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TODORELATOS » CONTROL MENTAL » EL LEGADO DE MI OPAPA: CAPÍTULOS 1 Y 2 REVISADOS
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Fecha: 12-Oct-17 « Anterior | Siguiente » en Control Mental

El Legado de mi Opapa: Capítulos 1 y 2 revisados

claudiomarried
Accesos: 6.051
Valoración media:
Tiempo estimado de lectura: [ 43 min. ]
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Es la historia de como mi abuelo adoptado al que le llamábamos Opa por ser alemán, me legó unos dones muy especiales que fui descubriendo, claro que no siempre de la forma fácil. Reescribí parte de la serie para hacerla más fácil de leer, espero que ahora sí la puedan apreciar mejor. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
Ashley Madison - Ten una aventura. Infidelidad.

 

El legado de mi Opapa

Capítulo 1 El descubrimiento

Hola como es de menester me presento, soy Claudio hijo de inmigrantes españoles, tengo de 56 años de edad, un hombre aún vigente y en pleno uso de todas mis capacidades y así espero estar por muchos años, fui Oficial de Marina, también me gradué de Ingeniero labor que actualmente desempeño en la vida civil desde ya hace muchos años, y quiero contarles parte de mi historia, dado que la persona que más influyó en ella, mi Opa o simplemente Abuelo, falleció hace unos meses de muy avanzada edad, algo más de cien años. El en realidad no era mi Abuelo de sangre, pues era alemán, pero genéticamente tal vez sí lo fue, ¿raro no?, pero por cercanía y cariño creo que sí lo fue, o sea en la práctica indudablemente lo fue. A muchos les parecerán raras estas afirmaciones, pero pienso que en la medida que lean  mi relato, les quedará claro, creo sin temor a equivocarme que la historia que les narraré comenzó en mi niñez, allá por 1964 cuando tenía solo cuatro años.

En el invierno de ese año las bajas temperaturas y la humedad tuvo a mal traer a casi toda mi familia, de hecho el único abuelo que llegó con nosotros de España falleció de una bronconeumonía fulminante, mis hermanos mayores y yo, también nos enfermamos, mis padres españoles recién avecindados en el país en que nací, no conocían a mucha gente y tampoco tenían un círculo familiar  de apoyo, mi madre abrumada por la situación y al ver que no mejorábamos fue a una farmacia cercana a buscar ayuda, comenzó por preguntar por algún médico que viviese en el sector, la dependienta muy amable le dijo que justo en la casa vecina a la nuestra vivía un médico alemán que era muy bueno y muy barato, pues nunca había validado su título en el país y ejercía su profesión rayando en la ilegalidad, como supondrán mi madre en su desesperación no le importó que tan legal era la situación y lo fue a ver de inmediato, este médico que salió literalmente huyendo de la Alemania ocupada por los rusos el año 1946, se llamaba Klaus Holtz. Impuesto de la situación, acudió de inmediato a vernos a casa. Nos revisó a los tres enfermos, calmó a mi madre y en su castellano con fuerte acento, le dio instrucciones para iniciar un tratamiento, le recetó algunos antipiréticos y analgésicos para que pasáramos la noche en calma, nos dijo que al día siguiente nos inyectaría unos  remedios que dejaría atrás el sufrimiento causado por la enfermedad, antes de marcharse a cada uno nos pinchó un dedo de la mano y sacó una gotita de sangre en unos porta muestra, se despidió cariñosamente y se marchó.

Pasamos la noche en espera del remedio del médico bastante bien, este llegó como al medio día, con unas ojeras que no se le veían el día anterior, le dijo a mi madre que nos inyectaría en dos lugares una en las posaderas y otra en el esternón, la segunda sería dolorosa pero nos sanaría muy rápidamente, mi madre que tenía su alma en un hilo accedió a lo indicado, supervisando lo que hizo el médico en todo momento, pues era muy desconfiada; efectivamente fue doloroso, no solo la del esternón si no que ambas, pero ya en la tarde me sentía muy bien al igual que mis hermanos, de hecho la mejoría fue casi milagrosa, pero igual guardamos reposo un par de días más, para regresar al colegio con renovadas fuerzas.

El doctor Klaus como lo comenzamos a llamar, todos los días pasaba a saludarnos al atardecer, usualmente llegaba de la calle con papá del cual fue un gran amigo conversando sobre futbol o de la actualidad del país, tanto así, que al no tener tanto él como nosotros a más familia en el país, lo comenzamos a adoptar como nuestro abuelo. El siempre demostraba mucho interés sobre nosotros, nos preguntaba ¿cómo nos iba en el colegio?, ¿qué deportes hacíamos?, y si nos enseñaban idiomas, mi madre orgullosa le comentaba que desde hace un tiempo a la fecha nuestros resultados académicos habían mejorado muchísimo y que estábamos destacando en deportes, especialmente mi hermano mayor, que ahora era un muy buen atleta, en cuanto a idiomas estábamos comenzando a manejarnos en forma decente en inglés, cosa nunca antes vista y que los dos mayores, mi hermana y mi hermano, tenían mucha habilidad para aprender francés que era obligatorio en la enseñanza secundaria.

Por las tardes en ocasiones el doctor Klaus pasaba a tomar té con pastelillos o algún bocado a nuestra casa, decía que esta costumbre era lo único bueno de los británicos, también le pidió permiso a mi madre para enseñarme alemán, ya que jugando conmigo se había dado cuenta que yo era capaz de entender su idioma, mi madre por supuesto lo autorizó, ya que ella deseaba que esta familia de labradores de origen, progresara en su nueva patria. Así pasó casi un año de absoluta armonía, todo parecía normal o casi normal, hasta que un día domingo a la hora de almuerzo mi madre le pregunta al cuasi abuelo:

  • Opa Klaus hace un tiempo tengo una gran duda con respecto a los niños
  • ¿Cuál sería Frau Violeta?
  • Es que he notado algunos cambios que ni yo, ni mi marido nos podemos explicar.
  • ¿Cuáles cambios?
  • El más evidente dice mi padre es el color de los ojos, Olga tenía los ojos como los míos una mezcla de verde con café claro y ahora son totalmente verdes, el mismo caso de Pablo, al que además se le ha aclarado el pelo de castaño claro como yo a rubio, sin contar que Claudio tenía los ojos café como Violeta, pero ahora son de un azul oscuro pero azules y  se le aclaran cada día que pasa, que sepamos eso no cambian en las personas.
  • Mire Herr José, el cambio se debe al remedio que les inyecté contra la grave enfermedad que tuvieron, en todo caso este pequeño cambio nos les afectará en nada, como verá están más fuertes que nunca.
  • Sí, pero hay otros cambios que nos intrigan, intervino mi madre.
  • ¿Cuáles serían Frau Violeta?
  • Antes sus notas en el colegio eran buenas lo que siempre nos ha alegrado, pero ahora son extraordinariamente buenas, de un promedio seis para los mayores ahora tienen siete en todos los ramos, tanto que se aburren y Sor Teresa la Madre Rectora piensa adelantarlos a siguiente nivel.
  • Pero eso es extraordinario, permítame felicitarlos.
  • Gracias, pero eso no es todo, no se han enfermado en todo el año y ahora no solo son buenos para los deportes como ya lo eran, ahora son los mejores.
  • Mejor que mejor, mis queridos Frau Violeta y Herr José.
  • Nuevamente gracias, ¿pero no le llama la atención Doctor Klaus?
  • Si debo reconocer que es algo inusual, pero el desarrollo de algunos niños es algo más tardía que el de otros y que sean tan buenos en esos aspectos, como también en el comportamiento, lo atribuyo a sus queridos padres.

Ese dialogo que pese a lo pequeño que era con solo cinco años al momento de producirse, nunca se me olvidó, ahora a la luz de los años y del avance del conocimiento humano, puedo decir que a todos nos llamaría más que la atención o curiosidad algo así, posiblemente sería una alarma para impulsarnos a investigar más; pero en fin, mi niñez fue pasando con tranquilidad y sin mayores pesares, siempre siendo el mejor del curso en todo al igual que mis hermanos.

