lo hicimos en su casa.

Y otra vez descalza volvió a poner sus pies sobre los míos, Marta tomo la fuente la acerco a su rostro lo olio – Uds. Busquen que comer que esto es solo mio – y otra vez su cantarina risa resonó esta vez en mi cabaña. Noelia estiro sus manos tratando de quitarle la fuente y ya se paraba Javier participar del juego

A ver trae aquí – dije tomándola yo – que nos vamos a quedar sin cena todos mas risas.

Saque unas conservas de frutas silvestres en almíbar como postre el mas feliz Javier claro que esta vez si salió a escape a un  rincón de la estancia seguido de Noelia y se juntaron ambos a disfrutar Marta se paro me rodeo y juntando sus manos sobre mi pecho beso mi mejilla y susurro en mi oído un gracias

Te debía yo las gracias respondí-  la última vez fui yo el descortés e incluso me fui sin despedirme.

Sujeto mi barbilla y la elevo haciéndola que la mire por encima de mi cabeza.

Mi cráneo reposaba en el canal de sus pechos

Su aliento sus pechos  me enardeció,  beso mi frente y continuo descendiendo hasta llegar a mi boca una mano hurgaba al interior de mi camisa atrapo mi tetilla y la apretó un gemido ronco escapo de mis labios y siguió camino abajo en ese momento reaccione la detuve abriendo mis ojos retiré suavemente sus manos y me pare camine hacia la puerta tome mi tabaquera y salí

Me senté en el escalón del porche y otra vez solo éramos el perro y yo

¿Qué camino tomo? Le pregunte el giro la cabeza como buscando a quien le había hecho la pregunta lié un cigarro cuando lo encendía. Llego Marta se sentó en el escalón inferior entre mis piernas tomo mi mano con el cigarrillo y lo acerco a sus labios aspiro el humo salió de su boca en un largo chorro que se desvanecido en el aire.

No te pedimos nada ¿ que te detiene?

Ustedes dos – respondí

Por respuesta alzo un abrazo tomo mi nuca. Y se elevo hasta besarme, se puso de pie tomo mi mano me guio hasta la puerta entornada y la cerro dejándonos afuera tomo un candil que colgaba a un lado de la entrada lo encendió y nos encamino al cobertizo. Al llegar cerro tras nosotros coloco la linterna en el Mesón y me ofreció sus labios y ya no pude detenerme. Un rio revuelto me desbordo incontenible habían sido muchos años de abstinencia voluntaria alcé su cuerpo entra potente su vestido me daba acceso libre a sus nalgas duras y potentes sentí la delicada tela de sus bragas acaricie la separación de sus cachetes y avance hasta tocar sus labios mayores una suave pelusa cubría su sexo la humedad traspasaba la tela mientras ella luchaba por soltar la hebilla de mi correa luego libero el botón que aun detenía mis pantalones la ayude bajando la cremallera y cayeron a mis pies libere mi sexo que ya lo tenia dolorido por la erección que quedo apuntando hacia arriba; ella suspendida de mi cuello y cintura con brazos y piernas trataba de encararse y su interior nos lo impedía en un rapto lo tome y con fuerza lo rompí ella con su mano entre nuestro cuerpos guio el badajo y se inserto hasta la mitad abrió los ojos desmesuradamente la lujuria invadió su mirada pegó sus labios en los míos y mirándome movió en círculos levemente sus caderas y de pronto se dejo caer enterrándose completa la estaca que tenia en medio d las piernas hasta que topo al fondo de su matriz un grito apenas ahogado con mis labios resonó en el cobertizo la deje inmóvil su respiración agitada no remitía era obvio que le estaba costando adaptarse solo ella sabia cuanto tiempo haría que no tenia ocupado su sexo la moví ligeramente hacia arriba para acomodarla y solo eso basto para desencadenarle un orgasmo casi epiléptico no le permite mucho sosiego la acomode sobre el mesón e inicié un bombeo suave y enérgico  poco a poco incremente hasta que hundiendo su boca en mi hombros sus uñas en mi espalda un segundo orgasmo incontenible le llegó no baje el ritmo yo me acercaba a pasos agigantados también a mi eyaculación ella lo noto y renovó sus fuerzas en sus extremidades para dejarme sin salida dámelo todo susurro en mi boca fundiéndose mas en mí a ya no soporte mas y me vine dentro de ella pletórico.

Allí quedamos abrazados de pie

Yo sentía que bajaba mi flujo de sangre y la flaccidez se apoderaba  de mi miembro ella me aparto haciendo que salga por completo tomándolo  con su mano extendida a lo largo de su palma bajo y de cuclillas ante mi lo miraba embelesada lo acerco a sus labios y lentamente lo engullo completo jugando al interior de su boca con su lengua en mi languidez ese juego mas su calidez hizo que se recobrara y poco a poco se fue hinchando hasta que ya no pudo contenerlo dentro completo aun así siguió con su felación recorrió toda la longitud y luego se centro en el escroto y mis ingles que beso lamió y chupó con ansias sin dejar un suave sube y baje a largo del tronco que tenia en sus manos esto me estás llevando al cielo cerré los ojos y cuando ya estar cerca quise retirarla y se aferro a mis piernas puso mi glande en sus labios y acelero el ritmo de su masturbación cuando sintió que mis venas se hinchaban lo hundió hasta el fondo de su garganta y otra vez me derrame esta vez en su boca a pesar que se atragante un poco no dejo que nada se pierda trago todo y termino de limpiarme sus ojos no habían perdido contacto visual con los míos ello me había enardecido y cuando dio por finalizada su tarea la hice ponerse de pie y me fundí en un beso profundo nuestras lenguas entrelazadas compartiendo los restos de mi corrida en su boca.

