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Fecha: 04-Ago-17 « Anterior | Siguiente » en Grandes Relatos

Cual era su nombre ??

jenni
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Me ligue un hombre en el bar y mi marido fingio ser el chofer para llevarme a coger con mi nueva conquista Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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Hola, soy Jenni, una mujer casada, con permiso de mi marido para tener relaciones esporádicas y les voy a platicar una aventura que tuve una noche, en un bar del área de Villa Coapa, al sur de la ciudad de México. Resulta que era un sábado por la noche, estábamos en una reunión de amigos pero nada interesante en realidad, esa noche yo usaba un vestido rojo de una sola pieza, unos mallones negros y unos botines negros altos. 

 

Cerca de las 1:30 de la madrugada, decidimos retirarnos de la reunión y agarramos camino a la casa pero ya en el auto, le dije que me había quedado con ganas de una copa más y de bailar un ratito, así que tomamos camino rumbo al área de Villa Coapa, a un pequeño bar que está en una placita comercial sobre la calzada de Miramontes. En el trayecto, mi marido me pidió que me quitara los mallones y el brasier; obviamente, la situación me excitó mucho, además que hacía un poco de frío, por lo que de inmediato, mis pezones se pusieron atentos, ja, ja, ja. 

 

Llegamos al bar y decidimos que entraría yo sola, ya que eran casi las 2 de la mañana y seguro, ya no habría mucha acción mientras mi marido se quedaba en el auto, en espera de lo que pudiera pasar y así lo hice. Como es un lugar al que asisto de manera eventual, ya un par de meseros me ubican perfecto, así que me asignaron una mesa cerca de la pista pero para mi mala fortuna, había demasiada competencia y por la hora, la verdad ya me llevaban ventaja pero eso no me desamino. 

 

Enseguida, pedí mi copa de brandy Torres 10 obligado y coqueteaba un poco aquí y otro poco allá hasta que después de unas canciones, por fin me sacaron a bailar y por supuesto, me motivé y me apliqué para que me vieran los más posibles que estaba sola en la mesa, de manera que uno y luego otro me invitaban a bailar pero la mayoría, o traían pareja, o ya estaban bastante pasados de copas y aunque me cachondeaban en la pista y me dejaba, pues no era exactamente lo que quería. Después de un rato, un hombre que estaba sentado solo y que en realidad, bailaba poco, me invitó a la pista, donde bailamos un par de piezas y me invitó a su mesa. 

 

Yo acepté y vi que estaba solo y tenía su botella, comentándome que venía de provincia y estaba tratando de matar el tiempo y de divertirse un poco, tenía aspecto como de militar, más o menos de 1.75 m de estatura, de cabello corto, moreno, ya saben, con sus botas, sus jeans y su chamarra. Luego, comenzamos a platicar y pasado un rato, me invitó a su departamento, diciéndome que se estaba quedando con un amigo, a unas calles de ahí pero que no traía coche, respondiéndole que no se preocupara, que yo traía chofer, ja, ja, ja, me refería a mi marido y que me estaba esperando abajo, ya que el bar está en un primer piso. 

 

Así, en lo que él pagaba la cuenta, bajé a platicarlo con mi marido, quien se sacó de onda al principio pero por supuesto, accedió a mi jueguito, entonces sacó el auto, lo puso sobre la avenida y como buen mozo, se colocó a la puerta del auto. En cuanto llegué con mi nueva conquista, nos abrió la puerta trasera del auto para que subiéramos y en el camino, seguimos bebiendo mientras mi marido seguía las indicaciones de cómo llegar al departamento de mi nuevo amante. Durante el viaje, él me metió su mano debajo de mi vestido y se percató que no traía ropa interior, lo que obviamente lo excitó mucho y me empezó a dedear mientras yo me dejaba porque ya escurría de excitación. 

 

Efectivamente, cerca de la Calzada del Hueso, llegamos a la casa donde estaba hospedado, ahí mi marido nos abrió la puerta mientras mi nuevo amante le daba una propina, ja, ja, ja, ja, así que entramos y la habitación que le habían prestado estaba en la parte alta de la casa, en el tercer nivel, era como un cuarto de visitas; ahí, él tenía solo una cama matrimonial, un buró y un pequeño closet, donde había un par de maletas. Al entrar, me senté en la cama mientras él me servía un trago, que aceptó de inmediato, luego se sentó junto a mí y siguió dedeándome.

 

Pasados unos minutos, me quitó el vaso de la mano y me sacó mi vestido, que como ya les había dicho, era la única ropa que traía, luego me recostó en la cama y empezó a darme un oral muy bueno mientras yo sólo me retorcía y gemía de placer. Después, se empezó a despojar de su ropa hasta que quedó totalmente desnudo junto a mí, así que en reciprocidad, comencé a darle sexo oral y aunque no la tenía para nada excepcional, sí estaba muy dura y algo gruesa. Transcurrido un rato, saqué un preservativo de mi bolsa porque él no tenía, en realidad nunca pensó que esto le pudiera pasar pero yo siempre ando prevenida, ja, ja, ja.

 

A continuación, le coloqué el preservativo y de inmediato, se montó sobre mí, enseguida pegué un grito de satisfacción, que después me platicó mi marido que se escuchó hasta abajo, lo que le excitó mucho y se la empujaba con mucha fuerza y con desesperación, lo que me tenía a mil. Esos momentos los aproveché para marcarle a mi marido, para que escuchara todo lo que pasaba, luego me dio la vuelta y empezó a penetrarme con mucha fuerza desde atrás donde, de manera que su verga entraba con gran facilidad en mi vagina ya totalmente húmeda. Así estaríamos unos 10 minutos más hasta que sentí cómo se contraía su cuerpo y cómo se venía con gran fuerza, lo que me motivó a llegar a un excelente orgasmo a mí también.

 

Luego, nos quedamos recostados un momento en la cama, después me incorpore y me puse el vestido y los zapatos, él se vistió de inmediato y me pedía que me quedara toda la noche, a lo que no accedí, por supuesto, así que me acompañó al auto, donde mi “chofer” me abrió la puerta para que me subiera pero antes, me dio un beso y se despidió. Unas calles adelante, mi marido detuvo el auto para que me cambiara al asiento de adelante, lo que hice sin abrir una sola puerta y empecé a platicarle todo, con lujo de detalles pero cuando me preguntó cuál era su nombre, nunca lo recordé, es más, no recuerdo si alguna vez me lo dijo, además que no intercambiamos números de teléfonos, ni nombres.

 

Así pues, seguramente este habrá sido un encuentro de ocasión, él ya habrá regresado a su estado y bueno, cualquier día espero poder encontrar otro amigo así.

 

Saludos húmedos, lajenni_k@hotmail.com

 

Jenni


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