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Fecha: 13-Sep-17 « Anterior | Siguiente » en Gays

No siempre es lo que cuentan de un negro

Jhosua
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Tiempo estimado de lectura: [ 10 min. ]
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Tome su tronco con una de mis manos, tronco de color negro con venas rojizas, aun un poco flácida pero para nada despreciable, comenzando por lamer su glande, deslizándolo por mis labios, chupe su glande… aaahhh. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

No siempre es lo que cuentan de un negro

Antes de nada. Os debo de confesar que siempre me he esforzado en mejorar… sexualmente, como bien sabéis mis gustos son los hombres maduros, buscando en lo posible mis preferencias, no importándome nunca si comienzo con uno y acabo con varios. Busco hombres activos pero no hay día que no acabe con un versátil, me considero glotón y como curioso me gusta probar, además no hay maduros que no deseen una buena putita, encontrando en mí a esa glotona que de paso se deja preñar… mmm. Os debo dejar claro que no busco amistad, pues lo mío es puro sexo, solo relaciones a ser posible esporádicas.

Hace años ya de esto, quizás haya pasado cuatro o quizás eran cinco los años transcurrido. Creo recordar que era viernes… si, era viernes, pues son de esos días en los que menos gente hay, pues todos desean regresar a casa pronto. Yo en cambio, como es costumbre en mí, estaba deseoso de tener una nueva aventura, me sentía excitado y como no, debía de buscar solución.

Salí de la oficina sobre algo más de las tres de la tarde, salí pero en vez de ir hacia los ascensores, me metí en los servicios, orine y antes de salir, cogí el paquete de toallitas húmedas y comencé a limpiarme muy a fondo… mmm, tanto que me ayude con la misma escobilla… ooohhh (joder, poco falto para quedarme con esto allí… mmm).

No me lo pensé dos veces y me acerque donde costumbre, deambule de arriba hacia abajo, no encontrando nada que me gustara de lo poco que había. Hubo algunos que me hicieron señas, baje de mi coche y me dirigí hasta estos, pero tras ver sus verdaderas intenciones, acabe por marcharme, pues eran tan pasivos como yo. Cuándo me monte en mi coche, tome dirección hacia la salida. Viendo por el retrovisor un coche acercarse a mí a gran velocidad, fui aminorando la velocidad, momento en que este vehículo se pegó al mío.

Baje al ventanilla al mismo tiempo que el conductor del otro vehículo, conductor que me saludo, haciéndome recordar que ya nos conocíamos. Este comenzó a hablarme, dándome detalles de nuestro anterior encuentro, acabando por sugerirme continuar la conversación en otro sitio, lugar que ya me imagino para que, soltándome...

  • “Sígueme”.

Cosa que hice, conduje detrás de este hasta un punto difícil de explicar, pero cuyas coordenadas os dará el lugar exacto… 37°23'48.1"N 06°00'51.0"W. Tras dejar nuestros coches junto a unos árboles, bajamos la loma perpendicular a unos ornamentos de hormigón, llevándome hasta unos arbustos, quedándonos precisamente en el último ornamento, cubierto por arbustos y malezas.

De primera, me abrazo e intento besarme… intento comerme la boca, cosa que rehuir (cosa normal en mí) y este para nada se molestó (pues ya me conoce), sino que continúo besando mi cara hasta mi oreja primero y continuo hasta mi cuello… mmm. Todo esto al tiempo que me acariciaba, la nuca con una de sus manos al mismo tiempo que con la otra me magreaba el culo... mmm.

Pronto me quito mi suéter, dejándolo sobre la pieza ornamental, pieza que era del tiempo de la Expo 92, pieza que solía ser la base de las pérgolas que nos daba sombra, os acordáis ya verdad, bueno continuare. Sin prenda superior, este se me abalanzo haciéndose con mi pecho, besando, lamiendo, chupando y hasta mordiendo mis pezones. Arrancándome más gritos de dolor que de placer...

  • “Aaaayyy… aaahhhh”.

No penséis que me quede quieto… todo lo contrario. Mientras este me sobaba y me magreaba a su antojo. Yo, comencé por soltar la hebilla de su cinturón, siguiendo por desabotonar el botón de su pantalón y bajar la cremallera, introduciendo mi mano por dentro de sus blancos calzoncillo, topándome con su miembro, no muy grande pues mide la medida estándar (o sea entre los catorce y los quince centímetros). Este, no dejaba de magrear mis nalgas, pellizcándome con violencia mis glúteos, retorciéndome de dolor, llegando a soltar algún que otro grito. Advirtiéndome…

  • “Calla, no vaya a ser que atraigas a alguien, no desearas que acabes en un trio… no”.

