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Fecha: 20-Ago-17 « Anterior | Siguiente » en Sexo con maduros

Cristina y los visitadores . capítulo 11.

pippilotta
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Don Rafael se dejó llevar por su instinto , que no era otro que comerle el coño a Cristinita, así que , presto a iniciar la nueva maniobra, le separó un poco más las piernas, quedando deslumbrado por el brillo que mostraba el chochito de la compañera de su hijo , provocado por la emisión de los flujos , en tal cantidad ,que las sábanas ya se habían comenzado a empapar ; de nuevo pensó en su capacidad de provocar tanta excitación a una joven estudiante , guapa y con aquel cuerpazo .

Había visto crecer a Cristinita junto a su hijo, y jamás se le había pasado por la cabeza nada libidinoso con ella, salvo algún pensamiento relacionado directamente con su hijo y la posibilidad de que fuese su pareja, pensando en lo afortunado que sería por tener aquella mujer a su lado.

Y ahora la tenía a su disposición, completamente entregada y bien calentita, y lo que más le descolocaba por un lado , y henchía su ego por otro, era que hubiese sido ella quien tomase la iniciativa desde el principio ….vamos, que él, con su cuerpo ya maduro, calvo y un poco gordito, había provocado aquella situación sobre aquella muchacha de 24 años , que además nunca lo había hecho con un hombre ….vamos que Don Rafael ( como ella le llamaba desde pequeña y le seguía llamando ) , iba a ser su primer amante , a petición expresa de ella.

Así que se dejó invadir por aquel delicioso olor a marisco fresco que emanaba de la vagina de la estudiante , y se fue acercando poco a poco ; Cristina esperaba, expectante , el siguiente movimiento de Don Rafael, y la sola espera mientras sentía el aire refrescar su ardiente vulva , mientras el delegado aproximaba su cabeza a ella, la hizo sentir tremendamente excitada y con cierto deje de temor ante lo desconocido e inesperado , haciendo que hasta el aire que entraba en sus bronquios lo sintiera caliente …

Y estalló …estalló en un goce delicioso al sentir los labios de Don Rafael posarse sobre los suyos de la vagina, delicados y suaves, casi quemándole de gusto , mientras las mejillas del visitador rozaban la parte interna de sus muslos, provocándole simultáneamente unas cosquillas como nunca había sentido ; emitió un gemido prolongado que fue decreciendo conforme abría sus piernas todo lo que pudo , para permitir que el padre de su amigo siguiese con aquellas paradisiacas caricias .

Don Rafael, loco de deseo ante aquella entrega , siguió dándole besos sobre aquella bendita vulva, aplicando sus labios sobre la rajita de Cristinita desde arriba abajo, atreviéndose a darle uno sobre el clítoris ; Cristina emitió un suave gritito de gusto tras este último beso , y la meseta de placer en la que se encontraba casi la hace llegar a un nuevo orgasmo, pero se quedó en la pendiente ascendente , y ello la hizo sentirse más entregada a su adorado Don Rafael , completamente a su merced.

Don Rafael, efectivamente, percibió el cuasi orgasmo de su adorada estudiante , y cómo ella esperaba que él tomase la iniciativa en la gestión de su placer, lo que le hizo llenarse de orgullo y a la vez de una responsabilidad que casi comenzó a agobiarle , una responsabilidad que alcanzó casi el grado de una paternidad, como si fuese su hija y él la estuviese iniciando en aquellos placeres ; curiosamente, esa sensación incestuosa la sentía Cristina al mismo tiempo , y ambos se dejaron llevar por el morbo que aquello añadía a aquel choque sexual, entre la inexperta joven y el experto maduro .

Don Rafael decidió dejar sitio a su lengua , y le dio un primer lametón a la besada rajita del coño de Cristina , desde la base hasta donde los labios mayores se unían para formar el capuchón del clítoris, dejando este último aparte de la lingual caricia; ello provocó exactamente el mismo efecto que el anterior, es decir, que ella se quedase a las puertas de un nuevo orgasmo, y la tensión subió unos grados más , haciendo que el gemido de ella tuviese un fondo de queja , que a Don Rafael le encantó , sabiéndose tan poderoso ; continuó saboreando los jugos que destilaba aquel chochito , pero modificando el recorrido : en zig-zag , desde abajo arriba , en círculos, desde fuera adentro , terminando de nuevo en un largo lametón similar al primero ; escuchando la respuesta de la estudiante , con sus entrecortados jadeos, decidió pasar a la siguiente fase.