La aparente normalidad de mi niñez solo se vio alterada con la llegada de tres nuevas personas a nuestras vidas, o a la vida de Opa Klaus, un cálido día de septiembre de 1972, llegaron escapando de la RDA la esposa del Doctor Klaus, a la que prontamente llamamos Oma Inge, la hija de ambos Tante Heidi y su hija Hana, este acontecimiento celebrado por todos nosotros, se materializó en un viaje de vacaciones que parte de la familia realizó a Yugoslavia, país con algo más de libertad que los otros bajo la influencia soviética, desde donde escaparon en un pesquero rumbo a Italia, dejando atrás al yerno, esposo y padre de la familia fugada, el cual era un acérrimo comunista y probablemente agente de la Stasi o de un organismo de seguridad, de alguna forma obtuvieron pasaportes falsos y pasaron a España donde pudieron contactar a un pariente que conocía el paradero del Opapa Klaus.

Todo siguió bastante normal para esta extraña familia de dos culturas diferentes unidas por el destino, tal vez por vivir en un país que no conocían a nadie, acomodándose a vivir en la mejor armonía posible, pese a lo turbulento de la década del setenta, donde el mundo occidental se enfrentaba a la expansión del comunismo en lo que se llamó “La Guerra Fría”. En esa agitada época mi hermana ya estaba saliendo de la universidad, mi hermano era un Oficial de Marina y yo quería ingresar también a ella, impulsado por su ejemplo y las ansias de aventuras sumado a la posibilidad de enfrentar al mundo sin el control continuo de mis padres; no piensen que ellos eran malos o me tenían sobreprotegido, creo que en mis genes estaba el deseo de ser cada día más independiente y mejor persona, pienso que esto fue los que los impulsó a mis progenitores a buscar nuevos horizontes más allá de una España que aún restañaba las profundas heridas causadas por la guerra.

El día que recibí la notificación que había quedado en la Escuela Naval, fue maravilloso, corría contárselo a mi madre y como un relámpago me dirigí a contárselo a Hana con la cual nos habíamos convertido en inseparables, debo decir que Hana es un año menor que yo, su madre la tuvo a los 17 años, luego de enamorarse de un oficial soviético que la dejó abandonada a su suerte cuando fue trasladado de regreso a su país, por lo que Tante Heidi, se volvió a casar con otro hombre que finalmente abandonó para huir de la RDA.

En casa todo era felicidad hasta el aciago día a fines de noviembre en que nos avisaron que papá había muerto en un trágico accidente automovilístico, todos quedamos desolados y debo agregar que en condiciones económicas bastante difíciles, pese a que mi hermano y luego mi hermana aportaron al presupuesto familiar ya que comenzaron a trabajar en sus respectivas profesiones, por otro lado, tanto mi madre como yo dependíamos cada día más de la paternal figura del Doctor Klaus, que ayudó a mi madre a instalar una pequeña boutique en un céntrico barrio de la ciudad. Los primeros meses pasaron rápido y se acercaba el día que debía ingresar a la Escuela Naval, dos semanas antes de la gran cita, mi Opa Klaus me llama y me dice que tiene que hablar conmigo, cosa que hacíamos todos los días en alemán que ya se me daba como mi segunda lengua materna, y era el idioma de Hana, Tante Heidi  y Opapa:

  • Enkel Claudio
  • Sí Opa
  • Quiero decirte algo que por tiempo he querido revelarte pero por diferentes motivos no lo he hecho.
  • ¿Te pasa algo? pregunté preocupado.
  • No, no me pasa nada, no temas, lo que te tengo que decir es algo concerniente a ti y que creo te será útil en tu futuro.
  • ¡Ahh qué bueno!, soy todo oídos.
  • No sé si recuerdas una conversación que tuve con tus padres acerca de algunos cambios que notaron en ustedes hace varios años atrás.
  • Sí, por supuesto, creo que es de los primeros recuerdos nítidos que tengo de mi infancia.
  • Muy bien, referente a esto debo confesarte que les mentí a tus padres
  • ¡¡¿Qué?!!!
  • Calma no es una mentira de las malas, solo les oculté algo que hice para que ustedes no sufrieran con la enfermedad que se llevó a tu verdadero Opapa.
  • Ahh, en ese caso no entiendo porque lo ocultaste, ya que pienso que fue algo bueno.
  • La verdad fue por miedo a que se revelase una parte de mi pasado que prefiero olvidar.
  • Bueno si no quieres contarla no lo objetaré, igual te quiero como si fueras mi verdadero Opapa.
  • Muy bien mi querido Enkel, gracias, pero esa parte de mi pasado te la revelaré cuando muera, así entenderás mis motivos, creo que hay cosas que revelar tarde o temprano, todo está en mis memoria que tengo en ese baúl que me ha acompañado desde la gran guerra, le daré instrucciones a todas para que así sea.
  • Opapa no es necesario que lo haga.
  • Es lo que quiero, pero pasemos a lo que quiero decirte.
  • Bueno adelante, como dije soy todo oídos.
  • Cuando los sané a ti y tus hermanos, no solo los sané, también les mejoré sus capacidades humanas.
  • ¿En serio?, ¿Cómo es eso?
  • Sí, yo les apliqué una inyección que pese a lo dolorosa que fue y a las que me dediqué a trabajar toda la noche, hizo que ustedes fueran más fuertes en prácticamente todos los aspectos humanos, a tus hermanos además del cambio de color de los ojos y aclararles un poco el color de la piel, o del pelo, fueron más fuertes físicamente, con menos enfermedades potenciales que le pudiesen afectar, como también mucho más inteligentes como ha quedado demostrado en sus respectivas carreras.
  • Y conmigo es lo mismo, gracias, pero eso ya pasó y quedamos bien, ¿a qué se debe esta confesión?
  •  Es cierto ya pasó, pero en tu caso no es exactamente igual, tú mejoraste algo más.
  • No he notado ese algo más que dices, creo que lo único distinto es que tengo los ojos azules, pero también soy fuerte e inteligente como ellos.
  • Eso es lo evidente, pero en ti hice los cambios que alguna vez hice en mí y que potencialmente son mayores que los de tus hermanos.
  • No sé cuáles serían esos cambios que no advierto, ¿pero por qué nos hizo diferentes?
  • Tal vez porque me recordaste a mi hijo Kurt, muerto en combate en Berlín cuando tenía unos meses más de edad de los que tú tienes ahora, dijo aflorando en Opa unas lágrimas en sus ojos azules, tan azules como los míos. 
  • No lo sabía, lamento lo de Kurt Opapa, no quise recordarle algo tan triste.
  • No debes lamentarte, ya que tú eres la continuación de él y en estos años me has llenado de felicidad.
  • Gracias Opa, contesté con total y sincera gratitud por ese cariño.
  • Bueno, las diferencias con tus hermanos no son físicas, son mentales.
  • ¿Mentales? No siento nada diferente.
  • No las has desarrollado, pero lo harás ahora que has entrado en la pubertad.
  • ¿Cómo es eso?, ¿qué me pasará?, ¿desde cuándo?
  • Calma, responderé tus inquietudes, paciencia.
  • Muy bien seré paciente.
  • Los cambios si bien no los has notado, ya están, no sabes usarlos y no son tan evidentes, pero de alguna forma ya los has usado, no sé si te ha pasado que adviertes los estados de humor en las personas o cuando en una prueba miras a un profesor y se te ocurre la respuesta a la pregunta casi como arte de magia
  • Sí, pero como dijiste soy inteligente, casi tan intuitivo como mamá que siempre sabe leer nuestras caras.
  • Algo hay de eso, pero tú no lees las caras y gestos de las personas como hace tan bien tu madre, lo que realmente haces es percibir lo  que piensan.
  • ¿Algo así como leer la mente?
  • Algo así….Si te concentras en una persona o te enfocas en ella estando a una distancia cercana puedes sentir, ver y captar sus pensamientos.
  • ¿En serio?... ¿eso pasa?
  • Sí, es como estar en su interior sin estarlo realmente
  • ¡Ostias!! Nunca pensé que fuera eso, ¿puedo hacer alguna otra cosa?
  • Sí, si estrechas la mano de una persona o la tocas su piel por un tiempo superior a unos tres segundos, podrás adquirir los conocimientos que posea casi en forma instantánea, siempre y cuando te enfoques o concentres en él. Mientras más tiempo mayor será el traspaso, puedes hacer esto con una selectividad del conocimiento asombrosa aún para mí entender.
  • O sea puedo hurgar en los más oscuros secretos de las personas.
  • Sí, si ese es tu interés, pero lo puedes ocupar para aprender un idioma, una materia o algo que te interese y no tengas toda una vida para aprender. Esto lo puedes revertir a otros si así lo deseas.
  • ¿Cómo revertir?
  • Imagínate que yo quiero enseñarte medicina, puedo hacerlo si me concentro y tú te preparas adecuadamente para recibir este conocimiento, no podrás darte cuenta de inmediato, pero en la medida que requieras mis conocimientos irían aflorando en tu mente.
  • ¿Tiene algún límite el absorber conocimiento?
  • Sí, no puedes ser médico, matemático, ingeniero, agricultor, abogado, piloto, marino, astrónomo, químico, físico y contador, todo al mismo tiempo. Probablemente comenzaras a olvidar algunas cosas, pero tres o cuatro de ellas si podrás dominar, las otras solo las podrás usar en forma limitada.
  • Ahh, de todas formas es maravilloso.
  • Lo es, solo falta decirte una cosa más.
  • ¿Cuál? pregunté con total interés.
  • Podrás controlar a las mujeres casi a tu antojo
  • ¿En serio?, ¿cómo?, mi interés en ese caso no fue científico, ya me estaba fijando en mis compañeras de clase y en las mayores de la familia, estas últimas sin desear algo más, diría que para tener referencia o comparaciones.
  • Serás capaz de secretar feromonas, tanto para atraer a las mujeres como para alejarlas, esto no es algo fácil, pues ellas son seres superiores pensantes, no es posible regular su secreción, su efecto no es permanente y en algunas de ellas su efecto es mínimo.

