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Fecha: 28-Ago-17 « Anterior | Siguiente » en Sexo con maduros

El viejo ciclista me lleva al paraiso perdido.

rosaviuda
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Tomo un cojín seguidamente poniéndomelo debajo de mi espalda para levantar levemente mi supurante y mojado chochete, y posicionándose sobre mí con su enorme y largo rabo en la mano, restregó su.... Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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   Me puse guapa, acicale mi conejito dejándolo sexy, le puse perfume y aceites lubrificantes para preparar la visita, igualmente le puse cremita a  mis pezoncitos para dejarlos suaves y tersos y me puse un conjunto negro casi trasparente para encender y activar a mi viejo ciclista cuando llegara.

      Sonó el timbre y sabia era él pues ya me había llamado antes por teléfono,.. Le abrí la puerta  recibiendo un sabroso y jugoso beso acompañado de un mmmmm tras mirar lo que me había puesto.

  Levantas a un muerto Rosa, me dijo…estas tremenda, pensé íbamos a ir a cenar primero me dijo…

   E iremos pero quería me ayudaras a elegir vestido que le vaya a conjunto con esta picardía…le respondí con tono sensual y picante.

   Él iba con un pantalón blanco de lino que, marcando paquete y con una camisa azul clara semi abierta  luciendo pectoral de macho que hizo peligrar la cena nada más verlo.

  Paso a mi alcoba no sin darme un par de azotitos en mis posaderas, resoplando al caminar tras de mi hacia el vestidor donde le mostré mis vestidos para esta noche.

  Eligio uno negro con gran escote para no desentonar con la picardía, ayudándome a ponérmelo no sin antes recibir alguna sutil caricia por mi cuerpo, a la vez que decía--  esperemos la cena sea buena y rápida pues mi armamento se recuperó rápido y parece quiere guerra pronto.

  Deslice mi mano hacia atrás para ver testar el arsenal, palpando aquella enorme y larga daga que parecía palpitar de dureza cuando la tocaba.

  Me beso el cuello suspirando y su lengua jugo con mi oreja con una maestría que me hizo doblar las rodillas levemente a la vez que suspiraba de placer al sentir aquel hombre detrás.

  Creo que vas a tener que preparar la cena tesoro.. Me dijo mientras bajaba la cremallera que hacía pocos segundos había subido.. Tengo un empalme de órdago y tu caliente y mojada y así no podemos salir.

 Su lengua entro en mi oído mientras pegaba su bulto contra mi trasero ardiente que se movía sinuosamente sobre aquel duro apéndice.

  Dejo caer mi vestido al suelo y tras este, la picardía, para en la misma posición deslizar sus manos desde mis pechos a los que sobo con pasión, hacia mi arreglado chochito que andaba mojado y húmedo metiendo los dedos en su interior tras acariciarlo levemente.

  Mis gemidos de hembra en celo lo tenían alterado y girándome me beso lascivamente con su lengua ocupando mi boca intrusivamente y casi dejándome sin aliento.

  Le quite la camisa atoradamente al igual que los pantalones  dejando al aire con un balanceo rígido aquel submarino nuclear que quería entrar en mi cálida gruta. 

 Le acaricie el pectoral peludo con mis garras femeninas y con tanta fuerza que le deje marcas de mis uñas, motivándole y excitándole aún más mis gestos de hembra ardiente.

 Me agache y sin miramiento di cuenta de aquel largo y venosos viejo pollon que parecía tener 20 años menos,… suspiraba y gemía  el, mientras lo devoraba, haciendo se apoyara contra la pared del vestidor por el ímpetu que ponía mi ardiente boca  y no menos las manos que sobaban con descaro y sin tapujos aquel par de enormes y rasuradas pelotas  a las que estruje con pasión..

   Me dejo varios minutos degustar su enorme y rígido caramelo, hasta que unas gotitas de líquido trasparentes asomaron por su enorme cabezón, avisando de su excitación y cercanías de una gran corrida por su parte.