El excitado delegado farmacéutico retiró la cabeza , gesto que a ella la hundió en un desconsuelo inmediato pensando que Don Rafael iba a abandonar aquella fabulosa comida de su coño, pero que no tenía otro objeto que contemplar aquel chochito virgen, por lo cual no tardó en separar los labios mayores con sus dedos, dejando al aire los rojos y húmedos labios menores, enmarcando la entrada de su vagina , comprobando su integridad .

Él se extasió ante aquella contemplación , y ella igualmente lo estaba, sintiendo como comenzaba  a jugar con sus sensibles labios menores , mediante  una suave caricia de sus dedos , que intercalaba con pequeños lengüetazos sobre ellos , que la hacían casi brincar de gusto entre uno y otro ; Don Rafael disfrutaba del momento , saboreando el flujo que se derramaba por pequeñas aberturas del himen de Cristinita , y agradeciéndole silenciosamente que no hubiese usado tampones para la menstruación , lo que hubiese evitado aquel maravilloso cuadro .

Justamente eso mismo estaba pensando ella, cuando decidió hacia ya tantos años, que era mejor usar compresas , y este pensamiento se unió al que le hizo recordar de nuevo que , según sus cálculos, estaba en plena etapa fértil, lo cual explicaba aquella marea de flujo ; y éste ,aunque indudablemente eran la presencia ,la voz, el olor y  la piel de Don Rafael los factores que estaban contribuyendo a su hiperproducción , no había que olvidar que la fase hormonal hacia que fuera más liquido, más claro y en definitiva, más facilitador para ser tomada por el macho y ser fecundada…

Aquellos pensamientos antropológicos la excitaban todavía más ,y se sintió plena y satisfecha , al saberse ofrecida a aquel magnifico ejemplar , y le miró , completamente excitada, con la boca entreabierta y jadeando levemente ; Don Rafael, absorto ante aquella mirada y consciente de su apasionada entrega, volvió a instalarse entre las piernas de su adorada estudiante ,posicionando  su polla ante la húmeda hendidura , a la vez que se enderezaba y situaba su cara ante la de Cristina, observando con atención y cariño las reacciones de su inesperada pupila sexual.

Ella se quedó quieta, sin respirar casi, al notar la dureza y la temperatura del glande del visitador ante su indefenso himen .Y Don Rafael , una vez que apreció que la posición era la correcta, procedió a que Cristina dejase de ser virgen , y no quiso esperar más , ni hacerla esperar a ella, y , en un rápido, experto y preciso golpe de sus caderas, le introdujo su viril miembro en la anhelante vagina de Cristinita.

Cristina percibió un leve deslizamiento , casi imperceptible, en la entrada de su vagina, notando como el glande del duro miembro de Don Rafael provocaba  la sensación de aquel delicioso calor que dilataba poco a poco la entrada de su aparato reproductor ; el poseedor de aquel ariete que estaba rindiendo su fortaleza medía con precisión su avance, y una vez que percibió que el himen de Cristinita se retiraba y le dejaba deslizarse dentro de ella, empujó un poco más , introduciendo algunos centímetros hasta que notó el delicioso abrazo de los labios menores de su vulva alrededor de toda la circunferencia de su polla, justo debajo del glande.

-          Ah, ah, aaaah …- musitó Cristina , sintiéndose clavada a la cama, invadida por una sensación desconocida y placentera – ya no soy virgen ….

Y ,haciendo un esfuerzo, incorporó la cabeza para ver hasta dónde Don Rafael la había penetrado, curiosa ; el delegado farmacéutico , divertido, separó un poco su cuerpo para que ella pudiese mirar aquel irrepetible momento; Cristina observó, sorprendida y maravillada, que sólo le había introducido el glande , cuando la sensación que tenía era la de sentirse completamente atravesada por la polla de Don Rafael.

