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Fecha: 04-Ago-17 « Anterior | Siguiente » en Dominación

Ordeñada en el camping

alanaluis
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Tiempo estimado de lectura: [ 8 min. ]
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Madura tetona es sobada en sus gordos labios y clitoris y ordeñada por tres viejos verdes hasta el orgasmo. Serie de relatos de Alana, tetona sometida desde adolescente por el tamaño y sensibilidad de sus ubres Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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ORDEÑADA EN EL CAMPING

Como sabreis por mis anteriores relatos, mi nombre es Alana, naci en un pueblecito de Zaragoza, actualmente tengo 52 años, me hacen los sostenes a medida en una corseteria maña y el tamaño y sensibilidad de mis tetas y mi voluptuosidad han marcado desde adolescente mi vida. Todos los relatos son reales por lo que he sustituido los nombres de lugares o personas que crea que puedan hacer que sean reconocidas. Los relatos no siguen necesariamente el orden cronologico ya que simplemente obedecen a un deseo y necesidad personal de compartir estas vivencias que creo peculiares y que os pueden resultar estimulantes.

Era sabado por la mañana y mi marido se habia empeñado en apuntarse al campeonato de tute que todos los veranos se celebraba en el camping al que desde hacia años me llevaba. Su poca afición al agua, su edad y su gusto por el campo habian hecho que yo desistiese de convencerlo para llevarme a la playa durante junio y julio. TenIa que pelear para llevarlo al mar y solo en agosto podia arrastrarlo a la playa donde poder estar a gusto sin tanto miron pendiente de mis nalgas, el bamboleo de mis melones y mis gordos pezones marcados en el bikini al salir de la piscina.

Era un camping familiar cerca de Zaragoza al que acudiamos de viernes a domingos de mayo a septiembre y del que no puedo decir el nombre para mantener la privacidad. El habia ido mucho desde pequeño ya su familia eran socios. Realmente conocian nuestra historia desde el principio y nos habian visto crecer, tanto a el como a mis melones que, como en anteriores relatos cuento, habian traido de cabeza a todos los varones del pueblo incluidos el cura don Fulgencio y el medico don Cipriano. En cada nueva temporada al llegar al camping el numero de moscones y sobones que con la disculpa de los dos besos de saludo se apretaban contra mis ubres eran incontables, sobre todo viejos verdes que siempre estaban con el cuento de que conocian de toda la vida a nuestros padres, que si que tal estaba y demas... Los mas jovenes o los que no nos conocian personalmente se limitaban a comerme con los ojos cuando iba en bikini mientras valoraban el pequeño paquete de Ramon, mi marido. Aunque al principio debo de reconocer que la sensacion de saber que cientos de ojos de jóvenes y viejos salidos estaban pendientes de mi culazo y mis ubres cuando tomaba el sol, me bañaba o simplemente caminaba por el camping me incomodaba, con el tiempo me había acostumbrado e incluso el imaginarme sus gruesos penes y sus gordos huevos descargandose a mi salud o sentir como me espiaban en baños, vestuarios y en nuestra propia cabaña llego a hacerme gracia e incluso a hacerme sentir orgullosa.

El campeonato estaba segun mi marido "que ardia" y yo como el resto de las aburridas esposas haciamos de tripas corazon para poner una sonrisa y fingir estar interesadas por las partidas, eran las 6 de la tarde y hacia un calor horroroso, decidi ir a dar un paseo por la orilla del rio y deje a mi marido jugando.

Llevaba un cuarto de hora de paseo por la ribera del rio cuando me entraron ganas de orinar, ese dia llevaba un bikini de sostén y tanga blancos con una camisola playera tambien blanca para disimular mis melones y tapar el culazo ya que segun mi marido con ese bikini "habia que apartarme el culo para verme las bragas..." Como me esperaba una tarde "social" y no queria mancharmelo ni mojarlo y viendo que no se veia ni un alma, decidi quitarme la braga para mear asi que me agache a un lado del camino, metida en una especie de cuneta. Estaba acabando de mear cuando senti ligeros golpes en los labios del chocho y en el clitoris, asustada me incorpore viendo como una vara de bambu acompañaba mi movimiento dejando mis gruesos labios colgando a los lados de la vara.

-Jamona, maziza, como esta la cachonda...

 

Una voz de hombre mayor detras de mi me sobresalto, era el que estaba sujetando la vara entre mis labios dandome pequeños golpecitos en el clitoris. Al mirar hacia adelante me encontre con otros dos hombres ya mayores babeando. Uno era un hombreton grande tipico del pueblo, un viejo verde con cara de bruto, de hecho hasta me queria sonar su cara de ir por la granja de la familia. El otro era mas bajito y delgado, con cara de salido.

 

-Ja,ja,ja... la tienes bien sujeta del chocho Bernardo...

-Si, menuda jata...

-Y vaya ubres que tiene...

 

Yo, asustada trate de taparme apartando la vara sin conseguirlo del todo ya que el de atras la mantenia firmemente apretada contra mi vulva que con el frote ya empezaba a lubricarse.

El mas grandote y con cara de bruto empezo sobarse por encima del pantalon de pana.

 

-No te la toques mucho Benancio que igual se asusta la senorita cuando te la saques, ja ja ja ja

-No tiene pinta la vaca de asustarse mucho...

-Se te va a poner como la de un burro -le dijo el de detrás mía.