Yo callaba, claro está, no porque me lo pidiera este, sino por evitar que acabara por acercarse alguien. No me parecía mal acabar en un trio, pero el temor era que en vez de acercarse uno de los míos, acabara por acercarse a alguno que no me gustara, obligándome este a satisfacerlo… mmm. Bueno sigo, cuando este dejaba de pellizcarme mis glúteos, le daba por introducirme sus dedos dentro de mi orificio anal, no metiéndome precisamente uno, sino hasta dos o tres… ooohhh.

Tome su miembro con mi mano derecha, comenzando a deslizarla a lo largo de su tronco... mmm. Impregnándome de los líquidos que su glande emanaba (precum), claro está debido a su excitación, ayudándome con mi mano izquierda al comenzar por masajear sus testículos… ooohhh. Soltándome mientras mascullaba…

  • “Joder, chúpamela… ya”.
  • “Venga puta, haz tu trabajo… uuummm”.

Se dejó caer sobre la pieza ornamental, descansando sus nalgas sobre ese objeto de hormigón, mientras sus pantalones y calzoncillo estaban descansando en sus tobillos. Tomo su tronco con su mano derecha, mientras me veía agacharme, llegando a colocarme de rodillas, cuando me pidió…

  • “De rodillas… No!, quiero que te levantes y te inclines hacia delante”.

Hay estaba yo, comiéndole la polla a este tío, haciéndole disfrutar como nunca, acabando por decirme…

  • “Joder, tanto gritar que ahora tenemos compañía”.

Momento en que intento incorporarme, sacándome su polla de mi boca, cosa que impide al posar su mano sobre mi nuca, siseándome primero…

  • “Ssssiiiiiiiiiiiiiiiiiii”.

Soltándome después…

  • “Tranquilo es de los tuyos, no te preocupes solo está mirando”.

Le escucho y continuo, creyendo en sus palabras, deseando que esta persona se nos una a la fiesta… mmm. Volviéndome a decir…

  • “Le dejamos que se una”.
  • “Vaya pedazo de tranca que tiene, te aseguro que no es como la mía, sino superior… mmm”.

No digo nada, no he contestado aun, cuando siento el tacto de una mano acariciar mi espalda. Gesto que me hace estremecer…

  • “Uuummm”.

Desliza sus dedos desde mi espalda hasta mis nalgas, sintiendo como esos dedos gruesos se hunde uno de ellos en mi orificio… ooohhh, no pudiendo gemir a placer por tener dentro de mi boca aquel miembro, aunque pequeño pero lo justo para evitar quejarme… mmm. Siento como mueve su dedo de dentro hacia afuera magistralmente, haciéndome pensar que es más una polla que un dedo… ooohhh. Disfruto de sentir como hunde su dedo una vez tras otra… aaahhh, como presiona sobre mi orificio anal, sintiendo dolor pero al mismo tiempo deseo que continúe… aaahhh.

Noto como entra un segundo dedo, introduciéndose poco a poco hasta el nudillo… aaahhh, sacándolo tan despacio como lo ha introducido, empleando la misma técnica que cuando antes era uno… uuuffff, produciéndome dolor pero al mismo tiempo placer… uuummm. Tras sacarlos, escucho hablar al que se la estoy chupando, ofreciéndole al otro…

  • “Quieres que te la chupe”.
  • “Te aseguro que lo hace de muerte”.
  • ”Después si quieres te lo follas”.
  • “No te preocupes por él, te afirmo que lo está deseando”.

Cuando al que le estoy chupando, me hace sacarme de la boca su miembro, tomándome de mi barbilla y me hace girar hacia mí izquierda, topándome con la polla de este desconocido, polla que es de color negra y que topa con mi boca. De primera, lógicamente me sorprendí, no me lo esperaba. Mi gesto lo tomo más como un desprecio que como una sorpresa, no le hice feo y no lo hice con maldad, pero este lo tomo como una negativa, siendo el conocido quien tras tomar ese flácido miembro, tiro de este hasta llevarla a mi boca. Pidiéndome…

  • “Venga tío, chúpasela, no vez que ambos lo estáis deseando”.

Bien recuerdo, como tome su tronco con una de mis manos, dirigiéndomela hacia mi boca, comenzando por lamer su glande que para nada olía mal, sino todo lo contrario. Comencé a deslizarlo por mis labios, continuando por chupar su glande alternándolos con lamidas… aaahhh. Este comenzó a suspirar, mientras me acariciaba mis cabellos y espalda… mmm. Humedecía una de mis manos para magrear sus testículos, dejando de chupar su glande e ir descendiendo por su tronco hasta sus huevos, grandes como pelotas de tenis, eso sí… sin vello alguno… ooohhh.