Éste sonrió dulcemente , mientras le decía , henchido de amor:

-          Si , Cristinita, ya no eres virgen ….y vas a sentir sólo placer ….- y mientras la miraba con ardor, empujó unos centímetros más .

Al haber pasado ya el glande, el tronco de su polla se deslizaba con facilidad, favorecido por la intensa lubricación de los prolegómenos  , pero él se detuvo para permitir que la vagina de Cristina se adaptase a su nuevo contenido; además, estaba disfrutando de lo lindo observando la reacción de su querida estudiante de medicina.

-          Ay , Don Rafael….qué sensación más …deliciosa..ohhhh….- decía ella a cada leve introducción del viril miembro del visitador.

-          ¿ Te gusta , Cristinita?  - le preguntó con su media sonrisa pícara.

-          ¡ Que se me gu…sta…oh, Don Rafael, esto es el pa…raís..ohhh…!- decía ella, disfrutando de aquella sonrisa que hacia sólo un par de días odiaba y ahora la hacia sentirse plena y entregada a aquel hombre.

Don Rafael se detuvo ,cuando tenia más o menos la mitad de su polla dentro del coño de Cristina, y se incorporó sobre sus brazos, elevando la espalda y posicionando su culo y sus piernas entre las de ella; Cristina separó un poco más las piernas para dejar sitio al cuerpo de Don Rafael, y lo  contemplaba embelesada ;  éste a su vez no quitaba ojo a su recién desvirgada y futura doctora, pendiente de sus reacciones; Cristina, que hasta ese momento había permanecido con sus brazos a los lados de su cuerpo, sintió la necesidad de abrazarlo, y recorrió su espalda desde sus hombros hasta detenerse en su zona lumbar , percibiendo la fortaleza de la musculatura del visitador, y no pudo evitar la deliciosa tentación de acariciarle el culo , deslizando sus manos por la suave piel que cubría tan delicada zona de Don Rafael.

Y entonces, contrayendo sus potentes glúteos, como si esa caricia fuera una señal, Don Rafael terminó de introducirle la polla a Cristina, hasta el fondo, dejando que sus huevos descansasen sobre el húmedo periné de su compañera de habitación , provocando un mínimo roce en el vello que cubría su escroto, provocándole un delicioso escalofrío sumamente placentero , haciendo que desde sus huevos, toda su piel se pusiese de gallina.

Ella se quedó sin respiración , notando como el duro y caliente miembro llenaba su distendida vagina, y sólo emitió un leve gemido , a la vez que echaba la cabeza hacia atrás ; dejó que le fueran llegando el resto de sensaciones, como el choque de los huevos sobre su periné , que le hacían cosquillas , y notando como el vello púbico se mezclaba con el suyo , todo ello regado con una transpiración que estaba empezando a empaparla por todo su cuerpo.

Miró a Don Rafael, que a su vez la miraba desde su posición, arrobado, con la boca abierta y respirando con más rapidez; él también estaba dejando que su polla sintiera las húmedas paredes de la vagina de Cristina, notando sus pequeñas contracciones para adaptarse a su  contenido, y disfrutó de cómo sus cojones descansaban sobre el periné de la estudiante , adivinando que casi podía rodear su ano.

Cristina se sentía como ensartada, y al saberse penetrada por aquel magnifico ejemplar de macho la invadió una sensación de entrega total ,y de nuevo recordó a sus ancestros, y se gustaba imaginarse como una deseada mujer del Paleolítico que se ofrecía  al jefe de la caverna.

Don Rafael entonces comenzó a relajar sus glúteos, y la polla salió unos centímetros del coño de Cristina; ella sintió una curiosa sensación de desconsuelo, pensando que Don Rafael se la iba a sacar, y de ello se apercibió su admirado hombre de las cavernas, y , sonriendo , se la volvió a meter hasta rozar otra vez sus testículos sobre su ano.

-          Ah , si ….Don Rafael ….- dijo ella, gozosa al recibir de nuevo la entrada del miembro de su deseado macho.

-          Ohhh, Cristinita, te quiero…- dijo Don Rafael, que comenzó a sacar y meter su polla del recién estrenado chochito de Cristina , lentamente.