La arrastre hacia la mecedora me acomode y la atraje sentándola en mis piernas como horas antes tuve su hija.

Me miraba fijamente me beso dulce y suavemente.

Tendrás que reponer lo que has destrozado- dijo levantarse la falda de su vestido mostrando los jirones que quedaban de sus bragas aun sujetas a su cintura riendo quedamente.

Prométeme que serás dulce y cuidadoso con ella- me dijo de pronto trate de decir algo y callo mis labios con otro beso

Se que la deseas cómo  ella a ti y es algo que no voy a detener.

Hace mucho tiempo que esperábamos acercarnos a ti, y todo se dio con el accidente del estanque; ella se asusto mucho pero después de eso su vida cambio la vimos sonreír después de mucho tiempo salio de su encierro mental pasaba horas espiandote, permitió que nos acercaramos a ella, antes siempre era distante y arisca, ya pensaba en abandonar estas soldados para volver a la civilización pues creía que regresando a sus tratamientos que para ella fueron una constante tortura. Se que la tratas bien aunque no me dice una palabra pero con los años hemos aprendido a comunicarnos sin palabras, es feliz y eso me da a mi mas felicidad aun.

Pero cómo voy a …….

Shiittss no te hagas cruces morales y deja que la vida ffluya.

Se que algo paso hoy pero no creo hayas consumado nada solo la vi feliz por primera vez desde el accidente. Y eso para mi es suficiente. Has sido grandioso conmigo esta noche y no creo equivocarme al dejarte en los pasos de mi niñita que seguirá siéndolo hasta que Dios cierre mis ojos, aunque ya aprendí a verla mas como una jovencita en plena efervescente camino a ser una mujer y no la quiero mutilada como hasta ahora ha sido.

Su padre murió en sus brazos mientras su hermano yacía destrozado entre los fierros retorcidos a pocos centímetros de ella. Que milagrosamente se salvo ileso gracias a que estaba sentada en el asiento tras su padre que conducía con el cinturón de seguridad abrochado iban camino del hospital cuando yo estaba ya haciendo trabajo de parto, Dios me quitó a mis dos Ivanes pero me dejo a mis dos ángeles y me costo mucho pero tuve que sobreponerme a todo y salir adelante.

Poco después un abogado se contacto conmigo era amigo de la infancia de mi difunto esposo me hizo entrega de la herencia yo lo poco que tenia lo había desaparecido en la atención y tratamiento de Noelia y mío los negocios de mi esposo vendidos al poco tiempo requerimos mas dinero y el abogado sugirió la venta de la mitad de esta heredad allí apareciste tu, nunca me interese en saber quien había comprado la mitad de estos terrenos a lo cuales solo vine una vez cuando nació Iván mi hijo mayor estuvimos un par de días nos marchamos a la ciudad pues a pesar de haber nacido y crecido en el campo me aterraban estas soledades.

Cuando después de años de tratamiento no mejoraba Noelia y el pequeño Javier también se veía afectado decidí que debía seguir el sueño de mi esposo Iván y establecerme aquí.

Espero que el tiempo me de la razón aunque hasta hoy no me arrepiento de nada al contrario después de hoy se han renovado mis esperanzas de que mis hijos alcancen la felicidad o al menos la rocen pues dicen que la felicidad completa no existe.

En verdad no se que papel juegue en esta partitura tuya pero si te digo que tratare de no desafinar si un día sientes que me he saltado una nota o he perdido la melodía házmelo saber y sabré apartarme en silencio tal como hasta hoy hemos vivido.

Viéndome a los ojos me tendió su mano escupiendo en ella y me dijo Trato hecho riendo sonoramente esta vez seguí su juego escupí también en la mía y cerramos un trato que sellamos con un beso. Como si hubiera sido una señal escuchamos abrirse la puerta de la cabaña aparecieron en tromba los dos ella primero traspaso el umbral Marta le tendió los brazos y ella se refugio en ellos Javier se detuvo un instante y al siguiente se lanzó encima nuestro de tal manera que la antigua mecedora no resistió mas y termino desvencijándose. Completamente una carcajada general acompaño nuestra caída y de pronto Marta y Javier se quedaron en silencio el niño se puso de pie su mamá le tendió las manos para que le ayude a ponerse de pie no sabia que pasaba quedamos en el piso con Noelia juntos ella atravesada encima mio la veían a ella boquiabierto entre los dos la ayudaron a pararse luego a mi entre todos Marta dejaba correr unas lagrimas por sus mejillas y la abrazo fuertemente contra su pecho

Al fin puedo escuchar tu risa ángel mío y se pusieron a brincar abrazados los tres pues Javier también se unió a ellas riendo todos juntos. Luego se detuvieron se miraron entre ellos y se abalanzaron otra vez contra mi tratando de derribarme  y entre risas y tirones volvimos a caer esta vez también me contagie de la algaraza general y reí con ellos.

 


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