La conversación continuó latamente, su confesión en la medida que avanzaba abría un mundo nuevo, diferente al que conocía; estaba deseoso de experimentar mis “poderes”, pensaba que era como ser un superhéroe de historieta, pero Opa Klaus me dijo que toda grandeza de un don, debe ser acompañado de humildad y ética, por lo que él me enseñaría a usar mis poderes, pero dada mi crianza lo básico ya estaba. Lo primero que hizo, fue narrarme como traspasar y absorber conocimientos de otros, para materializar eso nos tomáramos de ambas manos y me pidió que me enfocara en tener mi mente casi en blanco, que solo me preocupara de mi respiración y de los latidos del corazón. De pronto sentí como si múltiples flash iluminaran mi mente, era una sensación rara que hormigueaba mi cuerpo, pasaron unos minutos hasta que esta conexión se interrumpió cuando él liberó mis manos y dijo que nos sentáramos, sin decir palabra alguna sentí su presencia como si yo me mirara desde sus ojos y pensara lo que él pensaba, comenzó a hablar conmigo sin emitir sonido alguno.

  • Lo que estás experimentando se llama telepatía, intenta decirme algo sin pronunciarlo.
  • ¿Así Opapa?
  • Así mi querido Enkel
  • Traspasé muchos de los conocimientos que adquirí en mi vida, no todos, pero los que creo te serán útiles, algunos los descubrirás de inmediato como la telepatía, otros en la medida que los necesites.
  • ¿Cómo? Dije volviendo a hablar
  • No sé explicarlo, pero cuando los necesites ahí estarán.
  • Gracias Opapa
  • Por mi Enkel Claudio haría cualquier cosa.
  • Pero antes de que comiences a practicar todo lo que has conocido y adquirido te debo hacer algunas advertencias.
  1. Eres amo de lo que callas y esclavo de lo que dices.
  2. Las feromonas no reemplazan al amor, es más el amor es irremplazable.
  3. Hay veces que es mejor el misterio que estar leyendo todas las mentes y actuar sobre seguro.
  4. Finalmente cuando tengas dudas pregúntamelas.
  • ¿Entendiste estas advertencias?
  • Creo que sí
  1. Es mejor tener la boca cerrada si no hay nada inteligente que decir
  2. No forzar al amor con las feromonas, pues no será amor verdadero.
  3. Saber todo y actuar sobre seguro al leer las mentes, quita la gracia a la aventura.
  4. Es mejor preguntar que meter las patas.
  • Muy bien, veo en la esencia está todo entendido.

Todo el resto del día pasé emocionado mientras meditaba lo revelado, que podía decir, a mis quince años era todo un telépata, no necesitaba estudiar, lo sabía todo o simplemente lo podía tomar prestado, podía enamorar a toda mujer que se pusiera a mi alcance, ¿habré entendido bien?

Al día siguiente y contando los día para la fecha de mi ingreso a la escuela Naval, decidí experimentar mis “poderes”, pero no me imaginaba como, de hecho estaba solo en casa, pues mi hermana y mi madre estaban trabajando, era verano y no tenía clases, en eso miré a mi perro “Wolf” y decidí que él sería mi primer experimento, comencé a mirarlo y concentrarme en él, de pronto me vi en una tonalidad de grises y sentía mi olor magnificado enormemente, ¡tengo que bañarme pronto!, sentí como los vecinos del otro lado discutían, como el tráfico lejano de la avenida principal estaba muy pesado, quiero comer eso tan bueno que está en el basurero de la cocina…..rompo el contacto, no quise ir a comer basura…¡Mi perro es increíble!!!

Salí de casa pues al estar solo, estaba limitado en las fuentes de conocimiento y si bien Wolf es increíble, no es lo que busco, camino en dirección a la plaza y me cruzo con una chica de mi colegio, va dos cursos más arriba que yo, es muy linda y junto con saludarla, hago la prueba y me conecto a su mente, me veo desde su mirada y percibo.

  • Está bueno el pendejo, si no fuera tan chico me lo comería a besos. ¡Ay! Se me acerca, tendré que saludarlo
  • Hola Raquel le dije
  • Hola Claudio, ¿cómo están las vacaciones?, en eso capté “que lindos ojos tiene, me gustaría tenerlos azules”
  • Muy bien ¿y las tuyas?, le respondí pensando ¿Cómo me irá con las feromonas?, ¿las habré activado?
  • ¿Tienes algo que hacer? me preguntó, captando que pensaba ¿Qué son las feromonas?
  • No nada, salí a pasear, contesté y dándome cuenta que ella había percibido mi pensamiento, ¡debo controlar mi mente!
  • Yo también, en casa no hay nadie ¿Qué tal si vamos….? Dijo al tiempo que pensó “A mi casa”
  • Bueno, vamos a tu casa contesté sin que terminara la pregunta, capté que pensaba:
  • ¿Por qué lo invité?, ¿le dije a mi casa?.. en todo caso me lo voy a comer a besos, está muy lindo con sus ojos azules.
  • Le dije: Te ves muy linda Raquel, intentando explotar lo que leía en su mente
  • Gracias, tu también te ves bien hoy. Pensando al tiempo “Creo que te gusto yogurín”

El resto del camino conversamos cosas intrascendentes, dejando de lado intentar percibir sus pensamientos, una vez llegados a su casa me invita a pasar al salón y me ofrece una gaseosa, yo me acerco y le digo.

  • Gracias, pero prefiero besarte.
  • Yo también, respondió mientras pensaba: “Me estoy comportando como una zorra, ¡yo no soy así!”