 

El tal Bernardo continuaba frotándome con movimientos y azotes cada vez más descarados mientras apretaba más la vara para separarme las nalgas y los labios de mi ya empapada vagina cuando de repente senti como tiraba del nudo de mi sosten dejandome con los cantaros al aire y se lo lanzaba al pequeño con cara de pervertido. Subi una de las manos para intentar taparme al menos mis ya hinchados pezones dejando a la vista la mayor parte de mis aureolas y mis tetazas. Por abajo apenas daba a basto para pelear con la vara y tapar los labios y mi vulva. Asustada comencé a pedirles que me dejasen marchar, me estaba empezando a calentar y una vergüenza mezclada con la calentura me estaba llevando a un punto en el que sabía que no iba a poder parar.

 

-Estate tranquila guapa qué no creo que te oiga nadie por muy farruca que te pongas, de momento estabas despelotada con el chocho al aire en una de mis fincas y no creo que te gustaria nada dar explicaciones en el camping con las ubres y el chocho al aire.

 

En ese momento, mojada perdida, con las aureolas y los pezones hinchados por la situación me di cuenta de que estaba a merced de aquellos viejos verdes.

El más pequeño se bajo la bragueta del pantalón sacándose una verga de unos cuatro dedos de larga, con un capullo más grueso que la verga y empezó a masturbarse con tres dedos. El grandote tambien se abrió en la bragueta del pantalón de pana dejando colgando una verga tremenda, una verga fmocillona de un grosor y un tamaño que me dejo asustada, el capullo era del tamaño de una pequeña mandarina, rojo y húmedo, le acompañaban unos gordos testiculos colgones que se movían al sopesarse el viejo la verga con la mano mientras con la otra pellizcaba las partes sin tapar de mis melones. El de atrás tambien se frotaba ya contra mis nalgas y había sacado la vara de entre mis labios.

 

-Vamos a ver cómo tiene el chocho la vaca -dijo el del pollon que cada vez la tenía más hinchada

-Estate tranquila que estás con buen veterinario, jajaja... -Reía el de atrás mientras se frotaba contra mi culazo sujetándome de las caderas.

Yo por mi parte, sofocada, lubricada e indefensa, viendo el tamaño del pollon del Benancio y los restregones contra mi culazo y como intentaba llegar a mi indefenso ano decidí que tenía que hacerles correrse lo antes posible así que dejando a su antojo mi mojada vagina y mis hinchados cántaros al aire comenze a sobar aquella enorme verga con una mano y hechando la otra hacia atrás cogi la del que intentaba penetrarme el ano mientras el pequeño no paraba de masturbarse .

-Vaya ubres de vaca parida tiene la tía cachonda, cogeselas bien Bernardo que la vamos a ordeñar...

-Pena que la vaquería este tan lejos para llevarla cogida del coño y ponerle la ordeñadora...

Yo resoplaba mientras sobaba aquel pollon y los huevazos y el gordo capullo del de atrás. Bernardo me tenía sujeta con fuerza por mis melones con ambas manos haciendo que las aureolas y los pezones se pusiesen a reventar y las venas azuladas que los atravesaban se marcasen en la blanca piel. Benancio empezó palpando y apretando toda la teta para después apretar y valorar mis aureolas y gordos pezones. Yo estaba abandonada a su suerte mientras les oía bramar de calentura.

 

-Vaya ubres que tienes zorron, te las voy a ordeñar enteras, te voy a sobar estos tetones hasta que revientes de gusto...

 

Con una mano estiraba y ordeñaba mis inflamados pezones como si fuese una vaca dejando al pervertido estrujarme la otra mientras se masturbaba, con la otra mano me cogia de los labios con el pulgar y el índice dejando colgando mi gordo clitoris para sobarlo y darle golpecitos con el resto de los dedos.

-Menudo chocho caliente de vaca preñada... Si lo tiene preparado para que so lo soben bien (desde hace años me afeito la vulva para no dar todavía más volumen con mis gruesos labios en las bragas)

-Que gusto me esta dando en el rabo la vaca, -Decía el de atrás mientras me abría las nalgas y acariciaba la entrada del ano.

Benancio Sin dejar de ordeñarme empezó a estirarme y trabajarme el clitoris combinando con azotes con la palma de la mano en toda la vagina. Yo no podía más y empeze a tener un bestial orgasmo que inundaba todo mi cuerpo y jadeando y sin control empeze a trabajar con más ímpetu la enorme verga y los huevazos mientras el de atrás con la punta del dedo gordo introducida en mi ano empezó a eyacular entre mis nalgas y por mis piernas. Benancio tambien empezó a correrse llenando la base de mis tetas y mis labios de abundante y espesa leche mientras el pequeño por su cuenta se corria en la mano y me embadurnaba el tetal enrojecido e hinchado por el ordeño.

 

-Gracias hija que gusto nos has dado, anda toma, vístete que igual te echan de menos en el camping, jajajaja... y cuando quieras ya sabes por donde paseamos. Ah, y dile a tu marido o tu novio que se pase a pagar el trabajo, jajajaja...

 

Los tres viejos se marcharon tras lanzarme la braga y el sostén del bikini dejándome llena de leche, colorada y sofocada. Viendo el estado es que me encontrada me metí en el río para lavarme bien antes de volver al camping. Aún medio excitada recordando el sometimiento llegue al camping como si no hubiese pasado nada y sospechando que la camisola no era capaz de disimular los todavía hinchados pezones y labios. Esa noche tuve un gran orgasmo con mi marido excitada por el suceso y pensando lo que sería tener ese pollon dentro, y como siempre debido a mi calentura y el tamaño de su pollita tendría que terminárselo a mano pero esa ya es otra historia.

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