  Me retiro con sutileza, alzándome y tras poner su mano sin miramientos sobre mi sexo al que perforo con uno de sus dedos, me dijo,.. Ven que te voy a comer este chochito mojado que tienes hasta reventarlo de gusto y después de voy a meter pollazos hasta que pierdas el conocimiento, que me tienes caliente como un burro en celo.

   No decía exageraciones pues, la comida de mi conejito  que precedió a sus palabras, fue de las que hacen época, pues su lengua parecía la de un reptil, entrando larga y dura por las profundidades de mi cueva, sometiéndome de placer cuando sabiamente, tocaba en la tecla adecuada, llevándome casi a unir dos colosales orgasmos, a los que tuvo que mitigar tapando mi boca con su mano por los alaridos que por ella salían.

   Tomo un cojín seguidamente poniéndomelo debajo de mi espalda para levantar levemente mi supurante y mojado chochete, y posicionándose sobre mí con su enorme y largo rabo en la mano, restregó su gorda cabeza sin miramientos por todo el exterior de este, a la vez golpeaba con toques suaves su musculoso y duro apéndice sobre él, haciéndome saltar de gusto, pues parecía una hembra salida y hambrienta de sexo sobre mi cama.

   Me miró fijamente serio y con mirada perforante, mientras su mano guiaba su arsenal hasta poner la punta dentro… mis ojos se entornaron de placer, aguantando un par de segundos el, hasta dar el estoque de gracia.

  Me clavo con su enorme picho con un fuerte  toque de cadera y se postuló con su masculino y varonil cuerpo sobre el mío, comenzando una armoniosa y fogosa follada con un ritmo atroz pero sabrosamente placentero.

  Era una máquina de follar aquel viejo, pues parecía haber recobrado la fuerza de la juventud,..  mi pequeño cuerpo se hundía en el colchón, por la fuerza y virulencia que me estaba penetrando, haciéndome llegar sin previo aviso un orgasmo que me dejo medio lela por la explosividad del mismo, no atinando a articular palabras ante tanto goce y placer.

  La cama se bamboleaba al ritmo que el imponía, forzando unas fuertes y profundas penetraciones que me tenía  aturdida y sin aliento, pero aflorando un gustirrini por mi pequeño cuerpo, que parecía manar placer con el roce de aquel viejo semental y no menos por la sabrosa monta que me estaba dando.

  Apoyo sus manos sobre la cama para que mi cuerpo no sufriera el peso del suyo y a la vez permitirme ver entre ambos como entraba y salía de mí,aquel enorme y rígido trozo de carne, notando como afloraba ya gotas de sudor por su espalda, resbalando algunos por su frondoso pecho, por el esfuerzo de aquella doma salvaje que me estaba infringiendo dulcemente.

  Comenzó a gemir más intensamente como preludio de lo que me iba a depositar dentro, contagiándome instintivamente mientras  recibía  aquella pastosa descarga que se juntó en segundos con el mana que fluía por mi cochito tras nuevamente volver a explotar  a la vez.

  Me puse tan loca de gusto sobre la cama que si no deja caer su cuerpo sobre el mío, hubiera casi levitado como endemoniada por el inmenso placer de aquel colosal orgasmo, besándome el intensamente ahora mientras seguía depositando sus últimas ráfagas de jugosa y espesa crema en las profundidades de mi gruta.

  Quedamos en esa postura sin mediar palabras varios minutos, aunque él seguía acariciándome mientras tomaba aliento para desclavarse y levantarse, aunque prefería seguir sintiendo aquel macho sobre mi cuerpo y más su frondoso pectoral  envolviendo mis pezones y acariciando estos lascivamente.

  Saco al fin su arsenal de mí, y de mi chochito manaron  jugos por el exceso de estos en su interior, impregnando delicadamente  con su mano para ponerlos sobre mis pezones embadurnando estos, para posteriormente mordisquearlos mientras me miraba picaronamente.

  Me sentí poseída por aquel viejo macho que me había dejado como vulgarmente diría, “para el arrastre..”, el polvo recibido era para valorarlo con un diez y esperaba no fuese el ultimo con el… aunque para mi interior pensaba que la agenda la estaba llenando de sementales que tendría que dosificar, pues iban a acabar con una….pero que bien me lo pasaba…. ..


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