Me besa con sus rojos labios, yo la recibo con nerviosismo y deseo, pues nunca he besado a una chica, nos sentamos en el sofá, mis besos inocentes se van transformando en profundas incursiones en su boca, ella saca su lengua para explorar mis labios y mi propia lengua, los primeros besos de connotación sexual de mi vida me llevaban a un mundo inexplorado del sexo, luego envalentonado con mi éxito, intento leer la mente de Raquel, pero solo percibo un torbellino de pasión, la cual me invade a mi también, con mis manos la estrecho en un abrazo rompiendo el enlace telepático, con ansias pongo mis manos en su culo, lo siento suave y delicioso al tacto, mi verga hace rato que está tiesa como tabla, ella me acaricia y de repente la toma con sus manos y si trepidar la saca de su encierro, yo por mi parte comienzo a inspeccionar sus tetas por sobre la blusa, noto los pezones inflamados, tiene las tetas medianas, suaves y duras a la vez, es algo extraño; que maravillosas son, lo mejor del mundo pese a que nunca he tocado otras, fugazmente recuerdo las tetas de mi hermana, mamá y de tía Heidi, no las he visto, pero me parecen más grandes que las de Raquel. Comienzo a quitarle la blusa y su sujetador, por primera vez en mi vida veo en vivo y directo tales maravillas, por un instante quedo estupefacto y acto seguido me lanzo a devorarlas….de repente suena el teléfono, Raquel sale de su estado de ensoñación y me mira entre arrepentida y extrañada, contesta intentando arreglarse el sujetador para taparse nuevamente las tetas, pude percibir que era su madre, inmediatamente le baja la vergüenza y arrepentimiento, por lo que me dice:

  • Te debes ir, mi madre ya viene
  • Está bien, ¿puedo venir más tarde?
  • No creo que sea conveniente….no sé que me pasó contigo, nunca había hecho algo igual.
  • Pero estuvo bueno
  • Genial, pero eres menor que yo y salgo con un chico que me gusta. Fue su cortante réplica.

Ese fue nuestro debut y despedida con Raquel, pese a que lo disfruté, me fui con una sensación de derrota y amargura, junto con la calentura que no logré liberar. En ese momento decidí que mi próximo experimento sería con alguien que me quisiera o a lo menos sintiera algo por mí, eso sí descubrí que el enlace telepático debe ser controlado, pues se pueden proyectar los propios pensamientos a las otras personas. Además, el uso de las feromonas es difícil controlar y su efecto no sé qué tan duradero puede ser.

Regreso a casa pues es hora de almorzar, como de costumbre en verano y vacaciones, lo haré en casa de Opa Klaus, en ella me esperan a almorzar la Oma Inge, Tante Heidi y Hana, me había olvidado, nunca les he descrito como son mis parientas postizas, Oma Inge es una mujer de 51 años, bastante más joven que Opa Klaus del cual es su segunda esposa, es una belleza teutona de formas rotundas, bastante alta, como de un metro setenta diría yo, Tante Heidi con sus 32 años, es la encarnación de una Valkiria, su belleza llama la atención de todos en el vecindario donde no abundan las mujeres rubias y menos de tan agraciado rostro y cuerpo, sus abundantes tetas y amplio culo hacen que los hombres se den vuelta para mirarla, finalmente, está Hana, ella es una versión juvenil y estilizada de su madre, con solo una gran diferencia, la forma de mirar de sus ojos azules, que denota el origen ruso de su padre, le dan un exótico toque aún más bello si se puede a su rostro. 

Nos saludamos con el cariño de costumbre, Hana me enseña su nueva revista de farándula local, bromeamos y en eso se me ocurre experimentar con ella, por lo que mientras ella mirarla revista me concentro en percibir sus pensamientos, de pronto surgen:

  • Qué guapo está Gianni Morandi, pero mi Claudio es más lindo con sus ojos tan azules
  • A revelarse ese pensamiento yo razono ¡Ostias, está pensando en mí, yo le gusto!!
  • Me dice: Me encantaría ir al festival de San Remo ¿y a ti?
  • Si vería a las cantantes italianas que son toda una belleza
  • No todas, pensando: Por qué no me miras a mi tonto, yo estoy frente a tus narices
  • Ante lo revelado digo: Ahora si tu cantaras no tendría que ir allá para ver una belleza.
  • Lástima que no canto, dijo con una maravillosa sonrisa mientras pensaba: ¡Me encuentra linda…me encuentra linda…lo amo, sí lo amo!!!
  • Igual te encuentro linda, tal vez puedes recitar, o tararear las canciones, dije en tono de broma colocándome muy colorado al decir un piropo disfrazado de broma
  • Ella pensó en lo dicho: ¿Qué fue eso?, un piropo o una broma….
  • Chicos a almorzar, nos grita Tante Heidi.
  • Vamos mamá.
  • Lávense las manos.

Que les puedo decir, quedé alucinado por las revelaciones que había conseguido de este diálogo tan especial, había descubierto que a mi Hana le gustaba y había descubierto que ella también me gusta, mi emoción y por qué no decirlo felicidad era total, por lo que el almuerzo con la parte teutona de mi especial familia fue un sueño, no intenté experimentar más pues no podía concentrarme lo suficiente para percibir algo con claridad, mi primeros intentos solo logré confusión en mí, ya que las recibía como si intentara escuchar a una persona en un estadio repleto de hinchas gritando y pese a que solo eran tres mujeres.

El resto de la tarde ni siquiera intenté hacer un nuevo experimento, pues estaba cansado, tan cansado como cuando pasé los exámenes de ingreso a la Escuela Naval, por lo que supongo que estas conexiones mentales y la secreción de Feromonas es un esfuerzo agotador, creo que debo usarlos con prudencia, a la noche o mañana probaré de nuevo. Pero en resumen, mi visión del mundo estaba cambiando, y lo mejor de todo es que Hana sentía algo por mí como yo por ella.

Capítulo 2:  Experimentando con mi Tante Heidi

Estaba en casa cuando llegó mi madre del trabajo, en cambio Olga que ya trabajaba de medico general tiempo completo, llegaría mucho mas tarde pues estaba de turno en el hospital; mi madre me preguntó que había hecho, le conté sucintamente lo que había realizado, ocultándole obviamente todos mi experimentos, perdón otro olvido imperdonable, no les he hablado como son mi madre Violeta y mi hermana Olga, ambas son de cabello oscuro, mi madre con ojos café oscuro y Olga claros, de similar estatura de unos 1,65 metros, poseen un cuerpo similar, claro que mi madre tiene unos kilitos de más, pero yo  encuentro que le quedan bien, las dos tienen tetas grandes, no tan grandes como Tante Heidi, pero se ven bien, lo que nadie las puede superar es en culo, ambas lo tienen realmente espectacular. No piensen que tengo deseos de carácter sexual con mi familia, pero siempre he apreciado la belleza femenina, en realidad no desde siempre, creo que desde los trece años, pero igual, desde Oma Inge hasta mi hermana las he analizado a conciencia y las considero a todas bellas en su propio estilo.

Volviendo al relato, a mi madre la noté alegre como hacía mucho tiempo no lo estaba, mi curiosidad me asaltó, pese a lo agotado que me habían dejado mis experimentos,  cuando terminamos de conversar y ella preparaba la cena, decidí explorar un poco más, por lo que fingí leer una revista, pero lo que realmente quería era percibir el motivo de su alegría.

  • ¿Cómo le diré a los chicos que hoy me regalaron flores?, lo verán mal, José solo lleva dos meses muerto y ya tengo un pretendiente, como extraño a José, aún no olvido lo ardiente que era y lo alegre que me dejaba después de sentirlo en mí.
  • De inmediato pensé: ¡Mamá tiene un pretendiente!!!!....y está pensando en papá ¿cómo? ¡¿se la metía?!!!!
  • ¿Me dijiste algo cariño?
  • Este…nada mamá
  • Ah, creí que me habías hablado.
  • No nada mamá, pensé nuevamente que debo cuidar mis propios pensamientos.