-          Ay …ah…yo…también …le quiero ….Don Rafael …- respondió ella, entre cada metida y sacada de aquel duro cilindro que cada vez entraba mejor.

Ella seguía agarrada a su culo, disfrutando de cómo al contraerse sentía entrar la polla, y como al relajarse se la sacaba ; los huevos rozaban su periné y las cosquillas que hacían alrededor de su ano la estaban volviendo loca.

Y tuvo su primer orgasmo vaginal … una deliciosa contracción que se iniciaba en su recién estrenada vagina, mientras sus paredes se adaptaban a aquella maravillosa intrusión en su interior , adaptándose a aquel dulce ariete que rendía su fortaleza cada vez que Don Rafael ejercía de nuevo una introducción, tras retirarla levemente , dejando que la musculatura vaginal se relajase , para volver a contraerse cuando el delegado introducía su viril miembro  , una y otra vez .

El poseedor de aquel instrumento también estaba disfrutando lo suyo, sintiendo cómo su extasiada estudiante se entregaba a aquella sucesión de orgasmos , contemplando su cara de puro éxtasis ; su polla le transmitía aquellas contracciones y hacia un tremendo esfuerzo por no correrse , prolongando el mágico momento y procurando que Cristinita sintiera el máximo placer ; lo que si le invadió fue un gran impulso de abrazarla , y se dejó caer sobre ella, besándole el cuello y musitando susurros de amor a su oído.

-          Cristinita, Cristinita , cómo me pones, cómo me gustas ….

-          Don Rafa…el…usted si que me gus…taaaa…- acertaba a decir ella , sintiendo como su cuerpo parecía expanderse al percibir el peso del cuerpo de Don Rafael , sus tetas aplastadas contra el pecho del delegado , su vientre unido a su barriguita.

Se aferró a la ancha espalda y le acarició la calva , mientras él le chupaba con fruición el cuello y se la seguía metiendo y sacando, cada vez a mayor ritmo.

Y , de pronto, Don Rafael pareció metérsela más a fondo , y  deteniéndose un instante , la mantuvo bien dentro; el visitador se incorporó , mirándola con cariño , y comenzó a gemir entrecortadamente, mientras ella percibía la  sensación de un chorro de liquido caliente en su interior, y su clítoris, rozado por esta introducción más profunda, le regaló un orgasmo igual de profundo , arrancándole un suspiro de puro placer.

-          Jo…joder….- decía Don Rafael, mientras a cada metida inundaba de semen la recién estrenada vagina de Cristina , disfrutando a su vez del placer que ella estaba sintiendo en ese momento.

Ella se dejó llevar por la deliciosa sensación de estar siendo poseída por su querido delegado farmacéutico , percibiendo a cada sacudida la emisión de aquel liquido lleno de calor y vitalidad, y admirando la expresión de Don Rafael, que dejaba traslucir un gran placer con cada gemido que emitía, con la boca abierta, empapado de sudor y mirándola con un deseo infinito, cerrando los ojos cada vez que volvía a introducirle  la polla, sintiendo los huevos caer sobre su periné, dándole la sensación que  cada chorro de semen venia directamente de aquellos esplendidos testículos.

Finalmente, Don Rafael, exhausto, cayó sobre ella , respirando aceleradamente, acompasándose a la de ella ; después de unos instantes, se incorporó levemente , mirándola con admiración y cariño,y Cristina le dijo :

-          Joder, Don Rafael ….ha sido formidable…nunca he sentido un placer igual…

Éste le miró con dulzura, le dio un beso en la boca , antes de contestarle:

-          Cristinita, si que ha sido increíble...- y pensó en lo agradable que era haberse sentido tan deseado por ella …y haberse quitado unos años de encima, sin duda.

Se terminó de incorporar, y se la sacó; ella no pudo evitar mirar hacia el miembro que ahora comenzaba a relajarse, brillante de su flujo y del semen que había depositado en su coño , a la vez que a él se le fueron los ojos hacia el estrenado chochito de Cristina, que dejaba resbalar una pequeña cantidad de aquellos elixires, hasta las blancas sábanas.

Don Rafael se echó a su lado, y ella se apoyó en su pecho, y rápidamente se quedaron profundamente dormidos.


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