Tome su polla que poco a poco iba tomando cuerpo, polla que me introduje en la boca y que trague hasta sentirla en mis amígdalas, polla que me entraba aun al no estar dura del todo. Pero poco a poco su miembro, comenzó a endurecerse, llegando a rozar mis muelas con su glande, llevándome algún que otro coscorrón como advertencia. Llegando a medirle cerca de los veinticuatro centímetros, medida que me lo hizo saber el otro tío, llevándome un rato chupando esa polla… mmm.

Cuando veo primero caer el envoltorio de un preservativo al suelo, luego como unas manos se hacen con mis caderas, notando como el miembro del otro, comienza a deslizarlo por entre mis glúteos… mmm. Comenzando a presionar y entrándome con facilidad… mmm, sintiendo sus peludos genitales chocar contra mis nalgas, minutos después comienza a penetrarme, no llevándose más de cinco minutos, cuando acaba corriéndose entre alaridos de placer. Momentos en que este chico me dice…

  • “Ahora me toca a mí”.

El otro se sienta delante de mí, se sienta en esa pieza ornamental de la Expo92, tomándome por la nuca y obligándome a introducirme su flácida polla en la boca, deseando que se la chupara y limpiara. Mientras veo caer entre mis piernas, un nuevo envoltorio de preservativo, noto ahora no dos manos en mis caderas… sino una, pues la otra toma su pedazo miembro y lo conduce hacia mi orificio. Noto su glande golpear mis nalgas… mmm, continuando por deslizarla hasta mis glúteos… mmm, introduciéndola entre estas y continuar hasta mi orificio… uuuffff. Noto como presiona contra mi orificio anal, siento el dolor de cómo me va entrando, escupo la polla del otro de mi boca, sacándola por evitar morderla… mmm.

  • “Aaahhh… mmm, mmm… uuummm”.

Aprieto mis dientes hasta no poder, sintiendo como esa barra de acero presiona una vez tras otra, sacándola y escupir, intentándolo una vez más, así continúa hasta cinco intentos. Siendo el último el que siento como golpea su glande contra mi próstata… aaahhh, ahora más envalentonado comienza a moverse, dándome endiabladas embistes, comienza a partirme en dos en cada una de sus penetraciones, mientras golpea mis nalgas y comienza a insultarme.

  • “Joder con la putita, menudo coñito más estrecho tienes, ya te entraran todas… aaahhh”.

Follándome no tanto como deseaba, pues tras unos alaridos, comenzó a correrse, dándome cuenta que por muy macho que es, no era capaz de aguantar mucho más de diez minutos. Tiempo que se excusó por el desgaste previo, desgaste que hizo al introducírmela. Tras sacarla de mi anterior, no perdiendo la verdad muchos centímetros la verdad, me hizo chupársela a modo de dejársela tan limpia como la tenía, proponiéndome continuar con un amigo suyo.

Cosa que rechace, no porque fuera de color o por lo desilusionado que quede con este, sino que me quede sin tiempo, pues debía de volver con mi familia. Antes de marcharme, este desconocido de color, me propuso…

  • “Mira, este es mi número de móvil, si deseas repetir pero dándote lo mejor de mí… llámame”.
  • “También podríamos quedar con unos amigos, siempre que te vaya los tríos o cuartetos”.
  • “Tú decides, nosotros tenemos sitio en un piso, espero tu llamada”.

Me marche a casa, bastante me costó sentarme en el coche, luego en casa tras la ducha, me tocaba mi orificio que aunque colorado, ya estaba cerrado, estaba preparado para una nueva polla. Para luego escuchar…

  • “Que cerradito lo tienes, pocas pollas han entrado por aquí… mmm”.

Antes de marcharme, creo que os estaréis preguntando si acabe por llamarles, no os dejare con la incertidumbre, os diré que no llame ni a este para repetirlo y menos para hacer un trio, pues aunque me atrajo la idea, me entro el temor de que podría encontrarme allí y cosas parecidas. Quedándome al menos con esta experiencia y algunas parecidas, pues lo mío realmente son las experiencias esporádicas, nada de quedar en casa de uno, aunque hoy mismo haya estado en casa de un maduro.

Bueno aquí dejo una experiencia más… vale. ¡OJO!... digo experiencia, no cuento o relato, ya que es algo que he experimentado. Espero que os haya gustado tanto como a mí recordarla, espero vuestros comentarios. Mi email de contacto es, lógicamente va todo junto… Jhosua 1974 @ Gmail . com



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