Me levanté para mimarla, por lo que me situé detrás de ella, inicialmente con el solo ánimo de contenerla, darle cariño o algo así, puse mi cabeza por sobre su hombro y la tomé de las caderas preguntándole: ¿Qué cocinas mamá?, como reitero mi intención hasta ese momento era casta y pura, pero uno de sus pensamientos cambió mi proceder y desató nuevamente mi lujuria, les juro que no era mi intención, pero mis hormonas en ebullición sumado a lo que estaba revelando mi mamá, me pareció la mejor película erótica que alguna vez vi.

  • “Ay se paró detrás, como lo hacía José cuando quería ponerme contenta, solo falta que me apoye su verga, ay… no debo pensar en eso ¡es mi hijo!”
  • Puchero como les gusta a ustedes, respondió con su preciosa voz.
  • Mamá estas muy linda cuando te ves contenta, me apreté contra su culo siguiendo sus deseos más ocultos, de pronto percibí:
  • Mmme....está apoyando su verga contra mi culo…¡está muy duro!!,… ¿qué hago?, si sigue así tendré que reprenderlo….pero está muy bueno, ¡como me calienta!!... Contaré hasta 3….mejor hasta 5 y le diré que salga de ahí, pero igual está rico, que pasaría si me diera duro, ¡pero que digo es mi hijo!
  • Bueno mamá te dejo, para que termines, ya tengo deseos de probar…
  • Puedes ver televisión por mientras….

Mi calentura estaba al máximo, no podía seguir ahí, debía distraerme, por lo que decidí ir a botar la basura, cosa que agradeció mi madre, no quise seguir indagando en sus pensamientos, ¡vamos, es mi madre!, estaba botando la basura cuando Tante Heidi hacía lo mismo, que les puedo decir, es la Valkiria más bella que conozco, es realmente bella, mi curiosidad pudo más, pensé en ella y secretar feromonas, pese al hedor de la basura, las benditas feromonas actuaron, mientras inicié un casi silencioso dialogo con ella.

  • Linda tarde Tante, ¿está con la familia?
  • Hay que susto, no te sentí…..No….ellos ya vienen, estaba preparando la cena. Contestó al tiempo que pensaba
  • ¿Qué me pasa?, estoy encontrando lindo a mi sobrino, más que lindo como me gustaría que fuese Igor y me hiciera sentir lo que sentía cuando me comía el chochito, pero que estoy pensando, es mi sobrino
  • ¡Ahh!...dije, mi madre está en lo mismo y al igual que usted estoy por botar la basura.
  • Bueno podemos botarla los dos juntos, jejejeje…decía mientras pensaba: Más me gustaría que me botaras a mí y me dieras duro, me encantaría que entraras a la casa y me dieras duro….¿qué digo?.. jejeje, si supiera lo que estoy deseando
  • ¿Quiere que la acompañe un rato mientras llegan?
  • ¿Pero tu madre? contesto pensando: Si entras te como a besos y algo más
  • Le digo y voy.
  • Bueno te espero revelando un nervioso pensamiento: Ayyy, va a entrar y yo estoy que hiervo, que hago Dios mío,…tengo la conchita chorreando, ¿cómo puede ser?

Entré a mi casa y le dije a mi madre que Tante Heidi necesita que le ayudara, percibí que ella que estaba aún muy caliente me autorizó de inmediato, creo que necesitaba que me alejara un rato de su lado para recuperar la compostura, me advirtió eso sí, que cuando llegara Olga aproximadamente en media hora más, me iría a buscar para que comiéramos, dicho eso me fui corriendo junto a mi Tante, pienso que yo también estaba bajo el influjo de mis propias feromonas, pues al parecer, el hecho de generarlas causa que me excite a niveles máximos.

  • Listo Tante, mi madre le manda saludos y dijo que me espera en media hora y que la entretenga mucho, esto último lo agregué yo con doble intención o calentura, volví a establecer la conexión mental mientras ella me daba una respuesta.
  • Ya gracias, pasa, me dijo pensando: Ummm como me calienta, ¿no sé lo que me pasa, estoy hirviendo….No sé si resista media hora sin ponerle un dedo encima?
  • ¿De qué quiere hablar Tante?
  • No sé de qué podemos hablar una vieja como yo y un jovencito tan apuesto como tú.
  • La pregunta es al revés ¿de qué le puedo hablar yo Tante?, tal vez de lo linda que está, me atreví a decir.
  • No soy tan linda,  ya tengo mis años: mientras pensaba: Pero me encantaría darte lecciones que no olvidarías en tu vida
  • No es vieja, está como para pecar, frase que nunca me hubiese atrevido a decir si no fuera que estaba bajo mi propio influjo erótico.
  • ¿En serio? Me respondió a mi inusual piropo.

Me acerqué a ella colocándome detrás como lo había hecho con mi madre instantes antes, con la diferencia que apreté mi endurecida verga contra su culo, estaba un tanto salido alentado por sus pensamientos, los que se me aparecían como una película erótica, si a eso se suma mi propia naturaleza juvenil; era lógico que a esas alturas yo estaba embrutecido, casi no me daba cuenta que la suma de sus pensamientos y mis feromonas no son controlables, tanto por ella como por mí.

  • Sí le respondo y subo mis manos hasta tocar sus portentosas tetas.
  • ¿Qué haces?, no te pases de listo me dijo mientras sus pensamientos revelaban otra cosa: ¿Pero que me haces, no sabes lo caliente que estoy?, como lo mantengo a raya…..mmmm me estás tocando las tetas, ay no puedo resistirlo……
  • Algo que deseaba desde que la vi, sin dejar de sobarle las tetas por encima de su ropa, ella no se resistía, metí mis manos bajo su blusa e intenté liberar sus inmensos manjares, todo era lujuria hasta que pronunció las palabras mágicas.
  • No podemos, que pasará con Hana…ella te quiere, aún cuando sus pensamientos la traicionaban: Mi hija…que, estoy tan caliente, hago….es un niño….¿¿¿¿¿confusión de ideas??????’
  • Hana…es cierto, pero a usted la deseo, le respondí bajando mis manos y retrocediendo para romper contacto, luego de percibir su confusión de ideas y mis remordimientos, ¿qué me pasa con Hana?

Pese a romper contacto físico, le calentura de ambos no había cedido ni un ápice, la atracción era tremenda, nos miramos a la cara y ella se lanzó a besarme impulsando su lengua a explorar mi boca, yo empleé mis recientemente conocimientos del beso francés aprendidos con Raquel, ella se separó y me dijo:

  • ¡Mmm!....besas muy bien, volviendo a usar sus labios en mi boca

La tomé por su lindo y abundante culo y la atraje hacia mí, mientras le acariciaba sus posaderas, la restregaba contra mi dureza, que sensación mas erótica, nuevamente me inflamaba y olvidaba a Hana, ya no podía leer los pensamientos de Tante Heidi, todo era lujuria y confusión, le subí la falda dejando mis manos bajaron sus bragas, la suavidad de su piel solo hizo que mi verga quisiera libertad, como pude la dejé salir y la puse en contacto con su rajita solo protegida por las delgadas bragas, su Monte de Venus era todo humedad. Nuevamente la asaltó la conciencia y los remordimientos al sentir que el amigo de su hija estaba a punto de vencer sus últimas defensas que le imponían su moral.

  • No debemos seguir, Hana te quuiieree…..desde siempre, mmmm!
  • No puedo parar Tante, quiero a Hana, pero no puedo parar.
  • Espera podemos hacer algo que nos permita aplacar nuestros deseos sin traicionar sus sentimientos
  • ¿Cómo podríamos hacerlo Tante?
  • Satisfacernos los dos.
  • ¿Cómo?
    • Yo te lo diré si me dejas respirar.
    • Estupendo, pídame lo que quiera.
    • Primero cómeme el coñito, estoy demasiado caliente y no he tenido nada en años.
    • ¿En serio?
    • Sí…en serio, pero rápido, yo luego te lo recompensaré.
    • ¿Cómo?
    • Luego yo te hago una paja.
    • Solo una paja, no puede ser algo más.
    • Está bien una cubana, ahí veremos.

No me hice de rogar pese a que no tenía ninguna experiencia más allá de los avances con Raquel y de pajearme de vez en cuando. Tante Heidi se bajó las braguitas y se sentó en una silla de la cocina, abrió las piernas y tomándome de la cabeza hizo que me arrodillara para darme instrucciones de cómo comerle el coñito. Inicialmente me dijo lámeme y pásame la lengua por todas parte de mi Monte de Venus, mirándome de forma casi afiebrada, bajé mi cabeza y por primera vez vi un coño real, sus cuidados vellos rubios lo adornaban como un hermoso cuadro impresionista, que maravilla, ella presionó mi cabeza para que se incrustara entre sus piernas y comenzara la faena de una vez por todas, recorrí con pasión sus carnosos labio mayores, descubrí con asombro sus labios menores hasta llegar a la guinda de la torta, su inflamado clítoris. El intenso sabor y olor pese a no ser gratos, solo inflamaron más mi ánimo, permitiéndome hacer la faena inclaudicáblemente; nuestras pasiones se mezclaron en un armónico movimiento que Tante comenzó a generar con su pelvis, casi como si fuera un coito con mi vivaz lengua, aproveché para acariciar sus suaves nalgas apretando su cuerpo contra mi cara, casi no podía respirar, pero la embriaguez de de la situación me impulsaba a hacerlo. Intenté reconectarme con Tante Heidi, solo que sus pensamientos eran un mar de sensaciones difíciles de interpretar, ella era asaltada por oleadas de placer que de alguna forma me hacían sentir en las nubes, cuando de improviso ella comenzó a gemir y casi gritar:

  • ¡Me corro, me corro…..mmmmm….me corroooo!!!

Los movimientos pélvicos y de sus piernas contra mi cara casi me asfixian, pero el cúmulo de sensaciones era mayúsculo, estaba en presencia de ¿nuestro primer orgasmo?, al parecer las sensaciones transmitidas me llegaron como un golpe de placer, pese a no haber eyaculado en esta brutal faena, sentí como yo también me corría en forma mental, nunca pensé lo masivo que era un orgasmo en las mujeres.

Con la respiración agitada y nuestros rostros colorados nos miramos extasiados, me levanté para besarla, ella me correspondió abrazándome, pero esa acción causó que mi verga tomara contacto con su recién comida rajita, pese a lo masivo del reciente orgasmo, yo físicamente estaba intacto y una nueva ola de lujuria me asaltó, sin decir agua va, le enterré  mi verga hasta la empuñadura, ella no alcanzó a decir nada cuando yo ya estaba haciendo un frenético mete saca, tanto sus pensamientos como los míos se nublaban por el placer

  • ¡Ahh!.... me la metiste, me dijo mientras pensaba: Ah qué placer, como me llena….ahhh ¡¡¿¿¿confusión????!!!!
  • No pude evitarlo….contesté

Estábamos en eso cuando suena el timbre, ambos quedamos paralogizados, solo al segundo timbrazo, más largo que el anterior, pudimos reaccionar, ella se levantó dejando escapar mi languideciente verga.

  • ¿Quién será? dijo asustada
  • ¡Puede ser mi mamá! respondí.
  • Rápido arréglate mientras voy al baño, dijo mientras recogía sus bragas del suelo.
  • Está bien ¿qué hacemos?
  • Ve a abrir dile que estoy en el baño.
  • Muy bien.

No era mamá, era mi hermana Olga, que pregunto ¿por qué la demora?, a lo que respondí que yo no era el dueño de casa y que la Tante Heidi se encontraba en el baño, ella a continuación me saludo y me dijo que debíamos ir a casa a comer, en eso aparece Tante Heidi aún colorada pero sonriente a saludarla.

  • Hola Olguita, pero mírate que linda estas, hacía tiempo que no te veía.
  • Gracias Tante, la universidad y luego el trabajo hacen que tenga un horario algo raro, ¿le causó algún problema este pardillo?
  • Al contrario, es un placer tenerlo…en casa es muy buena compañía; decía mientras en realidad pensaba: No sabes cómo me hizo gozar, pero pobrecito se quedó con las ganas, debería estar enojada con él, ya que me metió su gran y exquisita verga, creí llegar al cielo.
  • Gracias, yo también disfruté de su compañía, pensando y de casi toda usted, pero quedé muy caliente.
  • Ven cuando quieras a alegrar la vida de esta vieja pensando en realidad: Y también alegrarme el coñito, te daría de nuevo, estuviste muy bien…
  • Bueno nos vamos Tante Heidi.
  • Adiós chicos, nos vemos.

Que les puedo decir, mis impulsos sexuales estaban absolutamente insatisfechos, quería volver y darle duro a Tante Heidi, pero que podía hacer, seguí a mi preciosa hermana, que culo se gasta y que tetas, por primera vez veo a mi hermana como una mujer candidata a mis ya desenfrenados deseos sexuales, solo en un par de días ya era un total incestuoso degenerado, pese a lo agotador que es la conexión busque percibir los pensamientos de mi hermana.

  • Vamos apúrate mamá nos está esperando dijo mientras meditaba acerca de: ¿Qué estarían haciendo?, Tante Heidi estaba como…nerviosa y ese olor, no es normal, si fuera mal pensada diría que a coño, sí, se parecía al olor que me sale cuando me acaricio, no…no puede ser Tante y Claudio,…pero que ridícula soy.
  • Hola mamá, dijimos casi a coro
  • Hola nenes, contesto mamá mientras pensaba: Ay Claudito no sabes lo caliente que me dejaste fue su pensamiento cuando me vio
  • ¿Vamos a comer de inmediato mamá?, pregunté pensando lo caliente que estaba

Lo que quedaba del día estaba pasando más lento de lo que me podía imaginar hasta que sorpresivamente por la hora llegó Opa Klaus conversar conmigo, no sé por qué me sentí culpable, pese a que aún no conversábamos.

  • Puedo hablar en privado con mi Enkel, Frau Violeta dijo Opapa
  • Claro Abuelo Klaus, pueden conversar en el estudio, ¿desea un café?
  • Se lo agradecería, Frau Violeta

La conversación hasta que llegó fue intrascendente, solo cuando realmente estuvimos solos fue instructiva por decirlo de algún modo, pese a mis primeros temores Opa Klaus estaba sereno y afable.

  • Querido Enkel, he sabido de algunas de tus aventuras con tus nuevos dones y quiero….hacerte algunas recomendaciones….para que no te metas en…digamos problemas.
  • Opa, no sé que habrá sabido de mí pero siempre mis intenciones fuero aprender para usar mis poderes correctamente.
  • ¡Ahh!,…pero debo decirte que has rebasado algunos límites que no son correctos de sobrepasar.
  • No fue mi intención pero intentaré enmendarme.
  • Algunas cosas no son muy enmendables, como por ejemplo lo que hiciste con mi hija.
  • Opa, perdón por haberme aprovechado de Tante Heidi, dije avergonzado, no sé como lo supo.
  • Cuando llegué en la tarde noté a Heidi diferente a todos los días, se le veía con una mirada relajada, alegre como hacía mucho tiempo no la notaba, por lo que mi curiosidad me llevó a hacer algo que nunca hago.
  • ¿Qué? fue mi pregunta ante la obviedad de la posible respuesta
  •  Entré en sus pensamientos, los cuales pese a ser algo confusos me revelaron lo sucedido.
  • ¿Pero ella estaba feliz? Fue mi pregunta.
  • Sí, de alguna forma que no me puedo explicar ella estaba feliz, pese a sentirse culpable al mismo tiempo.
  • ¿Qué pensaba? Pregunté mientras cavilaba: ¿Le gustó lo que le hice?, ¿se culpará por Hana?... ¿podré repetir?
  • Ahora entiendo todo, eres muy curioso y por tus pensamientos, veo que aún tu curiosidad no está satisfecha, dijo dejando entrever que había leído mi mente.
  • Sí soy curioso pero también me preocupa causar daños a las personas, en especial a la familia.
  • ¿Tanto como a tu madre?
  • ¿Qué sabe de mi madre?
  • Todo lo que le sucedió contigo, sus dudas, temores y deseos.
  • ¿Cómo lo supo?
  • Al igual que con tu Tante Heidi, Violeta quedó felizmente excitada por decir lo menos y con sentimientos de culpabilidad por el deseo que despertaste en ella. Antes de que preguntes confieso que percibí a todas tu parientes para ver que otros experimentos has hecho, por lo que también te puedo confirmar que Hana esta prendada de ti.
  • ¿Y no está agotado por todo lo que hizo?
  • Algo, pero dada mi experiencia y control, no tanto como debes estar tú, además hace años que no uso las feromonas.
  • ¿No las usa?
  • Lamentablemente no puedo aún cuando quisiera
  • ¿Le pasa algo Opa?
  • Me pasó en cuando fui prisionero de los rusos, me mutilaron mis genitales.
  • Perdón por preguntar, contesté espantado por la revelación
  • No fue tu culpa y ya he aprendido a vivir así, lo que lamento por que tu Oma no recibe las atenciones que merece.
  • Me imagino.
  • Retomado el tema, te voy a pedir dos cosas.
  • ¿Cuáles?
  • La primera, no hagas sufrir a tus parientes, por lo que si haces algo con ellas, piénsalo bien antes de actuar y la segunda, termina lo que inicias, luego se levantó y se fue.

Quedé con un mar de dudas, la primera, ¿qué habrá querido decir con terminar lo que inicio?, ¿querrá que termine de hacer el amor con su hija?, cuando fui a dormir tuve un sueño muy húmedo como no tenía desde los trece años, amanecí con el pijama pringado y restos de mi propia humedad, esa mañana cuando quedé solo, miraba a la casa de mi Opa pensando en ir y ver a Tante Heidi y pensaba en Hana, no quería traicionar sus sentimientos, todo era confusión, estaba en eso cuando vi salir a Hana con su Oma, acto seguido decidí ir a terminar lo que había iniciado. Toqué el timbre y me abrió Tante Heidi diciéndome:

  • Tenemos que hablar, pasa y siéntate
  • Tu dirás Tante, esa frase que me dijo no presagiaba nada  bueno
  • Lo que pasó ayer no debió pasar nunca dijo mientras recordó que: pese a que lo disfruté mucho.
  • Pensé que le había gustado Tante dije sabiendo a ciencia cierta que así había sido.
  • Algo, dijo mintiendo, pero soy mucho mayor que tú, mi hija tiene interés amoroso contigo y eres menor de edad, dijo dándome los motivos éticos y razones correctas.
  • Tante, yo quiero a Hana, también la quiero a usted, tal vez sean sentimientos diferentes pero son reales, no puedo dejar inconcluso algo que creo fue bueno para ambos, pese a que no pude terminar por la interrupción, parándome frente a ella mientras hablaba.
  • No te acerques tanto dijo mirándome hacia arriba ya que ella estaba sentada en el sofá mientras pensaba: Tiene su endurecida verga demasiado cerca y quiere terminar la faena de ayer ¿qué hago?
  • Me acerco porque quiero tenerla en mis brazos, dije con mi lívido muy en alto pese a no haber usado las feromonas.
  • Ya te dije que no puede ser respondió sin quitar su vista de mi paquete.
  • Sus ojos no mienten Tante y sé que desea terminar lo que empezamos tanto como yo, tomando sus manos para que se levantara.

Una vez que estábamos cara a cara, la besé con pasión, ella respondió jugando con mi lengua y la suya, le solté las manos y le agarré el culo, estrechándola contra mi verga que pugnaba por salir de su encierro, percibí como se entregaba a la pasión, olvidando todo comportamiento, iniciamos una especie de mete saca vestidos como estábamos, la temperatura de ambos se elevaba y eso que no estaba secretando ninguna feromona o así lo suponía yo, creo que nunca lo sabré con certeza. Estábamos tan calientes que subí la apuesta, subí mis manos para liberar los exquisitos melones que se gastaba esta maravillosa valkiria, no tardé en liberarlos y me dirigí a comerlos, ella suspiraba y gemía mientras acariciaba mi cabello y mi espalda, luego le subí la falda y le bajé las bragas, ella me quitó mi camiseta y liberó mi pene de su encierro, diciéndome al oído:

  • Vamos al sofá
  • Vamos, liberándome de mis pantalones y zapatillas quedando totalmente desnudo frente a ella.

Cuando se sentó tomó mi verga y atrayéndome a su boca comenzó una mamada nunca antes experimentada por mí, creí morir, intenté hacer un enlace con mi preciosa Tante y sus pensamientos me sorprendieron.

  • Que verga más rica como me pone chuparla, ya deseo que me la meta, la tiene más grande que Igor, olvídate de Igor y disfruta de esto que hace años no lo haces.

Como no quería correrme antes de tiempo, suavemente se la saqué de la boca y me arrodille entre sus piernas, ella me miró con una afiebrada dulzura, me acomodé para metérsela pues mi calentura era máxima, ella abrió sus piernas, yo se la metí con fuerza, suspiró y casi inmediatamente acompasó mi mete saca, era tanta mi excitación que mis manos recorrían su cuerpo con desesperación, acariciando cada centímetro de su piel, mi Tante era preciosa y candente, alternaba mis caricias con lamidas y chupadas a sus duros pezones, su areola era grande, las tenía solo un poco más oscuras que el resto de sus tetas, los benditos pezones sobresalían como un centímetro, eran eróticamente preciosos.

Sin siquiera proponérmelo comencé a sentir como sus afiebrados pensamientos se agolpaban demostrando el inminente orgasmo que le llegaba, yo por mi parte sumaba mi sensaciones a las suyas, de pronto, recibí algo así como un fogonazo que desató mi corrida en el húmedo y ajustado interior de mi Tante, sentía como su vagina se movía espasmódicamente apretando mi pulsante verga, todo era un mar de sensaciones, nunca pensé que un ser humano pudiese sentir tal maravilla, llegué  lanzar un estentóreo gemido señalando la cúlmine entrega de mi simiente, caí derrengado sobre mi examine Tante. Pasado un momento me levanté sentándome a su lado, pero en eso tuve una visión que me inquietó, pese a que un pensamiento me llegaba calmándome, era mi Opa que estaba presenciando todo.

  • Calma Enkel Claudio, tranquilo
  • ¿Qué pasa Opa Klaus? Le contesté telepáticamente
  • Ya te explicaré calma sigue tranquilo, se dulce con mi pequeña Heidi respondió de igual forma.
  • ¿Te gustó? me preguntó Tante Heidi
  • ¡Me encantó! ¿y a ti?
  • Fue maravilloso, pese a que siento que traiciono a mi pequeña.
  • Tante, yo no soy nada aún de su pequeña y cuando lo sea veremos qué hacer.
  • Tal vez tengas razón, ¿tienes tiempo para algo más?
  • Sí mi querida Tante, para usted siempre tendré tiempo para algo más.

Ella tomó mi verga y comenzó a pajearme mientras yo le comía las tetas y acariciaba su culo, en un momento me encontré con su anito, lo acaricié, sentí su inquietud, su agujerito se cerró, no paré de acariciarlo, lo sentía súper erótico.

  • Por ahí no ha entrado nadie me dijo con algo de timidez
  • Pero podemos intentarlo
  • Debe doler,
  • Me han dicho que no duele si se hace bien, una más de las mentiras que circulan por el mundo.
  • Me da miedo.
  • Calma si te duele mucho paramos.
  • Bueno, pero prométeme que pararas.
  • Lo prometo, debo decir que había visto lo suficiente de películas para saber qué hacer.

Fui a la cocina y encontré aceite de oliva, lo llevé y comencé a untárselo en el ojetillo, ella aún estaba nerviosa, por lo que le pasaba mi erecta verga por su rajita, ella me sentó en el sofá y poniéndose a horcajadas tomó mi verga y se ensartó comenzando una suave cabalgata mientras yo le acariciaba su anito el cual iba cediendo a mis dedos que incursionaban en su interior, nuevamente sentí la presencia de opa Klaus, se le notaba tan excitado como yo, era extraño, ahora como ingeniero pensaría que es como tener dos servidores en espejo, lo que tiene uno lo tiene el otro, Tante Heidi gemía y podía percibir su pensamiento, ahora todo lo hacía era para su propio placer, era como si yo fuera un consolador viviente, comencé a comerle las tetas, algo que nunca me cansaré de hacerle, que manjares más maravillosos, Tante Heidi, comenzó a acelerar e intensificar sus acometidas, podía percibir su pensamiento como algo que la colmaba completamente, en cada estocada ella se alimentaba de mayor pasión, pese a lo confuso de sus pensamientos percibí:

  •  Mmmm, como me llena, que rico….que dura, lo siento en todas partes, me gustaría que fuésemos uno solo, mmm, déjame disfrutar no te corras por el amor de Dios, dale así…mmm que rico.

La dejaba hacer, intentando llenarla del máximo placer posibles y así parece que era, por otro lado por primera vez sentía los afiebrados pensamientos de Opapa, yo por mi parte estaba la mar de caliente, sin dejar de pensar de cuando ella terminara le partiría su espectacular culo, era como una fijación. Pasado un buen rato de placer nuevamente la oleada que anunciaba la llegada de un orgasmo en Tante Heidi me llegaba como un flash deslumbrante, hice mi mayor esfuerzo por no correrme con los espasmódicos movimientos de la vagina que aprisionaba mi verga, ella cayó sobre mi y la abracé, sin dejar de trabajarle el ojete de su culito, la deje descansar sobre mi dándole besitos en su angelical cara para luego con cuidado dejarla en cuatro patas sobre el bendito sofá, tálamo donde pensaba partirle el culo a mi querida Tante.

Le besé su precioso culo, le lamí el ojete, nuevamente lo “aliñe” con oliva y coloqué mi verga a su entrada, ella atinó a decirme

  • Con cuidado corazón me dijo mientras pensaba: Espero que no me duela, pero no me puedo negar, me regaló unos orgasmos nunca antes alcanzados….mmm…ahh…ay…ahh….mmm, no es tan terrible, duele un poco pero es ¿agradable?
  • ¿Te duele?
  • No mucho se suave y creo que irá bien.

Logré meter mi verga completa con un mínimo de sufrimiento para mi Tante, continuamente fui sondando su mente y utilicé feromonas para hacerlo más placentero, en esta oportunidad no me excedí en mi secreción de las benditas hormonas de la atracción y el placer, además continúe “dedeando” su clítoris que luego me arrebató para continuar ella autosatisfaciéndose junto con decirme

  • Masajea mis tetas que lo haces muy bien y me encanta
  • Como tu mandes mi Valkiria
  • ¿Soy tu Valkiria?,…¿ya no soy tu Tante?
  • Eres las dos en una sola belleza.
  • Tú serás mi Tor, con tu mazo que me parte el culito mmm…como me llenas…

Ante esas palabras comencé a cabalgarla mientras le estrujaba sus tetas, podía sentir su dolor mezclado con el placer, no se quejaba, era extraño, hasta a mí me gustaba lo que ella sentía, mi ímpetu aumento, dado lo apretado de su anito y las feromonas generadas mi orgasmo se apresuraba a pasos agigantados, mi corrida fue inevitable, le llené el ojete con lo que me quedaba de simiente y caí derrengado a su lado, también percibí a Opa, colmado de placer, mi nuevo mundo era muy raro, pero placentero, Tante Heidi continuó con su masturbación hasta correrse unos cuantos segundos después, su nuevo orgasmo no fue tan apoteósico como los anteriores, pero igual pude sentir su oleada de placer.

  • Mmm…no estuvo mal que me partieras mi culito dijo con su marcado acento alemán, lo que me causó risas
  • Jajaja, que bueno, yo lo sentí espectacular, como para repetir.
  • Oye no te rías, eres al primero que le entrego mi culito, debes darte con una piedra en el pecho, no, con una roca en el pecho.
  • Gracias Tante, yo en cambio te daré con mi amiguito en su culito y en su conchita.
  • Oye cuida esa boquita con que me besaste, debes hablar correctamente, si no tu madre quizás que se va a imaginar que te enseño, jejejeje.
  • Espero que no se imagine esto, si no, no me deja venir más a culearle, jajajaja
  • Oye no digas esas barbaridades si no, no te dejaré mas culearme,..jejeje

Luego nos duchamos juntos, pero solo hubo caricias de amantes, ya ninguno de los dos podíamos más, estábamos completamente satisfechos, poco hablamos, solo algunas palabras dulces y algunas lágrimas de Tante Heidi que en un principio había confundido con gotas de agua.

  • ¿Estás llorando?, ¿te pasa algo?, ¿te hice daño?
  • Perdona el llanto, no me pasa nada y no me hiciste daño, solo es felicidad, una que no tenía desde hace años

La abracé pero no hice ningún intento por develar sus pensamientos, estaba agotado y tal como dijo Opa, hay cosa que es mejor no saber. Nos vestimos sin que dejara de mirar la perfección que definía a mi Tante Heidi, creo que nunca me cansaré de admirarla. Luego de acompañarla me despedí de ella, pues pronto regresarían Oma Inge y Hana, la despedida fue con caricias, pero por sobre todo con cariño.

En la tarde cuando llegaron mi mamá y Olga, mis incestuosos deseos estaban más que aplicados, por lo que nuevamente pasaron a ser mi madre y mi hermana, casi a la hora de la cena llegó Opa Klaus para conversar conmigo, ante lo cual mi madre le preguntó:

  • ¿Qué secretos se trae con Claudio?
  • Ninguno, solo vine por la compañía de un hombre, pues lo necesito, ya que vivo rodeado de mujeres.
  • Ahh, cosas de hombre.
  • Sí cosas de hombre Frau Violeta.

Mi Opa comenzó a hablarme en alemán idioma que ni madre y Olga entendían, tal vez para que no fuera una conversación a solas o una agotadora sesión telepática.

  • Te vine a dar algunas explicaciones ya que viste y sentiste mi presencia mientras hacías el amor con mi hija.
  • No es necesario Opa, usted cuidaba a su hija.
  • No, en realidad no lo hacía, lo que en realidad hacía era disfrutar de algo que hacía años no disfrutaba.
  • ¿Qué?
  • Del sexo, al conectarme a tu mente y percibir la de ella, como en algún momento tu también lograste, sentí el placer que se brindaban, cosa que por mi antigua herida no puedo lograr.
  • ¿Y lo disfrutó?
  • Sí, será un poco extraño, pero los disfruté.
  • Qué bueno Opapa, de alguna forma le devuelvo su gran favor de otorgarme estos poderes
  • No debes devolverme nada, debo ser yo el que agradezca que disfrute a través tuyo de algo tan maravillosos como el sexo, por lo que te voy a pedir un favor, el cual no estás obligado de cumplir, pues es un favor.
  • Siempre cumpliré sus pedidos de favores Opa.
  • ¿Este no sé si querrás?
  • ¿Cual es Opa?
  • Quiero que le hagas el amor a tu Oma.
  • ¿Qué?
  • Que tengas sexo con tu Oma Inge, que le des el placer que yo no puedo brindarle.
  • ¿Y ella está de acuerdo?
  • No lo sé, aún no le pregunto pues quiero tu respuesta antes de conversar con ella.
  • Cuente conmigo Opa, su felicidad es la mía.

Luego él se marchó a casa y mi rutina siguió hasta el anochecer en que me dormí más que relajado, esperando que mi nuevo mundo siga siendo tan bueno como hasta ahora…

Continuará, espero que esta versión sí les guste


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